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Cambio climático: Rumbo al desastre

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Evo Morales en CopenhagueNo me vienen otras palabras al asistir al melancólico desenlace de la COP-15 sobre el cambio climático en Copenhague. La humanidad ha penetrado en una zona de tiniebla y de horror. Estamos yendo hacia el desastre. Años de preparación, diez días de discusión, la presencia de los principales líderes políticos del mundo… no fueron suficientes para despejar la tiniebla mediante un acuerdo consensuado de reducción de gases de efecto invernadero que impidiera llegar a los dos grados Celsius. Sobrepasado ese nivel y rozando los tres grados, el clima ya no será controlable, y quedaríamos entregados a la lógica del caos destructivo, amenazando la biodiversidad y diezmando millones y millones de personas.

El Presidente Lula, en su intervención en el día mismo de la clausura, el 18 de diciembre, fue el único que vino a decir la verdad: “Nos ha faltado inteligencia”, porque los poderosos prefirieron negociar ventajas a salvar la vida de la Tierra y los seres humanos. Obama no aportó nada nuevo. Fue imperial, al imponer minuciosas condiciones a los pobres.

Dos lecciones se pueden sacar del fracaso de Copenhague: la primera es la conciencia colectiva de que el calentamiento es un hecho irreversible, del cual todos somos responsables, pero principalmente los países ricos. Y que ahora somos también responsables, cada uno en su medida, del control del calentamiento para que no sea catastrófico para la naturaleza y para la humanidad. La conciencia de la humanidad nunca más será la misma después de Copenhague. Si se dio esa conciencia colectiva, ¿por qué no se llegó a ningún consenso sobre las medidas de control de los cambios climáticos?

Aquí surge la segunda lección, que importa sacar de la COP-15 de Copenhague: el gran villano es el sistema del capital con su cultura consumista. Mientras mantengamos el sistema capitalista mundialmente articulado, será imposible un consenso que ponga en el centro la vida, la humanidad y la Tierra, y tomar medidas para salvarlas. Para el capitalismo la centralidad la tiene el lucro, la acumulación privada y el aumento de competitividad. Have muco tiempo que distorsionó la naturaleza de la economía como la técnica y el arte que era de producción de los bienes necesarios para la vida. La transformó en una brutal técnica de creación de riqueza por sí misma, sin ninguna otra consideración. Esa riqueza ni siquiera es para ser disfrutada, sino para producir más riqueza, en una lógica obsesiva y sin freno.

Por eso es por lo que la ecología y el capitalismo se niegan mutuamente. o hay acuerdo posible. El discurso ecológico busca el equilibro de todos los factores, la sinergia con la naturaleza y el espíritu de cooperación. El capitalismo rompe con el equilibrio al sobreponerse a la naturaleza, establece una competición feroz entre todos y pretende sacar de la Tierra todo lo posible, hasta que ésta no pueda ya sostenerse. Si asume el discurso ecológico… es para hacer lucro con él.

Además, el capitalismo es incompatible con la vida. La vida pide cuidado y cooperación. El capitalismo sacrifica vidas, crea trabajadores que son verdaderos esclavos “pro témpore”, y adopta el trabajo infantil en varios países.

Los negociadores y los líderes políticos en Copenhague fueron rehenes de este sistema, que trafica, quiere obtener lucros, no duda en poner en riesgo el futuro de la vida. Su tendencia es auto-suicida. ¿Qué acuerdo podrá haber entre los lobos y los corderos, o sea, entre la naturaleza que clama pidiendo respeto y los que la devastan sin piedad?

Por eso, quien entiende la lógica del capital, no se sorprende con el fracaso de la COP-15 en Copenhague. EL único que levantó la voz, solitaria, como un «loco en una sociedad de “sabios”, fue el Presidente Evo Morales, de Bolivia. “O superamos el capitalismo, o destruirá la Madre Tierra”.

Nos guste o no nos guste, ésta es la pura verdad. Copenhague quitó la máscara del capitalismo, incapaz de conseguir consensos porque poco le importa la vida y la Tierra, sino las ventajas y los lucros materiales.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento. dijo:

    Me emociona leer a Boff, porque desde joven lo admiré, recuerdo su libro, Iglesia, carisma y poder; es hermoso ver que existen todavia hombres impresindibles, los que luchan hasta el último aliento, defendiendo sus ideas, sin odio a nadie, pero con profundo amor a los pobres, como nuestro Apostol, felicito a Cubadebate porque lo publica con frecuencia, son muy útiles estas opiniones mesuradas y absolutamente imparciales, que hasta los propios enemigos respeta.
    Y una cuestión de orden cuidado con la C y la V, cada rato las trocamos.

  • Jorge González dijo:

    La madre naturaleza no puede esperar:
    Pido un minuto de silencio para aquellos seres humanos que en el mundo ya han sido victimas del cambio climático y hoy no están con nosotros. ¿Quiénes seran los próximos? Tenemos una única oportunidad no podemos desperdiciarla, la solución es de todos, depende de la calidad humana; de los países desarrollados, los subdesarrollados, de los creyentes, de los no creyentes, no es una ideología, hay que tener fe, no se trata de renunciar al desarrollo ni a las tecnologías, estas, las mujeres y hombres de ciencia nos ayudaran a revertir el daño hecho a nuestra madre tierra. Luchemos por la paz mundial, la violencia genera violencia, la paz solo se logra de una forma muy sencilla DIALOGANDO,sobre este tema Albert Einstein dijo: La Paz no puede lograrse a través de la violencia, sólo puede lograrse a través del entendimiento. Los cuantiosos gastos dedicados a la Guerra se podrían dedicar a erradicar la crisis mundial que hoy afecta a los países desarrollados donde seres humanos están desesperados por la falta de empleos y la perdida de sus viviendas. Ni hablar de los países subdesarrollados ¿Cuánto sufrimiento tiene que soportar nuestra especie? sometida a enfermedades, falta de agua, de alimentos, de medicamentos. Por qué no hemos sido capaces de llegar a un verdadero acuerdo.¿ Que les dejaremos a las nuevas generaciones? ¿Un basurero?. PUES NO; a nuestros hijos, a nuestros nietos, tenemos que dejarles no montañas de dinero ni grandes arsenales de armas, sino un lugar limpio donde poder vivir.

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Leonardo Boff

Leonardo Boff

Teólogo, filósofo y escritor brasileño. Conocido por su apoyo activo a los derechos de los pobres y marginados dentro del marco de la Teología de la Liberación, y además al movimiento ecologista.

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