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Medios públicos y privados: Tres preguntas de Julio García Luis

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Julio García Luis impartiendo clases en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana.

Julio García Luis en sus clases en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana.

El mapa de los medios ha cambiado dramáticamente con las nuevas plataformas tecnológicas y el debate sobre la comunicación ha regresado al siglo pasado en Cuba. Pensábamos que la naturaleza social de este derecho humano no podía colocarse tan fácilmente en el mostrador del mercado, pero hace rato dejaron de estar claras las fronteras entre un sistema de medios públicos, mayoritariamente estatales en el interior de la Isla, y otro sistema de medios estatales y privados, anclados fundamentalmente en Estados Unidos, disputándose la atención de las audiencias cubanas. Estos últimos, con muchísimo dinero y violando las leyes y el sentido común, a pesar de sus nulas posibilidades de éxito.

Pero hoy el Granma y El Nuevo Herald están al alcance de un clic y los cambios en la economía hacen florecer empresas ávidas por anunciarse -restaurantes, alquileres y servicios de todo tipo-, muchas de carácter legal. Como era de esperar, han surgido cientos de negocios que viven de la publicidad y median las relaciones entre el espacio público, fuertemente regulado, y el digital, con limitada o ninguna regulación, que coexisten en complejo equilibrio bajo las reglas de la oferta y la demanda. Mientras, en el país se trabaja por concretar una política de comunicación que debe poner un orden socialista, contrapeso de las decisiones económicas de un mismo signo, en el complicado escenario de la convergencia.

En río revuelto, ganancia de pescadores. Así como existen medios con infraestructura y registro digital estadounidense o europeo, pero con oficinas, empleados y audiencias en Cuba, se recomponen los viejos instrumentos propagandísticos de EEUU para el cambio de régimen en la Isla. Ocurre en la ancha llanura de Internet, donde en la noche todas las vacas son oscuras y los conceptos empiezan a vaciarse de contenido –lo privado renace como alternativo; la empresa mediática como medio ciudadano; el individualismo como socialismo; el cinismo como ética- con la sola excusa de avanzar en los espacios que ya se habían recuperado para las grandes mayorías de este país.

En una nota para sus clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Julio García Luis (1942-2012) reflexiona sobre esa pelea que no es nueva entre los que apuestan por la privatización de los medios, y quienes intentan demostrar que nuestra profesión, desde la práctica del socialismo, puede hacer frente a los desafíos que tiene por delante. Lo hace a través de tres preguntas que son, también, profundas certezas: “¿No debiera ser la propiedad social la mejor garantía del uso de los medios para el servicio público? ¿No debiera ser la distinción entre propiedad y gestión una clave para la calidad profesional? ¿No pudiera esa gestión profesional funcionar en base a cultura y valores compartidos con el propietario social, similares a las que existen entre editores y consorcios en el capitalismo desarrollado?”

Con la ayuda de las hermanas Nadia y Nidia Díaz, viuda y cuñada de Julio, respectivamente, he estado ordenando y preparando para una futura publicación una zona de la papelería de quien fuera Decano de la Facultad de Comunicación, que abarca textos escritos desde la década del 80 del siglo pasado hasta poco antes de morir, en enero de 2012. Hemos seleccionado unos 40 materiales que incluyen apuntes, discursos, ensayos, cartas y crónicas, todos inéditos y con un valor extraordinario para comprender el escenario, los avances y retrocesos de la prensa cubana en el último medio siglo.

No he terminado el ensayo introductorio para este proyecto. Julio asumió el periodismo como una construcción de ciudadanía, con sus múltiples dimensiones que trascienden el tema al que nos convocó Cubaperiodistas. Pero si algo sostiene su pensamiento es la defensa de la propiedad social de la prensa y su apasionada convicción de que Cuba puede construir un modelo de comunicación socialista, negado a otras sociedades que intentaron “el asalto al cielo”. Por eso, mi propuesta es que sean respondidas las tres preguntas que Julio le hizo a sus estudiantes y que lo haga él mismo. Que su voz, rescatada del fondo de un baúl familiar, sea la que hable.

Por tanto, lo que usted leerá a partir de ahora son fragmentos de esos textos inéditos -algunos sin título aún y otros, sin fecha-, obra de un pensamiento coherente e iluminador en los tiempos que corren.

Tres preguntas, tres respuestas de Julio

-¿No debiera ser la propiedad social la mejor garantía del uso de los medios para el servicio público?

En el debate entre propiedad social y propiedad privada de los medios, tengo las siguientes convicciones:

  • Una verdadera democratización de la prensa, y el ejercicio ético del periodismo, requieren como premisa la propiedad social sobre los medios.
  • La propiedad social, por sí misma, no es tampoco garantía suficiente de una prensa de servicio público, participativa, sustentada en valores y formadora ella misma de valores.
  • Se requiere que ésta forme parte de un proyecto clasista, popular, de justicia social y socialismo (en una interpretación amplia de este concepto), que lo haga capaz de imprimirle a los medios una política de desenajenación y plena liberación del ser humano.
  • Tal política de información y comunicación, para realizarse, requiere de una especial mediación y articulación entre el sistema político y el sistema de medios, que se debe expresar en la gestión profesional de estos.

Resulta mucho más difícil advertir la actuación de un sistema propagandístico cuando los medios de comunicación son privados y no existe censura formal, en particular cuando tales medios compiten activamente, atacan y exponen con cierta periodicidad los errores del gobierno y de las corporaciones, y se autocalifican enérgicamente de portavoces de la libertad de expresión y de los intereses generales de la comunidad.

Por tanto, el verdadero peligro, tal como yo lo aprecio, no está en los nuevos fenómenos asociados a las redes digitales, sino en el envilecimiento, mercantilización, identificación con las cúpulas de poder y renuncia a la función crítica y de servicio público de la gran masa de medios convencionales, que cada vez tiene que ver más con el imperio y sus intereses, y cada vez menos con los países, su gente y sus problemas.

En Cuba deberíamos evitar que momentos de desconcierto o de revés le den pábulo a algunas tendencias liberales o extremistas, que propugnan los valores de la propiedad privada en nombre del fracaso estatal. El rechazo al burocratismo y al inmovilismo no debe llevarnos al liberalismo burgués y a la trampa de los mecanismos capitalistas. La necesidad de mayor eficiencia económica y más impulso al desarrollo científico-técnico, que reclama el socialismo, no debe hipotecar nuestra perspectiva comunista.

Las fórmulas de ultraizquierda que a veces oímos o leemos son exabruptos de diletantes, al margen de la complejidad real de los problemas. Nuestra tarea tenemos que resolverla hoy con fórmulas nacidas de la realidad cubana, con la gran masa de periodistas de país, con los cuadros de la prensa, con el Partido y su dirección en cada nivel, con todos los organismos políticos, de masa, estatales y administrativos, con el papel activo de los trabajadores y el pueblo que son los protagonistas de la información.

Seamos realistas. En nuestra prensa, no sólo se destaca una avanzada consciente, junto a un sector descreído y apático; también se destacan inevitablemente corrientes extremistas y liberales. Ellas a veces se presentan como muy radicales y atraen a personas sinceras. Pero su caldo de cultivo por excelencia lo dan oportunistas y resentidos. Estas tendencias no pueden esperar. Para ellas, el baño de sangre ha de ser ya. Las cabezas deben rodar a más tardar mañana temprano. Si algo no sale como es debido, es que hay un gran culpable agazapado en alguna parte, a quien sólo hace falta descubrir y defenestrar. Todo el que ocupe algún cargo, obviamente, es un canalla a eliminar. Si alguna fórmula atractiva aparece en la arena internacional: a imitarla, sin más demora. Si intereses sensibles del país pueden ser lastimados por un manejo irresponsable de nuestra libertad de prensa: abajo los intereses el país. Todo en blanco y negro, todo fácil, todo expedito. Óptica de diletantes. Eso sí es peligroso

Por tanto, la pregunta sigue siendo esta: ¿puede haber periodismo en el socialismo? Para nosotros la respuesta es: sí, puede y debe haber un periodismo de calidad. ¿Es fácil? No. ¿Es un problema resuelto? No. ¿Basta con seguir la experiencia pretérita y actual del socialismo? No. ¿Hay que buscar una respuesta cubana a este problema? Sí. El capitalismo, obviamente, no sólo ha desarrollado una experiencia en este terreno, sino que posee determinadas ventajas. La irresponsabilidad que supone la propiedad privada de los medios es una de ellas.

-¿No debiera ser la distinción entre propiedad y gestión una clave para la calidad profesional?

Nuestra prensa es partidista, es revolucionaria. Ese es su mayor timbre de orgullo. Es una conquista histórica irreversible. No hay en esto ni habrá la menor concesión al liberalismo o al oportunismo. La política que aplicamos en Cuba es indiferente por completo a toda idea de congraciarnos o hacernos simpáticos a Occidente, y por eso la propiedad de la prensa deberá seguir estando en manos de la sociedad organizada. Seguimos una consecuente línea de principios

Ahora bien, ese carácter revolucionario no se expresa en una gestión directa del Partido sobre los medios. El Partido dirige en términos políticos de orientación, control, ayuda y trabajo con los cuadros. Cada órgano de prensa cubano responde a determinada organización o institución. Cada uno de esos órganos tiene una dirección con las máximas atribuciones ejecutivas. Esta dirección debe disponer de autonomía y decidir qué se publica y cómo se publica. Los periodistas, a su vez, han de ganarse también con su talento y su coraje una amplia autonomía. No debemos tener ningún temor en emplear esta palabra. El periodismo, como forma del trabajo intelectual, requiere de espacio para la libertad creadora.

Nuestra prensa supone un cambio esencial en cuanto al sistema de propiedad, a los perfiles de cada órgano, a los contenidos y prioridades temáticas, y dispone de soportes que permiten usos del lenguaje, velocidades de trasmisión y alcance de los mensajes que no pudieron siquiera soñar los actores de los medios en el pasado. Es preciso cobrar verdadera conciencia de las potencialidades que ello encierra y aprender a explotarlas.

Las tendencias negativas que proliferaron en el país en los años 80 olvidaban el trabajo político, el peso de los factores ideológicos, la atención al hombre, y todo lo subordinaban a los mecanismos económicos y a la estimulación monetaria. Pero aun colocando en su justo lugar estos elementos, ni el Partido ni el Estado solos, ni los organismos administrativos y las organizaciones de masas por su sola cuenta, podrían atender todos los problemas. El Partido mismo no es una especie de dios que todo lo vea, lo conozca y lo resuelva. La construcción del socialismo únicamente puede entenderse como un trabajo de toda la sociedad.

En otras palabras, si las propias masas no desarrollan su capacidad de autogestión, si no se estimula la nueva actitud cívica y se crea una nueva cultura de la economía y el deber social, sería imposible dar respuesta a la infinidad de requerimientos cotidianos que plantea la producción y demás esferas de nuestra vida. La prensa debe contribuir decisivamente a esto. Ella debe levantar la bandera de la lucha permanente contra todo lo mal hecho. Debe ser un instrumento de estímulo, de crítica, de orientación y de acicate a la reflexión social.

Sólo con el Partido, con su comprensión, con su apoyo activo, será posible avanzar, vencer la resistencia consciente e inconsciente con que tropieza el ejercicio profesional, y lograr que se arraigue gradualmente una nueva cultura de la información y el papel de la prensa en nuestra sociedad.

-¿No pudiera esa gestión profesional funcionar en base a cultura y valores compartidos con el propietario social, similares a las que existen entre editores y consorcios en el capitalismo desarrollado?

Cuba fue el primer país en hacer una revolución socialista a partir de una cultura de prensa occidental y moderna. Los periodistas cubanos —al menos el núcleo fundamental de ellos— son tan talentosos y capaces como los de cualquier otro país. Tienen tanto potencial como los científicos, técnicos e innovadores cubanos que nos enorgullecen. No podemos admitir unilateralmente la idea de que los periodistas sean los únicos culpables de los problemas en la gestión de la prensa.

El problema esencial, a nuestro juicio, es transformar el ejercicio periodístico, sin menoscabo de los principios revolucionarios. Dentro del sistema de partido único y del reconocimiento del papel dirigente y orientador de nuestra organización de vanguardia, debemos hallar los métodos y estilos que garanticen la autonomía de los órganos de prensa, las atribuciones de sus directores y la práctica profesional del trabajo periodístico.

Toda nuestra prensa es revolucionaria. Es un resultado de las características de nuestro proceso histórico. No hay espacio en ella para defender la contrarrevolución, el capitalismo, el racismo, el guerrerismo o el odio hacia otros pueblos y naciones. Pero dentro de estos límites políticos hay un vasto espacio para el criterio independiente y para reflejar los intereses, percepciones y enfoques de las diferentes capas, sectores sociales e individualidades que forman nuestro pueblo. No hay que privatizar los órganos de prensa para lograr que estas opiniones obtengan un reflejo adecuado en nuestros medios de información, lo que no debe interpretarse sin embargo como que ya los cubanos lo hemos logrado. Esa tarea es posible y debemos realizarla.

Estamos convencidos de que demostrar la viabilidad del pluralismo de opiniones, dentro de una revolución que construye el socialismo, entraña un reto a la voluntad creadora y puede ser, al mismo tiempo, un servicio importante al esclarecimiento del gran debate ético, político e ideológico que hoy tiene lugar en nuestras sociedades.

Al tocar este punto, quisiera apuntar que observamos ciertos argumentos que identifican el pluralismo de opiniones con el pluripartidismo. Es oportuno señalar al respecto que el proceso histórico cubano ha transcurrido en un sentido opuesto. La Revolución pasó del pluripartidismo al partido único, sobre la base del programa socialista.

No hay en nuestro país base social para otro partido. El nuestro es a la vez el partido de la clase obrera y el de los campesinos, las capas medias, los intelectuales y demás trabajadores. Es el partido del socialismo, pero también el partido patriótico de la nación cubana. Y no vemos ciertamente que haya contradicción alguna entre la dirección de ese partido único y nuestra determinación de perfeccionar y ampliar cada vez más los mecanismos democráticos de la sociedad, incluyendo lo referente a un periodismo de nuevo tipo que propicie el diálogo, la polémica y abra espacio a todos los que deseen opinar e incluso discrepar dentro de nuestro proyecto hacia el socialismo.

Admitir que el socialismo no ha creado aún un modelo acabado que aproveche todas las potencialidades de desarrollo de la prensa socialista, no puede arrastrarnos al criterio de que nuestra única posibilidad sea la de copiar al capitalismo, de la misma forma que las deficiencias y formalismos de que ha adolecido la democracia socialista no deben conducirnos a idealizar la democracia liberal burguesa.

Desde nuestra óptica, no debiéramos permitir que gane terreno entre nosotros el concepto extraño de que la propiedad social sobre los medios de información es excluyente con la variedad, la diversidad de opciones y el ejercicio del criterio independiente.

Para nosotros, es precisamente la propiedad social la que debe garantizar el pluralismo de opiniones y el ejercicio de una prensa situada por encima de intereses privados y de grupos. Es cierto que históricamente esto ha sido en muchos casos formal. Es cierto que han existido deformaciones y que ellas se han revertido en una prensa monótona y gris. Pero estas realidades no son prueba de otra cosa sino de que hemos cometido errores y debemos enmendarlos. No significa que sea irrealizable la posibilidad de apoyarnos en las enormes ventajas de la propiedad social sobre los medios de información para un auténtico ejercicio de nuestra libertad de prensa, que puede y debe auspiciar un periodismo mucho más veraz, democrático y calificado que la propiedad privada burguesa.

(Tomado de Cubaperiodistas)

Se han publicado 88 comentarios



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  • Diana dijo:

    Yo creo que hay que legalizar aquello que se corresponda con la nueva realidad socioeconómica bajo las reglas del estado socialista, que es lo que creo intenta decir Rosa Miriam y mejorar los medios públicos que todavía dejan mucho quevdesear saludos

    • bladimir laborit infante dijo:

      Hola Sra. Diana, solo querría agregar que todo lo que se encuadre en parámetros y limites precisos pierde su naturalidad y carácter científico. La duda, aunque duela o moleste es la base de la ciencia. La prensa no solo debe poner en duda lo bien o mal hecho, sino cuestionarlo para que sirva de alarma a los gobiernos, las administraciones publicas, a los pueblos o a quien sea que se encuentre en posición de poder.La revolución también se equivoca. Los hombres, no por ser revolucionarios encierran en si mismos la verdad absoluta. El trabajo de la prensa es servir de contrapeso a todo esto, de lo contrario no es prensa sino eco sin mas importancia que hacer saber en gran volumen lo que pretende ser noticia. Sin la duda, el argumento opuesto y la investigación, la prensa deja de ser abierta y refleja nada mas que el interes particular de un gobierno, un grupo social o un individuo, dejando a un lado algunos intereses individuales, que no porque sean pocos deben ser ignorados. El lugar de cada individuo en la sociedad debe ser el mismo ante la ley y la prensa aunque su forma de pensar sea distinta al de la mayoría. Negar lo contrario seria mentirnos a nosotros mismos.

    • La Paz dijo:

      ES MUY PELIGROSA CUALQUIER TENDENCIA PRIVATIZADORA, NO IMPORTA CUÁN SEDUCTOR SEA EL ARGUMENTO Y EN LA ESFERA DE LA PRENSA ES SUICIDA. CONTRARREVOLUCIONARIA.. JUSTO LO QUE NOS PERMITE SOÑAR CON ESA PRENSA QUE QUEREMOS ES QUE LOS MEDIOS(AL MENOS LOS CONVENCIONALES Y LOS QUE MÁS PESAN EN LA BLOGOSFERA) NO ESTÁN EN MANOS PRIVADAS. A ESE SECTOR EMERGENTE HAY QUE REGULARLO A LA CARRERA. REGULARLO, PARA NO TENER QUE ACUDIR A OTRA SOLUCIÓN MUCHO MÁS DRÁSTICA Y SEGURO DOLOROSA CUANDO SE CONVIERTA EN UNA AMENAZA.

  • Papo dijo:

    Solo te digo algo Julio (donde estés).
    Teniendo al alcance de mi mano toda la prensa burguesa (llamada: libre, privada, democrática, etc…) cuando siento una duda respecto a una noticia internacional: Busco la noticia desde la optica cubana, para saber ¿Qué es lo que realmente está sucediendo o sucede?. Eso es realmente confianza, en donde no hay “Intereses Mezquinos” envueltos.
    Con Todo y a Pesar de Todo.

    Gracias, Rosa Miriam Elizalde, por tu selección…

    Nota:
    Ya no le digo más nada, porque van a pensar que estoy enamorado de USTED…
    … bueno Sí… ¿Y Qué…?

    Con Todo Respeto… es jugando… …”Pueblo mío que estás en La Colina…”

    • Miranda dijo:

      Yo lo que creo es que no podemos regalarle los medios al enemigo, la Revolucion se tiene que sentir en la prensa, los problemas de la gente, las barbaridades de los funcionarios… No le podemos regalar el debate a los oportunistas y vividores esa es mi sincera opinion

      • senelio ceballos dijo:

        Para . que sea un sitema mas estable..deben estar todos representados en el espacio de Cuba ..desde los periodicos nacionales en manos de cooperativas periodistas..hasta periodicos estatales….Pero hacerlos particulares/individules..Mirad lo que ha pasado en ucraina..Yo tampoco creo que….Tener todos los periodicos como la cuba de hoy en manos del gobierno ..SEA SALUDABLE PARA LA PATRIA…

      • Iván dijo:

        Sepelio, nadie habla de que todos los medios sean del gobierno o del Estado. La Constitución cubana ya reconoce la propiedad social, que puede ser estatal o de las organizaciones sociales (de la sociedad organizada). El modelo socialista cubano reconoce diversos tipos de propiedad social, pero los medios no deben tener un solo dueño o un grupito que impone su punto de vista, y mucho menos en un país donde siempre aparece dinero externo para sostener este tipo de empresa y que oh casualidad siempre trata de cambiar el régimen socialista en Cuba.

  • gabo dijo:

    Miriam la Prensa privada refleja Los intereses del que la paga y casi sempre no de los pobres,ni libre ni plural.saludos desde el Africa de los pobres.

    • miguel dijo:

      Seamos objetivos en este analisis. Ni de un lado ni del otro. Es cierto que la prensa privada representalos interes de los dueños o de quien les paga. Pero tambien es mucho mas abarcadora en todos los aspectos de las noticias. El periodismo investigativo verdadero brilla por su ausencia en la nuestra. Y he leido criticas fuertes,investigaciones ,etc a altos funcionarios de diferentes paises y sin taparles nada. de esas noticias en otras prensas la nuestra saca informaciones.
      Cuantas veces nos hemos enterado de noticias que nos incumen porque estan realacionada con nuestro pais y nos enteramos por otros medios.
      El periodismo cubano puede ser profecional en su calidad individual de cada periodista, pero no creo que ellos se sientan 100 % libres o les permitan escribir sobre temas que a ellos como profecionales les gustaria publicar y a nosotros como pueblo cubano nos encantaria leer.
      Gracias.

  • Raisa dijo:

    claro que si cualquiera ahora con un timbiriche he digitl en Cuba es un empresario y hay qu tragarse que te digan que es un medio alternativo XD

  • gustavo perez morales dijo:

    este trabajo es, sencillamente, excepcional y esclarecedor

  • El bayames dijo:

    Julio estaba sencillamente escapao. Tremendo artículo esclarecedor

  • Editorial de Cubaperiodistas dijo:

    Comparto el editorial que salió en Cubaperiodistas, y está a tono con este trabajo. Y se puede leer en esta dirección http://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2016/09/editorial/

    La Unión de Periodistas de Cuba viene hace ya tiempo promoviendo en las bases de la organización el debate abierto y transparente, incluidas y bienvenidas también las discrepancias, acerca de las insuficiencias y cortedades que tiene el periodismo cubano, y los desafíos que deberá encarar el mismo para alcanzar mayor plenitud, eficacia y protagonismo en medio de las transformaciones que registra nuestro modelo socialista.

    A la UPEC nada le ha sido ajeno. La organización se ha tomado muy en serio el precedente reflexivo que sentó nuestro séptimo congreso, y la necesidad de que nuestros colectivos profesionales, en sus respectivos medios de prensa, comiencen a dar el salto necesario hacia ese periodismo creativo y audaz, que desborde los esquemas de propaganda apologética y entienda la lealtad a la Revolución y la defensa de esta, como un honesto ejercicio reflexivo, y con suma valentía logre equilibrar el elogio y la crítica con responsabilidad pública y compromiso social.

    Los empeños de nuestra organización y de los profesionales de la prensa de mirarnos por dentro primero, y señalar también los obstáculos que en la sociedad cubana limitan el acceso a la información -un derecho ciudadano-, se reflejan en la propia obra de la prensa, pero aún sin la prolijidad que deseamos. Aún así, como sector profesional nunca hemos ocultado nuestras propias deficiencias, ni las discusiones, procesos cognitivos, talleres y dinámicas que vamos perfilando para alcanzar niveles superiores de realización técnica y profesional.

    Este ascendente proceso de superación, que implica la negación dialéctica de viejos y desgastados modelos de comunicación, lo estamos emprendiendo en medio de un proceso vertiginoso de estrategias informativas neoliberales con todos los artilugios de las tecnologías de la información, asentadas en la intrusión y la unidireccionalidad del mensaje desde los grandes centros de poder económico, financiero y mediático, que son un solo poder. Ya están aquí, rodeándonos con un alto nivel de capilaridad, y conminándonos, ya con sutileza o con vulgar soberbia, a que nos rindamos.

    La audacia hoy es seguir creyendo que el periodismo revolucionario de altura, audaz y responsable a la vez, pueda enfrentar la componenda de las desactivaciones y los desencantos en bytes y gigabytes desde la derecha de este mundo, que anda bastante encorvada, como para solazarse tanto en las insuficiencias de nuestra prensa, y en las lagunas que dejamos para que otros, a nuestro pesar, las llenen con alevosía y saña contra la Revolución.

    Ya se hace costumbre que las voces críticas de nuestros periodistas, y sus concienzudos análisis de los problemas de la prensa, se conviertan en aperitivos y manjares de esas catedrales mediáticas especializadas en hostilizar a la Revolución cubana, precisamente cuando esta cambia y se dirige, como nunca antes, hacia un socialismo más pleno. He ahí el problema: que no seguimos dogmáticamente la senda del periodismo usurero, del gran bazar de la información; ese que, manipulando y sajando, descontextualizando, arrima la brasa a su sartén apocalíptica.

    Aquí en La Habana, en Santiago de Cuba o en Holguín, la UPEC tiene el derecho de velar por la ética profesional y de impedir que, la buena intención de nuestros foros, donde debatimos a camisa quitada los problemas de la información en Cuba, no sea tergiversada por falaces cotilleos en las redes sociales y en las aguas procelosas de Internet, mediante amputaciones ideológicas y tendenciosas cirugías oportunistas.

    En las redes también defenderemos la dignidad y el honor del periodismo revolucionario cubano, que no está manchado de sangre, de morbo ni de complicidad con las crueldades de este mundo; ni miente alevosamente, aunque no siempre lo diga todo, silencie lo que urge decir o no lo exprese con todo el ingenio y la belleza. Pero hay que respetarnos. Y exigiremos respeto con el filo de la palabra y la imagen.

    • liniero dijo:

      Yo también creo que hay que tener en cuenta la ética a veces uno ve en internet que se parece mas a un potrero que a un espacio publico que hay que respetar

    • Félix Hernández Rodríguez dijo:

      Ciento por ciento de acuerdo con el contenido del editorial. Así se habla: alto, claro, de frente y luchando.

  • La verdad !!!! dijo:

    Hola buenos dias, muy interesante el articulo me gustó conocer algo del periodismo de nuestra sociedad, todo lo escrito por el profe esta muy bien, mi criterio es que la prensa cubana tiene mucho que mejorar y para eso no tenemos que buscar a quien le cortaron la cabeza pero si tenemos que decir las cosas como son en blanco y negro, olvidarnos del secretismo heredado de no se de quien, como explicaba el profe la prensa socialista se debe al pueblo y este si tiene el derecho a estar informado de lo bueno y lo malo

  • CARLOSCRESPO dijo:

    ¨Seamos Realista, en nuestra prensa¨, comienzo con sus palabras escrita. no es meno cierto que estamos siendo invandido por la prensa extranjeras y contrarevolucionarias, que estamos perdiendo terreno en las ateción del publico, pero nos hemos preguntado ¿Por que?, pues para mi criterio el publico y yo vemos que el periodismo se ha convertido en la información de cosas corriente y politicas, las invetigaciones, los resultados de las misma, ya no son como antes, pues hoy en día el peridismo solo hace repetir lo que ya se sabe, no lo que no se sabe, y no estoy diciendo hacerle el juego al enemigo, es que debemos adelantarnos al enemigo, y y digo esto porque muchas de las noticias que se comenta en la calle no son dada por los sistema informativos de nuestro prensas, y estamos dando espacio a la prensas extranjeras, por politicas obsoletas y prohibiciones que si hacen el juego al enemigo.
    El contracte es muy grande cuando por prensa extranejera se informa que en cuba va ocurrir, cambios con respecto a cualquier ambito, y unos dias despues, que se halla analizado y pasado por filtro queremos contrarestar lo que ya llego por cualquier via.
    Nuestra prensas es partidista y reovolucionaria¨ yo diría nuestra prensa tienes que ser del pueblo y revolucionaria, para con sus trabajo cambiar todo lo que tiene que ser cambiado, investigar todo lo que tiene que ser investigado e informar hasta el mas minimo destalles, pues tenemos mas canales y radio en estos momentos. el periodista tiene que ser estimulado a plantear todo lo que pueda ser capaz de investigar, no solo decir lo que escuche en una reunión, o entrevistar a una personalidad, tiene que ir mas alla, y con rapidez, para que el enemigo no se adelante y de esa información a su favor.
    Ojala que se me entienda lo que digo, pues esta es mi forma de expresarme, sin querer de ofender a nadie, solo estoy dando mi criterio y mi punto de vista.
    gracias

    • Tito el taxista dijo:

      oye sandieguero cómo pretendes dialogar desde la ofensa? Deja de darle la vuelta a la noria y pregúntale a tu espejo mágico qué revolución defiendes. Dime dónde está el país donde vives para proponer un embajador que pueda conversar contigo y negociar un trato. Si verdaderamente quieres ayudar a la prensa de tu país cambia tu discurso compay. No irrespetes a los muchos que hacen buen periodismo en Cuba.

      • CARLOSCRESPO dijo:

        Tito, disculpe si lo he ofendido, si leyó bien mi comentario ya la disculpa la pedi con atenlación, pero no obstante se la pido otra vez, soy de cuba, cubano al 100 % y la revolución que defiendo es esta, la que he vivido durante 50 años de mi vida, la he defendido y seguiré defiendiendo sin un carnet en el bolsillo, diciendo la verdad duela a quien le duela como nos enseño Fidel, y no necesita embajador par dialogar conmigo, pongo mi nobre bien claro y si hablara algo que no corresponda, ya estan los oradores para no publicarlo, Y solo he querido dar mi criterio.
        saludos Compay
        CarlosCrespo

  • Roberto dijo:

    Yo pienso que si los medios oficiales no revolucionan la manera en que se hace el periodismo, habra mas poblacion habida de informarse por otros medios digase independientes u otras plataformas comunicacionales, se viene debatiendo desde hace un tiempo de acabar de armar una ley de medios en Cuba y todavia no acaban de coger el toro por los cuernos, a veces pienso que no saben como hacerlo, a medida que avance el internet y su democratizacion hacia las masas, mas poblacion podra enterarse de sucesos y podra ser participe activo de los mismos , pues hoy un suceso se puede filmar desde un simple celular,muchas veces la migracion de poblacion hacia medios independientes u otras plataformas es que quedan vacios y lagunas desde el periodismo oficial y a quienes responden.

    • Aristides Rojas Bermúdez dijo:

      ávida es sin h, para empezar. Y usted tiene razón en que los medios públicos (estatales o no, oficiales o no) deben mejorar y satisfacer las demandas de la población, a la que se deben y que Internet da la posibilidad de que cada individuo tenga acceso a información y pueda convertirse el en un medio. Pero una cosa es eso y otra muy distinta que empresas con empleados y dueños se hagan pasar por medios ciudadanos o medios alternativos como se llaman ahora. También coincido con usted en que se necesita una ley de prensa o de medios que regule y ponga en igualdad de condiciones a los medios para poder autofinanciarse. Desde el punto de vista de la propiedad eso no ha cambiado desde Gutenberg hasta hoy. Y ese el punto de Julio García Luis. Felicito a Cubadebate por propiciar este debate. Un saludo desde Guantánamo, Aristides Rojas Bermúdez

    • Nano el del Prado dijo:

      Estoy de acuerdo con Roberto. La prensa cubana padece de vacíos y sobre todo demoras para informar sucesos fundamentales, como ocurrió recientemente con el supuesto hallazgo de un yacimiento de petróleo cerca de Motembo. Pero no nos engañemos. La prensa en el capitalismo también calla lo que no le conviene. Los medios de comunicación privados que han aparecido en internet con la misión bien calculada de informar sobre Cuba -por qué tanta obsesión- también callan y desinforman lo que no les conviene. Y si en algo merecen reconocimiento es que cuando desinforman y callan, lo hacen con eficiencia.

  • manolito1386 dijo:

    Coincido con el Profesor Julio en muchísimas de las cosas de la que dijo sobre nuestro periodismo y cuál debe ser el ABC, los tiempos cambian con el debemos modernizar un poco mas y refinar el periodismo, aunque muchos no lo crean esta nueva generación necesita más veracidad en la información, los procesos de transculturación los desvían queremos copiar la forma de los gigantes como ABC, CNN esa no me parece sea la esencia, uno se entera más rápido por tele sur que por la propia prensa nacional a mi juicio debe haber , rapidez, veracidad , transparencia y combate ante el sin fin de cosa que se hacen mal hechas y por hacerlas a modo de quedar bien con un público insatisfecho que espera mas………

  • Rosa dijo:

    Excelentes reflexiones que invitan a apostar para que nuestro periodismo pueda distinguirse y competir en un entorno caracterizado por el acceso indiscriminado a las plataformas de comunicación pública facilitado por la red, donde todo el mundo opina acerca de cualquier tema en cualquier plataforma pública, y deben ser los periodistas en los medios estatales los que hagan la diferencia por la excelencia de sus contenidos y refrenden o no la veracidad de hechos, acontecimientos, noticias e informaciones.

  • Ángel Guerra Cabrera dijo:

    Querida Rosa Miriam, quiero agradecer de corazón la magnífica síntesis que has hecho de las ideas de Julito. ¡Qué nombre más agudo e inteligente! ¡Cuánta sabiduría hay en ellas! Se aprecia muy claramente su total identificación con la concepción de Fidel sobre la política revolucionaria. Estas ideas son esenciales para el decisivo combate por la hegemonía cultural e ideológica que ya estamos dando contra el capitalismo imperialista, que tiende a agudizarse y a adquirir ribetes feroces.
    Aprecio mucho que hayas propiciado este enriquecedor debate, imprescindible en la construcción del nuevo modelo económico y social de nuestro socialismo, que no podría funcionar si no es con una prensa como la que postula Julito. Para mi siempre ha estado muy claro que la propiedad social sobre los medios de difusión es una trascendental e irrenunciable conquista revolucionaria. Es más, creo que es el único punto de partida que nos puede permitir hacer la revolución que está pendiente en nuestro periodismo. El colmo sería que a estas alturas nos dejáramos seducir por algo tan perverso y dañino moral y culturalmente a escala social como la propiedad privada sobre la prensa. Pese a que nuestros medios dejan mucho que desear y sigue siendo una necesidad llevar a cabo una profunda trasformación de ellos, esa trasformación no pasa por cambiar el régimen de propiedad, aunque sí por analizar nuevas modalidades de este, siempre que no modifiquen su esencia social. Pero lo que sí es seguro que ÚNICAMENTE con la propiedad social sobre los medios podrán nuestros profesionales de la información hacer viable un periodismo democrático, noticioso, popular, creativo en forma y fondo, antiimperialista, socialista. Liberado y liberador, en suma.
    Un fuerte abrazo,
    Guerrita

  • Yorkys Santana dijo:

    Estoy de acuerdo con las valoraciones de Carlos Crespo sobre la necesidad de disminuir el secretismo, y digo disminuir pues estoy seguro que toda sociedad necesita tener secretos para poder sobrevivir en este mundo globalizado. Ahora bien, aseguro que se puede hacer un periodismo socialista y me atrevo a decir que hay algunos periodistas cubanos que ya lo hacen y reflejan la realidad que vivimos, sin cuestionamientos acantilados por el odio o la predisposición hacia la destrucción de nuestra sociedad.
    Sigo pensando junto a Julio que debemos seguir trabajando, haciendo todo lo que podamos y un poco mas, cuestionarnos mas sobre lo que vamos a publicar, sobre la cotidianidad y dejar de ser acritico en el ejercicio de esta profesión.

  • El Sandieguero dijo:

    Qué lástima Cubadebate, solo publica comentarios con cuestionamientos epidérmicos, en el fondo ustedes son un poco parte del monocromatismo y la intolerancia que desgraciadamente se instauró en nuestro modelo de socialismo y que tanto daño ha hecho y sigue haciendo. Creo que tengo el record de comentarios no publicados a pesar de que me animan los mejores deseos para ver si se puede salvar lo que queda de la revolución y el socialismo en Cuba. Ustedes no soportan que alguien disienta de ustedes en asuntos de esencia y mucho menos que se haga desde posiciones revolucionarias porque entonces el debate tiene que ser de argumentos y no desde inmposiciones como han estado acostumbrados. A algunos que quieren destruir lo que queda de la revolución y propone una solución abiertamente capitalista ustedes sí los publican porque es más fácil replicarles y descalificarles dada su postura política, pero a los que somos revolucionarios pero no miméticos, no apologistas, no guatacones, no miramos para arriba antes de dar una opinión, estamos en contra del inmovilismo aún poderoso, a esos ustedes no publican porque en el fondo ustedes temen al debate serio y argumentado, seguro que ustedes están esperando que alguien redacte un artículo de los Lihneamientos que autorice el debate, la diversidad de ideas para entonces ustedes, tímidamente, entrar en ello… en el fondo ustedes no son un verdadero medio de prensa y mucho menos verdaderamente revolucionario… Revolucionario y valiente fue Julio García Luis que se adelantó a su época y tuvo que pagar un precio por ello, fíjense si es asi es que a varios años de su muerte es que se viene a decir, aunque no lo toman en cuenta en las decisiones, su verdadero pensamiento sobre la prensa… ya quisieran los que han dirigido y dirigen la prensa en Cuba llegar a la chanqleta de Julio García Luis… Ahora les repito el slogan que un día se me ocurrió sobre Cubadebate… “ni hay debate y falta mucha Cuba” …

    • Domingo día feriado dijo:

      Hay que tener mala sangre y resentimiento para hablar así de Julio. Su libro fue publicado en Cuba y él fue el primero en no aceptar que se victimizara. Su obra fue reconocida, sus estudiantes lo adoraron y su obra periodististica es de lo mejor de la prensa revolucionaria. Su vida profesional y su etica es un monumento a la virtud de los profesionales de la prensa y demostró que su militancia revolucionaria estaba fuertemente atada al mejoramiento de la prensa en Cuba. Nunca perdió esa confianza y tiene mucha gente que está dispuesto a respetar su legado e intentar hacer realidad su sueño.

    • Stero dijo:

      Ya cansa lo mismo de siempre, cantaleta de algunos: “que si no me publican siempre”, “a ver si me publican”, etc. Un verdadero plañiderismo blogosférico. Tal vez algunos nunca le han censurado un comentario y se cuelgan el san benito tratando de atraer lectores o porque necesitan cierto autoconvencimiento para participar. El verdadero comentarista se ocupa en participar, aportar y menos en quejarse.

  • Henry. dijo:

    Excelente trabajo Rosa. gracias

  • Ariel Terrrero dijo:

    Aplaudo esta iniciativa de Rosa Miriam. Los periodistas cubanos hemos emprendido un camino de estudio y debate sobre el modelo cubano de prensa, y de comunicación social. Queremos transformarlo, perfeccionarlo. Es un deber que tenemos con la Revolución y con el pueblo para el cual trabajamos. Pero este es un debate que gana profundidad, madurez, solo cuando promovemos reflexiones serias, cuando accedemos al pensamiento de hombres como Julio García Luis. En sus ideas, y las de otros colegas que estudian hoy los medios de comunicación, aparecen referencias fundamentales para la maduración del modelo de prensa revolucionaria. El socialismo cubano lo necesita. Es un desafío urgente, en la misma medida en que la sociedad diversifica las formas de propiedad y gestión en la economía. Los cambios que tienen lugar en el modelo económico y social cubano requieren, además, de la participación del pueblo. Un debate como el iniciado en estos momentos sobre los documentos aprobados en el VII Congreso del Partido es una experiencia excelente. Pero no basta. La participación social es necesaria como actividad permanente y esa es una de las misiones que tiene el reto de garantizar la prensa que hacemos. Bienvenida cualquier iniciativa como esta.

    • Rosa Miriam dijo:

      Gracias Ariel, es un honor y una alegría tenerte por acá, igual que al profe Luis Sexto. Creo que en la obra de Julio hay un caudal infinito para encontrar definiciones que nos ayuden a construir un modelo de prensa socialista -todavía sin concretarse- con todos los márgenes de libertad y creatividad posibles, al servicio de las grandes mayorías, de la sociedad organizada, como él decía. No es un asunto de tecnologías: yo creo que la Internet es un factor a nuestro favor, en el sentido de que tiene grandes potencialidades para democratizar la participación de la ciudadanía, además del acceso a la información y al conocimiento en general, que es un principios de esta Revolución desde 1959. Pero solo si tales posibilidades no quedan en manos de élites. Por tanto, el fondo de la cuestión, como nos advertía Julio, es en manos de quien están esas tecnologías, qué voces pueden escucharse y cuáles se silencian. El socialismo puede poner sobre un horizonte común esas potencialidades. El legado de Julio es su confianza de que es posible en Cuba construir un modelo de prensa verdaderamente independiente y, como él dice en ese texto, tenemos los profesionales para ello, formados todos estos años y los más jóvenes, que salen excelentemente preparados de las universidades para lidiar con los nuevos entornos digitales. Un abrazo para ti, para Luis Sexto y para todos los que comentan a esta hora.

  • Ernesto Rodríguez Almaguer dijo:

    Formidable este artículo, lo voy a guardar para estudiarlo. Es fidelista hasta el tuétano y lo suscribo 100 por ciento. Gracias Julio por haber existido y hablar tan claro

  • Pedro dijo:

    Ojala muchos pudieran conocer el periodismo que hace Abel Falcon en VC. Pero lo malo es que no se ve a otro periodista con esas condiciones y recuerden que un solo palo no hace monte.

  • Rosy dijo:

    Como siempre, Julio iluminándonos! Gracias Rosa…

Se han publicado 88 comentarios



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Rosa Miriam Elizalde

Rosa Miriam Elizalde

Periodista cubana y editora del sitio Cubadebate. Es Doctora en Ciencias de la Comunicación y autora o coautora de los libros “Antes de que se me olvide”, “Jineteros en La Habana”, “Clic Internet” y “Chávez Nuestro”, entre otros. En twitter: @elizalderosa

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