Opinión  »

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El debate en la Corte Suprema estuvo mal concebido. La cuestión central no era la ecología ambiental sino la ecología social. No se trataba sólo de decidir si el megaproyecto del gobierno implicaba impactos ambientales dañinos, cosa que el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA), en una decisión discutible, garantizó que no había. Lo que se trataba sobre todo era de una cuestión de ecología social: ¿a quien beneficia socialmente el faraónico proyecto gubernamental? »