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La extorsión a los viajeros estadounidenses a la Isla

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¿Por qué quiere impedir nuestro gobierno que veamos y sepamos lo que sucede en Cuba? Dice que su intención es privar a los cubanos de divisas para que cambien la forma en la que han organizado su sociedad. Si es así, es la primera vez en la historia en que se nos obliga a sacrificar una de nuestras libertades fundamentales para implementar un objetivo de política exterior.

Los tribunales estadounidenses han reconocido y protegido desde siempre nuestro derecho a viajar hacia y en países que están en paz con nosotros, y nuestra Corte Suprema ha considerado repetidamente que esto forma parte de la libertad de la que no se nos puede privar sin el debido procedimiento legal bajo la Quinta Enmienda. Además, ya que el viaje involucra a menudo el conocimiento y el intercambio de ideas, nuestros derechos de expresión y asociación según la Primera Enmienda, también son afectados. Como señalara una vez el antiguo juez William O. Douglas: «La libertad de movimiento es la esencia misma de nuestra sociedad libre, que nos distingue… a menudo conduce a que todos los demás derechos tengan sentido».

A pesar de esto, en 1982, la Administración Reagan promulgó regulaciones administrativas respecto al viaje a Cuba que requieren un permiso extendido por el Departamento de Estado (permitiendo sólo ciertos tipos limitados de viaje, excluyendo los viajes de negocios y turísticos) y multas por la violación de restricciones monetarias simultáneas del Departamento del Tesoro que prohíben que se gaste dinero sin autorización. En una decisión de 5 contra 4 en 1984, en Regan vs. Wald, nuestra Corte Suprema confirmó la constitucionalidad de esas restricciones sobre la base de la afirmación del Departamento de Estado de que Cuba tenía el apoyo económico, político y militar de la Unión Soviética, por lo tanto los derechos de los ciudadanos eran superados por los requerimientos de la seguridad nacional. En otras palabras, el procedimiento debido no era violado porque no estábamos «en paz» con Cuba.

En los años 90, cuando la Unión Soviética había dejado de existir y nuestro Departamento de Defensa había certificado que Cuba no presentaba un riesgo para la seguridad, las restricciones no fueron impuestas, ya que estaba bien claro que ningún juez las confirmaría. Sin embargo, continuaron existiendo, porque nuestros presidentes carecían de la voluntad política de eliminarlas y nuestro Departamento de Estado las utilizaba para tratar de atemorizar a los estadounidenses para que no fueran a Cuba. En 2000 fueron codificadas mediante una maniobra legalmente dudosa en el Comité de Conferencia Cámara-Senado, en una ley sobre otro tema. Cada año, siguió aumentando la cantidad de visitantes estadounidenses no-autorizados, y el Consejo de Comercio y Viaje Cuba-EE.UU. ha calculado que el año pasado fueron más de 100.000.

Codificadas o no, las restricciones son inconstitucionales y por lo tanto no-válidas porque la Guerra Fría terminó. La mayoría de los viajeros a Cuba conocedores de los aspectos legales saben que pueden evitar problemas al negarse a pagar presentando un pedido de audiencia dentro de los 30 días requeridos después de recibir una notificación de multa, lo que llevará el caso a una suspensión legal perpetua, porque nuestro gobierno no desea una decisión legal. Las restricciones han sido utilizadas para acosar (pero no procesar) a los que nuestro gobierno considera políticamente incorrectos. Dirigentes sindicales y estudiantes que participan en conferencias en Cuba han sido mantenidos durante horas en los aeropuertos para ser interrogados por agentes de aduana. El guitarrista de Los Angeles, Ry Cooder, que realizó una película en La Habana para promover la amistad entre los dos países («Buena Vista Social Club»), recibió una notificación de multa de 25.000 dólares.

El peor aspecto de la situación actual es la extorsión de viajeros a Cuba desprevenidos por un gobierno que sabe que si una multa es disputada no habrá proceso alguno. La multa teórica por gastos sin permiso es de 250.000 dólares, la multa sobre el papel pero no en la práctica es de 55.000 dólares, la multa típica es de 7.500 dólares, sin embargo el Tesoro acepta hasta 700 dólares como «convenio extrajudicial». El Tesoro se ha estado negando a hacer públicos sus archivos pero un informe de 2001 en NY Transfer de John Hillson indica que el Tesoro le dijo que aunque han cobrado casi 2.000.000 dólares en convenios con los 379 viajeros que se asustaron suficientemente como para pagar voluntariamente, nunca han procesado a alguien.

Ha habido leyes pendientes en el Congreso durante por lo menos cinco años para abrogar algunos aspectos del embargo contra Cuba, incluyendo las restricciones de viaje (véase la propuesta «Ley de Viajes a Cuba»). Sin embargo, según el reglamento, unos pocos hombres poderosos llamados «líderes partidarios» deciden qué y cuándo se vota, y no se ha permitido una votación sobre sus méritos, sólo se han considerado los pedidos presupuestarios anuales de la Administración Bush de dinero de castigo.

Nuestro Congreso reacciona ante todo ante las contribuciones a las campañas electorales y ante los poderosos grupos de presión. El pueblo cubano no posee ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, hace dos semanas, la Cámara votó por tercer año consecutivo denegando el dinero de penalización por las restricciones de viajes y el tema será presentado próximamente al Senado. Si los estadounidenses pueden viajar libremente a Cuba, llegarán a conocer por sí mismos lo que sucede en ese país, en lugar de tener que basarse en la inexacta propaganda oficial. Si esto sucede, esperemos que todo el embargo sea relegado a donde corresponde – al basurero de la historia.

* Tom Crumpacker forma parte de la Coalición de Miami para Terminar el Embargo de Cuba. Su correo es: Crump8@aol.com
30 de septiembre de 2003

 (Tomado de Counterpunch)

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

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Tom Crumpacker

Tom Crumpacker

Es abogado que trabaja para la Miami Coalition to End the US Embargo of Cuba. Es colaborador sistemático de Counterpunch.