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Carnavales en La Habana

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Foto: Archivo.

En 1895 la inauguración del carnaval de La Habana, el domingo 24 de febrero, coincidió con el inicio de la Guerra de Independencia. Como el horno no estaba para pastelitos, el general Emilio Calleja Isasi, gobernador de la Isla, ni lento ni perezoso, dictó el bando que ponía en vigor la ley de orden público de 1870, y acabó la fiesta.

No volvieron los carnavales habaneros hasta 1902, en vísperas de la instauración de la República. Carlos de la Torre, el llamado sabio de los caracoles, a la sazón alcalde de La Habana, dispuso que en los paseos carnavalescos “tanto los jinetes como los carruajes, sin excepción ninguna, irían al trote largo o andadura del país”. Fue en esa fiesta cuando por primera vez desfiló un automóvil, propiedad de la familia Zaldo. No sería sin embargo hasta 1908 cuando se eligió aquí por primera vez a la reina del carnaval y sus seis damas. La elegida se llamaba Ramona García y era una modesta operaria de la fábrica de cigarros El Siboney.

Para los festejos de 1914, el alcalde Fernando Freyre de Andrade autorizó que las comparsas salieran de sus barrios respectivos y dispuso asimismo que, además de serpentinas y confetis, los paseantes pudieran arrojar huevos rellenos de harina de castilla.

Trágico fue el resultado de la primera medida, pues no se sabe cómo las comparsas de El Gavilán y El Alacrán, que desde tiempo atrás mantenían una rivalidad irreductible, coincidieran en Belascoaín y San Lázaro. Acometió una contra la otra y hubo muertos y heridos de parte y parte. Ahí no acabó la cosa. Los de El Gavilán lograron apoderarse del símbolo de la comparsa rival y advirtieron que lo enterrarían en los terrenos del Torreón. Lo hicieron, en efecto, pero al dia siguiente los alacraneros, con su abanderado al frente, invadieron el barrio de San Lázaro y lo desterraron, operación que cobró nuevas vidas.

A Freyre de Andrade no le quedó otra alternativa que la de suspender las salidas de las comparsas –no volverían a aparecer hasta 1937-, pero a él mismo no le fue mejor en cuanto a los huevos rellenos con harina en el domingo en que se convocó al concurso “Máscaras a pie”.

Esa tarde el alcalde concurrió al teatro Alhambra. Se presentaba La casita criolla y en ella el actor Gustavo Robreño hacia una representación perfecta del alcalde capitalino. Concluyó la puesta, salió Freyre de Andrade a la calle y los transeúntes, creyéndose que se trataba del actor que participaría en el concurso, la emprendieron con él a huevazo limpio, es decir, con aquellos huevos rellenos de harina de castilla que él mismo autorizara.

Durante el siglo XIX fueron famosos los bailes de máscaras que tenían lugar en el teatro Tacón los domingos de carnaval; domingos que llevan los nombres de Piñata, La Vieja, Sardina y Figura.

Fue precisamente en uno de esos domingos que se inauguró el referido coliseo el 18 de febrero de 1838 y no sería hasta el 3 de marzo siguiente cuando se dio inicio allí a las representaciones teatrales. Fue tan grande la expectación de los habaneros por acceder al interior del edificio que se calcula, asevera Rey Alfonso en su libro Gran Teatro de La Habana; biografía de un coliseo, que, en el último de esos bailes del año, acudieron unas 7 000 personas, mientras que otros 15 000 curiosos debieron quedar fuera de la instalación.

A fines del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria fueron muy famosas las orquestas de carnaval de Raymundo Valenzuela. Era tan solicitado ese músico y tenía tantos compromisos que se veía obligado a formar varias orquestas: la primera de Valenzuela, la segunda, la tercera…Todas empezaban a tocar a la hora programada y en determinado momento del baile aparecía Raymundo en compañía de su hermano Pablo para poner el broche de oro a la jornada.

A Raymundo Valenzuela y sus orquestas de carnaval dedicó José Lezama Lima su poema “El coche musical”.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Sergio dijo:

    Yo, originario del Barrio de Los Sitios, sede de la BOLLERA, conocí algo de estas cosas de las comparsas de los Bariios. Eso de la Rivalidad siempre fue. Yo era niño, y aún recuerdo nombres de aquellas comparsas, que muchas ya no salen más,,, es que como todo está tan deprimido,,, La Bollera, El Gavilán, El Alacrán, Los Dandy, Los Marqueses de Atares, Los Compondeores de Batea, La Sultana, La Jardinera etc,,, hablo de laas tradicionales, las de BARRIO. Algunas se me escapan,,,,,, Era un evento cultural muy IMPORTANTE

  • cardenense dijo:

    Lo mejor de los carnavales en Cuba era la elección de la Estrella y Luceros, evento este previo a los carnavales que movilizaba a todo el país, lamentablemente desaparecido en el año 1974 por los sucesos en la ciudad deportiva en que el publico protestó cuando eliminaron a la concursante No 14 Nancy González que representaba al sindicato de comercio, luego de eso los carnavales nunca volvieron a ser lo mismo.

  • Odalis dijo:

    Bueno ya hace unos cuantos años que el carnaval de la Habana no existe, es una pena porque se ha perdido la tradición de las comparsas y competencias entre los barrios y municipios, la habana está desolada en este verano.

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Ciro Bianchi Ross

Ciro Bianchi Ross

Destacado intelectual cubano. Consagrado periodista, su ejecutoria profesional por más de cuarenta años le permite aparecer entre principales artífices del periodismo literario en el país. Cronista y sagaz entrevistador, ha investigado y escrito como pocos sobre la historia de Cuba republicana (1902-1958). Ha publicado, entre otros medios, en la revista Cuba Internacional y el diario Juventud Rebelde, de los cuales es columnista habitual.

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