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Valiosa contribución para un Tiempo de Definiciones

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Randy Alonso presenta el libro “Tiempos de definiciones. Voces de las Luchas Universitarias en Cuba”, de Wilmer Rodríguez Fernández. Foto: Talía González / Tomada de Facebook

Palabras de presentación ante el Consejo Nacional de la FEU del libro “Tiempos de definiciones. Voces de las luchas universitarias en Cuba”, del periodista Wilmer Rodríguez Fernández, en el Aula Magna del Colegio San Gerónimo, La Habana Vieja, 27 de enero de 2018.

Queridos compañeros de la FEU e invitados a esta presentación:

Grato es un día como hoy, 27 de enero, fecha de llamaradas e ideas desde hace 65 años, reunirnos para honrar a la Historia grande de Cuba y de sus estudiantes. Quizás, si el espíritu del profesor Delio Carreras se hubiera salido de este libro que esta tarde presentamos, nos hubiera tocado sus inolvidables campanadas de inicio de las grandes celebraciones universitarias.

Me siento honrado de que la FEU me haya invitado a presentar el libro “Tiempo de definiciones. Voces de las Luchas Universitarias en Cuba” de Wilmer Rodríguez Fernández, bajo el sello editorial Ocean Press-Ocean Sur. Primero, porque la FEU es parte entrañable de mi vida, el tiempo de mis mayores definiciones, el momento que me permitió comenzar una relación de dos décadas con Fidel, de la que revolucionariamente me enorgullezco. Segundo, porque a Wilmer lo conocimos en sus horas universitarias, cuando por circunstancias de la vida debió hacer un alto en los estudios y se integró con nosotros al trabajo de la Oficina de Información del Consejo de Estado durante un año, en el que nos mostró su seriedad, su valía y su futuro.

Adentrarse con honestidad en la Historia es un desafío intelectual reconocible y necesario.

Fidel siempre nos habló de las complejidades de la Historia y de la Revolución. El 24 de febrero de 1960 alertaba: “Una revolución no es un acontecimiento sencillo en la historia de un pueblo. Una revolución es un hecho complejo y difícil y que tiene, además, la virtud de ser una gran maestra porque nos va enseñando sobre la marcha, y sobre la marcha va fortaleciendo la conciencia del pueblo y sobre la marcha nos va enseñando qué es una revolución”.

Y apuntaría también, el 2 de enero de 1961: “La Revolución es de todos los acontecimientos históricos, el más complejo y el más convulso. Es una ley infalible de todas las revoluciones, y la historia lo enseña; ninguna revolución verdadera dejó de ser, jamás, un proceso extraordinariamente convulso, o, de lo contrario, no es revolución”.

Esa complejidad de nuestro proceso social, esa impronta positiva y negativa que le han puesto los seres humanos a nuestra Historia, están reflejados en este libro, que se adentra en 30 años decisivos (1945-1975), de las 9 décadas y media de existencia, de la Federación Estudiantil Universitaria; a partir de los testimonios de valiosos compañeros que fueron protagonistas o partícipes (algunos hoy historiadores) de esa fecunda etapa de lucha y de transformaciones en la Universidad y la Nación toda.

Desgranan aquí sus recuerdos, destacadas personalidades de la lucha revolucionaria como Armando Hart, Alfredo Guevara y Juan Nuiry; Presidentes de la FEU en los primeros años de la Revolución como Ricardo Alarcón, José Rebellón, Jaime Crombet, Juan Vela, Francisco Dorticós, Néstor del Prado e Ismael González (Manelo); y guardianes imprescindibles de la memoria en sus Universidades como Delio Carreras, Nelsa Coronado, Olga Portuondo, Juan Virgilio Lòpez Palacios, Enrique Marañón, Joel Mourlot y Carlos Díaz Barranco.

Wilmer logra, en sus 17 entrevistados, la mirada comprometida, aguda y nada complaciente sobre la etapa de cada uno en la FEU y en la Universidad. Consigue que captemos, los que no vivimos esos tiempos, el enrevesado escenario de la Universidad a la que llegó Fidel en 1945 -carcomida por el gansterismo y otras lacras sociales-; el singular momento de lucha que vivió la FEU bajo el liderazgo de José Antonio Echeverría, a quien tratraron de impedir su llegada a la presidencia de la organización estudiantil; la dura etapa de enfrentamiento clasista en las tres universidades existentes al Triunfo de la Revolución, no sólo entre el estudiantado y el profesorado revolucionario y las fuerzas de la contrarrevolución, sino también entre los que defendían la necesidad de una Revolución radical y los que abogaban por el simple cambio de poder gubernamental (“Bronca de alquilar balcones” le llamaría Ricardo Alarcón a algunos pasajes de aquella etapa).

Se evocan aquí a las nacientes Milicias Universitarias, la Alfabetización, el proceso de Reforma Universitaria, la depuración, el sectarismo, la formación de médicos revolucionarios tras la emigración masiva de profesionales del sector, el debate universitario tras los resultados fallidos de la zafra de los 10 millones, las becas universitarias y el Destacamento Pedagógico. Luces y sombras de todos esos años de Revolución en la Universidad cubana.

Y la Historia de una FEU que de La Habana se extendió a Oriente y a Las Villas, para convertirse en verdaderamente nacional en la década de los 70.

Lo más valioso es que no están contados los hechos en este texto desde la distancia o el sólo estudio académico, sino desde las vivencias, percepciones y posiciones de protagonistas primera línea. “La historia no sepuede ver en blanco y negro”, dice en el libro Alfredo Guevara. “Olvidar el pasado es no entender el presente”, añadió.

En todo el libro se respira la presencia de Fidel: el que entró a la Universidad el 4 de septiembre de 1945, el que marchò con su antorcha para honrar al Maestro, el que se convirtió en líder más allá de la Escalinata, el que supo aunar a José Antonio y sus seguidores en el mismo objetivo de lucha, el que convirtió a la Universidad -tras el Triunfo- en epicentro de debates revolucionarios y en laboratorio de ensayo de no pocas ideas, el que dialogó siempre con los jóvenes y con la FEU, el que definiò a la nuestra como una Revolución de obreros, campesinos y estudiantes.

Es el Fidel que Alfredo Guevara describe en el libro, en sus años universitarios, como “líder nato, volcán que se desencadenaba; a veces más calmado, pero en íntimo hervor”, el joven de “…una dimensión superior a la de quienes lo acompañaban”; o como lo valoró Armando Hart: “…hablador, persuasivo, alentador, organizador”.

Pero aquí también están Mella y José Antonio, Frank País, Vilma y Raúl. Aquí están los héroes y las generaciones que han hecho la Revolución y han sostenido también la bandera de la FEU.

Porque más allá de los vericuetos de la historia, de los flujos y los reflujos vividos, de los muchos aciertos y de las fallas, la Federación Estudiantil Universitaria ha sido, en sus 95 años de vida, una organización de la Revolución, un semillero de luchadores revolucionarios.

Esa es la esencia que Wilmer transmite desde su libro a las nuevas generaciones de universitarios. ¡Gracias Wilmer por este aporte inestimable en tiempos en que otros quieren reescribir la historia y desdibujar los caminos de la Revolución!

A ustedes, jóvenes dirigentes de la FEU, contunuadores y hacedores también en el presente, los honrará en la vida siempre el ser fieles a esta Historia. Serán ustedes la primera generación en 70 años que no tendrá la presencia física y el aliento permanente de Fidel; y tienen, por tanto, la responsabilidad de acercarse y aprehender de sus ideas para multiplicarlas.

Estamos a unas horas de que ustedes, y otros miles, protagonicen una nueva Marcha de las Antorchas en homenaje a José Martí.

Vayan esta noche al encuentro del Maestro, y sigan siempre por la vida, haciendo buenos estos preceptos martianos:

“De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para

adquirir las glorias nuevas”.

“La Juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad y la viveza, de la imaginación y el ímpetu”

¡Empleen todas esas energías en contribuir a hacer más grande y justiciera la Revolución de Céspedes, Martí, Mella, José Antonio y Fidel!

Muchas Gracias.

 

Se han publicado 9 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Pedro Uría Catalán dijo:

    Muy buenas e inteligentes las palabras dichas por usted Randy en esta presentación. No diré mucho. Solo lo felicitaré por tan maestra intervención ante los seguidores de esta gran Obra revolucionaria que en gran medida salió de las Universidades. Ellos tienen una gran responsabilidad histórica y como mismo usted dijo. Tenemos que ser fiel al Maestro que inspiró la generación del centenario en la última etapa de lucha de nuestro pueblo por la total independencia.
    Que le puedo decir de esa gran oportunidad que tuvo usted de estar cerca de Fidel en estos últimos años. Estoy seguro que fue esta la Universidad, escuela mayor que ha pasado en su vida. Ese hombre el mayor y más fiel seguidor de las Ideas de Martí y que las convirtió en realidad nunca podemos olvidarlo ni un segundo de nuestras vidas. Él junto a toda la generación histórica de nuestra Revolución tiene que ser nuestra guía y el ese gran concepto de Revolución que nos dejó nuestro Comandante en jefe, unido a su ejemplo personal y como líder tenemos que tenerlo no solo como concina, sino como bandera que cada día se iza y se le rinde un culto sagrado como símbolo de agradecimiento al hombre que nos día una Patria digna y que debemos seguir su ejemplo todos los días como la mejor forma de rendirle tributo.
    Felicidades a usted y a los jóvenes que protagonizaron esa gran marcha de las antorchas.
    Gracias.
    Pedro Uría Catalán.

  • Candela dijo:

    Excelente presentación. La historia, para ser asimilada como enseñanza, debe ser trasmitida con toda su materia proteica; con sus luces y sus sombras; ha de ser, por encima de todo, profundamente humana. La vida es demasiado compleja para creer en la pureza de los idilios; la mayor virtud es la del individuo y el grupo, superándose a sí mismo en pos de un objetivo común y mayor. Muy certeras tus palabras, Randy. Por favor, oriéntanos dónde se puede adquirir el libro. Gracias.

  • José Luis Batista Rosales dijo:

    Randy, estoy intentando enviarle un correo a editor@cubadebate.cu y me da Cuota Excedida, es decir que su bandeja de entrada está llena, por favor, podría solucionar este problema. Gracias

  • Ismael dijo:

    Bien por Randy, cierto es que fueron muchas las noches en que Fidel se aparecía en Kolly en el alojamiento transitorio de los dirigentes nacionales de la FEU y la FEEM residentes en el interior del país a finales de los 80 y principios de los 90, provocaba una amena conversación y le interesaba mucho para sorpresa nuestra las opiniones de aquellos inveterados, no teníamos alcance del privilegio que nos regalaba, no pocas veces compartía la “cena” de aquel albergue con nosotros, recuerdo perfectamente que ya Randy llamaba la atención del Comandante por su amplia cultura sin presumir por ello, se movía cualquier tema, no existían límites, eran también tiempos de definiciones y ya Fidel presumía el colapso del socialismo soviético , nada le preocupaba más que la ideas que pudiera defender la juventud y en especial los estudiantes universitarios, se deleitaba contando historias , comentando textos , nos dejaba tareas todas las noches, su obsesión era que no nos confundiéramos con la ola reaccionaria, cierto es que la Revolución es un proceso muy complejo, de aquellos muchachos algunos no resistieron los embates del sacrificio, otros por vanidad se emborracharon de falso liderazgo, sin embargo muchos otros desde cualquier humilde puesto no defraudaron a sus padres, lo mejor de esa generación que tuvo el privilegio de crecer bajo la escuela de Fidel y Raúl es la que en verdad va tomando las riendas de la Patria, quizás una de las complejidades mayores de estos convulsos procesos, he aquí uno de los oscuros puntos de otras experiencias revolucionarias, creo sin embargo que la nuestra va construyendo un modelo singular de continuidad.

    • Randy dijo:

      Nunca olvidaremos aquella jornadas fabulosas de aprendizaje con Fidel. Ser fieles a sus enseñanzas es nuestra brùjula de actuación. Gracias por el recuerdo.

  • Pedro Uría Catalán dijo:

    Randy me sumo a José Luís. Quisiera y le pregunto si le puedo escribir un correo a usted por la vía que le dío. Gracias. Por favor si es posible deme una confirmación a través de mi correo uriapedro@nauta.cu
    Gracias.

    • Randy dijo:

      Saludos Pedro. Puede escribir a ese correo de Cubadebate

  • Randy Perdomo Garcia dijo:

    Gracias Randy por tus palabras. Excelente oportunidad y definiciones el presente libro de Wilmer y Ocean Sur.

Se han publicado 9 comentarios



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Randy Alonso Falcón

Randy Alonso Falcón

Periodista cubano, Director del portal web Cubadebate y del programa de la Televisión Cubana “Mesa Redonda”. Cursa el Doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana. Correo: editor@cubadebate.cu En Twitter: @RandyAlonsoFalc

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