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La verdad sobre Cuba no puede ser administrada

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El maestro y su discípulo, obra de José Villa Soberón. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En un discurso memorable en el año 2005, Fidel Castro advirtió que uno de los errores que cometimos como país socialista fue pensar que alguien sabía, a ciencia cierta, cómo se construía el socialismo, que alguien tenía una fórmula, que podíamos convertir la experiencia soviética en una serie de leyes y escribir en manuales invulnerables cierta interpretación del marxismo-leninismo.

Hoy sabemos —y lo sabemos muy bien— que el socialismo no es una fórmula mágica ni una poción que pueda construirse con un grupo de ingredientes predeterminados. El socialismo es el resultado de una práctica social diversa que ha generado múltiples experiencias, modelos, formas de organización política, maneras de conquistar el poder. El socialismo ¿real? —del que ya casi nadie se acuerda—, ¿el modelo chino? ¿el ecuatoriano? ¿el venezolano? No ha habido socialismo resultado de una «evolución natural» del desarrollo de las fuerzas productivas. Toda práctica socialista se ha tenido que forjar en medio de la confrontación para desplazar a la burguesía del poder, en medio de una profunda lucha de clases, en medio de batallas simbólicas violentas entre el nuevo orden y el precedente.

Debiéramos reconocer que el liberalismo ha sido más o menos exitoso en posicionar determinadas invariantes de esa batalla simbólica y presentarlas, no como conceptos o formas de pensamiento ajustados a determinadas coyunturas y a determinadas formas de organización política —que es la forma de organización política liberal—, sino venderla como verdades universales, como definiciones ahistóricas, que trascienden el tiempo y que son perfectamente aplicables a cualquier época, circunstancia o geografía.

En realidad, aunque las definiciones de derechos humanos, sociedad civil, libertad de expresión, libertad de prensa, se presentan muchas veces como resultado de profundos consensos y no se apellidan, lo cierto es que la libertad de expresión liberal, la libertad de prensa liberal y la sociedad civil liberal —así como sus orígenes, debates y aparatos deliberativos— están profundamente enraizados en el liberalismo.

Nosotros, desde el socialismo, a mi juicio, hemos caído en una trampa: dedicarnos a responderles a los otros, más que a encontrar alimento teórico y fundamento para nuestras propias interpretaciones de estos temas. Esto, por supuesto que tiene sus causas, en esa lógica de confrontación que comentaba al principio, en la que ha tenido que sobrevivir nuestro socialismo, y en el encuadre de un modelo de discurso público que, acostumbrado a generarse dentro de una plaza sitiada, termina siendo más reactivo que proactivo. Se concentra más en combatir en medio de contingencias comprensibles, que en hacer ciencia sobre nosotros mismos.

Lo primero que quiero defender del libro de Rodolfo y de Elier es que expone sin complejos, sin pedir perdón, sin esconderse detrás de retóricas o artilugios, nuestra posición sobre cinco temas polémicos de la sociedad cubana: el sistema político, el sistema de prensa, los derechos humanos, la sociedad civil y las relaciones Cuba-Estados Unidos. Lo hace de manera sencilla, fácilmente comprensible, para que todos podamos involucrarnos en una discusión que no corresponde a los intelectuales, ni a la clase política, ni a los jóvenes universitarios. Le corresponde a toda la sociedad.

La verdad sobre Cuba no puede ser administrada, ni segmentada por cuotas que se distribuyen mensualmente como en una libreta de abastecimientos. La verdad sobre Cuba, para que se expanda, tiene que brotarnos de las entrañas y esparcirse por todas partes: tienen que verla en el aeropuerto José Martí los cientos de miles de norteamericanos que están viajando a este país —expuestos hoy predominantemente a anuncios de Habana Club u otros productos cubanos—, o percibirla en los hoteles de la Isla quienes contactan directamente con nuestros servicios, o notarla en Facebook o en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana, a través de la inteligencia, audacia, osadía y espontaneidad de nuestros jóvenes. Si el discurso de la comunicación política nuestra no se parece a nosotros mismos, a nuestra alegría, a nuestro sentido del humor, a nuestro carácter provocador frente a las cosas, es difícil que conecte con las audiencias en Cuba y, menos aún, con quienes nos miran desde el exterior.

Otra trampa en la que hemos caído a la hora de articular el discurso de nuestra comunicación política es responder a la altisonancia externa con la altisonancia doméstica. Si nos dicen que somos una dictadura, alegamos que somos el país más democrático del mundo. Si nos acusan de violar los derechos humanos, aseguramos que Cuba es la nación donde más se defienden. Si cuestionan nuestra sociedad civil, replicamos que tenemos la sociedad civil mejor estructurada del planeta. Por ese camino, perdemos la oportunidad de presentarnos como un país normal, con virtudes y defectos, sometido ciertamente a muchos acosos, pero capaz de sobreponerse a ellos gracias a la inventiva, el entusiasmo y la resistencia de un pueblo extraordinario.

Un mérito de este libro es hablar desde los matices; alejarse de los extremos, de los estereotipos, de las frases hechas y los discursos manidos. En lo que a nuestra prensa se refiere, no tenemos la comunicación que quisiéramos, tenemos la que hemos podido conquistar en medio de las difíciles condiciones que han marcado la historia del país en los últimos cincuenta años. Ni tenemos el mejor sistema comunicativo del mundo, ni hemos sabido utilizarlo siempre de la manera más óptima.

Desde tiempos en que el teórico español Manuel Martín Serrano escribió su libro La producción social, en 1976, es una verdad de Perogrullo decir que la comunicación es un fenómeno mediado, intervenido por las circunstancias económicas, políticas y culturales que rodean la construcción del discurso público. Hemos hablado en las últimas décadas, para decirlo en cubano, con la soga al cuello. Miren la reacción de la prensa norteamericana después del 11 de septiembre, luego del encuadre impuesto por George Bush en el discurso político: «o están conmigo o están contra mí». Miren la reacción de la prensa norteamericana durante la guerra de Vietnam, o en la del Golfo, o en la de Irak. Judith Miller, en el año 2003, periodista del New York Times y una de las mayores artífices de la mentira sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein,
ha pasado a la historia como una de las mayores decepciones de la libertad de expresión en su país. Cuando le preguntaron por qué reproducía sin cuestionárselas las historias del presunto armamento químico iraquí, su respuesta fue de Records Guinness: «yo, simplemente, digo lo que me dicen».

En torno a la prensa cubana, no se encontrará en este libro un panegírico. Eso sí, hay una comprensión reposada de nuestras mediaciones, de nuestros errores, y de la posibilidad enorme que se abre en lo adelante, después del contexto del 17 D, de corregir el tiro y hacer los ajustes estratégicos que correspondan, incluso dentro de las condiciones de plaza sitiada prevalecientes aún entre nosotros.

Yo, particularmente, quisiera utilizar el libro para subrayar algunas oportunidades que deberíamos gestionar a la ofensiva: primero, el hecho de que entendemos la comunicación hoy como recurso estratégico de desarrollo, que atraviesa todos los procesos de gestión del desarrollo del país. Hay que potenciar el consenso sobre la base de construir el tejido social comunicativamente. Hay que aprovechar las tecnologías para articular a todos los actores posibles e involucrarlos en la comunicación del país, y hay que gestionar un sistema de comunicación público, que es más que un sistema de comunicación estatal, que tiene que ver con reivindicar una relación más funcional entre las agendas mediáticas y las agendas públicas, que es lo mismo que acercar cada vez más la prensa a los intereses de los ciudadanos.

Por último, quiero redondear una idea, que ha estado revoloteando en los párrafos anteriores, pero prefiero aterrizarla ahora directamente: si el libro de Elier y Rodolfo fue útil siempre, es absolutamente oportuno e imprescindible ahora. En el escenario posterior al 17 de diciembre de 2014, lo que fue la batalla de Playa Girón en 1961 hoy es una guerra de símbolos. Los tanques de guerra actuales son los medios de comunicación, la blogosfera y las redes sociales. Vienen con todo: a proponernos lecturas idílicas y desproblematizadas del pasado, a imponernos relecturas de figuras históricas, a pintarnos La Habana de los años cincuenta como una ciudad inundada de rascacielos, a convencernos de que, por ejemplo, los hospitales de Grey’s Anatomy son la más objetiva realidad de la salud pública norteamericana y a captar a nuestros talentos más jóvenes para deslumbrarlos con un ecosistema de tecnologías, innovación y prosperidad económica.

No hay otra respuesta posible que fomentar un ambiente de amplia participación, de muchos libros como este, discutidos entre nosotros, de un entorno deliberativo capaz de identificar las mejores ideas como parte de una visión estratégica de país en lo político, y también en lo comunicativo. Hay que interpretar, adaptarnos a las nuevas circunstancias y modernizar el significado de una frase sabia de José Martí: de pensamiento es la guerra que se nos hace, ganémosla a pensamiento.

Se han publicado 38 comentarios



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  • Agua por todas partes dijo:

    Contra!.. hace tiempo no leía algo tan interesante expresado tan simplemente, y tan apegado a la realidad, creo que muchos cubanos piensan de manera similar, solo que existe un especie de “autocensura”, que afianzada en 60 anos en que “con la Revolución todo, contra la Revolución nada” ha impedido la expresión de una critica constructiva y la consiguiente claridad en cuando a lo que queremos para el futuro de Cuba, por suerte parece que este proceso constituyente nos está ayudando a pensar, y a perder el miedo.

  • Ernesto dijo:

    Lo mejor que he leído en este mes, excelente artículo Garcés desde que una vez lo vi dilucidar sobre como deberían ser la comunicación socialista en una mesa redonda sigo sus esritos muy necesarios. Es muy cierto que nos hemos acostumbrado a desmontar campañas enemigas y en montar campañas de la realidad cubana, vamos a divulgar la realidad cubana, lo inclusivo y social que es Cuba, pero también las mezquindades humanas y las atrocidades que se ven y viven en Cuba de la que casi todos los cubanos de a pie conocemos. Enseñemosle las dos caras, simpre el proceso va a ganar pero creeme que hoy la prensa teme mucho y se autocensura; es increible que periodicos de provincia sean más atrevidos que el Granma y el Juventud Rebelde no puede ser, pues todos saben la catiudad de ejemplares que se imprimen de estos diarios. Nada ojalá lo repiquen en todos los medios que existen.
    Gracias por esta reflexion.

  • Andrés dijo:

    Excelente comentario Raúl. Ciertamente necesitamos del debate y de los matices.

  • Jose R Oro dijo:

    Cual es el libro de que se habla? Se quienes son los autores personas de pensamiento muy solido y profundo, pero lamentablemente no se cual es el libro.

    • daniel dijo:

      Saludos
      El que se hace referencia en el artículo es: La verdad sobre Cuba no puede ser administrada, de los autores Rodolfo Romero y Elier Ramírez
      Atentamente
      Daniel

    • El buril dijo:

      Esa es la pregunta de los 50 mil pesos, Garcés nos ha traido un muy buen artículo, pero nos menciona este libro que ya veo varios foristas tienen mi preocupación ó duda.

  • oscar dijo:

    Excelente, pero ,cual es el libro

    • daniel dijo:

      Saludos
      El libro que se hace referncia en el artículo es: La verdad sobre Cuba no puede ser administrada, de los autores Rodolfo Romero y Elier Ramírez
      Atentamente
      Daniel

  • Ernesto dijo:

    leerse también este artículo, muy interesante http://estrategia.la/2018/09/04/el-firewall-monopolico-contra-la-comunicacion-democratica-en-america-latina-y-el-caribe/

  • Jose dijo:

    5 Temas polémicos sobre Cuba se titula el Libro

    • Jose R Oro dijo:

      Muchisimas gracias!

    • sachiel dijo:

      Gracias Elier, saludos a todos…

  • Moises dijo:

    Excelente artículo

  • esperanza Fernandez Nistal dijo:

    Nistal:
    Es un articulo interesanticimo, vale reflexionar sobre su contenido en la mesa redonda.
    Cual es el titulo de ese libro, creo que valdra la pena leerlo tambien

  • El guajiro dijo:

    Hace falta que articulos como estos también sean publicados en la prensa escrita (periodicos) para la mayoría de nuestro pueblo tenga acceso a ellos,,felicidades Raul Garces..

  • Ariel dijo:

    Excelente artículo. Hay que ser más proactivos. Siempre se enfoca la comunicación en rebatir extremos de forma extrema. Por eso muchas personas dejan de creer.

    • Carlos Gutiérrez dijo:

      Muy cierto Ariel. Eso pasa porque los extremistas son incapaces de comprender que su extremismo es más dañino para la causa que creen estar defendiendo, que los ataques de mil enemigos jurados.

      Saludos

  • maury dijo:

    FELICIDADES A USTED DOCTOR ESTE ES EL TIPO DE ARTÍCULO QUE ME GUSTARÍA ENCONTRARME EN NUESTRA PRENSA, OJALÁ Y MUCHOS LES SIGAN LOS PASOS, ESTOY SEGURO QUE NUESTRA SOCIEDAD CAMBIARÁ Y PARA MUCHO MEJOR. LE REITERO FELICIDADES.

  • Alpha dijo:

    Coincido en que es de lo mejor que se halla publicado últimamente, debería aparecer en la prensa escrita para que llegue a un mayor público. Gracias al autor y a Cubadebate.

  • Alheli dijo:

    Muy buen articulo. Nuestro gobierno dignifica con sus respuestas las difamaciones de cualquier chupatintas o buscavidas. Y el chovinismo nos come, practicado sobre todo por aquellos quw cuentan con ‘atenciones priorizadas’ o ‘cuotas especiales’, reforzadas de tanto en tanto con los beneficios colaterales de una ciudadania extranjera. Solo me preocupa la parte de ‘buscar argumentos para nuestras posiciones’, cuando a mi juicio no deberiamos ni pensar en ‘posicionarnos’ sin q existan razones y motivaciones reales. Lo otro es dotar de barniz cientifico a las justificaciones de siempre. Disculpen si entendi mal esa parte.

  • Alzugaray dijo:

    Felicidades a Raulito por el excelente texto. Felicidades a Cubadebate por publicarlo. Una crítica constructiva a Cubadebate: Debió especificarse no sólo a qué libro se refiere (yo lo sabía) y la fecha y lugar en que se pronunció esta presentación de libro, que es lo que es. Casi siempre Cubadebate lo aclara cuando publica materiales similares, pero este caso hubo un gazapo. De paso, felicidades a Elier (a quien conozco) y a Romero (a quién no recuerdo conocer pero puede ser que conozca).

  • MSc. María Cardoso Cárdenas. dijo:

    Buen día , el artículo como siempre es excelente , lo lleva en la sangre la vocación de ser un buen comunciador, me gustaría que se ampliara la impresión del libro al que hizo referencia , para que acá en provincia, tengamos acceso, de acuerdo totalmente con en el comentario.
    Yo, particularmente, quisiera utilizar el libro para subrayar algunas oportunidades que deberíamos gestionar a la ofensiva: primero, el hecho de que entendemos la comunicación hoy como recurso estratégico de desarrollo, que atraviesa todos los procesos de gestión del desarrollo del país. Hay que potenciar el consenso sobre la base de construir el tejido social comunicativamente. Hay que aprovechar las tecnologías para articular a todos los actores posibles e involucrarlos en la comunicación del país, y hay que gestionar un sistema de comunicación público, que es más que un sistema de comunicación estatal, que tiene que ver con reivindicar una relación más funcional entre las agendas mediáticas y las agendas públicas, que es lo mismo que acercar cada vez más la prensa a los intereses de los ciudadanos. Hemos logrado avances en pequeñas dimensiones acercando con varias alternativas a la población al uso de la TICs para expresar su criterio en determinadas temáticas, saludos, muchas gracias .

  • MSc. María Cardoso Cárdenas. dijo:

    Según los comentarios de los foristas , no tenemos conocimentos del libro al cual Usted hace referencia,por este espacio conocí del título y autores, sería posible que lo socialice por la vía digital en el Portal Cubadebate al igual que la Constitución, de la República , es una herramienta para consultar en muchas ocasiones y multiplicar en cualquier contexto, saludos, muchas gracias.

  • Andrews dijo:

    Sr Raul Garces, se acaba de graduar usted de periodista de Cuba, por Cuba y para Cuba.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    El articulo magnifico, comparto todos sus puntos de vista, es de lo mejor que he leído, aprovecho el tema para reflexionar y apoyar la idea del autor, conceptualmente la comunicación es aún abordada de forma incompleta, falta lo más importante, la mirada integral y científica de futuro en ese fenómeno de la comunicación como país.
    La comunicación en general en su abordaje debe hacerse desde varios enfoques, desde una plataforma superior, no desde uno solo ángulo, porque no existe un solo enfoque y mucho más cuando se trata de la comunicación dentro de un sistema social nuevo, nos está faltando en este fenómeno una mirada más científica, y abarcadora, no tanto una mirada como gremio, que es la que hoy predomina, al extremo que ese enfoque de gremio nos ha llevado al camino de reducir el concepto comunicación a solo el ejercicio entre los medios y el individuo receptor, eso ha hecho que el debate social siempre se enfoque ahí quedando en un círculo, lo cual no nos ha limitado ver las mejores y eficaces soluciones mirando el fenómeno en toda su amplitud, fuera de esos límites mentales que están entronizados, lo cual nos permitiría actuar sobre las causas generales del fenómeno, pero la realidad es que hasta ahora la visión del futuro en la comunicación, presamente en los medios, la tiene monopolizada el gremio, no la ciencias sociales como debía ser, ahí está el punto más débil para conformar una estrategia diferente y científica en la comunicación en general en el país, incluyendo por supuesto la de los medios de comunicación. Un pensamiento en forma de diseño solo es posible mirando desde otra plataforma más alta y menos comprometido ese fenómeno, vital para nuestro socialismo, que permita a las ciencias sociales desde fuera de la óptica del gremio ver el concepto comunicación en su aspecto más amplio y real, como fenómeno en desarrollo, una mirada de futuro, no de uno o dos, si no de muchos científicos, nos está faltando ese tipo mirada científica de futuro, el autor magistralmente nos convoca a pensar, porque si seguimos pensando que ese diseño lo pueden elaborar los propios profesionales de la prensa, enfrascados en su trabajo como periodista, que hacen con mucha seriedad y profesionalismo, que por su oficio tienen que profundizar en la objetividad del asunto, aferrase a las certezas e informar a la sociedad, esas fortalezas precisamente de su oficio se vuelven su principal freno para diseñar y visualizar futuro, la información-noticia verdadera por esencia se apoyan en las certezas, en la historia, todo lo contrario para diseñar futuro en la comunicación, diseñar futuro es proponer un estadio superior, diferente, algo que no existe, que se puede recrear, donde hay que liberar la mente y soñar adivinado hacia dónde va la sociedad, hacia donde pueden llegar las actuales tendencias de los seres humanos y el propio desarrollo en general que vive el mundo, ese tipo de ejercicio solo se puede hacer rompiendo las cadenas mentales que atan al individuo al presente, precisamente rompiendo con las certezas de hoy, algo extremadamente complejo y difícil para el ser humanos, sin darse cuenta cualquier profesional limita su mirada de futuro y le encierra en su propio mundo de costumbres y rutina, el mismo construye sus propias paredes mentales para mirar el futuro, de eso pocos tenemos conciencia, unido el ego, el amor y la pasión que le ponemos a lo que hacemos diariamente, todo eso se vuelve nuestro principal enemigo para mirar futuro. Nuestro país requiere emplear métodos científicos para diseñar el desarrollo de la comunicación, es lo mismo que sucede en el resto de ramas en el mundo en general, como es el caso del desarrollo de la aeronáutica, la telefonía, el automovilismo, y mucho más, que son abordados primero científicamente por grandes equipos de investigadores en el terreno de las ciencias sociales, porque antes de hacer un avión, se estudian las tendencias y expectativas de ese ser humano futuro cliente el 2030 o 2050 del nuevo avión, adivinar hacia donde van las expectativas y aspiraciones de las personas es la brújula para edificar futuro en cualquier negocio o fenómenos social, un pensamiento en forma de diseño recreando ese universo nuevo es necesario para dirigir los esfuerzo en la construcción de una comunicación política o social a la altura del socialismo. Si los que diseñaran el futuro de la aviación que tendremos en el 2030 fueran los pilotos y directivos actuales de los aeropuertos, es de suponer que los avances en esa rama no serían los mismo que hoy alcanza la aeronáutica en el mundo, que hacen jóvenes investigadores ajenos a la aeronáutica, que precisamente es la rama que más adelante va en general en el mundo. Diseñar estrategias en la comunicación en el socialismo no pueden estar solamente en manos del gremio, eso nos llevaría a un estancamiento, se necesita un pensamiento diferente en los directivos, la ciencias sociales tiene que pasar a ocupar su lugar.

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Raul Garcés

Raul Garcés

Doctor en Comunicación y Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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