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Cuba y los huracanes: ¿Por qué necesitamos ciencia, tecnología e innovación?

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El Centro de Inmunoensayo es una de las instituciones imprescindibles en el desarrollo de la ciencia cubana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Ni siquiera la biotecnología puede prescindir de importaciones. Ningún país es autosuficiente en tecnología, ni lo será. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El reciente paso del huracán Irma nos confirma la necesidad de contar con capacidades nacionales en ciencia y tecnología (potencial humano e infraestructura) en áreas como meteorología, hidrología, energía, ingeniería ambiental, gestión de desastres, cambio climático, entre otras. También nos recuerda que el pueblo cubano vive orgulloso de sus científicos, tecnólogos e innovadores.

La visión de construir una sociedad de hombres y mujeres de ciencia, de pensamiento, que nos inculcó Fidel, se ha impregnado en la cultura y la identidad nacional como rasgo distintivo y propio, también escudo y espada, enaltecedor del proyecto de nación desarrollado por la Revolución.

Esta realidad que para muchos cubanos puede resultar natural, es por el contrario atípica en el contexto de los países del Sur, donde de manera general la investigación científica y tecnológica de alto nivel es percibida como algo que se realiza fuera de sus fronteras. Los “hombres de ciencia” son entonces los expertos foráneos y las agendas de investigación-desarrollo nacionales apenas reflejan las prioridades nacionales y las necesidades imperiosas de las grandes mayorías. La vitoreada Sociedad del Conocimiento es esencialmente una Sociedad Capitalista del Conocimiento, con claras reglas definidas desde el Norte y donde impera la visión neoliberal del desarrollo y la privatización.1

En este contexto, es casi una proeza que las naciones subdesarrolladas cuenten con capacidades nacionales de Ciencia y Tecnología. La mala noticia es que no basta con tenerlas. No basta con la Ciencia. Necesitamos Tecnología. Necesitamos Innovación. Son temas muy estrechamente vinculados, pero a partir de dinámicas complejas, por encima de linealidades aparentes, en las que intervienen multiplicidad de actores y en su sentido más amplio, la sociedad en pleno.

A esta red de instituciones que producen, utilizan y difunden el conocimiento en el entorno nacional, así como a sus interacciones, se le denomina Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Esta noción de Sistema Nacional de Innovación surge en el contexto de los países del Norte y no refleja las particularidades de las instituciones y sociedades del Sur, pero ha constituido una herramienta de importancia para fomentar el rol de la CTI para el desarrollo nacional, al menos en el ámbito político.

Si asumimos la Innovación como la capacidad para resolver problemas (nacionales, institucionales, personales), la ciencia constituiría entonces un activo mayor, esencial, diferenciador y clave, pero no el único. En muchas ocasiones no el limitante. Para la innovación el nuevo conocimiento es vital, pero lo es también el nuevo uso de conocimiento no necesariamente novedoso. Está en el Heberprot-P, orgullo de la biotecnología cubana y en el frijol negro del guajiro que introdujo una práctica sostenible. En el pronóstico meteorológico del Huracán Irma, el proyecto del Trasvase Este-Oeste y el Programa de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático –Tarea Vida-. En nuestros médicos combatiendo el ébola, nuestros maestros alfabetizando en quechua y en nuestro empeño por construir la mejor sociedad posible.

En Innovación no hay actores pequeños, como nos enseñó Fidel promoviendo el Forum y la ANIR. Innovar para exportar es esencial para países de limitado mercado interno como Cuba, pero igual de trascendente es innovar hacia adentro, procurando utilizar todo el conocimiento disponible para mejorar la producción de bienes y servicios. En este sentido, ningún sector de la economía puede ser excluido; ningún producto, ya sea nuevo o tradicional. Lo importante no es si se trata de transporte, construcción, agricultura, comunicaciones, industria o servicios; de empresas estatales, cooperativas o trabajadores por cuenta propia, sino de producir con mayor o menor valor agregado por el conocimiento, esto es: Innovar para el desarrollo. Lógicamente, el esfuerzo nacional debe enfocarse en aquellos sectores económicos estratégicos definidos en el Plan 2030.

Muy estrechamente vinculada a la innovación y por supuesto a la ciencia está la tecnología. La tradición latinoamericana y en general del Sur, que apostó con pocas excepciones a las políticas de industrialización por importación de tecnologías, ha condicionado de manera importante el acercamiento actual a este asunto en nuestras sociedades, observándose de manera general una preferencia a la importación en desmedro de los esfuerzos nacionales de producción y un tejido empresarial poco integrado y colaborativo en términos de innovación tecnológica, aun cuando se reconoce las limitaciones de tecnologías foráneas para responder a los entornos específicos. En muchas naciones, el propio proceso de asimilación y difusión tecnológica se ve afectado por la debilidad de las capacidades nacionales en Ciencia y Tecnología.

Las dificultades económicas que ha atravesado Cuba y en particular el bloqueo, han limitado de manera importante las capacidades tecnológicas e industriales del país, incidiendo negativamente en la estructura de nuestras cadenas productivas nacionales y en su inserción en las internacionales. Las propias condiciones del subdesarrollo y las barreras técnicas al comercio impuestas por los países del Norte, contribuyen a dificultar la incorporación de países periféricos a estos cotos tecnológicos prácticamente exclusivos de empresas transnacionales.

El desarrollo de la Biotecnología cubana resulta una extraordinaria excepción, reconocida internacionalmente por la Revista “Nature” en 2009 como la más promisoria en países en desarrollo. El prestigio internacional del Sistema Nacional de Salud de Cuba, el elevado nivel de nuestros médicos y profesionales, la creación y maduración de prestigiosos centros de investigación en ciencias básicas y aplicadas y la conducción personal del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, son algunos factores que explican este resultado. Es además ejemplo de una concepción de Sociedad Socialista del Conocimiento.

Sin embargo, ni siquiera la biotecnología puede prescindir de importaciones. Ningún país es autosuficiente en tecnología, ni lo será. El propio concepto de Soberanía Tecnológica no se asocia a producirlo todo nacionalmente. Lo realmente importante está en el valor agregado por el conocimiento de lo que exportamos e importamos y esto está definitivamente vinculado a las capacidades nacionales en ciencia y tecnología con que contemos. Los campos de la ciencia y la tecnología que abordan las más de 200 entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación y las 52 universidades del país, aportan elementos de juicio sobre nuestras fortalezas y debilidades en este ámbito.2

En última instancia se trata, hablando en términos de Política Tecnológica, del necesario equilibrio entre la tecnología que importamos y la que producimos nacionalmente, lo cual es obviamente muy difícil de cambiar en un corto plazo, en tanto requiere de un esfuerzo denodado, cotidiano y sacrificado de fomento y atención. Esta visión no puede ser cortoplacista, como no lo es el propio desarrollo -máxime si aspiramos a que sea sostenible- y debe concebir espacios para la generación de tecnologías y soluciones apropiadas a las condiciones concretas de regiones y localidades, que aprovechan las experiencias, los procesos de aprendizaje y los recursos del entorno y potencian la innovación y el desarrollo local.

La convergencia entre las políticas científica, tecnológica, de innovación, económica, financiera, industrial, energética y ambiental, entre otras, son absolutamente relevantes para desarrollar y mantener las capacidades nacionales en Ciencia y Tecnología. La visión de mediano y largo plazo es tan definitoria, que internacionalmente se conocen como “políticas de jardinería”.

Una muestra reciente del aprovechamiento de capacidades nacionales en el ámbito científico y tecnológico, resultó la maniobra del Despacho Nacional de Carga de la Unión Nacional Eléctrica para garantizar la vitalidad del Sistema Electroenergético Nacional, luego de las afectaciones del huracán Irma, primero operando islas por regiones, combinando termoeléctricas con grupos electrógenos y luego integrándolo en su totalidad en breve plazo, aun sin contar con la mayor termoeléctrica del país.

Curiosamente, 2 de los 6 Premios Nacionales de Innovación otorgados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente en 2016, fueron a manos de los energéticos, producto de investigaciones conjuntas con el Centro de Investigaciones y Pruebas Electroenergéticas (CIPEL) de la CUJAE y el Centro de Estudios Electroenergéticos de la Universidad Central “Martha Abreu” de Las Villas. Ambos trabajos contribuyeron al monitoreo y análisis en tiempo real del Sistema Electroenergético Nacional.

Entre tanto, Cuba se recupera, nuestros hombres y mujeres de ciencia y de pensamiento –científicos, tecnólogos, innovadores: cada cubano y cubana dignos- vuelven a sus labores de construir entre todos la mejor sociedad posible, una sociedad socialista del conocimiento, inclusiva, donde el fin de la ciencia, la tecnología y la innovación no es otro que el ser humano, el pueblo.

Notas:

  1. El autor recomienda la lectura del libro: “Subdesarrollo e Innovación. Navegando contra el viento”, de Rodrigo Arocena y Judith Sutz, 2003.
  2. El Registro Nacional de Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación de Cuba, incluye 206 entidades: 131 Centros de investigación, 19 Centros de servicios científico-tecnológicos y 56 Unidades de desarrollo e innovación (cierre Agosto 2017).

Se han publicado 21 comentarios



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  • @ivecubana dijo:

    Hay resultados científicos en Cuba que estremecen por su impacto en la vida de los seres humanos del mundo entero, como es el caso del , Heberprot-P, el equipo de investigadores merecen el Nobel, la pregunta es por que no se lo otorgan,la respuesta por que es Made in Cuba, cómo científicos del 3cer mundo, que viven y trabajan en un país del 3cer mundo van a merecerlo.

    • Armando dijo:

      Gracias a todos y todas por los comentarios y sugerencias.
      Comprender que la ciencia, la tecnología y la innovación resultan imprescindibles para el desarrollo del país es esencial, pero es apenas el primer paso. Lo verdaderamente relevante es encontrar las vías que nos permitan continuar desarrollando nuestras capacidades nacionales en CTI en el difícil contexto económico actual, tanto nuestro potencial humano como la infraestructura. Impulsar la visión de la CTI como solución, como inversión para el desarrollo.
      No es necesario metáforas para explicar esto, porque Fidel creó los principales centros de la Biotecnología cubana en medio del Período Especial.
      Por otro lado, no es posible conducir una sociedad contemporánea sin contar con indicadores de ciencia, tecnología e innovación que permitan poner en práctica políticas públicas para este sector. Numerosos académicos y profesores como Montero, Carlos, Isnerys, Capote, Núñez Jover y el propio Presidente Clark, han contribuido, de conjunto con el equipo de indicadores del CITMA, que conduce el Dr. Jesús Chía, a que hoy contemos con información fidedigna sobre sustanciales asuntos como financiamiento, potencial humano, infraestructura, publicaciones y patentes. Las páginas de Cubadebate han reflejado el debate sobre estos temas.
      Un último comentario: La innovación tecnológica es vital para cualquier país, pero igual de importante es la innovación social y en estos casos el rol de las ciencias sociales y humanísticas es insoslayable!!!!
      Con referencia al libro y a los datos de las ECTI, les ruego escribirme al correo: armando@citma.gob.cu
      Un abrazo a todos y recuerden que no podemos cansarnos: “Seamos realistas, soñemos lo imposible”

  • manolo dijo:

    Necesitamos todo eso… y casas más fuertes, no de fibro y materiales mediocres.

  • inamed dijo:

    Excelente artículo, donde pudiese conseguir el libro Subdesarrollo e Innovación. Navegando contra el viento”, esta en disponible en algunos sitios pero hay que pagarlo, soy metodóloga de resultados científico técnicos en mi centro de trabajo y me seria de mucha utilidad

  • Antonio Vera Blanco dijo:

    Por cada científico hace falta 4 diseñadores. El primer edificio que se debe construir es el de diseño.

  • Ignacio F dijo:

    Hace más de 50 años un grupo de hombres, y mujeres también, animados por los ideales de tantos otros, creyeron en la posible realización de un proyecto. Hoy Cuba es ejemplo de que el esfuerzo colectivo produce resultados. No me queda duda de que Cuba seguirá siendo un referente de dignidad y de congruencia.

  • 8yta dijo:

    La ciencia al servicio de la humanidad. Cuba ejemplo de humanismo.
    Un mundo mejor es posible.

  • FM dijo:

    Aunque es muy positivo que la prensa nacional aborde la problemática de la Ciencia e Innovación, en este artículo no se presenta nada nuevo a lo ya dicho en ocasiones anteriores… y en el seno de la comunidad científica cubana existe un fuerte debate sobre el papel de la Ciencia en el contexto actual, el apoyo que recibe del gobierno, materializado en el % del PIB que se le asigna; las políticas de estimulación material al sector para evitar la descapitalización que se produce por causas económicas… alrededor de la discusión del tema en el Parlamento Cubano CUBADEBATE publicó varios artículos sobre el tema con un enfoque menos triunfalista que este y yendo a tocar los problemas… si los artículos y entrevistas a relevantes personalidades fueron interesantes, más lo fueron los comentarios realizados (más de 150 a un artículo)… ¿no es esto suficiente para que el país lance un debate profundo sobre el tema y se tomen medidas paliatorias?… gracias por la atención

    • Andrés dijo:

      FM, es cierto que se ha hecho referencia en otros artículos. Pero me parece que este trata cietas aristas útilies de mención. No tiene nada de tiunfalista. En la práctica, muchas veces lo que se tilda como “realista” (en contraposición al triunfalismo) no es más que la sedimentación de todas las nociones falsas sobre el desarrollo que hemos acumulado. Hay que salirse de eso, pues eso es lo que nos estanca.

  • Carlos dijo:

    Es un mérito insoslayable de Cuba y patrón de referencia internacional, la aplicación de un Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación que aporte tanto al desarrollo del país, al bienestar de su pueblo y al resto de la humanidad, sin el cual, producto del aletargado bloqueo imperialista, no hubiéramos sido capaces de sobrevivir y llegar a niveles de estándares iguales o superiores comparados con países desarrollados. Ese es el verdadero sentido de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, investigar, desarrollar y aportar a favor del desarrollo y mejora continua de la sociedad en todas sus esferas. Las revoluciones y libertades no solo se conquistan con una guerra a punta de armas; también es imprescindible una guerra de ciencia, de intelecto, de creatividad, de poner todo el conocimiento, con el empeño y esfuerzo que seamos capaces, para la victoria final y su continuación.

    Nada hace más poderoso al hombre que el conocimiento.

    Y como expresara nuestro siempre presente Comandante Fidel:

    “La supervivencia de la Revolución y el socialismo, la preservación de la independencia de este país depende hoy, fundamentalmente, de la ciencia y la técnica, es decir, este esfuerzo de la ciencia y la técnica requiere de una premisa política, que es la voluntad de luchar y de vencer”.

    …“No importan las dificultades de hoy, pero si crear un país, que viva de su inteligencia y de su sudor”…

  • Andrés dijo:

    200% de acuerdo con lo que planteas Armando. A raíz del huracán estuve pensando exactamente en lo mismo. Recuerdo una vez que visité Vinales y tuve el chance de hablar con un agricultor muy experimentado en sus labores, el cual me hablaba con cierta resignación sobre el hecho de como tenía que aceptar que sus cosechas se perdieran como resultado de los huracanes. Lo tomaba como un hecho de la vida.

    Pero es que muchos de los problemas que ahora tienen solución, gracias a la ciencia, la tecnología y la innovación, antes eran vistos como problemas inevitables. En realidad, la experiencia ha demostrado que todas las enfermedades que ahora tienen cura, todas las barreras geográficas que ya no son tal, todas las actividades que antes parecían imposibles y que ahora se pueden hacer gracias a las maquinarias, etc, eran y son una consecuencia y no una causa del atraso económico.. Un país no es necesariamente pobre por tener pocos recursos o por no tener salida al mar, o por estar en una zona donde los terremotos y los huracanes están al orden del día. Es la incapacidad de desarrollar soluciones a esos problemas lo que trae el estancamiento.

    Ver todos nuestros problemas como una causa, y no como una consecuencia, del subdesarrollo nos estanca, nos resigna. Creo que es un tipo de mentalidad que persiste aún con mucha fuerza en un número elevado de directivos y población en general. También persisten el cortoplacismo y la tendencia a importarlo todo. Afortunadamente Fidel Castro demostró en el particular todo lo que se puede hacer cuando se integran la visión, la inteligencia y los recursos, independientemente de lo escasos que sean. Los logros evidentes que mencionas en la Cujae, la Abreu, etc., son una continuación de esta filosofía.

    Si no hubieras escrito el artículo yo mismo hubiera escrito algo al respecto, porque las palabras se me agolpaban. Después de Irma ha quedado muy claro que tenemos que meterle ciencia al asunto. Yo en lo particular pensaba en la construcción de viviendas resistentes, con capacidad autónoma de generación de energía, para estos casos. Estaba pensando en como proteger las turbinas eólicas del impacto anual de los huracanes, en como proteger los principales cultivos agrícolas, etc. Hay tela por dónde cortar.

    Una breve acotación. Si bien es cierto que el concepto de Sistema Nacional de Innovación fue desarrollado en el contexto de los países del Norte, la gran mayoría de sus principales teóricos ya ha reconocido su utilidad, como herramienta imprescindible, a la hora de dirimir los asuntos del subdesarrollo. Y es que aunque esta noción fue concebida por las academias del Norte, los casos de estudio tomados como punto de referencia fueron las experiencias de los propios países ricos cuando aún eran naciones en desarrollo, y el proceso que los llevó a convertirse en grandes productores de tecnología e innovación. Después de hacerse ricos le han vendido al Sur otra historia, distinta de la original. Por ejemplo, nos han querido convencer de la ineficacia del estado como agente de desarrollo, de la inevitabilidad de la privatización y de la reducción del estado de bienestar, del elitismo tecnológico, etc. Es detrás de esa es la “bola de trapo” que muchos en el Sur nos hemos ido. Pero no hay nada más lejos de la verdad. En mi opinión, el concepto de Sistema Nacional de Innovación nos viene muy bien para nuestros planes de desarrollo.

    Una vez más, un excelente llamado de atención. Enhorabuena.

  • Orban dijo:

    Cuba cada vez es mas vulnerable a los huracanes y la respuesta del estado no es todo lo efectiva que esperamos,tienen que modernizase las estructuras de combate a estos eventos.

  • GRAKO dijo:

    deberian empezar primero por dotar todos los centros de radares cubanos con radares doppler para tener buena informacion sobre los distintos eventos meteorologicos.

  • Ignacio R dijo:

    Hacia la Agricultura es a donde deberíamos dedicar el grueso de nuestro esfuerzo científico-técnico, el día en que podamos convertirnos en exportadores de alimentos procesados y frescos, el mercado existe: cientos de islas en el Caribe que viven del turismo, y el propio turismo nuestro seremos realmente libres e independientes. Por demás decir que eso significaría nuestra soberanía alimentaria, dejaríamos de importar miles de millones de $ que pueden ser dedicados al desarrollo de la educación y de otras ciencias teniendo siempre presente que la sociedad que queremos construir es la del bienestar para todos y no la del consumismo.

  • Luis A. Montero Cabrera dijo:

    Muy bien por el artículo. Muy bien que un alto funcionario del CITMA muestre y exponga públicamente su conciencia en estos asuntos. Algunos toques de la crudeza de nuestra situación actual hubieran venido bien también.
    La trama de la innovación en las empresas para avanzar (no la de innovación para supervivencia, sino la que crea valor agregado exclusivo y competitivo en el mercado) es otra asignatura pendiente que no se resuelve solamente desde el lado de la ciencia y la tecnología, sino con la participación protagónica de los gestores económicos. Se dice que una empresa que desee innovar hoy debe tomar los fondos para ello de aquéllos destinados a la estimulación. ¿Es eso así realmente? ¿Podría ser más anti-innovación esa regulación económica?
    Otra trama importantísima que se requiere tocar es lo inaccesible para todos en Cuba de la información que para una buena parte del mundo se puede lograr fácilmente, hasta en un teléfono, con la internet. ¡Cuánta innovación que genera riquezas se podría implantar con un pueblo culto como el nuestro si tiene un fácil acceso a la información tecnológica actual, incluso pública, a través de la red de redes! ¡Cuánto nos cuesta cada minuto de retraso en ese campo! Queda decirnos: ¡Manos a la obra! ¡Cambiemos lo que debe ser cambiado! y lo antes posible.

    • Andrés dijo:

      Coincido con usted Prof. Montero.

  • Rocío Guevara dijo:

    Decía que admiro la ética e investigación de su periodismo. Aplicable y necesario en Ecuador donde todo lo logrado con R.CORREA SE HA PERDIDO. Han atentado contra YACHAY.

  • Charles Romeo dijo:

    ¿Por qué no empezamos por reconsiderar desde la perspectiva de las ciencias y de la experiencia, nuestra forma de vida que es el resultado de la tradición y cuya racionalidad debe ser reconsiderada críticamente?
    ¿Es concebible una disciplina científica denominada “Diseño del hábitat humano en Cuba”? consistente en definir y diseñar los elementos genéricos del hábitat humano en el país, partiendo de sus tradiciones, de sus recursos naturales y humanos, así como de su cultura, y especificándolos para regiones, ciudades y el campo. Labor interdisciplinaria de urbanistas, arquitectos, ingenieros, agrónomos, médicos, artistas, botánicos, economistas y sobre todo de diseñadores talentosos, en un Instituto especializado. Por ejemplo, en materia de techos de viviendas, cuál debe ser el diseño más adecuado y económico, con los recursos disponibles, para que una vivienda resista vientos de hasta más de 300 kilómetros por hora. Problema muy práctico a considerar desde el punto de vista de la aerodinámica. O que rol deben jugar ahora los tradicionales aljibes en un país amenazado por sequias cada vez más intensas, así como las hamacas al estilo de los “chinchorros” venezolanos que se cuelgan de dos ganchos empotrados en las paredes como solución para dormir confortablemente. ¿De cuantas pulgadas deben ser los televisores para lograr, sin exagerar, una buena recepción de un espectáculo musical, de una película o de un partido de futbol entre el Barcelona y el Real Madrid? Atacar con realismo e inteligencia la contradicción del transporte humano entre vehículos públicos y privados, colectivos e individuales. Reconsiderar la bicicleta como solución inteligente para el transporte personal. Vivir cerca de donde se trabaja y resolver ese problema sobre la base de darle prioridad a la localización de donde uno habita. Y si bien último, pero no por su importancia, generalizar, divulgar y producir una alimentación sana básicamente autóctona, buscando nuevas soluciones culinarias para las plantas y animales que mejor se dan en Cuba.
    Si hay un sistema económico y social capaz de plantearse realísticamente esta problemática y de resolverla, ese es el socialismo en donde rigen principios de humanidad según los cuales las necesidades del colectivo social, en el entendido de todos y para todos sus integrantes, tienen prioridad sobre las individuales.
    Esta dentro de lo posible que los cubanos estén llamados a innovar en la tradición socialista planteándose esta problemática. No sería la primera vez, como ya lo demostraron al concebir un proyecto hasta entonces inimaginable como es la Operación Milagro y anteriormente al plantearse y lograr acabar con más de un 20% de analfabetismo en un solo año y sobre la base de profesores adolescentes. Sería el mejor homenaje al cubano que concibió y llevo a cabo esos proyectos, demostrando así que su pueblo heredo su capacidad de lograr hacer posible lo que parecía imposible: en este caso, crear el futuro hábitat racional y por tanto posible, de los cubanos.

  • Barbara Mola dijo:

    Excelente articulo, y coincido plenamente con Luis montero. Me sumo a la pregunta de como adquirir el libro y vivo convencida de que en nuestros investigadores y cientificos de todas las ramas hay potencial suficiente para que este pais sigua en los sitiales mas alto en materia de innovacion

  • Maritza E.Bosques Leyva dijo:

    Buen artículo el de Armandito estoy 100% de acuerdo como cubana y como trabajadora del Sistema CITMA doy gracias a la ciencia, la tecnología y la innovación, y estoy segura que nuestros científicos e investigadores continuarán mostrando los resultados de la Ciencia Cubana al mundo y como decía nuestro Comandante Fidel Castro: cito

    “Hoy, en la patria nueva, en la patria verdaderamente libre, los científicos, los investigadores, tienen todas las oportunidades, sobre todo, la gran oportunidad de que cada una de las cosas que realicen, cada uno de los esfuerzos que hagan van a beneficiar directamente a su pueblo y a su patria”

  • Armando dijo:

    Gracias a todos y todas por los comentarios y sugerencias.
    Comprender que la ciencia, la tecnología y la innovación resultan imprescindibles para el desarrollo del país es esencial, pero es apenas el primer paso. Lo verdaderamente relevante es encontrar las vías que nos permitan continuar desarrollando nuestras capacidades nacionales en CTI en el difícil contexto económico actual, tanto nuestro potencial humano como la infraestructura. Impulsar la visión de la CTI como solución, como inversión para el desarrollo.
    No es necesario metáforas para explicar esto, porque Fidel creó los principales centros de la Biotecnología cubana en medio del Período Especial.
    Por otro lado, no es posible conducir una sociedad contemporánea sin contar con indicadores de ciencia, tecnología e innovación que permitan poner en práctica políticas públicas para este sector. Numerosos académicos y profesores como Montero, Carlos, Isnerys, Capote, Núñez Jover y el propio Presidente Clark, han contribuido, de conjunto con el equipo de indicadores del CITMA, que conduce el Dr. Jesús Chía, a que hoy contemos con información fidedigna sobre sustanciales asuntos como financiamiento, potencial humano, infraestructura, publicaciones y patentes.
    Un último comentario: La innovación tecnológica es vital para cualquier país, pero igual de importante es la innovación social y en estos casos el rol de las ciencias sociales y humanísticas es insoslayable!!!!
    Con referencia al libro y a los datos de las ECTI, les ruego escribirme al correo: armando@citma.gob.cu
    Un abrazo a todos y recuerden que no podemos cansarnos: “Seamos realistas, soñemos lo imposible”

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Armando Rodríguez Batista

Director de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

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