2016: Lo nuevo del año no lo trae el almanaque

El Monte de la Banderas, frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, este 31 de diciembre. Foto: @guaguap11
La Habana, 31 de diciembre, frente al Malecón. Cielo despejado, calor y humedad de agosto y el 2015 que se va como la luz de la tarde. Estamos frente al Monte de la Banderas, un farallón rojo, azul y blanco, y saliéndose del encuadre de la cámara la insignia estadounidense, sola, casi arrinconada dentro de la malla de alambre de la Embajada.
La escena invita al recuento mental de lo que ha sido este año, que pasó de sorpresa en sorpresa, agradables unas y otras, menos: reapertura de las sedes diplomáticas en La Habana y en Washington; visita del Papa Francisco; pasarela de famosos, presidentes, ministros y gobernadores de medio mundo un día sí y otro también; una revolucionaria política para el acceso a las nuevas tecnologías, que mediáticamente parece traducirse solo en wifi en plazas y avenidas; la macroeconomía en alza, la doble moneda en el mismo lugar -como el bloqueo- y los precios del agromercado por las nubes; Fidel acompañándonos y Raúl en la Asamblea Nacional otorgándole dignidad a la palabra pueblo…
El almanaque es una línea que se cierra hoy, pero ¿se acaba o empieza el tiempo que vivimos? Es tonto pensar que en unas horas, tras la etiqueta de un nuevo año, pasaremos todos página a nuestras vidas. El tiempo no empieza sino que transcurre, no se detiene, no lo dividen las fiestas de cualquier índole ni le dan linealidad y sentido el comienzo o el final del calendario. El tiempo es el espacio posibilitado por nuestros proyectos y por los proyectos de los otros. Es un campo de lucha. Un combate. Una historia. Usted y yo y esas banderas a un lado y al otro, lo queramos o no, formamos parte de ello.
(Tomado del blog de la autora Desbloqueando Cuba)
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Rosa muy buen comentario pero no dejemos pasar por alto el respeto que merecen aquellos que dieron su sangre también por esa bandera ¨arrinconada¨ y la humildades el mayor camino al éxito que cualquier persona pueda tener. Amémonos a nosotros mismos para poder amar a nuestra Patria y principios. Feliz 2016 y Dios les Bendiga a todos.
Suscribo la respuesta de Rosa Miriam!!!!!
bueno mmm los agromercados en C.Hab. estan vacios!
Yo coincido con Rosa y miro con desconfianza a esos que visten o exhiben en sus autos o bicicletas la bandera que representa el odio hacia nosotros Aunque algunos la quieran ver de otra manera yo no veo en ella al pueblo estadounidense, sino el simbolo de superioridad y poderio ante todos los pueblos del mundo que sus gobernantes quieren hacer ver. En nombre de ella se realizan los mayores crimenes que luego justifican que fue en nombre de la libertad , en nombre de ella se han cometido invasiones a otros pueblos para someterlos. Habria que preguntarse si el ciudadano estadounidense se siente orgullosos de la bandera de las barras y las estrellas enarbolada en Viet Nam, Panama, Santo Domingo, Africa, Cuba. La lista seria interminable.
Rosa Miriam: excelente artículo y excelente respuesta. Lamentablemente el anexionismo todavía existe y no sólo en las banderitas y la ropa con símbolos (que generalmente usan personas que ni saben lo que se ponen o portan, pero que desgraciadamente los usan) sino en otros "sietemesinos" que dejan caer una opinión acá y otra allá. Estudiemos el ensayo Nuestra América, donde Martí nos alerta de esos males.
Muchas felicidades en el 2017 y que sigas cosechando éxitos en tu ya larga carrera. No olvido a la jovencita que cumplía servicio social en las montañas orientales.