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Tubman, Jackson y el billete de 20 dólares

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dolar

Por oposición a lo que se piensa comúnmente, las imágenes de mujeres no siempre han estado ausentes en la historia del dólar norteamericano. En 1865, por ejemplo, circulaba un billete de 20 dólares con la batalla de Lexington y la figura de Pocahontas. En 1886 la imagen de Martha Washington aparecía en un certificado de plata de un dólar. Pero con el tiempo sobrevino una operación de lavado e invisibilidad que hizo a los padres fundadores de la nación los emperadores absolutos de las imágenes monetarias.

Sin embargo, el pasado 20 de abril el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Jack Lew, anunció una decisión a todas luces histórica: suprimir al presidente Andrew Jackson (1829-1837) del frente del billete de 20 dólares y poner en su lugar a Harriet Tubman, mujer, negra por más señas, ex esclava que conspiró contra los poderes establecidos mediante un peculiar activismo que llevó a centenares de negros a la libertad, antes de la Guerra Civil, utilizando el “ferrocarril subterráneo”, y que después trabajó duramente por el derecho de la mujer al sufragio. Un cambio que, por razones técnicas, se implementará en 2020, el año del centenario de la entrada en vigor de la Enmienda 19 a la Constitución, Sección 1, según la cual “el derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos al voto no será negado o menoscabado por los Estados Unidos, ni por ningún estado, por motivos de sexo”.

La movida la precedió un intenso debate convocado desde la sociedad civil por Women on 20s (“A Woman ́s Place is in the Money”), cuya misión consistió, básicamente, en hacer consultas sobre las mujeres que los ciudadanos proponían para figurar en el papel moneda. Quedaron cuatro finalistas, muestrario que reúne en sí mismo las nociones de diversidad, derechos humanos y civiles, cambio, compromiso social y lucha: una blanca anglosajona (Eleanor Roosevelt, 1844-1962), dos afroamericanas (Rosa Parks, 1913-2005, y la propia Tubman, 1822-1913), así como una nativa americana (Wilma Mankiller, 1945- 2010), la primera jefa en la historia de la nación cherokee.

La Tubman ganó por mayoría abrumadora. El presidente Obama y la Reserva Federal avalaron sin la menor duda el dictamen popular. En un discurso de su campaña, Hillary Clinton dijo: “una mujer, una líder, una luchadora por la libertad”. Y Donald Trump, para no variar: “ella es fant{stica, pero la decisión de que reemplace a Jackson es corrección política pura. Andrew Jackson tuvo una gran historia, y creo que es muy rudo cuando sacas a alguien de un billete”.

Pero bajar de su pedestal al séptimo presidente de los Estados Unidos, que ha estado en el bill desde 1928, cuando desplazó a Cleveland, movido al billete de 100, supuso una revisión acerca de su lugar en la historia. Se trata nada más y nada menos que del demiurgo de la “democracia jacksoniana”, que expandió los poderes electorales de los ciudadanos, aunque por las limitaciones clásicas del imaginario político de entonces quedaran excluidos los negros, los americanos nativos y las mujeres.

El “defensor del hombre común”. El héroe nacional de la guerra de 1812 contra Inglaterra, en la batalla de New Orleans, prácticamente a la usanza de George Washington. El que puso una nueva piedra para la expansión del país. Un “pionero”. En suma, la figura política m{s influyente en los Estados Unidos de 1820 a 1830, entre Thomas Jefferson y Abraham Lincoln. Y por último, pero no menos importante, el fundador del Partido Demócrata.

Esto es lo que suelen enseñar los libros de texto en las escuelas norteamericanas, que como norma soslayan los puntos oscuros de su administración, marcados por la historiografía revisionista que viene de los años 60. Para esta, Jackson, en efecto, fue todo eso, y más, pero también un especulador de bienes raíces, un mercader, un dueño de esclavos, un mayor general del ejército que en la batalla de Horseshoe Bend (1814) eliminó a punta de bayoneta a ochocientos indios creeks de los mil que componían la tropa. A la manera de la película Little Big Man, de Arthur Penn: al final contabilizaron los cuerpos de los guerreros con una salvajada y un regalo: cortándoles la punta de la nariz y enviando sus ropas como souvenirs a las damas de Tennessee.

Mediante el Tratado de Fort Jackson (1814), los creeks “cedieron” 93 000 km2 de sus tierras al Gobierno Federal, una enorme extensión fértil y pletórica de recursos naturales entre Georgia y Alabama. “El más agresivo enemigo de los indios en la temprana historia de los Estados Unidos”, dijo de Jackson Howard Zinn en A People ́s History of the United States. Y no por capricho o antojo radical: correspondientemente con la ideología racista del momento, Jackson siempre los consideró “unos pocos cazadores salvajes”, como al resto de los americanos nativos. Bajo su mandato, el Indian Removal Act (1830) dispuso la relocalización forzosa de varias naciones –cherokees, seminoles, muscogees, choctaws, chickasaws– al oeste del río Mississippi, un auténtico genocidio por la cantidad de almas que murieron en el camino debido a las enfermedades y al hambre. Los cherokees, en cuyos territorios curiosamente se había descubierto oro en 1828, perdieron entre 2 000 y 6 000 miembros de los más de 16 000 relocalizados: la historia recoge esta infamia como el “Camino de las L{grimas” (1838).

Para esa élite blanca y anglosajona, forjar su nación no escatimó ni la exclusión, ni el despojo, ni la sangre después del conflicto armado contra el colonialismo británico, uno de los más cruentos de la historia moderna, según lo documenta inobjetablemente desde la ficción el director Mel Gibson en su película El patriota. La violencia norteamericana tiene sus raíces histórico-culturales, y esta es solo una de ellas.

“Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se ha de esconder sus faltas, o pregonarlas como virtudes”, escribió una vez ese José Martí que a los cubanos de hoy nos es más necesario que nunca para contrarrestar cualquier movida de péndulo, venga de donde venga. Y es sin dudas una virtud y una ruptura revolucionaria colocar la imagen de Harriet Tubman en ese billete de 20 –se dice el más usado por los norteamericanos cuando no median tarjetas de crédito/débito–, y reconocer/reivindicar de alguna manera la labor de mujeres, negros y nativos americanos por una sociedad mejor y más decente y vivible, lo cual se relaciona centralmente con el momento político-cultural que la Unión está viviendo: ni el racismo ni el machocentrismo constituyen agua pasada, de policías gatillo-alegres contra negros y latinos a populistas xenófobos y misóginos encaramados en la ola y los medios por desencantos y decepciones de la gente común con quienes hacen las leyes y dirigen el país.

Si Martí lleva la razón, uno se siente entonces tentado a seguir la línea y preguntarse por qué en los nuevos billetes grandes recién emitidos por el Banco Central de Cuba no aparecen ni negros ni mujeres –solo está Antonio Maceo en el de 5 pesos, que viene de antes– como si a este país y a esta cultura y a esta historia no le sobraran razones para considerar y plantar en ellos las imágenes de José Antonio Aponte, Guillermón Moncada, Quintín Banderas, Jesús Menéndez, Mariana Grajales…

Que sea o no una operación consciente no es lo relevante: el racismo y el paternalismo funcionan así. Como el musguito en la hiedra.

La tradición, escribió una vez un alemán, merodea como un duende sobre las cabezas de las personas.

Ahí está justamente el detalle. En la internalización.

(Tomado de 7 Días, República Dominicana)

 

Se han publicado 38 comentarios



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  • Eduardo González S. dijo:

    Justo y atinado.

  • rommel blue dijo:

    BUENA ESA POR TUBMAN VI UN DOCUMENTAL DE SU VIDA , AHORA BIEN PORQUE AGRAMONTE , BANDERAS , MONCADA , NO ESTAN EN NINGUN BILLETE DE CUBA

    • Mokoya dijo:

      rommel blue :AGRAMONTE aparece en el BILLETICO DE 500 PESITOS(20 cuc)
      O no lo has visto todavía?

      • unowen dijo:

        Además, Agramonte no era negro.

  • Michael dijo:

    Un artículo muy justo y de un alto valor para nuestras generaciones, pero que a decir verdad da mucho que pensar cual sería la respuesta del BCC (Banco Central de Cuba) a la pregunta hecha por el mismo autor cuando se pregunta y sito: “… por qué en los nuevos billetes grandes recién emitidos por el Banco Central de Cuba no aparecen ni negros ni mujeres –solo está Antonio Maceo en el de 5 pesos, que viene de antes…”, pues leyendo todo esto, tanto que hemos criticado al mundo capitalista por la explotación, abusos y desigualdad y a los diferentes gobiernos EE.UU, por lo menos van hacer justicia a una mujer luchadora de ese país la cual luchó por su libertad y de los demás esclavos de entonces. Yo agregaría otra pregunta con el permiso del autor ¿por qué el Titán de Bronce que fue una figura de nuestras luchas independentista aparece en ese billete y los mismo digo de Nuestro Apostol José Martí?, como es posible que grandes hombres que dieron su vida por la libertad aparezcan en los billetes de menor valor de nuestra moneda, no deseo que se tome a mal o se tergiverse mi comentario pero siempre hemos luchado por la igualdad entre todos los generos(hombres y mujeres) no importa la raza, credo o sexo, pero es como dice el autor de este artículo como es posible que en nuestros billetes no aparezcan la imagen de hombres y mujeres que hicieron y dieron todo hasta su propia vida por nuestra libertad desde años inmemorables.

    • Ruperto dijo:

      Michael: Haz hecho un palnteamiento que solo denota ignorancia: El homenaje a los principales patriotas poniendo su imagen en los billetes se concibió –no solo en Cuba, sino internacionalmente– poniendo en los billetes de mayor circulación, de menor a mayor denominación la imagen según la importancia del héroe, no de la mayor denominación. Es por eso que Martí está en el billete de un peso, la unidad monetaria que normalmente es la de mayor circulación (aunque ahora quizás por la anomalía monetaria de nuestro país no lo sea). ¿Grabaste?

  • lcr dijo:

    No entiendo bien el artículo, transcurre entre las razones por las que se retiro al ex presidente Jackson del billete de 20 USD, pero no me queda claro si se eligio precisamente ese billete por los demeritos del personaje o, como se menciona, por ser el de mayor utilización por parte de la población. de la tubman se habla poco en el articulo, y realmente ese cierre citando a Martí me dejo confundido… no se si el autor critica la no inclusión de figuras femeninas y de raza no blanca en los billetes cubanos, o justifica su ausencia…
    Saludos

    • Andrés dijo:

      La sustitución de Jackson trata de hacer equilibrio histórico. Su imagen irá en el reverso del billete, mientras que en el frente irá Tubman, ocupando el lugar donde Jackson antes estaba. También se incorporarán personajes célebres de la lucha por la emancipación femenina y de los derechos civiles en el reverso de otros billetes.

      En cuanto a la justificación en términos de méritos o deméritos, diría Jackson es un personaje bastante controvertido en la historia norteamericana. Mientras fue un héroe durante la invasión inglesa a los Estados Unidos, se comportó de forma mezquina con gente que lo había ayudado, particularmente con los nativos norteamericanos. Su legado se ha reinterpretado varias veces. Si bien en la época de la segregación se le veía como a un héroe completo, al igual que a Jefferson, desde los 60 en adelante su figura ha sido re-caracterizada y vista desde la perspectiva de los nuevos tiempos. Se trata de reivindicaciones por motivos de discriminación (raza, género, etc) que antes habían sido ignoradas.

      Estos son procesos de escrutinio histórico que deberían ocurrir constantemente al interior de todas las sociedades, incluida la nuestra con sus propios demonios que combatir, y es lo que sugiere el artículo. Está clarito…

  • victor dijo:

    La marca de agua de todos los billetes cubanos es la imagen de Celia Sánchez, sin de jar de reconocer una lista de grandes mujeres que están en la historia de Cuba

  • figaro dijo:

    EXCELENTE Y ATINADO COMENTARIO

  • menejías dijo:

    Ignacio Agramonte y Loinas no es negro, es blanco

  • Antonio dijo:

    En realidad el racismo es otra cosa.

    Mejorara en algo la situacion de los negros en Estados Unidos por poner una efigie negra en los billetes de mayor circulacion ?

    Creo que no y solo basta recordar las grandes esperanzas con el presidente negro.

    • Andrés dijo:

      Por supuesto que no basta con poner a un negro prominente en un billete. Pero es importante porque ayuda a construir otra narrativa, otra poética en la cabeza de la gente. Eso es importante. Cuando Obama salió presidente, ya había habido varias películas que tenían a un personaje negro como presidente. Antes de Audrey Hepburn, nadie miraba a las delgaditas como sexy, y eso cambió. Y así sucesivamente.

      Nunca subestimes el poder de las imágenes en el universo simbólico de los pueblos. Son todo.

  • EL TIGRE dijo:

    IMAGINO QUE LA DECISIÓN SOBRE LA INCLUSIÓN DE LOS PATRIOTAS EN LOS NUEVOS BILLETES DE ALTA DENOMINACIÓN FUE COLEGIADA Y ASUMO QUE SE CONSULTÓ CON EL INSTITUTO DE HISTORIA DE CUBA Y LA OFICINA DEL HISTORIADOR. EL BANCO NACIONAL DE CUBA TIENE UN RETO POR DELANTE Y ES RESPONDER A ESTE ANÁLISIS QUE HA SIDO MUY OPORTUNO Y ATINADO PORQUE TANTO EN ESE ASPECTO, COMO EN MUCHOS OTROS, SE EVIDENCIAN SIGNOS, CONCIENTES O “INCONCIENTES”, DE RACISMO QUE COMBATE EN PRIMER LUGAR NUESTRO PRESIDENTE

  • Corona dijo:

    Bueno, entonces tendríamos que imprimir nuevos billetes con nuevas denominaciones, porque las figuras de nuestros mártires, que están en los actuales billetes, también merecen estar ahí… Ó no es así???.

    Para ser sincero, con lo apretadita que está nuestra economia, a veces me preocupo más por cuantos billetes me quedan en la cartera que por la imagen que aparecen en ellos. Disculpen la sinceridad.

    • Andrés dijo:

      La sinceridad es buena y necesaria Corona. Y, yo sigueindo la misma línea, discrepo, respetuosa, pero profundamente contigo.

      Es cierto que todos los héroes no pueden ir en billetes, pero de eso no se trata. Se trata de reconocer en la proporción correcta a otros que no lo han sido por motivos de raza ó género. Esta correción sería hacer justicia, la cual siempre será bienvenida, más allá de la situación de la economía.

  • adrián dijo:

    Excelente articulo has dado en la llaga, las comisiones de racialidad tiene que abordar con toda la profundidad el tema, tenemos que pasar de la palabra al hecho, te felicito por tan buen trabajo

  • luis armando garcia dijo:

    parece que ya entramos en la onda tambien de hablar de los billetes, es que no hay otra cosa mas importante en la realidad cubana ?
    pero no…tenemos que hacer lo qe otros hacen.
    nada que ahora como en otros lugares hablan de quien esta en el billete, nosotros tenemos que hacer lo mismo….. somos muy originales.
    van a quitar algun martir para colocar otro? o van a emitir nuevos billetes?

  • Armando dijo:

    110 % de acuerdo con el autor y algunos foristas. Es cierto que en la marca de agua de nuestros billetes està la imagen de Celia Sànchez, pero hay que mirarla a trasluz, sino es imperceptible la imagen de esta enorme mujer, eso me parece irònico con una persona como esa, que hizo tanto por nuestra patria y los sus mas humildes hijos.

  • micky dijo:

    Mokoya, cariño, muchos aun no han tenido es dicha. Y tú, que tiras al agua?

  • cavafy dijo:

    muy atinado, ciertamente la discriminación se solapa en aparentes ingenuidades de quienes deciden politicas, no merefiero a la macropolitica sino a esa que tiene que ver por ejemplo con lo del diseño de los nuevos billetes, ah sobre el valor no es importante lo importante es que sea reflejo de una cultura de una historia, que respondera el BNC

  • Enrique R. Martínez Díaz dijo:

    Considero el articulo muy interesante; no se puede criticar a los norteamericanos (a veces nos habituamos a criticarlos por todo) por poner en sus billetes de 20 dólares a esa gran mujer; indudablemente, hay que tener un valor excepcional para haber luchado contra la esclavitud y por lo derechos de la mujer en aquellos años. En el caso de Andrew Jackson, los propios norteamericanos principalmente son los que deben valorar sus virtudes y defectos, lo bueno y lo malo que hizo, y de ahí su papel y su lugar en la historia de esa nación. Hay muchas figuras históricas, altamente reconocidas, que hicieron cosas que a la luz de nuestras concepciones actuales son horribles, pero que en aquellos momentos, no se veían así. Y de esa forma debemos verlos, con sus manchas, pero con sus logros. Sobre el tema de los billetes cubanos, creo que estaría bien poner los retratos de muchísimos héroes de nuestras guerras y de nuestras luchas, ya sean blancos, negros, mestizos, mujeres. Hay que ver que no son tantas las denominaciones monetarias con que contamos, incluso con la particularidad de la doble moneda (que ansiosamente espero el día en que justamente desaparezca), y siempre habrá alguna omisión, lamentablemente. Pienso que no obstante, eso debiera ser objeto de un estudio por parte de expertos en la materia, y buscar una solución lo mas adecuada posible. Por ultimo, yo no creo que el problema del racismo en ninguna sociedad se resuelva poniendo el rostro de alguien en un billete. Ni siquiera se resuelve estableciendo leyes y asentandolo en la Constitución de la República. Ya todo eso se hizo en nuestro país, e incluso, se insiste en todos nuestro foros en el enfrentamiento a los prejuicios raciales que todavía existen en muchas personas (yo opino que en nuestro país no hay racismo, que se puede definir como una condición y un régimen que establece la segregación de un grupo de personas por su raza o fenotipo, según los criterios de cada cual; hay quien dice que las razas no existen en la especie humana). Pero lo anterior no elimina que muchas personas, por la persistencia y la herencia de conceptos y actitudes respecto a las diferencias raciales, mantienen, reproducen e incluso inculcan en su descendencia prejuicios respecto a otras personas por el color de su piel o por otras causas. Eso podemos criticarlo, pero no desaparecerá en un largo tiempo; nuestros jóvenes son muchos menos prejuiciosos que nosotros y que nuestros padres y abuelos. De todas formas, creo que si leemos a Martí, tendremos un buen ejemplo de alquien que fue muy certero al enfrentar al racismo de su época.

  • Camagüeyano dijo:

    Es limitada la cantidad de denominaciones que circulan lo que obviamente limita el número de figuras históricas que pudieran homenajearse en billetes, en nuestro caso en los billetes solo hay 9 denominaciones circulando 1,3,5,10,20,50,100,500,1000 esto limita mucho este tipo de homenaje, ahora quien se atrevería a quitar, por solo poner un ejemplo, a Máximo Gómez para poner a Guillermo Moncada o a Quintín Banderas por el hecho de ser estos últimos de tez oscura a pesar de sus muchos méritos, sería justo para con el Generalísimo? Me parece que esto no debe ser visto de esa manera tan simplista, y más que por el color de la piel debería evaluarse por los méritos y servicios prestados a la patria y pueden estar seguros que todos los que están en esos 9 billetes tienen méritos más que suficientes, incluso creo que deberia volver a ponerse al Padre de la Patria Carlos Manuel de Cespedes

  • Andrés dijo:

    Excelente reflexión Alfredo. Ciertamente necesitamos una lectura equilibrada y profunda de la historia; y esta será nuestra mejor vacuna contra los intentos de asimilación ideológica. Y mientras deconstruimos mitos (externos e internos) también nos ayudamos a re-encontrarnos a nosotros mismos como nación, pues muchas narrativas oficiales norteamericanas, de orden clasista, se reproducen constantemente en nuestra percepción de la historia. Una lectura poco sofisticada de estos asuntos no nos va a permitir defender nuestros intereses. Pero la historia narrada por ese gran investigador Howard Zinn es una historia con olores y sabores, una historia de los de abajo luchando por su dignidad. Nos muestra que lo que en algún momento se percibe como la tradición no debe ser vista acríticamente, pues tiene obvios componentes clasistas que deben ser sometidos constantemente a escrutinio. La historia narrada por Zinn es una historia hermosa y apasionante que los cubanos deberíamos conocer, pues recoge el material humano que realmente deberíamos admirar de los Estados Unidos. No el de las élites, sino el del pueblo.

    En efecto, Andrew Jackson fue uno de los grandes exterminadores de indios de la nación norteamericana. Todo esto a pesar de que muchos indios le confiaron y combatieron valientemente bajo sus órdenes cuando la invasión británica a los Estados Unidos en 1812. Entre ellos se encontraba John Ross, quién fuera posteriormente líder de la nación Cherokee durante casi cuatro décadas, y fuera también quién guió a su nación durante la triste etapa de la re-localización forzosa impulsada por Jackson. Hay que mencionar que esto ocurrió fundamentalmente debido a que se encontró oro en Georgia, dónde se encontraba la nación Cherokee.

    Todo esto sucedió a pesar de que el gobierno federal tenía un acuerdo oficial con las llamadas 5 tribus civilizadas (Cherokee, Seminoles, Chickasaw, Choctaw, Muscogee) mediante el cual otorgó el derecho a estas tribus a gobernar sus territorios autónomos en el sur norteamericano. A estas tribus, originarias del suroeste norteamericano, se les llamaba civilizadas pues habían adoptado muchos hábitos europeos y se habían integrado de forma notable a la forma de vida de los colonialistas ingleses y posteriormente de los colonos blancos norteamericanos. En algún momento tendremos que hablar de lo que eran esas cinco, y muchas más, tribus antes de la llegada de los europeos. Se sabe que pertenecían a la gran civilización del Mississippi, que también contenía tribus como los Kansa, los Missouri y los Alabama (los toponímicos están claros), que abarcaba sofisticadísimos centros urbanos como Cahokia, cuya cantidad de habitantes en su momento de esplendor solo fue superada por ciudades norteamericanas en el siglo XVIII.

    Volviendo a Jackson, la exitosa integración de las cinco tribus no importó. Este impulsó una legislación que contribuyó al famoso camino de las lágrimas, el cual costó decenas de miles de vidas a todas estas tribus, y es una gran mancha en su gestión y provoca una seria reflexión sobre su legado. Es justo que se le cambie por Harriet Tumban.

    Esta gran mujer, nacida en esclavitud, se ganó su libertad por propia voluntad escapando de sus esclavizadores. Además de su participación en el Underground Railroad y en las luchas por la emancipación de la mujer, esta mujer fue la primera mujer que lideró una expedición armada durante la guerra civil, ganándose el respeto de muchos militares y gentes de estado. A pesar de profesar un gran respeto y admiración por Lincoln, ella no dudó en llamarle la atención duramente cuando este mostró ambivalencia respecto a la emancipación al principio de la guerra. Se le honró con honores militares cuando murió en 1913, y, a pesar de la segregación que vino en décadas posteriores, su nombre siempre se mantuvo en alta estima. Durante la segunda guerra mundial, un acorazado norteamericano llevó su nombre, la primera mujer afronorteamericana en recibir semejante honor. Fue la primera mujer afronorteamericana en ser honrada con un sello particular por el servicio postal de los Estados Unidos en 1978. Se le considera uno de los civiles más prominentes de la historia norteamericana, más allá de razas, género y filiación política. Un asteroide fue nombrado en su honor en 1914.

    Y es a lugar la pregunta que se hace el autor del artículo respecto a Cuba ¿Que hay de Mariana Grajales, de José Antonio Aponte, Juan Gualberto Gómez, de Jesús Menéndez y un significativo etcétera? Hay que conocer bien la historia, ponerla en movimiento, para no reproducir la percepción de quienes quieren dominarnos.

    • Andrés dijo:

      Una corrección: el asteroide Tubman fue nombrado así en 2014, no en 1914.

  • 123 dijo:

    creo que sería justo como homenaje a la mujer cubana que tenga representación con una imagen en un billete.. Pero no creo que por norma ni para demostrar nada haya que poner una mujer o un negro en un billete. Los que están hoy fueron todos grandes lideres, siempre entre los más populares y representativos de los cubanos, para mi está Ok así… lo mismo digo de nuestros amigos del frente

  • Ariel Martínez dijo:

    Mella fue asesinado con 25 años y ya era el más importante líder revolucionario de América Latina; Frank, jefe de acción contra los asesinos de Batista en la clandestinidad, tenía 22; el Generalísimo se impresionó al tomar el mando de la caballería de Agramonte a su caída. Los que pusieron a estos mártires en los billetes no están errados. En USA se caía de la mata sacar a semejante rata del billete de 20, y pusieron a una muy valiosa mujer negra, se supone que ahora se tomen un poco más en serio los derechos de los negros y las mujeres.

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Alfredo Prieto

Alfredo Prieto

Escritor, investigador, editor y periodista cubano. Actualmente labora en Ediciones UNIÓN.

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