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Siete tesis sobre la prensa cubana

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congreso-de-la-upec-259x2501. La prensa y el socialismo. ¿Alguien sabe cómo se construye el socialismo? Y por extensión, ¿sobre qué pilares debiera erigirse la prensa socialista? Lo mejor que tiene formularnos esas preguntas hoy es que, por lo menos, ya sabemos que no hay respuestas únicas y cerradas. El llamado socialismo real pretendió levantarse sobre “leyes objetivas”, normas aparentemente inviolables y manuales que presumían de preverlo todo.

Al socialismo en el siglo XXI, en cambio, no le ha quedado más remedio que establecerse sobre la falta de certezas y proponerse, en consecuencia, construirlas colectivamente. La prensa socialista tiene el desafío de arropar con ideas la nueva época, interpretar creativamente el discurso político, alimentarlo con argumentos, demostraciones, ejemplos concretos y un permanente debate público.

Si lo anterior es válido para la experiencia latinoamericana, lo es también –y especialmente ahora– para Cuba. La dirección de la Revolución nos ha subido la parada con el rumbo de un socialismo próspero y sostenible. A pesar de los bloqueos y las adversidades de las últimas décadas, Cuba apuesta a una práctica socialista que sea fuente de felicidad, de vida digna, de realización personal y tranquilidad económica, de articulación entre el proyecto personal y las metas generales de la sociedad. Pero, ¿creemos acaso que esos significados se comprenden, procesan y comparten por igual en la cabeza de todos los cubanos? ¿Cómo haremos para comunicarlos eficientemente? ¿Cómo les daremos sentido y los convertiremos en hechos que se toquen, historias que se vivan, caminos que se intuyan?

¿Cuánta importancia tiene para la batalla política del país no solo trabajar el ámbito de la realidad, sino también el de las percepciones? ¿Cómo complementaremos, en suma, la actualización del modelo con una percepción renovada en torno a todo lo que se está actualizando?

2. La prensa y la realidad. Parte de la opinión pública nos acusa de mirar el mundo con el mismo catalejo de la canción de Buena Fe: somos eficientes en fotografiar lo que está lejos: lo investigamos, lo desmenuzamos, lo descomponemos frente a los ojos de las audiencias e incluso lo criticamos severamente. Lo que está cerca, sin embargo, suele abordarse con timidez, o con una abstracción infinita, o con estilo timorato, o con simplonerías. Por las razones que sean, hemos ido conformando un modelo de construcción de la realidad que contrapone el supuesto “infierno foráneo” al presunto “paraíso doméstico”. Hemos suplido, frecuentemente, el juicio razonado por la propaganda, la interpretación por las cifras, la noticia por los eventos, el argumento por el adjetivo, la riqueza de los procesos por la síntesis caricaturesca de sus resultados.

El problema anterior no es nuevo, pero se agudiza dentro de una sociedad cada vez más polifónica y con una alta cultura política. Es muy evidente el contraste entre nuestro tono monocorde y lo que pasa allá afuera. La distancia infinita entre una cuenta bancaria de 250 mil CUC y un salario de 250 pesos no es solo objetiva, sino también subjetiva y, entre ambos extremos, sobrevive un espectro amplísimo de modos de pensar y relacionarse con el país. Si el actual proceso de transformaciones ha entrado en un periodo de mayor complejidad, deberíamos asegurarnos de crear las condiciones para que la prensa y los periodistas contemos las historias con mayor complejidad: no solo las certezas, sino también las dudas; no solo las soluciones, sino también las contradicciones.

Claro que sería injusto de mi parte atribuirle únicamente a los periodistas –atribuirnos- la responsabilidad por estos pesares. El propio Presidente Raúl Castro, al criticar el triunfalismo, la estridencia, el formalismo y la falta de debate público en nuestra prensa para abordar la realidad, durante el VI Congreso del Partido, decía: “a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, la mayoría de las veces los periodistas no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión”. Aquí hay dos caminos: o resolvemos el problema entre todos de una vez o colapsarán la credibilidad y el poder persuasivo de los medios.

3. La prensa y la ley. Comprendo la expectativa que ha generado en el gremio –e incluso más allá de sus fronteras- la posibilidad de una ley de prensa. Ella dotaría de respaldo jurídico el desempeño profesional de los periodistas, reivindicaría a la información como derecho público y articularía de modo más orgánico las relaciones con las fuentes, entre otras ventajas. Pero, alerto, no será la solución de todos nuestros problemas. Varias orientaciones del Partido y el Buró Político precedentes, que, aun sin fuerza legal, tienen la fuerza moral de las instituciones que las originaron, han sido sometidas por las fuentes a la vieja práctica de “se acata, pero no se cumple”.

La necesidad de comunicar no puede imponerse únicamente por decreto, tiene que ser una fuerza natural, un movimiento, una demanda que le nazca a la sociedad de sus entrañas.

En lo que llegan las normativas jurídicas, algunas acciones prácticas podrían ir allanando el camino: ¿se imaginan que los ministerios del país ofrecieran sistemáticamente conferencias de prensa? ¿se imaginan que todas las instituciones públicas dispusieran de directivos, cuadros intermedios o funcionarios accesibles, con información y sentido de responsabilidad para comunicar? ¿se imaginan que pudiéramos analizar frecuentemente, con nombres y apellidos, las fuentes aferradas al secretismo y educarlas –educarnos- en una cultura de la información y la transparencia? Si nos lo proponemos, lo que he dicho estará a la vuelta de la esquina.

La guerra contra el secretismo no pertenece solo a la prensa, sino a toda la sociedad. Hay que atajar lo mismo las consecuencias que las causas, porque un secretista no viene al mundo genéticamente mudo. Enmudece gradualmente, como resultado, a veces, de la desinformación, o la falta de preparación para enfrentar los medios, o la ignorancia, o los regaños, o la defensa enmascarada del beneficio personal, o lo que interpreta como su sentido de la responsabilidad.

4. La prensa y los cuadros. En las semanas precedentes hemos escuchado una y otra vez dos cifras inquietantes. Casi el 50% de nuestros cuadros de prensa no tienen formación periodística, y ese número supera el 60% en el caso de la radio cubana. Las cifras, más allá de que sean exactas o no, ilustran que el problema existe y nos ponen a las puertas de un dilema mayúsculo: ¿podríamos acometer los cambios sin el capital humano suficiente para conducirlos y encauzarlos? Y si un cuadro se equivoca, ¿vamos a corregir su error con más regulaciones excesivas y prácticas verticalistas en la dirección de la prensa? ¿No sería ese, acaso, un error mayor? ¿Cómo haremos para asegurarnos de que los cuadros de la prensa identifiquen, organicen y alineen una vanguardia periodística que marque el paso, abra la brecha, perfile el camino que debería seguir nuestro sistema de medios?

En esto, como en muchas otras cosas, Ernesto Che Guevara constituye un excelente punto de partida. Lo cito: “el denominador común es la claridad política. Esta no consiste en el apoyo incondicional a los postulados de la Revolución, sino en un apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrifico y en una capacidad dialéctica de análisis que permita hacer continuos aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y práctica de la Revolución. Estos compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de que el mejor sobresalga y que al mejor se le den las mayores oportunidades de desarrollo”.

No voy a usurpar, en la discusión sobre este tema, el lugar que seguramente ocuparán valiosos colegas, incluso valiosos cuadros, de muchísima más autoridad que yo para abordarlo. Permítanme solo referirme a una verdad general, casi de perogrullo: un cuadro de la prensa requiere conocimientos de economía, política, ciencias sociales, pero necesita también de una fina intuición, de un sexto sentido, de una capacidad indefinible en palabras para ver el mundo, imaginarlo y proyectarlo a corto, mediano y largo plazo. Hablo de algo que nace de la vida y de la relación con la práctica, que se llama liderazgo.

Necesitamos aguzar el oído y afinar el olfato para dotar a la prensa de los mejores cuadros, comprometerlos con la tarea de dirigir, crearles las condiciones para que dirijan con valentía y soltura, fomentar que se conviertan en verdaderos agentes de cambio y no en poleas trasmisoras de las orientaciones de arriba.

5. La prensa y el consenso. A lo mejor han creído hasta aquí que estoy hablando de la prensa, pero en realidad estoy hablando del consenso revolucionario, que ha sostenido nuestra resistencia aún en las condiciones más adversas. ¿Cómo puede la prensa del siglo XXI contribuir a consolidar ese consenso? ¿De la misma manera que en el siglo XX? ¿Y si los jóvenes no leyeran los periódicos, o no escucharan la radio, serán la radio y los periódicos los mejores vehículos para articular en ellos el consenso? ¿Qué mecanismos tenemos a fin de inducir y fomentar el consenso a través de las redes sociales? ¿O de los celulares, los videojuegos, la música, el cine, las telenovelas, la producción simbólica de la sociedad?

Ya que somos marxistas, comprenderemos que los cambios económicos implican, al mismo tiempo, profundas transformaciones en la subjetividad social. No es posible que emerjan nuevas relaciones económicas, sin que emerja, en una cadena simultánea de acciones y reacciones, una nueva configuración de las relaciones sociales. Hablo de la tensión entre lo avanzado y lo retrógrado, lo rápido y lo lento, lo recto y lo zigzagueante, la vieja y la nueva mentalidad. O la prensa cubana se convierte en la plaza pública por excelencia para visibilizar, dar forma y alentar el consenso en torno al cambio de mentalidad, o asumiremos el costo de que parte de esos consensos se articulen progresivamente al margen de nuestros medios.

6. La prensa y la UPEC. Los periodistas nunca quedaremos bien con todo el mundo. Estamos a medio camino entre la opinión pública y las fuentes. Defender a una parte, casi siempre implica cuestionar la otra. Podríamos admitir incluso que nos califiquen como “profesionales incómodos” porque, en cierta medida, lo somos. De un lado, nuestro compromiso con la época y el proyecto político son irrenunciables. De otro, ese compromiso se realiza completamente si auscultamos la sociedad con sentido crítico, si le palpamos sus dolencias, si alertamos de los males más graves y ayudamos a sanarlos. Allí donde la sociedad enferme y no aparezca a tiempo el diagnóstico, será, entre otros factores, porque la prensa no ha jugado su papel.

José Martí definió nuestro encargo social en muy pocas palabras: Permítanme recordarlas: “la prensa debe ser coqueta para seducir, catedrática para explicar, filósofa para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sana, elegante, oportuna, valiente en cada artículo. Debe verse la mano enguantada que lo escribe y los labios sin manchas que lo dictan. No hay cetro mejor que un buen periódico”.

¿Nos hemos detenido suficientemente en esa frase de Martí”. Reitero solo los adjetivos: coqueta, catedrática, filósofa, pilluelo, guerrero, útil, sana, elegante, oportuna, valiente”. A mi juicio, el mayor desafío que tendrá la UPEC, en medio de la complejidad de los próximos años, será pelear con uñas y dientes para consagrar en el periodismo cubano estas virtudes, que nadie nos va a regalar. Tenemos la ventaja de 8 congresos precedentes y decenas de documentos escritos con orientaciones claras en torno a lo que, entre todos, insisto, debiéramos hacer.

7. La prensa y la profesionalidad. No hablé de profesionalidad hasta ahora, pero ojalá nos hayamos dado cuenta de que, en realidad, lo estoy haciendo desde el principio. La profesionalidad, ciertamente, depende de nosotros mismos, pero depende también de un ambiente de libertad editorial y creativa que desate la posibilidad de ser profesionales. El periodismo no es un décalogo de reglas instrumentales para hablar o escribir bien frente a los ojos de la opinión pública. Al menos, no en el siglo XXI. Ser profesionales pasa por disponer de las claves políticas, económicas y culturales para ver el mundo complejamente y luego representarlo con belleza, con una hondura que fluya de forma natural, como si la complejidad fuera invisible.

Es un camino que toma toda la vida, cuyo motor de arranque podría estar en las universidades y luego se va puliendo con el estilo, con la fuerza de la opinión, con la osadía personal, la experimentación, la voluntad de riesgo, y también, por supuesto, con un contexto que permita equivocarse y sacar lecciones, porque el error, entre nosotros, no puede ser motivo de vergüenza.

Colegas:
Estamos llamados a dar un salto definitivo y eso, a mi juicio, es posible hoy como nunca antes: nuestro socialismo se actualiza con paso firme, hay conciencia de que la comunicación y el Periodismo también deben actualizarse; cientos de profesionales han salido de las aulas universitarias listos para dar la pelea, la UPEC cumple 50 años y este tiempo le ha servido no solo para mapear los problemas, sino para consolidar su autoridad moral en función de discutir las soluciones; y hemos llegado a un punto de madurez en la sociedad que nos permite ver las cosas como son -sin eufemismos ni medias tintas.

Lo que haya que hacer, de conjunto con el Partido, las fuentes, los investigadores, los medios, las universidades, los estudiantes de Periodismo y los periodistas, hagámoslo. Cualquier piedra en el camino será infinitamente menor que el precio a pagar por esperar otro medio siglo para tener una prensa que se parezca a nosotros mismos.

*Ponencia introductoria al debate del Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) el 13 de julio de 2013

Se han publicado 27 comentarios



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  • Alberto López dijo:

    Ojalá que todos estos debates ayuden a que la prensa en Cuba se actualize, se borren los viejos esquemas y que se mire al futuro, la prensa debe decirlo todo, absolutamente todo lo bueno y lo malo, reconocer nuestros esfuerzos, nuestros logros pero también nuestras deficiencias y errores, informar al pueblo y como he dicho ya ojalá que el Noticiero de las 8:00pm cambie su esquema y que se hable más de la realidad nacional, pedimos a gritos un periodismo que refleje nuestra realiadad como lo hace CUBADEBATE o CUBASI.

  • Victor dijo:

    Raúl, ciento por ciento de acuerdo contigo. Una sola pregunta: ¿todos esos cambios, están sólo en las manos de los periodistas, cualquiera que sea su cargo, grado o nivel de preparación?

  • Mercedes López dijo:

    Muy buena tu ponencia Garcés

  • Harley dijo:

    Uffffff, que buena esta conferencia.

  • Jk dijo:

    Sr Garcés:
    Esperamos el cambio, espero que se acabe ya de una vez los hipócritas-periodistas, esperamos que a partir de ahora al comprar la prensa cada mañana nos sorprenda los nuevos periodistas-valientes. !Viva la Nueva Prensa Revolucionaria!

    • Charlie. dijo:

      Esperemos que de una vez y por todas el periodismo cubano estè a la altura que el pueblo necesita, y que este a su vez se sienta reflejado en el periodismo actual.
      Que se termine realmente el secretismo y que nuestro periodismo sea màs veràz y toque màs los asuntos que realmente le preocupan al pueblo, en lugar de ocuparse màs de los temas internacionales.
      Ademàs que los periodistas puedan exponer sus criterios con toda libertad, sin limitaciones.

  • Guajiro dijo:

    Excelente las tesis, nunca me han dejado seducir las palabras,te ilusionan , te dibujan un Paraíso, te calman las pasiones,te compran tiempo, soy más adicto a los hechos, lo escribió José Martí, hacer es la mejor forma de decir, asi que del dicho al hecho…..habrá un trecho? Veremos.

  • Angel dijo:

    Estamos de acuerdo en el papel que debe jugar la prensa en nuestro país.
    Pregunto: Por qué no se hace un trabajo más fuerte atacando de manera enérgica los malos actos que suceden en nuestro país, venga de donde venga. Se que hay que hacer tarea educativa, de acuerdo, pero estamos en una etapa implacable respecto a los seres de buena voluntad, HASTA DONDE LLEGAREMOS!

  • mauricio go dijo:

    Hace rato he tenido referencias de estas ideas en mente de Raúl Garcés, las creo lógicas y en justo tiempo.

    Pero de lo que se trata es de cúmulos de problemas que en el transcurso del período revolucionario han ido deformando la realidad, como nos ocurre también en la música nuestra, donde la mayoría de lo autóctono ha perdido la sabrosura criolla que otrora movía al mundo. Yo llamo a estos (el fenómeno de la prensa y la música en Cuba), daños que se han hecho a la Sociedad Cubana.

    ¡Cuanto añoro posiciones periodísticas al estilo de Soledad Cruz antiguamente en Juventud Rebelde!

    Y por último, voy un poquito más allá de Garcés: Creo firmemente que la credibilidad de nuestra prensa y su poder persuasivo hace rato que no son factores que la población tiene muy en cuenta.

    Finalmente, la Prensa en Cuba tiene que enfocarse en la máxima de Shakespeare: “Be or not to be, that is de question”, todo lo demás es “cuento de camino”, como decía mi abuelito mambí.

    Gracias y saludos

  • Tábano dijo:

    Magistral, una ponencia que resumen la realidad y la posibilidad de llegar a cumplir el legado de Martí. profesor Garcés cuanto agradezco leer estas palabras, Muchas Gracias. Ojalá otros lo escuchen.

  • Amauris dijo:

    Hace rato se vienen exponiendo esos brillantes argumentos, pero no con la profundidad que lo hace Garcés. La profesionalidad y la supervivencia honesta de la prensa cubana está en esas tesis del profesor. Es elogiable como lo fuera que se le echara un vistazo a otras investigaciones que yacen engavetadas en las oficinas de quienes nios dirigen.
    Excelentes y valientes elementos!!!

  • frida dijo:

    El problema del periodismo,a mi modo de ver tan cuestionado, manoseado, criticado va más allá de los profesionales y los espacios, es el resultado de muchos años de politica erronea, desformada, mutilada que no mejora y mucho menos transforma, con el simple discurso que todos sabemos cae al vacio. Se necesita de un cambio profundo en las estructuras,disposiciones, de una verdadera apertura, cambios de mentalidad y relevo, eliminando el doble discurso que atiza el fuego por una parte y por otra todo queda intacto.

  • Julio Cesar Leyva Fernández dijo:

    Ese es precisamente el problema ¨cientos de profesionales han salido de las aulas universitarias listos para dar la pelea¨, me pregunto hacen falta tantos? están realmente bien preparados? y no solo me refiero a los periodistas, también sucede en diferentes instituciones económicas muchas parásitas que viven del presupuesto estatal, la llamada pirámide invertida que mencionó Raúl, la base de la esta -los que producen- realmente estrecha y los que viven de estos amplísima. Hemos olvidado nuestra esencia, cuántas personas no están de más en muchos centros de trabajo? cuántas no producen nada y gracias al paternalismo mantenemos inclusos hasta nos maltratan? y seguímos graduando…instruidos, no educados.

  • JCR dijo:

    Muy interesante la propuesta de Garcés, solamente creo que faltó una tesis que debió llamarse la Prensa y la ciudadanía. Es importante reflejar las estrategias de vida cotidiana que hemos asumido los cubanos y acercarnos a esas tendencias fundamentales desde una visión más de la sociedad. No es lo mismo, la mirada de un directivo que la del cubano de a pié, desgraciadamente cuando investigamos vamos al directivo o hablar de aquello que está establecido sin razonamiento alguno, sin analizar cuales son los puntos que impiden el desarrollo real de la sociedad o aquellos aspectos que por el contrario la enaltecen. Faltan las propuestas alternativas, a veces es como una comparsa en donde parecen que todos bailan al mismo ritmo, escribiendo o describiendo lo que ven sin razonamiento, aunque para ello sugiero se apoyen en la investigación, porque de lo contrario sucede como con los comentarios de nuestra querida Thalía que se quedan en eventos puntuales que parecen la generalidad del país, sin basarse en investigaciones que lo avalen. Mucho camino queda por recorrer, al menos está en manos de los periodistas y compañía de contribuir a una visión de la realidad cubana más cercana a los cubanos.

  • Gerardo dijo:

    Exelente reportaje, la prensa en Cuba debe cambiar esperemos que sea pronto

  • radames dijo:

    En donde quiera escucho buenas intenciones, bellas ideas, se reconoce que no lo estamos haciendo bien, pero cuando, cuando vamos a hacer que el país cambie, ya no estamos para seguir reconociendo los problemas que tienen muy buena salud y todos conocemos es hora de actuar y no esperar por las calendas griegas

  • luis dijo:

    “Nuestro pueblo tiene que saber que nuestra prensa está con la Revolución, está insatisfecha con lo que hace y busca su perfeccionamiento”.Expresó Díaz Canell. Pero nadie ha dejado de saber eso. Al contrario. me llama la atención que no se publica en la versión de Cubadebate que lo primero que hace Diaz Canell es criticar al Partido, en primer lugar, expresando que los problemas no son de los periodistas y ni los medios, sino del Partido en primer lugar, creo que lo entendí así en el NTV y en su propia voz ni tampoco veo escrito que los métodos y argumentos que se utilizan en esa subordinación hoy, están desfasados en el tiempo. Y creo que ahí ha redicado el problema, en el vínculo del Partido con los medios, que más que vínculo se convirtió en una subordinación pero no de políticas, sino de subordinación hasta de las palabras, lo que ha convertido a nuestros medios tristes, grises, apegados a la nota oficial hasta para dar la noticia de un derrumbe. Además de conceptualizar, crear una nueva política comunicacional, para hablar con las palabras que se usan ahora, debiera existir una ley de prensa y repensar las subordinaciones de los medios.
    Muy buenas tesis de Garcés.

  • Raquel dijo:

    Profe Garcés….su ponencia me deja doblemente orgullosa der ser su alumna………..

  • firoma dijo:

    Ya verás que en el próximo congreso se repite esta misma conferencia.

  • observador dijo:

    siempre con la verdad seremos invencibles,el periodismo en cuba debe ser de calidad ,basta de secretismo,tenemos que esperar que alguien que lea internet ,nos cuente que paso en cualquier parte de cuba o fuera de cuba , y que se riegue la bola,tenemos que llegar a eso ,me hago esa pregunta, creo que no,tenemos que poner todos los los medios informativos de nuestra revolucion al servicio de lo que ocurre fuera y dentro de nuestro pais,basta ya que nos señalen como tapadores de la informacion,tenemos que ser criticos con nosotros mismos ,la critica ayuda mucho a correjir errores ,he escuchado a muchas personas en la calle que dicen que no compran la prensa porque siempre trae lo mismo y que con telesur ya se enteran de lo que ocurre en el mundo,esta deprimido el trabajo periodistico en cuba ,debe crearse la necesidad de que el periodista salga a buscar las noticias a la calle y que no la limpie tanto ,porque hay personas que se hacen pasar por periodistas aficionados que se la saben toda,es todo lo que tenia que decir por ahora.

  • Eduardo Enrique dijo:

    Pienso que la mejor prensa que se hace en Cuba actualmente es la que se “publica” en los medios digitales (paginas web y sitios de periódicos y estaciones de radio) no solo porque los periodistas hacen comentarios mas acertados y mas despojados de censuras; sino porque permiten la retroalimentación directa con sus “usuarios” a través de sus comentarios que muchas veces, la mayoría, brindan mayor información que los propios reportes periodísticos. Estas informaciones y trabajos periodísticos por desgracia no pueden leerse en los medios impresos y por tanto la gran mayoría de la población la desconocen pues carecen de acceso a estas “redes sociales”.
    En otras palabras pudiera hablarse de la existencia de 2 prensas en el país. Una mas ortodoxa y oficial, periodísticamente hablando, pero con mayor alcance: la prensa impresa en papel y los medios audio-visuales nacionales; y otra mas abierta y participativa pero con menor alcance: La prensa digital y algún que otro medio radial o televisivo de rango provincial o regional.
    Este es uno de los grandes problemas a resolver por la prensa actual cubana. Si el acceso a la intra o a la internet, no va a hacerse masivo a corto plazo, por qué no “publicar” entonces estos artículos mas objetivos y cercanos al pueblo en los medios de mayor acceso (los impresos en papel y la radio y TV nacionales ?

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Raul Garcés

Raul Garcés

Doctor en Comunicación y Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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