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Gracias, Comandante

Por: Nick Brauns
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Hace 100 años nació Fidel Castro. La importancia de sus ideas y acciones va mucho más allá de Cuba. Foto: Roberto Chile

¡Con la afirmación "Era mi deber servir al pueblo", Fidel Castro ya había rechazado los honores personales poco después de la victoria de la Revolución Cubana en 1959. Su "premio" consistía en mejorar las condiciones de vida de las personas. Con ello, Fidel seguía una afirmación de José Martí: "La gloria del mundo entero cabe en un grano de maíz". No quería ninguna estatua ni gloria personal, y ordenó que su nombre no se utilizara para lugares públicos y que no se le erigieran monumentos. "El líder revolucionario rechazó cualquier tipo de culto a la personalidad y se mantuvo fiel a esta postura hasta sus últimas horas de vida", declaró Raúl Castro en 2016 durante la ceremonia conmemorativa en honor a su difunto hermano. ¿Cómo agradecerle entonces a Fidel por su obra en favor de Cuba y de la humanidad?

En un relato, Bertolt Brecht describe cómo los tejedores de alfombras de Kujan-Bulak, en Asia Central, quieren honrar a Lenin. El dinero recaudado para un busto del líder revolucionario ruso lo utilizan, siguiendo el consejo de un soldado del Ejército Rojo, para combatir los mosquitos de la malaria en los pantanos. "Así se beneficiaron al honrar a Lenin y / lo honraron al beneficiarse, y así / lo habían entendido".

Conmemorar a Fidel significa, de manera análoga, hacer propias sus ideas sobre el internacionalismo y el antiimperialismo, sobre la igualdad social y la solidaridad. Ideas que hace mucho ya no se refieren solo a Cuba. "Una especie biológica —el ser humano— está amenazada de extinción por la rápida y progresiva destrucción de sus condiciones naturales de vida", advirtió Fidel en la Cumbre de la Tierra de la ONU de 1992, refiriéndose a la destrucción de los recursos naturales y a la saturación de la atmósfera con gases que alteran el clima. Como principales responsables, señaló a las sociedades de consumo capitalistas de los países ricos, surgidas de las antiguas potencias coloniales y de la política imperialista, las cuales, a su vez, habrían generado el atraso y la pobreza de la gran mayoría de la humanidad.

Recordar a Fidel significa continuar la obra que él comenzó y llevó a cabo. Es necesario defender la Revolución Cubana, con sus logros socialistas, frente al bloqueo y las amenazas de guerra de Estados Unidos. Como un baluarte desafiante contra las ambiciones mundiales del imperialismo estadounidense —y como la posibilidad viva de una alternativa solidaria al capitalismo. Honremos a Fidel poniéndonos al servicio de su legado —y, por lo tanto, demostrando que lo hemos entendido—.

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