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La Facultad de Radio, Cine y Televisión del ISA: Ejercer el arte en toda su plenitud

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En septiembre de 1988 se creó en el Instituto Superior de Artes, ISA, la Facultad de Radio, Cine y Televisión, que en el 2002 tomaría otro nombre: Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual y se conoce por sus siglas FAMCA.

En septiembre de 1988 se creó en el Instituto Superior de Artes, ISA, la Facultad de Radio, Cine y Televisión, que en el 2002 tomaría otro nombre: Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual y se conoce por sus siglas FAMCA.

En septiembre de 1988 se creó en el Instituto Superior de Artes, ISA, la Facultad de Radio, Cine y Televisión, que en el 2002 tomaría otro nombre: Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual y se conoce por sus siglas FAMCA.

Durante sus primeros años la escuela solo tenía alumnos-trabajadores, con encuentros quincenales para ofrecerles las herramientas teóricas que la mayoría usarían en sus desempeños laborales de la radio y la televisión.

Desde el 2002 el centro abrió sus aulas a estudiantes procedentes del nivel medio de enseñanza regular. Se trataba de jóvenes entre 17 y 25 años sin conocimientos previos del arte o las técnicas del cine, la radio o la televisión, así renació la FAMCA.

Pero ¿cómo fueron las raíces de este proyecto? Su primer decano, Jesus Cabrera, nos lo cuenta: “En el último año que estuvo Manelo (Ismael González) como presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión, a otros directores y a mí, nos convocaron a una reunión donde había compañeros del Comité Central y se iba a leer el informe con el trabajo del año. Cuando él terminó pedí la palabra, no me fijé que estaba el compañero Raúl Castro.

“Le manifesté a Manelo que me había gustado mucho el informe, que era muy crítico pero que me extrañaba que él que siempre había defendido la docencia, no hablaba de ella. Entonces Raúl me preguntó por qué decía y eso y le dije que a nosotros los directores nos exigían título universitario, y hay muy pocos que lo tienen porque nos hemos dedicado a hacer muchos programas de televisión y no alcanza el tiempo para estudiar.

“Me recordó que ya había una escuela, la de Cine, Radio y Televisión, de San Antonio de los Baños, (EICTV) y le contesté que esa no era para los cubanos. Me dijo: Ya la tendrán. Una semana después me llama la secretaria de Armando Hart y me informa que tenía una reunión con el Ministro al día siguiente a las 10 de la mañana.

“Llegué puntual y estaban Manelo, Julio García Espinosa, entonces presidente el ICAIC, y Tony Rodríguez, el rector del ISA. Ahí me dijeron que tenían una encomienda de Raúl y que pensaban que la persona idónea para dirigir el diseño de una Facultad era yo.

“Les agradecí, y les dije que yo había dado muchas clases de dirección, pero de ahí a que haga un diseño con los métodos y con los problemas que tiene la docencia artística, no. Me dijeron que me pondrían psicólogos, asesores…” e hicimos una comisión de 19 personas compuesta por directores de radio, cine y televisión, sonidistas, productores, y fotógrafos, las cinco patas de una mesa.

“Y empezamos a hablar de nuestras dificultades en atender el oficio porque no había una carrera idónea para ello, y a partir de nuestras deficiencias, hicimos un modelo de especialistas que aún tiene vigencia. Lo discutimos en el ISA delante de todo el profesorado, y nos hicieron muy pocas recomendaciones. Entonces fuimos al Ministerio, lo defendimos y nos dieron la aprobación de la carrera.

“Le dije a Hart que ya estaba el modelo de estudio de especialistas, que nombrara él al decano. Me respondió que ya estaba nombrado, que era yo. Ya yo no trabajaba en la televisión desde el 87, estaba haciendo varias cosas, entre ellas una película sobre la vida del capitán San Luis, en Pinar del Río. Tenía como cuatro o cinco programas Día y Noche.

“Entonces me dijo: ´Hágalos, pero también dirija la Facultad´. Me costó mucho trabajo. Y eso que te menciono fue lo único que hice en los 12 años que fui decano. Yo le había dicho que estaría solo dos años y luego me iba a hacer mi trabajo, que es lo que más me gusta, también la docencia, pero dirigir programas mucho más.

Me enamoré de la Facultad, y todavía estoy recogiendo éxitos de los muchachos. Ahí está Ian Padrón, que fue alumno eminente en mi época, y muchos otros; es cierto que se han ido algunos porque no han encontrado trabajo; ha habido una crisis que han obligado a los muchachos a buscar trabajo en otros lugares.”

Aquella escuela que Chucho Cabrera propuso y dio sus primeros pasos, creció. Tiene cursos por encuentro y regular, dos filiales, una en Holguín y otra en Camagüey, mantiene estrechas relaciones con la Escuela Internacional de cine y televisión de San Antonio de los Baños y tienen matriculados alumnos de todo el país que luego de cinco años pueden graduarse de Dirección, Edición, Fotografía, Sonido y Producción con el título de Licenciados de los Medios de Comunicación Audiovisual.

En el contexto del Festival de las Artes del ISA se celebra el IMAGO, que cada año ha ganado en calidad y trascendencia. Se compite en Ficción, No ficción, Animación, Video arte, Video clip, Spot, Programa radial, Guion y está abierto a los estudiantes de la FAMCA, EICTV, universitarios de todo el país y jóvenes en general que no hayan cumplido los 25 años.

Hoy esta facultad muestra entre sus graduados un grupo importante de reconocidos artistas del audiovisual: Rudy Mora, Tomas Piard, Orlando Cruzata, Juan Carlos Travieso, Ernesto Fundora, Luis Najmías, Ian Padrón, Inti Herrera y Esteban Inausti, por solo citar algunos ejemplos.

Uno de sus profesores actuales es Gustavo Arcos, que se encarga de impartir Cine Cubano y Universal. El reconocido crítico dice “Por las aulas de la FAMCA han pasado más de 800 estudiantes en sus dos décadas de existencia. Más allá del número, podemos imaginar cuánto talento ha encontrado su cauce, su razón de ser en ese espacio de creación audiovisual. Muchos de los que hoy hacen cine, radio o televisión dentro o fuera de Cuba, empezaron justamente sus historias profesionales en este sitio. Hasta bien entrados los años 80, nuestros cineastas, y artistas de los medios tenían la práctica como única forma de aprendizaje, ella les daba la experiencia y también las herramientas necesarias para trabajar con las imágenes o el sonido. Hicieron grandes cosas. Pero dominar las cámaras, los dispositivos o las técnicas, no es suficiente, es solo una parte del camino pues lo que realmente importa es lo que colocas delante de ellas, lo que puedes hacer, relatar o sugerir con su explotación. Tal es el propósito de los profesores de esa escuela, o de al menos algunos de ellos (pues nada es perfecto) generar ideas, abrir oportunidades para el crecimiento espiritual y cultural de los estudiantes. Organizar miles de años de información y cultura universal para que conozcan de dónde han venido, o sobre quiénes están parados. Motivarlos a que una vez conocido el lenguaje, sean capaces de explorar por ellos mismos el mundo, representándolo, hurgando en sus aristas, en su complejidad y si es posible, con sus obras, estremecerlo.”

Leandro de la Rosa Jiménez, uno de los numerosos estudiantes de esa facultad (segundo año, en especialidad de dirección) confesó: “Escogí la FAMCA porque tiene mucho que ver con mis intereses personales. Me gradué en el 2009 en la especialidad de pintura en la Academia de Bellas Artes San Alejandro y no encontré una escuela más adecuada para ejercer el arte en toda su plenitud, podía mezclar especialidades como la literatura, la pintura, la fotografía, el teatro y la música en tres formas de expresión, el cine, la televisión y la radio. En ningún lugar podría pensar estos meandros del arte como ríos infinitos. Como ríos corales, donde necesitara de otro para expresarme abiertamente como autor. Quizá me atrajo demasiado mover la obra plástica que ya sentía estática durante mis últimos años en San Alejandro, o quizá me atrajo el hecho de escapar de la soledad íntima del autor plástico. No lo sé, FAMCA me ha atrapado y con ella el arte cinematográfico y todos sus misterios jóvenes.”

Y al preguntarle qué esperaba habló de sus sueños: “Espero expresar mis inquietudes como ser social. Aprender a escuchar y a opinar eternamente. A ser parte de una generación. Espero no ser un malentendido, pero sí acuerdo y búsqueda. Espero que mi obra fluya y no la pare ninguna barrera tonta de contenido. Espero siempre tener ideas nuevas y que la gente crea en mi trabajo. Espero transformar, divertir, angustiar, convertir, discutir y vivir a través de mi obra. Espero que el cine siga siendo una forma de vida, que sea más interesante ser cineasta cada día.”

Otra alumna, también de segundo año, es Yadiana Gibert quien revela: “Mirando las cosas desde ahora, no estoy muy segura de por qué escogí la FAMCA en primer lugar, sé que cuando estudiaba en el preuniversitario apenas tenía conocimiento de la existencia de la escuela y ya en onceno grado fue que le empezaron a dar más promoción. Siempre me gustó el cine y la idea de poder hacerlo yo misma me fascinó desde el primer momento, la sensación que muchas veces siento cuando estoy sentada en una sala de cine es inigualable a cualquier espectáculo que pudiera apreciar y me enamoré de la idea de estudiar ahí, de ser parte de ese proceso, de ese sueño que termina en la pantalla para el disfrute de muchos, además dice mi mamá que desde pequeña me preguntaba cómo ponían a las personas dentro de la pantalla, supongo que quedé impregnada de él antes de saber qué era.

Con respecto a qué espero de ella, es una pregunta difícil, y fácil al mismo tiempo, lo espero todo y nada, estoy convencida de que todo lo que me depara la vida va a depender de mi esfuerzo personal. La facultad me va a dar las herramientas necesarias para hacer cine, ahora, el estilo, la estética, la manera de trabajar, la vamos a construir nosotros desde nuestras perspectivas. Espero sinceramente convertirme en una buena editora, en una artista de la imagen, espero tantas cosas, que me es casi imposible ponerlo en palabras, solo estoy convencida de que de ninguna manera cometí un error al escogerla, esta es la mejor decisión que he tomado en mi vida hasta ahora”.

Magda González, una realizadora premiada en diversas ocasiones, aceptó el reto de ser profesora de la FAMCA: “Cuando hace más de veinte años, me dieron la noticia de que el ISA iba a incorporar una nueva Facultad a sus predios, y que esta se iba a ocupar del cine, la radio y la televisión, me alegré mucho. Significaba un gran paso de avance darle tratamiento artístico a la enseñanza de manifestaciones que aunque tardías en la historia de la humanidad, se hacen cada vez más indispensables al desarrollo cultural.

“Desde ese momento fui propuesta entre una lista de nombres para integrar el posible claustro de la Facultad. Sin embargo, después de un semestre en el que asesoramos, Charlie y yo, las tesis de grado de varios alumnos del entonces Curso para Trabajadores, no fue hasta el 2004 que empecé a dar clases regularmente en esa facultad.

“Para mí, ayudar a la formación de los futuros artistas de los medios ha significado mucho. Como siempre quise ser maestra y entiendo el magisterio como algo que es mucho más que instrucción, hago énfasis con mis alumnos en los aspectos éticos de la profesión y lucho constantemente contra la tendencia contemporánea de cultivar el individualismo, en un arte, que sin desconocer las jerarquías, se basa mucho en el trabajo colectivo y en la negociación estética con artistas diversos.

“Me ha tocado pelear para que se les abra espacios en las instituciones, plagadas de personas sectarias e intereses mezquinos. Defiendo el principio de que el futuro es de los jóvenes y que las generaciones que los anteceden son responsables del sentido de pertenencia que ellos puedan tener con la televisión, la radio y el cine.

“La FAMCA me da mucho trabajo, pero también me ha dado muchas satisfacciones. El trabajo que me da es del bueno, porque polemizar con los estudiantes, guiarlos atados a un amable lazo, que les permita sentirse libres, pero al mismo tiempo les imponga los límites necesarios para el aprendizaje de las reglas básicas del oficio, es un ejercicio que me mantiene alerta y viva intelectual y profesionalmente.
“Al mismo tiempo, mis alumnos me han enseñado muchas cosas. La frescura de sus sentidos, la audacia de sus ideas me aportan una perspectiva diferente del audiovisual contemporáneo y me han ayudado en mi propia obra. Los incorporo a mis ensayos, a mi trabajo de mesa, a mis grabaciones, y aunque pareciera que ellos aprenden de mí, les pido criterio y atiendo sus sugerencias, siempre atinadas y útiles.

“Después de estos ocho años, me enorgullece ver a mis alumnos ganar premios, destacarse en algunas áreas de trabajo u oírlos expresar sus ideas públicamente y reconocer que en ellas, hay alguna esencia de las mías. Lejos de verlos como competencia profesional, los considero prolongación de mi obra y cuando ellos reconocen alguna huella mía en sus vidas, siento una emoción que ninguna otra cosa puede sustituir.”

(Tomado de La Jiribilla)

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  • Milena dijo:

    Hola,tengo 18 años,vivo en La Habana,soy graduada de preuniversitario y estoy interesada en hacer las pruebas para entrar en esta universidad (el 7 de enero dijeron en la mesa redonda), si alguien pudiera decirme que gestiones debo hacer para presentarme se lo agradeceria mucho, salu2

  • eop dijo:

    Saludos, que bueno el trabajo del ISA, pero y que ahy con los problemas de salideros y demas que isieron serrar hace unos dias la residencia estudialtil y aun sin solucion.

  • pepe dijo:

    Ya veo que solo importan los graduados de la Habana… Siempre lo mismo, fabricando genios en la capital…

  • juan dijo:

    Soy de la provincia Granma y tengo una hija que estudia la Carrera de Estudios Socioculturales y esta muy decepcionada pues opina que la mayoria de los estudiantes que ingresan al ISA son jovenes de La Habana pues realizan las pruebas de aptitud sin tanto rigor

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Paquita Armas Fonseca

Paquita Armas Fonseca

Periodista cubana especializada en temas culturales. Colabora sistemáticamente con el diario digital La Jiribilla.

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