Imprimir
Inicio » Especiales, Cultura  »

El Indio Naborí: Un elegido del pueblo de Cuba

Por: Fidel Antonio Orta
| 8

el-indio-naboriLa Biblioteca Nacional José Martí, alma máter de la literatura cubana, acoge desde este jueves en su seno a la Oficina de Investigación y Promoción Cultural Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí. Cubadebate les ofrece las palabras del escritor Fidel Antonio Orta en el acto por el 95 cumpleaños del poeta.

Queridos amigos:

Corría el año 1978 cuando a mi casa llegó la noticia de que yo, por mala conducta, sería expulsado de la escuela donde cursaba el décimo grado. Mi familia entró de inmediato en estado de shock. Pero finalmente fui expulsado sin miramientos, y luego readmitido gracias a una mágica o casi divina revisión que hicieran los directivos municipales.

No me quedó otro remedio que asumir una serie de compromisos relacionados con la disciplina y el apego al estudio, para lo cual necesitaba desarrollar el hábito de la lectura. Entonces mi padre, todavía molesto con la actitud de su hijo menor, me entregó un grupo de libros, obras que debían ser leídas bajo precisas indicaciones. Allí estaban, entre otros, “El hombre mediocre”, de José Ingenieros; “La historia me absolverá”, de Fidel Castro; “El nacimiento de un mundo”, de Waldo Frank y todo el epistolario de José Martí.

Poco a poco me fui leyendo cada una de esas obras, y cuando le tocó el turno a las memorias de Pablo Neruda, descubrí que mi padre había subrayado tres renglones: La Revolución cubana no estaba en los libros de un continente que ha vivido desesperadamente pensando en la esperanza…Cuba existe. Un día más. Un año más. Un lustro más. Nuestra esperanza no ha sido decapitada.

Sólo hago la anécdota para reiterar, en el 95 aniversario de su natalicio, que la Revolución cubana fue la gran pasión del Indio Naborí. El triunfo de 1959 le regaló al poeta su mayor alegría. Por fin veía materializado ese gran sueño de emancipación nacional que siempre lo mantuvo en vela; y a la defensa de ese sueño, sin cuestionamientos de ningún tipo, se consagró en cuerpo y alma.

¡Primero de enero!

                                       Luminosamente surge la mañana.

                                       ¡Las sombras se han ido! Fulgura el lucero

                                       de la redimida bandera cubana.

No es nada nuevo decir en esta sala que el Indio Naborí renovó la décima cantada y escrita, vigorizó la elegía, le otorgó un inusual rango de perpetuidad a la lírica social, energizó el verso libre, pontificó el soneto y dejó una huella importantísima en la investigación folclórica. No es nada nuevo decir en esta sala que el Indio Naborí logró fundir y elevar a categoría estética lo culto y lo popular, lo clásico y lo moderno. Pero a esa vocación poética hay que sumarle en todo momento su vocación de Patria, que para él era sinónimo de Revolución.

No sólo estamos hablando de una persona a quien se le otorgó el Premio Nacional de Literatura, la Orden Félix Varela de Primer Grado y el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. En este poeta sobresale además su profundo arraigo en las grandes masas, una realidad que se extiende a todos los rincones de la Isla, algo que merece ser estudiado a fondo como un fenómeno sociocultural inédito, como una unidad poeta-poema-poesía-popularidad que trasciende las fronteras de épocas exactas y llega hasta nuestros días.

Debo confesar que a mí, como hijo, todavía me resulta estremecedor escuchar el testimonio de personas que dicen: “yo crecí con los versos del Indio Naborí”, “yo me eduqué con las poemas del Indio Naborí, “yo me hice revolucionario con la poesía del Indio Naborí”. ¿Cómo es posible?, me preguntaba yo al principio. Pero luego comprendí que las palabras Poesía, Patria y Revolución estaban para él en un mismo camino, convirtiéndose en un hombre que hasta el final de sus días fue consecuente con la consecuencia de su vida.

Que el Indio Naborí sea hoy un elegido del pueblo de Cuba, no es nada casual o impuesto. Todo lo contario: es identidad nacional, localizable hasta en su seudónimo, pero localizable también cuando observamos el equilibrio de acción y pensamiento que siempre existió entre el poeta y su pueblo. Se trata de un acontecimiento que se dio como resultado de esa armonía, mucho más entendible cuando el hecho se analiza con un sólido criterio de interpretación histórica.

Llamo la atención sobre un aspecto: la Revolución cubana estuvo y está llena de grandes poetas. No es una sola voz, son múltiples las voces que se escuchan en todas partes.  Por eso yo sostengo que el Indio Naborí no fue ni el Homero, ni el Píndaro, ni el Maiakovski de este trascendental proceso político. Nunca lo fue y nunca se propuso serlo. Aunque tampoco puede olvidarse que al final de la jornada, haciendo uso de un legítimo derecho, es el propio pueblo quien defiende a sus elegidos.

Lo digo sin mucho rodeo: toda aquella persona que dude alguna vez de su condición de cubano, o que dude de su entusiasmo revolucionario, puede reaccionar positivamente asomándose a la vida y obra del Indio Naborí; alguien que, además de gran poeta, fue y sigue siendo un ejemplo de compromiso con la causa de los más humildes.

El Indio Naborí, hasta su muerte, fue parte y símbolo de esa raíz principalísima. Su caso es un caso atípico en la historia de la literatura cubana; y hay que verlo precisamente así, como un caso atípico, como un caso único e irrepetible, cuya luz conserva un poderío expresivo que produce asombro.

La Oficina de Investigación y Promoción Cultural que hoy dejamos constituida, tendrá como misión esencial la de mantener viva la memoria literaria y política del poeta, defendiendo de igual forma todos los temas que él promovió en vida: folclor latinoamericano, cultura campesina, expresiones poéticas, cultura comunitaria, historia, pensamiento político de Fidel Castro, ideario martiano, periodismo de fondo y compromiso intelectual, teniendo como faro de luz larga aquellos tres renglones que yo encontrara subrayados en 1978: La Revolución cubana no estaba en los libros de un continente que ha vivido desesperadamente pensando en la esperanza…Cuba existe. Un día más. Un año más. Un lustro más. Nuestra esperanza no ha sido decapitada.

Muchas gracias.

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Giraldo Mazola dijo:

    Estimado Fidelito:
    Bello y justo recordatorio de tu padre, gran amigo y compañero mío.
    Gracias por recordarme algunos de sus versos.
    Mazola

  • Eduardo González S. dijo:

    Fidel Antonio: Tu viejo fue y es, mi poeta preferido al ser capaz, entre otras muchas de inspirarse en cosas y temas aparentemente chuscos o hasta procaces y hacerlo con verdadera belleza. Como internacionalista recalcitrante, me acompaña siempre este fragmento de ese soneto inconmensurable “La vuelta de los héroes”: “…Ninguno fue por oro/fueron por un mandato de raíces/y vuelven como el sol sin más tesoro/que sus medallas y sus cicatrices”. Me considero Naborista convencido y lo seré hasta la muerte. Muy bueno tu discurso-crónica.

  • Felicia DM Padrón dijo:

    (Cubadebate, entre tu y yo, por mi madre te juro que no recuerdo haber leido uno solo de los poemas del Indio Naborí)

    • Martinela dijo:

      Increíble… unicamente que te hayas ido del país siendo muy joven. El Indio Naborí era tan o más recitado popularmente que Guillén.

  • Candela dijo:

    Gracias por publicar este texto y hacernos recordar a quien sin dudas, marcó el día a día de la poesía en revolución. Siendo muy niña y con la pasión revolucionaria que se respiraba en mi familia, me encantaba escuchar a mi madre recitando el último poema del Indio Naborí publicado en la prensa y también aprendí a leer con ellos, como también con Martí y Guillén.

    No hubo acontecimiento importante, que no fuera registrado para el presente y el futuro en las décimas del Indio Naborí, que yo misma de niña buscaba en la prensa para aprendérmelos y declamarlos en el matutino de los viernes.

  • Mariana dijo:

    Recuerdo, principalmente, dos momentos relacionados con Naborí: 1º. el homenaje que le hicimos, en la “Sala Interativa”, Santa Clara (con motivo de la Feria Internacional del Libro que le fuera dedicada), con Fidel Antonio Orta y Virgilio López Lemus, durante la presentación de su multimedia, aunque él no pudo estar presente esa tarde. 2º. Cuando conversé con él en la Jornada Cucalambeana, meses antes de fallecer. Solo tengo que decir que Jesús Orta Ruiz era un hombre maravillosamente sencillo y cordial. Espero poder visitar algún día la oficina. Saludos, Fidel Antonio.

  • Alexis Mario Cánovas Fabelo dijo:

    Fidel Antonio:
    Tu padre fue tan ejemplar y modesto, que a pesar de su gran carga de trabajo, fue mi activista del Departamento de Propaganda, para redactar los discursos del primer secretario del Municipio del PCC Plaza de la Revolución, en los años 80’s.

  • Yenisleidy González dijo:

    No he leído nada mejor que los versos del Indio, versos escritos con el corazón llenos de amor, de realidad, de enseñanzas, de patriotismo, hombres como el no merecen morir, porque el fue, ha sido y será la luz de las nuevas generaciones,y estoy convencida que su poesia brilla cada día más junto ha su Historia.

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también