Imprimir
Inicio »Opinión, Sociedad  »

La abuela Delfina

| 73

Oración de Amaury. Foto: Alderete.

A mis hermanos y a mí nos criaron, y acompañaron en la infancia, esencialmente, la abuela paterna Delfina García, natural de Orense, Galicia por más señas, su hermana, la tía abuela Carmen y el abuelo Alcibiades, cubanos ambos. Los abuelos maternos, Consuelo y Gonzalo, emigraron a USA en 1960 y no volvimos a saber de ellos hasta décadas después. Nuestros padres, en los momentos en que la vida les dejaba tiempo, contribuían también a la educación de sus hijos, pero no disponían de mucho. Los años sesenta fueron muy convulsos y carentes de espacio para ocuparse de otra cosa que no fuera trabajo, trabajo, y compromiso patrio.

Yo fui un infante bueno, tranquilo, estudioso y hasta tímido. En las películas, kinescopios y reportajes televisivos que conservo, siempre aparezco serio, meditativo, con la mirada perdida, en lontananza. Tengo un libro en las manos o estoy escribiendo algo, pero como cualquier chiquillo a veces, pocas, era travieso y recibía por eso curiosos castigos que contribuyeron al comportamiento cívico y la educación del adulto que soy hoy.

Un domingo maravilloso de aquellos en los que conversaba con mi padre alrededor de una mesita en el cuarto-estudio del minúsculo departamento en que vivía por entonces y conociendo él que apenas yo había terminado el décimo grado (lo repetí tres veces) me preguntó: ¿Amaurito y de dónde viene ese conocimiento literario tuyo que te lleva a componer canciones de cierta intensidad poética e intelectual? Le aseguré con orgullo: ¡De las enseñanzas de Abuela Delfina! Él mostró un interés mayor que el habitual, se inclinó hacia adelante en el asiento, aspiró su puro, y dijo intrigado: ¡A ver, cuéntame eso!
¡Mira Papá! Comencé así mi explicativo discurso. Cuando llegaba del colegio con el uniforme sucio, con un lápiz que no era de mi propiedad, o ella se enteraba que no había alcanzado las más altas calificaciones escolares, me encerraba en la biblioteca de tío Tabaré (vivíamos en una época una casa tras la otra), agarraba al azar cualquier libro, daba igual que fuera, _Los Miserables_ de Víctor Hugo, una obra de teatro de Tenesse Williams, la _Biblia_, _El Quijote_, cualquier tomo de las obras completas del etnólogo Fernando Ortiz, etc., siempre escogía los libros más voluminosos, y decía: ¡Estás castigado y por eso no saldrás de aquí hasta que leas, y me comentes después, de la página cuarenta hasta la setenta (es un ejemplo) de este texto! Entonces cerraba la puerta de la biblioteca por fuera y se alejaba para regresar luego a fiscalizar la lectura y terminar con el encierro hasta otro día en que lo mereciera.

Niño al fin, agarraba y leía la primera página señalada y la última, nunca las intermedias, y cuando ella volvía preguntaba: ¿Qué dice en la cincuenta? Como no la había leído el castigo se prolongaba y volvía a señalarme que repitiera la lectura hasta que finalmente me interesó, y apasionó, lo que leía.

Mi padre, a esas alturas de la conversación permanecía en silencio y a veces miraba al "cielo" desde donde seguro mi abuela estaba al tanto de la plática. Por eso, le explicaba, es que sin tener estudios universitarios, como ella hubiera soñado, desde niño he leído una buena parte de los libros imprescindibles para andar por el mundo con cierta cultura, ahí está la clave de tu pregunta. Al fin de mi historia mi padre me respondió haciéndome la confesión más relevante de todas cuantas compartió conmigo: ¡Amaurito mijo, eso que cuentas es increíble! ¿Por qué? le pregunté. Él enfrentó mi desconfiada mirada y con una grave sonrisa agregó: ¡¡¡Mi querida madre, tu abuela, era analfabeta, jamás hubiera podido saber qué habías leído y qué no!!! Mi sorpresa fue de incalculables proporciones y su felicidad aún mayor, los dos nos abrazamos, ebrios del desconcierto, por haber sido deudores de una mujer tan astuta, especial, y enigmática.

La Abuela Delfina nos abandonó una mañana gris y ventosa, pero todavía la presiento en el olor transparente de la ropa lavada, en el aroma de los garbanzos recién cocidos, en el vago perfume de las librerías.

Se han publicado 73 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Daima Cardoso Valdés dijo:

    Lloré. Aplausos para tu abuela Delfina. Necesitamos hoy muchas abuelas así. Estimular el hábito de la lectura requiere de astucia y motivación. Me encanta como escribes. De niña había que pelarme como tu madre Consuelito Vidal, de lo contrario, no iba yo a la escuela. Abrazos

  • Macondiana dijo:

    Una historia muy bonita Amaury. Disfruta tus vacaciones y por favor regresa en Septiembre. Un viva por tu abuela y por todas las abuelas del mundo!

  • Pancho dijo:

    Amaury has ocupado espacio en un sitio muy leído para una historia personal, mira que eres privilegiado

  • Alfredo dijo:

    Muchas gracias, hermosa y educativa historia que me hace recordar mucho a mi propia abuela. La vieja exigía estudiar a toda costa. Por cierto, las publicaciones anecdóticas de Amaury que yo leía de continuo durante mi estancia en Angola y que dejaron de aparecer en este medio me son aún recordadas.

  • Isidoro Sanchez dijo:

    Bueno por ser mayor que tu unos pocos años te pido que vuelvas en septiembre, te estaré esperando para leerte y no se te ocurra irte del país carajooooo.

  • Milenita dijo:

    Bonita historia y que dicha tener una abuela como Delfina a la verdad eres su fiel pupilo porque eres brillante en lo que escribes. Es íncreible como se cumple el dicho más sabe el diablo por viejo que por diablo.Y es asi las personas de antes a pesar de no tener estudios estaban tan claras de lo importante de la vida y tenían una cualidad innata de predecir el l futuro.

  • RGC dijo:

    Mira Amaury, qué envidia me da tu abuela Delfina. Me emociona mucho ésta crónica. Tengo muchas de tus crónicas en un memoria.
    Pero me divierte mucho.
    Es bueno que estés de retorno en septiembre.
    Estamos aquí, en la nube informática, que permite leer y releer lo bueno.
    Salud. Mucha salud.

  • Ronald Anthony dijo:

    No dejes de escribir. Gracias

  • OCTAVIO dijo:

    Todas las columnas me parecen muy interesantes y refrescantes. Le escribe un amigo que es colombiano, que vive en costa rica y estudió en Cuba y esto sólo me ha ratificado que los latinoamericanos somos muy similares sólo nos dividen las fronteras geográficas.

  • Loly Márquez de LaTorre dijo:

    Maravillosa, sabia y lista La Abuela Delfina!!
    Estará feliz por tí

  • Orquidea Suarez Martin dijo:

    Muy hermosa historia!!!, siempre he suguido la obra de Amauri y hoy lo respeto mas. Gracias por mostrar esa linda y sensible historia.

  • Martha Camejo dijo:

    Me emocionó esta historia. Es tan parecida a tantas que nos ha tocado vivir en la familia. Que vengan más crónicas.

  • J.R. dijo:

    Qué bonito recuerdo , así eran nuestras abuelas.

  • nory dijo:

    Me encantan tus crónicas pero esta de la abuela Delfina me impacto su extrairdinaria sabiduría, sin duda una abuela para recordar siempre.

  • hastieperez dijo:

    Cuantos recuerdos me has traido a la memoria,
    Mis padres analfabetos porque no tuvieron la oportunidad de estudiar en su tiempo pero casi todos los nietos pasaron por nuestra casa y mas inteligentes no los quiero, y en cuanto a nosotros nos educaron tan bien que aqui estamos agradeciendo a Dios y ellos por su sabias lecciones.

  • Tania dijo:

    Muy linda crónica. Mi madre me indujo a la lectura, me compraba de todo, hasta diccionarios, Ella llegó hasta el sexto grado pero era una mujer muy inteligente, sin recursos para estudiar, además de la cultura de aquella época, sobre todo en los campos, donde muchas veces a las muchachas no las dejaban estudiar. Mi madre siempre nos alentó al estudio. Me hacía dictados y si me equivocaba, tenía que repetir la palabra cuantas veces ella quisiera hasta que se me grabara, de ahí que tenga yo una ortografía bastante buena. Felices vacaiones.

  • Rocio dijo:

    Buenas tardes Amaury, eternamente agradecida por mantener vivos el amor por la familia, lo más maravillosos que existe. Amo la lectura y trajiste a mi recuerdo mis primeros libros cuando mi tío José, el más querido y adorado por mí, analfabeto igual que tu abuela, nos regalaba a mi y a mi hermana libros infantiles maravillosos que me enseñaron el maravilloso mundo de la literatura. Muchas gracias, disfruta tus vacaciones.

  • Osvaldo dijo:

    La generación que nos antecedió, la mayoría sin la posibilidad de estudios que dio la revolución, educaron a sus hijos en la disciplina heredada de sus padres (nuestros abuelos), les enseñaron al igual que los animales, que para supervivir en la naturaleza y triunfar como especie hay que esforzarse y estar preparados para enfrentar las duras condiciones a las que uno se enfrenta en la vida. Su abuela era de inteligencia natural, hubiese sido una gran intelectual al igual que usted Amauri, pero no tuvo la oportunidad de estudiar. Por desgracia hoy muchos padres cometemos el error de educar a nuestros hijos con la idea de que no deben pasar los mismos trabajos que pasamos nosotros, y eso es verdad, tienen que pasar otros trabajos, pero con la misma idea de que educar lleva implícito crear valores de amor al trabajo, al estudio, honestidad y responsabilidad. Es decir, esforzarse como campesino, obrero, ingeniero o intelectual, para ser algo positivo en la vida y eso se enseña desde la cuna: En buen cubano: enseñar a pescar a nuestros hijos no darles por siempre el pescado. Gracias a su abuela hoy tenemos las anécdotas de Amaury. Siga escribiendo.

  • opinion dijo:

    me recordo a mi abuela y abuelo esa generacion la generacion de hierro fueron muy sabios en la vida y fueron los que construyeron este pais a ellos gloria eterna.....

  • Rogelio Zarabozo dijo:

    ESPECYACULAR!!!

    Como siempre
    MUCHAS GRACIAS por estos momentos!!!

  • yam dijo:

    Vivía con mi mamá y ella era enemiga de los libros, para ella solo era importante pasar de grado, y eso yo lo cumplía sin ningún esfuerzo. La avidez por los libros me llegó por dos motivos: la rotura del televisor (de válvulas) y la influencia del profesor Ajón (de español y literatura, más tarde devenido periodista de Radio Reloj). Varias veces llené el librero de la casa, en tantas veces fueron botados o regalados por ella. Hoy por hoy sigue irreconciliables con ellos. Con la tecnología actual no hay necesidad de acopiarlos, pero llegué a tener más de 5000. No sé cómo me las arreglaba, tenía tiempo para leer, practicar deportes, compartir con los amigos, con la novia y otras actividades más; ahora apenas me alcanza. Mi bisabuelo materno era analfabeto pero sabía cuánto pesaba cada cosa, sacaba cuentas instantáneas de lo que compraba, de las fichas de dominó ... ¿pero cómo si no se sabía ni la tabla de multiplicar?. Tenía otro don: la de curar personas y animales con plantas que él ni conocía sus nombres; además de corregir fracturas óseas. Y lo más importante: nunca cobró un centavo por eso. Nadie en la familia heredó ese don divino. Lo que más me cautivaba de él es que lograba reunir en un día (de julio o agosto) a todos sus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y demás familiares en su finca. Conté una vez más de 120, después que falleció nunca más sucedió.

  • flores dijo:

    Amaury: tal vez este sea el último comentario a tu artículo del pasado martes. Creo sinceramente que no podrás ni siquiera verlo.
    Las abuelas son tremendas, hacen lo que nadie, y cuando se empeñan en algo no desisten hasta lograrlo. La mía -- abuela gallega-- era de armas tomar, nos castigaba de forma muy severa, a veces hasta con violencia. Sin embargo a ella agradezco haber encaminado mi vida, siempre fue muy recta y clara en todo, no perdonaba la mentira, era una mujer en verdad muy dura. Pero nos enseñó y educo ... ahhh y también era analfabeta.
    Pero las abuelas son sabias.....
    Gracias por todo.

  • Lily dijo:

    Mis respetos para Usted, que manera tan encantadora de contar que uno siente la nostalgia de esa etapa de la vida, todo el que tuvo una abuela así, es un privilegiado. No dejes de escribir eres insuperable. Saludos y mucha salud.

  • marlen dijo:

    Conoci a tres de mis, abuelos, del materno eheredé en parte el interés, que hoy todavia conservo por la lectura, fue el abuelo mas amnable que haya conocido, todos los dias luego de trabajar fuerte en el campo se recostaba en un tahurete a leer el periódico, como yo visitaba su casa a diario siendo una niña muy pequeña, el periódico me parecia inmemso y le pregunté que si el lo leía completo todos los dias, me jugó una trampa, me dijo que si y luego descubrí que no era así, que como es habitual se leen los enunciados y la noticia de interez.

  • Mirtha dijo:

    Con el decursar de los días feriados y el ajetreo del trabajo, hoy es que leo tu singular escrito. Hay personas, que tienen una sabiduría natural, que es maravillosa y esa abuelita tuya, fué un ejemplo. Muy sabio "el castigo", que te propinaba y que te llevó adquirir esos conocimientos que ella no pudo tener. ¿De verdad Amaury que repetiste décimo grado tres veces?. Saludos miles para ti y toda tu familia.

  • jose dijo:

    Mis respetos Sr. Amaury. bella familia. Mi padre hacia los mismo conmigo y las lecturas nunca faltaron, ese era su castigo para mi. Gracias.

  • Ale.H.H dijo:

    bello comentario, reflexionando por la lectura recorde de un tio que cuando pequeño me llevaba al cine donde presentaban peliculas norteamericanas subtituladas y me las contaba como si las estubiera leyendo, despues de los años me entere que no sabia leer. Cosas de la vida...

  • Ana Margarita dijo:

    Amaury, recordando a la abuela Delfina, también ha sido un recuerdo para esos abuelos , que analfabetos, llegados de la España de principios del siglo.pasado, nos enseñaron la importancia de leer y los valores de la.Patria, nos trasladaron sabiduría, educación y respeto, nos mostraron con humildad el camino correcto, disfruta tus merecedoras vacaciones que te estamos esperando.

  • noraida Gonzalez Mompeller dijo:

    Muy bello tu relato, me hiso recordar mi crianza por mi abuela paterna, sigue escrbiendo soy fiel seguidora a tus escritos, como ya te exprese en comentarios anteriores eres magistral en tus relatos, felicidades

  • Oscar dijo:

    Hermoso, sencillamente amor.

Se han publicado 73 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Amaury Pérez Vidal

Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

Vea también