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Un par de preguntas tontas

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El lunes 16 de julio recién pasado, arribó a Tel Aviv la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton. Medios de prensa judíos y occidentales centraron el objetivo de esa visita como un intento de coordinar acciones para evitar que una agresión de Israel contra Irán, perjudicara la campaña de Barack Obama quien revalida su estancia en la Casa Blanca.

El supuesto temor a un acontecimiento con derroteros fatales o beneficiosos, según el desenlace, tiene asiento en el intento de los sionistas por agredir a los persas, impedido -así al menos se afirma en Washington- por el entonces gobierno de George W. Bush y amenazas posteriores vociferadas sin pudor. Hubo contradicciones entre los gobiernos israelí y estadounidense, o eso han hecho creer, sobre este y otros asuntos del área, pero sin ningún contrasentido en la práctica, entre tutor y curtido ahijado, transcurren acciones similares.

Me explico: acaba de lanzarse el anuncio de que está lista una superbomba del pentágono destinada a penetrar a grandes profundidades aunque estén blindadas.

Sea para intimidar o para usarla, noticias que circulan desde el viernes (27 de julio), indican que esa arma se destina a un posible ataque a Fordow, planta iraní de enriquecimiento de uranio, enclavada a unos 70 metros bajo tierra.

La mala nueva coincide con otras, como la instalación de cohetes norteamericanos en Kuwait geográficamente a vuelo de pájaro del territorio iraní y, de otro lado, un despliegue de aviones caza furtivos en la base japonesa de Kadena, ¿amenaza hacia China? cuando, además, el Pentágono se dice listo para atacar a Siria y aunque en la práctica lo está haciendo a través de mercenarios, suministro de armas y cobertura mediática, es de suponer que planean algo fuera del Consejo de Seguridad, donde Moscú y Beinjin se han mantenido hasta el momento, en contra de facilitarles esa injerencia que Obama-Sarkozi-Cameron, emplearon como aval para una libérrima versión que les permitió destruir Libia.

De otro lado, y una vez consumado un fuerte movimiento de tropas y armamento pesado, moderno y destructivo, hacia al frontera con Siria, el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, declaró hace bien poco: “He instruido al Ejército para que incremente las preparaciones de Inteligencia y todo lo necesario para que (…) podamos considerar llevar a cabo una operación (militar)”.

Cuando la Clinton conversaba con sus socios sionistas, en las calles de la capital judía palpitaba aún la marcha de unos 10 000 indignados israelíes que recordaron el primer año de la protesta que por similar fecha del 2011 comenzaran a partir de que la joven Dafni Lif, plantó una tienda de campaña en una céntrica plaza de la capital, acto que le dio inicio al movimiento indignados con diversas protestas que en la última etapa derivó hacia sucesos del mayor dramatismo, con la inmolación de al menos 5 israelíes en pocas semanas, entre ellos un veterano de las fuerzas armadas judías inválido.

“Ha pasado un año y todavía insistimos en que las autoridades tienen que preocuparse del bien general y actuar firmemente en favor de una sociedad sana que ofrezca iguales oportunidades y una vida digna”, dijo Lif, interrogada por una televisora al calor de ese primer aniversario.

En lo que respecta a Moshe Silman, quien se quemó a lo bonzo en medio de las manifestaciones, portaba una carta asegurando que: “El Estado de Israel me lo ha robado todo, me ha dejado sin nada. Culpo a Israel, a Benyamin Netanyahu por la continua humillación que tienen que soportar los ciudadanos día tras día. Se quita a los pobres para darle a los ricos”, afirmaba en su misiva Silman.

Pregunta tonta: ¿Por qué la señora Clinton no criticó a sus anfitriones ni dijo que faltaba democracia y justicia en Israel?

Las consignas esgrimidas por los manifestantes a mediados de este julio o el más cercano día 23, cuando también hubo gente descontenta en las calles, son elocuentes: “El pueblo pide un presupuesto social”. “Dinero para los barrios, no para los asentamientos; dinero para el bienestar, no para la guerra”.

Entre los cálculos sobre el coste de la ocupación de tierras palestinas y el implemento de colonias, se piensa que son 9 000 millones de dólares por año los usados. Eso equivale a 1 15 dólares per cápita pues la población judía apenas sobrepasa los 9 millones de personas.
No se sabe si esa cifra es exacta o si incluye los desembolsos por el muro que divide a Israel de Cisjordania que desde hace 10 años se construye y tendrá 434 kilómetros a su término y no es el único. En este momento se levanta uno similar a lo largo de la frontera con Egipto y se piensa hacer otro tanto en los límites con Jordania.

Semejante amurallamiento tiene visos medievales y resultan auto aislacionistas. Muy difícil que facilieten una interacción ventajosa entre Israel y sus vecinos, un acercamiento constructivo, en el que no parece haberse pensado jamás por quienes dirigen ese país.

Y decía que los lemas coreados en pintadas y protestas sugieren que los ciudadanos israelíes están en la pista correcta, pues muros y valladares aparte, Israel tiene un presupuesto militar ascendente a 100 000 millones de dólares anuales, sin contar en ello lo que dedica a operaciones especiales o secretas.

Si tan voluminoso como evitable gasto, fuera dedicado al bienestar ciudadano y a la praxis de una buena vecindad, seguro traería mejores resultados para ellos y los demás, que la actual política.

Insisto en repetir mi tonta pregunta: ¿por qué Hilary Clinton, como otros en su entorno, tan “preocupada” por lo que ocurre más allá de sus narices, no regaña a su majadero y agresivo protegido? ¿O será que los derechos sociales y humanos tienen distintas e infundadas versiones?

Como dijo alguien, se puede engañar un rato, pero no todo el tiempo ni a todo el mundo.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Francisco dijo:

    Elsa esta claro que los Yanquis tienen intereses que defender en este mundo, por eso nunca podrán responder su pregunta, a no ser que los Israelíes dejen de ser lo que son. El yanqui no tiene amigos, tenemos que desconfiar siempre de ellos, de lo que si estoy seguro es que el mundo esta al borde de un estallido social en cadenas. Veremos si el imperialismo tiene capacidad de respuesta para dar solución a los males que hoy viven los millones de personas del mundo.

  • Miguel dijo:

    Lamentablemente ellos saben de ese gran estallido social en el “mundo desarrollado” hoy en la lona! Y la solución para controlarlo es la guerra IIIa del mundo como propuesta, ellos lo dicen constantemente y no le importa que los pueblos sufran ya que toda la vida fue así para las élite financiera industrial armamentista. Antes de que venzan los “productos bélicos” hay que usarlos o tirarlos adonde más le convengan, de eso no tengo ninguna duda!

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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