Liza en México: Desde el VIP

Liza en México. Foto: Fernando Aceves
Asistimos a un concierto de Liza Minnelli. Con Liza me unen varios puntos de contacto: ambos somos hijos de la farándula, ella de Judy Garland y Vincente Minnelli, yo de Consuelo Vidal y Amaury Pérez. Nuestras madres fueron grandes actrices; nuestros padres, extraordinarios directores de espectáculos, fallecidos los cuatro.
Antes del concierto me enteré de que su madrina, Kate Thompson, fue una gran actriz de los años 30 y 40, como la mía, que se llamó Felicia Amelivia. Hemos cargado con la cruz de heredar las profesiones de nuestros progenitores y defendernos contra viento y marea de las obligadas comparaciones.
Los dos, Liza y yo, crecimos en un mundo encantado y oloroso (con sus diferencias, claro) donde el canutillo, la lentejuela, el maquillaje, los encajes y las joyas eran más comunes que el pan y el arroz; esto lo explico a modo de introducción para que entiendan cuál era la temperatura de mi emotividad mientras iba para el concierto.
El teatro Telmex en Guadalajara es un lugar endemoniadamente moderno, y de un diseño que corta el aliento; está considerado uno de los teatros mejor equipados y cómodos del mundo (ya sabemos que los mexicanos cuando deciden hacerlo bien no hay quien les gane).
Nuestros asientos, pagados en un acto de generosidad habitual por mi cuñado, el pintor Ulises González, costaban 120 dólares cada uno y estaban situados en la primera fila de la zona VIP. Para que se coloquen en nuestra posición: con el telón cerrado, lo que teníamos enfrente, apenas a dos metros de distancia, era un pie de micrófono, cuatro bocinas de referencia y tres teleprómters.
El teatro es inmenso y muy parecido en su distribución interior al Auditorio Nacional del DF, lo aforaron para la ocasión y así cohabitamos durante dos horas unas 8 mil almas. Las preguntas que volaban en el ambiente eran: ¿Cómo se verá?, ¿Estará pasada de peso?, ¿Agotada?, ¿Hará un show corto para un público tercermundista?, ¿Repetirá lo que ya le hemos visto hacer en decenas de presentaciones televisivas como una autómata?, ¿Se comportará como una diva excéntrica?
Cuando se descorrió el telón, a las ocho y media en punto, descubrimos el mundo fascinante del arte auténtico, nada de luces móviles, austeridad escenográfica absoluta, una banda de 12 músicos, piano, teclados, drums, guitarra, contrabajo, percusión, una cuerda de metales que sonaban como Dios en perfecta sintonía, con una calidad de sonido estremecedora y cuatro bailarines-cantores, escogidos entre lo mejor del elenco estable de Broadway, que le dieron color y calor a esa fiesta del espíritu.
Con los acordes iniciales de New York, New York se desató el pandemónium y entonces, apenas con un seguidor, apareció ella.
Físicamente está como en sus mejores años, delgada y llena de energía. Sonriente y encantadora, entonó, con voz fresca y poderosa, un popurrí sobre dos canciones: Teach Me Tonight / The Man I Love, y entonces comprendimos que nuestras dudas se romperían una tras otra.
Era la Liza soñada y dispuesta a conquistarnos como si en ello le fuera la vida. Estaba vestida como siempre, blusa y pantalón rojos, ausente de oropel (apenas una pulserita de oro y unos aretes pequeños de brillantes que sólo vimos los que nos sentamos en primera fila y que después se quitó), ni un anillo, ni un collar, pálida, pequeña y de aspecto frágil que más tarde se convertiría en un huracán.
Ese fue el principio de todo, y así transcurrió un maravilloso y cautivante show al más puro estilo neoyorquino, haciéndonos delirar, ovacionar, reír y llorar, nos llevó adonde quiso, y cuando después de tres cambios sencillos de vestuario, y una hora 50 de espectáculo, entonó al fin Best Friends y New York, New York, y como único bis I'll Be Seeing You, a capella, todos sabíamos que habíamos visto, y compartido, una de las experiencias más extraordinarias de nuestra existencia.
Creemos conocer el arte interpretativo, la entrega que convoca, el profesionalismo, la consagración (uno también se dedica a esto), pero lo de Liza es definitivamente otra cosa, hay una fuerza, una historia, una verdad, unos genes, un caer y recuperarse, que tiene necesariamente que dejar una huella, y en ella se comprueba.
Cantó y habló en inglés; fue tan cuidadosa y delicada que fraseó lento para que todos la entendiéramos. Es tan importante lo que canta, cómo lo canta, y lo que dice pues se comunica mucho también sin música.
Sus ojos y sus manos son capítulo aparte, tan esenciales como todo lo demás. Liza no cierra los ojos nunca, y las manos, delicadas y trémulas, sin pintura, con las uñas comidas por la evidente ansiedad que la colma, recorren el espacio como queriéndolo abarcar todo: el aire y los invisibles espacios… ¡y baila (aún con dos prótesis de caderas, una ligera escoliosis, y 62 años cumplidos) como una adolescente!
Me siento todavía a punto de estallar, no creo que sienta algo así nunca más porque no lo había sentido nunca antes, y por tanto lo desconocía, los sentimientos se multiplicaron. Allí estuve yo, un cubanito, delirando ante una leyenda viviente y en mis propias narices. Cuando de pie la aplaudí al final, ella se acercó, y les juro que la pude tocar si lo hubiera intentado.
Ver a Liza y luego morir, así de absoluto. Dios es bueno conmigo, voy a pensarlo dos veces antes de volverme a quejar por tonterías.
PUBLICADO EN EL PERIODICO "LA JORNADA" DE MÉXICO El 26 DE ABRIL DE 2008.
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Uy que dicha, con lo que me encanta Liza, gracias por compartir.
Bella síntesis,¡cuántas emociones!
Gracias por hacernos parte de su emoción ante tal espectáculo, casi pudimos disfrutarlo junto a usted, esta experiencia tan genialmente contada, bien pudiera formar parte de alguna novela suya por escribir, saludos y mucha salud para usted y su familia.
Gracias Mercedes y buenos días a todos/as: No espero, nunca lo hago, muchos comentarios sobre ésta, ahora sí, crónica periodística. Se publicó originalmente en el diario mexicano La Jornada y tuvo una cálida acogida. He tenido la suerte de ver en concierto a mis tres ídolos anglosajones; Barry Manilow siete veces, Barbra Streisand dos y Liza Minelli también dos. Me siento afortunado también por eso. Le abrazo.
Excelente, que dicha poder disfrutar de un concierto de la gran Liza Minelli, gracias Amaury una vez mas .............
Barbra Streisand? Más que afortunado
Virgen ahora me recuerda mi esposa que también vimos a Sinatra en su último concierto también en México: Que cabeza la mía Dios mío.¿Como olvidé esa experiencia? Le saludo.
Buenos días, gracias por la magistral crónica de hoy, tan descriptiva que me veía ovacionando a Liza, siempre, siempre muchas gracias.
Amigo, he disfrutado esta crónica tuya como todas las anteriores y aunque nunca he sentido envidia por nada ni por nadie, te confieso que he experimentada una sana envidia por el comentario de la Streisand.
Diera cualquier cosa por poder ver un recital de ella en vivo…no por Tv ni grabado sino, en vivo y en directo.
Pienso que sería maravilloso.
Tu amigo Kike…tú sabes quién soy.
Lo de Streisand merece una crónica. La vimos 2 veces en el Barclays Center de Brooklyn ya la escribiré. Claro que sé quién eres. Te abrazo.
Imagino su emoción de estar en aquel concierto memorable de la gran Liza, y ahí cerquita de tocarla, que lujo, que privilegio el suyo Amaury, me sentí ahí, cerca de Liza también, muy buena su crónica, muchas gracias por compartirla.
Gracias, tienes el don de comunicarvy llevar al lector hasta el sitio descrito, eso sí es una artista, como pocas
Hubiera sido mejor para mi asistir personalmente o recibirla en Cuba y participar en su concierto, pero no ha sido posible y no debemos vivir de quejas y lamentaciones por tonterías, Gracias Amaury por compartir tus vivencias en ese espectaculo de Liza, tal parece que estuve ahí, Muchas Gracias
Waooo Amaury realmente experiencias todas para contar, sus anécdotas nos hacen viajar y participar junto a usted. Este es el regalo de los martes que siempre nos hace conocer lugares y personalidades sin movernos de frente del ordenador.
Muchas gracias, salud y bendiciones.
Amaury dichoso tu que puedes ir y estar en México y asistir a ese extraordinario concierto. No todos pueden
Estimada Maria: Lleva usted razón “no todos pueden” pero ocurre en cualquier lugar del mundo, Le saludo respetuosamente.
Amaury: y su perro?? creo haber leido la semana pasada que estaba decaido...este martes no busqué su crónica porque pensé que aún le estuviera haciendo compañía, hoy al verla me encandilé como siempre....le abrazo
Lo dijiste todo.
Fascinante Liza Minelli,de mis grandes favoritas con esa apariencia de fragilidad y con esa sencillez con que se presenta en todas sus actuaciones,es grande su herencia de artista la ha hecho valer y con su propio brillo la hace más grande.Merecido momento Amaury y con esa descripción precisa me parecia estar allá disfrutando de la estrella.
He disfrutado de la actuación de Lisa, que tanto me gusta a travez de este bello artículo, muy bien contado, gracias Amauri
Siempre ver una diva,no es fácil creo k eso te deja marcado,toda la vida,es ver lo que existe y no crees,es ver más allá,de lo que uno cree,verdaderamente te envidio,no todos podemos ver una estrella.cuanto yo daría por ver un concierto de Frank Sinatra,o ver bailar a gene Kelly,o ver un buen concierto de beatles.pero bueno,te digo amigo.lo disfrutaste.eso no se da todo los días.felicidades.
El que puede....puede,!!! Si no,.....que se opere. Como diría un amigo mío...."Que te quiten lo bailao!!!!" Buena fortuna querido Amaury!!!!
Amaury,ha la verdad eres privilegiado,hablas y describes de tal manera ese concierto que tal parece estar alli,gracias una vez mas por compartir tus vivencias con nosotros.
Liza es de mis preferidas, y me imagino hayan visto su actuación en Arthur, tambien (Cristopher Cross aparte..). Pero me pongo a pensar hoy, ¿cuantas crónicas similares pueden haber escrito los artistas grandes de este mundo, y hasta los medianos, sobre el privilegio de haber escuchado a Amaury Perez Vidal en un concierto X..?
Hola. Ayer día complicado, que me impidió leerte y revisar el escrito. Muy bueno y respetuoso. Nosotros los del pueblo que disfrutamos del arte, siempre queremos, que los artistas, no tengan tantos problemas y que sí, pudieramos colaborar para que todo le fuera bien. Saludos miles para ti Amaury y toda tu familia.
Es extraordinadaria su forma de relatar lo disfrutado, me alegro mucho por usted y por los que tengan la dicha y la oportunidad de hacerlo. Yo ni en sueños, solo vivir de la ilusión de disfrutarl de los tres por audio o en algún video que pueda descargar. No pude ver ni el de los Rolling Stones cuando visitaron nuestro país, ni tan siquiera lo dieron por TV, al menos si lo dieron no tuve la información. Y de ir a verlo en vivo??? viviendo en oriente es más dificil que "encontrarse un cubano sin sabor" como dice la canción de Arjona que sueño por estar en un concierto de él.
Amaury:
No se de que tiempo dispones, pero eres un gran escritor, tienes una memoria fantástica para los detalles y manejas las situaciones con mucha soltura. Por favor escribe mas. Estamos esperando saber mas de Jorgito y sus hijos. Esa fue una crónica inolvidable.
ESPECTACULAR!!!
Como siempre!!!
MUCHAS GRACIASSS!!!
Maravillosos descendientes!! Liza y tú, queridos y admirados, que pudieron vencer el estigma de ser hijos de sus extraordinarios progenitores, cuatro grandiosos artistas.
Excelente relato!!
Estaba en una butaca cerquita tuyo...
Maravillosos descendientes!! Liza y tú, queridos y admirados, que pudieron vencer el estigma de ser hijos de sus extraordinarios progenitores, cuatro grandiosos artistas.
Excelente relato!!
Leyéndote, estaba en una butaca cerquita tuyo...
Gracias Amaury, eres muy especial, gracias por todo lo que publicas, siempre tan sencillo de comprender, gracias por las lecciones que aprendemos también. Siempre te leo, porqué soy de de Fontanar, aunque casi nunca estoy allí y no lo olvido como tú. Muchas gracias y salud ❤️
Hola Amaury. Excelente descripción de un espectáculo realmente consecuente con esa palabra. Me llamó la atención tu respuesta a María.
El problema es que nosotros en Cuba, no tenemos nada que ver con esa parte del mundo que disfruta esos espectáculos, cuando años ha, esas figuras muchas hoy legendarias, venían a encontrarse con nosotros en este país y como bien expresas, las disfrutábamos quienes podíamos hacerlo. Ahora dependemos de buenos cronistas como tú, que nos hacen evocar, soñar y comparar. Gracias por tus memorias.
Maravilloso relato. Parece estarlo viviendo, gracias
fabuloso
Lo disfrute, tengo algunos vídeos de esa gran actriz. Gracias x transmitir sus emociones. Continúa por favor. Nos ayuda