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La Ciencia, la Economía y los Doctores

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Los científicos naturales solemos usar modelos confiables para entender muchos objetos, y si se trata de ciertos procesos sociales esto se nos hace casi inevitable. Cuando logramos encontrar la esencia de un fenómeno a partir de un hecho trivial nos damos cuenta de que vale la pena. Tal es el caso de una manzana cayendo de un árbol, que fue usado por Newton para relacionarlo con la gravedad y explicar así el movimiento orbital de la Luna alrededor de la Tierra.

Si consideramos que todo el trabajo que realizan las mujeres y los hombres de un país es su única fuente primaria de creación de riqueza, inmediatamente tenemos que pensar en la forma de medirla. En las ciencias naturales diseñaríamos un instrumento que mida la cantidad de trabajo realizado. Pero en este caso el sistema social a medir no se comporta igual que un sistema natural. Entre el trabajo realizado y la producción de valor median los intereses, la voluntad, la demanda, de las personas. Para producir una tonelada de azúcar de caña se trabaja mucho, tanto en el campo, como en la industria, como en el transporte. Probablemente la producción de una tonelada de petróleo requiera bastante menos trabajo. Hoy el valor de ambas toneladas es parecido. Hace unos meses la tonelada de petróleo multiplicaba la de azúcar en valor, y probablemente vuelva a ser así en el futuro. No todos los trabajos valen igual. La necesidad de los productos de un tipo de trabajo determina que sea más requerido que otros, y entonces su medición con respecto a la creación de riqueza debe ser diferente. Los valores de cambio no se comparan directamente con otros valores intrínsecos al producto de cualquier trabajo.

Sin embargo la unidad de medida en todos los casos es la misma: el dinero. El valor del dinero no tiene nada que ver con lo que cuesta producirlo en si mismo, sino con lo que se puede cambiar. Es una mercancía universal y solo sirve para eso en tanto se le respete su propia definición. Si se le pone algún límite a su cambio, se puede prescindir de él. Es como quitarle las ruedas a un automóvil. Podrá seguir siendo un automóvil, pero no sirve para ser usado como tal. Si se coarta o limita de alguna forma el valor de cambio del dinero las mediciones se hacen imposibles, porque no hay forma alguna de comparar el valor de una tonelada de azúcar, una de petróleo y el del trabajo que realizan las personas para producirlas sin un dinero absolutamente equivalente y de capacidad liberatoria ilimitada. Incluso se puede incurrir en el grave error de subestimar el valor del trabajo, con desastrosas consecuencias para una economía nacional.

La investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación son formas de trabajo del ser humano. Pueden ser muy complejos y requerir mucho esfuerzo. También pueden ser menos intensos. Pero en este caso es prácticamente imposible medirlos por su valor en el mercado de la oferta y la demanda, al menos en el momento de su producción. Probablemente el descubridor de la forma de hacer fuego no fue adecuadamente retribuido en su momento ancestral por la inmensa riqueza que eso le iba a proporcionar a toda la humanidad. Por eso, la forma que se usa hoy en el mundo para evaluar estas actividades es a partir de lo que consumen, de su gasto de valor creado por otras fuentes de riqueza en la sociedad.

Los políticos talentosos, como algunos funcionarios británicos en la época de la invención de la máquina de vapor y de la generación de electricidad, como se afirma que fue la reina Isabel la Católica en los tiempos de Cristóbal Colón, como Fidel en la época del surgimiento de la biotecnología, no tienen reparos en afrontar los gastos de los descubrimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación. Saben que es una inversión a riesgo, de futuro, pero que puede dar unos dividendos económicos y sociales que multiplican muchas veces los gastos originarios. Imaginemos como hubiera sido la historia sin las intervenciones políticas europeas y cubanas que hemos usado como ejemplo más arriba.

Desde el punto de vista humano, los resultados de esta inversión en el saber son aún más valiosos. Puede que un resultado nunca sea un producto comercial en sí mismo. La Segunda Ley de Newton no tiene valor alguno en el mercado. Pero la humanidad no sería siquiera comparable a la de hoy si no se conociera y usara ubicuamente.

Muchos argumentan que la formación de doctores, la educación de investigadores independientes a través de la propia investigación, debe conducir invariablemente a la creación de riqueza material en una sociedad. ¿Es esto así, a partir de todos los razonamientos anteriores?

La creación de riquezas para la sociedad a partir de conocimiento y la innovación no se puede basar en la simple indicación a los científicos de que las produzcan con su trabajo. Eso es reducir un problema de la organización, la economía y la cultura de toda una sociedad, transversal a todos sus actores, a convertirse en obligación exclusiva de uno de sus componentes, el de la producción de conocimientos y la formación doctoral, como sus profesionales más protagónicos. Es inefectivo y es injusto. Es “pedir peras al olmo”. Lo cierto es que en la medida en la que una sociedad, toda, sea más innovadora será más rica, más competitiva, más humana, más feliz y seguramente más solidaria, si la riqueza se produce fundamentalmente en interés social.

Se han publicado 27 comentarios



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  • Andrés dijo:

    Es cierto Dr. Montero. la creación científica no debe verse como algo que tenga que dar resultados inmediatamente. Es lo que a evidencia histórica también muestra. Por ejemplo, los principios teóricos del laser y el maser fueron establecidos por Einstein en 1917 (basado en las teorías de Max Planck) y no fue obtenido experimentalmente 1960, con una sustancial ayuda del gobierno federal norteamericano. Theodore Harold Maiman, el ingeniero que lo creó, se había basado a su vez en otros trabajos teóricos, y todo esto había sido reflejado en su tesis de doctorado (escrita en 1955), la cual fue determinante en su invento.

    Charle Babagge fue un pionero que propuso la construcción de un motor analítico en 1837 (no lo terminó por falta de financiamiento). Pero no fue hasta un siglo más tarde que Alan Turin y, casi una década después, John von Neumann desarrollaron los fundamentos teóricos para lo que fue posteriormente, las primeras computadoras de programa almacenado (stored-program computer), las cuales aún hoy siguen encontrando nuevas aplicaciones. De más está decir que los respectivos gobiernos, sobre todo el norteamericano, jugaron un papel central en todo esto.

    Por supuesto, las cosas no siempre duran 60 o 100 años en realizarse (sobre todo si la gente coopera en lugar de competir). Pero sirvan estos ejemplos para mostrar la naturaleza incierta de la ciencia y la innovación tecnológica, y su impacto en la economía.

    En mi opinión, la filosofía que se ha seguido en la Cuba revolucionaria (con la gran excepción de la biotecnología) ha estado basada en el corto plazo. Y la innovación hay que pensarla en el largo plazo. Este proceso requiere además la toma de riesgo y contar con reveses, pues muchos importantes hallazgos y nuevas tecnologías son un camino hacia lo ignoto.

    Uno de los problemas de la actual escuela dominante de economía (neoclásica) es la obsesión con el corto plazo y el equilibrio. Como es mucho más simple mantener parámetros constantes en el corto plazo, entonces estos son más susceptibles de ser medidos, y por lo tanto, se pueden hacer algunas predicciones con algún grado de precisión. Si una economía se especializa en azúcar, o en hacer sillas de madera, entonces es relativamente encontrar valores que optimicen la producción de azúcar o sillas. Cuando la gente asocia la economía con las matemáticas, se refiere sobre todo a estas prácticas.

    El problema es que, esta escuela dominante, de la cual hay mucho en Cuba también, toma a los agentes económicos como optimizadores y no como innovadores. Un agente optimizador siempre se va a asegurar de que se produzca la mayor cantidad de azúcar posible bajo determinadas condiciones (desde luego, muy importante), pero ni siquiera se ocupa de transformar la economía hacia nuevos valores agregados. Con esa filosofía nos quedamos produciendo azúcar toda la vida. Y el asunto es que esta forma de pensamiento cierra los ojos cuando se trata del largo plazo, pues este implica desequilibrio, complejidad y obliga sobre todo a tomar en cuenta categorías no medibles como cambios institucionales, historia, contexto político, cambios cualitativos, etc. En la mirada tradicional esto se resuelve hablando de estos fenómenos como cambios exógenos. Es decir, la noción fundamental, y más interesante, de la hermosa disciplina llamada ciencias económicas (cambio de la estructura económica) queda fuera del objeto de la disciplina. Creo que en Cuba somos tendemos a pensar de forma más optimizadota, es decir, más estática que dinámicamente, una herencia del estrecho sentido del racionalismo del manualismo soviético y de la escuela neoclásica de economía (que es la que, paradójicamente, más énfasis tiene en Cuba).

    Pero lo cierto es que para desarrollar una economía hacen falta otros puntos de partida, y hace falta concebir al estado no sólo como un facilitador, sino como el más importante inversor de riesgo. Esto es porque nadie más se atreve a invertir en cosas que tienen un destino incierto. Esto incluye ciencia, tecnología, organización, etc. Sin un estado visionario no hay economía desarrollada ni innovación. Hay que comenzar a pensar de esa manera.

    • coco dijo:

      ESTOY MUY DE ACUERDO CON ANDRES, MUY DE ACUERDO,yo no soy economista, y lo que se de economia es todo lo que ella me ha fastidiado… pero siempre digo, somos punteros en muchas cosas, somos grandes inventores de academia y de pueblo, pero nos cuesta trabajo convertir eso en riquesa,,, y eso es papel del estado socialista, ahora sucede que nos matan copiandonos, fusilando nuestros inventos, robando nuestros conocimientos con una facilidad terrible, los grandes estrategas del frente se reiran de nosotros cuando hablamos de robo de cerebro, nosotros hay veces regalamos nuestro cerebro, los chinos nos han copiado desde la pistolita de pintar hasta innovaciones que hemos realizado a nuestras herramientas…desde el año 86 nos comenzaron a robar programas de computacion, sin contar los inventos populares que no asimilan nuestras empresas , no tenemos mecanismos para asimilar nuestra mayor riquesa, hasta nuestros enemigos reconocen lo de la salud y la educacion… pero salud y educacion es potencial humano, y eso es riquesa, pues sencillo, con eso solamente hacemos un pais… medir el trabajo… medirlo bien y pagarlo en consecuencia es socialismo y que cada cual aporte por ese conocimiento y esa capacidad… se acuerdan de la ley del vago, yo era un muchacho, y le dije a mi abuelo, hace falta una ley del que es capaz y trabaja capao, por miedo por incapaz o por echar pa,tras, yo le doy las gracias al doctor por poner la primera linea en una herida que no sana, y tendra que sanar porque en eso nos va la vida, el proyecto pais, la patria que tenemos en nuestra cabeza, lo que soñaron los grandes solo lo haremos pinchando y ordenando, debatiendo y legislando en consonancia con un circulo con vicio hacia el progreso.

  • Jorge dijo:

    Lástima que Montero no haya leido (o no haya entendido) a Marx!!!!!!!!!!!!!!!!

    • Sergio dijo:

      Y que decía Marx, o que dijo?, Ilustrenos!!!!

      Saludos,

    • Luis A. Montero Cabrera dijo:

      Muchísimas gracias, Jorge, por tan contundente e importante comentario. Efectivamente, es probable que me falte leer y entender más a Marx, y a otros autores también. En un artículo publicado en 1910, Lenin afirmaba “Nuestra doctrina … no es un dogma, sino una guía para la acción.” citando a su vez un texto de Engels en una carta a A. Sorge de 1886. Es que se trata de ciencia y no de creencias. Marx y muchos otros autores elaboraron ideas para resolver contradicciones y beneficiar a la humanidad. Por supuesto que es preciso tenerlo en cuenta. Sin embargo, una forma efectiva de destruir y desacreditar su pensamiento es justamente convertirlo en una creencia y desvirtuarlo de sus esencias dialécticas, científicas y revolucionarias. Los que lo convirtieron en creencia, y decían que lo habían interpretado de forma ortodoxa, vieron caer por si mismos los muros que habían construido e incluso llegaron a destruir las esencias y la sostenibilidad de una acción tan trascendental como la Revolución Rusa de 1917.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Excelente comentario el de Andrés, ha dicho verdades lapidarias y de gran sabiduría. Ojalá se avance en este debate de tanta relevancia para el futuro de nuestra gran batalla por alcanzar un socialismo próspero y sostenible. En el libro de Agustín Lage, “La economía del conocimiento y el socialismo. Pregunta y respuestas”, se aborda esta problemática de manera consistente, que si bien se asocian principalmente a las empresas de alta tecnologías, poseen invariantes para las demás.
    Voy a enviarle el artículo de Montero y el comentario de Andrés para ver si lo motiva a dar su opinión.
    Nueva Montero, científico de las ciencias naturales, aunque también sea un científico natural, original, enciende una chispa inductiva. Efectivamente estamos necesitados de una visión no cortoplacista del sistema superior de dirección de la sociedad cubana, si no queremos involucionar de manera sostenida hasta perder el liderazgo que hoy tenemos, incluso en la esfera de la Biotecnología. Existen ejemplos de naciones que han bebido de nuestras experiencias en determinados campos del conocimiento y su aplicación exitosa, y al cabo de algunos años son proveedores nuestros, es decir nos han reemplazado amistosamente. La visión y el papel jugado por Fidel deben ser compensados por la inteligencia colectiva y la participación consecuente de los diferentes actores para propiciar que la ciencia se conecte con la economía, en sus diferentes alcances, desde la economía política hasta la economía doméstica y local. Espero que el debate amplio sobre la conceptualización del modelo económico-social cubano; la definición de los objetivos estratégicos a mediano plazo; una prueba ácida a los más de 300 lineamientos, y el análisis revolucionario de los aspectos sociopolíticos, nos ayuden en este crucial propósito.

  • Hector y el hermano dijo:

    Quizás mi opinión no sea nada nuevo en el debate y lo lamento, pero veo un gran divorcio de las opiniones y las circunstancias en que vivimos. Cuba es un país subdesarrollado sin una base económica firme con un profundo proyecto social e independentista que se juega hoy su supervivencia en medio de una constante amenaza externa por hacerlo fracasar, la investigación ha sido y es un propósito de la revolución, pero la investigación a largo plazo requiere un fuerte financiamiento, no centavos, mucho dinero, cualquier proyecto puede sumar más de 6 a 7 dígitos en dólares que hoy no tiene el país, sería injusto seguir posponiendo soluciones a problemas actuales y urgentes de nuestra economía en beneficio de nuestro pueblo y garantizar así la supervivencia de nuestro socialismo, anteponiendo financiamiento para proyectos investigativos a largo plazo que no dudamos son necesarios para el futuro, y que tendrán de forma masiva todo el apoyo del Estado en su momento porque precisamente esa es parte de la esencia del socialismo ………………………pero el actual es de vida o muerte, no podemos equivocarnos.
    Voy a ilustrar con dos ejemplos, de mis estudios, de cómo los inteligentes lineamientos económicos aprobados por el congreso necesitan un ejército de talentosos investigadores volcados en su instrumentación y estudio de sus potencialidades:
    .1 El programa del turismo que es una de las claves del desarrollo económico del país, solo está enfocado en desarrollar la base domestica mirando lo que nos falta por hacer aquí adentro, en cambio con científicos estudiando el futuro inmediato y el papel de cuba como rectora del turismo en el Caribe y en América, incluida los Estados Unidos, por su ubicación geográfica y el alto nivel de seguridad, (destaco esto porque podemos exportar seguridad en el turismo), hacen a Cuba el punto de partida y de retorno para el turismo en el continente, lo que generara grandes beneficios económicos que otros pueden arrebatarnos, estamos muy ocupados en lo que nos falta adentro del país para recibir turistas como es lógico, pero los investigadores pudieran estudiar y proponer acciones para exportar nuestra influencia en el mercado turístico, ………………. Tenemos un gran potencial como país proyectándonos para el continente, la geografía de las rutas y destinos turísticos va a sufrir una notable restructuración en el continente, con la entrada plena de Cuba en este mercado, una nueva revolución empujada por Cuba en este mercado, pero requiere ciencia y estudios para aprovecharlos en beneficio del pueblo……………., lástima que otros las harán suyas y nos robaran nuestra potencialidad como hacen con otros piases subdesarrollados.
    .2 En los lineamientos del Congreso se deja claro que las cooperativas significan la piedra angular como elemento organizativos y estructural de La base productiva y los servicios, en ellos hay gran esperanza y expectativas para asegurar el salto en lo productivo, pero esas cooperativas y ese proceso está falto de ciencia, siendo una magnífica idea, pero que está incompleta en su instrumentación, y seguimos el proceso corriendo el riesgo de que sigamos posponiendo el salto en la productividad y la producción que requiere el país, hemos dejado en manos de los obreros y actores de esas cooperativas su creación y desarrollo, sin un profundo estudio y evaluación científica de forma paralela, el capital científico pudiera asesorar y visualizar esos aspectos que hoy frenan el desarrollo de las cooperativas, teniendo en cuenta que los frijoles son más importantes que los cañones.

    • Andrés dijo:

      Hector y hermano, es cierto que necesitamos estar atentos a nuestras necesidades inmediatas. Pero se necesita un balance. Es lo que muestra la historia de nuestro país. Siempre hemos tendido a concentrarnos en las actividades más inmediatas, para al final terminar comprando la tecnología fuera de Cuba, lo que siempre nos ha mantenido bajo presión en la balanza de pagos, con el déficit pisando los talones, lo que al final hace que haya menos recursos para invertir, y haya que salir a endeudarse más. Cuando eso se convierte en norma, entonces no puedes pagarte tu forma de vida, y tienes que empezar a recortar. El gobierno cubano lo ha hecho con el mayor tacto social que ha podido, pero 1) son cosas que no se desean hacer, pues si bien se fueron algunas gratuidades innecesarias, no siempre ha sido el caso, 2) están conscientes de que no se pueden pasar la vida con una balanza deficitaria. Esto nos obliga a invertir en tecnologías de alto valor agregado, las cuales son más difíciles de adquirir, son caras y llevan tiempo de aprendizaje. Ese es el riesgo que lleva el desarrollo.¿De lo contrario, cuánto tiempo más vamos a aguantar hasta que nos invada la tecnología de otros y sea imposible para la industria nacional competir con estos colosos?

      En la búsqueda de soluciones a problemas concretos de la vida diaria también habrá mucho espacio para innovar. Pero en realidad esa estructura lleva mucho tiempo de creada (ANIR, BTJ, etc) y hay que preguntarse porqué no ha funcionado. Creo que se necesita reactivar su impacto con más financiamiento, pero también a través de más contacto con la ciencia y la industria, y también a través de nuevas modelos organizacionales que viabilicen la aplicación y puesta en práctica de estas innovaciones. En estas actividades, sin duda, existen grandes reservas de productividad

      Sin embargo, no es donde se deben concentrar los recursos pues los grandes saltos de productividad no están ahí. La mayor parte de las actividades concretas que hay que acometer en Cuba suelen ser actividades basadas en productos primarios de bajo valor agregado (por ejemplo, agricultura, el nickel, etc). La agricultura, por ejemplo, es una actividad estratégica para Cuba, pero su práctica tiene límites naturales que sólo pueden ser rebasados con introducciones tecnológicas que aumenten la productividad. En el particular podemos aprender mucho de EMBRAPA ( Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária), considerada por muchos especialistas como el sistema de investigación agrícola más desarrollado del mundo en desarrollo, un verdadero coloso tecnológico e innovador. Pero sin riesgos no funciona.

      Concentrarse en productos primarios (con el pretexto de que es lo concreto) sin tomar los riegos que la innovación demanda no nos va a permitir desarrollar ni siquiera la agricultura. Y además, siempre nos va a dejar a expensas de las constantes variaciones en los precios internacionales, que no controlamos (mirar solamente la evolución del nickel y del azúcar). Otras actividades, como el turismo, son básicamente no-transables y dependen de coyunturas de demanda que tampoco controlamos. Ahora nos hemos puesto de moda, y eso hay que aprovecharlo. Si esto es lo que tenemos a mano, lo debemos estimular, pero sólo en la medida que nos reporte ingreso para financiar actividades más complejas tecnológicamente. No debemos creer que vamos a desarrollarnos invirtiendo solamente en estas cosas. Cierto, el turismo tiene potencialidades de alto valor agregado que se pueden explotar más allá del turismo de “sol y playa”. Pero aquí hay que invertir, y esto estará disponible en la medida que nuestras tecnologías apoyen el proceso (por ejemplo, relación turismo de salud y productos médicos).

      Hay que tomar riesgos a largo plazo Hector y hermano, esa el la historia del desarrollo económico. Siempre hay escépticos, y no es para menos pues se puede fallar, pero es el camino que han recorrido todos. Desde los Estados Unidos y Alemania en el siglo XIX, cuando los ingleses se burlaban de ellos, hasta los tigres asiáticos de los 60 (Corea del Sur era más pobre que Ghana en los 50). Esta es la historia de Toyota cuando empezó a fabricar automóviles (el primero, Toyopet, hecho en 1954 o algo así, estaba tan malo que hubo que retirarlo del mercado norteamericano y regresarlo a Japón), la historia de Nokia en su período dorado (que saltó de producir madera a la electrónica y las comunicaciones), la historia de Samsung (que saltó de procesar comida y textiles hacia la industria electrónica) y de la industria del acero y naviera en Korea del Sur (el banco mundial le negó el préstamo por considerar el proyecto una locura), etc. Nada de esto hubiera sido posible sin el riesgo tomado por el estado, que se atrevió a seguir invirtiendo, aún cuando estas cosas daban pérdidas. Mira hoy lo que son.

      Cuba tiene su aporte en esa historia también. Cuando el estado cubano estaba en proceso de construir la industria biotecnológica, la revista Science publicó un artículo en 1998 dónde catalogaba la cuantiosa inversión realizada por el estado cubano como “la ruleta de los mil millones de dólares” (Cubas´s billion-dollar biotech gamble) en alusión directa a los pocos chances que tendría la industria cubana en una actividad dominada por grandes consorcios, donde la isla tenía pocas ventajas comparativas. Pues bien, 11 años más tarde, en 2009, la revista Nature hablaba de la industria de la industria cubana como “la industria biotecnológica más desarrollada y sólida del mundo en desarrollo, la cual ha crecido rápidamente a pesar de no depender del modelo de capital de riesgo privado (venture capital) que los países ricos ven como prerrequisito”. En el 2015, un artículo del Chicago Sun comentaba las innovaciones de nuestra industria y le decía al público lector “ ¿ven lo que nos hemos estado perdiendo?

      Eso sucede porque estamos haciendo productos médicos que no tiene nadie.

      • Hector y el hermano dijo:

        Adres, yo estoy de acuerdo con usted en lo importante del papel estratégico de la ciencia, pero sus conjeturas e ideas sobre lo que pudiéramos abundar en lo estratégico en este pequeño país están totalmente divorciadas de la realidad y el contexto de Cuba, no tenemos una economía para ser autosuficientes, estamos cercado económicamente y en particular en los créditos financieros, sin créditos es imposible para cualquier país en el mundo hoy poder sostenerse, no hablo desarrollarse, alguien dijo , que después del invento de la rueda, el mayor invento para desarrollar la producción era el crédito. No estoy diciendo nada nuevo, solo repito lo que todos conocemos, sin créditos financieros y agredidos por los Estados Unidos en mas de medio siglo, la revolución ha hecho hasta hoy una colosal obra, única e irrepetible, no solo por un país, ninguna empresa o compañía en el mundo a su escala pudiera lograr tal resistencia a este tipo de agresiones como lo hecho por Cuba…………pero aun estamos sobre el filo del machete un paso en falso a cualquier lado y perdemos algo o todo. En un comentario anterior le dije que para mí el socialismo era la ciencia del sentido común, no tener en cuenta el sentido común en la construcción del socialismo es y ha sido un grave error, aun cuando esas intenciones puedan ser muy inteligentes…… y necesarias, cualquier idea hay que ponerla en contexto, sin romanticismo, y es lo que debemos hacer usando el sentido común, intentamos construir una nueva sociedad, esa es la aspiración general, para ello usaremos todas nuestras herramientas, entre ellas la ciencia. En la teoría del conocimiento Lenin decía para resolver un problema, hay que ir primero de lo general a lo particular, porque si tratamos de resolver lo particular primero, lo general nos vuelve a salir más adelante , lo general aquí, que también es lo primero estimado Andres, es salvar el socialismo, si se pierde el socialismo en Cuba, vamos a ser muchos los científicos y máster que tendremos que guindar el titulo en la pared y aprender oficios de albañil o carpinteros parar mantener nuestras familias.
        Tenemos el principal activo para el desarrollo económico, el ser humano, los científicos son la vanguardia, la revolución en su noble y humana obra nos sembró muchos sueños y expectativas que han superado nuestro umbral económico, hoy esas expectativas haya que guiarlas y dirigirlas para que no entren en contradicción con la realidad económica que tenemos , motivando y dirigiendo a nuestro capital humano hacia los objetivos que la dirección del Partido nos ha diseñado con inmediatez en los lineamientos.
        Montero con su sabiduría nos brinda un espacio para este intercambio de opiniones, necesario para ordenar nuestras ideas, el raciocinio es la única forma de encontrar las soluciones, Warren Buffett con su sabiduría empresarial nos alerta……………“No hay ningún tipo de problema con un inversor que ‘no sabe nada’ pero que es consciente de ello. El problema es cuando uno ‘no sabe nada’ pero cree que sabe algo”.

      • Andrés dijo:

        Héctor y el hermano, el sentido común está basado en la idea de que hay nociones básicas, basadas en experiencias compartidas, las cuales podemos razonablemente esperar sean entendidas por otros, sin necesidad de debate: por ejemplo, todos queremos a nuestros hijos. Pero cuando uno mira bien se da cuenta de que lo que se comparte no son las experiencias, sino la percepción de la experiencia. Y esta varía de acuerdo al lugar, a la época, al grupo, etc. De lo contrario, no sería tan variable el sentido común.

        Todos queremos a nuestros hijos. Pero hubo una época dónde una persona decía eso, e igual consideraba legítimo golpear a sus hijos brutalmente. Muchas de esas cosas no las hacen hoy ni siquiera aquellos que no quieren a sus hijos, y sin embargo seguimos usando el mismo exergo, Hubo una época dónde era sentido común que las mujeres no trabajaran, o que los niños trabajaran a cualquier edad, o que existieran esclavos, o que la jornada laboral durara 16 horas, o que la tierra fuera plana y el sol girara en torno a ella (so pena de la hoguera), etc. El sentido común tiene un carácter histórico, y varía, no se le debe citar en abstracto. Hasta hace tres décadas todos pensaban que sabían que cosa era el socialismo. Ahora vuelve a ser (mucho más realistamente) un proyecto en construcción. En lo personal, pienso que el socialismo se pierde cuando creemos que sabemos lo que es. Yo preferiría que nos concentráramos en definir que cosa no es el socialismo. No obstante, cuando dices que el socialismo es sentido común, a qué te refieres?

        Es cierto que Cuba es un país pobre y bloqueado. Pero con ese pretexto cometimos errores que hoy lamentamos, porque nos hicieron perder tiempo, haciéndonos enfocar más en el problema que en la solución. Hoy sabemos, que aún con embargo y todo lo demás, podríamos haber estado mucho mejor de haber pensado estratégicamente (recibimos de los soviéticos créditos blandos millonarios durante décadas, no era perfecto, pero eran recursos). Por cierto, lo créditos no son una condición per se. Si los recibes y te los comes en pizza, entonces difícilmente puedas pagarlos después. Hasta que ya nadie te de más.

        ¿Por otra parte, como es posible que en estas condiciones tan adversas, el estado cubano haya podido desarrollar una industria tan sofisticada como la biotecnología? Una casualidad, romanticismo, o visión, luz larga y coraje? Lo cierto es que esta es la única industria cubana de alta tecnología que se le puede parar de tú a tú a cualquiera de sus homólogos en el mundo industrializado. Es un ejemplo de lo que se puede hacer cuando uno se mantiene enfocado en la solución y apuesta en grande. Ford, un verdadero maestro empresarial, dijo que los obstáculos son aquellas cosas aterradoras que vemos cuando desviamos la vista de nuestros objetivos. Por ahí va la cosa.

        Lo cierto es que, a la hora del desarrollo, nadie la tiene fácil, pues los obstáculos estructurales a vencer son enormes y las complejidades y particularidades históricas dónde se enmarcan son también enormes. No en balde cada vez que un país consigue desarrollarse se habla de un “milagro económico”, en alusión a las proporciones titánicas de la tarea que representa industrializar a un país. Por eso cada vez que un país apuesta en grande, muchos hablan de que tienen la expectativas infladas. Pero cualquiera que conozca la evidencia histórica verá que, en el particular, Cuba es la regla y no la excepción.

        La misma historia de las expectativas infladas se la contaba Adam Smith a Alexander Hamilton cuando este último puso en práctica su plan de industrialización en la naciente república norteamericana. Los ingleses hubieran preferido que su ex-colonia se hubiera mantenido en los productos primarios, en nombre del “sentido común”. Hay que ver también como los ingleses se pusieron del lado de los estados esclavistas del sur durante la guerra civil norteamericana, por ser estos estados contrarios a la industrialización, y partidarios del sentido común de continuar exportando algodón a Inglaterra. Lincoln los tuvo que parar en seco.

        O hay que ver las críticas que se hicieron de la naciente república soviética cuando, partiendo de una base feudal, y en medio de la hostilidad de todas las potencias occidentales, se propuso (y consiguió) levantar la industria pesada en un par de décadas de tal forma, que consiguió derrotar militarmente la agresión frontal de una potencia industrial como Alemania, y se colocó entre las superpotencias del mundo. Rusia, con todas sus disparidades, ha heredado este protagonismo.

        No obstante las dificultades, la práctica (los ejemplos que cito no caen del cielo, sino provienen de los más disímiles contextos políticos) demuestra que una estrategia industrial bien calibrada, y una buena dosis de voluntad política pueden hacer verdaderos milagros. Pero hay que salir de la inercia de pensamiento que nos hace ver la guerra perdida antes de comenzar.

        Al respecto, el mismo Warren Buffett que usted cita, más conocido como inversor bursátil que como empresario, dice que las cadenas del hábito son demasiado ligeras para ser notadas, hasta que llega el momento en que son demasiado pesadas para ser destruidas. Si pensamos en centavos, recibiremos centavos.

  • artemiseño dijo:

    Buen artículo. No obstante, aunque el argumento de Montero es válido hay que ajustarlo al contexto real de Cuba, pais pequeño y subdesarrollado y a la ciencia que queremos y podemos hacer aquí. Aunque no hay que ser estrechos y miopes en los asuntos de la Ciencia es una verdad indiscutible que incrementando la conexión entre ciencia, innovación y economía se garantiza la supervivencia y expansión de la ciencia cubana, que logicamente demanda de recursos crecientes. Lo que sucede comunmente con los paises pobres es: primero, que la ciencia que se hace está muchas veces financiada por proyectos internacionales desde el primer mundo y lógicamente en función de la “ciencia mundial”, de la que saca provecho en primer lugar “la economía mundial”. Esto incluye el drenaje constante de los mejores cerebros hacia los centros de la “ciencia mundial”. Lo que se propone es antagónico a esa corriente “normal”, o sea, fortalecer la conexión de nuestra ciencia local con nuestra economía local, en eso el concepto de innovación es clave. Innovación va más allá de la ciencia, aunque muchas veces requiera de ella. Aunque obviamente no se le puede pedir “peras al olmo”, o sea, no es solo una tarea exclusiva de los científicos, en la medida que los mismos, con todo su talento, se acerquen más a nuestra realidad social y económica (como lo hace Montero), también crecerán las probabilidades de éxito y de aprovechar nuestro enorme potencial humano en beneficio de nuestra sociedad.

  • jorgitin dijo:

    Buen comentario, convertir a Cuba en un país de ciencia exige recursos y no basta con tener graduados universitarios, que la cifra de doctores y máster se incremente, se necesita la unidad de la ciencia y la conciencia…Existen muchos analfabetos funcionales, doctores que en su ciencia o el tema que defendió no ha provocado ningún impacto. Los hombres de ciencias que conozco,cerca de mi, en su mayor parte del tiempo lo veo preocupados por el día a día y los problemas cotidianos de sus carencias personales..otros muy buenos ya no están en el país, aportan sus investigaciones en otros contextos..A veces me pregunto ¿Que es un científico en Cuba?¿ Cual es el modo de vida o estilo de vida que caracteriza a un científico cubano?. Aun queda mucho por resolver dentro de la política cubana de ciencia y tecnología agámozlo, ahora ante que sea demasiado tarde..

    • Elio Antonio dijo:

      Hola jorgitin:-)

      Aprecio el artículo y los comentarios que aparecen sobre el suyo; pero me ha complacido más leer sus palabras. Acerca de la seudociencia o de los seudocientíficos quería escribir. A partir de esta o estos que se generan los mayores problemas, como los anteriomente planteados y otros tantísimos, aún más oprobiosos.

      Saludos;-)

  • jpuentes dijo:

    PENSAMIENTO ESTRATEGICO: Bueno, este articulo no es tan simplista como los demas (al menos de la manera que se aborda). Y sí es cierto todo lo que plantea el autor y el comentario de “Andres”. Dice Naomi Klein en su libro “No Logo, el poder de las marcas” que a lo que se acostumbra la gente, viene a la larga a formar parte de su propia cultura. Y es precisamente el asunto de dirección y modelos de negocios que tiene hoy en día nuestro sistema empresarial y de servicios. Modelo de negocio que se basan en el cumplimiento de planes operativos, como unica y primera actividad a tener en cuenta, pues es con eso con lo que se evalua el desempeño empresarial y no con otra cosa. La investigación y las inversiones de riesgos y las politicas para sustentarlas es secundaria, no son prioridad; la gestion del conocimiento, la capacitacion, la administracion de los recursos humanos, la publicidad y todos los mecanismos que se necesita para innovar en la producción y los servicios son actividades de segundo orden. Lo que interesa es cumplir el Plan y ya con eso es suficiente. No existe un pensamiento estrategico en nuestros cuadros. Somos “operativistas”. Apple Comp. fué una empresa que se endeudó, que investigó, que invertió y su lider en muchas ocasiones dijo, en sus momentos fundacionales, que lo que hacia no era, solamente, para ganar dinero. Hoy es la empresa mas capitalizada del mundo. Hoy en día nuestros centros de la ciencia tienen ya 30 años de fundados y solo, como promedio, han tenido alrrededor de cuatro cambios de directivos de primer nivel (jubilacion, fallecimiento). Los demas sistemas empresariales tienen una fuerte crisis de cuadros, que van y vienen, cambian estructuras, sin tener encuenta la cultura de la organizacion, que actuan y producen por lo que le piden o le solicitan y solo le interesan tres cosas: cumplir el plan, no deteriorar el gasto por peso para poder pagar los trabajadores y no tener quejas de clientes o empleados. Ademas de existir politicas centralizadas que a veces obstruyen la iniciativa y la innovacion. Nos sentamos a que la demanda nos llegue a nosotros, no salimos a buscar demanda, no somos proactivos en ese sentido, por lo tanto, sino somos proactivos no tenemos la capacidad para saber donde puede haber una innovación. El marco legal subyacente que ampara la actividad en cuestión, a veces no se encuentra en linea con los nuevos tiempos. EL PENSAMIENTO ESTRATEGICO, los asuntos estrategicos, no forma parte de nuestra cultura porque no estamos acostumbrados a ello. EL pragmatismo que caracteriza a las relaciones empresariales y laborales de hoy en día, en este sentido, atrofia la competitividad, la innovacion a largo plazo y empeña la reservas de una nación con un futuro prominente.

  • Berto dijo:

    Estimados e ilustres profesores, mi modesta opinión es que todo lo que ustedes refieren alrededor del desarrollo de las ciencias en nuestro país es muy importante, pero… cómo se alimentarán estos doctores para hacer su ciencia si nadie quiere producir la tierra, es necesario inclinar un poco las ciencias hacia la producción de bienes nacionales con perspectivas reales de factibilidad, pongo el ejemplo de las grandes inversiones que se hicieron en su momento en los planes genéticos y de desarrollo ganadero y hoy nosotros (obreros e intelectuales estatales), no podemos comer carne de res ni siquiera comprar leche de vaca regularmente, es algo para pensar, refiriéndome a un simple ejemplo como la manzana de Newton, mis respetos.

  • jpuentes dijo:

    PENSAMIENTO ESTRATEGICO: Dice Naomi Klein en su libro “No Logo, el poder de las marcas” que a lo que se acostumbra la gente, viene a la larga a formar parte de su propia cultura. Y es precisamente el asunto de dirección y modelos de negocios que tiene hoy en día nuestro sistema empresarial y de servicios. Modelo de negocio que se basan en el cumplimiento de planes operativos, como unica y primera actividad a tener en cuenta, pues es con eso con lo que se evalua el desempeño empresarial y no con otra cosa. La investigación y las inversiones de riesgos y las politicas para sustentarlas es secundaria, no son prioridad; la gestion del conocimiento, la capacitacion, la administracion de los recursos humanos, la publicidad y todos los mecanismos que se necesita para innovar en la producción y los servicios son actividades de segundo orden. Lo que interesa es cumplir el Plan y ya con eso es suficiente. No existe un pensamiento estrategico en nuestros cuadros. Somos “operativistas”. Apple Comp. fué una empresa que se endeudó, que investigó, que invertió y su lider en muchas ocasiones dijo, en sus momentos fundacionales, que lo que hacia no era, solamente, para ganar dinero. Hoy es la empresa mas capitalizada del mundo. Hoy en día nuestros centros de la ciencia tienen ya 30 años de fundados y solo, como promedio, han tenido alrrededor de cuatro cambios de directivos de primer nivel (jubilacion, fallecimiento). Los demas sistemas empresariales tienen una fuerte crisis de cuadros, que van y vienen, cambian estructuras, sin tener encuenta la cultura de la organizacion, que actuan y producen por lo que le piden o le solicitan y solo le interesan tres cosas: cumplir el plan, no deteriorar el gasto por peso para poder pagar los trabajadores y no tener quejas de clientes o empleados. Ademas de existir politicas centralizadas que a veces obstruyen la iniciativa y la innovacion. Nos sentamos a que la demanda nos llegue a nosotros, no salimos a buscar demanda, no somos proactivos en ese sentido, por lo tanto, sino somos proactivos no tenemos la capacidad para saber donde puede haber una innovación. El marco legal subyacente que ampara la actividad en cuestión, a veces no se encuentra en linea con los nuevos tiempos. EL PENSAMIENTO ESTRATEGICO, los asuntos estrategicos, no forma parte de nuestra cultura porque no estamos acostumbrados a ello. EL pragmatismo que caracteriza a las relaciones empresariales y laborales de hoy en día, en este sentido, atrofia la competitividad, la innovacion a largo plazo y empeña la reservas de una nación con un futuro prominente.
    Aclaro a Andres: que no se trata de un “estado visionario”. El estado está para dictar politicas publicas, para regular, para proteger…. Y eso el estado cubano ha acertado: no hay pobreza, hay educacion, salud, y no hay guerras y no hay conflictos internos, por cuestiones de razas y culturas. Los visonarios deben ser las personas que están al frente de las empresas, las industrias, los servicios. La cultura empresarial y el pensamiento estrategico no tiene que partir precisamente, del Estado, sino de esos hombres y mujeres que tienen bajo su dirección y tutela las tareas ejecutivas para ello. La cultura de nuestros cuadros y funcionarios es primordial para la innovación y para poner la tecnologia y la ciencia al servicio de la gente: preguntenle a CITMATEL y su sistema de comercio electronico, al MINCULT y su sistema de reservas para teatros en linea, al MINFAR y su sistema empresarial… y otros mas

    • Andrés dijo:

      jpuentes, estoy de acuerdo con usted. El pensamiento estratégico no forma parte de nuestra forma de hacer las cosas en economía. Y es necesario adentrarse en ello pues esto muchas veces marca la diferencia entre vender el azúcar y después comprar los caramelos por un lado, o por el otro lado usar el azúcar para hacer los caramelos y después venderlos y ganar más. La segunda actividad es más sofisticada, agrega más valor, y contribuye a elevar la productividad media nacional, que es lo que a larga permite a la gente comprar más y mejores cosas con la misma cantidad de dinero, lo cual representa una mejora en los estándares materiales de vida. Todo esto requiere, como usted plantea, pensamiento estratégico, pues no todos los recursos necesarios para agregar valor a la cartera nacional de bienes y servicios están siempre disponibles en el corto plazo. Hay que buscarlos, reactivarlos, y en muchos casos crearlos pues simplemente no existen.

      Sin embargo, precisamente por ser la innovación una actividad estratégica, se requiere del estado (es aquí donde discrepo respetuosamente). Las clásicas funciones que usted menciona son ciertas. Pero decir que son las únicas asume que existe una forma clara de establecer una distinción entre la lógica mercantil y la lógica política, y esto no es lo que la evidencia histórica nos dice. Al contrario, la historia de todas, literalmente todas, las experiencias de desarrollo en la era moderna deja clara constancia de que las funciones del estado siempre han contenido más que “políticas publicas, para regular, para proteger” (desde la república Veneciana en el siglo XV hasta la experiencia de China en la actualidad). En realidad, ha si el estado subsidia nuevas tecnologías, crea nuevos paradigmas tecnológicos y define la forma y extensión de los mercados. De hecho, es quién crea nuevos mercados.

      Todo esto sucede, entre otras cosas, porque el proceso de innovación es un proceso de final abierto, dónde existen muchas posibilidades de fallo. Una empresa no puede darse el lujo de permanecer ineficiente mucho tiempo, por esa razón hace apuestas los suficientemente razonables que le permitan reproducirse de acuerdo al stock de recursos que ya existen, lo cual las obliga a enfocarse en el corto-mediano plazo. Este razonamiento, que tiene todo el sentido para un director de empresa, no es, sin embargo, lo que necesariamente hace la economía más productiva en el largo plazo. Los directores de Samsung nunca se hubieran atrevido a saltar solitos de los textiles a la electrónica, si el gobierno no los hubiera empujado a hacerlo y les hubiera asegurado subsidios de todo tipo. Cuando la empresa desarrolla, a veces por pura casualidad, una tecnología que puede cambiar radicalmente el mercado del producto, casi siempre la engaveta o se ignora, precisamente porque no quiere lanzarse sola hacia lo ignoto.

      El salto tecnológico de las válvulas de vacío (los bombillitos que tenían los televisores rusos en blanco y negro) al transistor es un buen ejemplo. El primer transistor útil fue patentado en 1925 por el físico de origen austro-húngaro Julius Edgar Lilienfeld, cuando este residía en los Estados Unidos. Al momento de poseer su patente el trabajaba como director de un laboratorio de investigaciones que pertenecía a una empresa norteamericana, y su invento iba dirigido a sustituir las válvula de vacío. Sin embargo, la producción de semiconductores de alta calidad todavía estaba a algunas décadas de distancia. Por lo tanto las ideas de Lilienfeld no encontraron ninguna aplicación práctica durante los 20 y los 30, y su trabajo fue completamente ignorado por la industria.

      Los trabajos serios empezaron cuando, casi a finales de la segunda guerra mundial, el gobierno y ejércitos norteamericanos se interesaron por mejorar la calidad de sus sistemas de radares. El gobierno financió a Laboratorios Bell, en aquel entonces el brazo de investigación de AT&T (protegida ya desde antes por el gobierno a través de montones de concesiones) para que le buscara una solución a esto. Entonces fue cuando la Bell, poblada de talentosos científicos puso manos a la obra. Uno de esos científicos fue el físico norteamericano William Shockley, quién basado en los trabajos de Lilienfeld (como consta en los papeles legales de Bell lab) desarrolló una versión de la patente de Lilienfeld sin ni siquiera citarlo. Shockley ganó el premio Nobel por su contribución, pero el uso comercial se extendió aún más. En 1952, Texas Instruments (otra financiadísima por el gobierno norteamericano para sus proyectos de defensa) compró la licencia del transistor y desarrolló el primer radio de transistores (Regency TR-55) en 1954.

      Cuando el primer radio de transistores estuvo listo, entonces el japonés Maruka Ibuka, co-fundador de la Sony, estando de visita en Bell Labs, solicitó permiso al Ministerio de Finanzas japonés para comprar la licencia (50 000 $) del radio. Esto fue concedido y en 1955 Sony sacó su radio de transistores TR-55, comercializado fundamentalmente dentro de Japón, pues este se parecía mucho al Regency TR-55, y no era mejor tampoco. Pero este fue el punto de partida para introducir mejoras, y en 1957 introdujeron el innovativo TR-63, y esto marcó el inicio de la historia de Sony como superempresa manufacturera líder.

      Los modelos clásicos de innovación recalcan la función del empresario individual que toma el riesgo y triunfa. Pero esto nunca ha sido exactamente así en la práctica. Esto no quiere decir que no existan o no se necesiten individuos con la excepcional energía, inteligencia y visión de personajes como Ford, Edison, Westinghouse o Carnegie, pero ni siquiera ellos lo consiguieron solos. En la práctica este espíritu de empresa funciona mejor cuando se articula dentro de organizaciones. Es cierto, como usted señala, que un director de empresa necesita de esa energía, pero esto también incluyen al estado.

      El proceso de innovación es esencialmente colectivo porque requiere de una amplia y heterogénea gama de actores, donde el estado va marcando el paso para las próximas innovaciones (cuando nadie cree en ellas) que mantendrán competitiva a la economía. Toda la revolución en los semiconductores, telecomunicaciones, software, y hardware se debe a la función visionaria del gobierno como actor económico. Toda la tecnología que hace “smart” al IPhone (internet, GPS, pantalla de contacto, asistentes inteligentes) fue desarrollada por laboratorios y universidades financiadas por el estado. Que le pregnten al visionario empresario Eric Schmidt, fundador de Google, quién desarrolló el algoritmo fundamental que da sentido a su empresa.

      Es aquí dónde los managers de empresa se ponen a innovar, cuando la tecnología ya está desarrollada y ya tiene posibilidades prácticas probadas. Pero el que la crea y la desarrolla hasta ese momento no es la empresa, sino los funcionarios del estado con la visión necesaria (por supuesto, hay que olvidarse de la idea de burócrata lleno de plumas que tenemos hoy del funcionario estatal). De más está decir, que el estado necesita empleados calificados y con energía visionaria, tanto como las empresas. Los nombres de los funcionarios que llevaron adelante todos estos proyectos son tan recordados en la historia industrial y económica como los inventores y empresarios mismos.

      • jpuentes dijo:

        Excelente. Es una arista de analisis importante. Y es verdad que aqui juega un papel importante el interes de una empresa o institucion que se desarrolle por encimas de otras, aun cuando se refieren a la misma rama. Tal es el caso de ETECSA, la UCI, proyectos ecologicos en sitios de patrimonio, o sea que la logica es la misma. Incluso en terminos de a quien ayudan o benefician. EL ´quien´ juega un papel, pues en dependencia si reconocen que los que van a dirigir tal empresa o proyecto son personas de talento, proactivos y comprometidos, entonces el Estado se lanza. Aunque juegan otros asuntos, pues las historias que usted refleja pertenecen a sociedades distintas a la nuestra donde el factor “enfoque social” es predominante y las politicas altamente centralizadas subyacen. La situacion actual de nuestro pais, es la que interesa y como revertir un sistema empresarial paternalista y poco o casi nada proactivo. Las deficiencias, a mi juicio, no solo es un asunto de financiamiento, es y salvando las distancias, un asunto, predominantemente, cultural. Las empresas son las que mueven la economía de un pais. Aunque las politicas de innovación, en Cuba, y la innovacion misma, las aprueban los funcionarios del Estado y en muchas ocasiones las proponen, pero si no tenemos cuadros y jefes en las empresas capaces de ejecutarlas, tampoco hacemos nada. Hay iniciativas que sin embargo han sido propuestas, diseñadas con presupuesto propio y ejecutadas, directamente por las empresas y las instituciones: tal es el caso del proyecto de Comercio electronico de CITMATEL, de proyectos importantes para la salud de SOFTEL, de los proyectos relacionados con el patrimonio. Es una relacion Estado-Empresa, en ese sentido que debe funcionar, mientras lo que dirigen la ejecución de los proyectos lo consigan. Pero insisto, el asunto es cultural, se necesita un cambio de mentalidad, y gestionar, lo que ahora, en estos tiempos, se consideran importantes y antes no lo eran tanto, al menos en nuestro entorno. Un pequeño detalle: que tiene que ver con el talento, que a larga sino se gestiona bien atrofia todo proceso de innovacion: cuantas instituciones o empresas le hacen una prueban tecnica de un problema real a los candidatos a empleados y cuantas le dicen: “envia tu curriculum y luego te llamamos”…? Hay mucha tela por donde cortar, podemos seguir interactuando, me interesa….un saludo

      • Andrés dijo:

        Ciertamente amigo jpuentes, se necesita un escenario más proactivo en la economía nacional, dónde estado y empresas, cada uno con su modo de funcionamiento, puedan fluir en torno al mismo objetivo: convertir a Cuba en un paraíso tropical de alta tecnología.

        Los proyectos que usted menciona (ETECSA, energía renovable, patrimonio, UCI, etc) se inscriben definitivamente en esa lógica innovadora. Creo que en el particular se podría aprender mucho de la industria biotecnológica cubana, que realmente se ha convertido en algo digno de respeto, incluso para muchos de sus homólogos en el mundo industrializado.

        Por otra parte cuando se habla de la simbiosis estado-industria, es importante recalcar el hecho de que la relación va más allá de estos actores, e incluye muchos otros. Por ejemplo, universidades, sindicatos, etc. Cada uno juega un papel importante a la hora de delinear una política industrial calibrada.

        El alto grado de centralización puede ser un obstáculo, sin embargo 1) las decisiones empresariales se han descentralizado bastante y en estos momentos ya brindan un espectro amplio (si bien no ideal) de acción para los más emprendedores, 2) Quizás, paradójicamente, lo que necesitemos sea un poco más de descentralización dentro de las instituciones del estado, de modo que los visionarios de estas instituciones también puedan actuar. 3) Conscientes de la importancia de la descentralización en la toma de decisiones, es importante no perder de vista el hecho de que el estado debe retener la capacidad de dictar las líneas directrices, y la capacidad funcional de poder hacer cumplir y ejecutar estas líneas directrices. De modo que cierto grado de centralización no sólo es inevitable, sino que también deseable. Eso sí, hay que debatir con todos.

        Ciertamente, un cambio de modo de pensar, o de mentalidad, es importante para llevar a cabo todo esto. Pero la historia demuestra que estas cosas ocurren relativamente rápido cuando hay un cambio en la estructura económica. En la medida que surgen nuevos actores económicos e intereses, la gente va adquiriendo más cultura empresarial, y se va adaptando a un ritmo más industrial de vida. Muchas veces las cosas ocurren más en esa dirección que al revés.

        Sin embargo, todas estas cosas deben acontecer “a la cubana”. Entre otras cosas porque cada país hace lo mismo, no hay otro modo. A veces es perturbador que muchos interpreten el cambio de mentalidad como la adopción per se de mentalidades poco solidarias, egoístas, etc. Esa forma de razonamiento es una falacia que debemos combatir. El hecho de que en la mayor parte de los países industrializados reinen cosmovisiones individualistas que legitiman la desigualdad y la alienación, no significa que haya que convertirse en eso para desarrollarse.

        Cierto, no tenemos referentes en el particular (no sé si los casos de China y Vietnam, después de sus reformas, pueden ser tomados como referente en este aspecto social). Pero una lectura más detenida de las complejidades históricas de muchos de los hoy industrializados, nos mostrará una historia mucho más matizada que lo que creemos. Por ejemplo, a pesar de tener un estado social mucho más desarrollado (con altos impuestos a los ricos y con coberturas privilegiadas de seguridad social asociadas a altos índices de gasto social) los países nórdicos crecieron a ritmos similares, y a veces mayores, que los países de la esfera anglosajona (asociados tradicionalmente al tipo de capitalismo salvaje que más conocemos).

        Hay que investigar sobre las verdaderas causas detrás de la cohesión en muchas de estas sociedades. El socialismo que se construye en Cuba, dónde la cosmovisión no es la de los ricos, es importante. Los ricos serán bienvenidos, mientras no se pongan a jugar a los aristócratas, y quieran imponer una cosmovisión que discrimine y menosprecie a los humildes. La historia demuestra que lo social no sólo es importante para nosotros sino para todos. No sólo es un elemento moral, sino también profundamente económico.

        Para mi es también un verdadero placer intercambiar con usted jpuentes. Continuemos. Es importante que haya debate. Un saludo cordial.

  • Humberto Pedroc dijo:

    Quisiera complementar al interesante artículo de Montero un par de enfoques.
    ¿En que proporciones podemos dedicar recursos y en especial el humano a temas de desarrollo de la ciencia en general? Evidentemente no en cualquier proporción. Para ninguna sociedad, por muy económicamente desarrollada que esté.
    La esencia no es -en mi opinión- no hacer investigaciones de alto riesgo. Es no hacerla si los resultados, aun en caso de tener éxito, no vayan a ser significativos. Al alto riesgo es necesario que corresponda un alto impacto potencial.
    Si Ud. hace una investigación a la que hoy sólo se le vea una probabilidad de éxito de un 5%, pero que si da en el blanco se puede obtener un medicamento que puede producir utilidades de cientos de millones de dólares, probablemente tenga una viabilidad económica excelente e incluso en caso conveniente puede obtener fondos por cesión de licencia desde etapas muy tempranas según los resultados que vaya obteniendo.

  • jorgitin dijo:

    Amigos hablando de ciencia, economía y doctores…Existe una pregunta que define diría yo todas nuestras preocupaciones.¿Estará bien una política de ciencia e innovación, que no pueda retener en el país a nuestros científicos? ¿ Se van porque son apátridas o porque no encuentran su realización personal y cientifica en el país?
    Ustedes perdonen, pero la realidad y la objetividad del análisis no puede faltar , para al menos poder entendernos y direccionar mejor la ciencia en Cuba y claro esta por el bien de Cuba y de nuestro socialismo.
    Gracias

    • eluko dijo:

      muchas veces me he preguntado lo mismo que usted jorgitin, pues he visto personas que no han emigrado tanto por razones económicas como de realizacion personal, pues aunque pensemos en el colectivo siempre esta la individualidad presente. Una politica acertada hacia los científicos y profesionales de mas alta calificacion es de maxima urgencia. El drenaje de personal calificado que tenemos es insostenible y ya esta teniendo consecuencias en muchos lugares. Además el; costo económico y social es muy grande.
      es hora de pensar y hechar a andar un sistema de ciencia y tecnica mas un sistema de atencion y estimulacion del capital humano que tenemos que resuelva esto y no hablao solo del salario sino tambien de condiciones de trabajo. No resolverlo nos esta costando mas y nos empeña el futuro.
      Por otra parte no podemos dejar estos asuntros en manos de cuadros de la economia que en ocasiones tiene un enfoque tecnocratico, dicho en buen cubano que tienen puesto ojeras como los caballos que tiran del carreton, no pueden mirar mas delante que de sus propios pies y nada hacia los lados, esa falta de vision nos esta golpeando.
      El ejemplo mas socorrido en cuba de que se puede hacer con verdadera voluntad politica, se llama biotecnologia que empezo mucho antes de la fundacion de esos centros en el antiguo CENIC. Claro tener la vision de un Fidel Castro no es facil, se requiere conocimientos generales y mucha inteligencia y perspicacia para ello, es algo que le sobra al comandante. Pero alli esta la UCI otro proyecto que parecia cosa de locura y que nadie hoy puede cuestionarse. Ni que decir del desarrollo de la medicina y del pronunciamiento de que Cuba seria potencia medica. Conozco muchos que decian que eso era exagerado, que Cuba no necesitaba tantos medicos, etc. pues bien, hoy dia nos faltan medicos, pero para cumplir contratos en el exterior y ser los que mas aportan a la economia cubana. El reconocimiento alcanzado en ese campo en el mundo es semejante al de la biotecnologia. Y el centro de radares de camaguey, alli un pequeno colectivo de soñadores se ha convertido en un pequeño gigante de investigaciones, que publican en las revistas lideres del mundo sobre el tema, quizas debamos pensar en como impulsar ese pequeno centro y generar productos de altisimo valor agregado y tecnologia, pudiera ser que en alianza con la industria electronica.
      ahora bien para impulsar eso hacen falta:
      1-Gente con talento no solo para innovar sino tambien para decidir el apoyo a esos colectivos y protegerlos de los burocratas que siempre tienen un no o un pero.
      2-Continuar con la formacion de personas capacitadas y del mas alto nivel cientifico y tecnico.
      3- Estimular, financiar y apoyar moralmente a aquellos colectivos e individualidades que se destacan en la ciencia y tecnica. Que gran ayuda se recibe cuando una autoridad nacional o provincial ofrece todo su apoyo a un proyecto.

      No podemos permitir que le pais pierda la oportunidad de desarrollarse y eso solo se logra a traves de la innovacion, seguir haciendo lo mismo no desarrolla, solo estanca.
      Por ultimo para aquellos que se preguntan y quien va a cultivar la tierra? le respondemos que el problema de nuestra agricultura no es la falta de brazos o de tierra, sino los bajisimos rendimientos y la baja productividad del trabajo en nuestro sistema agropecuario, solo la introduccion masiva de la ciencia y la tecnica, con los recursos correspondientes podra llevarnos al desarrollo. solo con bueyes no vamos a resolver el problema de la agricultura, donde por cierto y debebmos reconocerlo tambien existe muchas cosas de ciencia introducidas y que a veces ni nos damos cuenta ( semillas, agricultura organica, control biologico, etc) sin eso no hubieramos sobrevivido al periodo especial.
      En fin, “el futuro de cuba es un futuro de hombres de ciencia”

      • Andrés dijo:

        Esa es la cosa eluko.

  • fonfy dijo:

    Felicito este artículo, en el se precisan conceptos y se dan argumentos que solemos explicar en otros contextos, más académicos, y que sirven de orientación a estudiantes y cuadros que necesitan de ellos para realizar su labor o para poder entender los modos de actuación de los individuos, grupos humanos y también los sujetos decisores -sobre todo en una sociedad como la nuestra, que arrastra problemas estructurales profundos, asimetrías, carencias derivadas del bloqueo económico y financiero de EEUU, que no ha podido aligerar como hubiera querido el peso de los años de crisis económica (Periodo Especial) y del comportamiento errático y crisis casi permanente de la economía global, entre otros problemas a enfrentar. Al motor impulsor de la Tecnociencia hay que brindarle más recursos financieros, apoyar todavía más a las instituciones que se ocupan de ello y estimular con creces la abnegada labor de la comunidad científica y académica del país. Son estrategias recogidas en documentos programáticos que se irán implementando con rigor y al ritmo que la economía cubana nos permita. En ese camino está proyectado el futuro de nuestro proyecto socialista Próspero y Sostenible.

  • Tenesmo dijo:

    En 1864, José Francisco Ruz, a la sazon, Secretario de la Real Academia de Ciencias Médicas, Fisicas y Naturales de CUBA escribio: “…. cuando se quiere juzgar del estado de cultura de un país, no es suficiente señalar un corto número de individuos ocultos en el retiro del gabinete, sino que se piden testimonios positivos de los progresos intelectuales ….” . “El mercantilismo se ha infiltrado de tal manera en la sociedad cubana que la ciencia, que en todas partes muestra su “espléndida belleza”, aquí se oculta indignada, temiendo lo que diariamente acontece, que al hallarse faz a faz con el cálculo frío, no sabe qué responder, cuando éste le pregunta: ¿cuánto vale? ¿qué produces? La institución no debía tener más que la razón por guía, el trabajo por medio, la verdad por objeto y si alguna distinción había que establecer entre sus miembros, que recaiga desde luego a favor de aquel que venga con la frente más pálida por la larga vigilia”

  • agua dijo:

    Excepcional reflexión. Pero seguimos viendo la pirámide invertida. voy a tomar un ejemplo sencillo y muy palpable. Los científicos que se dedican al mejoramiento de la genética de las semillas de lo que venden los carretilleros, pasan días, noches y años pegados a las mesas de investigación, muchas veces sin dormir pero ganan mucho menos que el productor, que se desgasta en el surco plantandolas y cuidándolas para que fructifiquen y estos ganan un poco más, pero aún es mucho menos que los carretilleros, pues son los que muestran el producto al que los necesita, incluidos esos investigadores que se desgastaron en mejorar su genética para que se vean más grandes y apetitosos. Esos carretilleros, que ni se quemaron las pestañas, las neuronas y su anatomía entera (en esta parte incluyo al productor en el surco), esos se llevan el bolsillo lleno, duermen a pata suelta y comen en paladar, porque por supuesto, su bolsillo se lo permite. Ahora le pregunto, mi estimado colega científico, quién le va a poner el cascabel al gato y cuándo?

  • La Fusta dijo:

    Que satisfacción se siente al apreciar toda la sabiduría que existe dispersa por los más recónditos parajes de nuestro país. Eso es Capital Humano, y es el producto de un inmenso proceso inversionista que ha tenido lugar desde 1959. Una parte considerable de esa cultura científica se ha convertido en resultados válidos y valiosos. Sin embargo, solamente una pequeña parte de esos resultados se han convertido en riqueza material de nuestro pueblo. En las gavetas de los centros de investigación y en los archivos de la ANIR y las BTJ duermen desde hace muchos años los sueños concretizados de muchos científicos “locos” que soñaron fabricar polímeros a partir de azúcar; o alcohol a partir de bagazo; o catalizadores de última generación; o materiales con propiedades especiales; …
    Dónde es que falla la cadena que lleva hasta la economía? —porque evidentemente es ahí hasta donde debe llegar todo este proceso—
    La introducción de los resultados es en definitiva un proceso inversionista, que puede pasar o no por una etapa de pruebas ampliadas. Para eso se necesita dinero. Y quién tiene el dinero? Los bancos, el Estado, algunas empresas, los inversionistas extranjeros.
    Cuál es la barrera que impide que ese dinero fluya desde esas fuentes hacia las inversiones, y no se “pierda” en comprar tecnología que después se vuelva obsoleta por falta de mantenimiento y de innovación?
    LA BUROCRACIA. jpuentes, Andrés y otros colegas han señalado la forma en que muchos empresarios y funcionarios estatales ponen freno a las introducciones y a la innovación porque le temen a los riesgos. Claro que los riesgos siempre van a estar presentes; y van a ser mayores en la medida en que la incertidumbre sobre el balance costo/beneficio y el mercado sea mayor. El burócrata típico no se arriesga; su único papel es demostrar que cumplió el plan aunque en muchos casos sea mentira; aunque su fábrica se caiga a pedazos y al final pierda su mercado, su maquinaria y su personal calificado.
    Tengo el convencimiento de que la solución a los problemas que plantea Montero y que de forma brillante complementaron muchos de los foristas, es lograr que los empresarios y funcionarios posean un pensamiento estratégico, y el coraje para aplicarlo. Si no poseen estas cualidades, el Estado socialista cubano debe cambiarlos… aunque cumplan el plan.

Se han publicado 27 comentarios



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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias Químicas y miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside la Sociedad Cubana de Química y el Consejo Científico de la Universidad de La Habana.

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