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Sobre la derrota del Estado Islámico

Por: Pedro García Hernández
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El Éjército ruso fue uno de los más activos en el territorio sirio. Foto: Reuters.

El Éjército ruso fue uno de los más activos en el territorio sirio. Foto: Reuters.

La proclamada derrota del Estado Islámico, Daesh, tanto en Siria como en Iraq necesita apreciaciones que oscilen sin triunfalismos, entre la efectiva eliminación de sus principales operaciones militares hasta el efecto causado en sus enrevesadas estructuras organizativas.

Los éxitos obtenidos en una batalla que sobrepasa los seis años en Siria son precisos en la desarticulación de los grupos operacionales del Daesh, la casi total eliminación de sus centros de mando y el ostensible corte de las líneas de suministros bélico y financiero, en lo esencial.

Un decisivo aporte para esos resultados resultó la participación de la Fuerza Aérea de Rusia a partir de septiembre del 2015 por decisión soberana del gobierno del presidente Bashar Al Assad, en una coordinada acción cada vez más eficiente con el Ejército sirio.

A finales del 2015, los terroristas del EI comenzaron a ceder terreno en zonas claves de Siria como Raqqa, norte de Alepo, Deir Ezzor y Homs, luego de dominar un territorio donde se esparcen más de un centenar de pozos de petróleo, yacimientos de gas y fosfatos.

De igual manera, perdían a diario vías de transporte de combustible robado y fuentes de financiamiento para no menos de 40 mil hombres- de ellos cerca de 15 países extranjeros de 80 nacionalidades – y el mantenimiento de una estructura organizativa de nueve consejos de dirección encargados de la enseñanza – a su modo- de la Sharia (Ley islámica), mandos militares, reclutamiento y posicionamiento en las redes sociales y medios de comunicación, fundamentalmente.

La apreciación más cercana a la realidad permite valorar actualmente que el Daesh está en retroceso pero no liquidado porque tales mecanismos implantados, incluidas las llamadas células dormidas, son difíciles de desentrañar y mucho más, hartamente complejas para destruirlos.

Esa organización, definitivamente desvinculada de Al Qaeda a partir del 2014, sigue bajo el mando del autoproclamado califa Abu Bakr al Baghdadi, alias Ibrahim Al Badri y Abú Dúa y quien a pesar de ser “buscado” por los servicios de inteligencia de Occidente, se entrevistó en varias ocasiones en el 2013 con el senador estadounidense John Mc Cain, en la localidad siria de Idleb.

Al Baghdadi, dado por muerto en varias ocasiones pero nunca confirmada en la práctica, cambia de sitio y estancia y aparece en presuntas pruebas fotográficas, lo mismo en Mosul que en Raqqa o algún lugar del vasto desierto extendido por territorios sirios e iraquíes.

Liberado de la cárcel estadounidene de Camp Bucca en el 2004 por decisión de una extraña Junta de Revisión y Publicación, resultó pues un aliado de Washington y al mismo tiempo, buscado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y recompensas que oscilaron entre los 10 y 25 millones de dólares.

Acreedores de los más espantosos crímenes contra la población civil, con claros y publicados testimonios tanto en Siria como en Iraq, los terroristas del Estado Islámico siguen activos, se expanden como las células cancerosas aún derrotados en el plano militar de una guerra impuesta e irregular.

Vale señalar que tras el sitio y toma de la devastada ciudad siria de Raqqa, Estados Unidos y la coalición internacional que lidera, obstaculizó acciones de la aviación rusa y de las fuerzas terrestres sirias e incluso, evacuó a líderes del grupo, tal y como hizo al norte de Alepo o en la frontera sur con Jordania.

Por otro lado, es necesario valorar que elementos del Daesh están presentes en el barrio de Yarmuk, al sur de Damasco, enfrentados a grupos palestinos y del ejército sirio, dispersos al sur de la capital de ese país, Daraá y cercanías de Al Tanf, junto a la frontera jordana, donde existe presencia de tropas estadounidenses.

Es evidente que el Estado Islámico perdió fuerza militar y está ahora en posiciones que le obligan a negociar o al menos retirarse para en algún momento, algo no impensable, apelar otra vez a los coches bombas con suicidas, atentados contra zonas civiles y sin dudas, hacerlo dentro o fuera de Siria e Irak y alcanzar- como lo han hecho- territorios de Europa, entre otros.

Ejército sirio tras la victoria. Foto: PL.

Ejército sirio tras la victoria. Foto: PL.

(Tomado de Prensa Latina)

Se han publicado 4 comentarios



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  • Dandee dijo:

    Con el apoyo de las empresas privadas rusas, de seguridad, pudieron eliminar al Daesh. No fue solo el gobierno de Rusia.

  • manolo dijo:

    Las fotos de soldados rusos son en Crimea.

  • CARLOS BÁEZ PUIG dijo:

    LO QUE NO DICE EL DEFENSOR DE LA EMPRESA PRIVADA ES QUE ELLOS NO CULTIVAN LA CONCIENCIA LIBERADORA POR DEFENDER PRINCIPIOS Y LO QUE HACEN ES CUENTA DE DINERO Y SOLAMENTE DINERO

  • wicho dijo:

    El fin justifica los medios, habia que eliminar esa plaga de cualquier modo, se hicieron fuertes con la ayuda del gobierno yankee al que ayudaron a derribar al gadaffi en libia e intentaban hacer lo mismo en Siria con Al Assad pero se le viraron con fichas y se volvieron entonces peligrosos para occidente, porque controlaban al mono pero no la cadena.

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