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Fidel en la ONU: La coherencia como estandarte (I)

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Existe una desconexión, para infortunio de millones de habitantes en el planeta, entre los discursos de numerosos mandatarios y las realidades que deben enfrentar las grandes mayorías. Dicho abismo entre intervenciones vacías, que se sustentan en exposiciones demagógicas, y el duro bregar de hombres y mujeres de cualquier latitud se acrecienta con cada nueva cumbre.

El 72 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas no es la excepción, con independencia de pronunciamientos enérgicos de representantes de los pueblos que no renunciamos a erigir un planeta signado por la equidad y la justicia.

Las presentaciones del golpista Michel Temer y de Donald Trump -quien en las urnas recibió casi tres millones de votos menos que su contrincante demócrata- son dos claros ejemplos de la brecha descomunal entre el común de los mortales de Minas Gerais, Sao Paulo, Boston o Cleveland y los multimillonarios que ocupan torres en lujosas avenidas y se parapetan en cargos públicos para acrecentar su arcas.

En medio de toda la hojarasca, una y otra vez la figura de un hombre excepcional emerge en el recuerdo de seres humanos de la más variada procedencia. Nadie como el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz utilizó el podio enclavado en la bulliciosa urbe neoyorquina, para denunciar atropellos, expresar verdades y proponer soluciones sobre las problemáticas globales más complejas de la última media centuria.

El propósito de estas líneas es realizar un acercamiento a las principales ideas planteadas por el líder histórico de la Revolución Cubana, en las cuatro oportunidades en que intervino ante el plenario de esa organización, fundada luego del fin del II Guerra Mundial, en la medida en que recreamos algunas de las actividades cumplidas en ocasión de esos viajes.
“¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desparecido la filosofía de la guerra!”

El 18 de septiembre de 1960 Fidel partió hacia Nueva York, con el objetivo de participar en el XV Asamblea General de las Naciones Unidas. La delegación cubana estaba integrada además por Raúl Roa, el Comandante Ramiro Valdés, Celia Sánchez, Emilio Aragonés, Juan Escalona y Antonio Núñez Jiménez. Dos días más tarde se incorporarían a la misma el Comandante Juan Almeida y el destacado intelectual Regino Boti.

Desde su llegada al aeropuerto de Idelwild, una gigantesca multitud se congregó para saludarlo. Las autoridades anfitrionas, por su parte, además de un incidente provocado por la conducta violenta de un miembro del cuerpo de seguridad norteamericano, impusieron restricciones para la obtención de alojamiento de la comitiva. Manuel Bisbé, Jefe de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, presentó una enérgica protesta por el descortés tratamiento de que era objeto el Primer Ministro antillano.

Luego de hospedarse en el Hotel Shelbourne, situado en la calle 37 esquina a la Avenida Lexington, el dueño planteó la necesidad de que se le pagara mucho más, debido a la supuesta propaganda negativa que recibía por la presencia cubana, algo que la delegación rechazó tajantemente.

La decisión original de Fidel fue adquirir varias casas de campaña y armarlas en el jardín de la ONU, idea que incluso le trasmitió personalmente al Secretario General Dag Hammaskjold, quien intentó persuadirlo de ello orientando a funcionarios de su despacho que hicieran gestiones con diferentes hoteles.
Roa, en paralelo, había conversado con el propietario del Hotel Theresa, situado en Harlem, en la calle 125 esquina a Séptima Avenida, quien respondió mediante una llamada telefónica que ofrecía habitaciones gratuitas para los representantes cubanos. Al máximo dirigente de la ONU no le pareció válida esta propuesta, pues pensaba que debía buscarse una instalación de mayor categoría, pero encontró la aprobación de inmediato de Fidel, que horas antes le contó a sus colaboradores que de no poder ser en tiendas de campaña, entonces se quedaría en el barrio más humilde de la ciudad, que no era otro que Harlem.

Una vez instalado en dicho Hotel, Fidel recibió el saludo de diversos dirigentes de organizaciones negras, que le mostraban su orgullo por tenerlo entre ellos. El líder rebelde le obsequió por su parte a Larry B. Woods, propietario del inmueble, un busto de Martí con la inscripción: “Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de razas”.

Allí el guerrillero victorioso en la Sierra Maestra recibió, entre otros, a Malcom X; el presidente de la República Árabe Unida Gamal Abdel Nasser; el Primer Ministro de la India Jawaharlal Nehru, y a Nikita Krushohv, a quien le devolvió el gesto asistiendo a la sede diplomática soviética en dicha ciudad. En uno de los recesos de las sesiones en la sede de la ONU, saludó también el Primer Ministro de Ghana, Kwane Mkrumah.

Consciente de la trascendencia que revestirían sus palabras en las Naciones Unidas Fidel se preparó mentalmente, a lo largo de las semanas previas, para que no quedara sin abordar ninguno de los asuntos cardinales que, a nombre de la Revolución, debía expresar en el plenario de la organización.
Según el testimonio privilegiado del capitán Núñez Jiménez, a la sazón director del Instituto Nacional de Reforma Agraria, el jefe de la Revolución fue diseñando el guión de su exposición en las más inverosímiles circunstancias y en diferentes recorridos por el país, mientras se desplazaba en avión, jeep o automóvil, tarea que continuó una vez arribaron a Nueva York.

Narra el excepcional geógrafo cubano que llegó a acumular tantos apuntes dictados por Fidel, que muchos compañeros de la escolta empezaron a bromear con él llamándole “Apunta Núñez”, en alusión al término utilizado por el jefe guerrillero, el cual se hizo cotidiano por aquello días.

Las cuestiones esenciales fueron mecanografiadas en tarjetas, si bien Fidel rechazó su empleo desde el podio. “Yo improviso las palabras, pero las ideas no”, sirvió no solo como respuesta para la ocasión, sino que refleja la manera en que invariablemente asumió la extraordinaria responsabilidad de dialogar con el pueblo.

El 26 de septiembre, finalmente, pronunció un vibrante discurso en el que sentenció: “¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”.

Su presencia en el recinto neoyorquino despertó enorme expectativa, al punto que diversas fuentes de la época consultadas reconocen la inusual aglomeración que se produjo dentro de la sala para escucharlo, con más de ochocientos delegados de 96 naciones (incluyendo quince jefes de Estado y 27 cancilleres), atentos a su serena exposición.

A los 34 años de edad encarnó de manera genuina un liderazgo internacional, a partir de que enarboló las causas de mayor alcance global desde una nítida perspectiva tercermundista. Bajo ese prisma deben escrutarse sus señalamientos fundamentales, convertidos a la vez en ejes en torno a los que se articuló un pensamiento coherente a lo largo de toda su vida.

• No habrá paz mientras exista colonialismo e imperialismo.
• Es imposible alcanzar estabilidad a escala universal si persisten injusticias que reparar.
• Han variado las formas de explotación, pero los pueblos prosiguen sufriendo.
• Hasta que no desaparezca la filosofía del despojo se vivirá con la pesadilla de una guerra, incluyendo una conflagración atómica.
• Mientras se avanza en el camino del desarme, hay que también avanzar en el camino de la liberación de ciertas zonas de la tierra del peligro de la guerra nuclear.
• La Asamblea General tiene que discutir la propuesta de desarme nuclear total y completo.
• Con la quinta parte de lo que el mundo se gasta en armamentos se podía promover un desarrollo de todos los países subdesarrollados, con una tasa de crecimiento del 10% anual.
• La guerra es un negocio. Hay que desenmascarar a los que negocian con la guerra, y los que se enriquecen con la guerra.
• Las dificultades más acuciantes que enfrenta la humanidad están interrelacionadas.
• Los problemas del mundo no se resuelven amenazando ni sembrando miedo.
• Hay que estar alertas contra el engaño y contra la confusión. Tenemos que explicar muy claramente todos estos problemas, porque en ello va la seguridad y la suerte de nuestros pueblos.
• La ONU es el resultado no solo de inversiones económicas sino, en primer lugar, de millones de vidas perdidas.
• Debe trasladarse la sede de la ONU hacia otro país, teniendo en cuenta la manera en que las autoridades norteamericanas entorpecen el normal funcionamiento de esa organización.
• No tiene la culpa el pueblo norteamericano de ser dirigido por una oligarquía militarista y agresiva.
• El gobierno de Estados Unidos no quiere pelearse con los monopolios, y los monopolios exigen recursos naturales y mercados de inversión para sus capitales.
• Cuatro o cinco grupos de monopolios son los poseedores de la riqueza del mundo.
• El caso de Cuba es el caso de todos los pueblos subdesarrollados y colonizados.
• El desarrollo de América Latina tiene que ser por medio de inversiones públicas, programadas y concebidas sin condiciones políticas.
• Hay una verdad que debiéramos sabérnosla todos como la primera, y es que no hay independencia política si no hay independencia económica. La independencia política es una mentira, si no hay independencia económica.
• Para que los países puedan ser verdaderamente libres en lo político, deben ser verdaderamente libres en lo económico.
• La opinión pública no puede presentarnos siempre a los pueblos subdesarrollados y a los revolucionarios como agresores, como enemigos del pueblo norteamericano.
• Los imperialismos son todos iguales, y son todos aliados.
• Defendemos las nobles aspiraciones de todos los pueblos.

Estaremos siempre contra el coloniaje, contra la explotación, contra los monopolios, contra el militarismo, contra la carrera armamentista, contra el juego a la guerra.

Especial impacto tuvo su reclamo de que la República Popular China ocupara el escaño que legítimamente le correspondía, a partir del heroísmo desplegado por su pueblo en la lucha contra el militarismo japonés, durante la II Guerra Mundial.

Con respecto a Cuba precisó, luego de realizar un exhaustivo recorrido por nuestra historia de luchas, y como expresión de la soberanía alcanzada, que era la primera vez que un dirigente de América Latina hablaba en ese podio sin esperar la aprobación del delegado de Estados Unidos, así como que ninguna embajada gobernaba en un país que tenía como actor protagónico a su pueblo.

De igual manera condenó la presencia en el territorio insular de una base naval yanqui, impuesta contra la voluntad de la nación y denunció las acciones subversivas emprendidas contra nuestro pueblo, incluyendo el empleo de instalaciones en otros países latinoamericanos.

Resaltó los múltiples esfuerzos de la dirección revolucionaria por dialogar con el gobierno norteamericano, para encontrar solución pacífica a los problemas bilaterales, apoyándose en las notas diplomáticas enviadas a la Casa Blanca, el 27 de enero y el 22 de febrero de ese año.

En la primera de ellas se expresa que: “Sobre la base del respeto mutuo y recíproco beneficio con el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos, desea el gobierno de Cuba mantener e incrementar las relaciones diplomáticas y económicas y entiende que sobre esa base es indestructible la amistad tradicional entre los pueblos cubano y norteamericano”.

En la segunda, exactamente con el mismo espíritu, se pone de manifiesto que: “El Gobierno Revolucionario de Cuba, acorde con su propósito de reanudar por los canales diplomáticos las negociaciones ya iniciadas sobre los asuntos pendientes entre Cuba y Estados Unidos de Norteamérica, ha decidido nombrar una comisión con atribuciones al efecto, para comenzar sus gestiones en Washington en la fecha que convenga a ambas partes”, al tiempo en que se hace énfasis en que: “El Gobierno Revolucionario de Cuba desea aclarar, sin embargo, que la reanudación y desenvolvimiento ulterior de dichas negociaciones, tienen necesariamente que estar supeditadas a que por el gobierno o el Congreso de vuestro país, no se adopte medida alguna de carácter unilateral que prejuzgue los resultados de las negociaciones antes mencionadas o que pueda irrogar perjuicios a la economía o al pueblo cubano”.

La respuesta de la administración de turno, es una muestra palpable de la tradicional arrogancia yanqui, y de su inveterada vocación de aspirar a erigirse en non plus ultra de todas las cuestiones, arrogándose el derecho de tomar decisiones arbitrarias sobre aspectos que deben ventilarse más allá de sus predios.

En esta, al igual que en otras ocasiones, se utiliza un lenguaje donde ellos, quienes se entrometen y violan flagrantemente las más elementales normas del derecho internacional, tratan de parecer víctimas, escondiendo la verdadera esencia de lo que se ventila.

“El gobierno de los Estados Unidos no puede aceptar las condiciones para negociar expresadas en la nota de su Excelencia, al efecto de que no se tomarán medidas de carácter unilateral por parte del gobierno de los Estados Unidos que puedan afectar la economía cubana y la de su pueblo, ya sea por las ramas legislativa o ejecutiva. Como ha expresado el presidente Eisenhower en enero 26, el gobierno de Estados Unidos debe mantenerse libre, en ejercicio de su propia soberanía, para tomar los pasos que considere necesarios, consciente de sus obligaciones internacionales para la defensa de los legítimos derechos o intereses de su pueblo”.

En otro orden, como expresión de una voluntad mantenida en el tiempo, Fidel invitó a que cualquiera de los representantes de las Naciones Unidas visitara nuestro país, para que conocieran de primera mano el alcance de las transformaciones sociales que se llevaban adelante. Hizo extensiva la propuesta a los periodistas para que apreciaran “lo que un pueblo es capaz de hacer con sus propios recursos, cuando los invierte honestamente y racionalmente”.

Con energía dio lectura, en el cierre de su exposición, a varios fragmentos de la I Declaración de La Habana, aprobada por la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, el 2 de febrero de ese año.

El discurso concluyó a las 8 y 15 de la noche, cuatro horas y diez minutos después de que el presidente de la Asamblea General, el señor Frederick H. Boland le concediera la palabra al Primer Ministro cubano. Su intervención, otra vez en el recuerdo de Núñez Jiménez, fue interrumpida en doce ocasiones por cerrados aplausos y dos veces por la Presidencia. La ovación final con que el auditorio premió su valiente análisis no tenía referente alguno desde la existencia de ese órgano. Un diplomático suramericano expresó entonces una frase que, con el decursar de los años, otros han invocado: “La Isla del Caribe parece ahora un continente”.

Dos días más tarde, luego de aterrizar en el Aeropuerto Internacional José Martí en un cuatrimotor cedido por el gobierno soviético, producto de que el Britania que los llevó a Nueva York fuera embargado por las autoridades norteamericanas, Fidel compartió con el pueblo que se dio cita frente a la terraza norte del Palacio Presidencial.

Cuando pasada las 10 de la noche estalló un petardo, con la intención de atemorizar a los participantes, el Jefe de la Revolución explicó con serenidad y firmeza: “Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva, vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Y vamos a ver cómo se pueden mover aquí los lacayos del imperialismo”. Nacían así los Comité de Defensa de la Revolución.

“Los principios de la coexistencia pacífica deben ser la piedra angular de las relaciones internacionales”

En 1979, con 53 años de edad, regresó el Comandante en Jefe a tierra norteamericana, para asistir al XXXIV período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sus palabras aquel 12 de octubre no tuvieron como tema central las denuncias de las agresiones sufridas por nuestro “digno país” a lo largo de 20 años, sino que asumió el mandato de presentar el resultado de las deliberaciones y los acuerdos emanados de la VI Cumbre de Jefes de Estado o Gobierno del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), celebrada con todo éxito entre el 3 y el 9 de septiembre de ese año en La Habana.

Aunque no rompió el récord de tiempo establecido por él en 1960, resultó una pieza oratoria donde desarrolló con amplitud, en poco más de dos horas, ideas de extraordinario valor, seguidas atentamente, de principio a fin, por una audiencia no acostumbrada a exposiciones con ese nivel de valentía y sinceridad.

Como portavoz de las reflexiones de mayor calado enarboladas, consignó:
• El MNOAl actúa en política internacional como un factor global independiente.
• Nos asociamos en el empeño por cambiar el actual sistema de relaciones internacionales, basado en la injusticia, la desigualdad y la opresión.
• Nos une la determinación de defender la colaboración entre nuestros países, el libre desarrollo nacional y social, la soberanía, la seguridad, la igualdad y la libre determinación.
• Es necesario eliminar la abismal desigualdad que separa a los países desarrollados y a los países en vías de desarrollo.
• Aspiramos a un nuevo orden mundial, basado en la justicia, la equidad y la paz, que sustituya al sistema injusto y desigual que hoy prevalece.
• La paz, para nuestros países resulta indivisible.
• Los principios de la coexistencia pacífica deben ser la piedra angular de las relaciones internacionales.
• Esos principios de la coexistencia pacífica incluyen también el derecho de los pueblos bajo dominación foránea y colonial a la libre determinación, a la independencia, la soberanía, la integridad territorial de los Estados, el derecho de cada país a poner fin a la ocupación extranjera, a la adquisición de territorios por la fuerza y a escoger su propio sistema social, político y económico.
• La lucha por la paz está relacionada con “el apoyo político, moral y material a los movimientos de liberación nacional y la realización de acciones conjuntas para liquidar la dominación colonial y la discriminación racial”.
• Le concedemos gran importancia a la posibilidad y a la necesidad de la distensión entre las grandes potencias.
• El empeño por consolidar la distensión y evitar la guerra es una tarea en la que todos los pueblos deben participar y ejercer su responsabilidad.
• Los Países No Alineados no se oponen a soluciones que puedan ser logradas sin la lucha armada, siempre que de ellas pueda surgir un auténtico gobierno de la mayoría y en ellas se logre la independencia en forma que satisfaga a los pueblos combatientes, y que esto se haga conforme a las resoluciones de organismos como la OUA, las Naciones Unidas y nuestros Países No Alineados.
• Para los Países No Alineados, la cuestión de Palestina es la médula del problema del Oriente Medio.
• La política de los Estados Unidos desempeña un papel fundamental para impedir el establecimiento de una paz justa y completa en la región, al alinearse con Israel, apoyarlo y trabajar por obtener soluciones parciales favorables a los objetivos sionistas.
• Condenamos los acuerdos de Camp David y el Tratado Egipto-Israel de marzo de 1979, porque representan un abandono total de la causa de los países árabes y un acto de complicidad con la ocupación continuada de los territorios árabes.
Luego de señalar, entre otros ejemplos, el rechazo que tuvo lugar en la VI Cumbre al tema del bloqueo contra Cuba, el derecho de Argentina sobre las Malvinas; de Belice a su libre determinación, independencia e integridad territorial, y que el pueblo saharaui tuviera la posibilidad de escoger su destino, Fidel se adentró en trascendentales valoraciones económicas, desde la coherencia de las naciones que con más rigor sufrían las consecuencias del atraso y el subdesarrollo. Sobre este particular dejó claro:
• El acceso a la independencia para un pueblo que se libera del sistema colonial o neocolonial es, a la vez, el último acto de una larga lucha y el primero de una nueva y difícil batalla.
• Posee una importancia suprema consolidar la independencia política mediante la emancipación económica.
• En la agricultura se perpetúa el retraso y el proceso de industrialización tampoco avanza. La mayoría de las naciones desarrolladas aprecia la industrialización de los países en desarrollo como una amenaza.
• Se nos condenó a ser productores de materias primas y productos agrícolas baratos. Se nos quiere transferir las industrias de menor tecnología, de más baja productividad y que más polucionan el ambiente. Eso lo rechazamos terminantemente.
• Lo más grave de esa estructura dependiente es que aquello que importamos es en base a los patrones de la sociedad de consumo, que de ese modo se introduce por los resquicios de nuestro comercio, infecta nuestras propias sociedades y añade así un nuevo elemento a la ya permanente crisis estructural.
• La explosión demográfica no es la causa, sino la consecuencia del subdesarrollo.
• La situación de retraso agrícola e industrial es el resultado de relaciones internacionales injustas y desiguales.
• La crisis del sistema económico internacional no es coyuntural, sino que constituye un síntoma de desajustes estructurales y de un desequilibrio que están en su propia naturaleza.
• Esta crisis es el resultado de la persistente falta de equidad en las relaciones económicas internacionales.
• La “autosustentación colectiva” entre los países en vías de desarrollo, se concibe no como algo siquiera parecido a la autarquía, sino como un factor de equilibrio en las relaciones internacionales.
• El problema de la energía, solo puede ser examinado en su contexto histórico.
• Las transnacionales trastornan la economía, violan la soberanía de los países en desarrollo, menoscaban los derechos de los pueblos a la libre determinación, interfieren los principios de no injerencia en los asuntos de los Estados.
Con respecto a la manera en que el Movimiento se propuso encarar ese complejo panorama, el Jefe de la Revolución explicó una de serie de acciones a mediano y largo plazo, que permitían llevar adelante la visión estratégica de no renunciar a la lucha en todos los ámbitos. Algunos de los enfoques de mayor significación fueron:
• El primer objetivo fundamental de nuestra lucha consiste en reducir, hasta eliminarlo, el intercambio desigual. Hoy se cambia una hora de trabajo de los países desarrollados por 10 horas de trabajo de los países subdesarrollados. Hay que establecer una permanente correspondencia entre los precios que reciben los Países No Alineados por las exportaciones de sus productos y los de sus importaciones.
• Debe eliminarse el “vicioso” proteccionismo reintroducido en la economía internacional, que amenaza con conducirnos nuevamente a una guerra económica nefasta.
• La situación relacionada con la deuda externa es ya insostenible. Hay que establecer nuevos sistemas de financiamiento a largo plazo y con bajos intereses.
• Una parte importante de los inmensos recursos que la humanidad hoy dilapida en la carrera armamentista tienen que ser dedicados al desarrollo.
• Hay que levantar un nuevo sistema monetario internacional, que impida las fluctuaciones desastrosas que sufren las monedas que prevalecen en la economía internacional, en particular el dólar norteamericano.
• El intercambio desigual, la inflación y el proteccionismo deben cesar.
• El desequilibrio que existe en cuanto a la explotación de los recursos marinos, es abusivo, y debe ser abolido.
• Los recursos financieros que reciben los países en desarrollo, son insuficientes por lo que deben experimentar aumento.
• El sistema monetario internacional está en bancarrota y necesita con urgencia ser sustituido.
• Las deudas de los países de menor desarrollo relativo y en situación desventajosa, son insoportables y no tienen solución y deben ser canceladas. La deuda de los países subdesarrollados es insoportable.
• En este proceso, que implica contradicciones, lucha y negociaciones, los países No Alineados tienen que depender, en primer término, de sus propias decisiones y esfuerzos.
• Hay que acometer los cambios estructurales necesarios de índole económica y social, considerando que es esta la única forma de eliminar la vulnerabilidad actual de nuestras economías y de convertir el simple crecimiento estadístico en un verdadero desarrollo.
• Desarrollo es, principalmente, la atención al ser humano, que ha de ser el protagonista y el fin de cualquier esfuerzo por alcanzar esa condición.
• La tarea de ayudarnos a salir del subdesarrollo es, pues, en primer término, una obligación histórica y moral de aquellos que se beneficiaron con el saqueo de nuestras riquezas y la explotación de nuestros hombres y mujeres durante décadas y siglos.
• Hay que invertir no menos de 25 000 millones anuales en los países subdesarrollados. Esta ayuda debe ser en forma de donaciones y de créditos blandos a largo plazo y mínimo interés.
• Si queremos paz, harán falta estos recursos. Si no hay recursos para el desarrollo no habrá paz.
• La enorme responsabilidad de estudiar, organizar y distribuir esta suma de recursos debe corresponder enteramente a la Organización de las Naciones Unidas, sin que la cuantía de los donativos tenga nada que ver con el poder de voto para decidir la oportunidad de los préstamos y el destino de los fondos.
• Aunque el flujo de recursos debe ser valorado en términos financieros, no debe consistir solo en ellos. También la asistencia de personal técnico y la formación de técnicos debe ser contabilizada como una contribución.
• Hay que unir todas las fuerzas superando los antagonismos Norte-Sur y Este-Oeste.
• No es una dádiva lo que estamos reclamando. Si no encontramos soluciones adecuadas, todos seremos víctimas de la catástrofe.

Como ocurrió inexorablemente desde el triunfo revolucionario, Fidel manifestó el propósito de contribuir en la medida de nuestras posibilidades, a la erradicación de estos problemas. Desde la prédica Martiana de que la mejor manera de decir es hacer, ratificó que podíamos enviar a donde se necesitase: “… miles o decenas de miles de técnicos: médicos, educadores, ingenieros agrónomos, ingenieros hidráulicos, ingenieros mecánicos, economistas, técnicos medios, obreros calificados, etcétera”.

Sus palabras, cargadas de fuerza atronadora, mantuvieron en vilo al auditorio. En el epílogo arremetió nuevamente contra la irracionalidad vinculada con los gastos militares y la urgencia impostergable de dedicar esos recursos a la solución de dificultades perentorias que afectaban a las personas, de uno a otro confín.

“El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo (APLAUSOS).

“Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana”.

*El autor es Licenciado en Historia; Especialista en Defensa y Seguridad Nacional y Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.
Notas, citas y referencias bibliográficas

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  • claudia dijo:

    Hasán muy interesante y abundante tu artículo, te confieso que me llamó la atención ver quien escribía porque en verdad te habías perdido, nos acostumbramos a verte y a escucharte hace algunos años y de momento no se supo más de tí y ahora reapareces, qué bueno! donde estabas?

  • MADELIN dijo:

    LOS GENOCIDAS DE EE.UU PRETENDEN SEGUIR CASTIGANDO A CUBA Y A OTROS PAISES EN VÍAS DE DESARROLLO:

    LO TENEMOS EN CUENTA Y VAMOS A DESARROLLAR NUESTRA ARMA NUCLEAR PARA NUESTRA PROPIA DEFENSA, VAMOS A VER SI SIGUE EL JUEGUITO DE LAS SANCIONES.

    A CUBA SE RESPETA Y SE ADMIRA EN EL MUNDO MENOS 2 PAISES GENOCIDAS EE.UU E ISRAEL.

  • Ruby Pérez Doimeadios dijo:

    al igual que claudia me sentí asombrada al leer el nombre del autor del ar´ticulo, largo pero interesante, que bueno saber que estas entre nosotros

  • José García Álvarez dijo:

    Excelente comentario Hasán.Resulta impresionante como lo pronunciado por nuestro Lider histórico sólo como él lo hacia ,con aquella fuerza arrolladora,con aquella verdad irrefutable con aquella claridad y profundidad de los temas mundiales hoy prevalecen porque el “ENEMIGO COMÚN DE LOS PUEBLOS “como Fidel lo bautizara en uno de sus discursos sigue siendo el mismo ,arrogante,guerrerista,hegoista ,ingerencista cte.Nuestro inolvidable Fidel,les dijo siempre las verdades al Imperio Yanqui.Su aporte de querer salvar al mundo de las guerras,la pobresa ,el hambre y de que los pueblos despertaran ante los males que les oponia el imperio,quedara como arma de los oprimidos para quitarse el yugo imperial.

  • jose antonio dijo:

    Hassán, gracias por tu artículo. Muy útil. Sigue escribiendo. Un abrazo, jose

  • Frank dijo:

    me sorprende mucho saber que Hasan este entre nosotros yo siempre lo admire y no se porque desapareció de los medios hace horas estaba comentando con un amigo.espero que no sea nada esfimero lo de este articulo gracias

  • Frank Glez dijo:

    estoy muy contento al ver mi comentario del día 26, lo hice con todo respeto,vivo en camaguey quizas por eso no sabia que Hasán se estaba preparando en la U/H ojala podamos verlo un día en la TV con una buena intervencion como nos tenia acostumbrado, yo lo comparo con Eusebio Leal

  • Guillermo Jesus Morán Loyola dijo:

    Para hablar de la magnitud de un hombre excepcional como nuestro invencible Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, hay que conocer su obra, y amarlo desde lo más profundo de la mente y los corazones, y es que muchos en el mundo no ven que Fidel Castro es un hombre que se adelantó a su época, y para mi hablar en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan que llevarse a la boca, ha sido la frase más interesante que cualquier hombre halla expresado en la sede de la ONU, por eso su vigencia será eterna, y tendrá que pasar por el mundo muchas generaciones de hombres y mujeres, para entender su expresión, y para hacer realidad las palabras de que un mundo mejor es posible.

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Hassán Pérez Casabona

⃰Licenciado en Historia; Máster en Seguridad y Defensa Nacional y Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.

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