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La agresión terrorista de La Coubre: 50 años después, Washington se calla

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Por Jean-Guy Allard

Explosión del buque La Coubre. La Habana, Cuba

Explosión del buque La Coubre. La Habana, Cuba

A pesar de las repetidas denuncias de Cuba acerca de la responsabilidad de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense en la explosión, el 4 de marzo de 1960, del barco francés La Coubre en el puerto de La Habana, el gobierno de Estados Unidos, cincuenta años después, sigue secuestrando los documentos de sus archivos.

El hecho ha sido confirmado este 26 de febrero último, cuando en respuesta a una solicitud de información, funcionarios de los Archivos Nacionales de Seguridad, un proyecto no gubernamental de investigación académica de la Universidad George Washington, confirmaron que no disponen de documento alguno sobre el tema procedente de los órganos norteamericanos de inteligencia.

Los únicos documentos disponibles, accesibles a través del banco de datos Digital National Security Archive (DNSA) y destinados a los estudiantes y el personal de la mencionada universidad, son “dos breves referencias cronológicas” y otro que también es una cronología “con más información” que las otras dos, admitieron.

No existen referencias a La Coubre en el conjunto de las colecciones no publicadas de la institución, precisaron sus conservadores.

De tal manera se confirma cómo el país cuyo aparato de propaganda genera constantemente ráfagas de calumnias contra Cuba, no ha entregado en medio siglo un solo documento sobre una tragedia que costó la vida a cerca de un centenar de seres humanos, hace exactamente 50 años este 4 de marzo.

Explosión en medio de una campaña CIA de terrorismo

Para entender bien la tragedia de La Coubre en toda su dimensión, hay que situarse en el contexto de 1960, a apenas 15 meses del triunfo de la Revolución Cubana.

La explosión del vapor francés en el puerto de La Habana, en los momentos en que se descargaban municiones, se ubica ya en medio de una sistemática campaña terrorista contra Cuba donde ocurren atentados con una cadencia verdaderamente infernal.

La cronología de los incidentes violentos lo demuestra con claridad: desde “la muerte de un trabajador por un incendio en Matanzas, provocado por el bombardeo de sustancias incendiarias”, a principios de enero, hasta el 31 de diciembre con “el sabotaje incendiario de grandes proporciones en la tienda La Epoca, en La Habana”, son decenas y decenas los actos terroristas reportados, todos relacionados de una forma u otra con la CIA

Hace apenas dos años y medio, en julio del 2007, en el programa radiofónico La noche se mueve, de Miami, el jefe terrorista Antonio Veciana -que reconoce haber trabajado durante décadas con la CIA- contó con todos los detalles cómo “petacas incendiarias” llegaban entonces a La Habana a través de la CIA. Precisaba que venían en varios modelos, cada uno con un código de color, que indicaba el plazo en el cual explotaban.

Increíblemente, el propio Luis Posada Carriles, contra el cual los fiscales norteamericanos “anti-terroristas” del Departamento de Justicia pretenden no tener más que escasas pruebas, lo confirmó también, de puño y letra, en las confesiones que redactó en los años 80.

El terrorista que torturó en Caracas durante una década por cuenta de la CIA y ordenó la destrucción de un avión civil cubano, entre otras infamias, dijo textualmente: “La Agencia Central de Inteligencia enviaba explosivos (C3), lapiceros de tiempo, mecha, cordón detonante, detonadores y todo lo necesario para actos de sabotaje. En aquel tiempo (1960), este tipo de actividades eran conocidas con el nombre de ‘Acción y Sabotaje'”.

Y quien ahora se pasea en Miami con la bendición del FBI, precisaba que participó personalmente en estos crímenes:

“Yo formaba parte de esos grupos. José Puente Blanco, ex presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, y su hermano Roberto, comandaban un Movimiento. Fui a Estados Unidos y allí conocí a Alfredo Cepero, que pertenecía al mismo Movimiento; con él trazamos planes para introducir material bélico en Cuba y entregárselo a nuestros amigos en La Habana”.

Por poco contó lo que supo, necesariamente, del crimen de La Coubre con el cual lo vincula su complicidad con la agencia.

En realidad, aún hoy, son decenas los testigos de esos tiempos cuando la CIA desencadenaba su sanguinaria ofensiva anticubana: el propio agente Carlos Alberto Montaner, actualmente prima donna del coro de la propaganda norteamericana contra la Isla, fue entonces capturado con ambas manos en la masa, mientras se dedicaba a poner bombas en las tiendas y los cines de la capital.

Los hechos exigían una investigación

El más grande atentado terrorista de su época, la explosión de La Coubre, ocasionó además de un centenar de muertos, más de 200 heridos y numerosos desaparecidos. El costo de los daños materiales fue luego estimado a unos 17 millones de dólares.

De los hechos que rodean esta agresión salvaje contra la Revolución, el Dr. José Luis Méndez Méndez, reconocido historiador del terrorismo contra Cuba, hizo un análisis detallado en octubre del 2002, en el marco de una conferencia internacional.

Señalaba entonces cómo era evidente que en Estados Unidos “se tiene que haber investigado de oficio” este crimen. “No es posible haber ignorado las circunstancias en que se vieron involucrados varios norteamericanos”, afirmaba.

Enumeraba entre otros muchos elementos sospechosos:

– Un solitario pasajero de ese vapor, Donald Lee Chapman, se dirigía a Nebraska, aunque desembarcaría en Miami a miles de millas de su destino, mientras que otro, Jack Lee Evans, salió precipitadamente de Cuba el 5 de marzo para declarar en Miami haber conocido a los autores del sabotaje, lo que resultó ser una medida para obstruir las indagaciones iniciales. “¿Estaban estos estadounidenses solamente en el lugar y momento equivocados?”, preguntaba el experto.

– Dos congresistas del estado de Nebraska intercedieron a favor de Donald Lee Chapman, enviaron documentos petitorios y exigieron al Departamento de Estado presionar a Cuba para su liberación.

– El coronel de la CIA J. C. King había tenido contactos en Miami con Rolando Masferrer Rojas, criminal de la tiranía de Fulgencio Batista, quien había dirigido en Cuba grupos paramilitares.

– Masferrer se había entrevistado en esa ciudad con el norteamericano Richard E. Brooks, quien dijo conocer la llegada de barcos a Cuba con armas y los puertos por donde desembarcarían ¿Qué relación existió entre J.C. King, Masferrer, Brooks y La Coubre?

– La estación de la CIA en La Habana tenía priorizada la obtención de información sobre la llegada de armas. No fue casual que varios estadounidenses, entre ellos Chapman, fueran detenidos cuando tomaban fotos en el lugar de la explosión el mismo día del hecho. La embajada de Estados Unidos intercedió por ellos.

Los franceses recuerdan a sus compatriotas caídos

La tragedia de la Coubre también tiene otra característica que obligaba a las autoridades norteamericanas a investigar con seriedad las repercusiones del crimen: seis marinos franceses perecieron en la gigantesca explosión.

El primer teniente François Artola, el timonel Jean Buron y los marineros Lucien Aloi, André Picard, Jean Gendron y Alain Moura murieron en el buque destruido.

Coincidencia histórica de estos tristes acontecimientos: ocurrieron en el momento en que los escritores Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir visitaban Cuba por invitación de Fidel y del Che. Estos dos autores emblemáticos de la literatura francesa contemporánea participaron, en la Plaza de la Revolución, en la despedida de las víctimas.

Este 4 de marzo del 2010, a las tres de la tarde, mientras en La Habana el pueblo cubano marcará una vez más el aniversario de este crimen que tantas vidas costó, decenas de franceses rendirán homenaje a sus compatriotas asesinados.

Por primera vez desde hace muchos años, en la ciudad francesa de Nantes, los compañeros marinos y trabajadores del puerto, depositarán flores en el histórico  Monumento a los Marinos Desaparecidos con la participación de varios sindicatos CGT solidarios con Cuba, además de representantes del conjunto de las asociaciones de solidaridad y de los diplomáticos representando a Cuba en Francia.

Allí como en Cuba, resonará la pregunta esencial acerca del crimen de La Coubre que formulara el líder de la Revolución cubana en sus Reflexiones del 7 de julio del 2007.

“¿Por qué, en nombre de la libertad de información, no se desclasifica un solo documento que nos diga cómo la CIA hace ya casi medio siglo hizo estallar el vapor La Coubre?”

Se han publicado 2 comentarios



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  • Idania Méndez dijo:

    Bueno, veremos que dicen ahora las “Organizaciones Humanitarias”, como se “rasgarán las vestiduras” en nombre de esos “derechos humanos” y “libertad de prensa y de conciencia” de las que tanto hablan.

    Han pasado 50 años y todavía no he visto a nadie de ellos condenarlos, es como la famosa frase de Posada Carriles “estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado”.

    Entonces de que derechos humanos se habla, de cuál democracia, de cuál libertad de prensa y de pensamiento, cuando en cualquier país del mundo se ataca a la Embajada de EE. UU. las condenas son inmediatas e intensas, de Cuba no sólo sa han atacado a sus embajadas fuera del país, sino dentro de nuestro propio país se han cometido actos tan salvajes, de tanta crueldad, que parece mentira que esos autores sean seres humanos.

    Todavía está por ver el juicio de Posada Carriles, es un circo lo que tienen montado, pregunto: ¿Cuando el Gobierno de EE. UU. pagará las indemnizaciones que le debe al pueblo de Cuba por daños y perjuicios?

    Saludos Idania

  • Luis Adrián Betancourt dijo:

    ESTIMADO JEAN-GUY. ACTUALMENTE ESCRIBO UN LIBRO SOBRE LA COUBRE Y LE RUEGO ME DIGA CÓMO COMUNICARME CON USTED PARA HACERLE UNA CONSULTA IMPORTANTE. YA TIENE MI CORREO. MI TELÉFONO ES 620 3569
    GRACIAS Y CONGRATULACIONES POR SU MAGNÍFICO TRABAJO

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro “Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras”.

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