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Pobres materialmente

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Colón, La Habana. Foto: Alejandro Ramírez Anderson.En la entrada anterior recibimos muchas muestras de solidaridad por el daño que nos hizo el huracán Sandy. Incluso apareció la idea de hacer una colecta para los damnificados, aprovechando los próximos conciertos que haremos por el cono sur americano. Yo respondí pidiendo un poco de paciencia, seguro de que nuestra respuesta al desastre iba a ser inmediata y enérgica, como es costumbre en nuestro país cuando ocurre este tipo de cosas. Por esos días algunos segundaciter@s se hicieron preguntas en voz alta que inevitablemente me llevaron a reflexiones. No era el mejor momento para ponerme a pensar en estas cosas, porque me encuentro ensayando intensamente para la gira, y cuando llego a casa continúo elaborando ideas musicales. Pero ¿quién para el pensamiento? Así que una mañana, muy tempranito, antes de irme a ensayar, esbocé una idea y se la mandé a Guillermo Rodríguez Rivera y a Víctor Casaus, para que me dijeran lo que pensaban. Esta entrada consiste en eso: en lo que tecleé esa mañana y le mandé a mis amigos, y en lo que ellos me respondieron. En cuanto les leí, me di cuenta de que lo dicho por ellos completaba y ampliaba mi planteo inicial. Por eso les propuse que lo publicáramos. En definitiva se trata de asuntos que a todos nos interesan. Víctor, por estar también en un berenjenal de trabajo, fue más parco y “amenazó” con seguir participando aquí en el blog, cuando tuviera un chance.

He aquí lo que yo expuse:

MATERIALMENTE POBRES

La verdad es que somos materialmente pobres. No tenemos grandes yacimientos, excepto de níquel, cuyo valor ha bajado en el mercado mundial en los últimos años. También parece que tenemos algo de petróleo, lo que se está explorando todavía. Estamos rodeados de agua salada pero tenemos poca dulce: no tenemos ríos caudalosos de los que pudiera extraerse fuerza para turbinas generadoras de electricidad.

Nuestro más valioso yacimiento es el humano, porque gran parte del pueblo está instruido, gracias a una política correcta que se instauró desde hace medio siglo. Eso y la tierra, aunque es difícil que un pueblo educado decida dedicarse a la agricultura. Los estudios relacionados con el campo trataron de estimularse, pero la mayoría quería ser médico, ingeniero, arquitecto, o sencillamente vivir en las ciudades. Uno de los dramas anteriores a la Revolución era que las tierras pertenecían a grandes latifundios, generalmente de empresas foráneas; los que la trabajaban no eran propietarios sino peones. La Revolución hizo dos reformas agrarias y repartió tierras a quienes las querían trabajar, pero por una política agraria sin luz larga los hijos de los propietarios de tierras se fueron de los campos, y hoy resulta que hay que importar la mayoría de los alimentos que consumimos, a pesar de que podríamos producirlos.

No me ofende que alguien nos diga pobres, porque somos dignos. Fuimos capaces de lanzarnos a una concepción elevada del ser humano. Quizá pecamos de idealistas, pero teníamos dos mundos que comparar: el injusto que habíamos vivido y el solidario que soñábamos construir. Los desganos actuales no son por falta de memoria: es que los que comienzan a decidir no tienen edad de recordar lo que fuimos. Y ¿qué convence a las nuevas generaciones de que respondan por las vidas de sus abuelos, más que por la propias? El mundo parece funcionar por reglas ancestrales, por lo básico que se suele entender: si trabajas, tienes; si tienes, te das el gusto de hacer lo que desees.

La actualidad parece estar violentando nuestro espíritu al volvernos realistas, lo que en cierto sentido podría parecer que nos empobrece, porque nos hace sacar más cuentas, no sólo de lo que tenemos y aspiramos sino de lo que estamos dispuestos a dar. Muy al principio de la Revolución, Fidel dijo una vez: “Nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella. Por eso nos parece que se hunde el mundo cuando escuchamos la verdad. Como si no valiera la pena que el mundo se hundiera, antes que vivir en la mentira.” (*) Aunque parezca contradictorio, lo cierto es que la forma de ser que teníamos, la más elevada, la más altruista, además de bien, también nos hizo daño: creó demasiada seguridad. Fabricamos un mundo en el que, incluso sin trabajar, algunos podían sobrevivir. Y lo cierto es que somos un país sin mejores recursos que nosotros mismos, los que lo habitamos.

Si pensamos que es justo que todos tengamos derechos, no debemos olvidar que también es muy justo que todos aportemos. Porque no se trata de que por haber nacido nos toquen todas las bondades, y nos las den, y después nos las sigan dando, como si la vida fuera un interminable biberón; se trata de que, porque nacimos y somos ayudados a sobrevivir, tengamos la oportunidad de ganarnos el bien que seamos capaces de realizar. Ese principio, el derecho a lo honradamente trabajado, debiera ser nuestra mayor riqueza.

(*) citado de memoria.

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Respuesta de Víctor:

silviano:

te comento rápido. y después te mando dos msjitos más rápidos entodavía sobre otros temas.

el texto me parece bueno para el blog porque abrirá conversaciones y debates sobre varios temas muy importantes: los sueños soñados y la cruda realidad actual; el énfasis en que la mayor riqueza es el llamado capital humano, fruto de aquellos sueños implementados a través de la educación…

uno de los problemas más graves para la agricultura fue que la luz larga que se aplicó no fue acertada: intentó el desarrollo a partir de las grandes grandes empresas agrícolas estatales que no fueron eficientes: una especie de tercera reforma agraria se está realizando desde hace pocos años eliminando esas grandes empresas y entregando la tierra a campesinos y cooperativistas.

el fracaso de la producción de alimentos también tuvo que ver con la pertenencia de cuba al came, donde nos tocaba aportar azúcar, niquel y otros productos y las frutas y vegetales llegaban desde bulgaria, la urss, etc. (hay un poema satírico excelente de guillermo sobre eso).

en el aspecto interno otra acción devastadora fue la del cordón de la habana que eliminó las plantaciones históricas de frutales para sustituirlos por café caturra, que no fructificó, como sabemos (está lo contado por raúl sobre el café: enseñamos a los vietnamitas a cultivarlo y ahora es el segundo productor de café del mundo. ah, qué chinitos esos!

en el final creo que habría que mencionar los deberes de los que trabajan y de los que dirigen y organizan, que también deben hacerlo bien, y rendir cuentas por ello. la metáfora de los pichones (el pueblo, los trbajadores) con los picos abiertos esperando que les echen cosas en el buchecito, que apareció en granma hace pocos años no menciona la responsabilidad de los que les ponían las lombricitas y además animaron la política de piquitos abiertos.

esas y otras cosas podrían salir de los comentarios, y será bueno. la entrada hace énfasis en la ética, además de la necesaria racionalidad, y eso es muy importante en estos momentos, creo.

abra-son con tecleo relámpago,

victoriano

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Respuesta de Guillermo:

Silvio:

Tu reflexión me parece éticamente irreprochable.

El derecho a lo honradamente trabajado es lo que debe tener un ser humano y conste que ahí operan las circunstancias que rodean ese trabajo y que pueden magnificarlo y hacerlo mucho más valioso, o degradarlo y hacer que finalmente no se evalúe en lo que es.

El hombre está en las redes de esas circunstancias que, muchas veces, no dependen de su bondad ni de su talento.

Cuando tú hablas de las dos reformas agrarias que hemos hecho, no puedo dejar de decirte que si la primera fue una maravilla, la segunda fue el inicio de una cadena de desaciertos que nos llevó a una suerte de neoliberalismo al revés.

Si los neoliberales quieren deificar el mercado y minimizar el estado, nosotros hicimos exactamente lo contrario: casi desaparecer el mercado y construir un superestado que lo manejara todo.

La segunda reforma agraria, con fincas de hasta 5 caballerías – en lugar de las 30 de la primera – devastó nuestra ganadería. El estado tenía sus grandes extensiones de tierra, pero su ganado iba a ser semiholstein, los F1, que precisaban de alimento especial y no de la humilde pangola que comía el cebú, que dicen que le vendimos a Brasil, porque aquí criaríamos un ganado superior. Pero esa crianza precisaba de los recursos que se fueron cuando se fue la URSS. Confiamos en lo que no era confiable. Después de la 2da RA, vino la Ofensiva Revolucionaria urbana, para completar.

Colectivizamos la tierra (no a la fuerza, como lo hizo Stalin) sino prometiéndole a los campesinos lo que no se podía cumplir. Los que no creyeron en los planes de la Revolución y no entregaron la tierra, hoy son los ricos de nuestros campos. Los abuelos de mi mujer — paisanos tuyos, del sur de La Habana — fueron de los que creyeron y se empobrecieron.

Como dices, le facilitamos a la juventud campesina el abandonar el campo. Se becaron e hicieron profesionales, pero resultó que tampoco tenían posibilidades, y entonces dejaron Cuba. Nos desangramos día a día por toda la gente joven inteligente que se nos va. Nos roban cerebros, es verdad, pero hay centenares de jóvenes que van encantados a vender los suyos. Ese es el dilema.

Los lineamientos no alcanzan. Seguimos presos en los tabúes de siempre. Los profesionales no pueden trabajar, los profesores no pueden dar clases particulares a pesar de los desastres de la educación, los peloteros no pueden jugar fuera en ligas profesionales. Se les va la juventud, que es la edad del deporte. ¿No podrían jugar fuera en el verano y en invierno en Cuba, como hicieron Miñoso, Amorós y Marrero? Si como dices, y es verdad, es el “yacimiento humano” nuestra riqueza, ¿por qué maltratarlo?

El poder que jamás se pierde, haga uno lo que haga, puede ser también un “interminable biberón” que no nos deja poner los pies en la tierra. Jorge Luis Borges, que no era revolucionario, pero era brillante, se refirió al “antiguo alimento de los héroes: la falsía, la derrota, la humillación”. Hay que ser derrotado, que me humille esa derrota, salir del poder y poder pensar de veras qué hice mal, cómo me levanto” y que acaso venga otro, aunque sea peor, a intentar hacer lo que yo no pude. Es lo que creo, hermano, y yo me voy a morir aquí porque, a pesar de los pesares, esta es la experiencia más hermosa que nos ha tocado vivir.

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Aporte de Aurelio Alonso, viernes 2 de noviembre de 2012

Silvio:
Más tarde me sumo a ustedes con algunas apreciaciones en la misma dirección. Aunque adelanto algo, porque me cuesta contenerme: La experiencia – la personal en todas las escalas y la del sistema – me ha llevado a la idea de que la revolución, la que toca a nuestro tiempo y a nuestra geografía, se conforma desde especificidades y se articula a través de muchas revoluciones. Los cubanos logramos desarrollar una formidable revolución cultural, que iniciaron, principalmente, la igualdad social en las políticas de Estado y el efecto masivo de asimilación que la alfabetización abría desde 1961, y que avanzó, con contratiempos que todos conocemos, pero avanzó, escalón tras escalón, hasta hacer de Cuba hoy un país distinto del que vivió la victoria. Distintos por su potencial humano. Pero fracasamos en hacer una revolución agraria, porque hicimos la apuesta a que esta se derivara de una industrialización que imaginamos estaría a nuestro alcance rápidamente. La segunda reforma agraria fue distinta de la primera. Aquella distribuyó tierras a los campesinos; esta redujo las tierras que les habían sido distribuidas, no en beneficio del incremento de la población rural sino en beneficio del Estado. Después vivimos muchos ensayos de cambios en el sector agropecuario, pero, como afirma con razón Guillermo, no se podía subsanar el despoblamiento del campo generado precisamente por el modo de implementar los principios de justicia social y equidad, columna vertebral del proyecto social cubano. Se hubiera requerido un balance que rehusamos buscar. Hoy más del 80% de la población cubana clasifica como urbana. Ante la desintegración del sistema soviético en 1991, se habló del “programa alimentario” como prioridad (y así se titula el soneto histórico del gordo), antes de que se decidiera la cooperativización de la mayor parte de las tierras. El concepto de “programa alimentario” se desvaneció al no aparecer los alimentos. La creación de las UBPC en 1963 se supone que sacaba del dominio del Estado la mayor parte de las tierras agrícolas, pero el Estado mantuvo tanto control – en la puerta de entrada del proceso como en la de salida – que no logró traducirse en lo que se esperaba. Esta insolvencia parece que hoy se ha comprendido y cobra constancia la secuencia de medidas llamadas a incentivar la recreación de un sector agropecuario ruralmente enclavado y con la independencia necesaria del dictado estatal para hacerse efectivo. ¿Se logrará? Por lo pronto seguimos ante la situación de que el porciento de las importaciones en alimento frente a la producción nacional supera la desproporción que existía antes del triunfo de la revolución y que criticábamos implacablemente como deformación debida a la lógica del capital. Claro que el discurso crítico que podemos desarrollar hoy, que tenemos los saldos de logros y fracasos, no lo podíamos tener entonces. Pero yo no recuerdo de mis lecturas que ningún modo de producción haya generado avances sostenidos porque los líderes exhorten ante las pantallas de TV y en las visitas personales a producir más, a ser más eficientes, a ahorrar insumos, etc.: tienen que existir mecanismos que hagan innecesarias (o suplementarias al menos) las exhortaciones. Y las estructuras tienen que responder a esos mecanismos. El hecho es que la economía no se ha destrabado aun y no sabemos cuanto tome destrabarla (sin entregarla al torbellino incontrolado del mercado capitalista, quiero decir). El hecho es que la dirección política ha decidido la profundidad de cambio que debió decidir hacia principios de los 90…, con veinte años de retraso. El hecho es que todavía no parece prevalecer el consenso de la intensidad de lo que tiene que ser distinto. Recuerda que a principios de los setenta, cuando se decidió la incorporación al CAME, se comenzó por diseñar un Sistema de Planificación y Dirección de la Economía (SPDE) que se puso (hasta cierto punto) en manos de los diseñadores del sistema. Ahora, que se trata de reinventar el socialismo y no simplemente de acoplarlo a las reglas del “gran hermano”, paradógicamente, estamos trabajando simplemente con un racimo de lineamientos a partir estrictamente de revisiones y debates. ¿No haría falta pensar en cuanto de la economía va a retenerse por el Estado, cuanto irá a otras formas de propiedad socializada, cuanto se dejará en manos de la iniciativa privada, y cómo se va a articular todo eso en otro SDPE, distinto de aquel? Bueno, hermano, freno ahora, pero podemos seguir más tarde si quieren ustedes. Un abrazo,
Aurelio
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Le conté a mi también viejo y querido amigo Fernando Martínez Heredia sobre esta entrada, nos mandó la siguiente colaboración:

Silvio:

Eres un provocador en el buen sentido de la palabra, porque te la pasas abriendo caminos. Déjame sumar unas pocas cosas a las tuyas y las de nuestros amigos Víctor y Guillermo.

Es bueno recordar que la riqueza mayor de Cuba, con mucho el mayor recurso, es la gran proporción de gente instruida que tiene, y también la conciencia política de este pueblo, que puede que no tenga igual en el mundo de hoy. Los otros recursos que tiene la naturaleza pueden escasear o no en cada país, pero solo son válidos cuando se ponen en explotación. El capitalismo ha logrado sacar beneficio a esto siempre, téngalo o no en su territorio, porque se lo quita a otros de mil maneras. Marx decía hace siglo y medio que dos naciones pueden intercambiar entre sí según la ley de la ganancia, mientras una explota y roba constantemente a la otra.

Cuba logró salir de esa prisión hace medio siglo, pero le ha sido muy difícil – y a veces imposible– no seguir pagando el precio de la desigualdad engendrada por el colonialismo y reforzada por dos vías: formas abismales de subdesarrollo y la acción perenne de nuestro gran enemigo. Italia no podía comprarnos níquel, aunque quiso hacerlo, y el CAME fue la relación que tuvimos, no el camino del desarrollo. Ese es el marco de toda nuestra historia desde 1959. Pero no es la historia misma. Ser los dueños del país y lanzarnos a una concepción elevada del ser humano fue una maravilla, pero cambiaba los términos de entender y de solucionar casi todos los problemas importantes y nos ponía ante la obligación de ser muy creativos y ser diferentes, no solo opuestos al mundo del capitalismo.

Se acabó el enorme desempleo en solo cuatro años, y se acabó también la disciplina de los explotadores sobre el trabajo, pero no se logró triunfar en los intentos de establecer unas nuevas relaciones de trabajo eficaces entre gente liberada. El poder fue entonces el gran repartidor de justicia, bienes y oportunidades, y el garante de un nuevo y abarcador proyecto social. Nadie le regaló nada al pueblo, que había generado todas las riquezas, y que entregó todo el sudor y la sangre que fueron necesarios y apoyó con entusiasmo todas las políticas de la Revolución. De esa base moral se ha sostenido la sociedad cubana. Pero hacían falta otras creaciones diferentes para sustentar cambios eficaces en las etapas que vinieron después, que profundizaran el socialismo y le cerraran el paso al predominio de las modernizaciones, que al final siempre se convertirá en la modernización de la dominación. Y no las hemos tenido.

Hace casi cincuenta años el Che pedía que no se sacrificara la exigencia de contenido real para el trabajo con tal de tener pleno empleo, que era preferible, decía, pagarle a unos para que estudiaran y conservar el prestigio del trabajo. A fines de los años 60 algunos discutían si no era mejor pagar mejores salarios en el campo y exigir, que ofrecer tanto a través del Estado y pagarle poco al trabajador rural. Y otros planteaban que era insuficiente la nacionalización de los medios de producción y había que ir creando formas de poder de los trabajadores.

Me detuve un poco en esa historia porque nos muestra muy claramente que fundar una sociedad y unas personas nuevas exige trabajos sistemáticos muy intencionados y organizados, que sean creadores al mismo tiempo de bienes, servicios, conciencia y nuevas relaciones humanas y sociales. Y por lo mismo exige controles reales y efectivos de las mayorías sobre los que ejercen funciones.

Hoy estamos viviendo grandes dilemas, lo que es igual a afirmar que la situación actual tiene más de una solución posible. Opino que este país todavía es muy superior a sus circunstancias. Y una de las acciones indispensables en este momento es pensar entre todos y compartir esos pensamientos.

Cometeríamos  suicidio si no pensamos y discutimos, que el debate le es tan  necesario a esta sociedad como la respiración a los individuos. Por eso me  entusiasmó la explicación que le diste a lo que te motivó a encontrar tiempo: ¿quién para el pensamiento?

fernando

(Tomado de Segunda Cita)

Se han publicado 88 comentarios



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  • victor dijo:

    que bueno esta esto gracias silvio y demas amigos

  • JAMP dijo:

    Me alegro mucho por la chispa que soltó Silvio, y por los otros fósforos que hicieron llama. Creo que sería mejor que siguieran alimentando el fuego del concierto-debate, y que los hermanos sudamericanos esperaran un poco por su concierto.

  • noni ordieres dijo:

    silvio, simplemente te amo, por haber abierto mi cerebro desde hace muchos años,junto a otros musicos e intelectuales. soy argentina, vivo en mexico, cancun desde hace 25 años y gracias a la cercania he ido a tu tierra muchas veces, la cual me llena de felicidad al ver un pueblo como el de cuba, unido, con garras, educado, con corazones enormes…gracias por seguir siendo tu el mismo, por tu lucha que me ayuda a seguir con mis ideas y principios. muero por volver a la querida habana y su gente, muero por volver a ver un recital tuyo….pero por aqui no vienes???. hay personajes que uno quisiera conocer antes de morir,(aunque sea platonico,solo un deseo) pero con esos que uno quisiera platicar, aunque sea un ratito..goyeneche ya se me murio, a fidel lo seguimos hasta ciego de avila, pero creo que fue el discurso mas corto de su vida…llegamos tarde. Joaquin sabina, algun presidente gringo…pero seria mandarme presa sola, no seria para nada coordial, algunos presidentes de estos latinos que intentan cambiar y unir america (ojala lo logren) y a ti por supuesto…ojala algun dia te cruce en el camino…( hay otras personas mas en la lista, pero es larga)te deseo lo mejor en este proyecto de ayuda, sabes que la gente que menos tiene materialmente hablando es la que mas se ayuda (un compañero y yo, tenemos una pequeña y recien creada fundacion, para ayudar a gente muy, pero muy humilde aqui en cancun, donde corre el dinero, pero el hambre existe, no tenemos practicamente nada, pero loa apoyamos con gestiones del gobierno que nos apoya, sea cual sea el partido, no nos importa mientras ayuden, pero no sabes lo hdp. que pueden ser, les llevan despensas y se las venden, luchar con la pobreza) pero bueno solo desearte lo mejor ne la vida y suerte en tu gira, los argentinos te aman…vas a argentina no?….un beso me encanto leer esta nota de pura generosidad y amor de tu parte. un beso. noni.

  • franklin dijo:

    excelente articulo de silvio,estoy totalmente de acuerdo con el ,seremos pobres materialmente pero somos ricos en dignidad,en amor al projimo ,somos un pueblo humano sobre todas las cosas.lo material lo obtendremos poco a poco,la vida del cubano mejorara de eso estoy totalmente seguro.gracias

  • Laura dijo:

    Silvio.

    Me permites enriquecer tu brillante escrito y el de los demas:

    Creo que es hora de hacer otra REVOLUCION dentro de otra.

    Es hora de hacer un cambio pero para mas REVOLUCION SOCIALISTA.

    VIVA FIDEL

  • Alberto quintero dijo:

    Gracias a Silvio y demás amigos.por estas reflexiones.Hay que trabajar más en estos temas.sobre la propiedad privada.

  • odalis dijo:

    Excelente , solo k la frase que menciona Silvio no es de Fidel sino del Che , estruvo mucvho tiempo en pancartas en las ciudades , eran los año 80. Gracias por hacernos pensar en cosas muy serias

  • Wálter Mondragón Delgado dijo:

    Universalmente útiles y necesarias las enseñanzas que orientan que cada beneficio recibido corresponda al esfuerzo realizado para merecerlo. Debemos corresponden al beneficio proyectado y recibido y es mas loable cuando podemos rendir en mayor proporción a lo retribuido y mucho mayor cuando somos capaces de hacerlo sin esperar retribución mayor que la satisfacción del servicio, del sentimiento humano. SOLIDARIDAD, EJEMPLO.

  • Marta de Argentina dijo:

    Grande, Silvio!

  • Raul Sobrino (El sofista) dijo:

    Como personas sensibles que nosotros somos por que así nos ha hecho la revolución, nosotros hemos realizado que requerimos de unas formas mucho más fácil de hacer nuestras vidas ante la realidad de que ya no podemos asimilar la brutalidad del trabajo riguroso (así mismo como en la primera mitad del siglo pasado nos negamos a la inhumana jornada de dieciséis horas de trabajo que nos había bestializado, volviéndonos personas endurecidas, fácilmente irritables, alcohólicas y violentas después de sufrir horrendamente de una fatigosa labor en una mina de carbón ó en los hornos de una fundidora), sobre todo el que se requiere en el campo para poder producir los alimentos que requerimos diariamente. El cubano promedio se ha vuelto un ser muy sensible que no tolera el castigo del sol ni la fatiga de doblar la espalda para recoger las cosechas en las plantaciones, sean de las que provengan nuestra alimentación ó sean de las que provengan nuestros productos de exportación. Y no por que seamos vagos ó por que la revolución así nos haya hecho, sino que por que ahora tenemos un sentido muchísimo más elevado de lo que es la humanidad del hombre. De ahí que tengamos que mirar a alternativas futuristas a las que nosotros nos hemos adelantado. El hombre del futuro –si es que el imperialismo nos deja evolucionar- será un hombre que hará una vida más sencilla, no por que voluntariamente ó por conciencia renunciara a la vida presente, sino que por que los cambios en nuestra humanidad lo llevarían a tener que cambiar su estilo de vida. Para dentro de unos doscientos años o menos, ya no habrán más personas dispuestas a sacrificios horrorosos como el de entrar al agua en un terreno fangoso para plantar una por una las posturas de arroz de donde provienen esos granos que llevamos a la mesa; tampoco habrán quienes estén dispuestos a recoger tomates u ajíes, ni nada que requiera de una dolorosa jornada de trabajo a pleno sol. Así como los norteamericanos nativos no hacen estas labores por considerarlas como muy rigorosas y nada divertidas, así mismo los cubanos ahora y el resto del mundo después, también verán las labores del campo como demasiado brutales para los seres humanos. Es entonces que tenemos que pensar en proveernos de una fuente de alimento no solo más generoso en ofrecernos los nutrientes que necesitamos de la naturaleza sino que tambien sea más generoso en su abundancia y en la facilidad de adquirilo, asi como que tambien no solo no requiera de mucho ó de ningún procesamiento, sino que tampoco requiera de mucho cuidado para con su buen desarrollo y rendimiento.
    Las horrorosas imágenes de un ser humano carnívoro y dedicado a cebar reses y puercos para su sacrificio, estableciendo mataderos que apestan a sangre y huelen a carnes, eso es algo que no será resistido en el futuro; nadie… absolutamente nadie se prestará para manejar carnes ensangrentadas con sus propias manos, y mucho menos sufrir la insufrible experiencia de ser un marino cangrejero en las frías y turbulentas aguas del pacifico norte cuando ya los altos salarios que actualmente se pagan para prestarse a esa labor, serian innecesarios en un mundo mas justo que de todas formas nos garantizaría una vida digna sin tener que torturarnos. La humanidad del hombre del futuro no tolerará ni se podrá imaginar a sí mismo como hoy en día con tanta frialdad solemos vernos explotados y maltratados como la cosa más natural de la vida.
    Aunque estuviéramos en una condiciones similares a las que tenia el mundo en 1920, cuando más del setenta por ciento de la superficie de Haití estaba cubierta de bosques y la población en el mundo no era tan grande e insoportable, mientras que la contaminación era escasa, aun si estuviéramos en esas condiciones, todavía le deberíamos de dar una alta prioridad a la moringa como alimento y como terapéutico. O sea, que no es que tengamos que obligarnos a la Moringa por una cuestión de opción mandatoria, ó de que no tengamos otra alternativa, sino que más bien por cuestión de la excelencia que hay en ella.
    Como otras veces ha sido, la historia nos dará la razón una y otra vez. La revolución en Cuba ha triunfado y logrado todas sus mayores metas y propósitos. Si nuestro país no ha logrado un alto desarrollo en su infraestructura, y si en algo la revolución tiene alguna culpa de ello, fue al entregarles desde el principio una dignidad a los cubanos en una etapa demasiado temprana del proceso revolucionario, una dignidad que se revelaba naturalmente contra cualquier intento de manipulación, una dignidad que mas que entender de consignas, entendía y sentía como un ser humano elevado e iluminado que se negaba a que le fueran violado sus sentimientos y sensibilidades. A todo esto se juntaron las agresiones a las que hemos sido sometidos por el imperialismo, las que nos han obligado a una verdadera lucha de las ideas que se hacen muy incomprensibles en el mundo actual, pero que nos dará la razón en el venidero.

  • Bladimir dijo:

    Hola sr Silvio,le he enviado varios mensajes solicitandole su disponibilidad para que ofresca un concierto en Montreal el ano proximo.Si le interesa puede contactarme para estudiar los detalles del contrato con la persona indicada,quien me pidio que lo contactara.
    Por el momento es necesario establecer el contacto para detallar precio y condiciones de la presentacion por ambas partes.
    Si esta interesado, le ruego n comunique su respuesta, por favor.
    Bladimir Laborit

  • Bladimir dijo:

    Disculpen el erreur al escribir desde mi telefono,se dice ofrezca,gracias

  • otro Victor dijo:

    Muy bueno el artículo, no se podía esperar otra cosa de Silvio.

  • JOSE ANTONIO SUSAVILA dijo:

    Silvio, Víctor, Guillermo, Aurelio, Fernando:

    Son sus palabras el recuento de muchos de nuestros errores, no todos los que hemos empujado esta carreta de la revolución lo hemos hecho con la misma energía, todos hemos tenido la oportunidad de hacerlo, otros han tenido la obligación de conducirla y lo han hecho con la mejor de las intenciones, pero el ser humano esta lleno de imperfecciones y a todos se nos olvidó que tiene obligatoriamente que existir un grupo grande y exigente, muy exigente que controle y verifique y rectifique el camino que íbamos tomando, el camino se trazó desde diferentes ángulos pero el descontrol ha sido nuestro peor enemigo, hemos visto caer en tentaciones a muchos hombres de bien que cometieron errores sólo por disponer de recursos o por tener el poder de tomar decisiones y no vislumbrarse en todo su dominio un equipo de controladores, supervisores, auditores o como se les quiera llamar, tal ha sido la impunidad, en una ocasión alguien me dijo: “en Cuba ahorramos centavos y despilfarramos miles de pesos”.

    No quiero hacer extenso este comentario, soy un hombre ya maduro y considero que mi aporte a esta revolución no ha sido todo lo generoso que pudo haber sido de haberme tocado otro frente en la vida, ahora miro con dudas a la juventud, hay muy buenos y seguros de lo que persiguen en la vida, pero sin dejarnos engañar, hay otros que se han materializado de tal forma que sólo viven pendientes de los artículos rebajados de las tiendas en divisas para adquirirlos en grandes cantidades y revenderlos al doble o el triple de su valor para luego especular con dos o tres trapos encima sin darse cuenta de la pérdida de sus valores, lo mismo sucede con las jovencitas que exponen su cuerpo como mercancía al mejor postor y hablando de impunidades ¿que me dicen de la música? Se ha expandido una ola de chabacanería con la triste anuencia y conformidad de los medios de difusión masiva, groserías, malas palabras, nada de poesía, nada de lirismo, mucho menos lo romántico.

    Pienso y digo, los que ya peinamos canas y acumulamos mas años de vida tendremos que jugar un importante papel tratando de encaminar a esos jóvenes que se están descarriando a la vista de todos, yo soy de la provincia Guantánamo, recientemente azotada por el ciclón Sandy, Santiago de Cuba aún mucho mas devastada, pues desde allá venían individuos en transportes particulares a comprar pan especial de $3.50 MN en grandes cantidades para revenderlos allá en $20.00, eso mas que censurable debe ser penado severamente por la ley, esos no son los valores ni los principios ni la ética que nos ha enseñado la revolución.

  • felipe dijo:

    Excelente debate. Solo discrepo de Silvio cuando dice : es que los que comienzan a decidir no tienen edad de recordar lo que fuimos.
    Los decisores aún son los que tiene edad para recordar todo.
    Creo que el mayor problema para que tengamos la oportunidad de ganarnos el bien que seamos capaces de realizar, como plantea en Materialmente pobres, es ése círculo vicioso en el que uno es capaz de realizar lo imaginable y no recibe un sueldo ni medianamente digno.
    Geniales los aportes de Víctor y Guillermo. Y ojalá se sigan sumando porque como dijo Raúl hace ya unos pocos años: esta es la última oportunidad.

  • Arnulfo Rodríguez C. dijo:

    Muy rápido:
    Las granjas estatales (ganaderas), no fueron un desastre, dieron resultados (claro, como bien dicen, con alimentación especial)
    Nadie, excepto el CHE, adivinó lo que pasó con la URSS (ahora es fácil hcernos los previsores)
    Si no son estatales, tendrán que ser privadas, pero con minifundios no se garantiza la alimentación: tinen que ser grandes plantaciones mecanizadas.

    La verdad es que los guajiros no tenían elección antes, y cuántos talentos se perdieron ?? Cuántos son hoy grandes profesionales, artistas, etc. ? Cuántos citadinos no son descendientes de reconcentrados por Weyler ?

    El trabajo y la vida en el campo tiene que ser atractivo, tanto que hasta gente de la ciudad quiere mudarse allá.
    Ingenuidad pensar que la gente se va a quedar en el campo por fatalismo de natalidad.
    En la época de toda esa lista de ¨errores¨, nuestros jóvenes estudiaban en el campo socialista, surgió la nueva trova, se llenó Cuba de escuelas, campos deportivos, Hoteles (para cubanos), etc. No nos parecía tan erroneo eso.

    Coincido en que, al cambiar los tiempos, debimos cambiar mas rápido.
    Yo

  • EDUARDO dijo:

    Querido Silvio: ¿También estás “emberenjenao”de trabajo? Deseo prestarte el original de mi segundo libro sobre los tiempos de Angola. Nada de pedir tu opinión para servirme de ella. Sólo para que lo sufras o disfrutes que no es lo mismo, pero es igual. ¿Has olvidado los encuentros abordo del Vietnam Heroico? Sé que no. En aquel tiempo era yo un pilotico que a todo temía. En par de idas posteriores llegué a ser un pilotón. De eso cuento y de los que me rodeaban. Eres nuestro mejor embajador de tremenda voluntad. Gracias por empujar, compadre.

  • juan jose acosta martin dijo:

    Muy interesante las opiniones,pero como dice el dicho quien le pone el cascabel al gato,la revolucion mas que riquezas y bienestar al pueblo le dio la dignidad que nunca tuvo nuestra mancillada patria,es verdad que nunca se pudo resolver el problema de la vivienda o el de la alimentacion y seria irreal que se resolvera en un futuro cercano,hoy vemos los errores del pasado con espejuelos de gran aumento,debemos de investigar las causas que obligaron a cometer esos errores.No pretendo justificar nada ,ni contradecir las opiniones de Silvio y los demas,este mundo es lo demasiado complicado para resolver los problemas que afronta el ser humano,quizas la Revolucion cubana peco de querer ser tan radical,queria limpiar de un golpe y porrazo toda la mierda que habia acumulada,pero no fue posible.Yo prefiero a nuetra pobre Isla con todos sus defectos ,a que se de un caso como la isla vecina de Puerto Rico,y para Silvio mi mayor respeto,para Pablo mi mayor desprecio,viva CUBA LIBRE.

  • david dijo:

    Reflexion valida para la humanidad coherente,solidaria y sostenible.
    Es una escuela escrita con el sacrificio del pueblo cubano para bien de todo el mundo

  • Maikel C. dijo:

    Buen debate. Pienso que los errores cometidos, constan en la conocida frase de Fidel que si no recuerdo mal decía, que el primer gran error fue creer que alguien sabía como se construía el Socialismo. Quizás un poco tarde, pero fueron algunos errores que fue necesario cometer y rectificar, para a la vez demostrar capacidad de perdurar en el tiempo. Por suerte el cambio de mentalidad, referido en lo esencial a adaptarnos a las nuevas condiciones del mundo, y que a pesar de la adaptación la defensa del ser humano es lo primero, debe garantizar que nosotros, la nueva escuela de la revolución en Cuba, sepamos cómo hacer en momentos difíciles, que deben sobrar en el futuro. Si somos buenos alumnos, las lecciones aprendidas deben durar al menos 2 generaciones más, lo suficiente como para enseñarlas a nuestros hijos y heredarles la capacidad de superar otros tabúes del socialismo en la actualidad.

Se han publicado 88 comentarios



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Silvio Rodríguez

Silvio Rodríguez

Músico y poeta cubano. Es fundador de la Nueva Trova y autor de canciones antológicas como “Unicornio”, “Ojalá”, “La era está pariendo un corazón”, y muchas otras.

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