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¿O Barça o Madrid?

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Cristiano empató en el primer tiempo.

Uno de los dilemas vitales en el fútbol gira en torno a los ídolos del Barça y el Madrid. / Archivo

Entre las preocupaciones por el futuro de la pelota en Cuba se percibe el temor a que el fútbol la desplace. Nada raro sería que al paso del tiempo un pueblo cambie en sus preferencias deportivas, como en otras. Cuba, para decirlo con un exitoso título de Ernesto Limia Díaz, en gran parte ha vivido entre imperios, y abrazó la pelota entre el rechazo a la tauromaquia, de tanto arraigo, aunque cada vez más discutida, en su entonces metrópoli, España, y la influencia cultural estadounidense.

La nación caribeña se consolidaba, con el independentismo como camino representativo, único plenamente digno, y asumió la pelota sin servilismo hacia la potencia en desarrollo que —dicho por José Martí— se aprestaba a ensayar su sistema de colonización. El ánimo de aquella Cuba se expresaría hasta en la creatividad con que adoptó la jerga de ese deporte, sin esperar a que apareciera un José Antonio de apellido Salamanca, y por broma y a lo anglófono apodado Bobby, pero de tan chispeante cubanía que habría podido sacudir en la Universidad salmantina a Miguel de Unamumo, el poeta. Aún no había prosperado tanto y tan sostenidamente la idea de que el mundo es, si no anglohablante de base, bilingüe, pero con el inglés erigido en lingua franca o dominante, como el fruto imperial que es.

Sobre la preocupación apuntada al inicio, no se descarte que, así como desalojó a la “fiesta” de los toros, la pelota pudiera dar paso al predominio del fútbol o futbol, o balompié, denominación que parece borrada por la avalancha de la lengua inglesa. Que ese deporte se imponga no se debe considerar imposible, ni siquiera porque la pelota haya sido una fogosa pasión nacional, que ha incluido el placer de derrotar a equipos del país cuna de ese juego.

El cambio tampoco sería obra de la naturaleza ni del espíritu santo, sino consecuencia de hechos concretos. Uno de ellos radica en la crisis que de manera más o menos generalizada se reconoce en la pelota cubana, y que no requiere ser experto para apreciar que no obedece a la casualidad ni a razones de índole técnica. Pero cualquiera que sea el caso, se necesita conocerla y enfrentarla si se quiere revertir, lo que tampoco ha de estimarse improbable.

Ese asunto —que antes pudo haberse percibido de diversos modos— arreció con la expansión del deporte asociado al negocio. Se relegaba así cada vez más la actividad deportiva por afición, propia del amateurismo, vocablo que, venido del francés amateur (amador), recuerda la época en que esa lengua se suponía portadora de lo espiritual, frente al pragmatismo del inglés. En la prensa cubana de las primeras décadas del siglo XX pulularon soirée y business, elocuente pareja léxica: festividad y negocio, respectivamente.

En plena pujanza de la ofensiva empresarial, que en el deporte resulta inseparable del neoliberalismo, organismos internacionales competentes impulsaron la mezcla de atletas aficionados y profesionales. Este último rótulo identifica a quienes practican el deporte que se llama rentado. Más que la consagración vocacional a una determinada actividad, esa denominación corresponde a la práctica deportiva dominada por la búsqueda de dividendos.

En ese entorno hubo quienes se ganaron el sambenito de dogmáticos —con el que hoy se intenta desacreditar a quienes no acatan el dogma capitalista— por vaticinar que tal medida, que parecía concernir de modo aséptico al desarrollo del deporte, en particular de la pelota, se dirigía específicamente contra Cuba. Al igual que en otras esferas, en la deportiva este país se alejaba con voluntad programática de la llamada libre empresa, y defendía modalidades primordialmente afines al cultivo de la salud física y la satisfacción moral. También con ello daba un ejemplo condenado por los magnates que se enriquecían lo mismo a base de explotar el deporte que el petróleo, la producción material en su conjunto y los casinos, entre otras actividades.

La mezcla de jugadores aficionados y profesionales en competencias no solo beisboleras, pronto mostró sus efectos para el díscolo país que, en los deportes, y no solo en el de su vehemencia nacional, acumulaba en confrontaciones internacionales logros desmesurados para el número de sus habitantes y su solvencia económica. De ello dieron una señal rotunda las Olimpiadas de Barcelona, en 1992: un quinto lugar honrosísimo, y también inarmónico con respecto a su tamaño y sus recursos económicos, máxime cuando se habían disuelto el campo socialista europeo y la Unión Soviética, por lo que ya atravesaba la realidad mágicamente bautizada Período Especial en Tiempo de Paz.

De la alianza solidaria con aquellos poderes le habían llegado a Cuba recursos que la ayudaron a mantener la práctica masiva de deportes, alentada por la Revolución desde su triunfo en 1959. Quizás en esa manera de asumirlos habría seguido hallando más raíces y frutos perdurables que en las fascinaciones del alto rendimiento.

Al verse en la necesidad de combinar sus afanes de amateurismo con las exigencias empresariales opuestas a él, le impuso desafíos que, en lo que respecta concretamente a la pelota, le han generado inestabilidad o zozobra. Los buenos propósitos de satisfacer en lo económico necesidades y aspiraciones de los deportistas, que ven cómo la propiedad privada y determinadas manifestaciones creativas simpáticas para el mercado aportan mayores dividendos, pudieran conducir —¿solo pudieran?— a callejones sin salida ostensible. Muchas y grandes asimetrías objetivas y axiológicas median entre el deporte visto como actividad empresarial y el que la Cuba revolucionaria intentó fomentar. 

Parece que para algunas percepciones son ya cosa del pasado los peloteros —o boxeadores, o voleibolistas, o ajedrecistas…— que lo daban todo para satisfacer expectativas propias de un país en revolución, cuyo líder, a quien era común que de modo entusiasta se le dedicaran las victorias cosechadas, sustentaba ideales no mercantiles en el afán de transformar la sociedad, deporte incluido. Hoy, sin menospreciar el peso de la retadora economía, a menudo grosera, cabe el criterio —con el cual se responsabiliza el articulista— de que la crisis de la pelota y acaso de otros deportes en Cuba es, ante todo, de naturaleza ideológica.

Las consecuencias pueden ser devastadoras, o acercarse a serlo. Basta percibir el culto al deporte rentado, u oír a un comentarista presuntamente especializado decir que Cuba se ha perdido más de 50 años de nexos con el deporte profesional. ¿Por qué no elogiar el empeño de más de medio siglo por lograr que florecieran y se hicieran éticamente prósperas y sustentables otras formas de concebir y abrazar el hecho deportivo y la sociedad toda?

En medio de la crisis, en particular, de la pelota, han hecho fortuna en Cuba los encantos del fútbol, lo que también se explica por una política informativa que rehúsa, con razones, ensalzar el negocio deportivo de la potencia que bloquea al país y promover mediáticamente a quienes han llegado al deporte rentado por la vía de la deserción antipatriótica. Añádase que, por las manipulaciones mediáticas con que se promueve en cuerda empresarial, el fútbol ha concitado que distintas voces lo llamen el verdadero opio de los pueblos, lo cual remite asimismo al descrédito de concepciones más ateocráticas que ateas, y al fomento de creencias religiosas favorecido por penurias materiales y espirituales.

Nada de eso basta para negar los valores concretos del fútbol ni de otros deportes. Pero aquel destaca por las ganancias millonarias con que está asociado. Eso es objetivamente más comprobable que su consideración como el más universal de todos: la universalidad es un concepto manipulado desde los centros de poder hegemónico, tanto en política y en artes —literatura incluida— como en filosofía, y en la moda y la generalidad de las ocupaciones y las ideas. Algo similar ocurre con otros rótulos, como local, nacional e internacional. De eso se ha ocupado el autor en otras páginas: algunas de ellas se hallan en su libro Más que lenguaje, con sendas ediciones en 2006 y 2009.

En cuanto a las ganancias millonarias, ¿será necesario acudir a cálculos cibernéticos para afirmar que las colosales sumas pagadas a futbolistas estelares nada o muy poco tienen que ver con la importancia de las patadas que dan al balón y los goles que logran, más bien escasos incluso tratándose de los más afortunados entre ellos? La explicación deberá buscarse en los dividendos que aporta una maquinaria de publicidad orquestada sobre el rendimiento de deportistas que, más que contratados, son sometidos —no solo en el fútbol— a redes de compraventa similares a las de animales y otras mercancías.

Al igual que la crisis de la pelota en Cuba, la imagen boyante del fútbol y otros deportes tiene en el mundo dimensión ideológica. Fabricar héroes futbolistas millonarios, exitosos además no solo en ligar mujeres en general, sino, sobre todo, estrellas del espectáculo, invita a la generalidad de la población juvenil a no buscar otros tipos de heroicidad: a no enredarse en inquietudes sociales. Basta que se apliquen a ser deportistas triunfadores, aunque las plazas correspondientes estén reservadas para unos pocos y en las mismas grandes potencias futbolísticas haya buenos jugadores que ganen muy poco o nada, porque hasta equipos existen, y no necesariamente malos, que carecen de fondos para pagarles.

Caricatura: Ángel Orestes Fernández (Ández)

Caricatura: Ángel Orestes Fernández (Ández)

Cualquiera que sea el deporte en cuestión, la propaganda sobre el enriquecimiento conviene a los poderosos: en las ganancias venidas del espectáculo deportivo y de la publicidad en torno a él tienen un instrumento atractivo para controlar o apaciguar inquietudes sociales, por aquello de “al pueblo pan y circo”. Las ilusiones urdidas en ese ámbito pueden resultar más tentadoras para los jóvenes que aquellas de que “usted también puede ser accionista de un banco” —aunque se preparen para labores de tal corte al retirarse— o, según la propaganda estadounidense, hasta presidente de la nación. Pero, ¿cuántos en un siglo?

Ningún país está exento de ser influido por la realidad mundial, y menos cuando operan portentosas maquinarias de publicidad. Cuba, aunque se haya distinguido por ser una honrosa anomalía sistémica, no es una excepción, y tampoco en el deporte se libra de los estragos causados por la tendencia al embullo, que parece ser uno de los entretenimientos preferidos en la idiosincrasia nacional. Propicia, por ejemplo, que después de décadas repudiando los excesos del boxeo rentado, se oigan voces y se vean hechos que lo glorifican de diversas maneras y alaban hasta que sus brutalidades se impongan en todo el pugilismo, que así se torna más violento o agresivo.

Nadie crea que ese es el tope de la facilidad para cambiar, sin rubor, de palo pa’ reguetón: ya ha aparecido el espacio televisual en que se alaben las “maravillas” de un seudodeporte, supuesta mezcla de artes marciales, en el cual —con sus “reglas” o por encima de ellas— se permite saltar sobre el pecho del adversario derribado, darle patadas en la cara o en cualquier parte, meterle los dedos en los ojos o intentar rajarle la boca o la nariz estirándole con fuerza las comisuras de los labios o las fosas nasales. El pragmatismo de tal alabanza ya se ha expresado en el elogio a un cubano que —se dijo— “triunfa” en ese “deporte”.

Vistas u oídas cosas tales, no cabe asombro ante narraciones o crónicas, u otras vías promocionales, que se dirían enfiladas a lograr que la audiencia cubana se interese más en las intimidades del fútbol y sus héroes en las potencias dominantes de ese deporte —o negocio a partir del juego— que en la realidad deportiva propia del país, o incluso en la vida en general de este. Hoy la devoción por el deporte de otras naciones —conste que no se le ocurriría al articulista creer que es válido ignorar el resto del mundo, ni que se debe violar el derecho de cada quien a preferir un deporte u otro— se expresa, sobre todo, en torno a la rivalidad de los clubes dominantes en la España monárquica.

Dada la pasión que algunas voces ponen al tratar dicha rivalidad, se pudiera suponer que para Cuba el dilema vital es “O Barça o Madrid”. Frente a eso parece necesario recordar que en 1869 —de modo explícito sin “eso que los franceses llamarían afrentosa hésitation”, o sea, sin vacilar— el entonces adolescente José Martí plasmó en el periódico estudiantil El Diablo Cojuelo la disyuntiva cardinal que convocaba a su patria: “O Yara o Madrid”.

Para el revolucionario fiel a la convicción de que Cuba debía “ser libre de España y de los Estados Unidos”, aquel planteamiento de su juventud cedería centralmente el paso al que pudo haber planteado en estos términos: “O Yara o Washington”. Ese dilema continúa vigente en la medida en que el imperio estadounidense, con maniobras en que ha tenido la complicidad del gobierno español, sigue intentando doblegar a Cuba, arrebatarle la soberanía que ella alcanzó en 1959 contra la herencia de 1898, y que mantiene pese al poderío y la agresividad del imperio al cual España le sirve hoy en el seno de la OTAN. No, para Cuba la opción crucial no es o pelota o fútbol, y mucho menos o Barça o Madrid.

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 42 comentarios



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  • ALE15 dijo:

    no se porque siempre terminamos politizando todo,deben corregir eso,al menos eso opino.

    • MySelf dijo:

      Periodista concuerdo en algunas partes de su análisis, pero aquí le dejo otro análisis, pese a todo lo que usted plantea hay otros elementos que hacen que el cubano se está planteando el futbol sobre la pelota y cuando digo cubano hablo principalmente de las nuevas generaciones, primeramente, decirle que tengo 28 años y me considero de la generación que empezó con la pelota y ahora esta con el futbol. Cuando pequeño lo que tenia se puede decir era una fiebre de pelota ni siquiera sabía que existía el futbol, pero por mucho que gustaba a otros y a mí, nos era extremadamente difícil jugar. ¿por qué? Sencillo, simples matemáticas 9 guantes, 1 pelota y 1 bate y un terreno amplio, ¿sabe usted lo difícil que era reunir todo eso en Cuba? El futbol solo lleva una pelota (incluso ponchada), dos porterías improvisadas y un espacio pequeño o mediano, esta es la parte económica para no extenderse. Otra cosa periodista un juego de futbol dura 1 Hora :30 Minutos un juego de béisbol puede ser de 4,5 o 6 horas, en mi opinión extremadamente ABURRIDO cuando lo estás viendo en la Tv si no estás en presencia de la calidad requerida. Periodista el mundo para bien o para mal se hace cada vez más rápido, las nuevas tecnologías agilizan todo y en la TV hay ofertas culturales para todos los gustos, hoy por hoy un deporte como el béisbol que no sabes cuándo va a acabar se torna demasiado tedioso, en la mayoría de las casas hay un solo TV, entonces le vas a quitar a tu familia el entretenimiento para ver incontables horas de béisbol ?? Y no solo es Barza vs Madrid, hay ligas europeas con grandísima calidad con enfrentamientos tan buenos como Barza vs Madrid. En resumen, periodista me sigue gustando jugar béisbol, pero no tanto verlo en la TV, incluso si pudiera jugara más béisbol que futbol, pero a la hora de sentarme frente al TV prefiero ver 2 juegos de futbol a ver uno de béisbol, excepto si quiero quedarme dormido rápidamente.

      • Nadal dijo:

        Esa tesis amigo del aburrimiento del beisbol, es algo contradictoria. El tenis podria parecer el colmo del aburrimiento, es una pelota de alla para acâ todo el tiempo, y aun asi es seguido por millones en el mundo. Pero esos que estan ahi sentados son personas que valoran los detalles, para eso hace falta CULTURA. El futbol a veces es mas rollo que pelicula, pues buen futbol se juega bastante poco, normalmente juegan equipos de bajo presupuesto con once defendiendo y atacando dos o tres veces en todo un partido con apenas uno o dos disparos a puerta. El mismo equipo Argentina con jugadores supuestamente del mas alto nivel (excepto el mejor del mundo), su propia prensa hace poco los tildaba de mamarrachos, que podria quedar para otras selecciones de menos talento. Cada vez se se ve menos del buen futbol, y se defiende mas y se pierde espectaculo, pero la gente sigue esperando algo mas que lo que esta viendo realmente, incluso equipos de alto nivel a veces vana defender contra un Barca o un Madrid por miedo simplemente y eso no tiene nada de bonito, tampoco lo tiene saber que en las principales ligas va a ganar el mismo de siempre, Barca o Madrid, Bayern, Juventus, PSG, desde cierto punto de vista es algo bastante aburrido, solo se divierten los que apoyan las masacres de estos poderosos equipos.

        Es entretenido para un fan del Barca o Madrid dominar el 60% del tiempo y masacrar a sus contrarios, pero para el contrario no lo es tanto. Esos fans “aburridos” de perder, de ser el punching bag del universo futbol, algun dia o respaldan mejores equipos mas competitivos o volveran la espalda al futbol. El futbol como negocio se esta sustentando en millones de aficionados descontentos pero conformistas y eso podria acabar algun dia.

        Otros deportes como el cricket, tienen millones de seguidores y tambien demoran bastante tiempo (el cricket tiene variantes que duran dias de juego).

  • Ricardo dijo:

    Gracias Toledo. Magnífico análisis y llamado de atención. Seria revolucionario que los compañeros del Inder y de la prensa cubama hicieran un análisis de este artículo y de forma conjunta elaboraran un plan de acción. Sería bueno invitar también a la UNEAC. Espero y aspiro a que los cineastas reacciones también.

  • Pelotero dijo:

    Creo que el fenómeno futbolistico es mas mediático que otra cosa. Se sabe que en el mundo actual la prensa en todas sus manifestaciones y el internet pueden generar opiniones y criterios que acertados o no se extienden como fuego en paja seca. la sociedades son todas oídos para chismes e intrigas de celebridades y el fútbol basado en un deporte atractivo han creado su propio sistema de estrellas con su zaga de historias y eventos faranduleros que mantienen aun fuera del contexto deportivo la atención sobre estos hombres. En nuestro país los del Real aman a Ronaldo y los del Barza a Messi que gracias a una superdifusion de la tv del fútbol están todo el tiempo en la pantalla, el beisbol por su parte ha perdido a sus héroes que se han ido a otras ligas con
    autorización o no. No se transmiten juegos MLB en vivo y con cubanos por las mas diversas justificaciones, en fin que poco a poco el béisbol nacional envejece y se diluye ante un fútbol foráneo mediático y bien difundido. Usted puede llegar a un grupo de jóvenes que hablen de fútbol y te sabrán decir la marca de calzoncillo que usa Ronaldo pero lo mas seguro es que no sepan quien es el campeón nacional de nuestro país y mucho menos el líder goleador del campeonato nacional. Complejo Verdad?

  • Sergio dijo:

    Por partes

    – “la crisis de la pelota y acaso de otros deportes en Cuba es, ante todo, de naturaleza ideológica.

    PUES claro, pero de la IDEOLOGIA INTERNA del INDER y demás instituciones afines. Busque lo que pasa en las categorias infantiles y juveniles, busque como están las instalaciones deportivas, empeoradas ahora con el ciclón, busque los resultados internacionales de las categorías JUVENILES, donde supuestamente están al mismo nivel. Por aquí comienza cualquier análisis.

    Más allá de la guerra de EE,UU, contra CUBA, por años, a los cubanos le gusta el BARÇA o MADRID, porque es un espectaculo de ALTISIMA CALIDAD, y le digo, si no fuera de CALIDAD, no habría esa EUFORIA POST-MODERNA en relación a esos dos clubes de futbol. Pero le digo más, si pusieran con la misma frecuencia los partidos de la MLB, pues también tuvieramos YANKEESTAS y BOSTONISTAS, como siempre los hubo en CUBA de toda una vida, sin problema alguno. Mi padre, MILITAR retirado de 70 años, se sabe todas las alineaciones de memoria de los Yankees de los años 50, la cual oía por radio,,, y ahí?, también era fruto de la GUERRA IDEOLOGICA?. Por cierto, además de las alineaciones de los YANKEES (siempre me contaba el fildeo de EDMUNDO AMOROS en el año 55), se sabía la del ALMENDARES, su equipo de siempre.

    En resumen, se puede TEORIZAR y CONCEPTUALIZAR todo lo que se quiera sobre esto, está usted en todo su derecho, ahora, si el espectaculo fuera de BAJA CALIDAD, por mucha guerra IDEOLOGICA que tenga detrás, la gente no lo iría a seguir.

    Para finalizar traigo una frase de SIlvio Rodriguez que dijo en un documental (para quien pueda verlo,, https://www.youtube.com/watch?v=EVDpOhhAozo) que bien se pudiera utilizar en este caso,,,

    – “”Si en tiempos en que no teníamos tantos próceres de la ideología, antes del triunfo de la Revolución, la cultura cubana fue una cultura de resistencia, ¿cómo ahora no lo va a ser? ¡Muchísimo más! No es la cultura la que corre peligro, es la política.”

    Saludos,

    • Goliat dijo:

      Estoy de acuerdo con lo expresado por Sergio. Nosotros politizamos hasta el número de zapatos que nos vamos a comprar y nosotros mismos nos ponemos en disyuntivas difíciles de considerar, por favor al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. la política es un arma muy poderosa, no entremos en una guerra ideológica, que al final los televidentes, radioyentes, lectores y cibernautas y ….. otros, la gran mayoría, no les intersa si de dportes se trata, la gente y la de abajo en primer luigar lo que quieren es sentrse a ver un buen partido de pelota, fútbol, voleibol, atletismo (que en Cuba la gente no se pierde la Liga del Diamante o los campeonatos mundiales y las olimpiadas), a las gentes no les importa si son profesionales o no (en realidad todos son profesionales, porque desarrollan esa profesión) o si el deporte es rentado o no, el público lo que quiere ver u oir son buenos partidos y enfrentamientos. y si Cuba no se involucra en esta corriente se quedará toda la vida en la orilla y no avanzará río arriba.
      Muchas gracias. Saludos.

  • ele dijo:

    !Muchas gracias profesor!, hacía tiempo no veía un comentario sobre el tema tan atinado.
    Comparto con usted la necesidad del cambio en muchas cosas, pero como principio la dignidad del ser humano y el concepto del ser social deben prevalecer.
    Poderoso caballero es don dinero, pero debemos recordar la fuerza del ideal patrio, de la entrega en nombre de quien ha formado a los atletas pidiendo solo que la represaenten bien.
    El futuro tiene que ser otro.

  • Amador dijo:

    EN parte de acuerdo, en parte no. Si hay algo que ha creado que el fanatismo cubano se haya mudado de la pelota al futbol es la sencilla e injusta ecuacion que resulta de sobreexposicion, saturación del mejor futbol del mundo que tiene el televidente cubano, y la escasa programación beisbolera (puesta a trozos, con grandes e injustas omisiones) de primer nivel. Vamos, que es fácil saberse de memoria las plantillas del Madrid, Barca, Bayern, Juve, cuando vas a un ver al menos par de juegos de ellos en un mes, y quedarse con la sensación de perdedera cuando un día te ponen un juego de, no se, los Cardenales, y otro lejano dia, un juego de los Marineros de Seattle (y cuidando editar bien cuando salgan peloteros que ALGUIEN quiere que no salgan en la TV)

    Por otro lado, el autor se ha puesto a analizar por qué el futbol es un deporte masivo en comparación con el béisbol, basándose en los principios del juego mismo? Que deporte mas bello y fácil de jugar que un futbol con las reglas más sencillas del mundo: un numero de jugadores contra otros, dos porterías, uno cuela aquí, el otro allá, solo se pude patear el balón. Ve que fácil. Ahora mire la pelota: un bate, golpear una pelota, 3 strikes, 4 bolas, 3 outs, 9 entradas, 9 jugadores……..se hace eterno

    Y la cosa no es enfrentar un deporte con otro. Ni buscarle la quinta pata al gato sin mencionar porque funalo el espirituano, mengano el granmense, o ciclano el cienfueguero no salen por la TV, cuando hay quienes están dispuestos a esperarlos en la escalerilla del avión

  • RUBEN dijo:

    ya lo habia comentado una vez, yo no creo que un deporte sea rival del otro en cuanto a seguidores se refiere, es cierto que ha habido una inclinacion hacia el futbol por el gusto y seguimiento pero no es oculto para nadie que a los cubanos siempre les ha gustado el FUTBOL, lo que no lo hemos podido desarrollarlo como quisieramos, somos once millones y creo que hay gusto para todos, lo que ha habido problemas subjetivos y objetivos que han condicionado esto, pues hacen falta estadios acorde para incentivar su practica, los cuales no tenemos y al paso que vamos tardaremos decadas en tener.

    En los años 80 y 90 no se difundia por los medios nacionales las competiciones como la liga, la champion, eurocopas, solo los mundiales cada cuatro años, lo que nos hacia futbolanalfabetos, situacion que ha cambiado porque ahora casi cualquier cubano conoce algo de futboly hasta te lo discute, cosa que antes solo se hablaba de beisbol.

    El beisbol ha tenido una baja porque en unos años se han ido de los equipos las principales figuras y CIENFUEGOS es una muestra de ello, encabezabamos la tabla y aunque no hemos ganado ninguna serie nacional teniamos mejor desempeño. Deberia verse por la comision nacional sobre el horario de los juegos amen de que se pueda ir a disfrutar de ello y no derretirse bajo un sol de dos de la tarde y ayudaria al desenvolvimiento de los atletas, creo que en los estadios donde haya juego debia haber una surtida gastronomia, donde a veces no puedes ni tomar agua porque no la hay, el cubano tambien le gusta el BEISBOL pero debe ser una ocasion de disfrute y fiesta y no de sacrificio y ambruna donde es una actividad recreativa mas en compañia de la familia.

    No creo que los medios nacionales deban enfocar estos deportes como enemigos porque no es asi, no lo son, ni tampoco se haga politica con esto, es cierto que los deportes en el mundo son un negocio mas pero en cuba solo se disfruta de ellos y muy lejos de propagandas y consumismos. Tambien pienso deberia apoyarse mas al gusto de la gente y tratar de ayudar al futbol en cuba mucho mas, porque aunque el beisbol aunque esta en decadencia, esta a la par de la elite mundial.

    • Sergio dijo:

      Ruben

      A mi no me j,,,,,,,,,, esto es una ORDEN,,,,, al seguro.

      Saludos,

  • mercedes dijo:

    Doctor Luis Toledo Sande, usted como siempre pone el dedo en la llaga, me da esperanzas leer sus lúcidos razonamientos publicados en un sitio de tanta reputación como Cubadebate, que muchos consultamos para informarnos. Estoy de acuerdo en que también los cubanos recibimos la influencia de un mundo globalizado, es decir, manipulado, donde lo que pudiera parecer inocente forma parte de una estrategia de dominación del imperialismo a nivel mundial, y ejemplos sobran en todas las ramas del deporte, el arte, las ciencias, etc, pero esto No siempre lo comprenden las personas. Los que nacimos con Yara en el corazón como único camino, somos tildados de dogmáticos u otros calificativos menos amables, pero como dice una amiga con respecto a la educación de los hijos, ¨hay que hablarles y hablarles sin cansancio, que algo se les pega¨. Y eso hace usted. Gracias por su letra valiente y fecunda. Martí, el Che y Fidel nos guían !Hasta la victoria siempre!

    • XGB dijo:

      Mercedes usted y su pensamiento obsoleto, anticuado y con falta de base me da risa

  • Verita dijo:

    Articulo de profundas reflexiones, arraigado a lo que nose puede olvidar NUESTRA HISTORIA, pero para mi gusto fuera del contexto deportivo. El futbol no por gusto lleva años dominando a NUESTRA AMERICA, y esa es la historia, no tiene que ver con hegemonías, expansiones o neoliberalismo, es lo que desata y fomenta, eso que Brasil hizo suyo y le aportó la rebeldía de la capoeira como expresión de independentismo; ese es el futbol. Nuestra ideología no puede ser futbolista sino beisbolera y por la simple razón que antes del triunfo de la Revolución estabamos arraigados a la cultura de nuestros ¨vecinos¨ y luego nadie puede negar que el beisbol, asi como el boxeo, fueron las armas ideológicas para demostrar nuestra independencia y soberania cada vez que derrotabamos al equipo estadounidense o nuestros pujiles noqueabn un americano. En fin q

  • Nelson. dijo:

    Interesante artículo el cual trata de buscar los antecedentes del por qué de ese fanatismo actual de los seguidores del deporte con relación al football y particularmente al dilema: Barza o Madrid?

  • pp dijo:

    mire que sencillo,,, ahora mismo estan los play off del beisbol de grandes ligas,,,,,, y nos ponen las eliminatorias europeas,,,,, de futbol , saludos

  • ale dijo:

    nos hace falta cambiar la forma de ver el deporte y abrirnos al mundo el futbol es por si solo un espectaculo mundial no importa si tu deporte nacional es la pelota el boxeo o el tenis,el futbol es visto por todos y amados por todos y constituye un gran espectaculo amados por los que ganan y odiados por los que pierden pero todos lo ven y lo cienten ala madrid

  • Orox dijo:

    Excelente Luis. Un artículo muy útil en estos días. Tuve el privilegio de coincidir con usted en Madrid cuando estaba de consejero cultural. Lo leo siempre que publica
    Un abrazo

  • Ernesto Bustos dijo:

    Sergio, luce un poco alterado; el el año 55, cuando el fildeo de Amorós, su papá tenía 8 años.

    Por otra parte que quiere decir cuando plantea que “..esto es una orden?” ¿A qué se refiere?

  • Baby dijo:

    Excelente análisis, Toledo. Sobre todo en tiempos en que no pocos pretenden obviar que la ideología no puede dejarse a un lado cuando se viste un uniforme de atelta, sea cual fuere el deporte.

  • ernesto dijo:

    Amigo Luis, revise la programación de TeleRebelde y vea cuantos partidos de futbol y de primer nivel se trasnmiten y cuantos de beisbol. Verá seguro una pequeña disparidad de 15 a 3 en el mejor de los casos. Hay programas dedicados a todo lo relacionado con el futbol europeo, pero al beisbol internacional solo se le dedican unos minutos el domingo por la noche cuando más. No es la crisis de nuestra serie nacional lo que hará cambiar la preferencia porque la crisis la resolveremos cuando queramos y dejemos de quejarnos del profesionalismo. Pero es más fácil dejar que se pierda una parte de nuestra cultura y dejar que la afición se divida entre el Madrid y el Barsa, porque no se peude decir que sea afición por el futbol

  • TifosoMilan dijo:

    Me parece que hay un cierto desconocimiento sobre la afición del fútbol en Cuba. Esos que dicen que que aquí en nuestra patria solo se siguen al Real Madrid o Barcelona, bien poco o nada de fútbol saben. Antes que la televisión se sumergiera en trasmitir choques de fútbol con una frecuencia constante, ya existían manadas de seguidores del AC Milan,Internazionale, Juventus, Liverpool, Manchester United, Bayer Munich, esa imagen equivoca de que los que vemos fútbol solo estamos con Madrid o Barca la da nuestra televisión y periodistas porque solo les interesa cubrir a estos dos clubes. El balompie es un deporte de masas incluso antes de la mercantilizacion de este, cuando aquí acepten que el béisbol no puede competir con el fútbol en materia televisiva ni comercial entonces podremos comenzar el camino para volver a la élite del béisbol.

  • pp dijo:

    cuanto me gustaria que el autor hiciera otro trabajo, teniendo en cuenta los criterios dichos aqui,,, tanto a favor como en contra,,, saludos

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Interesante artículo, respeto mucho sus ideas, su análisis detallado es válido para cualquier esfera de la vida social, incluido el deporte, pero sobre ese en particular, el deporte, tengo otro punto de vista. El mundo cambia y se supera constantemente, Darwin decía sobre nuestra especie, ¨no es la fuerte de las especies que sobreviven, ni la más inteligente, sino la que más responde al cambio¨. El materialismo dialectico es la clave en este complejo proceso de entender el constante cambio y mejoramiento que vive la sociedad, es la herramienta perfecta para poder ser parte del cambio.
    En esa cultura del concepto que defiendo, el punto de partida para buscar la solución en ese complejo problema, es a partir del concepto general de lo que es el deporte o práctica deportiva en el socialismo, eso lo definió e impulso magistralmente Fidel, en el socialismo el deporte es un derecho del pueblo, como lo son la educación y la salud, por lo tanto su sistema debe estar enfocado en primer lugar hacia la población, desarrollando esa práctica sana, que vigoriza lo fisco y espiritual del ser humano en el socialismo, ahí está lo básico, lo primero cuando se trata de un análisis de deporte en el socialismo, lo importante, el deporte como un don de la vida que el socialismo le brinda al ser humano. El resto es secundario, no importa que se enlate o se empaque, con un título más o menos, en uno u otro deporte, sea béisbol, futbol, o natación, ese etiquetado es un proceso muy complejo, de selección natural a lo Darwin, que el pueblo en general, empujado por las nuevas generaciones en su nuevo contexto abrasan y hacen suyas, como sucede, haciendo un símil, con la lengua española, los pueblos construyen su propio idioma, no pueden ser gobernados por definiciones de una institución, es imposible, eso mismo sucede con las preferencias deportivas que cada pueblo, hace suya dialécticamente, por eso creo que el pollo del arroz con pollo no está en ese estrecho ángulo con que se trata de analizar en los diferentes artículos presentados en este sitio donde abordan el tema del deporte, enfocados al estilo como lo hacen los del mundo capitalista, y que precisamente es lo que supuestamente intentan criticar, donde se cultiva una cultura gobernada por el ego y la vanidad de los triunfos, que tengo conciencia, todos tenemos y que también nos gustan, pero lo dañino de esta práctica, está en fomentar esa cultura de mirarlo todo a partir del éxito, del triunfo y concentrado solo ahí, desarrollar esa ideología, de que el triunfo es lo primero, el resto es consecuencia de él, descuidando lo esencial e importante del análisis del deporte en el socialismo, que a la larga deforman nuestra visión, destacándose la tendencia a exaltar solo, al igual que lo hace el capitalismo, el éxito y el triunfo, hasta el punto que evaluamos más la gestión del deporte como sistema en nuestro pais, por el lugar ocupado en una olimpiada, que por lo que reporta la práctica deportiva en beneficios y fortalezas para la sociedad, y en particular de las nuevas generaciones como herramienta en su formación, ese estrecho ángulo de ver y medir el deporte y su impacto en el socialismo, ha generado confusión de actores y decidores, nos aparta del verdadero valor del deporte revolucionario, que si además viene acompañado de triunfos y medallas, bienvenido sea. Pero el deporte es una conquista de la revolución para el pueblo, pero esa visión se ha deformado, cada vez se distancia más su ejercicio y vinculación del pueblo, hemos inferido que es una conquista y que como tal esta lograda, y en los últimos años el discurso, los análisis, las inversiones están enfocados hacia el deporte de alto rendimiento, haciendo otro símil, es como si el sistema de salud se desvinculara del pueblo y se concentrara en los hospitales de punta, y en nuevos y sofisticados medicamentos, sería algo incorrecto, eso es lo que sucede en el sistema deporte, los artículos y los análisis periodísticos siguen esa misma ruta, por el contrario la educación, la salud y la cultura se vinculan cada vez más con el pueblo, miran más hacia ese ángulo.
    El deporte como conquista o derecho del pueblo debe partir para evaluar su gestión, de sus resultados generales en la masividad en su práctica deportiva y por ende en la calidad de vida del pueblo en general, eso es lo básico, enfocándonos hacia esa masividad que nos caracterizó al inicio de la revolución, encontramos las respuestas que hoy nos faltan, porque esa masividad fue que nos proyectó como pais hacia los primeros lugares del deporte mundial, ahí está todo nuestro éxito, si por el contrario seguimos desarrollando esa cultura donde lo bueno, solo está en el éxito, en ser campeones, encadenándonos a esa misma cultura que estimulamos y que copiamos del capitalismo, donde nos mantenemos entretenidos en buscar la solución mágica a ese conflicto de intereses de cómo hacer convivir las ideas originales del deporte revolucionario de alto rendimiento, en este nuevo contexto, con las reglas del mercado deportivo mundial cada vez generalizadas y agresivas que se imponen , ese ejercicio nos distrae y nos aleja de la dirección principal, LA PRACTICA MASIVA DEL DEPORTE, que es lo general, lo importante en el socialismo, como único antídoto a esa epidemia del mercado en el deporte mundial, porque nuestro triunfo verdadero, nuestro éxito es la construcción de una sociedad nueva, diferente, no importa que estemos en el lugar 45 en las olimpiadas, si logramos estar en el lugar 6 es mejor, pero nuestra cultura en cuanto a deporte debe ser otra, más enfocada hacia el pueblo, hacia la masividad, anhelando triunfos en el deporte, pero no por encima de la practica masiva revolucionaria, que es el cimiento fundamental de la obra suprema, la construcción del socialismo. Partiendo de eso se pueden emplear muchas fórmulas en el deporte de alto rendimiento para convivir con lo que sucede y se desarrolla en el mundo actualmente, estamos obligados a convivir, pero con un sentido práctico, donde nuestra mayor fortaleza, nuestras mejores inversiones y nuestra cultura estén encaminada primero a la masividad del deporte, como lo hace el sistema de salud y la cultura, enfocada primero en el pueblo, por ahí cultivamos con el deporte un hombre diferente y superior, por el contrario manteniendo una población pasiva y espectadora ante el fenómeno del deporte, como la que existe en el capitalismo, no se puede construir así el socialismo, se necesita un hombre nuevo, y el deporte tiene su misión dentro de esa obra. Se trata de retomar la idea de Fidel, la práctica del deporte en el socialismo debe ser una actitud masiva del pueblo, jerarquizada por encima del espectáculo y del alto rendimiento, esa debe ser la prioridad del deporte en el socialismo, por ahí encontramos un arma en la lucha ideológica dentro del fenómeno vinculado al deporte, la práctica deportiva masiva de forma consiente.

  • Corona dijo:

    Estimado Periodista:
    Sabe usted por que el futbol le está ganando la partida al beisbol en nuestro país ??.

    Respuesta muy fácil: porque usted está viendo, en la TV, fútbol de PRIMER NIVEL y beisbol de QUINTA CATEGORIA. En ese caso no se trata de ideologia, se trata de “CALIDAD DEL PRODUCTO“.
    Pensar, actualmente, en el retorno del deporte amateur es una quimera, estoy seguro que usted sabe eso. El deporte profesional paga según la calidad, ningún medíocre juega al máximo nível ni se le paga igual que a una super-estrella, esa forma de “selección“ hace que el profesionalismo se mantenga fuerte y con los mejores desportistas.

    Comparto el comentário de Sergio 100%. Además, creo que nuestro gobierno podría hacer um poquito más por mejorar nuestro beisbol, en definitiva ÉL es parte importante de nuestra cultura y nuestra identidad.

Se han publicado 42 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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