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Esto no traerá paz a Israel; todo lo contrario

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Foto tomada de El País.

Foto tomada de El País.

Me llamaron de una radio irlandesa de Dublín para conocer mi postura ante la decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel. ¿Qué pienso que ocurre dentro de la mente del presidente de Estados Unidos?, me preguntaron. No tengo la llave del asilo de lunáticos, respondí de inmediato. Lo que alguna vez pudo haber sido una absurda y exagerada declaración fue aceptada simplemente como una reacción normal a lo dicho por el líder de la principal potencia mundial. Al volver a escuchar el discurso que Trump dio en la Casa Blanca me di cuenta de que pude haberme expresado incluso con mayor libertad. Lo dicho en el documento es loco, descabellado, vergonzoso.

Adiós, Palestina. Adiós a la solución de dos estados. Adiós a los palestinos. Porque esta nueva capital israelí no es para ellos. Trump ni siquiera usó la palabra Palestina. Habló de Israel y los palestinos: en otras palabras, de un Estado y aquellos que no merecen –y no deben aspirar más– a un Estado.

No me sorprende haber recibido anoche la llamada desde Beirut de una mujer palestina que acababa de escuchar a Trump destruir el proceso de paz.

“¿Recuerdas El reino del paraíso?”, me preguntó en referencia a la gran película de Ridley Scott sobre la caída de Jerusalén en 1187. Bueno, pues ahora es el reino del infierno.

No es el reino del infierno. Los palestinos han vivido en una especie de infierno durante 100 años, desde que en la Declaración de Balfour, Gran Bretaña manifestó su apoyo a la patria judía en Palestina con una sola frase –misma que le da tanto orgullo a nuestra amada Theresa May– y que se volvió el libro de texto de los refugiados y de los futuros árabes palestinos desposeídos de sus tierras. Como siempre la respuesta árabe fue repugnante, al advertir de los peligros de la decisión de Trump, que fue injustificada e irresponsable, como dijo de manera insustancial el rey Salman, de Arabia Saudita, el así llamado protector de uno de los dos lugares más sagrados del islam (el tercero está en Jerusalén, pero no llegó a señalar este hecho). Podemos estar seguros de que en los próximos días instituciones árabes y musulmanas formarán un comité de emergencia para enfrentar el peligro. Y como bien sabemos, sus medidas no tendrán valor alguno.

Fue el análisis lingüístico de Noam Chomsky que aprendí cuando estaba en la universidad –después él y yo nos volvimos buenos amigos– el que apliqué al discurso de Trump. Lo primero que noté, como mencioné antes, fue la ausencia de Palestina. Siempre pongo esta palabra entre comillas porque no creo que jamás llegue a existir como Estado. Vayan y vean las colonias judías en Cisjordania y les quedará claro que Israel no tiene la intención de que éste exista en el futuro. Pero eso no es una excusa para Trump. Está presente el espíritu de la Declaración de Balfour, que se refiere a los judíos pero define a los árabes como comunidades no judías existentes en Palestina. Trump disminuyó aún más el nivel de los árabes de Palestina al llamarlos simplemente palestinos.

Desde el principio comienzan las artimañas. Trump habló de una manera fresca de pensar y nuevos enfoques. Pero no hay nada nuevo sobre Jerusalén como la capital de Israel, dado que los israelíes han insistido en esto durante décadas. Lo que es nuevo es que para el beneficio de su partido, los cristianos evangélicos que afirman apoyar a Israel desde Estados Unidos, Trump simplemente ha dado la espalda a cualquier noción de justicia en las negociaciones de paz y echado a correr con la pelota de Israel.

Presidentes anteriores han tomado medidas para postergar la adopción de la Ley del Congreso para Jerusalén de 1995 no porque retrasar el reconocimiento de Jerusalén promueva la causa de la paz, sino porque tal reconocimiento debe ser otorgado a una ciudad como capital de dos pueblos y dos estados, no sólo uno.

Luego Trump nos dice que su decisión es lo mejor para los intereses de Estados Unidos. Sin embargo, no logra explicar cómo al retirar a Estados Unidos de hecho de las futuras negociaciones de paz y destruir la aseveración (que ahora es más dudosa que nunca) de que Estados Unidos es un facilitador honesto de estas pláticas) puede beneficiar a Washington.

Claramente no lo hará (aunque seguramente ayudará al partido de Trump a recaudar fondos), pero disminuye el prestigio y la posición de Estados Unidos en todo Medio Oriente. Además, asegura que como cualquier otra nación soberana, Israel tiene derecho a determinar cuál es su capital. Hasta cierto punto, lord Copper. Cuando otro pueblo –los árabes más que los judíos– también reclaman a dicha ciudad como su capital (al menos la parte este de la misma), dicho derecho queda suspendido hasta que llega a existir una paz final.

Israel podrá reclamar a Jerusalén como su capital eterna y sin divisiones –de la misma manera en que Netayahu afirma que Israel es el Estado judío a pesar de que más de 20 por ciento de su población es de árabes musulmanes que viven dentro de sus fronteras– pero el reconocimiento de Estados Unidos de esta aseveración implica que Jerusalén jamás podrá ser capital de ninguna otra nación. Ahí está el punto de fricción. No tenemos ni la más mínima idea de las verdaderas fronteras de esta capital. Trump de hecho ha admitido esto en una frase que fue casi del todo ignorada, cuando dijo: “no estamos tomando una posición (…) sobre las fronteras específicas de la soberanía israelí sobre Jerusalén”. En otras palabras, reconoció la soberanía de un país sobre toda Jerusalén sin saber exactamente la delimitación de dicha ciudad.

De hecho, no tenemos la menor idea de dónde está la frontera este de Jerusalén. ¿Está acaso a lo largo de la vieja línea fronteriza que dividía a Jerusalén? ¿Se encuentra a unos dos kilómetros de distancia al este de Jerusalén oriental? ¿O está a lo largo del río Jordán? En ese caso, adiós a Palestina. Trump le ha otorgado a Israel el derecho sobre toda la ciudad como su capital sin tener la más pálida idea de dónde está la frontera este del país, ya no digamos la frontera de Jerusalén.

El mundo estuvo contento de aceptar a Tel Aviv como capital temporal de la misma forma en que se hizo como que Jericó o Ramalá eran la capital de la Autoridad Nacional Palestina después de que Arafat llegó ahí. Pero no se iba a reconocer Jerusalén como capital israelí aunque Israel la reclamara como tal.

Entonces, cuando Trump comenzó su más exitosa democracia, afirmó que la gente de todas las creencias es libre de vivir y venerar según su conciencia. Confío en que no vaya a decirle eso a los 2 millones y medio de palestinos de Cisjordania que no son libres de entrar a Jerusalén para ejercer su religión sin un pase especial, o a la sitiada de Gaza que ni siquiera tienen esperanzas de llegar a la ciudad santa.

Pese a todo, Trump proclama que su decisión no es más que reconocer la realidad. Supongo que su embajador en Tel Aviv –quien presumiblemente se mudará a Jerusalén aunque sea a una habitación de hotel– se cree esta patraña, porque fue él quien aseguró que Israel tiene bajo ocupación sólo 2 por ciento de Cisjordania.

Esa nueva embajada, cuando se complete, se convertirá en un magnífico tributo a la paz según Trump. Viendo los búnkers en que se han convertido la mayoría de las embajadas estadunidenses en Medio Oriente, será un lugar rodeado de rejas blindadas y paredes de concreto reforzado en cuyo interior habrá pequeños búnkers para el personal diplomático. Pero para entonces Trump ya se habrá ido (…) ¿o no?

Como de costumbre, nos enfrentamos a uno de los revoltijos de Trump. Quiere un gran acuerdo para los israelíes y palestinos, un acuerdo de paz que sea aceptable para ambas partes, pese a que esto no es posible ahora que él le concedió la totalidad de Jerusalén a Israel como su capital antes de que existieran las conversaciones sobre el estatus final que el mundo aún tiene la esperanza de que ocurra entre ambas partes. Pero si Jerusalén es uno de los temas más sensibles de estas pláticas, si iba a haber desacuerdo y disenso sobre su anuncio –todo lo cual él admitió– entonces ¿para qué demonios tomó la decisión?

Para cuando cayó en la verbosidad estilo Blair, diciendo que el futuro de la región se ha postergado por el derramamiento de sangre, la ignorancia y el terror, el discurso de Trump se volvió ya insoportable porque nadie tiene estómago para semejante cantidad de mentiras.

Si se supone que la gente va a responder al desacuerdo con un debate razonado y no con violencia ¿cuál es el objetivo de reconocer a Jerusalén como capital de Israel? ¿Promover un debate, por todos los cielos? ¿Es eso lo que quiso decir cuando habló de “repensar viejas suposiciones?

Pero ya fue suficiente de estas tonterías. ¿Qué nueva temeridad se le puede ocurrir a este miserable para decir más mentiras? ¿Qué pasaba por su mente confusa cuando tomó esta decisión? Claro: quiere cumplir sus promesas de campaña. Pero ¿cómo es que puede cumplir su promesa y no fue capaz, en abril pasado, de decir que la matanza masiva de millón y medio de armenios en 1917 constituyó un acto de genocidio? Seguramente porque temió molestar a los turcos, quienes niegan el primer holocausto industrial del siglo XX. Bueno, pues los turcos están muy molestos ahora. Quiero pensar que tomó eso en consideración.

Pero olvídenlo. El hombre está loco. Y le va a tomar muchos años a su país recuperarse de su último acto de insensatez.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 15 comentarios



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  • Barboza dijo:

    Se avecina una nueva guerra imperialista.

  • Jose R Oro dijo:

    Me parece un muy buen artículo. No creo que el problema principal sea acerca de los límites de Jerusalén o si esta milenaria ciudad pertenece a Israel, o deba ser compartida con los árabes palestinos o debiera ser una parte de ella un ente internacional con una administración propia, un Patrimonio de la Humanidad en el sentido político de la expresión. No sólo es eso, no sólo es una discusión sobre historia y justicia. Lo más importante del artículo del destacado periodista británico Robert Fisk, es a mi juicio que esa acción no beneficia absolutamente a nadie, ni a Israel, ni a los EE.UU o sus aliados, y en cambio perjudica a todos, a los árabes palestinos en primer lugar, a los musulmanes, a los EE.UU. a Israel y al mundo. A nadie le conviene, a todos lesiona.
    Pero me pregunto: ¿Cuales serían los principales efectos en los EE.UU. de la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel por parte de la administración estadounidense? Tanto en las relaciones internacionales o en el ámbito nacional estadounidense, esta medida obrará en detrimento de los intereses de los EE.UU. y del pueblo estadounidense:
    I. Una protesta mundial contra la medida, tanto a pedradas tipo Intifada, como en el sofisticado ambiente en que hoy viernes 8 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU realizará una reunión de emergencia para discutir este asunto: el encuentro fue convocado por ocho de los 15 miembros de ese organismo, incluyendo a Gran Bretaña, Francia, Suecia, Italia y Egipto.
    II. Resquebrajamiento del proceso de paz árabe-israelí y la muy posible emergencia de un liderazgo radical suplantado a Abbas en la Autoridad Nacional Palestina que considere que la única vía es la violencia.
    III. EE.UU, han dedicado una enorme actividad política, económica y diplomática para crear un frente árabe (incluyendo también a Turquía) contra Irán, el insólito reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel destruirá ese esfuerzo. También afectará los vínculos entre Turquía e Israel, dos aliados tradicionales. Turquía es importante para Washington en la lucha contra el Estado Islámico y otros grupos terroristas y un destacado miembro de la OTAN.
    IV. Miles de millones de dólares más de gastos solo en el presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos comúnmente llamado Seguridad Nacional (Homeland Security), que ya excede más de 200,000 empleados y tiene una presupuesto mayor que el PIB de Bolivia. Se estima que crecerán aproximadamente en un 5% – 8% y cerca de un 10%
    V. Enormes peligros de ataques terroristas, controles desmesurados en aeropuertos, puertos y fronteras, todo ello en detrimento de la calidad de vida del pueblo estadounidense, es decir es una medida “anti – pueblo”.
    VI. Creo que la causa última de que DT tomara esta medida es su intención de ganar una cantidad significativa del voto judío (que es tradicionalmente demócrata) y de la influencia monetaria y mediática de este grupo. Pero esta acción y sus previsibles consecuencias va a traer una considerable negativa repercusión en las elecciones intermedias del 2018 y las presidenciales del 2020, en un país donde 2 millones de personas viajan por vía aérea diariamente y no les gusta para nada que registren sus equipajes y personas o hacer largas colas para abordar el avión amedrentados.

  • Yoel dijo:

    3000 añis lllevan los judios es jerusalem . Quieren mas prueba que esa ?

    • Baphomet dijo:

      Ya me extrañaba que TÚ no vinieras a decirnos otra de tus burradas (aún recuerdo tu último comentario sobre la situación en Cataluña). Los auto-nombrados “judíos originarios” no son tal cosa, sino jazaros (no recuerdo bien como se escribe) que eran de Europa Oriental, no de Palestina (de hecho, si se llama Palestina por algo es).
      El argumento del “hogar ancestral” está más que desgastado, el padre de sionismo quería crear un país judío en Argentina y no en Oriente Medio. Pero, el lobby judío en Gran Bretaña pudo hacer presión para que la corona les diera el “protectorado” (colonia) de Palestina a ellos, las víctimas del supuesto “Holocausto Judío” que por el número del último conteo ya es superior a todas las bajas militares de todos los países implicados en la guerra juntos. Porque (según parece) el objetivo de la 2ª Guerra Mundial no fue la expansión de Alemania y el “florecimiento” de la asquerosa ideología nazi, sino el “exterminio” de todo lo judío… o sea, que en esa guerra no murieron comunistas, homosexuales, testigos de jehova, gitanos o militares;¡NO! SOLAMENTE MURIERON JUDÍOS. ¿VERDAD?

    • Preocupao dijo:

      Yoel, si seguimos tu razonamiento, todos los que no sean descendientes de los pueblos originarios debemos abandonar inmediatamente las Américas. A fin de cuentas, la colonización comenzó hace 500 años, y por milenios ellos vivían aquí. Y sin contar que siguen viviendo en muchas regiones. Digo, si es que vamos a ser coherentes. Y debemos restaurar el Imperio Persa, el reino de los faraones, el Imperio Romano… ¿Te imaginas aplicar esta “solución” a África? Estarían peleando eternamente por reivindicaciones territoriales. Afortunadamente los líderes de la independencia tuvieron el buen juicio de aceptar las injustas, arbitrarias, geométricas a veces fronteras impuestas por las metrópolis, porque de lo contrario destaparían una caja de Pandora que no la cierra ni el mismísimo Zeus. Incluso, a pesar de ello, están fajados en todas partes.
      Lo de los judíos es un invento fabricado por los ingleses sobre todo a partir de la década del 20 cuando fomentaron la migración de judíos hacia el mandato de Palestina, alterando en su favor la composición étnica de la región. En Europa sobran los casos de antisemistismo, que ven de reojo a los judíos, y con ello, y con la Declaración Balfour (que con es o se lucieron en ser ladinos los británicos) mataban dos pájaros de un tiro, fomentaban salirse de los judíos de su territorio, y sobre todo, pagaban los servicios de la comunidad judía durante la Primera Guerra Mundial. Incluso Stalin veía con buenos ojos la creación de un estado israelí, no por buena gente, sino por antisemita. La URSS trató de crear en su vasto territorio una república para los judíos, pero parece que el Lejano Oriente no es tan atractivo como el Medio Oriente.
      Sobre el papel que jugaron en la Gran Guerra, un ejemplo fueron los Rothschild que fueron muy útiles a la Entente, no solo en los financiero, sino en el plano de la inteligencia. Tanto la Entente como los Imperios Centrales cortejaron a los judíos, pero Alemania y Austria Hungría no podían jugar la carta de Palestina, como sí hicieron los ingleses. Unos banqueros tan importantes no llegan a donde están sin una amplia red de contactos e informantes. Los altos negocios no tienen nada que envidiarle a los servicios secretos estatales. Y esto es solo un ejemplo, judíos poderosos o bien situados e influyentes, abundan. Tan es así, que el MOSSAD se pude permitir funcionar con un par de decenas de agentes de campo, según Víctor Ostrovski (creo que ese es su apellido), quien fue uno de esos agentes, o katsas. Según su libro, By the way of deception, cuentan con el apoyo de miles de judíos en todas partes, que, si bien no son miembros de la organización, sí son colaboradores activos.

      • Jose R Oro dijo:

        Estimado Preocupao, que excelente y profundo comentario! Vision y cultura historica profunda y clara, no consignas o “creencias”, sino evidencias y hechos. Muchas felicidades!

  • Baphomet dijo:

    ¿Alguien ha olvidado que Donald Trump es judío?

    • Sergio dijo:

      Bueno, pues par tu INFORMACION, no es JUDIO, es PROTSTANTE, especificamente Presbiteriano.

      Saludos,

      • Baphomet dijo:

        Yo no hablo “por boca de ganso”, Sergio. Cuando digo que los Trump son judíos hablo de ORIGEN, no de RELIGIÓN: un tercio de los israelies no profesa ninguna religión.

  • senelio ceballos dijo:

    ..Gracias por el articulo y a los comentaristas…En lo personal…No estoy con una nueva escalada de Guerra en esa region…. Pero..Me pregunto y les pregunto a uds,,…Cuantas embajadas de otros paises y entre ellos muchos latinos estan en JERUSALEN ?????? representan los intereses digamos de Bolivia..[ para poner solo un ejemplo] y no ha pasado nada durante annos…. A EU se le ocurre cambiar la embaja de lugar y Guerra de cohetes, piedras, heridos y muertos…….Yo no entiendo….Podran explicar mas esa situacion…POR FAVOR!!!

  • senelio ceballos dijo:

    Estimado comentarista Link-J de ORO….SI YO FUERA diputado, periodista cubano etc….Todo este espacio / tiempo / inteligencia etc lo utilizaria…Para explicar.buscar….PORQUE CUBA NO TIENE EMBAJADA ALLI?…..Que esperamos?….otros 50 annos!!..Ese conflicto entre palestinos-israelistas ya dura cientos de annos….Alla ellos…Pero….Tener relaciones tanto con unos como con otros…Es real…COMO LO HACE RUSIA Y OTROS MUCHOS PAISES…Que ud cree de eso?

    • Jose R Oro dijo:

      Muy estimado Senelio Ceballos, guajiro-ingeniero ruso –cubano, voy a tratar de explicar mi idea acerca de lo que usted menciona en sus dos valiosos comentarios.
      Creo que Cuba debiera tener una embajada en Israel a pesar de que Israel ha votado contra Cuba (solo una vez se abstuvo en 2016) en la ONU en el asunto del Bloqueo. Pero me parece que tener una presencia diplomática y promover inversiones, transferencias tecnológicas, intercambios científicos y educativos, contribuye a la paz y a impulsar el progreso. Además el no tener una embajada no resuelve ni ayuda a resolver ninguno de los problemas que allí existen. Pero una embajada en Israel no es necesariamente en Jerusalén.
      Con respecto a su primer comentario. La decisión del presidente Donald Trump de dar vía libre al traslado de la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, hará de ella la única representación diplomática de máximo nivel en esa ciudad ancestral.
      Hubo una época en la que tener una embajada en Jerusalén no era tan problemático. De hecho, hasta inicios de la década de 1970 había allí 16, de las cuales 12 pertenecían a países latinoamericanos: Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Las otras cuatro se correspondían con tres países africanos -Costa de Marfil, Zaire (la actual República Democrática del Congo) y Kenia- y uno europeo, los Países Bajos.
      ¿Por qué se fueron de Jerusalén estas embajadas? Las primeras embajadas en ser retiradas de Jerusalén fueron las de los tres países africanos, que cerraron después de una reunión del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) realizada en Argelia en septiembre de 1973. Para el día 6 de noviembre de 1973 (inmediatamente después de la Guerra del Yom Kippur), 26 estados de África habían roto las relaciones diplomáticas con Israel. Así, las embajadas en Jerusalén de Costa de Marfil, Zaire y Kenia terminaron siendo cerradas, fueron reabiertas durante la década de 1980 pero en nuevas sedes ubicadas en Tel Aviv.
      La salida de las restantes embajadas presentes en Jerusalén se produjo en 1980, tras la aprobación por parte de la Knesset (parlamento) israelí de una ley con rango constitucional, mediante la cual se declaraba que “Jerusalén, completa y unida, es la capital de Israel”. La legislación generó una fuerte respuesta por parte de la comunidad internacional e, incluso, fue motivo de disputa entre los gobiernos de Israel y de Estados Unidos.
      El 20 de agosto de 1980, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 478 mediante la cual acordó “no reconocer” la controvertida ley sobre Jerusalén, así como tampoco otras acciones que -como resultado de esa norma- “busquen alterar el carácter y estatus de Jerusalén”.
      Además, el texto llamaba a “aquellos estados que han establecido misiones diplomáticas en Jerusalén a retirar esas misiones de la Ciudad Santa”.
      La resolución del Consejo de Seguridad fue aprobada por 14 votos a favor y una abstención, de Estados Unidos. El primer ministro israelí, Menagem Beguín, le reprochó a Washington por no haber vetado en el Consejo de Seguridad de la ONU la Resolucion 478, una decisión a la que calificó como “odiosa y vergonzosa”.

    • Preocupao dijo:

      Pos porque las relaciones con Israel eran incompatibles con la candidatura de Cuba a la presidencia de los NOAL en su momento. El-Khadafi fue enfático en ello, y varios más lo secundaron. Ergo: relaciones Kapput! Y ello a pesar de que en un inicio los vínculos fueron bastante cálidos

  • Radical dijo:

    Jose R Oro lo ha dicho todo! ojalá y se entienda bien por todos los lectores; sobretodo lo q expone en el punto VI. “……ganar una cantidad significativa del voto judío (que es tradicionalmente demócrata) y de la influencia monetaria y mediática de este grupo…”

  • wicho dijo:

    Bueno y de los que aqui escriben alguien ha leido o interpretado la biblia,esa tierra no fue originalmente hebrea ellos llegaron y la tomaron por la fuerza de los cananeos y ya se llamaba palestina en aquel entonces, y fueron expulsados de alli varias veces por babilonios, persas y romanos, se imaginan que los aborigenes de australia retomen sus tierras y 1000 años despues vengan descendentes de australianos a reclamarlas como suyas cuando sus antecesores fueron los invasores, bueno ya me estoy enredando en este trabalenguas.

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Robert Fisk

Robert Fisk

Periodista inglés. Corresponsal para el Oriente Medio del diario británico “The Independent”.

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