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¿La propiedad? ¡Ay la propiedad!

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los propietarios en cuba

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?[i]

Tuve el placer de disfrutar de la amistad de un jurista y diplomático cubano nombrado Miguel Alfonso Martínez a quien escuché la más enjundiosa explicación que sobre la propiedad haya oído, y la hizo en referencia al diferendo provocado por la reclamación de propiedades de varios países a Cuba. Era la década de los 90. Las enseñanzas fueron varias; las posesiones van desde un peine hasta enormes conglomerados de dominios u objetos, para comenzar y cumplen condiciones. ¿Qué hacer con ella(s) entonces?

La propiedad es el poder directo e inmediato sobre un objeto o bien y su titular tiene la capacidad de disponer de ella, sin más limitaciones que las que imponga la ley. Es un derecho que implica el ejercicio de las facultades jurídicas más amplias que se conceda sobre un bien; y ese objeto de derecho puede estar constituido por todos los bienes susceptibles de apropiación. Las propiedades tienen que cumplir tres condiciones: servir para algo, que las cantidades sean limitadas y que lo tenga u ocupe alguien; el ius utend(uso), ius fruendi(goce) y el ius abutendi(disfrute).

Sobre estas cosas versa un libro Los propietarios de Cuba que ha sido varias veces reseñado y por consiguiente objeto de la atención de los medios desde su primera edición en nuestro país, por el 2006. ¿Por qué volver sobre el libro? Pues porque el libro es bueno, está bien escrito y es útil, precisamente.

Su autor, Guillermo Jiménez Soler, nació en La Habana, el 22 de agosto de 1936, estudió en los Escolapios[ii] de Guanabacoa, comenzó en la otrora Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling a estudiar el oficio, pero nunca terminó y se graduó de Derecho e Historia por la Universidad de La Habana. Participó en la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista y fue fundador del Directorio Estudiantil, miembro de su Ejecutivo Nacional desde abril de 1957, después del valeroso asalto al Palacio Presidencial en abril de 1957, fue su delegado, hasta finales de ese año. Fue fundador y organizador del Frente del Escambray. Fue Comandante del Ejército Rebelde y entre otros desempeños, ocupó diversos cargos en los ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Interior, de Relaciones Exteriores y al Banco Nacional de Cuba. Dirigió el periódico Combate, órgano del Directorio; y administró una fábrica de la Empresa de Jabonería y Perfumería durante más de 10 años. Ostenta varias condecoraciones y reconocimientos de diversas instituciones. Es colaborador de política y economía internacional del diario Granma Internacional. Ha publicado Las Empresas de Cuba 1958, con varias ediciones en los Estados Unidos y Cuba. Con Los propietarios…, Guillermo Jiménez, obtuvo el Premio de la Crítica del año 2007.

Cuando se camina por la Habana Vieja, Centro Habana y otros lugares de la capital, poblados de algunas provincias, todavía se pueden encontrar los vetustos letreros borrados por el tiempo. Deslumbrantes destellos que muestran moda y poder, posesiones, propiedades. Pero Cuba cambió y la consulta de este texto muestra un mundo o una sección de este, que es verso y reverso a la vez de la sociedad que refleja el libro.

En sus 704 páginas, puede seguirse como cala de un espectáculo inquietante, al menos para mí, como acercamiento a una sociedad que nos enseña sus vericuetos, las alianzas y fusiones –reales o ficticias, por aquello de que encontraremos de todo en la viña del Señor- de poderes. La visión de su contrario, por lógica ausencia, de la pobreza, de las precariedades y la lógica de una sociedad con un mercado aún no globalizado donde se ve, por encima de todo, el éxito individual.

El autor nos muestra el mundo de las finanzas y del empresariado cubano del momento; el bienestar, el poder y la realidad de un país en el que las grandes riquezas estaban concentradas en las manos de más o menos medio millar de personas, y como Jiménez enseña en su texto, no son todos los que eran, pero los que aparecen, eran.

Para Jorge Ibarra[iii] —se incluye en la edición las palabras de presentación del libro— el “atinado” cambio que introduce Jiménez Soler en el título a la edición de 2008, el cambio de la preposición en por de, anula todo empeño de “objetivación” o neutralidad del autor a la constante ideológica. Una gran compilación, organizada en forma prescriptiva con 550 fichas ordenadas alfabéticamente que nos enseña a los más destacados de la burguesía cubana justo en el momento antes del triunfo de la Revolución.

Para el prologuista del texto, Oscar Zanetti[iv], este texto puede calificarse decididamente dentro de un género, el diccionario biográfico, que tiene varios antecedentes en nuestro país. Desde el clásico repertorio de Francisco Calcagno[v], hasta nuestros días se han realizado en Cuba diversos libros de este tipo…, pero su originalidad radica no en el género sino en su asunto, porque rara vez en los textos publicados se han tocado el mundo de los negocios. Tal ausencia se hace muy sensible pues tenían, en su gran mayoría, grandes influencias en el mundo de la política de Cuba.[vi]

Al leer Los propietarios… descubrimos interesantes datos, había 102 extranjeros que clasifican como los propietarios de…, el resto son cubanos; y el mayor era un venezolano, Julio Lobo Olavarría -una placa lo recuerda en La Habana-. Esta persona aparece como teniente de 16 centrales azucareros, una corredora de azúcar, 22 almacenes de azúcar, una agencia de radiocomunicaciones, un banco, una naviera, una aerolínea, una aseguradora y una petrolera. Fue el principal empresario del mundo azucarero de la época y una indiscutible autoridad internacional en ese sector.[vii]

Por otra parte, están personajes en los que queda claro que se enriquecieron y acumularon propiedades súbitamente y de manera ilícita, el caso de Fulgencio Batista Zaldívar es el más diáfano; poseía 9 centrales azucareros, un banco, tres aerolíneas, una papelera, una empresa contratista, una empresa transportista por carretera, una productora de gas, dos moteles, varias emisoras de radio, una televisora, periódicos, revistas, una fábrica de materiales de construcción, una naviera, un centro turístico, varios inmuebles urbanos y rurales, varias colonias y varias firmas norteamericanas, pues en el entramado de pertenencias utilizaba el nombre de amigos, familiares, socios y de testaferros o presta nombres; y muchas de sus posesiones no aparecían inscriptas con su nombre[viii]. Usó la política de financiamiento y concesiones de la banca del Estado para apropiarse, cobrar concesiones y obtener elevadas sumas de dinero directamente o a través de otros y malversar, cometer cohecho e imponer “multas” a los empresarios que beneficiaba. Batista utilizó el poder para poseer intereses en casi todas las empresas que consideró importantes o en planes de desarrollo en el país.[ix]

La vida era, para ellos, un mercado donde comprar honores, voluntades, conciencias, donde la amistad no existe, sino su ilusión; porque cambia, se aleja y desaparece con los giros de la situación. Amigos eran entonces quienes disfrutaban de “la ventura y la calma”, y para ese segmento en busca del éxito, la amistad estaba hecha solo en la medida del ascenso.

Me asalta una interrogante; ¿cuáles serán las reacciones de los más jóvenes al leer este texto? Esto no es ficción, no hay en el mismo la confusión de la historia con la novela. Este libro describe quién tenía la propiedad de un país y determinaba la economía, la política y los asuntos jurídicos y judiciales de su espacio geográfico.

¿Es la propiedad mala en sí? Recuerdo aquello de, si se utiliza para el mal…, incluso los medicamentos…

El trabajo, del que resulta este libro, fue de varios, muchos años, y aglutina una innumerable cantidad de fuentes y material bibliográfico, que hacen de esta ardua labor de investigación de Jiménez Soler, una confluencia de información y conocimiento que hasta el momento se encontraba muy disperso.

Creo que cada generación tiene que tomar su propio camino, tratar de dejarlo “caminado” o adelantado o desbrozado de escollos no cumple con las expectativas. En nuestros días existen muchos retos pero “…hay un reto interno, propio de la psicología, que es exactamente el desafío de rediseñarse en las nuevas condiciones sociales, ante la aparición de los nuevos modos de vida en el país”. [x] Es una realidad que está frente a nuestros ojos y hay que asumirla.

El meollo del asunto continúa siendo la justicia social, y que se esté en función de los intereses de la mayoría, lo cual es imprescindible para consolidar todo lo anterior y para que las nuevas generaciones encaucen sus esperanzas y proyectos en consonancia con su país al ser capaz la Revolución de satisfacerle todas sus expectativas.

Toda concentración de propiedades debe estar regulada por la ley, y fuera de la ley, nada ni nadie puede actuar ni hacer nada. Nadie puede tampoco usar un bien público para enriquecerse, por esa razón, todo aquel que use un bien público tiene que estar listo a responder las preguntas, cualesquiera que le haga un ciudadano, subordinado, ariente o pariente.

En un reciente artículo del profesor y amigo Guillermo Rodríguez Rivera leí: “Medité mucho no por qué cayó el socialismo, sino por qué –en un país donde no había propiedad privada desde décadas atrás– aparecieron de pronto millonarios que marcaban los destinos del estado y, sobre todo, por qué nadie –ni un militante del partido, ni un komsomol, ni un stajanovista, ni un poeta, ni un recordista olímpico, ni un gran maestro de ajedrez, ni un secretario ideológico del PCUS, nadie– se opuso al desastre que sobrevino con Boris Yeltsin. ¿Saben por qué? Porque era un pueblo enseñado a obedecer, a aceptar sin pensar lo que disponían los niveles superiores. Cuando el nivel superior dijo: “Se acabó el socialismo”, eso era ley, eso no se pensaba. Los dirigentes se repartieron la riqueza creada por más de 70 años de trabajo del pueblo soviético”.[xi]

La fórmula para regular la riqueza no existe, el empleo de la misma, el resultante, es lo que hay que regular, lo adquirido con el resultado del trabajo no es ni será un problema nunca, porque sin explotar al hombre y sin apropiarse de algo indebido, la acumulación de propiedades será siempre limitada.

Pienso también, que no debería estar sujeto a control el resultante de una riqueza generada y obtenida como resultado del trabajo, máxime si existe un reconocimiento legal y siempre que se cumpla con las contribuciones tributarias pertinentes. Pero ojo, no hay que dejarse engañar por eufemismos, la palabra “mercado” se ha convertido en un cuasi sinónimo de capitalismo, para eludir pronunciarla precisamente por la connotación negativa que tiene.

En el reciente VII congreso del Partido Comunista de Cuba, el titular de Economía y Planificación de Cuba explicó que hay que entender como mecanismo jurídico, el Decreto-Ley 300 y señalando al respecto, Marino Murillo, refiriéndose al tema y al campesino o usufructuario de las tierras, como teniente de propiedad dijo: “El dinero que gane y la riqueza que acumulen por el resultado de la venta de sus producciones, eso no es lo que hay que regular, ni ponerle límites; todo lo contrario hay que reconocérselo, porque ese dinero adquirido es fruto de su trabajo y si con él se compra dos automóviles, construye una nueva casa, tienen derecho hacerlo, pero lo que si nunca tendrá más de 67 hectáreas, ese es el límite que regula el Decreto-Ley 300″[xii].Lo que hay que controlar es el latifundismo y la explotación.

Los países regulan con leyes para que no sea posible la convivencia de los polos opuestos, no es justa ni propia la coexistencia de la opulencia más deslumbrante con la miseria, y no me refiero solamente a su variante más absoluta.

En los cambios y movimientos en el andar hacia adelante en la Historia, en el que hay que ver al socialismo como una evolución de la conciencia humana, están incluidos los lógicos y previsibles retrocesos, que son propios de todo lo que resulta existencia, es obvio que aparecerán cosas “nuevas” e incluso que se revivan experiencias. Al caminar por La Habana de estos días, hay lugares, incluso históricos, que exhiben una nueva cara, tras ella hay una nueva imagen o gestión, los hay con glamour y de resaltada belleza. En algunos se esconde y solapa la “nostalgia” de la expresión más vívida de la propiedad, el dinero; la misma nostalgia que está lejos, a veces muy, de las preocupaciones cotidianas de la mayoría de los ciudadanos que recorren el camino del diario vivir en la ciudad.

Conozco a personas que sin ser deslumbrantes poseedores de propiedades y de su expresión más mostrable, ayudan y contribuyen a que la sociedad y este país, sus barrios y sus gentes vivan un poquito más felices y realicen algunos de sus sueños. Contribuyen, como pueden, a cuanto proyecto musical aparezca en favor de los más jóvenes, proporcionan camas para personas enfermas, andan de trotamundos y dan conciertos en lugares de difícil vivir, se empeñan en la defensa de ríos; visitan hospitales para brindar su arte a los enfermos, llegan a oficinas públicas donde hay calor y compran los ventiladores que encuentran disponibles y los donan a la misma. Ayudan a niños sin amparo de una pequeña escuela y les proporcionan ropas, a veces hasta comida, computadoras y por sobre todo, cariño; se llevan a esos muchachos para sus casas e involucran a su vez a todos los amigos que se acercan, porque con su bondad y altruismo, estos gestos hacen que nos desprendamos del egoísmo propio del ser humano y seamos mejores ciudadanos y habitantes de esta Isla.

¿Son cosas que no se ven? Que una golondrina no hace verano. Eso es “casi” cierto; pero hay que pensar que si existieron cambios y procesos en Cuba después de 1959, fue para que fuéramos mejores seres humanos e hiciéramos más por el “otro”.

Nadie hace estas cosas para que los vean ni para que se “divulguen” ni para recibir o sentir reconocimiento social, quienes utilicen “las propiedades” o su expresión en dinero para hacer ayudar son ciudadanos igual que los demás, pero distintos.

Leí algo recientemente que comparto: las circunstancias no deben nunca esfumar ni la piedad ni los sueños.

¿Qué hacer con las propiedades? Pues cada uno puede hacer lo que le da su gana. Pero las ganancias derivadas de algo deben, en cualquier lugar del mundo, contribuir a que ese mundo sea un mejor lugar para vivir. Nadie tiene el derecho de ser tan pobre para tener que venderse ni tan rico como para poder comprar a alguien, reza una axioma que no recuerdo de quien es.

También una verdad enorme; al final y al inicio, por más propietario que se haya sido o se sea y que incluso se aspire a ser: “Igual, al final todos seremos polvo”.

Notas 

[i] Jorge Luis Borges

[ii]Orden religiosa fundada para dar educación a los niños pobres.

[iii]Historiador y abogado cubano con una amplia trayectoria.

[iv]Historiador cubano.

[v] Nació en Guines y murió en Barcelona (1827-1903). Fue un intelectual cubano, políglota y abolicionista.

[vi]Ver pág. XIII de Los propietarios de Cuba, Editorial Ciencias Sociales, 704 págs. La Habana, 2006

[vii] Ver pág. 317, IDEM

[viii] Ver pág. 64, IDEM

[ix]Verhttp://www.juventudrebelde.cu/columnas/lectura/2007-06-17/propietarios-ii-y-final/

[x] Ver Fariñas Acosta, Lisandra: El bienestar humano como prioridad, Granma pág 3. Jueves 12 de mayo del 2016.

[xi] Ver http://segundacita.blogspot.com/

[xii] Cita tomada de la TV cubana.

Se han publicado 19 comentarios



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  • yam dijo:

    Cuando Ud. se remite a las palabras del profesor Guillermo Rodríguez Rivera responde en parte a una petición que le hice a José Luis Rodríguez sobre la saga de su artículo “La desaparición de la URSS 25 años después…” sobre el papel jugado por MIjaíl Gorbachov en la debacle del sistema socialista europeo. Ante la sugerencia un forista arremetió contra mí diciendo: “mi hijo, nadie defendió aquello, ¿ crees que una sola persona pudo lograrlo”. Precisamente era una de las cosas que querían que notaran y otras más; pero se las dejo a los maestros, para no quitarle protagonismo porque aún José Luis no ha terminado con el tema.

  • yam dijo:

    El tema de las propiedades de antaño en Cuba es una de las exigencias en las mesas de diálogos o en el diferendo con nuestro vecino del norte. Es una de las piedras angulares de las relaciones que se establecen en la sociedad, de ahí la importancia de definir su tenencia y uso, las políticas fiscales, las formas que puede tomar, el límite per cápita, adquisiciones foráneas, etc. Guillermo Jiménez Soler realizó muy buena compilación en su libro; pero no sé por qué todos nuestros ilustres investigadores se detienen en el umbral de los años. ¿Por qué no hace uno actualizado?

    • Hector Martinez dijo:

      También es tema en esas instancias el reclamo de Cuba por los daños causados por las agresiones directas o indirectas realizadas por o desde EEUU en contra de Cuba. También los daños directos,colaterales e indirectos causados por la ley Helms-Burton que da “legalidad nacional y transnacional” al bloqueo de EEUU contra Cuba. Sin contar las acciones realizadas sin ley, es decir acciones encubiertas de diverso tipo realizadas por agencias de EEUU contra Cuba, tanto en territorio insular cubano como en otros países relacionados con Cuba. También es algo que debe ser regulado, pues no se puede permitir que luego de colocar a Cuba y a su pueblo entre los cañones y la pared, se les pase a los cubanos un pañuelo para secarse el sudor y asi, salir decentes en la foto de amistad que pretender tener ahora.

      • Dctor dijo:

        amigo se esta hablando de Propiedad…deje la politica para el proximo encuentro Cuba- EEUU

  • Agua por todas partes dijo:

    Sobre lo que pasó en la URSS con la “propiedad colectiva” o “del pueblo” también paso en Nicaragua, aquí se llamó: “La Piñata”, todas las empresas y negocios que pertenecían “al Pueblo” se repartieron entre los políticos y militares; cuando la propiedad es “de todos” generalmente no es “de nadie”, y se corre el riesgo de que alguien se apropie de ella para beneficio personal. El tiempo dirá lo que pasará con la propiedad en Cuba.

    • Reu dijo:

      Agua por todas partes: Estoy de acuerdo contigo, en el año 59 durante la nacionalización de las empresas y pequeños negocios no se le indemnizo a nadie, por eso es el lio que hay, no poruque el Estado cubano no queria pagar, sucede que Batista se llevo todo el dinero de Cuba , la dejo en banca rota, pero tienes razón en lo que dices de la piñata, como no es de nadie la propiedad, pudiera alguien hacerse de ella un día de estos.

  • jpuentes dijo:

    es un excelente libro. Muestra como funcionaba y bajo qué principios el sistema empresarial cubano, antes de 1959. Se puede apreciar la mentalidad de sus ejecutivos, los sectores con mayores arraigo en la sociedad de la epoca, su formas y estilos de dirección. En fin, montón de datos para anilizar, cotejar, y leer entre lineas.

  • jpuentes dijo:

    La propiedad en el mundo no es como era hace 60 años. EN Cuba prevalece la empresa estatal”, o la “empresa estatal socialista” y está emergiendo la “empresa privada” y existe la “empresa mixta”. En el mundo está de moda otras terminologias: el “holding”, la empresa publica y la empresa privada. La publica es la que la conforman varios dueños y que al menos uno, sea de una institucion o grupo empresarial del Gobierno. La privada, es la que se hace con capital de privados, o sea que NINGUNO pertenezcan a organizaciones, grupos, asociaciones, que sean a su vez publicas o de totalmente del gobierno. El termino “estatal”, no existe allende los mares. Se entiende que es propiedad del gobierno o que el mayor accionista es el gobierno o una fuente del gobierno. El holding es un gestionador de empresas, lo que llaman en Cuba: “Grupo empresarial”. En fin que los conceptos cambian, y si lo vemos como uno, los descontextualizamos. En Los EU, por ejemplo, existe una secretaria para medianos y pequeños negocios privados. Adjunta a la secretaria de Economía. De manera que cuando crezca el sistema privado de empresas en Cuba, tendrá que ser atendida con ciertas exclusividad, por parte del gobierno. No se debe confundir los terminos en contexto porque entonces no comprenderiamos el papel de Estado en el sistema empresarial, incluyendo el privado. De lo contrario estariamos pensando con conceptos neoliberales. El Estado o el “Gobierno”, como quieran llamarle, siempre, y ademas es importante que “atienda” o se ocupe de las empresa privadas, ya sea para prestamos o cuestiones legales o cualquier otra cosa que haga falta. Seria bueno que los medios cubanos articularizaran sobre estos temas. Cómo ven los medios el futuro del sistema empresarial cubano???

    • likos dijo:

      Tambien se podria tocar en el tema de las PYMES y su desarrollo la existencia de PYMES estatales pues el concepto no solo es aplicable al sector privado

  • La exploradora dijo:

    Para mi la lectura del libro Los propietarios en Cuba, fue como el descubrimiento de una parte de la historia no conocida ni contada. Para personas de mi generación, los nacidos a mediados de los años 60, el tema de la propiedad privada en Cuba es algo totalmente desconocido. Ni siquiere en la carrera que estudié de economía, en la asignatura Historia Económica de Cuba, se llegaban a conocer datos tan importantes que aparecen en este libro como la cantidad de bancos, empresas aseguradoras, navieras, fábricas, constructoras, y otro tipo de empresas que generaban trabajo y utilidades, algunas de ellas en propiedad de extranjeros, pero muchas de propiedad de cubanos. Estoy a favor de una forma de propiedad y de trabajo, en el que el enriqueciminto de unos NO sea a costa de la explotación de los otros. Pero si el guajiro que siembra y se parte la piel al sol, puede vender sus cosechas y tener una casa bien bonita, dos carros y pasear con su familia…pues lo aplaudo. Considero que es positivo todo lo que provenga del trabajo, de la iniciativa y el talento de la gente y si además, estas personas aportan a la sociedad a través de los impuestos, de qué se les puede acusar. Creo que en nuestro modelo económico pueden convivir varias formas de propiedad y gestión, la estatal, la cooperativa y la privada. Me pregunto, que hace el estado gestionando una peluquería, una barbería o una cafetería. Yo le diera a los privados la gestión de las tiendas, que el estado le venda los productos de forma mayorista con un tope de precio máximo y la gestión de ventas la haga el particular, estoy segura, que no robarían , no multarían los precios de los productos, y el servicio fuera mejor. En el libro no ví a ningún bodeguero como propietario, y habian muchas bodegas.

  • Javier dijo:

    Siempre me llamo la atencion el referente a “evitar la concentracion de la propiedad y la riqueza” que se menciono en el ultimo conrgreso del PCC. Me pregunto si hay una cifra que establece el limite. Leyendo el articulo, creo ver por donde vienen los tiros. Hay otra arista que tiene que ver con las importaciones a titulo personal de articulos como electrodomesticos, etc. Se ha debatido en muchos foros nuestras sui-generis regulaciones aduanales, pero me gustaria pensar que el trasfondo para algunas de ellas no esta enfocada a limitar las posesiones materiales que un individuo pueda posser, sino para “proteger” la industria y el comercio nacional, aunque es justo decir que es bien pobre la representacion de la primera en la redes de comercio locales. Pongamos por ejemplo, porque un ciudadano tiene que pagar gravamenes sobre la importacion, digamos , de un TV, que puede ser considerado un articulo domestico basico ? Entenderia que pague a partir del Segundo (aunque se puede decir que hay quien tiene un TV en cada habitacion de su casa, por ejemplo) pero tambien que lo quiere “revender”. Y asi sucesivamente con otros tantos, por ejemplo un vehiculo automotor, un A/C, etc, que en Cuba son considerados “simbolos” de “riqueza”, “prosperidad”, etc. pero no son mas que articulos que nos hacen la vida mas comoda o solucionan una necesidad. Es que el gobierno tiene algun problema con que alguien, ya sea porque trabajo contratado a traves del Estado o laboro por su cuenta y riesgo en el exterior, quiera importar estos articulos? Es que acaso le molesta a alguien que estos “simbolos de prosperidad y riqueza” vayan a causar malestar, celos, etc entre sus co ciudadanos?

    • medico dijo:

      Quitamos los pequeños negocios privados , muchos prosperos, decentes y bien funcionales, heredados a veces de nuestros padres o abuelos y q a sudor lograron q prosperaran y q serian hoy excelentes establecimientos para permitir despues de 55 años a vendedores de plasticos derretido en el portal de cualquier centrica avenida de la habana, y legalizamos a revendedores de articulos muchas veces robados y q te venden lo mismo en un garaje q en una cafeteria hecha con planchas oxidadas y antiestetico…eso es progreso???…NO es involucion, grave error se cometio, pesimas politicas..como dijo el propio Fidel el mayor eror es q no sabiamos como hacer el socialismo…

    • jpuentes dijo:

      A mi también me ha llamado la atención lo que usted comenta sobre “la concentracion de la riqueza”. El concepto de propiedad irá cambiando en Cuba, toda vez que los cubanos retomemos la cultura sobre la propiedad y sus principios elementales que funcionan bien en sociedades desarrolladas. Si “la concentracion de la riqueza”, es una mera doctrina, no normada ni legislada o se refiere al tema de la corrupción, el monopolio mercantil, la especulacion financiera y otras formas de “concentracion”, no lo sé. Lo que me queda claro es que la doctrina sobre propiedad está cambiando, no solo en cuba, sino tambien en el mundo. Un ejemplo bastante polemico, al menos en los circulos especializados del tema, es lo publico y lo privado en Internet. Y ya sabemos que Internet es un espacio tambien donde ronda la propiedad, como objeto y sujeto. Las cuestiones sobre el tema se irán valorando a medida que crezca un mercado de pequeños y medianos propietarios que ya de por sí, es emergente. El asunto es: como los cubanos entendemos la propiedad?, cómo los cubanos entendemos la propiedad en su relación con el Estado?.

  • Carlitos dijo:

    Hmmm… he leído cosas en este artículo que me han hecho pensar…. Eran los socialistas europeos los únicos que acataban sin chistar lo que venía “de arriba”? No sobrepasó el Decreto Ley 300 el límite que en su momento consideramos “latifundio” con nuestras Leyes de Reforma Agraria? !Me acabo de enterar que hay filantropismo en Cuba, cuando a muchísimos cubanos no les alcanza para una libra de tomate! En esas cosas son en las que reparé, aún cuando me llegó el contenido del artículo, bienintencionado y optimista, pero, lo siento mucho, no es el futuro que le deseo a mi Patria, sino uno en el que viejos sueños se hagan realidad de una manera menos dura y más igualitaria y justa.

  • Lazaro dijo:

    Debemos tener confianza que en Cuba nadie va a quedar desamparado, ni ocurrirá lo que pasó en la Unión Soviética

  • Rodolfo García dijo:

    Creer que “la piedad” del rico es la vía para solucionar problemas de los pobres es de lo más reaccionario que he leído acá jamás. Una cosa es la solidaridad de Silvio con sus conciertos en los barriosy otra creer que quien se enriquece con el trabajo de otros, aunque sea legal, va a ser solidario. La caridad fue un invento para que los explotadores puedan ir con su conciencia tranquila, nunca un sustituto de la justicia.

  • oscar dijo:

    me parece ilusorio que en neustro debate creamos que quien se enriquece con el trabajo de otro asumira la distribución solidaria de su riqueza. la concetración de la riqueza no es un problema, lo es que su rigen es al epxlotacion del trabajo de otro. debatamos eso. parece que nos quedamos en si puede o no ahber propiedad privada o puede o no acumular riqueza, lo que debemos debatir es hasat que punto en que medida se tolera la explotacion del otro. existen medios para su control, la redistribución del estado es uno, mas no el fundamental. entendamos que esa relacion social es antagonica, contradictoria no puede de forma natural ser inserta en el sistema que prentede garantizar el interes comun sobre l individual. desde esa claridad podriamos entonces saber que medios usar para regularla. esos medios inlcuyen el fortalecimeitnod elos sindicatos de medios directos en los que lso trabajadores podrian enfrentarse a sus patrones, en medios en los estos podrian negociar de forma directa con amparo en la fuerza del estado que es suyo y no de los otros mejoras salarials, de condiciones de vida. debemos entender que la propiedad privada es uan rleacion de poder tiene implicacione spoliticas, quien acumule riqueza intentara acumular, mas no podemos creer que lo hara a traves d ela competencias y elevando los niveles de competitividad usara tambien la corrupcion, el trafico de influecia todo cuanto tenga su alcance. eso no determina que no debamos admitirla, sino estar claro de que esos peligros existen y que solo con un estado democratico con controles populares sera posible controlarlo. puede existir pero no podemos admitir su hegemonia, pues su hegemonia es antagonica con los intereses de la mayoria. distingo aqui la PP de la pequeña producción material familiar y agricola familiar basada en en el esfuerzo del propietario y su familia. no podemos pensar que lo que esta legislado no es transformable el grado de necesidad crecer con su satisfacción al aumento de los niveles de necesidades actuales sobrevendran más y ahi vendran y nos diran que los limites actuales no dejan progresar lo suficiente.

  • Eduardo Fraga Noy dijo:

    En el libro se tratan los grandes propietarios, los que paradójicamente recibieron indemnización cuando se les intervinieron sus propiedades (quizás algunos vinculados a la dictadura no). Pero los pequeños y medianos que fueron intervenidos en 1968 no recibieron nada, cuando más una oferta de empleo en su propio negocio. Lo triste de esa etapa fue que muchos de esos se habían esforzado y trabajado muchísimo a partir de cero. El abuelo de mi esposa y sus hermanos lograron con su esfuerzo después de quedar huérfanos muy jóvenes, hacerse de una de las mejores peluquerías del pueblo, con la intervención de la ofensiva revolucionaria del 68 la perdieron y con ella sus sueños. Recuerdo que en 1994 cuando se tomaron un grupo de medidas en medio del periodo especial, el viejo me dijo un día que quizás le devolvieran la peluquería, tenía entonces 82 años de edad. Sería interesante que al menos a nivel local se dispusiera de un texto similar dedicado a estos propietarios, pues forman parte de la historia económica de una época. Por cierto muchos de ellos fueron colaboradores y hasta luchadores contra Batista. Después algunos se asustaron con el comunismo, pero no todos conspiraron ni se hicieron contrarrevolucionarios.

  • marianela dijo:

    Marianela.
    Eduardo Fraga tiene usted muchisima razón eso le paso a un familiar mio allegado, el vino de islas canarias con muchas necesidades practicamente de polizon, aqui trabajo muy duro, nunca robo a nadie al contrario, y aunque paso dias sin comer sigui adelante, ya cuando tuvo algun dinero ahorrado con otro coetaneo decidieron emprender en un negocio de papel, o sea una fabriquita que despues se convertiría en una buena fabrica
    y despues vinieron otras fábricas y con ello la mejoria de vida de la familia pero no habian nacido ricos, realmente bien pobres, y al triunfo de la revolución tambien lo perdieron todo, algunos de ellos emigraron y otros decidieron morir aqui esperando igual que la persona a la que se refiere a que un dia lo indennizaran con el dinero que un dia trabajo y ganó duro pero nada muri con esa esperanza, ¿Entonces?….

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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