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Haití en nuestro pensamiento

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El reciente desastre natural en Haití, ha puesto otra vez en los ojos del mundo a ese país caribeño, y nuevamente ha suscitado lo mejor y lo peor que hay en nosotros.

La increíble magnitud del sufrimiento humano ha motivado la compasión masiva, gobiernos de los más distantes lugares se han movilizado para socorrer a aquellos que no pueden valerse por sí mismos.

Haití, llamada en tiempos coloniales, “La Perla de las Antillas,” después, “Madre de Revoluciones,” ha sufrido por cerca de dos siglos for atreverse a luchar por, y ganar, su independencia del yugo colonial, de la esclavitud y del pillaje de los europeos.

Haití, así nos informan las corporaciones mediáticas, es la nación más pobre de Occidente. Sin embargo, no nos dicen cómo llegó a ser una nación tan pobre. ¿Cuántos de nosotros sabe que los Estados Unidos brutalmente ocupó Haití y allí se quedó por más de veinte años? ¿O que Haití, que tuvo la temeridad de derrotar no uno, no dos, si no tres ejércitos coloniales (el francés, el inglés y el español), fué forzado a pagar a Francia por 200 años billones de dólares en reparaciones — la primera y única vez en la historia de la humanidad que un vencedor en la guerra tuvo que pagar al país que derrotó!?

Haití no que es solo pobre; ha sido empobrecido por un sistema económico global de explotación y plantación capitalista diseñado para castigar la Liberación de los Negros.

Los Estados Unidos, su vecino más cercano y el más rico, no lo reconoció ni hizo negocios con Haití por cerca de 60 años — o hasta que la Guerra Civil formalmente terminó con la esclavitud por estas costas.

El intelectual y activista revolucionario, C.L.R. James, ha dicho que la Revolución Haitiana fué un evento único en la historia de la humanidad, de más significado que las revoluciones francesa y norteamericana.

Que un Pastor norteamericano (que también fué candidado a la presidencia de los Estados Unidos) pueda ahora igualar ese evento histórico a un contrato con el diablo, nos da una idea del poder que aún posee la revolución haitiana.

Algo muy Interesante: ninguna de las otras revoluciones significó el final aquella verdadera institución infernal –la esclavitud. En verdad, todo lo contrario es cierto: George Washington y Thomas Jefferson eran dueños de esclavos, y Napoleón Bonaparte envió sus ejércitos a Haití para defender la esclavitud.

Década tras década de dictadores mantenidos por los Estados Unidos, herencia de plantación capitalista y explotación, golpes de estado fraguados por los Estados Unidos (como el derrocamiento del Presidente Jean-Bertrand Aristide, en la era de Bush), y la estrangulación de los pobres trabajadores haitianos por las corporaciones, lo han dejado severamente subdesarrollado, y por éso incapaz de enfrentar desastres naturales cuando lo azotan.

Hace varios años, cuando un huracán azotó una ciudad en el país más rico del mundo, los ricos y las clases medias tenían los recursos para huír justo antes que azotara la ciudad lo peor del huracán. Los pobres fueron abandonados a su suerte, a que se defendieran por sí mismos.

En Haití, esos recursos fueron aún más raros.

Pero un terremoto no es un huracán. El terremoto generalmente ataca sin significativo aviso previo.

Pero muchas naciones, como Japón, han construído edificios que resisten los tremores y sacudones de terremotos. Si se hubieran aplicado tales técnicas a las escuelas haitianas, a las casas de vivienda y a los edificios, podrían haber limitado considerablemente la pérdida de vida y el sufrimiento.

Si no hubiera sido explotado y desangrado por siglos, Haití podría haber tenido lo que se necesita para protejer a su pueblo tanto como le hubiera sido posible.

Esperemos que el futuro de Haití será mucho mejor que su pasado post-colonial.

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Mumia Abu-Jamal

Mumia Abu-Jamal

Norteamericano. Luchador por los derechos civiles. Preso en los Estados Unidos y condenado a cadena perpetua.

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