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Guerra preventiva

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Fue el sicópata Bush quien hizo conocer al mundo entero su criminal teoría de la “Guerra Preventiva” que la perfeccionó en Irak, bombardeándola a base de la gran mentira de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

Todas las investigaciones universales, serias y profundas, concluyeron que fue una descarada farsa, un pretexto infame, para agredir a Irak e implantar la extraterritorialidad bélica.

El saldo fue la muerte de millones de civiles, la destrucción física de la milenaria Bagdad y la destrucción institucional de un país que aún no se recupera, el asesinato de miles de dirigente políticos, la muerte de miles de soldados invasores y la implantación de una tesis belicista que aplica en Latinoamérica uno de sus favoritos discípulos: el avezado Álvaro Uribe.

Con ayuda de su patrono Bush, que le facilitó información, aviones, bombas y tecnología dispuso el bombardeo y la invasión del sitio denominado Angostura, en pleno territorio ecuatoriano.

Su pretexto: la presencia en ese sitio de Raúl Reyes, uno de los máximos jefes de las FARC, que terminó asesinado junto a 24 seres humanos, entre ellos, mujeres, algunos rematados a quemarropa por tropas colombianas de infantería que penetraron ilícita y criminalmente en territorio ecuatoriano, uno de los asesinados fue a culatazos, según informe de forenses franceses imparciales.

Bush comenzó su sepulcral hazaña con una guerra mediática para convencer a la humanidad que la existencia de armas para la destrucción masiva justificaría el posterior bombardeo e invasión a Irak.

Uribe comenzó su similar hazaña bombardeando Angostura, asesinando gente que dormía, invadiendo territorio ecuatoriano con tropas de infantería que remataron a los heridos hasta completar 25 muertos y llevándose en helicópteros 2 cadáveres o trofeos de guerra, uno Reyes y el otro un ecuatoriano al que confundieron públicamente con otro dirigente guerrillero colombiano y al que mataron a culatazos, para luego, con desparpajo y cinismo descomunal, iniciar su guerra mediática en contra de Ecuador.

En el trasfondo, Bush (que parece aún sigue influyendo en la política de norteamérica como se demuestra en Honduras) y Uribe hicieron hasta lo imposible por internacionalizar el Plan Colombia e involucrar a Ecuador en el rol de “yunque” para que algún día “pueda ser que talvez, quién sabe”, Colombia cumpla su supuesto rol de “martillo”, y enviase tropas para enfrentar a los insurrectos, lo que no ha ocurrido nunca en serio.

Así como en Irak, que por odio a su gobierno hubo apátridas financiados por la CIA que cantaban loas y justificaban a los invasores, en Ecuador hay apátridas que contribuyen con Uribe para justificar el bombardeo de Angostura como que si hubiera pretexto alguno que le otorgue razón a los buchistas para pretender convertir en culpable al Ecuador por el hecho de que Reyes y su gente utilizara subrepticia e ilegalmente nuestro territorio como refugio, nunca jamás como centro de operaciones bélicas, cosa muy distinta.

Y, como si fuera admisible para Obama, que su gobierno siga usando la guerra buchista como arma de amedrentamiento y chantaje político, en represalia al acto de soberanía ecuatoriano de terminar el convenio de concesión de la base militar de Manta, como dice Fidel, le intentan meter 7 puñaladas en el corazón de América al conceder 7 bases para incrementar la supuesta y única guerra contra el narcotráfico, cuando la humanidad entera sabe que es una guerra interna entre colombianos pues, como muchos de ellos lo reconocen, desgraciadamente lo droga y el paramilitarismo embarra a todo el espectro político y social de ese pueblo hermano.

De nada sirven las condenas de los organismos internacionales, como se evidencia con los golpistas de Honduras, nutridos por el mismo veneno imperialista de los ejecutores de las guerras preventivas, escudándose todos ellos en mentiras, embustes y falacias y pueden consumar sus agresiones con impavidez, como hace Uribe que, con toda sinvergüencería, se presenta ante los presidentes sudamericanos para explicar la entrega de la soberanía colombiana al servicio de la guerra.

En ninguna otra región del mundo, donde se produce o se consume droga, se ha desatado una guerra de las proporciones que quieren Bush, Uribe y el ultra fascista Santos que es la pieza de recambio del actual guerrerista.

Que esa sea la conducta criminal de los que prefieren la guerra al diálogo y a la paz no es nuevo en la humanidad, pero que haya ecuatorianos que por odio a la Revolución Ciudadana estén prestos a convertirse en Judas, es una miseria intolerable, que pretende dar éxito a Uribe en sus guerras preventiva y mediática.-

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Alfredo Vera

Alfredo Vera

Periodista ecuatoriano. Dirigente de la Fundación Guayasamín.

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