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Aquí y ahora: Ética y profesionalidad

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La Habana Vieja. Foto: Claudia Camps.

Somos capaces de llevar adelante hazañas que sobrepasan en mucho la dimensión de la Isla. Afrontamos con valentía, entrega, eficiencia y desinterés la epidemia de ébola en África. Acudimos en ayuda de Guatemala, sumida en la tragedia de la erupción volcánica. Sin embargo, no observamos comportamiento similar ante los problemas acuciantes de nuestro vivir cotidiano, lastrado por fisuras en el plano de los valores, por manifestaciones de corrupción y por la indiferencia ante lo mal hecho.

Tropezamos con estos fenómenos lacerantes en el batallar de cada día, aunque  cometeríamos un grave error al considerar que estos males se han arraigado en el conjunto de la sociedad. Nuestro pueblo conserva enormes reservas morales, afincadas en una autoestima que se acrecienta con los logros tangibles de la obra revolucionaria y la asunción de un compromiso que se sobrepone a la adversidad.

Cada mañana, como tantos ciudadanos, el médico acude puntual a su consulta, después de sobrellevar los problemas del transporte. Allí, sereno y concentrado, asiste a los pacientes en un prolongado horario laboral. Es su compromiso primordial con el alivio del dolor y la salvaguarda de la vida.

Contraparte de esa conducta ejemplar resulta el comportamiento de quienes, a pesar de las medidas que se han venido tomando, siguen lucrando con el comercio ilícito de medicamentos indispensables para la atención de enfermos, ancianos y niños, y proyectan una sombra sobre un sistema de salud pública volcado, en medio de las dificultades económicas, al empeño de garantizar el bienestar de los cubanos.

Inseparables, ética y profesionalidad atraviesan la sociedad en su totalidad. Preservan valores. Intervienen de manera determinante en el funcionamiento armónico de las instituciones y en el consiguiente ejercicio del buen gobierno.

Movilizan la conciencia individual y colectiva en favor del proyecto común de sobreponerse a la adversidad con vistas a seguir edificando nuestro proyecto de nación. Repercuten en la solución de problemas económicos al sanear los lastres derivados de las insuficiencias administrativas y del despilfarro de los recursos humanos y materiales. Por citar lo más evidente, en la información cotidiana aparece la mención del empeño reiterado de realizar reparaciones capitales en obras ejecutadas con fecha relativamente cercana.

Por otra parte, la sostenida  voluntad política de afrontar la solución de las dificultades derivadas de la falta de mantenimiento de las redes soterradas, garantía de suministros de agua y de preservación de la higiene de la ciudad, se traduce en apertura de zanjas inadecuadamente recubiertas, fuente de otros males que imponen el emprendimiento de otras inversiones. En casos como este, el control efectivo requiere de la eficaz supervisión técnica a cargo de especialistas calificados y responsables.

La matriz originaria de todo fundamento ético se configura en el seno del hogar. Encuentra su primer espacio de socialización en el ámbito de la escuela, donde se definen las bases iniciales de la conciencia ciudadana.

La práctica profesional, en cualquier oficio, desde la tarea manual aparentemente más humilde, hasta los empeños intelectuales de más alta calificación, imbrica ética y responsabilidad social en un mismo accionar, presididos ambos por la irrenunciable defensa  de la verdad, así como por la práctica sistemática de la crítica y la autocrítica. Por encima de todo habrá de prevalecer el respeto insobornable a la ley, garantía consensuada de la estabilidad, del orden interno y de las normas de conducta sustentadas en la solidaridad.

Más allá de las conmemoraciones consagradas a evocar su inmensa figura de batallador consecuente en favor de los desheredados de la tierra, el Che permanece entre nosotros en la defensa cotidiana de los valores que habrán de guiarnos para remontar la cuesta, unir voluntades y superar las dificultades derivadas del adverso panorama económico.

En la guerrilla y en la construcción socialista fue, ante todo, un educador. Demandó a sus cuadros la superación permanente y, de manera especial, la austera ejemplaridad en la conducta. Detectó los peligros inherentes al asomo de cualquier tendencia a la burocratización, manifiesta a veces en el ocultamiento de la verdad y en la tergiversación de las cifras de cumplimiento de los planes. Por ese rumbo tenemos que seguir andando. Tu rostro, Comandante Che Guevara, no es una imagen congelada en el tiempo. Tu ejemplo es una fuerza viviente que nos acompaña en la áspera brega cotidiana por hacer justicia, trabajar mejor y seguir sembrando conciencia.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 16 comentarios



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  • Néstor del Prado Arza dijo:

    ¡Qué proeza la de Graziella al decir en menos de 800 palabras tantas verdades sustanciosas! Usted maestra de maestros; maestra de alumnos que la seguimos; maestra de alumnos que solo a veces se enteran de sus escritos; y maestra potencial de millones de cubanos que nunca se han enterado de su proactiva prédica. Ojalá logremos que este último y gigantesco subconjunto de nuestra sociedad decrezca significativamente.
    Hay un pensamiento que reza: “cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano: hay la Revolución”. Algunos veces lo he visto atribuido a Fidel y otras al Che, no sé si usted tiene la certeza de quién es el autor. De cualquier manera ambos podían haberlo dicho o escrito.
    Vamos a ver si este artículo suyo genera la participación de muchos cubadebatientes que tendrían muchas cosas que decir.
    Reciba usted mi saludo respetuoso y agradecido.

  • AGLP dijo:

    Lo que sucede con la ética es curioso. Hace 40 o 50 años casi no se hablaba de la ética pero casi todo el mundo la tenía y la ponía en práctica, desde el médico y el dirigente hasta el bodeguero y el chofer. Hoy se firma código de ética para los médicos, los empleados de servicios, los dirigentes, casi para cada trabajo hay un código de ética, se habla en la prensa todos los días sobre la ética, pero la realidad es que la ética es un mineral escaso en nuestro medio.

    La ética es, ante todo, educación. Los valores humanos son, ante todo, educación. La educación es la gran asignatura pendiente. Nos preocupamos de que en la escuela se aprueben exámenes, se aprenda historia, informática e idiomas pero no se enseñan buenos modales ni reglas de comportamiento. La ética y las buenas prácticas de comportamiento son un fenómeno social, la familia los enseña, la escuela también los enseña y los evalúa, pero la sociedad es quien debe exigirlos desde sus instituciones, sus establecimientos, sus reglas y todos los demás mecanismos de regulación social.
    Porque si la sociedad no los exige, la familia dejará de enseñarlos y en la escuela se hará innecesario, por lo que se convierten en letra de recuerdos.

    El ser humano tiene su propio mecanismo de regulación de la conducta. Se llama “Vergüenza” y se ha perdido, basta observar al que se cuela en una cola o al dependiente que no da el vuelto, no la tienen, no miran a los ojos. Para ellos el fin justifica los medios, están perdidos.

  • Alonso Quijano dijo:

    Estimada profesora, un gran saludo, intervengo para decirle que los grupos sociales que participan en las misiones médicas y otras que engrandecen a nuestro país a los ojos del mundo no son los grupos de maleantes que denigran nuestro país robando, diciendo malas palabras y oyendo reguetón a todo volumen, no somos una sociedad compacta, todo lo contrario, los valores no se han denigrado en toda la sociedad sino en aquellos sectores “intocables” que han tratado de identificar como “el pueblo”, pero en realidad son grupos de antisociales y marginales a la espera de “lo que caiga”, son “recolectores”, en muchas ocasiones “importados” que están en “la búsqueda” como se ha dado en llamar, saludos reiterados………

  • Aracelys dijo:

    Gracias profesora, literalmente persigo sus escritos, porque además de la relevancia de lo que escribe está ese modo hermoso y sintético de expresarlo, me enorgullece su sabiduría, su cubanía y el hecho de que no permanece ajena a nada de lo que nos entorpece en este país que amamos pero que necesita una metamorfosis en muchos sectores.Coincido con su preocupación, que es la de muchos, usted desde la palabra y muchos de nosotros desde el hacer, por más insignificante que parezca, tenemos la obligación por mandato cívico de ir cambiando esa realidad que no es la queremos para nuestros hijos, ni es la que soñaron tantos que en aras de conquistarla ofrendaron su vida…

  • Ernesto dijo:

    ¨… La práctica profesional, en cualquier oficio, desde la tarea manual aparentemente más humilde, hasta los empeños intelectuales de más alta calificación, imbrica ética y responsabilidad social en un mismo accionar, presididos ambos por la irrenunciable defensa de la verdad, así como por la práctica sistemática de la crítica y la autocrítica…¨, que verdad mas grande y cuanto trabajo cuesta y costara que se entronice en la mente de las personas, principalmente en cuadros solapados, que aun viven en nuestro sistema empresarial, de esos que hablan de una forma y actuan de otra, de esos que solo admiten la critica de un superior a regañadientes, pero que la de un inferior termina con el aplastamiento de quien la hace, esos actos han dejado muchas secuelas y han sido muy comunes en nuestra vida cotidiana, generaciones han padecido este actuar, que opacaba y aplastaba una actitud civica, sincera, etica y profesional, y por esta razón se ven estos resultados ahora, esta situación la han sufrido padres y abuelos y eso lo han visto los descendientes en el seno del hogar, donde precisamente se forman y consolidan esos fundamentos, cuanto sufrimiento ha traido al hogar actuar con etica y profesionalidad en el espacio de acción de muchos. Coincido con la Dra. Graziella, disfruto cada uno de sus escritos, muy sabios, muy educativos; pero tambien esta ha sido y es una realidad, que provoca apatia en las personas.

  • kcuenca dijo:

    100% de acuerdo con su artículo, le explico a mis alumnos que se predica con el ejemplo y que la verguenza se siembra, se cultiva desde la familia, pues mis abuelos y padres, humildes, sencillos pero honrados y patriotas me inculcaron al igual que mis maestros que la necesidad ha existido siempre, acompañará al hombre en su existencia pero nunca debe justificar al robo, la corrupción ni ningún otro antivalor que denigre la integridad de nuestra magna obra: la revolución cubana.

  • José David dijo:

    ¿Cómo hacer un comentario sobre algo planteado por esa insuperable MAESTRA de generaciones?. Pues voy a atreverme. La ética responde a un conjunto de valores de un grupo social: médicos, ferroviarios, cuadros de dirección…. Cuando un representante de algún grupo social asume posturas en contra de esos valores causa un daño enorme, porque representan a ese grupo. Asi, cuando un médico maltrata al paciente, este dice “los médicos…” Si lo hace un maestro, o un funcionario, también decimos “Los….”, poniendo en tela de jucio a aquellos, que son mayoría y sí cumplen con esos valores. Por eso es necesario ser intransigentes con los antivalores y quienes los practican.
    MAESTRA, continúo esperando siempre su prosa afilada y educadora.

  • jpuentes dijo:

    Sra. Pogolotti: me gustaría, aunque sé no acostumbra a responder a los comentarios, que me respondiera ésta pregunta: ¿cree usted, que la profesionalidad, en Cuba, esté en crisis?

    • Observadora dijo:

      Sr Jpuentes: Lo que se sabe no se pregunta

    • joseantonio dijo:

      Está agonizando

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico su artículo profesora, coincido con usted. Tratare de aportar otro ángulo en este análisis. Todos en algún momento hemos defendido esa idea de mejorar actuando conscientemente, recurrimos a la conciencia como una vía para mejorar, para transformar al ser humano y producir un salto cualitativamente superior. Todos coincidimos que ambos objetivos, lo ético, y lo consciente es el resultado de un proceso de madurez, que son precisamente nuestras fortalezas como sociedad, donde el individuo al asumir ese rol como ciudadano de forma consciente llega a una fase superior que contribuirá a la construcción y consolidación de una convivencia social superior, ese el sueño a que todos aspiramos, esa idea es precisamente nuestra meta, pero por ahí en la búsqueda de la vía, o camino para lograrlo, es donde considero tenemos confusiones profesora, hemos confundido los objetivos a lograr, con la herramienta para lograrlo, al tratar de usar e influir usando la conciencia, que es la meta a lograr, como la herramienta principal en la actualidad para lograr esa misma meta. Tratar de usar hoy la conciencia, que es el objetivo que aspiramos, objetivo que es el punto cumbre de la madurez en el desarrollo social de un individuo, en un estadio superior, no en el actual contexto, es fruto de nuestro entusiasmo y la falta de ciencia en ello, eso nos ha hecho creer que por el solo hecho de usar la meta como herramienta, y por repetir esa idea, se lograra con más rapidez ese salto, y el mejoramiento también con rapidez de la sociedad, eso nos ha confundido, el resultado es evidente, hemos confundido la herramienta con el objetivo a lograr, ser mejor persona es parte de lo que aspiramos como objetivo a lograr dentro de la sociedad, esa calidad o acción consiente y madura de ese desarrollo, es propia de la etapa final de ese proceso, a tono con el desarrollo de nuevas relaciones de producción existentes, pero lo confuso esta en seguir insistiendo, en el actual contexto, pensando solo en el factor consciente que es precisamente el fruto final de ese proceso, esa confusión en la conceptualización es quizás nuestro punto débil para enfocar correctamente esta batalla, estos criterios me ponen a nadar contra corriente, pero estoy seguro que en una segunda lectura comprenderán mejor la idea que defiendo. Parto de la convicción que estamos confundidos en cuanto a las herramientas que debemos emplear para lograr esos objetivos, los cubanos hemos tenido el privilegio de haber sido guiados por Fidel, Che y Raúl, que generaron un liderazgo que nos catapulto hasta el puto en que estamos hoy, con ellos los sueños se veían más cerca, con ellos hemos visto esas ideas como algo posible, lógico, inmediato, su influencia nos hizo ver cerca esa idea de mejorar a partir de hacerlo conscientemente, al extremo que hoy la hemos repetido y convertido inconscientemente como la herramienta principal para tratar de formar y mejorar al ser humano y en general nuestra sociedad, aspiramos, intentado alcanzar esos objetivos apelando a la acción consciente como una herramienta lógica del momento, cuando en realidad el actuar consciente es la meta, es el objetivo a lograr, en una etapa superior del desarrollo social, lo cual tendrá en ese momento un mayor protagonismo como herramienta para seguirse perfeccionándose.
    Donde debemos concentrar en la actualidad toda la artillería es en educar correctamente las emociones, en particular en las nuevas generaciones dentro del sistema educacional y en general en el sistema comunicacional del pais. Debemos partir que actuar y compórtanos conscientemente es la fase superior del desarrollo del individuo, y de la sociedad, pero para iniciar un proceso de transformación de esa magnitud, debemos partir primero de conocer e influir a fondo en las emociones de ese individuo, sujeto y objeto de ese proceso de transformación. Un diagnóstico científico de las emociones de nuestros jóvenes y en general de toda la sociedad es vital para accionar científicamente, eso es lo primero que debemos hacer antes de apelar al factor conciencia, hacerlo a la inversa es un error en la formación de las nuevas generaciones, hay que hacerlo empáticamente, simultanear ambos lenguajes, pero insistiendo en más de un 70% en lo emocional, la toma de conciencia es un punto de madurez fruto de ese proceso, es lo que aspiramos, pero donde el individuo es el protagonista, nosotros lo facilitamos, actuando con mucha energía e inteligencia educando sus emociones desde edades tempranas, para por esa vía llegar al objetivo.
    Una sociedad que aspira a un hombre nuevo, debe enfocarse en la educación de las emociones de sus niños y jóvenes y priorizar su desarrollo a tono con las aspiraciones de la sociedad que construimos, por ahí podemos influir y educar sobre: la avaricia, la envidia, el individualismo, el miedo, el pesimismo, la empatía, la intuición, la resiliencia, ansiedad, paciencia, exceso de ego, la amistad, los buenos modales, el valor, la audacia, la tolerancia, la comunicación, el apego a sus orígenes, el patriotismo y mucho más, en fin concentrándonos en el campo de las emociones, abrimos la puerta para llegar a la conciencia. En una pirámide de motivaciones para un individuo el factor conciencia y moralidad están en la cúspide de la pirámide, un porciento pequeño de las personas llegan a ese estadio, mientras que al de las emociones en su base, llega el 100%, debemos concentrarnos en el 100%. En Alemania, se usan varios textos muy modernos en el proceso de educación sobre aspectos relacionados con la comunicación, y otros aspectos de la educación delas emociones, ellos se interesan por educar determinadas emociones en diferentes niveles de escolaridad. El concepto más claro de lo que debiera ser el sistema educacional cubano enfocado en las emociones lo expreso Raúl Ferrer en su poema, ¨Romance de la niña mala, en ese poema está el concepto, esa es la prioridad, proceso que no debe dejarse a la espontaneidad, en el socialismo hay que cultivarlo.
    De igual forma cuando asesoro en la gerencia, le recomiendo a los directivos que inician nuevo en una empresa, que antes de reunirse con el colectivo, hagan un diagnóstico de las emociones de todo el colectivo trabajador, no apelar a la conciencia en su primer encuentro, y si enfocarse en el dialogo de las emociones que más repercuten en el colectivo, lo importante es abrir la puerta de la comunicación, y para ello hacerlo a través de las emociones, no hay otra, para después poder influir y guiar al colectivo.

  • Arturo Menéndez dijo:

    Como siempre una reflexión profunda, sin exceso de palabras y en un estilo inmaculado, con una proyección hacia la práctica. Sin mencionar a Martí, el maestro de la ética revolucionaria cubana, demuestra su profunda condición martiana. Necesitamos estas “cargas” para mover conciencias y almas.

  • José García Álvarez dijo:

    Este comentario como dice un refran popular “biene como anillo al dedo” .Hay mucha gente olvidando de donde vienen,qúe formación les dieron ,y que por encima de todo dicha formación que recibio para hacerle el bien a su Patria y consiudadanos fue gratuita y lo sigue siendo.El Médico,el trabajador público en cualquier establecimiento debe servir y atender al ciudadano Cubano con el mismo amor que se atiende a un ciudadano de cualquier nacionalidad.Hay que combatir el acomodamiento,el desinteres ,la costumbre de recibir cualquier bien masterial a cambio de un servicio por él cual el Estado le paga un salario.Y no es lo mismo exigir con un gesto un regalo ,que recivirlo por voluntad propia de quien lo ofrese.

  • aps dijo:

    Esto es verdad ya que a diario le trasmito a mi hijo de 14 años los valores como los que me trasmitio mi abuela pero debido a esos valores hay cosas que no entiendo como si mi hijo tuvo la desdicha de perder a su padre en un accidente el mismo dia de su cumpleaños como puede haber personas tan malas como la mujer de su padre que no le importa el dolor de mi hijo para comenzar un proceso de reconocimiento matrimonial no formalizado y matrimonio ya reconocido para asi entrar a la herencia a partes iguales y por decirlo de alguna manera apropiarse de bienes que no le corresponden como la casa ya que no tiene la señora ni direccion de la misma y ademas el expediente laboral para el tramite de la chequera no aparece dice ella.quizas no me respondan pero los que lean este comentario por favor si alguien que sepa de leyes lo lee respondanme ya que estoy en una situacion muy mala.

  • Revenge dijo:

    La perdida de la etica y profesionalidad tiene sus raices en que nuestro modelo social no las recompensa. Para empezar, lo que se conoce como nuestras conquistas y beneficios sociales son un derecho gratuito de todos, por igual, sin distinguir al que aporta o al que no. Cada vez que se toma una media para controlar las finanzas del pais, a quien afecta es a quienes trabajan, mientras que los vagos habituales, los mantenidos de afuera y los delincuentes siguen viviendo igualito igualito. De la diferencia entre lo que gana diario el trabajador honrado mas calificado y mejor pagado, y de lo que se gana revendiendo cualquier cosa, se ha hablado bastante. En cuanto a tratamiento por parte de las autoridades, existe lo que se llama “zonas de alta peligrosidad”, donde por la alta incidencia de delitos nunca quitan el fluido electrico, aunque se esten reparando todas las termoelectricas del pais. Entre los casos sociales, abundan los matrimonios y madres solteras con muchos hijos, quienes desmantelan una tras otra las viviendas que se les asigna para vender sus elementos, y despues no tienen reparo en pararse frente a las sedes del PP y el PCC formando escandalo, ante lo cual nuestro bondadoso Estado les da otra casa mas. Mire profesora, la etica y la profesionalidad se han convertido en un lastre para sobrevivir – y no ya solo para ascender- en la Cuba de hoy, si usted no tiene un amoroso pariente en el exterior que le ayude bastante o que le suministre los fondos para acometer una inversion privada. La gente piensa como vive; los valores se conservan cuando podemos crecernos ante las dificultades con soluciones positivas; cuando nos imponen convivir con las dificultades la gente se abre paso como puede.

  • joseantonio dijo:

    Muy a tono con la realidad con la que tropezamos día a día, casi todos los servicios estatales que recibimos adolecen de la profesionalidad que esperamos, salvo honrosas excepciones. Si no me creen, traten de obtener una explicación coherente sobre sus derechos como consumidor, como hacerlos valer, ante quien, los términos para presentar un reclamo y obtener respuesta, y ya verá el resultado. Lo digo por experiencia propia, pues he chocado varias veces con esto. Por suerte soy un “pesao” que no se queda tranquilamente inerme ante la burocracia ineficiente que nos rodea. Si cada cual exigiera lo que le corresponde como ciudadano (y no como quejoso usuario, cliente, paciente), si cada directivo o funcionario exigiera e hiciera bien aquello por lo que le pagan, si tuvieran verdadera vocación de servicio, algo mejor andaríamos. Lástima por Cuba, donde lo normal en la esfera de los servicios y el comercio es lo contrario al resto del mundo. Gracias profesora por ese bello artículo, que muchos no leerán por temor a verse retratados.

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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