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Cuando se tiene tejado de vidrio

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Hace alrededor de un mes escribí sobre el optimismo que reinaba en los pasillos de la diplomacia mundial en relación con un posible acuerdo entre Irán y las potencias mundiales sobre el tema nuclear. En un intento desesperado por sabotear este, el Primer Ministro de Israel, en violación de las normas diplomáticas, se dirigió en persona al Congreso de los Estados Unidos con una crítica muy fuerte contra las negociaciones.

Ahora, después de haberse logrado en Lausana, Suiza, un histórico avance que permite, como primer gran éxito, sentar las bases de la confianza para alcanzar un acuerdo definitivo, Netanyahu no deja de atacar en todos los escenarios esa posibilidad. No ha entendido ninguna de las explicaciones que le ha dado el Presidente Barack Obama.

Lo logrado en las negociaciones, paso fundamental para un acuerdo que se prevé sea alcanzado antes del próximo 30 de junio, pone encima de la mesa un elemento que, por su importancia, altera los nervios del Primer Ministro de Israel. En una región tan convulsa como Oriente Medio, el tema nuclear es altamente explosivo. Y según muchas fuentes, Israel posee armas nucleares.

La primera vez que leí sobre el tema fue en 1984 durante mis estudios en la URSS en una biografía sobre el Presidente de Egipto Anwar Sadat, asesinado en 1981. En ese libro, que lamentablemente no encuentro, el autor se refiere a la reunión del gabinete israelí en octubre de 1973, durante la cual la entonces Primer Ministra del estado sionista Golda Meir analizó la posibilidad del uso de la bomba atómica ante el avance de las tropas egipcias y sirias hacia Tel Aviv. La sorpresiva decisión de Sadat de detener el avance de su ejército, en un primer atisbo de lo que sería su actitud política en el futuro, provocó que no se llevara a cabo la siniestra propuesta de la Meir.

Muchas han sido las veces que el tema nuclear israelí ha salido a la palestra pública. Me referiré solo a las de mayor impacto mediático –en mi opinión–. En 1986, un científico israelí, Mordejai Vanunu, realizó en Londres una serie de revelaciones al diario británico The Sunday Times sobre la posesión por parte de Israel de más de 100 ojivas nucleares.

Vanunu trabajó durante once años en las instalaciones del Centro de Investigación Nuclear del Neguev, ubicado cerca de la ciudad de Dimona en Israel. Secuestrado en Roma en una bien montada operación de inteligencia y trasladado a su país, fue juzgado el propio año 1986 y condenado a 18 años de prisión.

En diciembre de 2006, en una declaración sin precedentes para un político israelí, el entonces Primer Ministro Ehud Olmert pronunció la siguiente frase: “Irán, abierta, explícita y públicamente amenaza con borrar a Israel del mapa… cuando aspira a tener armas nucleares como Estados Unidos, Francia, Israel y Rusia”. Aunque intentó después arreglar lo dicho, ya era tarde.

El político norteamericano con mayor rango en confirmar que el Estado israelí cuenta con armamento nuclear fue el ex Presidente Jimmy Carter en 2007. Carter, que ha criticado duramente la política criminal del sionismo contra el pueblo palestino, expresó en aquel momento que Israel cuenta con alrededor de 150 armas nucleares. Los demás presidentes de Estados Unidos han contestado de manera muy vaga o nunca se han referido al tema cuando se les ha preguntado. Obama en el año 2009 declaró que no quería especular, al contestar a un periodista interesado en conocer la opinión del mandatario.

Hace unos días, el tema resurgió a la luz de la revelación de unos documentos en Washington que confirman que el Pentágono conocía de la existencia de armamento nuclear en Israel desde hace muchos años. Por supuesto, como todo “secreto a voces”, a nadie sorprendió lo que era obvio.

Al lograrse un acuerdo con Irán que elimina cualquier duda sobre el objetivo pacífico de su desarrollo nuclear, las miradas del mundo se podrían dirigir ahora a la total eliminación del peligro atómico en Oriente Medio. Exigir a Israel que cumpla con los pedidos de la comunidad internacional y firme el Tratado de no Proliferación Nuclear debe ser una constante de los que amamos la paz en el mundo. Es un paso fundamental, pero por supuesto no el único, para que una región tan llena de problemas pueda avanzar hacia la tranquilidad y el desarrollo.

Por eso suena tan hipócrita y repulsiva la actitud de Bibi Netanyahu. Sabe que tiene el tejado de vidrio, y aun así ataca a los que intentan que la paz triunfe. No quiere que se fijen en su mal ejemplo.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Idalmis dijo:

    Muy buen artículo. Cuando lo leía recordaba una recreación de lo ocurrido en 1973, cuando Golda Meir amenazaba con el uso del arma atómica, el libro se llamaba “Entrevista con la Historia” de una autora italiana, Orianna Falaci. Siempre Estados Unidos ocultó lo que a todas luces el mundo entero conocía: el arsenal nuclear israelí. Felicitaciones Omar, continúa escribiendo sobre esta región del planeta, cuyos conflictos impider que recordemos todo lo bello que en ella existe.

  • Carlos Guillén dijo:

    La tenencia de armas nucleares por parte del Estado Sionista es la cuota que pagò EEUU para asegurar una permanente amenaza contra los gobiernos no sumisos del Oriente Medio. La vergonzosa derrota del imperio por parte del VietCong, les hace temer que su dominio del mundo pende de un hilo ante la valentìa de los orientales que no se esconden tras drones ni otras formas cobardes de enfrentar al enemigo casual. Los norteamericanos no luchan a pecho descubierto como los dignos varones vietnamitas, prefieren acorralarrar una poblaciòn indefensa y acribillarles como en Mayling. De igual forma prefieren un ataque nuclear desde Israel que enviar sus soldados a enfrentar a los braos guerreros palestinos y sus pares. Carlos Guillèn

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Omar Olazábal Rodríguez

Omar Olazábal Rodríguez

Filólogo. Profesor y Productor audiovisual. Fue Director de los Estudios Mundo Latino y Vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Dirige la Oficina de Comunicación e Imagen de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

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