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Fabricio Ojeda: a 45 años de su asesinato

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FABRICIO OJEDACuando el 21 de junio de 1966 -se acaban de cumplir 45 años- el periodista y luchador revolucionario Fabricio Ojeda, que había encabezado un grupo guerrillero, fue asesinado en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas de Venezuela, Hugo Chávez Frías tenía solo 11 años de edad y cursaba la enseñanza primaria en la escuela Julián Pino.

No podía el actual Presidente de la República Bolivariana de Venezuela tener la menor  idea de lo que, cuatro años antes de su muerte, al presentar una estremecedora carta de renuncia a la Cámara de Diputados, Fabricio Ojeda había anticipado sobre el papel que debían jugar los militares venezolanos en la lucha por la liberación del país.

Y menos aún que por la mente de ese niño llamado Hugo, nacido en Sabaneta, en el estado de Barinas, en un hogar humilde, pasaría que casi una década después ingresaría en el Ejército, se convertiría por sus estudios en oficial, a partir de 1982 sería cofundador del Movimiento Revolucionario Bolivariano, encabezaría un frustrado golpe de Estado contra el corrupto presidente Carlos Andrés Pérez, guardaría prisión y en 1998 ganaría las elecciones que lo harían el presidente número 52 de la República de Venezuela

En la mencionada carta- renuncia, como si fuese un visionario, Fabricio Ojeda decía:

“No hacemos la guerra contra las Fuerzas Armadas, en su conjunto, en cuyo seno nos consta por experiencia personal y por la acción conjunta que libramos en Enero del 58, se han formado Oficiales cuya única ambición es también la nuestra: ser útiles a la Patria y servir a su grandeza y soberanía. Y porque la inmensa mayoría de los clases y soldados pertenecen a las clases humildes, a las familias sin pan, ni tierra, ni libertad.

“Y si algunas de sus jerarquías han sido colocadas como ciego e incondicional instrumento personalista del grupo de Rómulo Betancourt, ello no puede ocultarnos que más temprano que tarde civiles y militares nos encontraremos juntos en un mismo propósito fraternal y patriótico. Evidencia de esta afirmación es la reciente “Sublevación de Carúpano” [4 de mayo de 1962] y “la heroica acción de Puerto Cabello” [2 de junio de 1962], donde Oficiales de limpia trayectoria como Jesús Molina Villegas, Pedro Medina Silva y Manuel Ponte Rodríguez supieron dar un paso al frente de la historia, antes de vivir en la ignominia. Allí se demostró como en el seno de las Fuerzas Armadas hay hombres que sienten la Patria en su exacta dimensión y que inspirados en las lecciones de Bolívar, siguen su ejemplo de valor, de nobleza y patriotismo…”

Y también en ese trascendental documento, el periodista y líder guerrillero Fabricio Ojeda decía:

“No hacemos las armas contra el Ejército, la hacemos contra quienes sirven a los monopolios extranjeros causantes de nuestra pobreza; hacemos la guerra, contra los asesinos de estudiantes, de obreros, de campesinos; hacemos la guerra contra los que roban y comercian a nombre de una democracia falsa; hacemos la guerra contra los que siembran el hambre, la angustia y el dolor en la familia venezolana; hacemos la guerra contra una vida de corrupción, de odios y de intrigas; en fin, hacemos la guerra para que la aurora de la libertad y la justicia resplandezca en el horizonte de la Patria…”

Periodista de fibra fue Fabricio Ojeda. Trabajó de modo profesional en los periódicos La Calle, El Heraldo y El Nacional. Pero el pueblo venezolano comenzó a conocerlo y apreciar sus dotes de dirigente político durante los acontecimientos que condujeron al derrocamiento de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958. Entonces, encabezó la Junta Patriótica, un singular movimiento de integración nacional. Como Presidente de esa Junta, Fabricio se dirigió al pueblo, momentos después de que Pérez Jiménez había abandonado el país, y existía un vacío de poder, diciéndole: “Este no es el momento de la venganza”. Con esas palabras, en fin, llevó tranquilidad a todos los venezolanos.

Fabricio Ojeda admiró desde los primeros momentos la Revolución cubana. La apoyó durante la lucha insurreccional y luego de su victoria se trasladó a Cuba, y vivió varios meses en nuestro país. Se dedicó a estudiar la historia de las luchas de independencia de Cuba, e incluso escribió el libro Presencia revolucionaria de Martí, que se publicó en La Habana en 1962, el mismo año en que retornó a Venezuela para integrar los primeros destacamentos de la lucha de guerrillas, inspirados en la victoria alcanzada por el pueblo cubano.

En su carta-renuncia también explicó las razones de esa decisión:

“Nuestra decisión de incorporarnos a los estudiantes, obreros y campesinos que hacen la guerra de guerrillas en Falcón, Portuguesa, Mérida, Zulia, Yaracuy, obligados por la brutal represión del gobierno que amenaza con la muerte, la tortura y la cárcel a quienes se oponen a sus designios, obedece a la firme convicción de que la política de las camarillas que ejercen hoy el Poder no muestran ningún ánimo para dar soluciones a la crisis política venezolana a través del dialogo y la senda electoral. Toda la maquinaria oficialista ha sido desde ya colocada al servicio de los grupos exclusivos que forman la intimidad del actual Presidente y sin espíritu de servicio a la Patria y al Pueblo, tales grupos han privado a los venezolanos de sus mas elementales derechos y desde ahora preparan el fraude que les permite perpetuarse en el Poder, a usanza de todos los gobiernos despóticos que el país ha padecido”, escribió Fabricio.

Fabricio Ojeda fue uno de los fundadores de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional FALN, constituidas formalmente el 1º de enero de 1963 (al agruparse el Frente José Leonardo Chirino, el Movimiento 2 de Junio -comandante Manuel Ponte Rodríguez, capitán Pedro Medina Silva-, la Unión Cívico Militar,  el Movimiento 4 de Mayo y el Comando Nacional de Guerrilla). En las guerrillas llegó a obtener el grado de comandante y presidió el Frente de Liberación Nacional FLN.

Tras ser detenido, fue sentenciado a 18 años de presidio. Lo recluyeron en la cárcel de Trujillo, pero logró fugare en compañía de otros compañeros. Fue apresado nuevamente en junio de 1966, y asesinado cuatro días después. La versión oficial fue que se ahorcó en la cárcel. La población nunca creyó el cuento del suicidio de Fabricio, dado sus firmes ideales revolucionarios.

Lo mataron físicamente, pero su ideal ha estado muy presente en este siglo XXI en las huestes bolivarianas que han ido cambiando en Venezuela los males que llevaron a Fabricio Ojeda a empuñar las armas y entregar su vida, al igual que lo hicieron otros en América Latina en esa década de los 60 del pasado siglo, entre ellos Luis de la Puente Uzeda, Turcios Lima, Camilo Torres, Jorge Ricardo Masetti y el Che Guevara.

Escribió también Fabricio en la referida carta-renuncia:

“Este país que es el mas rico de toda la América Latina, muestra ante los ojos angustiados de su gente, un panorama de males y penurias que se ahonda en la existencia misma de grandes contradicciones: mientras unos lo tienen todo, comodidades, lujos, placeres y bonanza; otros nada poseen, ni nada les espera, a no ser la muerte en la mas completa pobreza. Mientras unos tienen en bancos y cajas fuertes millones de bolívares, otros carecen de los recursos más elementales de la vida humana. Mientras unos pueden mandar a sus hijos a los mejores colegios, otros tienen que resignarse a ver a los suyos crecer en la ignorancia. Mientras unos viven como parásitos, sin trabajar ni producir, otros no encuentran donde colocar su fuerza de trabajo. Mientras unos ven a sus mujeres dar a luz en clínicas lujosas, otros, los más, tienen que conformarse con verlas parir como animales en sus ranchos inmundos.”

Tales desigualdades e injusticias empiezan a ser cosas del pasado en Venezuela que hoy es guiada por los que ayer, en primer lugar el Libertador Simón Bolívar, trazaron el camino para despedazar el dominio extranjero y garantizar la plena independencia nacional.

Ha coincidido el aniversario 45 de la muerte de Fabricio Ojeda con el fallecimiento en La Habana, a causa de un accidente cardiovascular, del Contralor de la República Bolivariana de Venezuela, Clodosvaldo Russián. La historia unió a esos dos personajes. Ambos fueron guerrilleros. Y no fue casual que en el año 2004 Russian escribiese el prólogo de la reedición en Venezuela del libro Presencia revolucionaria de Martí y que la Contraloría General auspiciase la publicación de esa obra de Fabricio Ojeda.

Se han publicado 3 comentarios



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  • barbara dijo:

    Gracias Juanito por este artículo relacionado con vida del periodista Fabricio Ojeda, siempre es bueno aprender de los que marcaron pautas en las luchas por una verdadera América unida y libre.

  • maria dijo:

    Uno de los hombres mas honorables de la historia venezolana del siglo XX y los adecos se ocuparon de ocultar su nombre, pero gracias a la revolución, le hacemos homenaje y enseñamos a nuestros jóvenes su vida .Recuerdo que las personas al hablar de él, lo hacían en voz baja, porque al puntofijismo le molestaba oír su nombre. Gracias Cuba debate, por este articulo.

  • Esvay Arrieta. dijo:

    Gracias por publicar mi comentario…

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Juan Marrero

Juan Marrero

Periodista cubano, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba

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