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Más viejos, más vulnerables: Los achaques económicos del adulto mayor

Por: Roberto Alfonso Lara,Roxana Martínez Abreu, Luana Lobelle Muñiz, y Darline Shenandra Carbó Díaz
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Foto: Fidel Alejandro Conde Ravassa

A sus 75 años, Enrique Rodríguez García vive atrapado en sus temores de viejo. “Lo más duro de esta edad —confiesa— es que uno se va acercando a la muerte, y el disfrute del tiempo que nos resta puede convertirse en una pesadilla”. En el hogar donde reside, junto a la hermana, una persona con discapacidad, de 86 años, el principal problema se ciñe a lo económico.

“¿Qué son hoy 1 570 pesos?”, pregunta, luego de repasar cuanto aportó a la sociedad, quien fuera graduado universitario, filólogo y dominara hasta cuatro idiomas. “Nunca viví del cuento, en su momento hice lo que debí hacer, y ahora me siento salarialmente maltratado, sin  retribución. Padezco de anemia, no puedo salir a la calle por el riesgo a una caída, y mi situación necesita respuesta. Quiero ser medido con la misma regla que mide a todos, pero el asunto es que la regla se ha quedado corta”, expresó.

Los días de Albina Lugarda Chaviano, de 63 años, transitan, incluso, por una estrechez más agravada. Ella recibe, a través de la Asistencial Social, una chequera de 1 260 pesos, “¡y mira los medicamentos míos!, ¡la cantidad de enfermedades grandísimas que tengo!; en la farmacia gasto la mayor parte del dinero”, aseveró.

También están los ‘mandados’, la dieta, y no existe forma de que me alcance. He vendido casi todo lo que tenía de valor, y hay meses que ya no sé qué voy a hacer. Estoy sin ropa, sin zapatos, sin nada. Vivo —dijo— de la caridad de la gente, de lo que puedan darme, y no siento pena al decirlo”.

La “suerte” de estos ancianos resulta la misma de muchos otros en Cuba, tras las transformaciones implementadas en el país a inicios de 2021, bajo la sombrilla de la Tarea Ordenamiento. A la vez que crecieron los salarios y las pensiones, igual lo hicieron los precios, actualmente por las nubes. La intención de contribuir a la independencia económica de las personas mayores, y ayudar a que los más vulnerables salieran a flote, se esfumó en el escenario de crisis que irrumpió casi al unísono.

De acuerdo con José Luis Rodríguez, Premio Nacional de Economía (2019) y de Ciencias Sociales (2021), “un ejemplo de los segmentos más vulnerables se aprecia al tomar en cuenta que Cuba tiene alrededor de 1 600 000 jubilados, y de ellos, más de la mitad cobra el mínimo de esas pensiones”.

Tal tendencia alcanza otros picos en Cienfuegos, donde —según datos de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social— de los cerca de 58 310 jubilados, el 70% devenga la cuantía mínima, establecida en 1 528 pesos para quienes se retiran por edad o invalidez total, y en 1 070 para los pensionados por viudez. Más preocupante deviene la realidad de los asistidos por el Gobierno, con prestaciones monetarias que rondan los 1 260 pesos para una persona. Así, la vejez de muchos coterráneos se debate entre un mar de vicisitudes e incertidumbres, mientras el almanaque sigue tornándose añoso.

Foto: Roxana Martínez Abreu

Heridas de la vejez

Somos conscientes de que con los precios de hoy día, exorbitantes, la pensión mínima no satisface las necesidades de los jubilados”, admitió Lino Pérez Díaz, director provincial del Instituto Nacional de Seguridad Social (Inass) en Cienfuegos.

De ese sinsabor muy bien conoce Silvia Campo Pérez, una pensionada de 60 años que agradece no padecer enfermedades crónicas, cuya medicación eleve sus gastos. “Si no tuviese el apoyo de mi esposo, quien aún trabaja, y del resto de la familia, con 1 685 pesos no me da para vivir, y eso que no soy de los casos más críticos. Realmente —dijo—, los retirados carecemos de solvencia económica para el mes, no la tenemos; vivimos en situación de vulnerabilidad”.

Criterios similares se ajustan a las visiones que al respecto emanan de los centros de altos estudios. Eduardo López Bastida, profesor titular de la Universidad de Cienfuegos (UCf) y presidente de la Academia de Ciencias de Cuba en la provincia, afirmó que “los cálculos iniciales de la Tarea Ordenamiento —aplicada cuando más arreció el bloqueo estadounidense y en medio de la pandemia de Covid-19— avizoraban mayores cuantías de jubilación, pero se ajustaron tanto que terminaron siendo demasiado bajas para gente que trabajó toda su vida. Ahora, con la inflación, a un gran porcentaje ni siquiera les alcanza para la canasta básica”.

“Sumémosle a esto la enorme cantidad de ancianos que viven solos, un fenómeno agudizado en la última década”, añadió Olga Lourdes Vila Pérez, catedrática de la UCf y autora de varias investigaciones sobre el envejecimiento poblacional en el país. “Hablamos de adultos mayores abandonados por sus familias, e igual por los hijos y parientes cercanos que hoy emigran, lo cual hace que sean mucho más vulnerables”, subrayó.

En consonancia con la opinión de ambos expertos, por tales razones existe también un número creciente de personas de la tercera edad que viven en dependencia económica, y otros que, jubilados, alargan su vida laboral o asumen trabajos informales para ayudar a la familia o mantenerse a sí mismos, al margen de sus dolencias y de los deseos de seguir aportando a la sociedad.

Así sucede con Irrael Lobelle Diéguez, de 83 años, quien cobra una pensión mínima de 1 528 pesos. “Solo en la alimentación gasto casi todo. Por eso recojo materias primas, para tener un dinero extra, porque a mí me gusta dar un regalito a los nietos y bisnietos en sus cumpleaños, comprarles alguna chuchería. Cuando el ‘retiro’ era de 300 pesos sentía que alcanzaba más, pero lo subieron, y subieron todo, y nunca va a dar nada”, manifestó.

Una circunstancia semejante embarga a Dagoberto Cobas Vidal, de 84 años, y con una jubilación de 1 570 pesos: “Ya no tengo muchas fuerzas y a veces voy a trabajar al campo para ganar algo más y poder comprar las cosas en la calle. Por supuesto, me preocupa el día que no pueda hacerlo: eso —dijo— será dramático”.

En el intento por aliviar estas realidades, el Gobierno cubano aprobó, desde septiembre de 2021, la prestación de 280 pesos más a los jubilados que vivían solos y devengaban la pensión mínima sin ayuda económica de ningún familiar obligado. Por dicho concepto, la nación erogó 1 900 millones de pesos, equivalentes a 79 millones de dólares, según un reporte de la agencia Prensa Latina.

Eirinevys González Navarro, subdirectora de Prevención, Asistencia y Trabajo Social en Cienfuegos, explicó que aquí, “al momento de aplicarse la medida fueron beneficiados alrededor de 990 ancianos, y ya superan los 2 000, porque todavía permanece vigente”. A esta acción se sumó después la entrega de bienes y utensilios al amparo del Acuerdo 9152 del Consejo de Ministros, del 31 de agosto de 2021, lo cual permitió a la provincia destinar ocho millones de pesos para la compra de recursos a través de actores estatales y privados. Sin embargo, ello apenas menguó el dolor de una herida que continúa abierta.

Foto: Fidel Alejandro Conde Ravassa

Obligaciones compartidas

“A veces miro toda la casa para ver qué vendo”, confesó Albina. “Mi salvación fue la Asistencia Social, que me dio dos sábanas, una colcha, un par de medias y unas chancletas; pero llevo años pidiendo un hule para la cama, porque tengo incontinencia urinaria y el colchón está chivado. Cada vez que presento algún problema, vienen no sé cuántos funcionarios, hacen promesas, y sigo igual, en las mismas”, dijo.

La Ley No. 105 de Seguridad Social, de 2008 y aún en vigor, establece que la asistencia social protege a los ancianos sin recursos ni amparo, y a cualquier persona no apta para trabajar que carezca de familiares en condiciones de prestarle ayuda. Dicta, además, que los servicios sociales se configuran por la vía de programas y acciones, dirigidos fundamentalmente a mejorar la calidad de vida.

No obstante, González Navarro llama la atención sobre las particularidades de cada caso a la hora de asegurarle una protección a través de programas como el Sistema de Atención a la Familia (SAF) u otros. “Conocemos en ocasiones de dos ‘viejitos’ que viven solos, pero tienen hijos, y lo que debemos lograr es que se ocupen de sus padres. Por ejemplo, cuando ellos van a ingresar a un hogar de ancianos o a una casa de abuelos nosotros realizamos una investigación socioeconómica, porque no podemos asumirlo todo”, apuntó.

Armando Poblet Figueredo, de 74 años, y con una jubilación de mil 500 pesos, es uno de los beneficiarios del SAF en la ciudad cabecera, programa a través del cual garantiza la alimentación del día. “El dinero no da, y a veces ni siquiera puedo comprar todas las ofertas, a pesar de que la comida está más mala que antes”, refirió.

Similar opinión comparte Juan Millares Mesa, de 76 años, otro de los asistidos. “Hay días que como un plato de arroz solo, pues no tengo para comer algo diferente. Ayer mismo almorcé con la comida de aquí (del SAF) y dejé un poco para la noche, y así —declaró— voy viviendo, a lo que Dios quiera”.

En 2018, un reportaje publicado por este periódico (Sistema de Atención a la Familia: la aguja que traspasa el dedal bondadoso) abordó de forma crítica la mala calidad en la elaboración de los alimentos de los servicios del SAF en Cienfuegos, una situación sin mejoría visible, como volvimos a constatar tras recorrer varias unidades, y dialogar con comensales y administrativos.

Otro tema espinoso implica a las casas de abuelos, las cuales no siempre cumplen las expectativas de este grupo etario. Cienfuegos posee más de 30, y lidera las provincias con mayor número de unidades de este tipo. Sin embargo, el índice de ocupación actual apenas llega al 50 por ciento, y en algunas ni a la mitad.

Mileisy Águila Rodríguez, jefa de Sección para la Atención al Adulto Mayor, en la Dirección Provincial de Salud, detalló que el escenario descrito sucedió a raíz del alza de los precios. “Dejaron de asistir; luego vino la Covid-19, el ordenamiento monetario, y se aprobó otro aumento de las tarifas. Hoy la establecida rebasa los 790 pesos, porque la mayoría de los ancianos perciben una chequera por encima de ese monto.

“Si alguien quedara imposibilitado de pagar, los hijos pueden hacerlo, y en el caso de los más vulnerables analizamos la forma y capacidad de pago, conforme con sus especificidades”, acotó.

Estas reevaluaciones han significado un respiro para varios adultos mayores, aunque no para todos operan de la misma manera. Lo cierto es que de los 25 pesos fijados antes de 2014 a los casi 800 que precisan en la actualidad para acceder a las casas de abuelos, el salto asusta, y con razón la ausencia de los viejos se torna marcada.

González Navarro reconoce que “muchos desean ingresar y son denegados por los consejos de dirección de Trabajo y Seguridad Social, luego de demostrarse que los hijos disponen de solvencia económica y no quieren asumir los gastos. Y presupuesto —aseguró— existe, pero las personas tienen responsabilidades, y cada cual debe cumplir su papel”.

Foto: Roxana Martínez Abreu

Por días de gloria

Un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información señala que, en 2020, el 21,2% ciento de la población de Cienfuegos superaba los 60 años de edad, indicador que sitúa al territorio entre los más envejecidos de Cuba. Se trata de un comportamiento demográfico en la mira de las instancias gubernamentales, que desde ya promueven acciones legislativas, laborales, educacionales y comunicativas, en aras de garantizar la atención a las personas mayores.

Para Enrique Rodríguez, “eso está muy bien, pero no me digan lo que saben, sino cuáles son las soluciones”, reclamó. Similar ánimo mueve la opinión de los ancianos entrevistados para este reportaje. Silvia abogó por “una mejora salarial”; Dagoberto comentó que la salida “no es seguir subiendo, porque volverá a subir todo, y entonces más nunca”; mientras Juan, resignado, dijo que “cualquier cosa siempre será lo mismo”.

Desde la dirección provincial del Inass, Pérez Díaz aclaró que “el incremento de las pensiones depende de la holgura económica del país para generar ingresos y poderlos destinar a tal fin. Por ello, los análisis se centran en cómo bajar los precios”. Otro tanto ocurre en el ámbito de la Asistencia Social, con proyecciones orientadas a la prevención, pues “la ayuda monetaria y la entrega de recursos no resuelven mil y una dificultades que afrontan los ancianos al interior de sus hogares”, sostuvo González Navarro.

Las propuestas de académicos y especialistas pasan por la integración de diversos actores socioeconómicos, y a la vez, tampoco difieren de las que urgimos para el bienestar de la sociedad cubana. López Bastida argumentó que “la clave consiste en aumentar la producción de los sectores estatal y privado, y esto conlleve al desplome de los precios. Ese es el objetivo de muchas de las medidas aprobadas hasta hoy, las cuales requieren una ruptura de la burocracia, así como del pensamiento de mentalidad atrasada que impera en varios dirigentes”.

Sin embargo, Vila Pérez va más allá de los enfoques y salidas pensados para todos. Esta profesora considera que “sí se debe ser flexible con las políticas laborales y salariales, especialmente con aquellas dirigidas a la jubilación y la asistencia social. Corresponde incrementar las pensiones a esas personas que mucho trabajaron durante su vida; es evidente ante la situación actual.

Precisamos, además, una atención más directa y esmerada de los trabajadores sociales: acercarse a los adultos mayores, conocer de sus inquietudes y necesidades, para luego trazar estrategias en pos de asistirlos, y ayudarlos, por ejemplo, a tener una mejor alimentación. Asimismo, crear espacios donde ellos puedan socializar —los cuales escasean en Cienfuegos—, sumar a quienes todavía posean capacidades físicas e intelectuales para aportar a nuestro desarrollo, y en lugar de esperar a políticas que bajen de arriba, diseñar acciones propias en el territorio”, agregó.

Vivir la vejez no puede parecer algo imposible como lo experimentan y sufren algunos ancianos, vulnerables frente a las dinámicas económicas de estos tiempos. El envejecimiento, esa puesta de sol en nuestras vidas, tiene que constituir también una etapa activa, feliz y exitosa, con garantías para sobrellevar los achaques. El Código de las Familias —ahora en consulta popular— abre otros senderos e impone obligaciones a hijos y familiares, enfocadas en la protección del adulto mayor; pero mientras, toca mirarse en el espejo de quienes peinan canas.

(Tomado de 5 de Septiembre)

Se han publicado 71 comentarios



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  • Jorge J. dijo:

    Análisis muy amplio y real,puede afirmarse que así es en toda Cuba .

  • Dorys dijo:

    Es triste que ancianos que trabajaron toda una vida no les alcance su retiro para una alimentación adecuada y por otra parte muchos jóvenes que no trabajan y viven del negocio. Sin embargo, unos como otros reciben alementos subsidiados, tienen los mismos derechos a la salud pública sin aportar nada. El estado debe subisidiar a las personas vulnerables, a los ancianos, a los niños, los demás, debemos trabajar y aportar, de otra forma es igualitarismo.

  • Daisy Jiménez Esquivel dijo:

    Qué doloroso, trabajamos muy duro durante muchísimos años, dejamos de atender a nuestros hijos, mi hijo mayor comenzó en el Círculo Infantil ¡a los 45 dias de nacido! y tenía que comer con cucharita para que lo aceptaran, ¡45 días!, pusimos la familia a un lado y ahora nos preguntamos ¿qué hicimos, para qué?, tengo 73 años y me he enterado que por Asistencia Social hay personas que cobran pensión mayores que la mía, incluso les han asignado e instalado gratis cajitas decodificadoras para la TV digital, ¿y yo?, ah porque un hijo y su familia viven conmigo no tengo derecho pero mi hijo tiene 2 hijos menores y el salario no le alcanza, sé que por sentimientos él se ocupa de mi ¡PERO EL DINERO NO LE ALCANZA!, además, después de tanto trabajar ¿por qué tengo que vivir del salario de mi hijo?, ¿por qué después de tantos años de trabajo y de sacrificios no puedo disfrutar de un modo de vida un poco más holgada?, ¿por qué tengo que vivir con la caridad de mi hijo?, no lo puedo entender, los jubilados no podemos entenderlo porque sí trabajamos y dejamos la piel en nuestros centros. Desde mi punto de vista, lamentablemente la Tarea Ordenamiento ha sido un fracaso y sobre todo a los jubilados nos ha roto el corazón, gracias

  • Frank dijo:

    Buen reportaje, todo muy clarito. Yo pregunto cuando acabará la investigación por la autoridad competente para tomar la decisión de subir las pensiones sin más dilación como hicieron con los jubilados de las FAR que lo encuentro muy correcto, se lo merecen pero nosotros también. Gracias.

  • Profesora Cora Altuzarra González dijo:

    Nuestros adultos mayores, nuestros ancianos de hoy son los que sostuvieron sobre sus hombros a la patria en los años en que se forjaron todos los sueños, en que se trabajó por amor para situar este país en el lugar que hoy ocupa, con sus logros y debilidades. MERECEN MEJOR FINAL PARA SUS VIDAS!

  • Luis Raimund dijo:

    No pensar que los jubilados afectados son solos los que tienen las menores pensiones y se debe reconocer y actuar en correspondencia a los galopantes precios que ponen como le dan la gana TODOS LOS QUE VENDEN ALGO, sin control, sin límite, totalmente libre, entre mayor necesidad mayores precios al margen de calidad. No valdrá aumentar pensiones si la causa de su afectación está basada en la usura, el robo autorizado a los clientes y las necesidades elementales existente. Y no es solo el plátano (que no se vende como dice acopio) etc, es un pantalón o un par de zapatos, un calzoncillo 500 cup.

  • Patria San Román dijo:

    Magnífico artículo. Quisiera añadir que, cuando uno estudia para ser un profesional y luego realiza un trabajo satisfactorio, no imagina que la jubilación sea un calvario económico. Tampoco se conforma conque sean los hijos quienes te mantengan. Ellos tienen su propia familia y se enfrentan a duras dificultades económicas para sobrevivir. Los hijos deben y tienen que ateander a sus padres ya viejos, pero no cubrirles todas sus necesidades. Estoy segura de que nadie de la Generación de la Alfabetización, como me gusta y me honra clasificarme, pensó llegar a viejo lleno de méritos y reconocimientos, pero con angustia e inseguridad económica.

    • Carlos E. Molinet dijo:

      Noto que en la mayoría de los comentarios se omite, ignora o soslaya los casos de jubilados que viven solos, sin familiares con ingresos, sin “familiar obligado”. Si bien es cierto que dichos casos entre los jubilados son minoría -por suerte para los demás pero no para los afectados-, no tengo más remedio que creer que esa tendencia es un reflejo de la visión de la sociedad en conjunto. Tiene cierta lógica pues el callo propio duele más que el ajeno, lamento decirlo.

      Pero es imposible que no haya estadísticas ni expedientes de esto, que en los barrios y comunidades no se sepa si hay casos, que los trabajadores sociales no los visiten desde el inicio de la pandemia ni siquiera para preguntar si les alcanza la chequera para comer.

      Y al fin aparecen –valiente aunque tímida y reluctantemente- la mención a viejos con actuaciones fuera de lo común, a veces multi condecorados.

      Sucede que a la mayoría de estos viejos solos –mayoría dentro de la minoría-, que hicieron lo que hicieron sin pedir ni esperar nada a cambio, se les hace muy difícil esgrimir el “yo hice esto o aquello”, porque al orgullo de haberlo hecho suman la vergüenza hasta ahora suficiente para “no sacar” méritos. Hasta ahora.

      ¿Cuánto tiempo más pueden resistir las tablillas de precios de todo? Y por favor, en vez de leer u oír de propósitos y voluntad política, prefiero ver resultados.

      Si son minoría ¿es esto razón para no hacer algo?

  • Aurora dijo:

    Un asistenciado gana 1540.00 y un Jubilado, tras 35 años de trabajo, aportando a la Sociedad cobra, 1578.00. Esto está mal repartido.
    Hay que revisar, No todos los subsidiados son personas solas. Y el aporte del núcleo familiar qué?
    Pienso que, llegó el momento de subsidiar personas.
    Los insumos de la canasta familiar, de por Sí, están elevados.

  • Adalys Pérez dijo:

    Yo Ciudadana Cubana, residente en Municipio Cotorro, jubilada escribo por acá esto para ver qué autoridad respeta este asunto porque las del Cotorro no han hecho nada, visitas y acuerdos , puras palabrería hacen que un ciudadano que amaba la Revolución.SI MI PADRE Y SU ESPOSA MUEREN APLASTADO ACUSO A LOS REPRESENTANTES DEL GOBIERNO DEL COTORRO QUIENES CONOCEN LA SITUACION. (TERCER REPORTE QUE HAGO Y NO VEO RESPUESTA) ya lo coloque en la página del Gobierno, desde el 16 estoy poniendo esto en conocimiento y no pasa nada.
    Roberto Pérez Valdés, de 85 años,mi padre, muchos años miembro del PCC,ciudadano Cubano, residente en 69B nro 2021 entre 20A y 22. Roto La Caridad. Cotorro. La Habana , CDR 1, Zona 12. Consejo 5. Es un anciano Hipertenso, Diabético, Con enfermedad Coronaria,Con hernia umbilical gigante, asmático, paciente que sobrevivió la Covid y dejo padecimiento en los riñones al cual hemos mantenido con medicamentos que Dios sabe cómo y que ahora mismo ni interesa, bien caros. El no reside solo sino con su esposa de toda una vida limitada físicamente,Hipertensa con salarios de jubilados y que hemos ayudado la familia a capa y espada.
    La situación que vengo a 8nformar por esta vía es porque el gobierno del Cotorro desde el 2005 se halla en calidad de albergado, su expediente extraviado y todo una falta de respeto, que la situación de esa vivienda se agravó no ha hecho absolutamente nada. Inscripto esperando vivienda o materiales desde esa fecha , siendo más que vulnerable s ellos, solo han hecho visitas y promesas. Se han tenido de un hombre mayor, abusado porque en aquella época hasta la casa le midieron y al parecer le entregaron materiales, pero el expediente se perdió, no aparece porque los materiales fueron para las fu!cionarias q hicieron las medidas.
    El caso es que denunció esto por acá, para ver si pasa algo más efectivo.(No represalias) porqué espero cosas mejores para él, que trabajo duro, muy duro por esta revolución y ya perdió sus esperanzas. El techo en nada les va a caer encima y hago responsable al gobierno del Cotorro de sus vidas, son más que vulnerable.
    Sobrevivió aun, es un sobreviviente como su esposa pero hoy o mañana se le cae el techo y me lo aplasta. No soy ninguna delincuente, soy jubilada , y nunca me he sentido tan mal. Anexo dónde el vive, las fotos, Alli tiene su terreno donde cría animalito, y siembra sus plátanos para sobrevivir, pero anciano al fin no deja lo que lo mantiene con un dinero.
    Tendré que esperar se le caiga encima como los pobres de la Habana vieja. El no tiene ni fuerza, ni dinero pa resolver su situación ni yo puedo tampoco.
    Estoy tan indignada y tan desilusionada.

  • Taymi dijo:

    Generalmente la mirada desde los implicados en asuntos de atención al Adulto Mayor, recae en el familiar obligado. Pero hay que tener en cuenta que actualmente el aporte del familiar obligado no cubre tampoco las necesidades de los jubilados. Valorar que además de sustentar a sus padres ancianos, tiene hijos que atender y su propio hogar y entonces hoy está sucediendo que quienes nos ocupamos realmente de nuestros padres, estamos teniendo gastos que se supone debía sostener el Estado, pues se supone que usted trabaja, más de 40 años, y luego su jubilación debe darle cierta independencia económica. A veces los ancianos se deprimen porque se sienten como carga para sus hijos, cuando éstos últimos son preocupados con sus necesidades.

  • Silvia Torreiro Trueba dijo:

    Con la intención que se siga reflexionando sobre las bajas jubilaciones para una solución más inmediata y justa, vuelvo a escribirles sobre este tema:
    No entiendo, que si el salario mínimo, creo, es de 2 500 pesos, el aumento de algunas Pensiones de los Jubilados no lleguen ni siquiera a esa cifra.
    A de tenerse en cuenta a aquellos Jubilados que viven solos y no tienen hijos, ni familia, ni nadie que los ayude.
    No me parece que debamos conformarnos con que un Jubilado tenga que seguir siendo económicamente dependiente de alguien para cubrir sus elementales necesidades y hasta comodidades esenciales. 
    Tampoco creo que un Jubilado tenga que verse en la necesidad de pedir asistencia social o ayuda estatal, a no ser en casos extremos de salud o por fuerza mayor.
    Muchos de los jubilados con pensiones mínimas son esos de los que trabajaron arduamente, aportando horas voluntarias. Y todo esto durante 30, 40 y más años, en momentos de crisis también y con remuneraciones salariales muy bajas; de ahí sus pensiones también. 
    Algunos de ellos, hasta lucharon en la clandestinidad, alfabetizaron, participaron en zafras, misiones internacionalistas, movilizaciones militares de las MTT y demás tareas. 
    Muchas de estas personas mayores tienen más de 70 años, más de 80 en la actualidad. Ellos se merecen el mayor respeto, reconocimiento y atención de nuestra sociedad y Gobierno para que puedan vivir mejor los últimos años de sus vidas. 
    Hay personas que tienen poco más de 60 años y se jubilaron con más de 30 trabajados, incluso, como universitarios y ocupando plazas de profesional pero con bajos salarios. Algunos, han tenido que volver a trabajar por sus bajas pensiones. Otros no conseguimos empleos por la avanzada edad o a causa de las limitaciones de salud para trabajar en los existentes.
    Considero que, aún eliminada la inflación monetaria y recuperada la economía del país, esas pensiones no contribuirán al descanso merecido y cuidado de nuestros ancianos.
    Confiamos en que se buscará la solución, porque somos de las generaciones más
    conscientes, con memoria sentida de la historia y las luchas; de las que aún sueñan con tratar de lograr una sociedad y un sistema social más justos en nuestro país y para la humanidad.

  • Esteban Morales dijo:

    Me parece muy bueno el artículo y excelentes los comentarios. Creo que los mimos cubren todas las realidades a las que debe prestarles atención .

  • Lily dijo:

    Precios preferenciales de toda la canasta básica, transporte, medicamentos. Trabajadores sociales atendiendo a los que están solos. Mensajeros para que les hagan sus compras y no tengan que hacer colas. Actualizar la jubilación e igualarla con los que se jubilan actualmente. No pueden ser un estorbo y una carga para sus seres queridos que también tienen problemas económicos. Sus últimos años no pueden ser un martirio. Trabajaron y aportaron. Merecen respeto.

  • Sonia dijo:

    Qué triste trabajar 42 años en buenos centros de trabajo, con salarios de aproximadamente 400 pesos jubilarme con 60 años con 400 pesos y hoy con 63 años luego del reordenamiento mi pensión es de 1678 cup. Veo otros que han hecho MUCHO MENOS y sus pensiones llegan a ser mayores. YO NO ME FUÍ, ME QUEDÉ PORQUE CONFIÉ, ¿me habré equivocado?

  • Rafael Fernandez dijo:

    Otras veces he opinado sobre el tema. Primero porque ha sido una injusticia la medida tomada con el más de un millón de pensionados que lo hicimos antes del 2021, a diferencia de los que lo han hecho en este año, aunque, desde luego, no es su culpa ni mucho menos. Segundo, porque hasta hora lo que se ha hecho es poner curitas de mercuro cromo a la situación creada, como es el caso de esa prestación adicional a una parte de los mas afectados. El problema es de fondo. Nuestros familiares tienen obligaciones con nosotros (en mi caso mis hijas se ocupan de mi esposa y de mi, en todos los casos no es así, por no querer o por no poder), pero la cuestion es que trabajamos toda la vida, en una etapa muy dificil para nuestro país, para poder descansar ahora con tranquilidad y, al contrario, la vida se nos ha puesto muchísimo
    más difícil que antes. Cuando veremos algunas soluciones más integrales a este problema?

  • RGC dijo:

    una solución para Cienfuegos podría ser lo establecido en el código de la familia, !tantos jóvenes necesitados de viviendas!, puede que encuentren en esta provincia a partir de un contrato una vivienda a la vez que cuidan de un adulto mayor, podría cada gobierno publicar solicitudes de cuidadores bajo esos términos, escoger incluso una pareja joven dentro de solicitudes, no importe de qué provincia sean los cuidadores, también sería una forma efectiva de control sobre el cumplimiento de los contratos al tener desde un inicio conocimiento de quienes serían los ocupantes de las vivienda de los adultos mayores.

  • elizardo dijo:

    Lo que más me incomoda, es que no se avizora solución a esta situación, las personas al arribar a la edad de jubilación se saben desprotegido por la sociedad, muchos trabajan hasta muy avanzada edad en detrimento de su salud, para postergar este hecho.

  • Tysan dijo:

    Muy buen articulo , seria bueno que la Dirección del país lo leyera y lo comentara. Tengo 63 anos , todavía me quedan dos para jubilarme y caer e ese gran saco de pensionados, que mal viven en este pais, que nada se parece a lo que soñé.

  • eusebio.hernandez dijo:

    esta pelicula de terror la sabe el gobierno creo que es hora de hacer un analisis porque son muchos pencionados que han educado a los grandes cientificos que tenemos ahora que han salvado a el pais no solo eso que han defendido el internacionalismo solidario en cualquier parte de mundo especificamente en angola por no decir africa unas de las tierras amadas por fidel y que sino llega a ser por él y enconjunto con muchos de estos jubilados no existiera este bello continente

  • lic david gonzalez gross dijo:

    Yo no lo hecho la culpa alas pensiones que es verdad que estáb jaísimas pero es que los precios se han disparado siet y hasta 8 o 9 veces comenzando por los estatales y los merolicos ni se diga y nadie los ataja y se ponen hasta frescos si el viejito se queja y pide p¿or piedad alguna rebaja. Me preguno> ¿los trabajadores sociales donde están?..la policia y los inpectores desintegrados donde están?...

  • Saribel Estévez Rodríguez dijo:

    Mi nombre es Saribel Estévez Rodríguez, vivo en la Tinta de Jauco, Maisí, Provincia Guantánamo. Me jubilaron por enfermedad debido a un cáncer de mama. Pertenezco a la CPA Cacique Guamá del mismo lugar donde resido. Los jubilados por enfermedad de esa CPA no han cobrado aun el salario correspondiente al mes de marzo porque la CPA no tiene fondos, según lo que nos han informado, y la INASS no va a depositar el dinero del pago de estos jubilados porque dicen que tiene que ser la cooperativa la que debe pagar. Somos dos en ese caso, el otro afectado es Oneidi Lobaina. Si la cooperativa no tiene fondos, ¿quién nos va a pagar a nosotros?.
    Mis saludos cordiales.

  • Armando Vicente Lastra Guas dijo:

    He visto los comentarios, en la mayoría de acuerdo a que los pensionados antes del 2022, nos tocó lo peor, tanto en nuestra vida laboral como con la jubilación, nuestra juventud se preocupaba por buscar un sustento, el que no lo hizo hoy tiene los beneficios de la Asistencia Social, yo me jubile después de 44 años y ahora me pagan 1678.00 visto así sería bueno, pero viendo que hay quien no trabajo con el estado nunca y ahora por ser hipertenso recibe 1540.00, me digo trabaje por 138.00, pesos por que yo tengo esa enfermedad también, con las mujeres sucede otro tanto las jóvenes de nuestra época dejaron sueños por ejemplo para ser maestras y jubiladas lo que reciben es nada comparado con lo que la Asistencia social le da a una que ha tenido tres hijos, que le dan una casa y una ayuda grandisima, creo que realmente se debe valorar

  • Jorge dijo:

    Tengo 70 años, me jubilé hace 5 con 1050 pesos, el ordenamiento lo ajustó a 2578, quien se jubile ahora en iguales condiciones gana tres veces esa cantidad. Después de 45 años de trabajo, profesor titular, maestría, doctorado, órdenes y medallas soy un paria. No se necesita tanta psicología, pedagogía o sociología para analizar esta injusticia y deformación, solo corregir ese disparate llamado ordenamiento, equiparar las jubilaciones, no necesito mas ayuda que la que me procuré con mis años de trabajo, no necesito limosnas, solo lo que me gané.

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