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Cuba y la nueva “anormalidad”

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Caricatura: Ares.

No es normal, no es normal, no es normal… repetía como en el estribillo de una serenata interminable un reconocido político cubano hace varios meses. Lo hacía cuando todavía el coronavirus no parecía más que una cepita inquietante relamiéndose con su aparición en un mercado de la lejanísima Wuhan y su inesperado y luctuoso Big Bang no la esparcía a la velocidad de un rayo por los cuatro costados del planeta.

Normalidad versus anormalidad, he ahí una cuestión, podríamos definir un peculiar drama shakesperiano cubano, que se alimenta de cepas, algunas tan extrañas e impuestas a nosotros como la mismísima COVID-19, y otras muy a lo made in Cuba, made in socialismo cubano, por más que nos enorgullezcan en unos casos, o nos golpeen a lo Teófilo en el mentón de nuestro bienestar en otros.

Por lo anterior, mientras buena parte del mundo se enfila hacia la rebautizada como nueva normalidad —pese a que la muerte diaria de miles de personas y otros desajustes, que algunos opinan románticamente se corregirán por artes del coronavirus, la desacredite o desenmascare— en Cuba deberíamos asumir mejor que el país, con su desescalada en primera fase, avanza hacia su nueva anormalidad, sí, como lo lee, anormalidad.

En eso puede darse no razón en parte, como suele acuñar el vocabulario de la burocracia criolla, sino en todas sus partes, al mencionado político cubano que repite, repite y repite, y no es matraca alguna, que mucho de lo que vivimos, disfrutamos o padecemos en este archipiélago definitivamente no es normal, aunque a algunos les convenga creerlo o hasta hacérnoslo creer con fines, a veces, muy taimados.

Pongamos un ejemplo, de esos que se escuchó de refilón, al paso y lamentablemente sin mayores rebrotes mediáticos, en el enfrentamiento al coronavirus: en las cárceles cubanas no hubo casos de detectados del virus y, en consecuencia tampoco muertes. Compárese con lo ocurrido o lo que aún sucede en otros lares, o con instantáneas humillantes de prisioneros de la región que revolcaron la conciencia mundial.

Lo mismo podría decirse del gesto del Gobierno y el pueblo cubanos —bastante silenciado, por cierto, hasta por los poderosos medios internacionales del país más beneficiado—, con los cruceristas del MS Braemar. Un reportaje posterior de Ignacio Ramonet destacaría el raro horizonte de Cuba en el destino trágico de muchos de aquellos paseantes a la deriva en el océano de los egoísmos y la insolidaridad encrespados por la COVID-19.

No es normal en este mundo pandémico —no lo fue anteriormente y, pese a todos los buenos augurios, seguramente no será tan común en el futuro— que el ser humano sea lo primero, esa definición recogida en todos los documentos que dan cuerpo a las aspiraciones del socialismo cubano del siglo XXI y que, por repeticiones y machaconerías manidas se convierten en pedestres consignas.

Vale la pena calvíñica comparar esas dos únicas perlas anteriores con la razón maltusiana que se expandió por el mundo al mismo ritmo del coronavirus para intentar defender que la economía —valdría mejor decir el capital de los poderosos— debía estar por encima del valor de cualquier vida.

De la filosofía de los seres desechables no escaparon ni prominentes nobeles, de los que se esperaría, al menos, una racionalidad tan elevada como su humanismo. Sin embargo, algunos justifican tranquilamente, sin cargo de conciencia alguna, que en toda Europa la cantidad de muertes por COVID-19 es similar a la que se produce en una temporada muy fuerte de gripe. Algo así como que es puro desperdicio formar tanta alharaca internacional por lo que no es más que un catarrillo común.

Es muy sugerente, también, que los propósitos que las más altas autoridades cubanas ofrecen a su anunciada desescalada —ya en primera fase en la mayoría del territorio nacional—, apunten más el avance hacia una nueva anormalidad, que el regreso a la normalidad anterior, que sería como seguir cargando con viejas atrofias y vicios. De eso ya habíamos tenido adelantos en pleno acorralamiento del virus.

Ello desentona con la forma displicente en que parece se asumirán mundialmente las lecciones del coronavirus, de las que pudieran armarse toda una infinidad de corrientes y concepciones, desde las más reaccionarias hasta las que claman por humanizar el capitalismo o alertan de reconfigurar el papel de los estados y los actores públicos y privados.

La nueva normalidad aquí sería regresar a esa situación, por momentos de resistencia levitante, frente al bloqueo norteamericano, sin que apuntemos, de veras —con contundencia y rigor—, a un programa de desarrollo nacional que, aunque no impida los criminales y crecientes ramalazos, definitivamente los supere con más éxito que en el pasado. Sería seguir apostando a los barcos para llenar los platos y otros tantos depósitos sedientos.

La nueva normalidad sería conformarnos con la resiliencia escandalosa de viejos nudos, que nos amarran a gastadas y repititivas maneras de superar los graves problemas estructurales. Sería seguir alimentando las cadenas delictivas en contraposición con los encadenamientos legales y necesarios entre los sectores público y privado del país. Sería desconocer las reglas modernas de la comunicación —basadas en la cercanía y la transparencia—, para seguirlas nublando de prejuicios y cortedades instrumentales. Sería, sería, sería…

Y nada de lo que se anunció en el país para la escalada pos-COVID-19 se parece a lo anterior, porque sería recurvar hacia la antigua y gastada normalidad, cuando lo que necesitamos es precipitarnos, arrolladoramente, hacia una revolucionaria anormalidad.

Eso sí —repensaría el político aquel—, sería dichosamente normal, ¡verdad!, normal…, aunque un poquito acelera’o, como diría Formell.

(Tomado de Cubaperiodistas.cu)

Se han publicado 8 comentarios



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  • Rene dijo:

    bravo por primera vez veo un periodista hablar de la realidad cubana y que la solución está en el diálogo con los distintos actores de la economía ya sean públicos o privados y que la base de todo siempre será el diálogo y que el encadenamiento de todos los sectores del país nos llevará a un mayor desarrollo permítame decirle que como cubano hoy me siento orgulloso que hallan periodista como usted que vean la realidad me parece que hoy es un día histórico y que la universidad de la Habana de donde bajamos muchos jóvenes se sentirá orgullosa de tener a cubanos como usted gracias por retratar la realidad

  • Nelson Núñez dijo:

    Excelente artículo, que pena que se quede en este medio y no vaya a TVC. Toca usted con la punta de su bolígrafo los problemas de nuestra sociedad y expresa la necesidad de nuevas vías para lograr resultados diferentes. Que bueno que usted que es presidente de la UPEC, amplíe la presencia de estos comentarios en los medios nacionales, que los periodistas especializados no se queden sólo en la mirada superficial, hagan propuestas de soluciones o presenten propuestas de expertos en las ramas a mejorar. Que la solución no se busque sólo en el Consejo de Ministros. No nos están ayudando los comentarios y las crónicas melosas. Que pasó con Cuba Dice ? Saludos

  • La Aguja dijo:

    Desafortunadamente estamos entrando a la primera fase de recuperación y medidas que organizaron tumultos, colas, alejaron a las coleras y coleros, a los delincuentes que revenden despuÉs en la esquina los mismos productos al doble o el triple de su precio ya han sido canceladas . Nuesra salvadora tarjeta ,tan criticada por los que le interesa un bledo el sistema, una vez más cae aplastada por la burocracia.
    en todos los consejos populAres de la ciudad de Pianr del Río, se respiraba más organización, aceptación y deseo de continuar con esa idea genial de que fuese el úmero de la libreta quien te diera la oportunidad DE lo que hubiera en las cadenas de tiendas . Presientes de consejos Populares al frente ya habían organizado bastante todo este entramado. No Importa que fuera cada dos meses que piudieras alcanzar uno u otro producto, de todas maneras siempre podrías aldquirir algo.
    En Pinar del Río, la ciudad, y en algunos municipios esto fue bienvenido, como una forma de distribución extraordinaria en tiempos extraordinarios.
    Claro que no estuvo exento de quejas en algunos barrios más alejados de la ciudad y algunos consejos populares rurales. Pero es más fácil parece, quitar, que pensar, cómo resolver el problema de una minoría que lógicamente también tiene el derecho.
    Lo cierto es que ahora, coleros y coleras, delincuentes comunes son los primeros de todas las colas y ya se afilan los dientes para revender al que trabaja y no puede dedicarle tiempo a estos menesteres.
    SI HACEN UNA ENCUESTA POPULAR SOBRE LA LIBRETA DE ABASTECIMIENTO EN LA SOLUCION DE ESTOS PROBLEMAS CIRCUNSTANCIALES, SU ACEPTACION DEBE ALCANZAR MAS DEL 90 POR CIENTO. pero es que a veces pienso se trabaja por instinto, o quizá por comodidad.
    bIEN EN ESTE CASO, PODRÍAMOS REGRESAR A ESTA "ANORMALIDAD" DE ENTREGAR POR LA TARJETA LO POCO QUE TENEMOS AUNQUE SE ALARGUE EN EL TIEMPO, A DEJAR EN MANOS DE COLEROS Y COLERAS, REVENDEDOROS Y DELINCUENTES LA POSIBILIDAD DE COMPRAR LO QUE NECESITAMOS.
    CUANDO HAYA LO SUFICIENTE, PARA ABARROTAR LAS TIENDAS, ENTONCES OLVIDEMOsNOS DE ESTAS MEDIDAS Y QUIZAS HASTA NI NECESITEMOS LA TARJETA, PERO TODAVÍA... Y POR UN TIEMPO AL PARECER LARGO, CUIDEMOSLA COMO LA NIÑA DE NUESROS OJOS.

  • miriamm dijo:

    Buen articulo, más de lo mismo nooooo, hay que superarse, hacer lo que se debía pero no se hacía, en la vida todo tiene una enseñanza, hay que aprender de los malos momentos y si nos levantamos vamos a levantarnos con fuerza para superarnos, no podemos seguir con la misma normalidad.

  • enrique dijo:

    Realmente no comparto la idea de los que escribieron antes, de que este sea un buen articulo. Lo leo, lo interpreto y al final me quedo igual, palabras muy bonitas y rebuscadas que no se si apareceran en el Diccionario de la Lengua Española, pero que no me dicen absolutamente nada, a donde ud quiere llegar?, pues no llegue a ninguna conclusion, no me dejo ningun sabor agradable, solo pesimismo, pero bueno respeto su opinion y su posicion dentro del periodismo, que esta a un nivel muy alto, y ud desde su posicion podria influir dentro de esa elite como ud dice a que el cambio y el pase a la normalidad sea para mejorar, para transformar tal vez algunos pensamientos de politicos que pudieran estar equivocados como ud plantea. Cuando el Presidente Diaz-Canel dice: PENSAR COMO PAIS!, es para eso, para que cada uno de nosotros piense en como podemos mejorar y avanzar y como desde el punto de vista individual podemos influir en estos cambios de forma positiva. Por ultimo, para la proxima escriba en lenguaje de pueblo, como cubano, deje esas palabras para los intelectuales, para que gente de pueblo como yo, podamos entender lo que ud escribio.
    Un saludo y mente positiva.

  • isa 2020 dijo:

    Momento para reflexionar ..
    Me alegra mucho que la situación epidemiológica esté mejorando, es buen momento para reflexionar: primero sobre nuestra familia, debemos valorar y escuchar más a nuestros seres queridos porque está escrito: “Oye, hijo mío la instrucción de tu padre, y no desprecies la enseñanza de tu madre, porque adorno de gracia serán sobre tu cabeza y collares para tu cuello” Proverbio 1:8-9. Aun así debemos cuidarnos y ser prudentes haciéndole caso a lo que nos orientan las autoridades porque eso también está escrito: “sométase toda persona a las autoridades superiores: porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay por Dios han sido establecidas”. Romanos 13:1. Aunque el Señor nos cuida debemos hacer nuestra parte y no abusar (“no tentarás al señor tu Dios” mateo 4:7”).
    Reiniciemos nuestra vida de ahora en adelante, alegrémonos mas con las cosas aparentemente pequeñas, enfoquémonos en lo que verdaderamente vale. Aún hay tiempo, pero no siempre va a ser así

  • Variche dijo:

    Lo que interpreto de este artículo es que no podemos seguir haciendo lo mismo para obtener resultados diferentes. Es necesario unir todas las fuerzas productivas que permitan avanzar y lograr definitivamente la sastifacción de las necesidades alimentarias.Lo normal sería seguir haciendo lo mismo. Lo anormal es hacer las cosas diferentes para lograr resultados difrentes.Nuestros dirigentes se han pronunciado por pasar aceleradamnete a la revolucionaria anormalidad.

  • francisco dijo:

    buen articulo. Es importante que él y otros los inviten a la mesa redonda y expliquen estas ideas y se divulguen. Es hora de acabar con las teorias que niegan la realidad. Vayamos al debate con amplia participacion de como mejorar la economia nacional, la transparencia en la informacion. El bloqueo que es cierto y dañino que lo denuncie, Bruno, El Presidente, el Vicepresidente. El resto dediquemonos desde aqui a burlarlo con trabajo inteligente y participacion de todos los actores economicos y del pueblo educado p0or la revolución

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Ricardo Ronquillo

Ricardo Ronquillo

Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba. Premio Juan Gualberto Gómez. Fue subdirector editoral y columnista de Juventud Rebelde.

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