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El paraíso de Manolito

Por: Claudia María Delgado Torres
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Además de este tipo de orquídea blanca, Manolito dice que su vida son los helechos, a los cuales ha dedicado 45 años de incansable trabajo. Foto: Miguel Rubiera Jústiz/ ACN. 

Si me preguntan qué significa el Jardín de los Helechos solo puedo decir que es mi paraíso, afirmó Manuel García Caluff, creador del Edén de la botánica cubana, donde en una hora de recorrido se puede admirar 400 millones de años de evolución de las plantas.

Lugares como este hay pocos en el mundo. Desde la entrada se visualiza la manera en la que se adaptaron y surgieron las primeras con flores, las coníferas, sicas, palma corcho y otras que adornan el privilegiado terreno como orquídeas, bromelias y cactus.

Ubicado en el Poblado El Caney, en la falla de la Cordillera de la Gran Piedra, rodeados de las montañas del Escandel hacia el norte y hacia el oeste de la Codillera de Boniato, se encuentra esta joya de la flora santiaguera, bendecida por tener dos grados Celsius menos que la temperatura de la urbe de Santiago de Cuba.

La preferida de Manolito es la falenoxis, una orquídea blanca y grande. Foto: Miguel Rubiera Jústiz/ ACN. 

Cuando alfabeticé en las lomas de Baracoa, me quedé maravillado con la vegetación y comenzó mi romance con el medio ambiente, comentó a la Agencia Cubana de Noticias el especialista en conservación de la naturaleza.

Regresé a los dominios santiagueros en 1976, me incorporé al Grupo de Aficionados a la Botánica de esta ciudad y así inicié primero la colección de cactus, pero gracias a los innumerables recorridos por la Gran Piedra sentí atracción por los helechos, los cuales sembré en laticas y en ocho años nació el “Jardín”, expresó el también graduado de Historia del Arte.

Condiciones climáticas acertadas, que unidas a sombras artificiales y al riego diario para mantener la humedad relativa, permiten la presencia de 453 especies de helechos, casi 200 endémicas, que conforman la exposición más grande de Latinoamérica, superada solo por la de Nueva York; y, además, miembro de la Red Internacional de Jardines Botánicos.

En este parque natural, el amante a la naturaleza podrá encontrar a la criptógama Elefante, la especie de helecho más grande del mundo, originario de Malasia y el norte de Australia, con unas hojas que crecen entre ocho y 10 metros de largo y traído desde la Gran Piedra.

Manolo explicó que es también conocido como cobra, porque los pétalos nacientes, como también se denominan sus hojas, parecen una serpiente que se levanta cuando le toca una flauta, y desde el punto de vista botánico es una variedad primitiva con tallos cubiertos de escamas protectoras y engrosado en un pulvivero, órgano especial el cual le permite mover la hoja hacia la dirección del sol.

Si me preguntan qué significa el Jardín de los Helechos solo puedo decir que es mi paraíso, afirmó Manuel García Caluff, creador del Edén de la botánica cubana, donde en una hora de recorrido puedes mirar 400 millones de años de evolución de las plantas. Foto: Miguel Rubiera Jústiz/ ACN. 

Posee a su vez un rizoma globular y la base de cada pámpano (renuevo) tiene una estípula carnosa como una oreja que se abre, y cuando la planta se seca sirve como órgano para reproducción, subrayó el especialista.

Tiene Jardín de los Helechos un área martiana inspirada en un escrito de José Martí cuando estaba New Jersey, donde visitó una exposición de flores en 1890 y redactó un artículo en el cual le dedicó párrafos a los helechos y orquídeas.

Las plantas que están en este espacio son las mencionadas por el Apóstol en el texto y están debajo de la escultura de la cabeza de Martí en bronce realizada por la cubana Rita Longa.

Cuando me decidí a hacer esta área, lo realicé pensando en el simbolismo, los culantrillos en macetas representan la realización de sus ideas, las vasijas rotas en el suelo todo lo que el hombre deja en el camino para lograr un objetivo y el muro representa la vida del más universal de los cubanos, acompañada de la bandera cubana y la flor mariposa, refirió.

Atesora este singular sitio de la Ciudad Héroe unas 300 especies de orquídeas, entre ellas la Catleya ludemaniana, una de las más grandes del orbe y flor nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

Zapatico de la reina está entre las más atractivas para el visitante, pues este género asiático tiene la forma de una pantufla y encontramos allí 10 de ellas, una de las colecciones más completas.

La preferida de Manolito es la falenoxis, una orquídea blanca y grande, pero afirma que su vida son los helechos, a los cuales le ha dedicado 45 años de incansable trabajo y los ha reflejado en el arte mediante la disecación, con su obra artesanal Las cuatro estaciones.

De mi madre viene el don artístico, quien pintaba naturalezas muertas y todavía conservo sus cuadros y los expongo junto a mis ilustraciones científicas de los procesos ontológicos de la vegetación, dijo García Caluff.

Otro sitio del “Jardín “es la muestra de los helechos que viven en los mogotes de Cuba. Los más famosos son los de Pinar del Río, pero en Guantánamo existen muchos desconocidos, tanto o más bellos, como los de Monte Ruz, aseveró.

Para crear esta área nos inspiramos en la ruina francesa La Isabelica, con una representación de las plantas que viven en rocas calizas, y no pueden crecer en otro lugar, dijo; por eso representa la pared inferior un mogote, rezuma agua constantemente y allí se presentan los pteridófitos epipétricos-calcifilos, y se exhiben repertorios de Saintpaulia, Episcia, y Begonia, de esta última algunas de las más pequeñas de Cuba.

Viajé a Estados Unidos, Canadá, México, Dominicana, Honduras, Islas Caimán, Jamaica y Alemania. Puedo decir que recorrí muchas naciones y me sirvió para aprender y observar las bellezas que nos regala el hábitat, sentenció el biólogo autodidacta.

Helechos acuáticos situados en lagunas artificiales, un umbráculo que muestra la más amplia colección, las orquídeas como prendas alrededor de tanto verdor y la frescura de las matas de mangos típicas de la región del Caney, son los recuerdos grabados en la memoria de miles de visitantes, quienes siempre son invitados a volver al Olimpo de la Botánica.

Foto: Miguel Rubiera Jústiz/ ACN.

(Tomado de Sierra Maestra)

Se han publicado 5 comentarios



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  • Rigor mortis dijo:

    Que pena casi no pusieron fotos
    Hubieran hablado más que mil palabras

  • Betty dijo:

    Que belleza! Cómo me gustaría tener un lugar así en casa.

  • yordain dijo:

    Y como se puede pertenecer. A los botánicos aficionados.yo soy de cfgos

  • EUW dijo:

    Había escuchado del jardín y sus bellezas. Estando en Santiago de Cuba, es llegar y ver?. Es público?, qué horarios tiene?, cómo se coordina una visita y si es guiada mejor?.
    Con tal información se completa el artículo. Gracias

  • eva dijo:

    Debe darsele mas divulgacion y explotar este hermoso lugar para el turismo y los amantes de la naturaleza. Estuve en Dantiago y no escuche nada de este lugar. A la Gran Piedra no pudimos ir porque la guagua donde viajabamos no podia subir

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