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Necesitamos empresas estatales: Grandes y pequeñas

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La presencia de empresas líderes en el suministro de maquinarias, tecnologías, envases, embalajes y materias primas alimenticias de más de 15 países en la tercera edición de la Feria Internacional Cuba Alimentos 2022. Foto: PL

Los debates de hoy sobre nuestra economía giran en torno a una enorme variedad de temas particulares y de decisiones reales o posibles, y todos se pueden ver desde una perspectiva de corto plazo (las consecuencias inmediatas y locales de cada decisión) o desde una perspectiva a mediano plazo (hacia donde nos lleva la acumulación de decisiones de uno u otro tipo).

No deberíamos caer en la trampa de que decisiones aparentemente racionales para un problema concreto y en un lugar concreto, nos desvíen de la ruta hacia el tipo de sociedad humana que queremos construir en Cuba. Nuestros adversarios, y sus seguidores (por perversidad o por ingenuidad) nos empujan precisamente hacia esa trampa.

En la base de todo lo que discutimos están, más visibles o menos, dos cuestiones esenciales: la propiedad y la distribución de la riqueza. Ahí está la brújula para orientarnos en cada polémica.

La Constitución de la República de Cuba, que aprobamos los cubanos en el año 2019 con más del 86% de votos positivos, dice en su Artículo 18: “En la República de Cuba rige un sistema de economía socialista basado en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción como la forma de propiedad principal, y la dirección planificada de la economía, que tiene en cuenta, regula y controla el mercado en función de los intereses de la sociedad”. E insiste en su Artículo 30 en que:

“ La concentración de la propiedad en personas naturales o jurídicas no estatales es regulada por el Estado, el que garantiza además, una cada vez más justa redistribución de la riqueza, con el fin de preservar los límites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social”.

No estamos diciendo nada extraño. La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, que emergió en 1789 de la Revolución Francesa decía esto en su Artículo 1: Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.” Así, una estratificación social que no responda al interés común es ilegítima desde hace más de 200 años.

Pero el capitalismo, algunos de cuyos personajes esgrimen fuera de contexto los derechos humanos, ha incumplido colosalmente esa promesa. El siglo XIX presenció un aumento sostenido de las desigualdades, incluyendo las guerras coloniales y la esclavitud, y luego en el siglo XX, después de un breve intento socialdemócrata de marchar en dirección de la justicia social, las doctrinas neoliberales justificaron a partir de 1980, una nueva expansión de las desigualdades.

En las principales economías capitalistas, mientras que la fracción de los ingresos que captura el 10% más rico de la población crece continuamente, el ingreso del 50% más pobre ha bajado, desde un 25% del ingreso en 1980 a un 15% en el momento actual, y cerca de un 10% en la sociedad hiper-capitalista de los Estados Unidos.

El 10% más rico recibe 19 veces más ingreso que el 50% “de abajo”, y la tendencia sigue. La parte de los ingresos que recibe el 10% más rico de la población es 48% en los Estados Unidos, 56% en Brasil, 64% en el Medio Oriente (datos de T. Piketty: Capital e Ideología. Ediciones Seuil, Paris, 2019)

Más socialmente peligroso aun es que la desigualdad económica se traslada hacia desigualdad educativa. La probabilidad de ingreso de un joven norteamericano a la educación superior crece linealmente con la riqueza económica de los padres.

La conclusión es muy evidente: el capitalismo automáticamente genera desigualdades sociales, arbitrarias e insostenibles.

Es la propiedad social sobre los medios de producción, y el protagonismo del Estado en la economía, la única garantía posible de la redistribución justa y permanente de la riqueza, y de las capacidades de inversión social. Necesitamos un sector estatal fuerte, y con esas capacidades.

¿Cómo lo creamos y desarrollamos? En los años 60 el sector estatal de la economía creció rápidamente mediante las nacionalizaciones revolucionarias de las empresas capitalistas. El sector estatal de la economía no surge espontáneamente de la operación de las fuerzas del mercado, ni de la racionalidad empresarial de corto plazo. Hay que crearlo “revolucionariamente”. Así lo hicimos en Cuba en los años 60s. También Méjico (1938) y Venezuela (1975) en su momento nacionalizaron el petróleo, y Chile (1969), el cobre. También en Europa hubo una importante ola de nacionalizaciones en la etapa 1950-1970, que creó un amplio sector público en las economías. Luego la ideología neoliberal a partir de la década de los 80s levantó las banderas de la privatización de todo.

En Cuba resistimos. Pero ahora tenemos que plantearnos con energía y sabiduría de qué manera continuamos desarrollando nuestras empresas estatales.

Ya no tenemos nada más que nacionalizar. Nuestro parque empresarial propiedad de todo el pueblo tiene ahora que seguirse desarrollando mediante la creación de nuevas empresas estatales, y entre ellas, especialmente las empresas de base tecnológica, es decir, aquellas que se dedican al desarrollo y explotación comercial de innovaciones tecnológicas, innovaciones que obviamente contienen incertidumbres.

Si aspirásemos a una tasa de natalidad de nuevas empresas de un 10% (lo cual no es extraordinario en países de economías técnicamente avanzadas) entonces, y dado que tenemos algo más de 1700 empresas estatales, deberíamos estar creando algo más de 170 empresas estatales nuevas cada año. No es una “meta”, y sería superficial asumirla como tal, pero es un punto de referencia en la dinámica empresarial.

Muchas de esas empresas, especialmente aquellas de base tecnológica, serán empresas pequeñas, pero también deben ser estatales, y muchas de ellas deberán emerger de colectivos científicos y tecnológicos que hoy están en el sector presupuestado, por ejemplo, en universidades y centros científicos.

Fue así precisamente que surgieron en los 80s las que hoy son las empresas de la Biotecnología, y también fueron pequeñas y medianas al inicio.

Pero es un proceso que no surge de las lógicas económicas de corto plazo. Requiere voluntad política, compromiso revolucionario y diseño estratégico. Y también el coraje para asumir riesgos.

Hacer nacer un sector empresarial de alta tecnología, dinámico por la creación de empresas nuevas, y propiedad socialista de todo el pueblo, es una tarea hermosa y retadora para los jóvenes científicos y tecnólogos de hoy, y para los jóvenes empresarios del socialismo cubano. Como las nacionalizaciones de los 60s, es algo que hay que hacer “revolucionariamente”.

Habrá obstáculos, seguro que los habrá. De obstáculos en el camino habló Martí en su ensayo “A la raíz” (1893) y dijo esto: “Y a lo que estorbe, se le ase del cuello como a un gato culpable, y se le pone a un lado”.

(Tomado de De pensamiento es la guerra)

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Se han publicado 84 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Michel dijo:

    Mucho más que empresas pequeñas, medianas o grandes estatales o no y sin importa el sector del que procedan y su “categorización” …lo que necesitamos son verdaderos “Empresarios” preparados, con un sentido de pertenencia de que las cosas hay que resolverla aquí y no estar mirando todo el tiempo para afuera buscando la solución, que pongan sus conocimientos en función de que sus empresas junto a sus colectivos de trabajadores se desarrollen aquí y produzcan tanto bienes como servicios para la exportación sí, pero también para la población que también la necesita, sin voluntarismo, siendo más proactivos, saliendo de esa zona de confort donde descansan todos los días, generando eficiencia y utilidades para la organización y sus trabajadores, ejemplos sobran, no hay un solo sector que esten bien sus directivos.

  • Guevariano dijo:

    Profe siempre es aleccionador la lectura de sus escritos, me confieso furibundo seguidor del pensamiento economico del che, el entorno empresarial cubano carece de un modelo de gestion efectivo q integre la micro y macro economia y aporte a la crecion del hombre nuevo, los pocos elementos q lo coformaban se han ido desmontando y tenemos una guerra entre empresas a ver quien paga mas vendiendo mas caro cada cual.
    El socialismo como sistema q surje del capitalismo tiene tendencia a la creacion de monopolios, el tema es q todas las industrias no deben formarse como monopolios, solo aquellas de un peso estrategico q asi lo ameriten (electricidad, agua, comunicaciones) pero siempre trabajando por la mejora de la calidad de productos y servicios, la otra parte es el desarrollo armonico de MIPYMES o parques industriales en un entorno armonico con el contrato como principal regulador tributando riquesa a la sociedad

  • alexis seijo garcia dijo:

    los que trabajamos hoy en el sector empresarial nos enfrentamos a una competencia muy dificil, no disponemos de las posibilidades de importación de otros actores economicos, dependemos de la asignación de MLC, que en medio de las complejidades y urgencias del país, cada es mas dificil, aunque se han adoptado varias medidas que facilitan la labor de la empresa socialista, existen muchas trabas y estructuras intermedias, además de todas las dificultades con el transporte, el equipamiento obsoleto, la falta de materias primas que inciden en nuestras producciones y en la eficiencia,

  • ramon dijo:

    Estoy totalmente deacuerdo con Agustín;es necesario el fortalecimiento de la empresa estatal,nuestra economía avanzará con producciones de bienes y servicios a gran escala y con calidad.
    Pero, quiero agregar que, si mantenemos el sector de consumo con la megaburocracia existente,de nada vale las estrategias más eficaces que se tracen.

  • Eduardo dijo:

    Todos los países prósperos tiene un sector privado muy fuerte y extendido y un sector público pequeño y eficiente. Esto no sucede en la isla y ahí está el origen del atraso y pobreza generalizada que sufre la población.

  • Tysan dijo:

    La Empresa Estatal Socialista(EES), ya es vieja, algunas están llegando a la edad de jubilación, hay que renovarlas, pero para eso hace falta mucho coraje. Por ejemplo leí esta semana que el 90 % de la producción de alimentos en Cuba , es producida por el sector cooperativo campesino, por lo que quedaría un 10% o menos , para la EES, lo cual no se corresponde , por lo menos en el sector agroalimentario, con lo estipulado en el articulo 27 , de la Constitución de la República, que estipula que la EES es el sujeto principal de la economía nacional. Si así fuera en la Agricultura, tendríamos mas alimentos y mas baratos, pues los del 90 % son muy caros. No estoy en contra de las nuevas empresas , pero es impostergables los cambios en la EES que ya tenemos, eliminar esas que trabajan con perdidas, reducir los costos , la burocracia , las plantillas infladas, los trabajadores indirectos, cambiar las formas y métodos de dirección, en fin una revolución, que me parece nuestros lideres no están dispuestos a hacer. Y del Turismo creo que hay mucho que hablar, por ejemplo leía que República Dominicana , con menos de la mitad del territorio de Cuba , y mas o menos la misma cantidad de habitaciones hoteleras , recibirá este año casi tres veces mas turismo que Cuba, indudablemente ellos son mas eficientes que nosotros, claro esta , ellos no tienen bloqueo.
    Lo cierto es que nuestra EES no resuelve nuestros problemas, así que algo habrá que hacer , no podemos pasarnos 60 años mas en este circulo vicioso, con estas carencias y escasa perspectiva , nuestro pueblo merece cosas mejores.

  • Osmanacho dijo:

    Si queremos una sociedad justa con garantías para todos necesitamos la empresa estatal socialista fuerte para mantener y aumentar las conquista de la revolución la pregunta no es eliminar sino fortalecer la empresa lograr todas sean eficientes y luchar contra la corrupción de cuello blanco que tanto daño le hace a ellas y a la sociedad no consigna sino hechos

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Agustín Lage Dávila

Agustín Lage Dávila

Destacado científico cubano. Fue durante 25 años Director del Centro de Inmunología Molecular de La Habana. Es asesor del Presidente de BioCubaFarma. Ha recibido numerosas distinciones nacionales e internacionales. Fue Diputado a la Asamblea Nacional por varias legislaturas.

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