La envidiosa (Idea para un guión cinematográfico)

Amaury antes de ofrecer una entrevista para NBC- Seattle. Foto: Joel Valdés
A Allan Kardec
La doctora Ofelia, ginecóloga diplomada con honores, y el cirujano Ramón, con más de quince años de elogiado trabajo en la sala de alumbramientos del hospital Ramón González Coro, presumían de una relación amorosa a fuerza de espéculos y anestesias.
Llevaban casados unos trescientos meses, así les gustaba señalar el tiempo de su comunión, y eran la desazón de otras parejas que con alguna diferencia, semanas a veces, años otras, en el largo de sus relaciones, convivían con ellos en el hospital. A cualquier hora, en las consultas, en los pasillos, en algún rincón, se prodigaban muestras del cariño más sólido que pudiéramos conocer, y para qué lo voy a negar; me moría de envidia cuando tropezaba con ellos, porque, yo, recién graduada de enfermería, no había logrado sostener un romance más allá de los tres primeros besos con alguno de los internos que hacían sus prácticas en la clínica donde me ubicaron después de una corta y apresurada preparación como asistente de neonatólogos.
Los comentarios respecto a su soñado matrimonio saltaban en las comidillas que se desplazaban tras los almuerzos y en las angustiosas horas de las guardias médicas, dejándonos a todas con una sensación de derrota e infelicidad imposibles de disimular.
Una fría mañana de enero, en sustitución de la jefa de enfermeras que habitualmente atendía los partos de las “pacientes importantes” fui reclamada con urgencia al salón de operaciones.
La reinaugurada institución estaba provista de un sofisticado sistema de grabaciones, que registraba en video hasta el detalle el comportamiento de los galenos y las pacientes.
Todavía me estremezco de lo que fui testigo: Los doctores Ofelia y Ramón, sin reparar en los presentes, se echaban en cara sus respectivas faltas profesionales, la inutilidad de aquel o este procedimiento, la inconsistencia de su aprendizaje, la falta de interés humano y decenas de improperios más, mientras proseguían como autómatas sus movimientos con rutinario desdén, y sus voces eran amortiguadas por el limpio bozal verde esperanza. Llegaron al colmo cuando arrojaron el instrumental a punto de lastimar a la criatura que estrenaba sus primeros gemidos, el remate no pudo ser peor; se mandaron al carajo cuando desabotonaban sus batas y se quitaban los sanguinolentos guantes, dando sendos portazos a la salida de la estancia.
Yo, espantada, aunque ciertamente eufórica, convencida de que nadie ni nada es perfecto, corrí hasta la sala de control, y valiéndome de mi astucia logré que el apuesto operador me facilitara una copia de la filmación, volé al salón de enfermeras llamando a mis compañeras para disfrutar de tan sorprendente espectáculo y demostrarles que el comportamiento público ejemplar de aquella pareja, no era más que una farsa bien montada, diseñada para infelices.
Todas nos sentamos ante el monitor, apreté el play del diminuto dvd con la emoción desenganchada en la yema de mi dedo.
La imagen sostenía, en vivos colores, los movimientos corales de los dos galenos, dedicándose tiernas y aprobatorias miradas ante cada eficaz desenvolvimiento mientras en silencio desempeñaban su tarea. Por mucho que subí el volumen, sólo se escuchaba el seco sonido del higiénico instrumental. Al final de la cinta acercaban emocionados al bebito para que la sudorosa madre le acariciara y contara sus deditos, luego se dieron un tibio beso, ayudándose a desanudar las batas y extraer los respectivos guantes. Confundida pulsé la pausa del dvd en vez del stop.
Ese día presenté mi renuncia al director, entregué el título y me marché ante las burlas del gremio de enfermeras en pleno.
Cada tarde, entre las seis y las siete, y a buen resguardo desde la acera de enfrente, los veo llegar al coche, tomados de la mano, desbordando su dicha.
Aún gira en mi cabeza la imagen congelada de Ofelia y Ramón mirándome sarcásticos desde la pantalla.
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Comentario:
Amigos/as: Estas personas que nombro existen. La enfermera de la que hablo existió, murió en Miami hace años, y el matrimonio está en Cuba y son nuestros amigos con los nombres cambiados por razones obvias. Espero que la cineasta y gran actriz Isabel Santos me dirija el cortometraje. Ella es amiga y extraordinaria intelectual. Buenos días a todos. Ya regresé a La Habana. Les abrazo.
Como esta enfermera hay miles de personas así, buscando las manchas del Sol. Y para qué vamos a hablar del poder de la envidia. Gracias Amaury.
Saludos...sí es una buena historia y da para una buena película. La envidia es el más triste de los defectos humanos: no quieren lo tuyo, lo que quieren es que tú no tengas. Bravo Amauris
El tiempo, el tiempo...los procesos ocurren en el tiempo y el amor y la pareja tambien lo son, solo el tiempo verifica lo que funciona y lo que no, de una manera u otra.
Era tan envidiosa que vio, o quiso ver, lo que no existía.
Y de nuevo un placer, a pesar de lo triste de la protagonista, en hora buena
Una vez me dijeron la santeria no existe
Pero la invidia si desde que el mundo es mundo
Mira bien en casa de quien tomas algo
Yo no tomo cafe
pero la invidia si existe
Hay vista que tumban coco y estan para el dano.
Nunca lo he olvidado.
Gracias Amaury
Pero bueno Amaury!!!!por poco me desmayo con esa escena en el salón de parto, para luego reírme con las imágenes que reflejó el DVD y la salida de la enfermera.Si tremendo guión!!! Desgraciadamente hay personas así que se creen lo que su mente y corazón desean.Bienvenido
Buenos dias Amaury me alegro qu allas regresado con muchas energias para seguir deleitandonos con tu fino humor y si personas asi existen para desgracias de otras no son felices con lo que tienen y necesitan ver oscuridades en los demas bueno te saluda desde Sibanicu tu fiel seguidora TE QUIERE Y ABRAZA CAMAGUEY.
Genial, en breves segundos devoré las líneas de este increíble corto, estuve en ese lugar y sentí todas las emociones descritas. Bravo Amaury❤️
Amaury, debes hablar urgente con Isabel, seguro de que sale algo hermoso de esta crónica, un abrazo
Mi amada Isa me leyó. Se van a aparecer con el No hay presupuesto, pero yo lo conseguiré por los privados.
Amaury, yo siempre he tenido el sueño de ver una película, o mejor, una serie, basada en la versión criolla que realizara Francisco Chofre de la Odisea, de Homero. "La Odilea" es uno de mis libros favoritos, cuando tengo deseos de reirme leyendo, acudo a esa espectacular parodia. Me gustaría ver una serie, creo que Roly Peña sería un buen director para llevarla a cabo.
Excelente idea, me hubiera gustado el protagónico de dicho material a esa inmensa de Yia Camaño, pero lamentablemente ya esta lejos de nosotros, como otras opciones Laura de la Uz o Yaquelín Arenal, al final, todas son grandes, pero estarían por ahí.y por supuesto algún papel secundario con esa otra grandísima, MAESTRA DE MAESTROS, nuestra Corina Mestre.
Bravo Amaury! Sería muy buena esta crónica televisada.
La envidia es de los peores sentimientos.
Hola Amaury. Solo el amor engendra la maravilla y sí, existen los llamados pecados capitales y la envidia envenena todo. No se puede vivir así. Te puedes poner metas y alegrarte del triunfo del otro. De lo que estoy segura, es que hay que tener Talento y Suerte. La envidia te corroe el alma, el corazón y sobre todo el ...hígado. Hay que ser más humano. Quizás por una amistad linda, alguien como Isabel Santos, logre hacer esa realidad a la que aspiramos contigo.
Hay si, Isabel es buena en todo lo que hace, éxitos en este proyecto.
EXCELNTE para una buena película!! Y, si Isabel Santos la dirige, el éxito es segurísimo.
La envidia corroe el alma de los mediocres, qué bueno poder darles la galleta sin mano.
Sería excelente tratar el tema, una de las peores enfermedades del alma, la envidia, de ella se derivan muchas otras con características similares como el chisme que según nuestro querido Pánfilo, la describe como el deporte nacional,
Maestro usted con el amor que le profesa a familiares y amigos lo va a lograr.
Saludos cordiales. Gabriel. L. Landa
la cronica maravillosa como siempre. La chaqueta (no es envidia) Preciosa.
Me gustó
Ojalá que Isabel Santos pueda dirigir y actuar en el cortometraje.
Saludos otro regalo amauryano.Cierto muy bueno para una película,de ficción con tintes reales,muy necesario para refrescar un poco nuesta cinematografía y por supuesto con un controlado presupuesto.La envidia y el deeo de ver a los demás infelices es una energía muy mala y abundante en este mundo de inconformes y desolados de alma.
Saludos Amaury. No dejes de escribir, hazlo ahora, hoy, sin parar ni un minuto. El tiempo pasa, la memoria falla, el dominio del estilo de la crónica que tú usas es increíble. No nos dejes huérfanos de tu sabiduría y experiencias de vida. Cómo va la vida, el talento natural e enciclopedias populares aún vivientes y queridas como tú. Excelente cronista, cubanisimo Amaury, escribe ya, escribe ahora. Un afectuoso abrazo.
Existe la envidia de muchas formas, hasta de los que tienen mucho y no quieren que otro tenga nada. Saludos Amaury.
Jjajaj maravilloso esperamos ver pronto deste cortometraje.
Debe ser muy aburrida una relación entre varias personas sin que haya en algún momento criterios o ideas diferentes. Donde nunca existe un no, no tiene razón de ser que exista un si. He ahí las razones para el desarrollo. Nuestras imperfecciones nos pueden acercar a la perfección, depende del punto de referencia que tomemos para su análisis. Estoy seguro que cada persona que lea esta crónica, ha visto al menos una vez algo similar.
Que crónicas tan bonitas, hasta hoy ni me dí cuenta de quién era el autor del articulo y he leído de un tirón las publicadas, ya estoy avisada, las buscaré cada martes.
Me gustó la historia, hace mucho que no leo ningún libros, me gustan tus historias. Que bien otra de tus virtudes, buen escritor. Saludos
Me gustó mucho, tienen mensajes muy valiosos.
Gracias Amaury por este regalo, ojalá se convierta en un buen cortometraje, Isabel y tú son capaces de hacer maravillas.
De nuevo, gracias
Amigos/as: La historia de esta semana no fue tan bienvenida como otras. Es normal; a veces en la fiesta te toca bailar con la bella y otras con la menos hermosa. Hasta la semana que viene a ver si tengo mejor tino al escoger que compartir. Les abrazo.
Bendiciones
Amaury, no creas eso, es una muy buena historia que, lamentablemente, se repite mucho. Confieso que no me esperaba el final. Yo siempre leo tus historias, incluso cuando hace años tuviste aquel espacio dedicado a la música donde publicaste tu foto con Manilow. Casi nunca comento porque, para serte franco, Cubadebate no me publica. Es decir, me publica menos que las veces que comento. Saludos y vuelve con otra el próximo martes.
Me gustó mucho , como siempre todo lo que escribes siempre tiene una enseñanza.
Saludos
Excelente Amaury, sencillamente maravilloso y quasi real.