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Esta tarde vi llover…

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Tienen los aguaceros de esta Isla una intensidad inolvidable. Últimamente no solo se trata de una caída vertical de las aguas, sino de señores vendavales que levantan hojas de árboles, papeles, y que espantan la calma de quienes fueron tomados por sorpresa a la intemperie o en frágiles amparos.

Las lluvias de estos días nos recuerdan esos temporales tan magistralmente contados y descritos por Alejo Carpentier en su literatura. Uno sabe, cuando llueve con ganas, que está viviendo la aventura de una ciudad tropical que de pronto parece estar haciendo agua como navío en medio de la tempestad, mientras los portones se estremecen, los guarda vecinos se balancean, y alguna calles desaparecen sumergidas.

Cuando escampa, luego de tanto apuro por ponernos a buen resguardo, reina una calma húmeda, un goteo discreto que pocos advierten, y una pureza deliciosa en el aire.

Así lo ha sentido Kaloian en uno de los últimos días lluviosos que tuvo La Habana. Mientras contemplaba un aguacero bajo un portal de La Habana Vieja, logró echar en su equipaje algunas escenas atrapadas con su lente, como prueba de lo que puede suceder entre cubanos cuando las nubes se abren en dos sobre nuestro ajetreo diario.

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

En una esquina. Foto: Kaloian

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Claudia dijo:

    Cuando me toma un aguacero, y no tengo donde guarecerme, no pierdo mi tiempo en correr, porque igual me voy a empapar, entonces camino lentamente bajo la lluvia y es mágico.

  • Luis dijo:

    DEJAR QUE A UNO LE CAIGA UN AGUACERO APLOMA’O SE SIENTE COMO VIVIR UNA FELICIDAD SIN LIMITES, PODEROSAMENTE LIMPIA, PURA Y LLENA EL ESPIRITO DE ABUNDANTE TRANQUILIDAD MIENTRAS CAMINAS O CORRES.
    LOS MEJORES SON AQUELLOS QUE LOS TOMAS VOLUNTARIAMENTE CAMINANDO, A CABALLO, EN MOTO ENCIMA DE UNA PIEDRA COMIENDOTE UNA CANA O UN MANGO BIEN SABROSO.
    LOS AGUACEROS DE LA SIERRA MAESTREA PUEDEN CONSIDERARSE POR QUIEN LOS HAYA VIVIDO, COMO UNA MARAVILLA CUBANA UNICA.

  • Julio C. Hernández dijo:

    Alina y Kaloián,

    Han encontrado un fuerte contrincante, insuperable de vencer en estos tiempos: «la pasión por el beisbol». Me imagino que los «naranjas» lloren la última derrota como la lluvia de las fotos de Kalo. O que quizás deseen que esta lluvia llegue a la noche de hoy, como única esperanza de suspender un crucial juego y cazar un pequeño respiro, para así poder aplacar las ansias de un león que no les perdona haberse atrevido a desafiar su «pujanza industrial».

    Por eso pronostico que este fotorreportaje no va a tener el impacto y la atención pública que realmente se merecen los dos –Alina y Kaloián-. Sin embargo, yo dedico –como un fiel seguidor- un momento para este breve comentario.

    Como nos da a entender Alina, la lluvia no es solo agua, con ella se desatan muchas más cosas, muchas más emociones. Por eso la lluvia, ha servido de inspiración ideal para los que se atreven a incursionar en el campo de la cultura y el arte. Lo podemos sentir con estas fotos de Kaloián, donde se logran hallar en breves instantes, ambigüedades de sentimientos, como el amor y el encono, la paz y la intranquilidad, el resguardo y el desamparo, y otras más.

    Me alegró que Alina haya hecho una breve mención a Alejo Carpentier, uno de los intelectuales más importantes, no solo de Cuba, sino de América Latina y del mundo, que incursionó en la novela, la narración y el periodismo. Desgraciadamente pocos conocen a Carpentier, una personalidad que tuvo muchas influencias en su estilo literario. Dentro de ellas, quizás podemos encontrar, las corrientes del naturalismo francés del siglo XIX.

    Uno de los máximos representantes de esa corriente literatura, fue el escritor francés Edmond de Goncourt. De él me atrevo a citar una frase, como colofón desafiante liado a estas imágenes, y que nos incita a reflexionar llenos de fantasías juveniles.

    «No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja.»

  • Alexander Blanca dijo:

    Julio:

    Inicialmente te diré, que amo esplendorosamente mi sombrilla, me ha servido no solo para guarecerme y hasta esconderme de un beso fugitivo. Ella esta en las mismas condiciones (medio rota) de la foto de Kaho.

    Esta sombrilla mía, es como la Habana Vieja, querida y con posibilidades de ser restaurada.

    En mi época de estudiante cuando en la asignatura de Literatura nos toco analizar la obra de Carpentier “El Siglo de las Luces”, un gigante libro en solo unas semanas, todavía Eusebio no empezaba su bella obra de Restauración, se hablaba en el libro de un conflicto familiar en una Casona en el Arco de Belén, en esa fecha un estudiante de secundaria del Cerro, no pensaba pasear por esa zona.

    Ahora cada vez que puedo (como me queda cerca) doy un paseo para disfrutar Danzando con la Lluvia en esos lugares como dice Alina donde -los portones se estremecen, los guarda vecinos se balancean- es parte de mis salidas placenteras cuando el bolsillo no me alcanza para tomarme un Helado.

    Que lastima que Manzanero, Roberto Carlos y José Feliciano no han podido disfrutar de una Tarde de Lluvia en la Habana y tener la posibilidad como dice el Profesor Ismael S. Albelo, en su articulo: “Danzando las calles de La Habana Vieja”,
    .. Es La Habana que vive, durante los días de la Semana Santa, en la calma del vía crucis, en el milagro de la Resurrección, en la realidad del entusiasmo y el optimismo. Es la ciudad que mira danzante al mar, a sus muros y sus calles…

    Alina: Felicidades para ti, que tienes acceso a ese equipaje de Kaho, cualquier admirador de su arte, se empaparía con las obras de su lente.

    Alexander
    PD: Julio, en estos momentos no si ponerme mañana una camiza azul o naranja, mi mujer insiste que la que esta planchada es la azul.

  • Julio C. Hernández dijo:

    Bueno Alexander, por ahora te recomiendo que tengas a mano la camisa azul. Sigue los consejos de tu mujer. Dice mi abuela, que tiene muchos años… de experiencia, que «las mujeres son más sabias y previsoras que los hombres».

    Siguiendo la línea de tu buen comentario, me he puesto a ver las fotos de Kaloián con más calma. Y cada vez encuentro detalles, que aunque parezcan insignificantes, muestran un sentido y una interpretación.

    -Primera foto. Parece como si el apasionado beso de esos dos jóvenes, ahuyentara una lluvia incapaz de provocar molestias a ese espacio de sosiego.

    -Cuarta foto. ¿Qué casualidad que existe un anuncio al fondo que insiste en cuidarse de la influenza H1N1? ¿Se habrá guiado el transeúnte de esta divulgación?

    -Sexta foto. El médico sabe cuidarse de la lluvia y del frío.

    -Séptima foto. Pienso que la sombrilla también puede servir como antena de TV. Alexander, ¿la tuya es igual? Si es así, dudo que pueda ser reciclable o restaurada. Son como algunas viviendas envejecidas, donde se dice con frecuencia que «llueve más adentro que afuera».

    Espero que Alina y Kaloián sigan deleitándonos con trabajos como estos.

    Saludos a todos,

    Julio

  • Julio C. Hernández dijo:

    Ale, ¿Viste lo que te dije?

    Tu mujer tenía razón. «La camisa azul».

    Ahora trataré de buscarte la sombrilla azul que contuvo la lluvia naranja.

  • Julio C. Hernández dijo:

    ¡Y qué casualidad! Ahora me percato que en las fotos da Kaloián predomina el color azul. Fíjense en los uniformes, en las sombrillas, en las cosas para taparse la cabeza…

    Apretaste Kaloián…

    ¿Con quién te consultaste?

  • grether dijo:

    Es increible la magia que se puede captar con un lente…me encantan las fotos y sobre todo porq se ve le cubania por todos lados…indiscutiblemente así somos, cosa que me hace sentir super por ser parte de este pedacito de tierra…además la lluvia es mágik y si son los besos bajo su manto aún más….ojalá que llueva.

Se han publicado 8 comentarios



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Alina Perera Robbio

Alina Perera Robbio

Es periodista cubana, columnista de Juventud Rebelde y colaboradora de Cubadebate. Ha ganado múltiples premios de periodismo en los certámenes anuales del país. Es autora del libro “Buscándote, Julio”, y coautora de “Voces del milagro”, “Niños del milagro”, “La maldición del avetruz” y “La cuadratura del círculo”.

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera

Kaloian Santos Cabrera es fotorreportero, colaborador de Cubadebate. Trabaja en Juventud Rebelde.

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