Diferencias conciliables
“¿Qué tengo que hacer?”. Con esa frase, el entonces candidato a la Presidencia Barak Obama, juramentaba su compromiso con el Estado sionista. Era 2008 y estaba conversando con Shimon Peres, Presidente de Israel. Existen páginas completas en la web dedicadas a citar las frases del actual mandatario de los Estados Unidos sobre su aliado en el Medio Oriente.
Demasiada algarabía alrededor de la visita del Primer Ministro Netanyahu a Washington por estos días. Que si es una ofensa a Obama, que si una conspiración republicana, y así, interminablemente, muchos medios se regodean con la supuesta bofetada que propinaron al Presidente sus rivales políticos.
La realidad es que nada va a cambiar en las relaciones entre los Estados Unidos e Israel. Y la primera razón es de política interna. Como hemos analizado en otros trabajos, el lobby sionista está muy fuertemente sembrado en los pasillos del poder político de la nación norteña. No puede haber ninguna sombra en esa relación carnal que existe formalmente desde 1948, pero que fue diseñada muchos años antes.
Tampoco se puede considerar como una visita inocua. En primer término, porque no le están saliendo bien todas las cosas a Israel en su región. Por supuesto, las situaciones de guerra en los países árabes en conflicto benefician al estado sionista. Mientras tengan problemas, se desvía la mirada hacia estos y se olvidan hasta cierto punto los desmanes israelíes en Palestina y otros lugares.
Pero las conversaciones sobre el tema nuclear con Irán, que están atravesando por una etapa de optimismo internacional, le resultan incómodas a las fuerzas que están en el poder en Israel. El extremismo sionista no puede permitir que las potencias se pongan de acuerdo con Teherán de manera pacífica, y para ello utilizan todos los resortes posibles, incluyendo lo que algunos califican como “falta de respeto imperdonable” al Presidente de Estados Unidos, al visitar Netanyahu ese país y criticar la política exterior norteamericana en pleno Congreso.
Con un regocijo incalculable, los más retrógrados halcones republicanos se frotan las manos de placer, al ver cómo, por un momento, sus ataques frontales contra Obama se convierten en un hecho mediático. No hay nada mejor para un político del establishment que estar en el centro de los reportes de prensa. Y si es para reforzar sus diferencias con el rumbo de algunas políticas del Presidente, mejor.
Netanyahu aceptó entrar en el juego. Le conviene también internamente en su país. Y sabe muy bien que lo puede hacer, porque no hay peligro para la alianza con los Estados Unidos, vital para la supervivencia de Israel. O sea, al final, puede darse el lujo de ofender con su actitud a Obama, porque nada va a cambiar.
Retornando a 2008, vuelvo a usar una frase del entonces candidato a Presidente Barak Obama: “nuestro compromiso con Israel es INQUEBRANTABLE”. Por supuesto, que una visita como esta no va a romperlo. Las peleas en la familia son comunes, pero no hay diferencias irreconciliables. Es un matrimonio eterno y sagrado. Hablar, o incluso solo pensar, en la posibilidad de divorcio sería un pecado mortal.
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Soy brasileira y my encanta lá carrera del medicina alguien puede hablar como hacer paraingressar la universidad este año del 2015 por favor Gracias
Andriely: visita la página del Ministerio de Educación cubano, ahí encontrarás información
http://www.mes.edu.cu