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Textilera Desembarco del Granma: 40 años hilando al centro de Cuba (+ Video)

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La textilera de Villa Clara es un símbolo de la provincia. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.

Llegar a la Empresa Textil Desembarco del Granma implica tomar una calle, recorrerla hasta el final y dar con un gran barrera de hierro. Pareciera que allí termina el camino y comienza la fábrica, pero no. Detrás de la gran puerta de metal existen otras vías y otros edificios, como si otra ciudad quisiera levantarse en las afueras de Santa Clara.

Solo cuando un visitante recorre las decenas de metros entre las diferentes naves y accede a alguna de las plantas dedicadas a la producción intuye que se trata de una de las empresas más importantes del centro de Cuba. Hoy todo el hilo de coser y la gasa quirúrgica del país salen de este lugar.

Hace exactamente 40 años, cuando abrió sus puertas por primera vez, podía entregar en un año la tela suficiente para cubrir más de 8400 campos de fútbol.

Inaugurada por Fidel, la textilera de Villa Clara se ha mantenido en pie aun cuando los embates económicos parecían derribarla. Quizás sostenidos por el ejemplo del hombre que la soñó, amparados en una sólida tradición de esfuerzo y sentido de pertenencia, sus trabajadores llegan a estas cuatro décadas inmersos en un proceso de reestructuración que pretende renovar un proyecto levantado con el esfuerzo de una ciudad.

La obra de un pueblo

Fidel fue el encargado de inaugurar la textilera. Foto: Archivo.

Quienes lo vivieron dicen que el 2 de diciembre de 1979 no existía otro tema de conversación en Santa Clara: Fidel estaba en la ciudad para inaugurar la empresa que por varios meses estuvo en el centro de atención de la urbe. Una vez en operaciones, en ese momento no solo sería la textilera más grande de la antigua provincia Las Villas, sino de todo el país.

Luego de meses de trabajo, por fin las tres fábricas principales del complejo estaban listas aquella tarde de domingo. Según recuerda Adalberto Rojas Monzón, uno de los tantos constructores habituales a pie de obra, el líder de la Revolución concibió la idea varios años antes, como uno de los pilares para el fortalecimiento de la industria ligera. Desde entonces, en más de una ocasión se interesó por los progresos y pidió agilidad para concluirla.

“No olvido que durante una visita el 4 de abril de 1978 el Comandante en Jefe insistió en la necesidad de terminar la textilera antes de la fecha prevista. Ya los equipos estaban en Cuba y solo faltaba tener listos los locales, así que llamó a los villaclareños a sumarse a los trabajos. Ese impulso fue decisivo y logramos cumplir con nuestra palabra de inaugurarla para el aniversario 23º del desembarco del yate Granma. Por aquellos meses ese compromiso fue prioridad para todos”, rememora.

En cierta medida esa historia también la protagonizó Pura Rojas Martínez, ahora una jubilada del sector industrial pero que hace cuatro décadas asistió a varios trabajos voluntarios para impulsar la construcción de la textilera. Mientras enseña varios reconocimientos y las medallas conseguidas en su vida laboral, asegura que las semanas antes de la apertura fueron las más intensas.

“Llegábamos en camiones y nos distribuíamos por edificios o zonas. A cada empresa le asignaban un área y allí lo mismo había que cargar materiales, pintar o dejar limpias los lugares ya terminados. Incluso formamos hasta una pequeña emulación para ver quiénes aportaban más. Era un ambiente muy sano, pero también de responsabilidad, de saberse parte de uno de los proyectos más importantes de la provincia”, cuenta.

Otra que también vivió esos momentos fue Eddy Jiménez Ribalta, una mujer que llegó a la empresa con solo 18 años y hoy se mantiene entre los 64 fundadores que aun laboran aquí. Con la experiencia de 40 años entre hilos y telares, no pasa por alto aquellas semanas de aprender a manejar la nueva tecnología y dejarlo todo listo para el comienzo de la producción.

“Cuando supe que abrirían un combinado textil en Santa Clara enseguida me apunté. Fui una de las tantas seleccionadas para pasar un curso de seis meses en La Habana y formarnos como operarias de los equipos. Cuando regresamos nos unimos a los constructores y trabajamos muchas horas extras para concluir la obra”, rememora.

En su discurso de inauguración Fidel llamó a producir con calidad. Foto: Archivo.

Tal hervidero popular dio sus frutos y por fin el 2 de diciembre de 1979 Fidel recorrió las instalaciones terminadas. Luego subió a una tribuna frente a decenas de constructores y obreros para inaugurar formalmente la nueva empresa. Flanqueado por Raúl Castro, Juan Almeida y Ramiro Valdés, elogió la calidad de cada una de las fábricas y el esfuerzo para concluirlas antes de 1980.

De hecho, una obra planificada como mínimo para 30 meses concluyó en solo 18. En total los constructores aportaron más de medio millón de horas de trabajo voluntario, mientras que el pueblo de Santa Clara sumó otras 700 mil. Según los datos del propio Fidel en el discurso inaugural, la suma de ambas cifras representó la faena de mil personas durante 150 días.

Cuenta Eddy Jiménez que el día de la inauguración no existía espacio libre en la plazoleta frente a la tribuna. Recuerda también que cuando Fidel valoró a la textilera como hija del sudor, del esfuerzo y del entusiasmo de los habitantes de la ciudad, la ovación no dejó escuchar nada más por varios segundos.

“Pero el momento más emotivo fue al final de su intervención, a la hora de escoger el nombre de la textilera. Él trajo varias propuestas, aunque a la postre nos pidió que votáramos entre 2 de diciembre o desembarco del Granma. Los aplausos y las exclamaciones por la última opción decidieron inobjetablemente cómo nos llamaríamos desde entonces”, evoca.

A partir de ese instante, para un colectivo de más de 4 mil obreros y un promedio de edad de apenas 24 años el día de la apertura, el compromiso de aquella tarde con Fidel marcaría cada acontecimiento. Cuando en 1987 la empresa llegó por primera vez a los 47 millones de metros cuadrados de tejidos le enviaron una carta para contárselo.

Y cuando en la década de 1990 la situación económica cerró brechas al desarrollo, también recordaron su llamado a la disciplina y a no dejar caer una instalación levantada entre muchas manos.

Los cambios necesarios

La planta de hilo de coser es una de las que surgió tras los cambios. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.

Para una empresa diseñada para asumir todo el ciclo productivo, desde el procesamiento de las fibras de algodón o poliéster para convertirlas en hilazas hasta la entrega de tela lista para la costura, el Período Especial representó un duro golpe. Entonces, la escasez de piezas de repuesto y las limitaciones en el gasto de energía eléctrica obligaron a buscar alternativas para no detener la marcha.

Según María de los Ángeles García Hernández, la actual directora técnica de la Empresa Textil, primero fue necesario reconvertir algunas líneas de producción y luego redimensionarlas para optimizar los recursos disponibles y no perder la calidad.

“Cuando empezamos recibíamos la fibra y la pasábamos por diferentes plantas hasta entregar las telas. En la década de 1990 ya eso no fue posible y separamos los procesos, disminuimos la cantidad de telares y buscamos otras alternativas para adaptarnos al nuevo contexto”, explica.

Así ocurrió con la planta de hilandería, un lugar para el que recuperaron equipos de la fábrica original desmontada en el año 2000 y los unieron a otros dirigidos al embobinado y al control de la calidad.

“Entonces dejamos de procesar la fibra en su estado original, comenzamos a adquirir la hilaza de otros mercados y con ella producimos hilo de coser. Actualmente somos la única entidad de Cuba que lo hace, en parte gracias a las innovaciones de nuestros obreros”, agrega.

Muchos de los equipos de la planta tienen los mismos años de la textilera. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.

Esa estrategia la siguieron otras plantas de la textilera. Así, por ejemplo, gracias a la cooperación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), en 2010 llegaron a la empresa más de medio centenar de telares destinados a la producción de gasa quirúrgica con tejido a crochet, un insumo esencial en todo el sistema de salud cubano.

“Esa gasa es la más extendida en todos los servicios médicos del país y somos los únicos en producirla. La ayuda del ALBA-TCP le devolvió la vida a este lugar. Junto a ello también nos favorece el hecho de que antes buscábamos la materia primera en Corea del Sur o China, pero ahora mucha de ella nos llega desde la hilandería de Gibara y eso nos garantiza mejores condiciones”, asegura la directora técnica del Combinado Textil.

Hoy la planta de gasa quirúrgica es tal vez el lugar más hermoso de toda la textilera. En largos y extraordinariamente bien alumbrados pasillos, centenares de hilos salen de los carretes hacia los telares y se unen hasta convertirse en una especie de manta que luego será empacada en los diferentes formatos.

Es una nave con 73 trabajadores, pero que en apenas ocho horas puede entregar 41 mil metros cuadrados de gasa, el equivalente a casi seis campos de fútbol.

La planta de gasa quirúrgica recibió el impulso del ALBA. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.

Anislaidy Alemán León lleva diez años en la textilera, la mayoría de ellos dedicados a trabajar frente a los telares de la planta de gasa. Según dice, para ella lo más difícil son los turnos nocturnos, porque el resto es solo monitorear las máquinas para que no se detenga el proceso.

“Aquí priorizamos la producción y la calidad. Este es un insumo imprescindible para la salud cubana y debe ser de excelencia. Me encanta tejer, y aquí es como si lo hiciera a gran escala”, comenta.

Por su parte, la planta de acabado es otro de los lugares que cambió respecto a su concepción original. Como parte de los proyectos para rescatar capacidades productivas, en 2012 recibió una inversión dirigida a mejorar los sistemas eléctricos, de abasto de agua, el calentador de aceite y los compresores de aire, así como los procesos de blanqueo, termofijado y empaquetado, todos causantes de largas paradas provocadas por la obsolescencia tecnológica.

De ese lugar sale la mayor cantidad de tejido plano estampado que circula en el país, así como buena parte de la tela para la confección de banderas, uniformes escolares, de los servicios médicos, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior.

Como el resto de las áreas, las actuales producciones están por debajo no solo de las concepciones originales, sino también de la capacidad instalada en la actualidad. Esa realidad tiene más de una causa visible, aunque también existen ya varias estrategias enfocadas a revertirla.

Desembarco del Granma: La proa al futuro

Los trabajadores de la textilera son una de sus fortalezas. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.

De acuerdo a la Directora Técnica de la Empresa Textil, en todo el 2019 la entidad registró afectaciones por falta de materias primas e insumos, disponibilidad de combustible y por la existencia de plazas vacantes en cada una de las áreas. Ante ese contexto, los pronósticos prevén no llegar a las cantidades planificadas para el año en las tres líneas principales, pero eso no significa dejar de soñar con el futuro.

Para ello, entre las principales alternativas para optimizar el combustible está desplazar uno de los turnos de trabajo fuera del horario pico y ubicarlo entre las doce de la noche y las ocho de la mañana. Asimismo, existen intenciones de modernizar el equipamiento y con ello aprovechar también las ventajas de maquinarias con mayor eficiencia energética.

Insertado en la estrategia de desarrollo hasta el año 2030, esa reconversión tecnológica pretende además restablecer producciones, incrementar las capacidades de producción de hilo de coser hasta las 250 toneladas anuales y continuar las mejoras en la Planta de Acabado para garantizar la competencia y la calidad.

De acuerdo al estudio de factibilidad aprobado, esa inversión aspira a elevar hasta los 32 metros cuadrados la capacidad de producción de la planta, el doble de su potencialidad actual. Valorada en casi 40 millones de pesos en moneda total, una vez concluida permitirá entregar al mercado y a otras industrias tejidos blancos, teñidos y estampados.

La adquisisicón de nuevos telares es otra de las proyecciones. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.

A su vez, otra proyección es trabajar en los procesos de teñido y mercerización, dos momentos de la producción que implican el uso de sustancias químicas y por tanto un desgaste superior para los equipos. Sin embargo, ninguna de esas aspiraciones sería factible sin el apoyo de los obreros.

Bien lo sabe Marta Pérez Pérez, una mujer con 35 años dentro de la textilera y que vivió tanto el período de esplendor como los instantes más complicados. Para ella, el actual contexto exige trabajar con eficiencia y no olvidar el sentido de pertenencia de quienes llevan casi media vida en la empresa.

Una opinión similar la comparte una fundadora como Eddy Jiménez, mientras recuerda que la Desembarco del Granma es obra de un colectivo. “Nosotros la hicimos —dice— y es como si fuera nuestra casa. No hemos dejado de trabajar ni siquiera en los períodos más complicados. Allí donde se nos convoque vamos, así que ahora no será diferente”. Cuando uno se marcha y pasa de nuevo la gran barrera de metal, sabe que esas palabras son ciertas.

La textilera por dentro

Se han publicado 6 comentarios



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  • armando dijo:

    Yo tuve el honor de estar en ese acto, desde Santa Clara, Villa Clara la ciudad de Martha Abreu y el Che

  • socorro dijo:

    Muchas Felicidades a ese colectivo de Trabajadores en su 40 aniversario, una felicitación muy especial a María la DT. Desde la Textilera Bellotex, Saludos para Todos

  • Yuyu dijo:

    Felicidades a todos sus trabajadores y que gusto saber que son una de las fortalezas de esa textilera, hace falta que en otros lugares lo tomen como experiencia.

  • yohenni dijo:

    Felicidades a los Textileros de la Desembarco del Granma colectivo con mucho arraigo en esa industria un saludo a Maria de los Ángeles su actual DT y compañera en un diplomado que hicimos juntos me gusta mucho esa industria saludos para todos

  • DAINERYS dijo:

    Muchísimas felicidades a este colectivo de trabajadores por sus 40 años desde artemisa dainerys

  • Javier dijo:

    Felicidades compañeros, somos conocedores del esfuerzo de ese colectivo y sus cuadros principales. Desde la Empresa de Hilandería Inejiro Asanuma de Gibara, les enviamos un caluroso saludo. Sigan soñando y haciendo realidad sus sueños.

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Yunier Javier Sifonte Díaz

Yunier Javier Sifonte Díaz

Graduado de Periodismo en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en el año 2016. Periodista de Telecubanacán. En Twitter: @YunierSifonte

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