A 60 años de su inicio: La guerra del Escambray en la memoria colectiva (+ Video)

Miles de combatientes participaron en los cercos tácticos durante la LCB en el Escambray. Foto: Archivo.
La serie LCB: La otra guerra, con una notable y atenta recepción de distintas generaciones de televidentes, ha revelado a muchos en los últimos tiempos cuánto queda aún por contar de la historia cubana para las grandes audiencias, y cuánto puede calar en el público una obra audiovisual que integra responsablemente la ficción con el testimonio personal y la investigación y la veracidad históricas.
Se logra entonces un producto auténtico, fiel a una época y a los sucesos que la marcaron, como marcaron a quienes intervinieron en los hechos y vieron cambiar sus vidas.
Todavía, a 60 años del inicio de la lucha contra bandidos (LCB), algunos llaman “alzamientos guerrilleros” las acciones de las bandas que asolaron distintas zonas del país y “guerrilleros” a quienes las integraban, les describen como “luchadores” contra el comunismo y la Revolución, soslayando los cientos de asesinatos que cometieron desde antes de aquel 5 de septiembre de 1960 en que Fidel visitó la Escuela de Milicias Campesinas de La Campana (en el Hoyo de Manicaragua), donde habló de estrategias y tácticas a seguir a oficiales del ejército, tras lo cual varios pelotones comenzaron a perseguir a los bandidos.

Fidel junto junto a Luis Felipe Denis, jefe de la Seguridad del Estado en el Escambray. Foto: Archivo.
Desde el 8 de septiembre de 1960, cuando una tropa que dirigía el propio Fidel rodeó a una banda en la zona de La Sierrita y capturó a más de una decena de bandidos y a su cabecilla, Leandro Alberto Walsh, hasta el 5 de julio de 1965, cuando fue neutralizada en la zona de Los Ramones (cerca del río Jatibonico, también en Las Villas) la última que quedaba activa, la de Juan Alberto Martínez Andrade, miles de combatientes de las Fuerzas Armadas, las Milicias Nacionales Revolucionarias, el Ministerio del Interior y las compañías serranas y pobladores de las montañas participaron en una guerra contra grupos que, más que ideales o una agenda política, defendieron y practicaron el terrorismo, desde el asedio y la intimidación hasta el asesinato de pobladores.
Según Bandidismo: Derrota de la CIA en Cuba (2008), de Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez, más de 200 civiles fueron asesinados por los alzados, entre ellos más de 60 campesinos y trabajadores agrícolas, 13 niños y nueve maestros voluntarios, brigadistas y colaboradores de la Campaña de Alfabetización. Las bajas de las fuerzas revolucionarias que combatieron a los bandidos fueron unas 590, además de cientos de heridos y unos 250 incapacitados de por vida.
El macizo de Guamuhaya (que desde entonces fue más conocido como Escambray), fue el epicentro de la acción de las bandas, el escogido y promovido por la CIA y el Gobierno de los Estados Unidos para su guerra irregular en Cuba, parte del esquema general estratégico en su objetivo de derrocar a la Revolución cubana.
Nutridos por infiltraciones de grupos armados, con armas que llegaban del extranjero y con apoyo de la CIA a partir de la Operación Silencio (según documentos del Gobierno de EE.UU., fueron enviadas 151 000 libras de armas, municiones y equipos), apoyados desde la Base Naval de Guantánamo y la Florida y favorecidos por una geografía intrincada, aquellos “guerrilleros” sin ideales se dedicaron –más que a enfrentar a las fuerzas militares que se les oponían–, a masacrar familias y matar a civiles –los que apoyaban a la naciente Revolución, los que querían vivir pacífica y tranquilamente y se sumaban al nuevo proceso político y social, los que se negaban a darles sustento en sus fechorías, los que recibían a los jóvenes maestros alfabetizadores para aprender lo que antes les había sido negado.
“La lucha guerrillera es un arma formidable, pero como arma revolucionaria; la lucha guerrillera es un arma formidable para luchar contra la explotación, para luchar contra el colonialismo, para luchar contra el imperialismo, pero la lucha guerrillera jamás será instrumento adecuado ni útil a la contrarrevolución, a los imperialistas, para luchar contra los explotados, para luchar contra el pueblo.
Y esperamos que esa lección la hayan aprendido bien. Sabemos que no desisten en sus planes; incesantemente detectamos nuevas infiltraciones, incesantemente ocupamos nuevas armas, nuevos explosivos, pero esperamos que hayan perdido para siempre la esperanza de poder llevar adelante sus bandas contrarrevolucionarias”. (Fidel Castro, discurso en acto por el XII aniversario del asalto al Cuartel Moncada, 26 de julio de 1965, Santa Clara)
Nunca atacaron un objetivo militar importante ni lograron tomar un poblado. Ni siquiera pudieron hacerlo en el caserío de Polo Viejo, cerca de Trinidad, donde más de 40 bandidos mandados por Julio Emilio Carretero (miembro del ejército de Batista, que se hacía llamar jefe de un Ejército de Liberación Nacional) fueron rechazados por seis hombres, una mujer y un niño que defendieron el cuartel local.
Incendiaron bohíos y escuelas, sabotearon instalaciones civiles, atracaron almacenes, granjas y tiendas del pueblo; torturaron, mutilaron y asesinaron a campesinos, maestros y alfabetizadores… Siempre a la espera de una invasión militar exitosa y la caída del Gobierno revolucionario –desde el fallido Plan Trinidad y la derrotada invasión por Playa Girón hasta los días de la Crisis de Octubre y más allá– que nunca llegó.
Esos civiles muertos no fueron lo que hoy se denomina (a veces inexacta e hipócritamente) “daño colateral”. Eran el objetivo específico de quienes, más que ideales, tenían perfiles criminales y se ensañaban con sus víctimas desarmadas, las torturaban y mutilaban antes de ejecutarlas, como sucedió a los maestros Conrado Benítez y Manuel Ascunce y a Alberto Delgado, protagonista de la operación Trasbordo.

Alberto Delgado, el administrador de Masinicú (nombre real de la finca) y agente de la Seguridad del Estado que protagonizó la Operación Trasbordo, junto a su esposa Tomasa del Pino, quien también participó en la operación. Foto: Archivo.
En el surgimiento de las bandas en la zona de Guamuhaya (Escambray) se ubican dos etapas fundamentales. La primera, desde julio de 1960 hasta abril de 1961. Los grupos estaban formados por delincuentes, prófugos de la justicia, antiguos miembros de los cuerpos represivos de la tiranía batistiana que huían de la Justicia y no tenían un objetivo político definido.
La segunda se extiende desde abril de 1961 hasta julio de 1965. En este período los principales cabecillas eran antiguos miembros del Ejército Rebelde, resentidos y afectados en sus intereses personales y estimulados por un programa elaborado por EE.UU. (Fuente: cubadefensa.cu)
Al Plan Trinidad (preveía un desembarco mercenario y una cabeza de playa en Trinidad, apoyada por las bandas del Escambray), a la Operación Mangosta, a los planes de la CIA, el Pentágono, el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y otros brazos del Gobierno de EE.UU. y al Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro aprobado por el presidente Eisenhower en marzo de 1960, Cuba respondió con la Operación Jaula o Limpia del Escambray (entre finales de 1960 y abril de 1961; hizo inviable el Plan Trinidad), la LCB, la Operación Trasbordo (recreada en el filme El hombre de Maisinicú; permitió desactivar a las bandas de Maro Borges y Julio Emilio Carretero sin que mediaran combates, con acciones de inteligencia, haciendo a los bandidos creer que eran evacuados a EE.UU. en supuestos guardacostas estadounidenses), la Operación Zapato (que permitió aniquilar la banda de Tomás San Gil y ocupar su “libro negro”, con lo cual se pudo desarticular la red de apoyo de los bandidos y cortar sus fuentes de dinero y otros suministros) y otras acciones que abrieron el camino hacia el final del bandidismo.

Jóvenes milicianos y bandido capturado durante una operación de la LCB. Foto: Archivo.
Cuando en julio de 1965, tras casi cinco años de enfrentamiento, era declarada la victoria sobre el bandidismo, habían sido neutralizadas o aniquiladas unas 300 bandas integradas por 4 000 alzados.
El 26 de julio, en Santa Clara, Fidel afirmaba: “Hay que decir que ni un solo asesinato quedó impune; hay que decir que ninguno de aquellos malhechores que ultimaron a brigadistas, a maestros, a obreros, a campesinos, logró escapar; hay que decir que la ley y la justicia cayeron sobre los culpables. Pero la erradicación de esas bandas no se hizo sin sacrificios”.
La historia que generaciones de cubanos han revivido en los últimos tiempos en LCB: La otra guerra es parte de la dura historia nacional, pero también involucra historias familiares y personales que aún hoy pueden ser contadas por quienes vivieron aquellos sucesos de forma directa o indirecta, los que perdieron a compañeros de tropa o a familiares, los que debieron dejar sus hogares, los que sufrieron heridas y daños permanentes y vivieron bajo el terror.
Aún hoy, en las localidades que rodean al macizo montañoso de Guamuhaya (Escambray), desde Manicaragua a Trinidad, hay familias que se asentaron para siempre montaña abajo porque una vez –en aquella turbulenta primera mitad de los años sesenta en que vivieron en peligro– sintieron o supieron, fueron avisadas, de que los bandidos “les rondaban” o les tenían en la mira.
Hoy, los que eran jóvenes entonces y debieron “bajar” con sus padres son abuelos o bisabuelos y sus historias han pasado a hijos, nietos y bisnietos. Es historia viva y, junto a libros, filmes, obras teatrales y series televisivas, forma parte de la memoria colectiva. No se olvida.
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Haciendo referencia,al 60 Aniversario de la (LCB),fue de gran valentía y convicción revolucionaria,y de destacar,como tantos pelearon por una Cuba libre y socialista,desde niña escucho sobre,las luchas revolucionarias del pueblo de Cuba,tantos mártires caído y la figura de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.También continuó escuchando de esta heroica lucha a mi suegro Francisco Ovidio Martinez Delgado ya un anciano de 78años,que participo en(LCB) y cuenta de como con Tomas Seviche,participaron,estando el frente a un grupo,y habla del Caballo de Mayajagua,donde explica que en este libro hacen referencia de él,agradecida a Dios por todos estos valerosos hombres que hoy tenemos una Cuba Libre.Entre tantos hoy queda en el anonimato Francisco Ovidio Martinez Toledo.
No hay dudas es pura realidad de los hechos históricos narrado de manera magistral en esa serie de la lucha contra bandidos . En 1963 ; 19 65 ; 1966 estuve becada en Topes de Collantes , en el edificio que hoy es para salud turística . Ese local era nuestro albergue .Cursamos estudio para maestros de Primaria ( Maestros Makarenkos) Pre curso ;segundo y tercer año de la carrera .En los dos años primeros mencionados la presencia de los bandidos se hizo sentir muchas veces . En ocaciones atacaban al edificio donde quizás mantengan los huecos de los tiroteos . También robaba las malangas que sembramos en las estancias que hacíamos para auto consumo . También varias veces se veía cundo trasladaba bandidos capturados . Se comentaba mucho de una bandida feroz , a la cual decían La Niña de Placenta ...
Me referí a Topes de Collantes en La Sierra del Escambray antigua provincia de las Villas.
A lo largo de estos años la Revolución ha tenido que enfrentar las acciones dirigidas por los EEUU para derrocarla la patria seguira siendo defendida por los humildes a costó de cualquier sacrificio gloria eterna aquellos caídos en el cumplimiento del deber
Mis tíos y mi padre participaron en la Limpia del Escambray. Nací en 1960, por lo que mi papá me dejó de meses con mi madre y se fue primero a enfrentar la agresión mercenaria por Playa Girón y después al Escambray, él fue fundador del Batallón 315 de las MNR de Santa Clara. Ya el viejo no está, pero mi hermana y yo guardamos con mucho cariño la mochila y la cantimplora que lo acompañaron en aquellas epopeyas.
Una serie para tener en cuenta, con muy buenos actores. Lo más importante es que la juventud valore a través de esta serie cómo fue realmente está lucha. Hacerles llegar el mensaje de cuántos se sacrificaron por defender y mantener esta revolución.
Es realmente muy reconfortante ver este serial donde se recrea de forma sencilla y sin fanfarrias,la sencillez del heroísmo y lealtad del pueblo con uniforme y sin uniforme para defender la Revolución y su justa causa,el apego al compromiso con la Patria sellado desde el inicio de la última etapa de lucha revolucionaria con el Programa de la Revolución expuesto por Fidel en el juicio por los sucesos del Moncada.Los q vivimos esa etapa de efervesecia revolucionaria deJovenes Rebeldes,de Alfabetización,de trabajos voluntarios,de preparación para el enfrentamiento a los enemigos hoy nos vemos en este serial inédito,convincente,en el cualquier sé
Cualquier loa a esta forma sencilla,clara,inedita en q sale a la luz la verdad de esa etapa de la lucha revolucionaria es poca.Emociona ver cómo el amor a la Patria y a su libertad está ahí en un campesino,en un miliciano,en un joven de esas regiones montañosa donde la vida es un reto en condiciones duras....los oficiales sencillos,sin aureolas de poder y de leyendas comparten el riesgo codo a codo con los combatientes.
Sin q sea un exceso de exquisitez considero q es sistema de telepronter o caption es insuficiente,degrada un poco la calidad del serial,seria bueno q lo corrigieran o de lo contrario lo eliminen,muchas personas lo necesitan para mejor interpretación o por falta del nivel de audicion personal.Esperamos haya más capítulos de esta y otras series q reflejen las verdades y sacrificios del pueblo en el enfrentamiento a los enemigos de la Revolución.....Ya lo dijo el Maestro,"se afirma un pueblo q honrra a sus héroes"ni un mínimo de concesiones a los q quieren borrar la memoria histórica de la Revolución.!!
Hechos que no deben ser olvidados nunca,la lucha de una naciente revolucion contra el terrorismo pagado desde el norte para tratar de derrotar la revolución, objetivo que no pudieron concretar frente a la firmeza del pueblo y sus milicianos de defender su revolución con las armas en la manos ,el terrorismo y la manipulación hoy es a través de las redes sociales.
El militar que aparece junto a Fidel y Luis Felipe Denis es el Comandante del Ejercito Rebelde Dermidio Escalona Alonso que era Jefe de la lucha contra bandidos. Fidel lo visitaba casi todas las semanas. Es lamentable que un heroe de esa jerarquia histórica no sea identificado. Dejó un libro que se titula "Memorias de un Eternjo Rebelde" que estña en proceso Editorial en Verde Olivo.
Por ejemplo narra lo relativo a Pichi Catalá que en la serie tiene otro nombre, pero parecido.
Mi padre Evelio Tundidor Bruffau participó en LCB quisiera que alguien que lo haya conocido me contacté. También combatió en Playa Girón.
Otra de las batallas en la que participó y espero que algún día escriban sobre ella fue: La zafra por los 10 millones
Espero me contacten pues me gustaría escuchar anécdotas de mi papá en esa gesta histórica.
Hace poco leí en el periódico Granma un artículo sobre las vivencias de un campesino en Matanzas. Gracias a la serie televisiva hemos conocido más a fondo esa epopeya. Debía utilizarse como material de estudio complementario en el sistema de enseñanza para el estudio de la historia en el periodo posterior a 1959.
Los milicianos eran gente sencilla de pueblo, sin formación militar que fueron a defender la Revolución. Recuerdo a mi tío que llegaba de pase con su traje de miliciano sus collares de SantaJuana y su fusil, para nosotros era el héroe de la familia, estuvo desde Girón, el Escambray y la limpia de bandidos en Matanzas.
Me sumo a la opinión de algunos compañeros, se debe valorar producir una tercera temporada de LCB, incluso puede ser en Pinar del Río, con los mismo actores claro, cómo dijera el Gallo, a estos hombres q en la vida real participaron en la esta gesta histórica, hay que entregarles la Medalla de los Cojonuces. Saludos y q tengan un buen día.