Imprimir
Inicio » Especiales, Medio Ambiente  »

Los ciclones tropicales débiles pueden causar lluvias torrenciales

| 5 |

Trayectoria de la depresión tropical Uno de 1992. Mapa: Wikipedia.

Para que un ciclón tropical cause lluvias en tu localidad, este no tiene que necesariamente atravesar el lugar o ser de gran intensidad. Ha habido tormentas débiles y depresiones que han ocasionado precipitaciones excesivas, hasta en áreas a cientos de kilómetros del centro de circulación superficial. Por lluvias copiosas y persistentes han sobrevenido crecidas de ríos, inundaciones y deslizamientos de tierra.

En junio de 1979, una depresión tropical, con vientos sostenidos de solo 45-55 kilómetros por hora, se movió lentamente al sur de Cuba. Su centro no cruzó Jamaica, sin embargo, en la parte oeste de esa isla acaecieron lluvias intensas e inundaciones significativas.

La depresión Uno de junio de 1992 no pasó por Cuba, pero afectó. Como indicó el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos, el sistema atmosférico, en combinación con una vaguada en niveles altos sobre el golfo de México, produjo lluvias torrenciales en el oeste del archipiélago. Un acumulado de 640 milímetros se obtuvo en San Juan y Martínez, Pinar del Río.

Bandas convectivas asociadas a la tormenta tropical Barry generaron precipitaciones en las regiones occidental y central de nuestro país en junio de 2007, con totales en veinticuatro horas de 280 milímetros en la provincia de Pinar del Río, 143.3 en Matanzas, 122.5 en Villa Clara, 196 en Cienfuegos y 305 en Sancti Spíritus. Según el Instituto de Meteorología, dos tornados fueron reportados.

¡No se deberían desestimar las depresiones tropicales y las tormentas poco organizadas y débiles!

La tormenta tropical Barry ocasionó lluvias en Cuba. Imagen: Cooperative Institute for Meteorological Satellite Studies.

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Ricardo Suárez Bustamante dijo:

    Magnifica publicación. Felicitaciones a su autor. También es importante que se sepa que no es necesario una tormenta o huracán para que se produscan las intensas lluvias. En el caso concreto de Baracoa, provincia de Guantánamo son comunes los desastres naturales por eventos hidrometeorológicos extremos, incluyendo afectaciones parciales y totales a la vivienda. Sin embargo, la recuperación se ejecuta con cemento, arena, otros áridos más el acero por citar algunos ejemplos. Pero el tema de la extracciones de arena continúan ilegalmente en playas y ríos. Se aprobó el yacimiento Miel II, pero el molino de piedras de la Industria de materiales no tiene con calidad una laguna de sedimentación para el lavado de los áridos (cantos rodados, no caliza), lo que pone en riesgo que continúe la contaminación del río Miel por este concepto. Desde octubre pasado está paralizado dicho molino y este tiempo que es "muerto entre comillas" para las construcciones porque no hay cemento debía aprovecharse para crear las condiciones para impactar menos contra el medio ambiente y darle más valía a la Tarea Vida.

  • Amaya dijo:

    Bueno yo creo Danier Eernesto, que entre esos organismos tropicales débiles en vientos, pero que hizo mucho estrago por las intensas lluvias está el Alberto que nos azotó a Pinar del Río y la Habana en mayo junio de 1982

  • Amaury dijo:

    Buen trabajo

  • Amaury dijo:

    Magnífico

  • Amaury dijo:

    Buena imagen

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Danier Ernesto González

Danier Ernesto González

Meteorólogo del municipio holguinero de Gibara.

Vea también