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Café Amargo: Un canto a Lorca desde la Sierra Maestra

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rigoberto jiménezEntre el agua y otras circunstancias, vi pocas películas en el pasado Festival de cine de La Habana. Y aunque sé que será exhibida por el circuito nacional, perseguí a Café amargo, de Rigoberto Jiménez, primera obra de ficción nacida en la Televisión Serrana.

El filme está basado en el documental Las cuatro hermanas, realizado en 1997 y que obtuvo una buena cantidad de premios, entre los que se encuentran: Mejor documental del año en Cuba seleccionado por la Prensa y la crítica cinematográfica; Mención en el Festival Caracol, UNAEC, La Habana, y Gran premio a la Maestría Artística Santiago Álvarez, Primer Festival nacional de documentales Santiago Álvarez “In Memoria”, Santiago de Cuba.

Con esa obra como base, Rigoberto se lanzó a la ficción acompañado por Roberto Renán en el argumento, Arturo Arango y Xenia Rivery en el guión; Jorge Luis Barber en la producción; la música de Juan Piñera; fotografía de José Manuel Riera; banda sonora de Heidi Carrazana, edición de Ilka Valdez y dirección de Arte de Vivian del Valle.

A Lola le dieron vida Adela Legrá y Yudexis de la Torres, a Gelacia le pusieron vida Coralia Veloz y Yunia Jerez , mientras Pepa corrió a cargo de Oneida Hernández e Ilietis Batista; y Mirelis Echenique y Venecia Lanz fueron Cira. Carlos Méndez interpretó a Rubén y Raúl Capote a Ibrahim.

Café amargo no es una cinta de esas que te deja sin aliento, pero está muy bien hecha, con una historia lorquiana que atrapa al espectador. Es la ópera prima de Rigoberto, que accedió a contarnos su película: la del niño nacido en la Sierra Maestra, hoy director de cine:

¿Cómo te acercas al cine?

-Cuando me gradué en la universidad, plena crisis del Periodo Especial, 1992, debía regresar a mi pueblo en medio de la Sierra Maestra, justo en ese momento salía la convocatoria de Televisión Serrana, algo sobre lo que no había mucha información y a la que acudí con esperanzas e incrédulo también, pero en los exámenes de aptitud salí entre los que pasaríamos el entrenamiento para trabajar en las comunidades de la Sierra haciendo documentales. Luego de tener la certeza de que era real el proyecto, comenzamos a aprehender un nuevo lenguaje, sobre todo con el método de aprender haciendo, así entrenamos la mirada, aprendí a contar de una forma diferente, a narrar desde las imágenes y el sonido. De esa manera comenzó todo, me hice documentalista.

¿Por qué la Televisión Serrana?

-En mi anterior respuesta lo digo, fue pura coincidencia y una gran suerte, de no haberse dado todas estas coincidencias, yo no hubiera coincidido con Televisión Serrana, creo que es una de las pocas veces en que el fatalismo geográfico actuaba a favor y tiene mucho significado para mí, haber comenzado en un proyecto como ese, con tanto humanismo y tan claro en sus objetivos.

¿Qué haces en la Escuela Internacional de cine de San Antonio de los Baños?

-Comencé en la EICTV en la Cátedra de Polivalencia, es la etapa en que los estudiantes se preparan para los diferentes roles de una realización y producción audiovisual. En estos momentos llevo la Cátedra de Televisión y Nuevos Medios, una cátedra nueva con muchos retos, pero de una gran amplitud creativa que obliga constantemente a tirar para adelante, a estar constantemente aprendiendo y sorteando toda nuestra incompetencia tecnológica y las diferentes resistencias humanas que afloran ante lo desconocido.

¿Eres fan de Federico García Lorca y sus dramas?

-¡Lorca! Yo me gradué en Letras y por ahí encontré a Lorca, su potente obra, sus personajes y sus versos, me hacen sentir la fuerza que tiene como artista y también la manera en que miraba y asimilaba su realidad y como le afectaba a su sensibilidad, para mi es el paradigma del alma de un artista, de un poeta.

¿Cuántas voluntades uniste para “parir” Café amargo?

 -Café Amargo está impregnada del espíritu lorquiano, no porque se lo impuse, sino porque sus personajes lo tienen genéticamente, de ahí que cuando hice Las Cuatro Hermanas, pensé que sería una buena historia para la ficción y a partir de ahí , desde 1998, comenzó el largo camino hasta llegar a Café Amargo. Fueron muchas voluntades, no es un trabajo únicamente mío, lanzarse desde la producción independiente para armar un proyecto semejante, es difícil, había que enamorar a muchas personas, había que lograr tener muchas armas para no solo crear desde lo artístico, si no desde los intríngulis económicos, desde las trabas burocráticas, tecnológicas, en fin, que hacer un primer largometraje de ficción, hoy , con nuestras condiciones, te puede llevar a un desgaste progresivo físico y mental que si no estás convencido realmente de lo que quieres, puedes llegar a abandonar sin apenas comenzar, son fuerzas muy potentes, las que actúan en contra. Al final la gran satisfacción viene de que la obra terminada no transpire esas dificultades y que fluya fresca y clara, aunque el amargo esté en el título, pero prefiero creer que esto solo tienen que ver con la historia contada y no la vivida para producirla.

¿Cómo escogiste a las actrices?

-Yo quería trabajar con actrices nuevas en la pantalla y con actrices de la provincia para eso realizamos un proceso de casting que constituyó un taller en Televisión Serrana con Eduardo Eimil, para entrenar a los actores y a las actrices de teatro en el trabajo frente a la cámara y de ese proceso salieron las protagonistas de la historia, en la etapa de la juventud, que es el mayor metraje de la película. Luego ellas se quedaron un tiempo en la sierra y aprendieron a trabajar en el campo, a montar a caballo, a caminar y expresarse como gente de allí, porque ese era el punto que yo quería, que las actuaciones fueran naturales , que no se notara que estuvieran actuando y creo que ese es una de los mejores logros de la película. Después vino el proceso de las actrices mayores, pero fue más directo y dirigido, buscamos la experiencia, pero también similitudes físicas, tuvimos muchos sobresaltos, pues muchas actrices una vez confirmadas cancelaban, es complejo para una actriz mayor irse a trabajar a las difíciles condiciones la Sierra, pero al final logramos completar el casting y creo que el mejor, el justo para esta historia.

¿Las locaciones son de la Sierra?

-Todas las locaciones son en la Sierra, muy cerca de donde vivían los personajes reales, eso agregaba muchas dificultades, pero la autenticidad de lo real lo exigía y ahí está la Sierra plena, respirando en la historia, hermosa y compleja a la vez.

Uno de tus documentales más conocidos es el que da pie a Café amargo, ¿qué dijeron los personajes reales de esa ficción sobre sus vidas?

-Las cuatro hermanas reales nunca se opusieron a que filmáramos su historia, siempre fuimos respetuosos de sus personas y sus maneras de ser, accedieron al documental y cuando estuvo terminado se sintieron identificadas, y cuando le dijimos de la ficción , aceptaron también. Fue un proceso muy humano y hermoso, tanto, que llegado el momento de que las actrices , tanto las jóvenes como las mayores, las conocieran , cada una de las personas reales se sentía perfectamente identificada con la actriz que la interpretaría, fue un descubrimiento grandioso para mí comprobar que estábamos en el camino cierto. Ahora te digo, la historia de la ficción es enteramente de ficción, solo fuimos fieles al espíritu de la historia real y a sus nombres, de ahí que también sea un homenaje a estas personas que hasta el momento estaban en el anonimato.

¿Por qué la ficción si te ha ido bien el documental?

-Los procesos de creación para mí a la hora de hacer un documental transitan por muchas maneras de crear en la ficción, incluso de hacer literatura, al final tienes que utilizar la forma narrativa correcta. Los procesos de crear personajes son complejos, en un documental también creas un personaje, te adueñas de su vida, lo reconstruyes y luego lo devuelves a la pantalla lo más real posible; en la ficción reconstruyes la realidad y creas otra y si es basada en la real realidad, quieres crear la nueva, lo más creíble posible, es un proceso creativo que pasa por zonas intuitivas que se conocen solo a la hora de vivirlo. Si hay un proceso bien diferente entre ambos géneros es la dirección de actores, que fue de un aprendizaje enorme y este fue prácticamente a la par de que estábamos filmando, fue una escuela y de ahí los resultados.

Cuando abres los ojos por la mañana, ¿extrañas las lomas?

-La Sierra está presente la mayoría de las veces con los ojos abiertos y también cerrados, es mi espacio vital, aunque muchos no lo crean o no lo adivinen, pero de allí soy y de allí me nutro, es el punto de partida de todo y mi punto de regreso.

(Tomado del Portal de la TV)

Se han publicado 4 comentarios



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  • David dijo:

    Felicitaciones para Rigoberto por ese logro cinematografico. Le deseo un feliz año 2016

  • Rosy dijo:

    La película me gustó muchísimo, es verdad que atrapa al espectador, sobre todo para el que está aburido de lo mismo con lo mismo de mostrar la marginalidad y lo más feo de nuestra sociedad, Café Amargo tiene la frescura del cine cubano de los años 80, y es lamentable que críticos de cine como Julio Martínez con sus rebuscadas palabras halla querido hacer trizas de este film.

  • Venecia Lanz dijo:

    ME ENCANTA EL RESULTADO UNA PELI Q HACE JUSTICIA A LAS MUJERES DEL CAMPO Y EN FIN A TODAS LAS MUJERES BSOOS CIRA

  • jesus ariel dijo:

    UN CAFÉ AMARGO PARA SOÑAR CON LOS OJOS ABIERTOS.
    Tuve la oportunidad maravillosa de conocer a Rigoberto Jiménez en septiembre del año 2000 por allá por Televisión Serrana, cuando yo formaba parte de un grupo para pasar un taller de realización del documental, que si mal no recuerdo era el primero que se realizaba en TV Serrana, y él formaba parte de de un claustro de profesores excelentes, encabezados todos por el maestro Daniel Diez.
    De los regalos que la vida me ha dado, ese ha sido unos de los más grandes para mí. Estar un mes en Televisión Serrana compartiendo con gente maravillosa, sencilla, inteligente, emprendedora y sobre todo con un amor imposible de describir hacia la profesión , me hacen recocer y agradecer toda la vida ese taller.
    De todos allí se aprendía, era como algo mágico. Del jardinero que todos los días nos regaló flores, y poemas, y mucha sabiduría.de las cocineras, de los choferes, de los editores, de los productores. En fin de todos. Hoy esos hacedores del audiovisual que allí conocí son reconocidos como grandes realizadores en Cuba y buena parte del mundo.
    Allí aprendí las herramientas necesarias para realizar un documental. Es cierto que TV Serrana tiene un estilo y estética únicos de realización en el mundo. Ellos tienen sus secretos para ello, y les aseguro que no se trata solo de conocimientos, Herramientas y técnicas, por supuesto que existe algo más. Y en aquella hermosa ocasión compartieron con nosotros muchos de esos secretos.
    Recuerdo una noche, de esas que jamás podré olvidar, que me encontraba trabajando en el guión del documental que debía realizar como parte de ese curso. Que curiosamente fue sobre la historia de TV Serrana y que realizamos Nairobi Terry, un muchacho de San Pablo de Yao y yo con el Título “Pintando las montañas” tomado de una frase de Santiago Alvares refiriéndose a labor de tv Serrana. Esa noche estaban tres personas del claustro conmigo, no había nadie más, luego de conversar un rato, uno de ellos decidió contarme un secreto aún mayor, que trataba de la esencia misma de ser realizador de audiovisuales, en aquellos momentos, era el principal, el que lo regía todo. Gustosamente lo compartieron conmigo. Realmente no sé, si hicieron eso con alguien más del taller, lo cierto que lo llevo guardado para siempre y que me ha dado buen provecho en lo personal y sobre todo en lo profesional. Tampoco lo voy a contar ahora.
    Pude ver “Café Amargo” de Rigoberto en el espacio La séptima Puerta, a quien doy las gracias y felicito, disfruté la película mucho. Y aunque confieso que él no estaba entre los que me contaron el secreto mayor, pude darme cuenta en su película, que lo conoce y utilizó maravillosamente. Tal vez por eso yo quizá la he visto diferente. Lo invito a usted a que la vea si no lo ha hecho y si lo ha hecho véala de nuevo. En ella está el secreto. Un buen trago de café amargo para seguir soñando.

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con el diario digital La Jiribilla.

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