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La austeridad, ¿una condena?

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Cuán estimulante sería no tener que insistir en el tema, pero mucho de lo que se publica evidencia la necesidad de seguir esclareciendo conceptos que a menudo se distorsionan. Si solo fueran deslices formales, merecerían atención, porque el lenguaje es el soporte por excelencia del pensamiento. Pero a menudo son falsificaciones de fondo.

No cabe pasar por alto el mal empleo de humanitario como si fuera sinónimo de humano. Ese uso inunda mensajes emitidos hasta por medios de comunicación masiva relevantes y asociados a las mejores causas, como Telesur. Pero humanitario es lo que beneficia a la humanidad. Ni una desgracia natural ni una crisis económica son humanitarias, ni los genocidios desatados por el imperio y sus secuaces para saquear pueblos.

Ante despropósitos conceptuales de tal relieve se pudiera creer banal detenerse en el uso creciente —hasta por profesionales de la lengua— de dar al traste con como equivalente de favorecer, cuando es todo lo contrario. Los “pequeños descuidos” alimentan malos hábitos, incluso aberraciones, y con estas pueden medrar los poderosos medios de información (o desinformación) que sirven a los intereses de los opresores.

En otros textos el autor del presente artículo se ha referido al manejo avieso de conceptos como estado de bienestar y estado de austeridad. Con el primero de ellos los poderosos se jactaban, como si fuera ciertamente un patrimonio democratizado en el capitalismo, del bienestar que nadie disfrutaba (ni disfruta) como ellos. De paso buscaban contrarrestar los ideales de equidad que llegaban de la URSS y el campo socialista europeo, entonces en pie.

Los poderosos no pierden sus ventajas ni en medio de las crisis del sistema que los representa. Ellas les propician enriquecerse aún más: las utilizan para menguar los salarios y la seguridad social, generar despidos masivos cada vez peor compensados y aun para que el erario público se desangre salvando a los bancos, con los que ellos mantienen atada a la ciudadanía por medio de hipotecas, hasta quitarles las casas a quienes no pueden pagarlas.

Al justificar esas prácticas como políticas necesarias —mientras los grandes fondos para guerras genocidas se mantienen o crecen— logran que la austeridad sea vista como una condena, y así se la imponen a países enteros. Grecia es apenas un ejemplo escandaloso. Las mayorías han llevado siempre modos austeros de vida, aunque a veces enmascarados con las “bondades” del consumismo, que también enriquece a los dueños del capital, cuyas posibles “pérdidas” no pasan de hacerlos un poco menos millonarios, si acaso.

La verdadera austeridad es una virtud que la especie humana necesita para que la salvación del planeta sea posible. Derroche y distribución injusta de lo que se produce son males generados por un sistema que prefiere incinerar productos o botar grandes cantidades de alimentos para que los precios no bajen. Con lo desperdiciado se pudiera al menos aliviar la pobreza y el hambre a millones de personas en el mundo, empezando por niñas y niños.

Demonizar la austeridad es nocivo para la especie humana en su conjunto, pero puede tener implicaciones particularmente dañinas contra los afanes de construir un sistema social basado en la búsqueda de la equidad. El sentido de una economía racional no terminan en el reino de la administración y de la ecología: apunta a requerimientos éticos sin los cuales la especie humana seguirá sin hallar los mejores caminos.

Cuando un pueblo como el cubano es llamado a la tarea, urgente, de alcanzar una economía sustentable y próspera, la convocatoria es justa, y debe consumarse. El deterioro material de la existencia genera desencantos y deformaciones conductuales que conspiran —en unas personas más que en otras, pero con efectos que se generalizan— contra el esfuerzo necesario para edificar el país vivible que la población necesita y merece.

Pero sería erróneo —lo ha señalado Darío Machado en ¿Qué entender por progreso? y La prosperidad en el punto de mira— rendir culto al consumismo y a la tecnología desligada del mejor servicio social. De ese modo se privilegian los valores materiales por encima de la espiritualidad y el sentido justiciero que dan base moral a la convocatoria citada y deben seguir dándosela a la nación en su afán socialista.

Como suele ocurrir con lo importante, ese es un asunto complicado. No puede pensarse al margen de la heterogeneidad característica de los seres humanos, ni ignorando los efectos del barraje propagandístico capitalista que llega por todas partes. No debe sorprender que encuentre eco, caldo de cultivo, en el reconocimiento de que el igualitarismo es inviable y conspira contra la equidad, porque ampara a quienes menos dispuestos están a esforzarse para mantener vivos los ideales justicieros y crear bienes que son necesarios.

Eso es tan cierto como que, si no se hace con todo el cuidado requerido, frenar el posible igualitarismo puede provocar que se desatiendan los reclamos de la justa igualdad. Tales reclamos no funcionan en una sociedad capitalista, pero son una brújula indispensable para lograr un socialismo que todavía no ha triunfado en ningún sitio del mundo, y contra el cual no fallará quien suponga que conspira la mentalidad de los ricos, viejos o nuevos. En la misma Cuba ¿no los hay que alcanzan ya el rango de millonarios?

El socialismo, además de ser un proyecto político, económico y social, ni siquiera como afán estará seguro si no se asume como un hecho cultural en el más abarcador y profundo significado de esa expresión. Solo así la necesaria austeridad puede abrazarse plenamente como convicción, como un hecho natural, no como una desgracia que se acepta en espera de poder dar el salto hacia el enriquecimiento.

La cultura de la austeridad debe vivir en el ejemplo personal de cada quien. Así lo ha reclamado un dirigente revolucionario cuyos noventa años han propiciado ratificar no únicamente la admiración que merece. También han dado pie para insistir en la necesidad de que las nuevas hornadas de dirigentes y funcionarios encarnen la modestia, la decisión de echar su suerte con los pobres de la tierra, lo que significa vivir como estos y para estos. Así lo ejemplificó quien hizo de esa decisión la voluntad cardinal de su existencia.

Se habla de los dirigentes y funcionarios, por el nivel de su responsabilidad en la administración de recursos y en los esfuerzos para mantener vivo el espíritu revolucionario. Su misión los llama a ejercer la mejor influencia en el ámbito de sus prerrogativas, de sus tareas. Pero en ese ámbito, que se extiende por diferentes esferas y caminos de la sociedad, también les corresponde un sitio de especial peso a sus propias familias.

Nada de lo relacionado con su responsabilidad en el terreno ético puede someterse a la mecánica de lo impuesto: demanda convicción, que empieza por el ejemplo mismo que personifique en su entorno familiar, y el nivel de exigencia persuasiva que sea capaz de ejercer en ese ámbito. Cuanto mayor sea su investidura, así será también la importancia de de su afán por cultivar la conciencia necesaria para que su ejemplo prenda en sus familiares e irradie también desde ellos.

El desafío es serio. No siempre los hijos siguen el camino de sus padres, aunque estos se esmeren en lograrlo. Pero las posibilidades de que los hijos tomen un rumbo diferente pueden asociarse a formas de crianza tolerantes o cómplices de “pequeñas” desviaciones que terminan en la ruptura con los valores éticos que la familia revolucionaria debe cultivar. En la sociedad la familia es célula básica, y la educación ha de comenzar en ella.

Si a un pueblo se le piden sacrificios, se sentirá con derecho a exigir que quienes tienen la misión de dirigirlo, y en general también sus familias, mantengan un estilo de vida consecuente con los sacrificios reclamados. Las organizaciones políticas, empezando por el Partido, y las de masas, deben cumplir una función de primer orden en la exigencia necesaria para que un propósito de tan vital importancia se cumpla.

Siempre será preferible una actitud crítica y vigilante —que no significa cacería de brujas—, antes que la indiferencia frente a la opinión pública en ese tema. Si no se debe vivir atado a rumores y comentarios que pueden carecer de base, tampoco se ha de incurrir en la resignación ni ignorar que detrás de comentarios y rumores puede haber distintos grados de realidad indeseable, capaz de prosperar y sustentarse amparada en el mutismo. Una advertencia de más será menos peligrosa que el silencio excesivo, venga este del temor a represalias o de la indiferencia. Si lo propalado es falso, habrá manera de desmentirlo con la verdad de los hechos, no con criterios de autoridad ni dando la callada por respuesta, mecanismos que no sirven más que para fomentar dudas y sombras perniciosas.

Los retos aumentan en la medida en que la asepsia por aislamiento del mundo no es ni posible ni aconsejable. Y al país no solamente llega desde el exterior la propaganda que promueve modos capitalistas de vivir: esa que pinta un mundo en que parecería que todas las personas son millonarias, aunque las riquezas están en pocas manos. En Cuba coexisten diferentes formas y concepciones de vida, y nada resta veracidad al axioma de que, por norma, no se vive como se piensa, sino se piensa como se vive.

La presencia de empresarios capitalistas en el territorio nacional resultará necesaria en la búsqueda de recursos materiales y administrativos para la economía interna. Pero pone en evidencia desigualdades que pueden beneficiar incluso a las representaciones cubanas que participan en la dirección de negocios operados por dichos empresarios o con participación de estos. No por gusto alguna vez se promovió una instrucción que vetaba el desempeño de ciertos cargos empresariales por familiares de dirigentes de alto nivel.

Con formas de vida contrarias a la austeridad se vincula una lacra de efectos letales para los ideales socialistas: la corrupción, que se extiende como una epidemia. Es tal vez el mayor peligro del cual deba salvarse la Revolución Cubana, que —lo ha dicho su máximo guía—puede resultar menos vulnerable a la hostilidad enemiga que a las deformaciones internas. Los sucesos del campo socialista europeo y de la URSS son aleccionadores.

Añádase que el solo anuncio de la posible normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba va teniendo consecuencias visibles, aunque esa normalización, justa para el país que durante más de medio siglo ha sufrido un férreo bloqueo y agresiones armadas y otros actos terroristas, está muy lejos de poder considerarse lograda. Y mientras el imperio apuesta por apoyar el sector privado en Cuba, esta se torna escenario de moda para personas que pueden mostrar otras muchas cualidades, pero no el cultivo de la austeridad.

La imagen de su éxito individual trasmite un mensaje de apoyo al modo de vida capitalista. Y ese mensaje fáctico se une a las limitaciones internas —en las que, aunque no haya sido la única causa, ha tenido gran peso el bloqueo, que sigue en pie— y a la política migratoria implementada por el imperio para debilitar aún más a Cuba. Todo ello puede alimentar en pobladores del país, aunque la mayoría siga abrazando el afán socialista, la idea de que la forma de alcanzar la prosperidad es marcharse para la nación cuyos gobernantes llevan más de medio siglo intentando asfixiar al pueblo cubano para ponerlo contra su gobierno.

Para los fines imperialistas bastaría que, cansados de una larga resistencia, y sin percibir en el horizonte cercano la solución de los problemas que se sufren, cada vez más hijos e hijas de Cuba optaran por una salida harto costosa para ella: emigrar y privarla de los servicios para los cuales los ha formado profesionalmente con un sistema de educación que sigue siendo un ejemplo para el mundo, a pesar de las deficiencias concretas que pueda tener.

Ninguna sociedad es homogénea, y la cubana no es una excepción. El imperio sabe que la diversidad, que además de natural e inevitable puede ser sana en sí misma, abre brechas por donde minar la unidad nacional mayoritaria que ha salvado históricamente a Cuba como nación. Para hacer frente a las maniobras imperiales también se necesita una sólida y consciente cultura de la austeridad, junto con políticas y formas de funcionamiento y dirección social —prensa incluida— lo más inteligentes posible.

Aunque el imperio no existiese, o cambiara radicalmente su actitud hacia Cuba —lo que está por ver, y ciertamente no es una opción afín a su ideología—, la austeridad será indispensable como norma de vida: para ahorrar recursos y saber vivir modestamente, sin obnubilarse por las “maravillas” del derroche consumista y la ostentación. Defender la austeridad no significa rendirle culto a la miseria material, que se proyecta asimismo en el plano moral, y lo daña. Bien entendida y abrazada, la austeridad no es una condena, sino una cultura para el buen funcionamiento de la sociedad que el país necesita perfeccionar.

(Tomado de Cubarte)

Se han publicado 22 comentarios



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  • Eduardo dijo:

    Muy buen artículo, de principio a fin. En efecto, la corrupción es el peor enemigo que enfrentamos, porque produce la desidia, la apatía…muy peligrosas especialmente entre los más jóvenes. No considero que estemos luchando contra ella como debe hacerse.

  • Raúl Fernández dijo:

    Este tipo de análisis, muy bueno por cierto, merece mayor atención y debate en nuestra prensa. Se trata de una batalla cultural e ideológica que no se puede dejar a la espontaneidad y en la que los dirigentes políticos deben asumir un protagonismo público más activo y constante. Es necesario educar todos los días, brindar datos y argumentos, no rehuir discusiones porque parezcan difíciles. La tarea de movilizar e inspirar no es del pasado, sino del presente y del futuro.

  • Mario H. Curzio dijo:

    Es la gran lucha cultural a la que convoca el jefe histórico de la Revolución,. El Comandante Fidel , con su ética , con su incluyente sabiduría , está alerta y con su afán del detalle seguirá siendo la brújula que nos indica el rumbo de ua utopía , que Thomás Moro unicó precisamente en la gran Antilla.

  • ferga dijo:

    En mi opinión los cubanos debemos construir un “estado de bienestar austero”, vivir bien en el mejor de los sentidos sin el derroche y la ostentación la banalidad y el consumismo, porque es también hora ya de que los que se esfuerzan y trabajan reciban de acuerdo con su labor.
    Para los dirigentes un privilegio servir al pueblo o hacerse a un lado si no están dispuestos a una vida austera y digna.

  • el socialismo real dijo:

    Así entendemos los(as) cubanos(as) por gusanos(as).

    Para cualquier persona de cualquier lugar de este mundo fuera de Cuba al escucharnos referir a ciertos(as) seres con el seudónimo de gusano ó gusana, que nó tenga plena consciencia del espectro político de nuestra Isla, podría fácilmente tener la duda del por qué los(las) comparamos con esa singular especie terrenal, el gusano, a continuación les ofrezco a ustedes y a las nuevas generaciones de cubanos ciertos elementos: los(las) gusanos(as) nó son aquellas personas que por libre voluntad deciden emigrar de su país en busca de nuevas experiencias en otras partes de esta tierra, los(as) gusanos(as) son aquellos(as) que fuera de lo que fué su Patria se la pasan descalificando y hablando negativamente de la naturaleza, el ambiente, la vida, la cultura, el sistema y sus componentes económicos y sociales y la política estructural de lo que fué su país y por los(as) cuáles han ofrendado sus vidas cientos de sus mejores hijos e hijas y en defensa de lo más justo, los gusanos y las gusanas nó son esas personas que ante lo mal hecho, lo incorrecto, lo injusto, lo perfectible alzan sus voces en aras de rectificar, de proveer una opinión sustancial, lógica, y lo suficientemente equilibrada en la práctica y con conocimientos históricos para sanear dentro del país todo lo que haya que sanear en beneficio de todos(as), y crear las fuerzas necesarias en sus país de origen para sin imposiciones ni motivacione$$$ externas ajustar ó cambiar todo lo que deba ser cambiado y defender que lo que nó se deba cambiar que nó se cambie en defensa de la libertad, la soberanía e independencia de la Patria, ellos(as), los(as) gusanos(as) se ponen al servicio de potencias extranjeras para en defensa de sus propios intereses lograr desestabilizar su país de origen y crear las excusas necesarias para desde fuera justificar una intervención armada a expensas de los sacrificios de vidas que de dentro y fuera podría acarrear una contienda bélica, eso nó les importa, su único fin es restablecer el antiguo régimen de los burgueses, por los burgueses y para los burgueses y volver a postrar al pueblo en la ignorancia, el analfabetismo y la sumisión para de esta forma y mediante la explotación capitalista enriquecer sus arcas, los gusanos y las gusanas para los que nada es positivo en su país, suelen a donde quiera que van y combinado con esa ignorancia política y geográfica en donde se encuentran, nó vacilan en hablar tanta estupidez idiota al brindar falsos y tergiversados elementos ó testimonios a ciudadanos(as) de otros países cuya coyunturas nacionales e históricas nó tienen la capacidad de haber sido ejemplos ante Cuba, la corrupción política, los desmanes sociales, las pandillas de narcotraficantes y sus secuelas de muertes , violaciones y mutilaciones, los asesinatos de periodistas, la violencia rampante social y por parte de las fuerzas del “orden”, las desigualdades abismales entre ricos y pobres, la prostitución oficializada, las violaciones sitemáticas de los derechos humanos a la educación y a la atención médica, a las cuáles están abocadas estas sociedades por doquier, nó son elementos a tener en cuenta por estos malos y estas malas hijos(as) de la Patria a la hora de ofenderla ante cualquiera cuya realidad durante cientos de años ha sido socialmente y políticamente mucho peor, los gusanos y las gusanas carecen de dignidad propia, por tanto, nó se les puede exigir que sientan dignidad por los demás, son aquelos y aquellas que una vez en su tierra prometida, en la meca de la gusanera que ha devenido desde hace mucho tiempo Mierdami hacen todo lo posible por ocultar ante los que dejaron atrás en su Isla que su realidad nó es todo un paraíso, nó mencionan ellos(as) cómo las calles de Miami están infectadas de pandillas , nó mencionan ellos(as) la prostitución que se ejercen en ciertas zonas a la vista de todos(as)por varones y hembras, nó mencionan ellos y ellas cuando de viaje al oprobioso régimen del cuál ,según sus palabras, salieron, que esas cadenas y esos collares y esas sortijas y esos anillos que exhiben ante los demás son rentadas y una vez a su regreso devueltas, ellos y ellas nó mencionan que en vez de haber adquirido, comprado ó rentado un apartamento ó una casa independiente, muchos y muchas de ellos(as) viven hacinados en cuartos(efficiency) cuyos propietarios habilitan en sus casas para poder pagar sus rentas ó hipotecas, por qué nó les hablan a ese pueblo cubano de la corrupción política que se vive en Miami?, porqué nó les explican el sistema democrático norteamericano que sólo responde a los millonarios y sólo se pueden postular los millonarios?, por qué nó lo dicen y pregonan?, se sienten deudores acaso por haber obtenido una visa?, nó hay más nada decoroso y digno que honrar esa visa en tratar de luchar de alguna forma por cambiar lo que está mal y por tratar de lograr una justicia social, económica y política en el país en donde residen en beneficio de todos(as) y nó sólo en beneficio del uno porciento de la población que atesora la mayor riqueza en este país, si nó tienen el valor para ello, al menos tengan el valor de callarse y nó hablar tanta mierda arrastrándose por una migaja de pan, los gusanos y las gusanas, nó quieren el bien para Cuba, nó quieren profundamente el bien para los Estados Unidos de Norteamérica, sólo les interesa su bienestar a expensa de otros(as) y a expensa de los sacrificios y la sangre y la vida de otros(as), los gusanos y las gusanas en su mentalidad de valores pordioseros, tratan de reducir el papel histórico de verdaderos hombres y mujeres que se sacrificaron con las armas en las manos arriesgando sus vidas enfrentándose a un régimen sangriento y del cuál liberaron a su país bajo la idea de crear una sociedad justa e igualitaria para todos sus habitantes, usan todas las descalificaciones personales posibles, desean la muerte de tal ó más cuál lider que cuenta con el amor de millones de los cuáles ellos y ellas yá nó son parte y se alegran del paso del tiempo y se olvidan a su vez que el tiempo también les pasa la cuenta y que además se olvidan de sus condición de mortales y que tal vez un día su mente podría llegar a ser senil, en resumen, si usted tiene consciencia política y nó sabía el por qué ellos y ellas se ganaron tal apelativo por parte del pueblo cubano, yá tiene ciertos elementos para, según las cirscuntancias, llamarle a quel ó aquella que hable mal de Cuba, gusano ó gusana.

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      …al llegar a ser tan varia, activa y dominante la acción del Estado, habría este de imponer considerables cargas a la parte de la nación trabajadora en provecho de la parte páupera. Y es verdad que si llegare la benevolencia a tal punto que los páuperos no necesitasen trabajar para vivir–a lo cual jamás podrán llegar, –se iría debilitando la acción individual, y gravando la condición de los tenedores de alguna riqueza, sin bastar por eso a acallar las necesidades y apetitos de los que no la tienen. Teme además el cúmulo de leyes adicionales, y cada vez más extensas, que la regulación de las leyes anteriores de páuperos causa; pero esto viene de que se quieren legislar las formas del mal, y curarlo en sus manifestaciones; cuando en lo que hay que curarlo es en su base, la cual está en el enlodamiento, agusanamiento y podredumbre en que viven las gentes bajas de las grandes poblaciones, y de cuya miseria… José Martí abril 1884

      • MGC dijo:

        Amigo lo que se dice de Marti no es de Marti sino de Spencer que viene en la obras completas de 1986 tomo 15. El Apostol lo que hace es comentar sobre lo escrito por Spencer

  • cheo dijo:

    Para los nuevos ricos todo mi desprecio!!!

    • cadillac dijo:

      o mas bien tu envidia.

  • Arturo Menéndez dijo:

    Gracias, Profesor por tan profundo análisis, necesario, indispensable para que los afanes se enrumben por buen camino. Lástima que no llegue a todos a los que tiene que llegar. Lástima que aunque llegue a muchos de los que necesitan reflexionar y cambiar en definitiva no lo hagan porque están tan inmersos en su actitud anti austeridad que o no saben o no quieren salir de ella. Al menos su claro pensamiento, su alerta, reafirma lo que muchos otros pensadores vienen alertando y reclamando, lo que ya ese grande que llegó a 90 planteó muy claramente hace bastante tiempo, pero el peor sordo es el que se niega a oir.

  • Eduardo González S. dijo:

    Profesor Sande: Muy bueno. Disfruté su lectura. Me hizo recordar cómo en no pocas ocasiones he escuchado que “los hijos de papá” son, en forma genérica, los hijos de los dirigentes o altos jefes militares lo cual es un tremendo desaguisado. Puede que los haya, de la misma forma que puede haberlos hijos de padres obreros o campesinos. Cuando los progenitores no delimitan la frontera para eso de “yo no quiero que mis hijos pasen el trabajo que pasé yo” y los acomodan inmerecidamente, le obtienen un certificado médico para no participar en alguna tarea difícil, les hacen artificialmente el camino más fácil, están creando las condiciones para que sea un hijo de papá, que son aquellos que VIVEN de sus padres. No se podrá nunca educar a nadie bien sin que pague su cuota de sacrificio en la consecución de las diferentes metas, sin que alguna vez su almohada sea la tierra. Cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Saber enfrentarlos estando dispuestos a ello, debiera ser cosa obligada.

  • qbaneando.cubava.cu dijo:

    …el respeto a la diversidad impone retos que no siempre ni todos estan dispuestos a respetar!!!

  • Felicia DM Padron dijo:

    “Si a un pueblo se le piden sacrificios, se sentirá con derecho a exigir que quienes tienen la misión de dirigirlo, y en general también sus familias, mantengan un estilo de vida consecuente con los sacrificios reclamados. Las organizaciones políticas, empezando por el Partido, y las de masas, deben cumplir una función de primer orden en la exigencia necesaria para que un propósito de tan vital importancia se cumpla.”

    Suficiente con esta exhortacion.

  • observador dijo:

    la austeridad es una actitud ante la vida, es una opción más, un estilo de vida a escoger y ya eso de por si plantea que el individuo tenga la oportunidad de escoger. cuando se es pobre por no tener otra opción se es pobre y punto, no se es austero por no tener otra alternativa o forma de vivir que en la pobreza. No se si por ser como somos o por el choteo cubano como lo describio Mañach pero el caso es que la revolución no ha logrado desterrar los privilegios entre cubanos y ya eso por si solo es un mal ejemplo para las nuevas generaciones, quizas cuando llege el hombre nuevo al que aspiraba el Che seamos mejores.

  • edag2016 dijo:

    Realmente un trabajo interesante. Un artículo que seria interesante como tema de discusión en los diferentes espacios de la sociedad cubana. Creo que el aspecto de la ejemplaridad es importante. Tambien es imprescindible desterrar de nuestra sociedad los extremos. Por ejemplo, el consumismo es inaceptable para el futuro de este planeta, pero el consumo es indispensable, el bien común por otra parte no debe rehuir las diferencias que existen entre los humanos y la necesidad de la individualidad. Aquí de nuevo: la individualidad es aceptable pero no el individualismo. Muchas felicitaciones al autor

  • ML dijo:

    Excelente crónica, como corresponde a un intelectual cuya depurada prosa refleja su pensamiento, los valores éticos que rigen su vida y además es una guía para la acción.

  • Luis Toledo Sande dijo:

    No pocas veces las páginas de José Martí sobre Herbert Spencer se han leído erráticamente. Para calar en ellas con acierto deben ubicarse en su contexto, en su estrategia discursiva y en sus propósitos, que incluyen una profunda crítica a Spencer. Siempre es preferible leer a Martí directamente, sin intermediarios; pero no hay que desestimar de antemano posibles contribuciones que faciliten la lectura. Con respecto a las páginas aludidas no faltan aportes. Entre los intentos que he hecho en tal sentido se ubica “Luces de José Martí para el socialismo”, artículo publicado originalmente en Cubarte y reproducido en otros sitios, como mi artesa digital. De ella es el enlace que tengo ahora a mano:

    https://luistoledosande.wordpress.com/2013/01/29/luces-de-jose-marti-para-el-socialismo/

    Al pie del texto se verá allí el enlace que remite a Cubarte, y en Google se encuentran los de otras ediciones.

  • jorgitin dijo:

    Saludos
    Austeridad contra egoísmo…Una gran lucha ¿Quien vence a quien? Ya los clásicos burgueses desde inicio del capitalismo dieron su visión, en la famosa teoría de A.Smith sobre el “Hombre Económico” ….Solo que olvidamos una cosa que desde la psicología ha quedado claro..Existen las necesidades humanas, ellas dictan el comportamiento y el marxismo lo dejo claro, ante todo Engels en su discurso ante la tumba de Marx y cito…
    “Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo”.
    Ojala muchos de nuestros cuadros tenga la austeridad de Fidel y Pepe Mujica..ellos entendieron la gran idea ” la Revolución se hizo , no para vivir de ella, la Revolución se hizo para morir por ella”

  • Cora. dijo:

    Sr Luis Toledo, el sr. Cubaneando solo ha hecho una referencia en lo recopilado en las Obras Completas de nuestro José Martí,Í a lo q dijo Spencer . no se porqué ´´pica´´ lo q alli expone, el no ha hecho nada mas q transcribir algo q traduce nuestro maestro . nadie interpreta mal al apostol aunque muchas veces por la profundidad de su pensamiento y la grandeza de sus ideas no entendamos su mensaje. Martí es tan grande , pero tan grande , q es por eso que muchos cubanos lo usen y parafraseen su pensamiento, no es la primera vez q en su nombre se hagan alusiones a favor o en contra de los ideales, porque todos se siente orgullosos y respaldados de mencionarlo. Dejemos a Martí , aqui esto se trata de lo que usted bien señala y todos sabemos de que se trata. no hay sociedad perfecta ni 100% imperfecta, respetemos aquellas q tienen sus ´´cosas´´ malas si queremos q nos respeten . y termino mencionando a Benito Juares ¿ve como siempre tenemos q repetir palabras de grandes? EL DERECHO AL RESPETO AJENO , ES LA PAZ.
    Usted escriba y deje q otros opinen, para esto se ha hecho Cubadebate

  • Fernando Acosta Riveros dijo:

    Saludo de paz y bendiciones desde México. Es interesante volver a reflexionar sobre la Austeridad. Interesante artículo que nos invita además a precisar en los diccionarios de ciencias sociales los contenidos y significados de palabras que a veces se confunden o no se valoran en su esencia. También estoy de acuerdo que los funcionarios de cualquier nación y sobre todo si la nación aspira al Socialismo deben dar el ejemplo. Ya lo habían dicho y lo habían demostrado Vladimir Ilich Lenin en la URSS y Ernesto Che Guevara en Cuba. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, lector de Cubadebate.

  • Ileana dijo:

    En su verdadero sentido austeridad es la modestia o predisposición a rehusar lo innecesario, lo superfluo, lo banal, -nunca lo imprescindible, las necesidades básicas- una visión lúcidamente progresista para impugnar desde la raíz un modelo de crecimiento basado en el derroche y en el desaprovechamiento de los recursos naturales, una herramienta para sentar las bases de la sustitución del consumismo más exacerbado y para luchar contra el cambio climático.
    Hay una forma de deflación voluntaria por la cual la economía entra en un proceso de ajuste enfocado a una meta: la de lograr la recuperación de los índices de competitividad, algo cuya mejor y más pronta consecución exige (supuestamente) el recorte de los Presupuestos del Estado y la disminución de la deuda y el déficit.
    Hay otro tipo de visión de la austeridad, entendida ésta como el proyecto político-económico que las élites han articulado como estrategia para la gestión de la crisis en Europa, el ajuste fiscal que base sus objetivos en recortar el gasto y acompañado de una moderación salarial y de un proceso de devaluación expansiva, considerando que los recortes de hoy provocarán el crecimiento de mañana. Los que se quedan por el camino son considerados algo así como los “daños colaterales” de la austeridad expansiva.
    Nosotros apostamos por no seguir el modelo europeo pues ha mostrado ser inoperante en el sentido de proteger a los sectores vulnerables a la crisis, pero si las empresas pagan lo menos posible a sus trabajadores, estos tienden a realizar un trabajo mínimo, manteniendo un status quo cómodo a ambas partes. Al igual, que en el mercado, donde hay que gestionar el ahorro, como potencialidad para el ingreso de las entidades, empresas u organizaciones hay que respetar los límites exigidos en los procesos pues la baja calidad o durabilidad mínima, que padecen los usuarios finales, trae como consecuencias que cada uno trate de maximizar su beneficio privado de tal manera que el resultado colectivo es malo o mediocre, eso no es austeridad, es suicidio. La austeridad debe verse en correspondencia con una estrategia en que se trascienda lo exclusivamente eficiente, al ser eficaz y por tanto, efectiva.

  • Ramon Licea dijo:

    Cora e Ileana muy lúcidos comentarios.

Se han publicado 22 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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