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Felicidades guardianes de la caja mágica

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aniversario 65 de la televisión cubana

Sesenta y cinco años atrás, el 24 de octubre, Gaspar Pumarejo le ganó a Goar Mestre la carrera por fundar la televisión en Cuba. La señal partió desde la casa de sus suegros. Así, la isla antillana fue uno de los primeros países latinoamericanos en entrar en la era televisiva.

De aquel día a estos no solo ha corrido mucha lluvia, sino que son numerosos los cambios en hacer y en transmitir televisión. (Y en recibirla también, por supuesto)

De una señal en blanco y negro, con profusión de publicidad, hasta la digitalización de ese proceso, en vías de desarrollo en Cuba, aplicado desde lustros atrás en otros países,  la televisión ha sido un lugar que se impregna en sus hacedores y los acompaña para toda la vida como sucede con algunas drogas.

Programas de vanguardia, buenos, regulares y malos han sido trasmitidos en estas seis décadas y media para públicos que han aplaudido o criticado, pero que generalmente siguen frente a la pantalla.

Hoy existen cinco canales nacionales: Cubavisión (1950, nació como CMQ), Telerebelde (1968, se fundó en Santiago de Cuba como canal 2), Canal Educativo (2002), Canal Educativo 2: (2004), y Multivisión (2008). Desde 1986 se trasmite Cubavisión Internacional que se emite para el exterior.

La red de telecentros provinciales incluye al Canal Habana, con una programación especial, Tele Pinar: Pinar del Río;   ArTV: Artemisa; Tele Mayabeque: Mayabeque;   Islavisión: Isla de la Juventud; TV Yumurí: Matanzas;     Tele Cubanacán: Villa Clar;   Centrovisión Yayabo: Sancti Spíritu; Perlavisión: Cienfuegos; Televisión Camagüey: Camagüe;   TV avileña: Ciego de Ávila; Tunasvisión: Las Tunas; Tele Cristal: Holguín; Tele Turquino: Santiago de Cuba; Sol Visión: Guantánamo; CNC Tele-emisora Granmense y la TV Serrana, para áreas ubicadas en la Sierra Maestra, provincia Granma.

Cada uno de esos centros agrupa a personas de diversas generaciones que han dedicado parte de su vida a hacer televisión… Algunas lo han hecho con más efectividad que otras, pero todas han fumado de esa droga especial.

Hoy no voy a hablar de creadores o programas más o menos eficaces, sencillamente los quiero felicitar en su cumpleaños. Y dos de ellos, fundadores de la “caja mágica”, reproduzco sendos fragmentos de entrevistas en las que cuentan cómo llegaron a la tv.

Jesus CabreraJESUS CABRERA

Entonces, como no conseguía trabajo, compré una plaza de ayudante de carrero en la Pepsi-Cola a mediados de 1949. Hacía seis meses que había llegado a Cuba. Un día terminé temprano, venía caminando por la calle Monte y vi en la vidriera la televisión, algo que ya conocía en Estados Unidos, porque muchas veces fui con mi novia a Radio City Music Hall y aquello se televisaba. Me pasaba casi el tiempo que duraba el espectáculo, que era grandísimo, mirando las cámaras y admirando a la gente que trabajaban con ellas. Eso fue un bichito que me entró, me quedó y me marcó.

Cuando vi la televisión en Cuba empiezo a averiguar. Me entero por mi hermana que un enamorado que tenía mi sobrina empezaba a trabajar en televisión. Hablé con él y me dijo que, aunque no había plaza, que fuera. Un día de noviembre que termino temprano, exactamente el 3 de noviembre de 1950, fui y me dijo: mira, por ahí viene Barquín.

Yo le voy a decir que tú conoces algo de televisión y estuviste varias veces en la NBC. Cuando llega Barquín, que era ingeniero y jefe técnico de Unión Radio, me presentó como su tío y me preguntó si quería trabajar en la televisión. Le respondí que sí, pero me dijo que no tenía plaza, aunque le hacía falta una gente así como yo para que ayudara a subir los hierros de la torre que estaban poniendo en Mazón y San Miguel.

No esperé al otro día. Enseguida hablé con el responsable –un hombre a quien le llamaban el Guajiro– y empecé a trabajar.

Le dije a mi hermana que vendiera mi plaza, que no iba a seguir trabajando. Estuve seis meses sin sueldo. Cuando se terminó la instalación de la torre pasé al Estudio 1, que era chiquito. Allí se transmitía un programa a las nueve de la mañana que era de ejercicios, hasta las once que entraba el de Nitza Villapol, «Cocina al minuto». Después había un pequeño noticiero y luego un receso hasta las siete de la noche, cuando Alberto Gandero transmitía un noticiero un poco mayor. Yo limpiaba y alineaba las cámaras y me ponía a hacer un dolly, un dolly back…, y aprendí cómo el foco variaba; es decir, cuando yo iba hacia delante, variaba el foco hacia atrás. Entonces un día falló el camarógrafo que le tocaba y me preguntaron si me atrevía a hacerlo. Respondí que sí, y Nitza quedó maravillada conmigo. Recuerdo que dijo: ¡qué bueno es Chucho!

Le cogí las uñas casi dentro del bol donde ella preparaba las cosas y eso fue suficiente: me quedé fijo. En ese estudio estuve como dos o tres meses hasta que pasé a otras cosas y me hice camarógrafo.

Llegó 1953, que es cuando Barleta compra Mazón y San Miguel, es decir, el Canal 4, porque Tele Mundo estaba listo, pero no tenía quien le operara la planta. El último programa que hice como camarógrafo –porque muchos de los camarógrafos pasamos a directores para trabajar en los dos canales– fue «Viernes de gala», con Lecuona, el primero que hice como director. Allí estuve hasta 1954. También realizaba un programa que se llamaba «Tierra adentro», que escribía Paco Alfonso, y un grupo que hacía «Esta noche a las 9», un programa policíaco que yo pedí que me lo dieran porque siempre me gustó ese género. Lo escribía Félix Pita o Marcos Behemaras. Ese mismo año le organizamos una huelga a Barleta y nos botó. Formamos un sindicato, hicimos una solicitud porque yo seguía ganando 150 pesos como director, lo mismo que ganaba como camarógrafo, y eso no era justo. El caso es que al otro día nos llamaron a todos y nos dieron seis meses de sueldo, y nos quedamos en la calle.

Mirta MuñizMIRTA MUÑIZ

 -¿Cuál es el recuerdo más nítido que tienes del primer día de televisión en Cuba?

-Ahora que me preguntas te respondo con dos palabras: tensión y cansancio.

– ¿Sentías que estabas asistiendo a un acto que marcaría historia?

Plenamente consciente, pues ese día fue el resultado de muchas jornadas de trabajo desde que serví de intérprete a Gaspar Pumarejo con dirigentes de la RCA Víctor y Humara y Lastra, sus representantes en Cuba, para la adquisición de los equipos hasta cuando el mismo primer día nos preguntamos quien nos iba a ver, porque aún no había muchos televisores en las casas y yo propuse coordinar con las tiendas para ponerlos en las vidrieras y mantenerlos encendidos.

Fue muy hermoso ver como la gente disfrutaba por primera vez la televisión. Además, Pumarejo se encargó de hacérnoslo entender cuando nos reunió el día antes y entregó a todos y cada uno de los que trabajábamos una carta bien importante, asignando tareas a cada uno.

Te copio un párrafo: “Agradezco anticipadamente desde lo más profundo de mi alma, la cooperación que me brinden mañana, día señaladísimo en los anales no sólo de la historia de Unión Radio y Unión Radio Televisión, sino en la historia de Cuba, ya que nos cabe la gloria de haber sido los primeros en incorporar nuestra patria al más moderno invento de nuestra época.” Tengo la carta en mi poder con la organización y la asignación de tareas. Nombres de actrices como Raquel Revuelta, periodistas como Juan Emilio Friguls, locutores como Roberto Canela, entre otros que aparecen en esas listas que son realmente los verdaderos fundadores de la televisión en Cuba.

– ¿Que era la televisión para ti entonces? ¿Cómo llegas a ella?

-Pudiera decirte que para mi la televisión fue como el inicio de un gran amor. Era posible por primera vez transmitir al público una unión casi mágica de dos expresiones artísticas: la voz de la radio y la presencia física del teatro. Eran los años cercanos al fin de la guerra mundial y la posibilidad de ponernos al tanto de lo que ocurría en el mundo. Yo trabajaba en Unión Radio y como en cualquier emisora pequeña hacía casi de todo, desde secretaria de Pumarejo, hasta copista de libretos, pasando por ocuparme de los comerciales de la pelota, narrada entonces por Felo Ramírez y René Molina, hasta dirigir programas como uno memorable de historias favoritas de Marcelo Agudo. Estaba bien inmersa en la programación y la organización, junto a Enrique Pumarejo. Por eso Gaspar nos lleva a Enrique y a mí las conversaciones con la RCA.

Se han publicado 3 comentarios



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  • ELPIDIO dijo:

    CITO A MIRTA MUÑIZ;

    – ¿Que era la televisión para ti entonces? ¿Cómo llegas a ella?
    -Pudiera decirte que para mi la televisión fue como el inicio de un gran amor.

    MUY BONITA RESPUESTA, PERO SI AHORA ME PREGUNTAN A MI RESPONDERÍA;
    ´´CUANDO EL AMOR NO ALCANZA´´….

  • Yunior dijo:

    Felicidades a los compañeros. PERO… de que caja magica hablan? Del paquete

  • ajajj dijo:

    ajajajajajaj que pesao Yunior ajajjajaja

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con el diario digital La Jiribilla.

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