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Malvinas: una errónea visión alternativa

26 febrero 2012 | 18

Es bueno que en la Argentina haya irrumpido una discusión acerca de qué actitud tomar en relación a las Islas Malvinas. Desde hace mucho este país estaba atrapado entre las secuelas paralizantes de la ignominiosa derrota sufrida hace casi treinta años -producto de la incompetencia, fanfarronería y demagogia de la dictadura genocida- y la vía muerta de una estrategia diplomática que pese a su perseverancia no rindió frutos porque el mal llamado “orden mundial” es en realidad un cruento e injusto desorden en donde sólo por excepción deja de regir la ley del más fuerte.

Es de celebrar que en fechas recientes el gobierno nacional haya modificado algunos aspectos de esta estrategia buscando nuevos y valiosos aliados regionales para inclinar a su favor una correlación de fuerzas que en el uno a uno de la diplomacia convencional entre el Reino Unido y Argentina, nos conducía inexorablemente a un nuevo ciclo de decepciones. Gracias a las torpes provocaciones de David Cameron la causa de las Malvinas se latinoamericanizó y Londres acusó el impacto al ver que, en esta parte del mundo, su pertinaz colonialismo suscitaba creciente repudio a la vez que solidaridad con la Argentina y que Washington admitía, para desasosiego británico, que había un problema de soberanía que debía discutirse bilateralmente. Y es lógico que el tema se haya latinoamericanizado porque la controversia sobre la soberanía del archipiélago involucra al menos tres aspectos que hacen al interés común de América Latina: (a) la explotación de recursos naturales de nuestros espacios marítimos: recursos renovables (si no se los depreda), como la pesca, y no renovables, como el petróleo; (b) el acceso a la Antártida, fuente segura de enormes riquezas minerales e hidrocarburíferas cuyo tratado que deja “congelados” los reclamos de soberanía sobre ese territorio debería ser renovado en fechas próximas; y (c) el acceso al paso bioceánico a través del Estrecho de Magallanes, de extraordinaria importancia en la hipótesis de que por diversos motivos fuese inoperable el Canal de Panamá. Estas cuestiones, como es obvio, no pueden ser indiferentes para la región, y muy en especial para los países sudamericanos.

La causa subyacente de las bravatas del anodino premier británico son los graves problemas económicos (hasta ahora disimulados) y sociales (indisimulables) que atribulan al Reino Unido. Baste recordar que hace menos de un año multitudinarias protestas populares culminaron con saqueos e incendios en las principales ciudades británicas, las que impulsaron a Cameron a escalar el diferendo militarizando aún más al Atlántico Sur y violando los acuerdos regionales que velan por la desnuclearización de esta parte del mundo, incluyendo en su juego a la figura del príncipe Guillermo con toda la carga simbólica que esto implica y yéndose de boca con afirmaciones tales como que la Argentina era un país colonialista, lo que en cuestión de minutos convirtió al émulo de Margaret Thatcher en el hazmerreír universal toda vez que más de la mitad de los territorios aún sometidos al yugo colonial tienen como potencia dominante al Reino Unido, entre ellas nada menos que Gibraltar, en las puertas de Europa. Esto produjo la paradojal coincidencia de España con la Argentina en sus reclamos anticolonialistas, ante las cuales Londres respondió con su acostumbrado desprecio por la legalidad internacional.

Ante la complejidad que tiene la lucha por recuperar a las islas es importante que en la Argentina se debata el asunto con la seriedad que se merece, sin patrioterismo pero también sin desaprensivos cosmopolitismos, entre otras cosas porque de por medio están los seiscientos cuarenta y nueve jóvenes argentinos que fueron sacrificados en la guerra, los más de mil que regresaron heridos y mutilados, los muchos que se suicidaron después y la afrenta que representa para el honor de este país los reclamos de los miles de conscriptos que aún no obtienen del estado nacional el resarcimiento que se merecen por sus servicios prestados en la guerra.

Esta advertencia viene a cuento porque en los últimos días se ha desencadenado entre un grupo de intelectuales y publicistas críticos del gobierno una especie de torneo para ver quien adopta posturas más anglófilas y entreguistas, con argumentos que ofenden la inteligencia de los argentinos y la memoria de nuestros muertos al paso que llenan de regocijo al Foreign Office. Uno de los disparates más significativos es el que dice, en línea con los pretextos de Londres, que la Argentina debería consultar a los isleños si es que aceptan o no que Las Malvinas sean reincorporadas al patrimonio nacional. Se apela, erróneamente, a la doctrina de la “autodeterminación nacional” lo que le permitió al  historiador Luis Alberto Romero (en una columna publicada en el diario La Nación) y a un grupo de 17 intelectuales y publicistas proponentes, según ellos, de una mirada alternativa sobre la cuestión de las Malvinas, renunciar alegremente y sin más miramientos al legítimo derecho que le asiste a la Argentina y dar por definitivamente perdida una batalla que este país viene librando desde hace 179 años.

Quienes postulan la doctrina de la “autodeterminación nacional” se olvidan que ésta sólo es aplicable a condición de que se cumpla con un requisito inescapable: que quienes se amparen en ese derecho sean los pobladores autóctonos de un territorio, lo que no ocurre en el caso de las Malvinas. La escasa población argentina que había en las islas fue desalojada por una fuerza expedicionaria británica que se apoderó violentamente del archipiélago y estableció, en su lugar, una pequeña colonia que al cabo de casi dos siglos no supera las tres mil almas. Esa viciosa modalidad de adquisición territorial se llama, en el derecho internacional, “conquista”, y de por sí invalida cualquier pretensión de legitimar la presencia post festum de los intrusos auscultando su voluntad o no de perpetuar los efectos de la conquista gracias a la cual se apoderaron de unas tierras que no eran suyas. La inconsistencia del argumento es más que evidente y no se necesita ser un eminente jurisconsulto para comprobarlo.

Propongo el siguiente experimento mental: imaginemos lo que habría ocurrido si la Argentina hubiera sido una gran potencia y a comienzos del siglo diecinueve hubiese ocupado militarmente una dependencia británica, próxima a sus costas, como por ejemplo la Isla de Man, expulsando al puñado de ingleses que la habitaban e instalado allí una pequeña comunidad de argentinos amparados por la permanente presencia de un destacamento armado. Los reclamos de la corona británica eran sistemáticamente desoídos y una medida desesperada para recuperar la isla por las armas -tomada cuando en Inglaterra el fantasma de Cromwell y los sentimientos antimonárquicos preanunciaban una crisis política de enormes proporciones- permitió su transitoria reintegración al dominio británico, sólo para que, poco después, sus tropas sufrieran una aplastante derrota a manos de la potencia colonizadora sudamericana. Luego de ello Londres prosiguió con sus infructuosos reclamos mientras una arrogante Buenos Aires ratificaba su absoluto rechazo a cualquier inicio de conversaciones sobre el tema so pretexto de que nada podía hacerse contra la voluntad de los isleños, descendientes de quienes la ocuparon por la fuerza esa isla dos siglos atrás.

Seguramente que, en este caso, los actuales cosmopolitas dispuestos a ceder definitivamente a las Malvinas a los ingleses se hubieran rasgado las vestiduras ante esta sucesión de atropellos al derecho de gentes, el desprecio por la negociación diplomática y el desacato a las resoluciones de las Naciones Unidas. Pero ya no como un experimento mental sino como una palpable realidad esto es lo que Londres ha venido haciendo desde 1833, y es por ello que rehúsa a sentarse en una mesa de negociaciones, honrar las reiteradas recomendaciones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas y la Resolución 2065 de la Asamblea General que insta a las partes a buscar una solución pacífica al diferendo, cosa a la cual el Reino Unido se ha negado sistemáticamente. Y lo hace porque el Foreign Office es conciente de que  toda la legislación internacional le juega en contra; que su acto de piratesca apropiación de unas islas que no eran suyas es insanablemente ilegal e ilegítimo -y lo mismo vale para el Peñón de Gibraltar- y ni siquiera mil años de ocupación podrán redimir a los invasores británicos de ese pecado de origen. Tal como lo recordara Fidel Castro pocos días atrás, una vez iniciada la negociación diplomática los ingleses no tendrán más remedio que irse porque sólo les asiste el hecho desnudo de la conquista y la fuerza.

Pero los críticos se olvidan de todos estos molestos detalles y adoptan, en algunos casos de modo sorprendente dada sus trayectorias político-intelectuales, el punto de vista del colonizador. La culpa, por supuesto, es de los colonizados, de las víctimas; la razón, en cambio, siempre está del lado de los colonizadores. La historia argentina y latinoamericana está repleta de casos como estos en los cuales la “colonialidad” de las elites culturales las convierte en voceros de las potencias coloniales.

Claro que para esto es preciso olvidar muchas cosas: (a) que el recalentamiento  del tema Malvinas fue responsabilidad de Londres y no de Buenos Aires; (b) que hasta ahora el gobierno argentino ha dado muestras de una saludable prudencia, al no caer en las burdas provocaciones de Cameron y responder a su bravuconada reforzando la presencia militar en el Atlántico Sur; (c) y que el núcleo central de su argumentación, la “autodeterminación” de los isleños se desploma ante el peso de un componente central de la misma tradición jurídica anglosajona que los críticos se supone tienen en alta estima y que dice que might does not make right , o sea, la fuerza no crea derechos.

En consecuencia, en  el caso de las Malvinas, como en cualquier otro en donde un un estado arrebata el territorio de otro país por la vía de la conquista, la doctrina que se aplica no puede ser la de la “autodeterminación nacional”, por las razones arriba expuestas, sino la de la “integridad territorial” que establece que ningún estado tiene derecho a apropiarse de un territorio que pertenece o se halla bajo la jurisdicción de otro. Según esta doctrina la “consulta a los deseos de los isleños” es irrelevante a la hora de resolver la cuestión de la soberanía, aunque va de suyo que si las Malvinas llegaran a retornar algún día a la Argentina (en un futuro que sin dudas está muy lejano aún cuando Londres decida dejar de violar la legalidad internacional y obedezca el mandato de la ONU) el modo de vida de los isleños, su lengua y sus tradiciones deberían ser incondicionalmente respetadas y la Argentina debería aceptar, como lo han hecho Bolivia y Ecuador, el desafío de construir una comunidad política binacional, bilinguística y multicultural.

Pero esto nada tiene que ver con la cuestión de la soberanía: quienes apelan a la “autodeterminación” de los isleños cometen un grave error jurídico y político, al paso que sus confusas elucubraciones desnudan los peligros que el rechazo visceral a una gobernante, en este caso Cristina Fernández de Kirchner, puede tener sobre mentes que, bajo otras circunstancias, dieron en algunos casos muestras de notable lucidez y clarividencia.

Se han publicado 18 comentarios



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  • m.tatiana dijo:

    En la actualidad no se puede hablar de diplomacia con Inglaterra,pues es un monologo de Argentina. Tampoco vamos a esperar cien anos mas,es importante seguir moviendonos ya que no se porque,pero se: que esta vez los ingleses se van con la cola entre las piernas. Insisto los islenos son Intrusos pertenecin a otro continente.Nosotros argentinos somos Latinoamerica.

  • Goran dijo:

    Wao Samosisimo con cuanta intelectualidad comienza. Parece usted un erudito en materia del idioma inglés con eso de “wordcrafting”. Sin embargo, le dura poco, como vuelo de perdiz. Antes de tomar partido por los ingleses debería usted, por lo menos, saber escribir el nombre con que los ingleses usurpadores llaman a las islas Malvinas.

    Al contrario de otras épocas en las que gobiernos argentinos ilegales (de facto), usaban la legítima causa de Malvinas para entretener la conciencia nacional con el objeto de ocultar su dependencia del poder imperialista y la entrega de la nación argentina a los capitales que la llevaron por el camino de la destrucción económica, política y moral, hoy día, justamente y al contrario, es el primer ministro inglés, Cameron, quien debe recurrir a entretener la conciencia nacional inglesa con la pendejada, con el objeto de ocultar los graves problemas económicos a los que somete al pueblo inglés.

    Puede que las Malvinas continuen indefinidamente usurpadas. Sabemos muy bien quienes son los ingleses, tal vez, usted no. Pocas cosas han obtenido a lo largo de su historia que no hayan sido obtenidas mediante la usurpación y el uso de su superioridad militar contra pueblos indefensos. Salvo algunas excepciones, como las dos invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807, donde no pudieron con su cometido. El general inglés, enviado en 1807 a conquistar Buenos Aires, George Whitelocke, juzgado en Londres por un consejo de guerra y declarado culpable de los cargos, fue dado de baja y declarado inepto e indigno de servir a su majestad británica. Argentina es a Inglaterra como Cuba a los EEUU. Un hueso imposible de roer, pese a gente como usted. Debería ponerse a leer la historia en lugar de escribir pendejadas.

  • Goran dijo:

    En mi comentario cometí el error de llamar al general inglés enviado en 1807 a conquistar Buenos Aires, George Whitelocke. Su nombre correcto era John Whitelocke. Sepan disculpar este error. Gracias.

  • Alfredo Antonio Clementi dijo:

    ¿Vale la pena contestarle a Samosisimo? Hijo: lo tuyo sí es una pendejada, por no decir una feroz falta de respeto.

  • joaquin dijo:

    Lo que tiene que hacer América Latina en pleno es bloquear en pleno a toda nave que vaya o venga de esas islas,no permitirles tocar puerto de ninguna nación latinoamericana, y numero dos toda nación latinoamericana debe dejar de comprar todo tipo de productos provenientes de Inglaterra, y dejar de venderle a esta todo tipo de productos latinos.SI ESO SE HACE NO DIGO YO SI ELLOS CUADRAN LA CAJA O NO.

  • Danield dijo:

    Yo si creo que la opinión de los lugareños vale, y vale mucho. No llegaron ayer, sino que han permanecido ahí por casi dos siglos y cada vez que se los consulta dicen lo mismo. Aquí hay dos tipos de derechos; uno geográfico y político donde claramente Las Malvinas son Argentinas y otro el propiamente humano que claramente ha sido expresado por quiénes habitan esos inhóspitos lugares y en más de una oportunidad. Seamos sinceros que tipo de apoyos le puede asegurar y garantizar la hermana Argentina a esos pobladores cuando son millones los argentinos por debajo de la línea de pobreza. Adoro y lucho con las herramientas que tengo a mi alcance por una real y verdadera Integración Latinoamericana, pero sólo si la misma es concenzuada por todos los hombres y mujeres de nuestra América, no a cualquier precio y ya lo he dicho: De todos los derechos el que para mi es más determinante es el “Derecho Humano”. El excelente artículo esboza una alternativa que puede contemplar el justo reclamo argentino, con el derecho de los lugareños a ser y sentirse ingleses. Seguramente sería está la salida más justa a este serio problema que ya los llevó una vez a la guerra a mis hermanos argentinos y cuyo dolor aún persiste entre el pueblo argentino y todos quiénes realmente somos y nos sentimos de aquí. LATINOAMERICANOS.

  • Luis dijo:

    Pues creo que lo fundamental son los que viven en esas islas, pues 200 años son muchos años, muchas generaciones, hace 200 años mis antepasados vivian en España, hace algo mas de 100 años peleaban aqui en cuba en contra de los mambises, en contra de Martí, y a mi se me consulta por todo en mi país, y no se hace diferencia, es justo el derecho sobre el territorio, pero no es justo el derecho sobre las personas, las personas son eso, seres humanos a los que hay que respetarles su opinión… al final es solo mi opinión, nadie debería obligar a esos residentes de las islas a aceptar una u otra decisión, a ver ¿porque no les proponen mejor su independencia política de ambos países? de hecho con mi poco conocimiento del tema me suena mas a dos partes disputandose un bocado, QUE NO ES UN BOCADO SEÑOR, son seres humanos

  • José Antonio Quintana Veiga dijo:

    Al parecer el tema es complejo, si se mira con los espejuelos de la cultura “humanista” hegemónica. En Cuba tenemos experiencia en este asunto de pedazos arrebatados por la fuerza y de islas cubanas que los yanquis pretendieron dejar en un limbo jurídico para colonizarlas con sus colonos. Es el caso de Isla de Pinos, que cuando nos impusieron la Enmienda Platt, la dejaron fuera para “posteriores discusiones”. Y aunque en aquella época (principios del siglo XX) los gobernantes cubanos eran muy amigos de los imperialistas, el pueblo echó la pelea y tuvieron que devolvernos la isla. Respecto a sus colonos, algunos se quedaron y otros se fueron. También había colonos japoneses, caimaneros (de Caimán) y otros caribeños. Nada pasó con ellos, por ahí andan sus descendientes que son tan cubanos como cualquiera nacido allí.
    Ellos actualmente tienen a Caimanera, un territorio cubano sin discusión. La única razón que los asiste para no devolverlo es la de la fuerza bruta. Por supuesto, Cuba no va a sacrificar ni una gota de sangre para recuperar ese pedacito, pues en realidad no vale nada. Los yanquis no se van para humillarnos, pero la dignidad de este pueblo se gasta en cosas más útiles para la humanidad. Ese es el mundo en que vivimos. Ya se acabaron las posibilidades de fingir para esta gente y es bueno que enseñen sus entrañas imperiales en cosas de poca monta, para que el mundo deje de engañarse con sus pretendidas guerras “humanistas” y antiterroristas.
    Los dirigentes actuales de la mayoría de los paises latinoamericanos y caribeños son gente sensata y saben que defender los legítimos derechos de Argentina en este asunto es un acto de contención, pero también de prevención. Decía un argentino muy querido en Cuba que “…en el imperialismo no se puede confiar ni un tantico así…
    !Nada!

  • Emilaino dijo:

    Artículo que, a partir de la presentación del documento “Malvinas: una mirada alternativa” por parte de 17 intelectuales, analiza el debate actual en torno a la soberanía sobre las islas.

    http://www.marcha.org.ar/index.php/nacionales/118-opinion/674-la-alternativa-de-los-17

  • AllahUkbar dijo:

    Es sólo a mí o a alguien más le parece un poco extraña es invocación de integridad territorial sobre autodeterminación??
    Piensen en los siguiente: Según eso, la independencia de las naciones latinoamericanas no fue legal pues el derecho de autodeterminación fue ejercido por descendientes de los colonizadores. Habría que preservar la integridad territorial del imperio español.
    Argentina no tendría derechos sobre la Patagonia. A fin de cuentas, fue ocupada por la fuerza.

    Por último, Cuba podría reclamar las Floridas y la Luisiana porque hace menos de 200 años pertenecieron a nuestra Capitanía General (también Jamaica). Ustedes se imaginas a Cuba reclamando Jamaica porque los ingleses la tomaron por la fuerza!!! Dónde está el pueblo originario jamaiquino que ejerció el derecho a la autodeterminación.

    A Irlanda no le va a gustar nada saber que ellos deberían regresar a Gran Bretaña sólo porque los que ejercieron el derecho de autodeterminación nacional no eran nativos de Eire.

    Cuando una argumentación conduce a absurdos, algo está errado…

  • Hatuey Espartaco dijo:

    Muy bueno tener cubadebate,como “ria”,de confluencia de las corrientes integracionistas,aunque no todos “veamos” la fenomenologia regional con el mismo prisma o con la misma decision de CAMBIO.Cubano y habituado a ese estado de “sitio”multidireccional,tanto por “fatalismo geografico” como por ataques de naturaleza pseudo-ideologica, (por parte de quienes nos han antagonizado abiertamente y de los que lo han hecho,”jugando a ser mensajeros de paz”,me insurjo en contra de la cobardia,disfrazada de “maneras civilizadas”,cuando al fin se sabe,que los eufemismos,arropan las injusticias del poderoso y la falta de voluntad de los que estando a la “cabeza de imperios coronados,no generan consenso con el “demos” que los mal eligio’o los tolera,por inercia secular.De voluntad les quiero hablar,de una proposicion que materialice NUESTRA RESPUESTA CONCRETA,mas alla’ de los discursos grandielocuentes,casi epicos y las medidas tibias dirigidas al turismo y la navegacion emparentada con la perfida INGLATERRA,pais que aspira a celebrar unos juegos olimpicos,casi “al doblar de la esquina”,y que fiesta de la humanidad y cofradia de lo humano debieran ser.Pues bien PROPONGO UN BOICOT A ESOS JUEGOS OLIMPICOS Y VERANIEGOS DE LONDRES COMO APOYO A NUESTROS HERMANOS ARGENTINOS…PROPONGO QUE SI INGLATERRA,NO ACEPTA AL MENOS SENTARSE A LA MESA DE NEGOCIACION,NINGUNO DE LOS PAISES QUE PUBLICAMENTE SE HAN PRONUNCIADO EN CONTRA DE LA USURPACION DE LAS MALVINAS,ASISTA A DICHA CITA DEPORTIVA,QUE AUNQUE DESVIRTUADA DE SU PROPOSITO ORIGINAL,ES CASI UN TESTIMONIO TACITO DE APROBACION MUNDIAL,AL PAIS QUE LA ORGANICE……ESPERO QUE CON ESTA ACCION,SE VERAN LAS CARAS,SEAN ESTAS PINTADAS DE COLORES DE OEA,MERCOSUR,O CELAC…AUNQUE ENTRE NOS,TAMBIEN ESPERO LA RETORICA “RAZONABLE”!!!

  • Danield dijo:

    Que excelentes comentarios de mis hermanos Cubanos. Leyéndolos entiendo por qué a Cuba no se la “avasalla” con mentiras, porque tienen una sólida cultura general y además los hombres y mujeres que hoy tienen y llevan la responsabilidad de conducír Cuba nacieron “mamando el valor de una Revolución única, de la que nadie en el resto de Latinoamérica tiene “idea”. Podemos admirarla, pero no tenemos ni idea de su praxis.
    Con respecto al problema puntual de Malvinas, por supuesto que no es el único caso de injusticia territorial en el mundo. Como puede ser que Inglaterra administre el Peñon de Gibraltar como bien lo dice el informe. Alguién duda que eso es territorio de España?. Sin embargo los Ingleses controlan el acceso al Mar Mediterráneo.¡Casi nada! Argentina protesta sobre las Malvinas, pregunto: La Isla Martin Garcia a quién debería pertenecer a Argentina o a Uruguay?… Hay todo un capítulo en este tema que aún no ha sido “laudado” por el Derecho Internacional, quizás porque no ha sido puesto sobre la mesa. El debate son “Las Malvinas” y mi posición es clara en este tema. Para mi se trata de dos derechos: El de Argentina que tiene razón en cuestiones geográficas, territoriales y políticas y el de Inglaterra, de características humanas cuyo argumento es que los pobladores de esos lugares han manifestado sentirse y ser ingleses. Y no hay demagogia en lo que escribo, absolutamente. Puesto a tener que optar entre todos los “derechos”, para mi el más importante es el “Derecho Humano”, en este caso puntual,la libre determinación de la gente que vive desde hace casi 200 años en esos lugares. Vamos a ser claros en esto, no concibo que cuando nos conviene andemos a los gritos defendiendo los Derechos Humanos y cuando no, NO! Defender los Derechos Humanos SIEMPRE es ni más ni menos que defender la VIDA en cualquier lugar del planeta. Entonces, si no es posible una situación que contemple ambas posiciones quiénes deben resolver el diferendo son los habitantes de Malvinas.

  • Pedro dijo:

    Qué respetaran aquellos que ignoran a los pueblos originarios, defienden a la megamineria,y que son los mismos que votaron- y a dos manos- las privatizaciones y por lo tanto son responsables de los efectos que la misma produce?¿Qué respetaran aquellos que nada hicieron en dictadura por los derechos humanos y que ahora nada hacen por los derechos integrales de los vivos salvo reprimirlos, y discriminarlos con migajas?No hay respeto por los muertos recientes, ni por los vivos ¿Soberanía? ¿Cuál de todas? ¿La de las multinacionales o la de los servicios tercerizados y feudales de las provincias donde hasta las cloacas que corren por las calles y desagotan directamente al mar, están en manos privadas? Si no atentasen contra la naturaleza, es decir contra el hombre, seria para la risa. Pero es una pena que no sea así.

  • Belial dijo:

    Luis dijo:
    … creo que lo fundamental son los que viven en esas islas, pues 200 años son muchos años, muchas generaciones…

    El mismo derecho que les asiste a los ingleses que viven en esas islas por 200 años, es el mismo de los judios que viven en palestina hace 50 años y dedican su tiempo libre a asesinar palestinos o el de EEUU a retener a Puerto Rico como “estado asociado”, sin derecho a replicar por las pruebas atómicas en su territorio.

    Salu2, Belial.

  • Lagardere dijo:

    Este tema de Malvinas me trae a la mente una frase de Fidel Castro a proposito del encuentro de expertos y participantes norteamericanos y cubanos de la Crisis de Octubre en el año 1992.
    En un momento de la entrevista, reflexionando sobre la actitud sovietica en aquel entonces dijo esta frase: Cuando se va a hacer algo, es para ir con toda la decisión hasta el final.Fin de la cita.
    ¿Cual es la relacion con Malvinas?, pues que los militares emprendieron una acción que no era un fin en si misma, sino una ecuación que crearía un compas de espera nacional en cuanto a la legitimidad de su permanencia en el poder. Quienes fueron a combatir lo hicieron con todo el valor y la decisión de darlo todo por su patria, pero no podian saber que era solo una tactica ideada para generar patriotismo como tapadera del fin que se les aproximaba a los militares golpistas.
    Esto le sirvió a Inglaterra la justificación de oro para lo que vino despues y lo que se vé ahora.
    Pienso que Argentina fué una victima de la politica de bloques y que solo hoy está retomando la via correcta.
    Se requiere de talento y paciencia para hacer frente a la Pérfida Albión, pero Mahatma Ghandi dió la lección correcta: Frente a la usurpación constancia, valor y sabiduría.

  • José Antonio Quintana Veiga dijo:

    Algunos comentaristas no usan la “visión de la totalidad” y ello les impide ver lo grave del asunto. Resulta que estamos viviendo un momento de regreso a las leyes de la selva. Los que tienen las armas más poderosas, incluidas las armas mediáticas, están creando “precedentes” para que luego se conviertan en leyes. Eso fue lo que hicieron con Afganistán, luego Irak, y Libia ya fue por ley. En el caso de Siria algunos en el mundo, con cierto poder moral y militar, comprendieron y están en acciones de contención, de regreso a la razón y a la ley. Irán es otro caso, por suerte para ellos, que tienen suficiente poder militar y coraje para disuadir a los eufóricos guerreristas de nuevo cuño. El asunto de Malvinas no se puede separar de esa corriente imperialista actual. El sistema capitalista está en una de sus peores crisis, en tiempos anteriores las resolvían con guerras mundiales. Las guerras consumen armamento, que reactiva los complejos industriales que las producen, que aumenta las ganancias y, a larga, el poder de los que están en el poder. Que Inglaterra se abrogue “derechos” sobre esas islas es una estrategia que nada tiene que ver con los habitantes de las isla, ellos son instrumentos, o medios que se pueden usar para fines perversos. Esperar que cometan el crimen para acusarlos con todas las evidencias, es aceptar, ingenuamente, la vieja ley del “hecho consumado”. Aunque me repita, me permito recordar a mis ilustres colegas comentaristas, aquella reflexión de un no menos ilustre alemán. Cito:

    “Cuando fueron por los comunistas, a mí no me importó porque yo no soy comunista. Cuando fueron por los judios, a mí no me importó porque yo no soy judio. Cuando vinieron por mí, ya era demasiado tarde”.

    El uso de la fuerza, de a porque sí, (como dicen los dirigentes de EUA “que atropellan a otros porque pueden”) en las relaciones internacionales no se puede permitir. Ni una isla, ni un cayo, ni una pulgada. A la fuerza no. Todavía, a pesar de los pesares, las Naciones Unidas pueden servir para conversar y resolver conflictos de todo tipo. La ingenuidad de hoy puede costarle mucho sufrimiento a la humanidad. Cuba ha tenido que soportar la usurpación de parte de su territorio a la fuerza, porque el resto de los paises del mundo hace cincuenta años están “creyendo” que eso a ellos no les importa… hasta que les pase lo mismo.

  • De izquierda dijo:

    No veo nada de errado en el punto de vista que privilegia la integridad territorial sobre autodeterminacion, y si mucho de absurdo en los ejemplos puestos aqui por algunos foristas. Las guerras de independencia de Latinoamerica fueron lidereadas por los criollos, producto genuino de esta tierra, fruto del mestizaje. Dudo mucho que en algun momento haya existido algun tipo de sentimiento de identidad nacional comun a Cuba, Lousiana y Jamaica, ademas, la propia cubania no vino a cristalizar sino muchisimo tiempo despues. La Florida fue cedida pacificamente por España a los nacientes EE UU, y los tantismos emigrantes que llegaron a Cuba no vinieron apoyados por ningun ejercito conquistador, llegaron a trabajar en suinmensa mayoria y fueron asimilados por la poblacion local, convirtiendose en un ingrediente mas de nuestra nacionalidad. Los partidarios de la autodeterminacion deben darle tambien la razon al Marruecos colonizador frente a los sarahuies, asi como a Israel en Palestina, los cuales se impusieron en son de guerra y despues se dedicaron a infiltrar a sus connacionales para legalizar su atropello.
    Mas claro ni el agua, en Cuba lo vemos asi.

  • Luis dijo:

    Cristina y su gobierno han armado tremendo escandalo por la soberania de las Malvinas,Correa entre otras causas argumenta la No asistencia a la CUMBRE de las AMERICAS, por NO tener en su agenda el tema de LAS MALVINAS, sin embargo, los verdaderos interesados asistiran a dicha cumbre, aun cuando su problema no les interesa a los patrocinadores.

    Este Mundo esta al reves

    Luis

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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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