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Por el bienestar animal: Una gran responsabilidad

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El mejor amigo del hombre. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

En más de cuarenta años de ejercicio profesional en la Medicina Veterinaria y de veinticinco liderando el Comité Nacional de Bienestar Animal de Cuba (CONBAC), son incontables las personas con las que he conversado sobre animales y especialmente sobre los perros, esa bella e interesante especie animal, reconocida como el mejor amigo del hombre.

En estos últimos días se han acercado conocidos y personas que realizan trámites en nuestras oficinas en el CENASA para expresarme su preocupación por los perros y casos de moquillo canino que se han presentado en sus áreas de residencia, más algunos problemas que respecto a la especie, se han presentado en sus comunidades. A partir de ahí, cambié el tema planificado y hoy dedicaré nuestra columna a transmitir ciertas reflexiones, basadas en la relación con las personas que poseen, crían, protegen y aman a los perros.

Diversas pueden ser las razones por las que alguien adopta o cría a un cachorro o un perro adulto. Pero cuando le he preguntado a alguien si antes de llevarlo a casa, se ha preparado, documentado o capacitado para asumir esa responsabilidad, la mayoría responde negativamente y esto ocurre hace años, aún en la actualidad en que solo con acceder a Google, poner “perros” “razas caninas” o algo similar, es vasta la información corriente y científica a la que se puede acceder en minutos y así tener vasto conocimiento sobre ese afectivo animal, que siente y padece, como nosotros y que llevarlo a casa es: una gran responsabilidad.

Suelen ser tantas las respuestas obtenidas, al interrogar a algún poseedor de uno o más perros, que cualquier persona se sorprendería. Las razones van desde la necesidad de compañía, la solicitud del pequeño de casa, la custodia del hogar, la crianza de una raza poco conocida, la recogida de alguno que fue abandonado en la puerta de la casa o porque algún amigo que viajó al exterior lo dejó a su cuidado. Pero a veces me han comentado otras fatuas justificaciones, como que alguien adquiere a un ejemplar valioso, para demostrar su considerable nivel económico.

El rostro de un ángel. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Por esas indagaciones o conversaciones informales que establezco con tantas personas, no son pocos los que me confiesan que realmente no depararon tiempo alguno para pensar si tenían las condiciones básicas para llevar el animal adoptado a casa.

Desde nuestra óptica profesional, valoramos que cada persona que adopta a un animal afectivo - aunque nos estamos enfocando ahora en el perro- se debe al menos precisar, si dicha tenencia podrá ser sostenible, si se cuenta con tiempo para ofrecerle cuidados y atención, si existe espacio vital suficiente, si posee los recursos económicos para sufragar gastos en accesorios, medicamentos y vacunas para la prevención y curación de enfermedades, si en caso de una ausencia tendrá a alguien que de momento lo pueda atender, si la familia en su conjunto lo aceptará, si es el momento pertinente, porque se trata de un animal y no, de un objeto inanimado.

Cuando se adquiere un animal, se trata de la incorporación a la familia a un ser sintiente, que requiere de la atención y el cuidado los miembros de los hogares en los que son ubicados. No es un objeto y merece respeto.

Las necesidades básicas de los animales, están normadas en el Decreto Ley 31/2021, por lo que deben ser cumplidas, por todos aquellos que los albergan en casa, pero en la vida cotidiana se verifican ciertas violaciones. Sin embargo, es un deber ético y humanitario alimentarlos sanamente, procurarles agua segura durante las 24 horas del día, tenerles espacio para deambular y para dormir, con adecuada ventilación o resguardándolos del frío según esté el tiempo, así como evitarles accidentes domésticos.

El guardián. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Es preciso contar con algunos medicamentos de uso veterinario para prevenirles malestares o enfermedades repentinas, seguir las indicaciones de los médicos veterinarios para mejorarles su condición o curarlos de estar enfermos y siempre que sea necesario, llevarlos a consultas veterinarias preventivas o curativas y no aplicarles remedios empíricos, recomendados por personas de buena fe, pero sin conocimiento profesional, que pueden ser más perjudiciales que beneficiosos.
Como recomendamos en una ocasión, debe tener cada animal una libreta o historia clínica donde el propietario o responsable, pueda plasmar todo lo que, por la salud y el bienestar animal, debe estar registrado.

Así se cuenta con todo lo referente a sus atenciones principales y con las fechas precisas.

Los responsables deben sacarlos para su ejercitación, siempre manteniendo un real control de ellos.

Todo lo preceptuado sobre los animales de compañía y especialmente para los perros está definido en el Decreto Ley, en base a una real garantía del bienestar animal. Sin embargo, se violan sus artículos, porque los propietarios creen que son optativos y no obligaciones.

Muchos pueden ser los ejemplos que tenemos para comentarles y explicarles como se incumplen:

- Vacunarlos contra las enfermedades transmisibles, según los programas nacionales vigentes: sin embargo, en ocasiones no son vacunados contra la rabia, una enfermedad mortal, a pesar de que el Ministerio de Salud Pública importa cada año un número de dosis, para garantizar el control y la prevención de la rabia, gratuitamente.
- Tomar las medidas para la esterilización de los animales, el control de la reproducción indeseada o por razones de salud: no esterilizan a sus mascotas, se gestan las hembras y luego los cachorros, en ciertas situaciones, son abandonados, antes del destete.

- Evitar la permanencia en la vía y otros lugares públicos, sin la presencia de una persona responsable: en muchas ocasiones son reportadas perdidas en las redes sociales.

- Asegurar en situaciones de desastres, el traslado de los animales hacia áreas de protección, en coordinación con las autoridades competentes en la materia: en algunas ocasiones las familias no prevén, qué hacer con sus mascotas en casos de desastres.

- Evitar la salida intencional de los animales a miccionar o defecar en la vía y espacios públicos y cuando lo realicen proceder a la recogida de sus desechos: es común ver que sacan cotidianamente a sus perros a defecar y orinar a las áreas vecinales y no recogen las heces, cuando esta acción no solo atenta contra la higiene y el ornato público, sino que puede afectar la salud de otros animales y de los humanos, de estar parasitadas o infectadas.

- Poner arreo y bozal a los de talla mediana y grande en los espacios públicos: son muchos los que sacan a sus animales sin cumplir con la colocación de esos accesorios, que permiten el control de sus animales. Por no colocar el arreo el animal puede sufrir accidentes, extraviarse o pelear con otros animales y sin bozal pueden morder a otros animales y a personas.

-Identificar con su nombre y domicilio, mediante solapín, chapilla, collares, chip u otras formas de marcaje para transitar por la vía pública. La identificación es otro de los incumplimientos de los propietarios y el motivo por lo que animales extraviados no pueden ser devueltos de inmediato, en caso de perdidas.

Estos son solo algunos ejemplos de las posibles violaciones del Decreto Ley 31/2021, que como escuché ayer a una protectora de animales, afectan la protección y el bienestar de los animales.

A pesar de que ante quejas y denuncias son investigados los casos y se imponen contravenciones, todavía son insuficientes, porque son muchas las indisciplinas y violaciones cometidas por los supuestos responsables de los animales. Tampoco todos los hechos son reportados.

Por eso, todos los que trabajamos de una u otra manera, por el bienestar animal, no podemos detenernos, es necesario seguir avanzando en materia educativa y comunicacional, en la acción de capacitación de los criadores.

Al acecho. foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Recuerdo que hace años atrás, el Comité Nacional de Bienestar Animal de Cuba (CONBAC) organizó y realizó, un Curso para propietarios, que sesionó durante 11 semanas, los sábados en la mañana, en la sede de la Asociación Cubana de Medicina Veterinaria, sita en Paseo No. 604 entre 25 y 27, Vedado, La Habana. El objetivo general era preparar desde el concepto de Tenencia Responsable de los Animales, a los propietarios de animales de diferentes especies, para garantizar la salud y el bienestar animal.

En la última sesión se aplicó una encuesta que reveló la satisfacción de los asistentes, pues se sintieron mejor preparados y adiestrados para cumplir con la alta responsabilidad de poseer animales. Los profesores que conformaron el claustro, médicos veterinarios y biólogos de amplia formación curricular y experiencia profesional, hicieron posible el aprendizaje de los diversos temas que se abarcaron en las sesiones del curso. Los participantes que lean esta columna, recordarán la interesante experiencia vivida.

Pienso que cuando las condiciones sean más favorables, pudiéramos replicar esa experiencia u otra similar, en función de capacitar técnica y profesionalmente a los que poseen animales, porque insisto, que tener animales en casa, es una tarea de gran responsabilidad, familiar, sanitaria y social.

Se han publicado 1 comentarios



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  • Loretta de Moa dijo:

    ¿qué hacer con las mascotas en casos de desastres.???
    Sería un tema interesante!!!
    Se aproxima la temporada ciclónica!!!!
    Mi perra Lía se ca conmigo si tengo que ir por indicaciones de la Defensa Civil para un centro de evacuación!!!!

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