Francisca López Civeira: Gratitud “a la luz de su magisterio”

Francisca López Civeira, Premio Nacional de Historia (2008) y Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (2022). Foto: Roberto Garaicoa.
Si hay algo que define a Francisca López Civeira —Paquita, como la llaman con cariño— es su pasión por enseñar. Esa vocación, cultivada durante décadas, ha sembrado el afecto en cientos de estudiantes que hoy la honran no solo como maestra, sino como un ejemplo de bondad y compromiso.
Reza un saber popular que cuando los alumnos quieren tanto a un profesor, es porque hay gratitud sincera. Y esa verdad quedó plasmada en el panel homenaje realizado el pasado 17 de febrero en la Casa del Alba Cultural, durante la 33 Feria Internacional del Libro de La Habana, organizado por la Editorial Nuevo Milenio para celebrar la trayectoria de esta prestigiosa historiadora; y presentar su más reciente obra: “La representación de los Estados Unidos en la República plattista”, un análisis crítico sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante el período de influencia de la Enmienda Platt (1901-1934).
Un legado tejido en el aula
“Sus alumnos de ayer son hoy profesores de nuevas generaciones”, subrayó Jorge Luis Aneiros, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba al recordar los inicios de Paquita en el magisterio: desde su servicio social rural en Mayarí, hasta su integración en 1971 al Departamento de Historia de la Universidad de La Habana, donde se convirtió en profesora emérita.
Además de su obra, insistió, es muy apreciada por historiadores cubanos de todos los segmentos: en la academia, la universidad, los municipios y las escuelas. Su labor en los medios de comunicación, así como sus numerosos libros, es de gran utilidad no solo para investigadores, sino también para el público en general. Esto ha hecho su obra accesible a los ciudadanos, quienes la reconocen y la acogen con cariño.
Una idea que compartió Elier Ramírez Cañedo, académico cubano y Doctor en Ciencias Históricas, quien expresó su profundo aprecio por la historiadora, una de las intelectuales a quienes ha sido dedicada esta edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Ramírez Cañedo destacó una cualidad vital de la historiadora: “Su obra no ha estado dirigida a una élite ilustrada, sino que busca llevar la historia al corazón del pueblo. Foto: Cubadebate.
“Hablar de la profe Paquita es un honor, pero también un gran compromiso. Soy su alumno y tuve la oportunidad de participar en varios de sus cursos, recordando especialmente el extraordinario curso sobre José Martí y sus clases magistrales sobre la etapa de la República neocolonial burguesa”, dijo.
Ramírez Cañedo destacó el vínculo permanente de Paquita con la Federación Estudiantil Universitaria. “Era constante su conexión con los estudiantes y esa organización, abordando las luchas estudiantiles de la época. En mi caso particular, he recibido la luz de Paquita desde hace muchos años, no solo a través de su monumental obra y sus aportes historiográficos, sino también por su capacidad de conectar con todas las generaciones”, remarcó.
“Mis dos niñas pequeñas se han acercado a su obra, especialmente a sus libros de ‘100 preguntas de la historia de Cuba’ y ‘100 preguntas de José Martí’”, ejemplificó Ramírez Cañedo, quien subrayó su calidad como ser humano, siempre dispuesta a ayudar a quienes lo necesitan.
Tuve la oportunidad de integrar el jurado que otorgó el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (2022) a la profe Paquita, y debo decir que fue una decisión unánime. Su obra, sólida y consistente, merecía indiscutiblemente este reconocimiento, añadió el historiador.

A juicio de Mildred De la Torre Medina, pocos historiadores han abarcado tantos temas. “Su estudio de la colonia está vinculado al gran José Martí, y es una estudiosa insigne de su obra y quehacer. Foto: Claustrofobias.
“Es imposible hablar de esta profesora sin que los sentimientos más hermosos afloren. La obra científica de Paquita es inseparable del ser humano extraordinario que hoy estamos reconociendo”, afirmó.
Su currículum es impresionante, lleno de premios como docente e investigadora. “Desde el magisterio, que ha sido un punto esencial de su obra, sigue teniendo su mayor premio en la vida; en la cosecha que ha recibido y seguirá recibiendo de lo sembrado en sus alumnos.
“Creo sinceramente que al reconocer a Paquita, como se está haciendo en esta Feria del Libro y como se hizo al otorgarle el Premio Nacional de Ciencias Sociales, no solo la estamos honrando a ella, sino también a Cuba y a los profesionales que, desde diversas responsabilidades, investigan, enseñan, divulgan y preservan nuestra historia Patria.
“Asimismo, se honra a la Universidad de La Habana, institución a la que Francisca López ha entregado su saber, sueños, sacrificios y logros, materializados especialmente en los cientos, diría que miles, de estudiantes de la carrera de Licenciatura en Historia que han crecido profesional y humanamente bajo su influencia. Durante más de cinco décadas, la Dra. López Civeira ha realizado importantes aportes al saber historiográfico, destacando sus estudios sobre las relaciones entre Estados Unidos y Cuba”, afirmó Ramírez Cañedo.
Añadió que sus investigaciones han sido publicadas en más de veinte títulos y más de 200 artículos, lo que la hizo merecedora de múltiples reconocimientos. “Paquita ha sido coordinadora de obras colectivas que han tenido un amplio impacto en el país en la socialización de los conocimientos históricos”, sostuvo.
Sin embargo, Ramírez Cañedo destacó una cualidad vital: “Su obra no ha estado dirigida a una élite ilustrada, sino que busca llevar la historia al corazón del pueblo, tal como defendió el destacado historiador Emilio Roig.
“Ella lo ha hecho con especial dedicación y creatividad, no solo en las aulas universitarias y en sus múltiples intercambios con niños, adolescentes y jóvenes —lo que le valió el premio Maestro de Juventudes, otorgado por la Asociación Hermanos Saíz—, sino también a través de los medios de comunicación y libros que cuentan con el lenguaje y la didáctica necesarios para llegar y conectar con un público mucho más amplio.
“Esa es la verdadera ciencia, de raíz humanista y enfoque marxista, que, sin abandonar el método y el rigor científico, aspira a la transformación concreta de la realidad y de los seres humanos como parte indisoluble de ella.

Sus libros cuentan con el lenguaje y la didáctica necesarios para llegar y conectar con un público mucho más amplio. Foto: Archivo/CD.
Al analizar la obra de Paquita, reconocemos de inmediato esas ideas, valores y actitudes de una intelectual comprometida con su tiempo y su país: una cubana y patriota hasta la médula. Gracias infinitas, Paquita, y que siga acompañándonos la utilidad de tus obras y virtudes, para Cuba y el mundo”, concluyó el historiador.
Ética y bondad
Mildred de la Torre Molina, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2024, dibujó a Paquita desde lo humano: “Es una magisterio ambulante: da clases dondequiera que esté”. La historiadora, investigadora y ensayista cubana se refirió a la figura de su colega y amiga con un tono de admiración y respeto, subrayando la importancia de la mirada personal sobre la trayectoria académica.
De la Torre Molina afirmó que se trata de reconocer la esencia de Paquita como una gran persona. Recordó un consejo de la historiadora Hortensia Pichardo: “No es concebible que un historiador no sea buena persona en el sentido de su capacidad de asumir toda la historicidad de las virtudes humanas”. Este enfoque moral es fundamental en la labor historiográfica, afirmó.
“Fernando Portuondo me dijo una vez: “Todo historiador tiene una ideología y un proyecto social que defender. El mío—me dijo —, es defender el patriotismo. Por encima de todo, el patriotismo. Y como quiera que lo mires no te olvides de que nosotros somos también pensadores”, rememoró.
“Esos dos consejos se aplican perfectamente a la figura que estamos analizando en este momento. Paquita, además de ser una excelente historiadora desde el punto de vista de su capacidad para investigar y su capacidad de comunicación, es también una bella persona”, afirmó.
De la Torre Molina enfatizó que la vitalidad y energía de Paquita, a pesar de su edad avanzada, son un testimonio de su compromiso con la enseñanza y la investigación. “Esa energía nos da el deseo de dar, de ofrecer”, afirmó, destacando que Paquita es una figura profundamente cubana.
“Esa cubanía se refleja en su forma de hablar, en su manera de actuar y en su defensa de las ideas. Paquita articula estas ideas a través de sus importantes estudios profundamente antiimperialistas y de raigambre martiana. No se trata solo de leer a Martí y repetir sus palabras; al analizar sus valoraciones y análisis, se percibe una interiorización profunda del pensamiento martiano, que aplica en su propia vida. Como decía Hortensia Pichardo, es crucial aplicar ese pensamiento en la vida cotidiana. Este sentido de pertenencia a su país se manifiesta en la defensa de su obra por encima de todo”, dijo.
La historiadora también reconoció la importancia de la ética en la labor de Paquita. “Ese sentido de humildad frente al conocimiento se traduce en que lo que no sabe, no lo dice ni inventa, no se mete, no se introduce, no fabrica, no fabula. Este criterio de la verdad es fundamental para un historiador. Paquita reconoce los valores, incluso de aquellos que son antagónicos o que no comparten nuestras ideas. Ante quienes se comportan en contra de nuestros propios principios, ella responde de manera inteligente, ética y con un alto nivel de conocimiento”, detalló De la Torre Molina.
Apuntó que ella ha sabido mantener un equilibrio entre su vida personal y profesional, a pesar de las vicisitudes. “Nunca faltó a una clase ni a sus deberes profesionales”, afirmó, resaltando su capacidad para transmitir conocimiento y su compromiso con la cultura cubana.
A juicio de Mildred De la Torre Medina, pocos historiadores han abarcado tantos temas. “Su estudio de la colonia está vinculado al gran José Martí, y es una estudiosa insigne de su obra y quehacer. También ha analizado la república neocolonial, que requiere un análisis profundo y aún necesita nuevos estudios sobre la sociedad y sus formas de vida. Paquita ha abordado estas cuestiones desde la perspectiva de las políticas de Estados Unidos, transmitiendo no solo el conocimiento sobre las políticas intervencionistas, sino también sobre las esencias de la sociedad imperialista.
“Su contribución incluye estudios sobre la lucha insurreccional, que son extremadamente importantes. Es asombroso cómo ha logrado realizar tantas labores en medio de sus múltiples responsabilidades. No se debe atribuir esto únicamente a su excelente condición física, aunque es una persona sana; la clave está en que nunca pierde el tiempo. Aprovecha cada momento, incluso mientras duerme”, afirmó.
Ser extraordinariamente polifacética es un ejemplo que todos debemos seguir. Es preciso reconocer no solo la vasta obra de Paquita, sino también el contexto y las condiciones en que ha sido creada, sostuvo la investigadora.
Camino a una trilogía

“La representación de los Estados Unidos en la República plattista” es un análisis crítico sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante el período de influencia de la Enmienda Platt (1901-1934). Foto: Cubadebate.
Fabio Fernández, historiador y profesor universitario, doctor en Ciencias Históricas, destacó la versatilidad de Paquita López Civeira, quien es “un todoterreno”. Fernández afirmó que ella se desenvuelve con igual soltura en el aula de la universidad, en conferencias, escribiendo múltiples libros o incluso bailando changüí en el alto oriente cubano.
“Dicen que segundas partes nunca fueron buenas”, comenzó Fernández, “y sin embargo, aquí está Paquita López Civeira para ir contra corriente de tal afirmación”. Su libro, La representación de los Estados Unidos en la República Plattista, viene a confirmar que la profesora, a sus 80 y pico, “aún lanza bolas a más de 90 millas y por la zona de strike”. “Dicho rápido, señores, este es un muy buen texto”.
“Hace unos años, el grupo editorial Nuevo Milenio decidió publicar un singular proyecto cocinado a fuego lento por la catedrática emérita de la Universidad de La Habana, al calor de su curso de maestría sobre la percepción cubana de la nación norteña. Así nació Visiones de los Estados Unidos en Cuba entre el paradigma, el imperio y la nación, un volumen que reconstruye las miradas que los habitantes de ese archipiélago dirigieron hacia el poderoso vecino desde finales del siglo XVIII hasta el arranque de la pasada centuria. El libro presentado es la segunda entrega de esta saga”, comentó.
“Desde las primeras páginas, Paquita nos sumerge en los pasos iniciales de la República neocolonial y burguesa, en la que se modelaron nexos de dependencia respecto a Washington. El debate sobre los tratados concertados con la potencia dominante, el singular escenario de la segunda intervención yanqui, el mito Roosevelt, el modelo de intervención preventiva, el contexto de la Primera Guerra Mundial y la penetración de la American Way of Life son ejes que recorren de manera transversal y específica a variados actores sociales.
“En un segundo momento, la profesora propone un diálogo sobre las representaciones de Estados Unidos en la convulsa década crítica, un período en el que la crisis estructural del modelo republicano provocó el despliegue de diversos proyectos de solución que oscilaron entre la reforma y la revolución, con la participación de grupos oligárquicos, sectores medios y clases populares”, detalló Fernández.
López Civeira—explicó— pone el foco en el poderío norteamericano y su creciente peso en la economía nacional. Las reacciones ante el accionar del enviado especial, la articulación de las élites domésticas con la lógica de subordinación al imperio, las alusiones intencionadas a lo estadounidense en los textos escolares y las voces críticas contra la subordinación patria, son temas centrales en esta obra.
En un tercer bloque, el volumen avanza por los tumultuosos años de la Revolución de 1930. “Admito aquí que busco provocar a mi querida profesora, que tiene una denominación distinta para este proceso histórico”, añadió Fernández, quien destacó el significativo cambio de paradigma en la política hemisférica de Estados Unidos y su impacto en las percepciones cubanas.
La buena vecindad fue interpretada desde la isla de maneras divergentes; mientras algunos quedaron deslumbrados, otros mostraron ambivalencia y reflexiones que llamaban a no dejarse marear por la jugada imperial. refirió.
Fernández también resaltó que, como es habitual en Paquita, este libro se sumerge en un amplio universo de fuentes, como la prensa periódica, la caricatura, la narrativa y la poesía. “No hay aquí infladera, sino trabajo concienzudo y muchas horas de dedicación”, afirmó.
“Un libro resulta siempre una obra colectiva, por ello es importante destacar a todo el equipo que trabajó en la conversión del texto original en este apreciado objeto que tendrán en sus manos”, subrayó. Sin negar la valía de lo digital, celebró a los nombres que hicieron posible el “milagro del papel”.
Paquita desafía todo el tiempo la idea de que “segundas partes nunca fueron buenas”. “El atrevimiento de la profe llega a más, y ya trabaja en la tercera entrega de esta saga”, anticipó.
Este futuro libro se centrará en las miradas cubanas hacia Estados Unidos entre mediados de la década de 1930 y los inicios de la Revolución. “Difícil será aburrirnos con esas páginas, pues esos años son fascinantes en su complejidad”. Esperamos entonces el tercer episodio de una trilogía que, desde ya, se califica como la cima del trabajo intelectual de esta incansable autora, sostuvo.
Vuelve entonces la referencia obligada al magisterio de López Civeira que es, ante todo, un acto de amor. Como resumió Fabio Fernández: “Ella vive feliz con la sana obsesión de ser útil”.
Vea además:
Descargue el libro “Cien preguntas sobre Historia”, de Francisca López Civeira
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Profundo y emotivo encuentro de cultura y reconocimiento a la distinguida profesora de generaciones, investigadora acuciosa de los distintos planos e intersticios de la historia y persona que encarna los valores más preciados de nuestra nación cubana. Un abrazo Paquita, nuevas cotas esperan en el camino.