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Partiendo la goma…

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Tres lanzamientos a propósito de Pasiones y leyendas de la pelota cubana

Strike uno

Un pueblo sin memoria no está en capacidad de erigir su destino. La carencia de un tronco donde asirse condena al ostracismo.  No es posible otear el horizonte si se anda acéfalo por el mundo. Así de simple.

La historia, empleada de manera correcta, sin maniqueísmo de ninguna clase, es un tesoro de incalculable valor. No se trata de una varita mágica con la que se intente dar respuesta a cualquier interrogante, sino de la más acendrada convicción de que es posible levantar la frente y no irse de bruces.

Lo esencial es entenderla como puente tendido entre lo que fue ayer, es hoy y también, sin complejos, lo que puede ser mañana si se asumen las claves de la evolución social en un morral que constantemente se enriquece. Si se tiene a mano esa impronta, en plena capacidad de brindar aportaciones de enorme valor, es posible llegar a puerto seguro.

Parafraseando a Don Fernando Ortiz, no hablamos de  un “ornamente florido” con el que se pretenda engalanar, sino de la columna vertebral sobre la que se incorporan otras estructuras analíticas, cimiento a la vez del necesario despegue que producirá cada tiempo por venir, en el examen sobre lo que sucedió, a partir de las  nuevas interpretaciones que proporciona el empleo de diversas herramientas teóricas.

Desde esa óptica cada pieza del rompecabezas toma el lugar que le corresponde. Eso sí, la única manera de lograrlo es asumiendo nuestro devenir en toda su policromía, sin atavismos de ninguna clase. La narración idílica, desprovista de contradicciones, lo sabemos bien, no permite avanzar, entre otras razones porque deshumaniza los acontecimientos y las figuras que en ellos intervienen. Solo pintando de carné y hueso lo que sucedió –recreando dramas, dilemas y ensoñaciones de aquellos que intervinieron en cada gesta- es viable entablar el diálogo entre generaciones diversas. La invitación a mirar por el retrovisor que la historia proporciona, en otras palabras, garantiza transitar hacia explicaciones superiores.

Strike dos

Como la pelota no es un entretenimiento pueril, se permite el lujo de respaldar o negar los planteamientos apoyados en copiosas estadísticas y guarismos vistos con el prisma de la más fértil imaginación.

No hablo solo de cuestiones numéricas. Lo mismo usted puede disertar sobre lo ocurrido el 27 de diciembre de 1874, en el Palmar de Junco, donde Esteban Bellán se convirtió en el primer latinoamericano en conectar tres jonrones en un juego, guiando a su Club Habana en la victoria ante el Matanzas, 51 corridas por 9; regodearse en el desempeño de Valentín “Sirique” González, Champion Bate en la temporada 1898-99, con 414 de average; enorgullecerse con los 25 escones consecutivos lanzados por José de la Caridad Méndez, “El Diamante Negro”, frente a los Rojos de Cincinnati, entre el 15 de noviembre y el 3 de diciembre de 1908, permitiendo 8 hits, con 24 ponches y sólo 3 boletos; inclinarse ante el inmortal Martín Dihigo como el jugador más valioso del Torneo de 1927-28; o rememorar a Julio “Jiquí” Moreno propinándole, el 19 de marzo de 1944, 9 carreras a 0, un no hit no run al Atlético de Santiago de Cuba, lanzando desde la colina de los Artesanos, en la Liga Amateur. No en balde a nivel universal se reconoce que este es el deporte que recoge mayor volumen de cifras las cuales, cada vez más, se combinan prácticamente hasta el delirio.

La apasionante relación cultura deporte es palpable en las más diversas manifestaciones, incluyendo el plano familiar ¿Cuál es tu mayor sueño?, le pregunté hace unos años, casi en la despedida, al mítico Pedro Chávez quien, con velocidad superior a los swines con los que conectó profundos batazos, respondió: “Ver a mi nieto dar jonrones en el Latino.”.

Meses después, conversando en Santiago de Cuba con el carismático Braudilio Vinent, repetí la interrogante. El “Meteoro de la Maya”, como en sus años dorados, me retó con su afirmación, a la manera de sus rectas de humo desafiantes. “A este si le veo condiciones”,  se refería a su sexto hijo de apenas trece días de nacido, “¿Verdad que está fuerte?”.

Fabulación de millones aparte, en una tierra que transpira béisbol, ¿cuántos factores deben conjugarse para que, el niño pequeño que deleita a todos con su minúsculo bate, sea anunciado en el Capitán san Luis, el Sandino o el Guillermón como un consagrado? ¿En verdad sus conexiones, ahora que está en la primaria, estremecerán el Coloso del Cerro, o perderá el embullo al llegar al preuniversitario?

Strike tres

Pasiones y leyendas de la pelota cubana, de Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga es mucho más que un libro de crónicas y remembranzas. Se trata de un texto de enorme significación —como nos tiene acostumbrado su autor con las entregas que nos regaló en los últimos años— en el que se tejen narraciones que nos permiten aproximarnos a la sustancia proteica inherente a una de las manifestaciones socioculturales de mayor calado en nuestros predios: la pelota.

El texto que ve la luz hoy en la Feria del Libro, resultado además del esmero del colectivo de Ediciones Loynaz, es una excelente demostración de cómo hilvanar la relación entre hechos y personalidades desde el entretelón orgánico que brota de uno de los elementos identitarios sin par en nuestros predios.

La historia de Cuba  a lo largo de 150 años puede ser contada tomando como vórtice los nexos singulares que emergen de una actividad que desborda con creces lo meramente atlético. Osaba conoce a la perfección esos vasos comunicantes por ello sus materiales, en buena medida, representan un acercamiento a diferentes períodos de la vida antillana.

Con una prosa en la que convergen sólidos conocimientos culturales y una manera fresca de presentar las temáticas (la mayor parte de las veces en un tono coloquial) el destacado investigador pinareño, se adentra tanto en zonas poco divulgadas como en otras bien conocidas cosechando en ambas igual éxito. La calve, en mi opinión, estriba en que dibuja cada situación de manera honesta, sin intentar acomodar lo que aconteció a un criterio preconfigurado.

El prestigioso profesor universitario surca las aguas del tiempo sin extravíos porque domina la manera en que se interrelacionan personajes y contextos históricos. No aplica por tanto, un instrumental analítico rígido que le impida apreciar en toda su dimensión el objeto de estudio, sino que es capaz de sumergirse en las etapas que examina —en las que el béisbol nunca pierde el protagonismo— con el propósito de pintar un cuadro desde la más completa gama de colores posibles.

A diferencia de varias de sus obras precedentes, con un eje central en torno a una figura o asunto específico (pienso, por ejemplo, en las biografías sobre Luis Giraldo Casanova, Omar Linares, Alfonso Urquiola o Pedro Luis Lazo) la que tenemos ahora en nuestras manos tiene un carácter polivalente, aspecto que la dota de especial atractivo. En sus páginas es palpable el entrecruzamiento de fechas, situaciones y personajes, de aquí y acullá, todos ellos uncidos por la magia de bolas y strikes.

En la estructura hay 6 secciones principales las cuales contienen 60 trabajos de la más variada naturaleza.  Desde el pórtico (reflexionar tomando como epicentro un artículo de la Dra. Graziella Pogolotti) hasta el epílogo, el avezado ensayista se mueve entre mitos y realidades, con la certeza de que desanda una parte imborrable de nuestro imaginario como nación.

No es el texto una pesquisa arqueológica. Tampoco amontonamiento de datos, ordenados de forma fría. La pelota, siempre viva, es dinamismo, crecimiento, despegue. Desde su punto de partida, sesquicentenario para nosotros, hasta el presente (en que deseábamos que Granma alzara el trofeo en Guadalajara, con el aliciente de rendir homenaje a un certamen cuya primera edición organizamos en la capital de todos los cubanos en 1949, con unos alacranes azules en lo más alto del podio) ha sido una travesía plagada de situaciones de toda índole, en la que jamás el resultado es el naufragio.

Osaba, galardonado por demás dentro y fuera de nuestras fronteras, escribe valiéndose de todos los recursos literarios a mano. Como los lanzadores que venera en estas páginas (Camilo Pascual, Pedro Ramos, Miguel Ángel Cuéllar, Luis Tiant, Braudilio Vinent o Pedro Luis Lazo) mezcla la ficción y la realidad con el ímpetu en que un serpentinero combina desde el montículo rectas, sliders, sinkers o screwball.

Su arsenal es lícito tanto mediante la aseveración mejor documentada, como en la duda a esta altura de la vida, sobre si vio a Ramos, galán de desempeño intenso fuera de los diamantes, cuando se acercó a un grupo de niños vueltabajeros bajándose de un Pontiac verde descapotable, o en otro auto con techo.

En estas páginas se habla lo mismo de Joe Mac Graw bautizando a Méndez como un Diamante Negro, o de Connie Mack y Buck Leonard alagando a Dihigo, que de la afirmación del presidente John F. Kennedy durante la crisis de octubre, de que la situación se le presentó más difícil que las curvas de Camilo Pascual. De igual manera sobre la vista de águila de Asdrúbal Baró para apreciar que el pequeño Urquiola sería un gran pelotero y no un basquetbolista, aunque su matrícula en la EIDE pinareña fuera —invocando a René Navarro— en el más espectacular y creativo de los deportes de equipo.

Aquí están, con brillo propio, entre muchos, Cristóbal Torriente, Alejandro Oms, Adolfo Luque, Alex Pompez, Conrado Marrero, Felo Ramírez, Willie Miranda, Orestes Miñoso, Tony Oliva, Natilla Jiménez, Antonio Muñoz, Orestes Kindelán y Ty Cobb, Babe Ruth y Jackie Robinson en su peregrinar habanero. Asimismo el cobrero Alarcón, Fidel Linares, horcón de una familia prominente, Maximiliano Gutiérrez, Faustino Corrales y Alexander Ramos —con récords que no se vislumbran sean desafiados en la hora actual de los jugadores antillanos—, Eddy Martin con la sapiencia que acumuló durante décadas y de Amado Maestri, umpire incorruptible. También las reverencias al danzón, con Faílde y Arcaño en su cenit y al son y la rumba, con Juan Formell y los Muñequitos de Matanzas en un pedestal especial.

En estas hojas se condensan valoraciones y anécdotas de la pelota profesional y amateur cubana prerrevolucionaria, los torneos en México, Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, las ligas negras, circuitos menores y la Gran Carpa en los Estados Unidos, así como de nuestras Series Nacionales, desde que Fidel las inaugurara el 14 de enero de 1962.

Como el filósofo medieval, Osaba no quiere llorar o reír, quiere comprender y esa mirada ecuménica, que en nada niega se tenga criterios sólidos, le permite ponderar en la distancia las decisiones tomadas por varios de sus ídolos en momentos cruciales. La historia no se escribe en modo subjuntivo (que habría pasado si esto otro no hubiera acontecido) pero también es válido que, desde lo íntimo de los recuerdos, nos preguntemos cual pudo ser el derrotero si otra variable se modificara.

Sin en un tema se aborrecen los lugares comunes es en la pelota.  Osaba entiende que una frase manida, traída por los pelos, es un pecado capital dentro del templo beisbolero. Ello lo lleva a tomar partido, con argumentos, cuando realiza alguna propuesta.

Polemista de la gorra a los spikes asume el riesgo de proponer un todos estrellas desde el escalpelo que le brindan más de seis décadas observando cuanto acontece en terrenos de varias latitudes.

En un país con millones de all star posibles (cada aficionado es al mismo tiempo timonel de su novena de ensueño) el especialista conforma su line up en el que tienen cabida los más excelsos de los jugadores que su retina captó. Aquí Osaba sufre un desgarramiento (muestra al mismo tiempo de que sus sentimientos no lo hacen atrincherarse a ultranza en una posición) pues, aunque siempre ha dicho que el pelotero que más admira se llama Alfonso Urquiola (aun cuando sabe los números galácticos que respaldan las hojas de servicio de Linares y Casanova) coloca a Tony Taylor en la defensa del segundo cojín.

Cada libro es un parto, un alumbramiento que se corona cuando el lector discrepa y asiente con la letra impresa. A partir de ese momento (más bien desde que hace cómplice de la idea inicial a los más cercanos colaboradores) el texto deja de ser suyo.

Pasiones y leyendas… tendrá resonancias más allá de los espacios atléticos. Para fortuna de los que amamos esta disciplina la pelota no languidecerá en nuestro archipiélago. Cada vez que un pequeño diga ¿Papá, cuál es el número de Donald Duarte, Frederich Cepeda, Alexander Malleta, Yurisbel Gracial, Raúl González o Lázaro Blanco? ¿Con quién jugaba Alaín Sánchez antes de estar con los Alazanes? ¿Lázaro Valle, Javier Méndez, Víctor Mesa, Pedro Medina, Jorge Luis Valdés y Orestes Kindelán ya se retiraron? el espíritu de esta leyenda se agigantará.

Enhorabuena para Osaba, quien no deja de lanzar por el centro de la goma y poner la esférica a volar por encima de las cercas. Play ball y congratulaciones para un texto mucho más importante hacia el futuro.

Se han publicado 28 comentarios



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  • Ricardo dijo:

    Excelente artículo, de todas formas quería aprovechar y decirle a Hassán que lo que él avizoró sobre la Pizarra del Latino, parece que finalmente será realidad

    • Intrépido dijo:

      .. no he leido el artículo y me precipité a comentar, Hassan, realmente muchos te hemos extrañado, mucho nos hemos preguntado por qué desapareciste de un momento a otro de las vista pública¡? es que sin ser muy politico ni militante cerrao, pienso que personas como usted hacen falta verlas en lugares importantes, la juventud con fervor, es lo que mas necesitamos, de verdad !! saludos desde el Guaso

  • LUIS ARMANDO TAMAYO LLORENTE dijo:

    Hasan Pérez cuanto tiempo sin saber de usted !! En nuestros años jovenes escuchábamos tus discursos enardecidos!!!!! Nunca más supimos de ti .. Bienvenido una vez más a la luz pública, al mundo de polémicas y desventuras!

  • El Hobbit dijo:

    ¡Que prosa!!! Que manera de gastar tinta bytes por el simple gusto de hacerlo…

    • Amaya dijo:

      Disculpe con todo respeto, pero lo superfluo aqui y lo sinsentido es su comentario

  • Adrián dijo:

    Hace ya un tiempo que Hassán viene publicando cosas. Muy bueno.

  • Abel dijo:

    Que bueno que se escriban libros como este, pero, sin demeritar el esfuerzo de este autor, creo que de inmediato lo que se impone es que alguien que pueda ser escuchado escriba sobre qué y cómo hay que hacer para que la pelota en Cuba vuelva a ser la pelota de Cuba.
    Es verdad que no podemos olvidar la historia, eso ni pensarlo es bueno, pero sólo hablando de historia no arreglamos el presente y en el presente tenemos un sinfín de problemas en la pelota cubana que nos molesta a todos, precisamente porque la pelota para nosotros es algo más que su título, bien ganado por cierto, de Deporte Nacional.
    Nos hace falta otro Juan Ealo para reorganizar la pelota en Cuba, otros Natilla Jiménez y otros Edy, Salamanca y Héctor por sólo mencionar algunas personas que han tenido el don de emitir un comentario y poner a pensar a medio país.
    No es con historia y muchísimo menos con paternalismo como los que se han leído en la prensa cubana de estos días, algunos rayando en la creencia de que en Cuba somos tontos los que seguimos el Beibol, con la actuación de nuestro equipo nacional, Alias Granma, en la reciente serie del caribe que se va a arreglar la pelota en Cuba.
    No soy de los que piensa que siempre tenemos que ganar en cualquier campeonato, eso es una utopía barata, el problema es perder o ganar pero jugando como se juega a la pelota de verdad, si eso se hace, entonces perder no duele tanto y ganar es alcanzar el cielo

  • Wilfredo MB dijo:

    Hassán, las gracias sinceras por este artículo sobre nuestro deporte nacional y también por alabar esta obra de Martínez de Osaba. Casi “tiraste un juego perfecto” si no fuera por dos errorcitos ortográficos. Discúlpame, pero eso de estar “cazando gazapos” es mi fuerte. Espero que podamos seguir contando con escritos tan interesantes como este. Saludos desde Pinar del Río.

  • RONY9 dijo:

    Y usted esta ¨vivo¨, la verdad que pensé que ya no estaba entre nosotros, buen artículo, siga escribiendo, que se le da bien

  • danielito dijo:

    Hola, les soy sincero, ni he leido aun el articulo pero viendo solo al autor inmediatamente lo abri y vine directo a los comentarios, soy un amigo y admirador de adolescencia juvenil de hassan y el unico hecho de ver su nombre otra vez me llena de orgullo y regocijo y por este medio quisiera agradecerle el permitirme otra vez gozar de sus ideas y muy buenos razonamientos sea el tema cual fuere pk se lo inteligente y analista que es, estuvimos juntos en muchos eventos cuando dirigia la feu y conozco de su exactitud, saludos hermano, que viva nuestra patria primero.

  • Katia Armenteros dijo:

    Hoy a Cuba están llegando los peloteros cubanos desertores y traidores que abandonaron delegaciones y renunciaron a su nacionalidad.Pero claro,ahora son adinerados y millonarios y pertenecen a una casta superior.Y los valores del baseball revolucionario?

    • el killer dijo:

      Por personas como ud q no pueden ver mas alla de sus narices es q continuan los problemas, el deporte sufre de muuuuchasssss carencias empezando por los mismos comentaristas q en ocasiones nos hace ver aburrido el encuentro (me refiero a la pelota), no es fácil ver personas con su criterio cuando Cuba intenta establecer relaciones con los Estados Unidos, los valores? Están ahí mismo en la casta esa q tu misma le pones, lucharon por esa casta y ahora quieren dejarla donde hay muchos q saben q la necesitan incluyendo familiares, donde están sus raíces, donde seguro estoy q muchos quieren volver, y q vamos a hacer? Cerrarle las puertas cuando mas necesitamos de ellos y ellos de nosotros? Pq no me vaya a decir q con las decisiones q se toma en los juegos de pelota y con los pocos pelotero buenos q tenemos vamos a ganar algún evento internacional? Esta tela tiene mucho por donde cortar pero creo q vasta.

      • Fito dijo:

        Mi amigo ,los valores y el mas importante el amor a la patria, florecen cada vez que Cuba gana al gun torneo de algun deporte. Eso es lo que hay que rescatar. Demoles la oprtunidad a todos, incluyendo la oprtunidad de ayudar a su pais o a su deporte en Cuba. Lei que Maya no queria pitchar a Granma, porque?, no sera porque siente muy fuerte el nombre de Cuba a pesar de haber abandonado Cuba?. Los tiempos cambian y para mi lo mas importantes es recatar no solo la pelota, sino todos los deporte que nos hicieron soñar.

    • Edmundo Garcia dijo:

      Katia. Quién le dijo a usted que esos peloteros habían “renunciado” a su nacionalidad?

  • lazaro miranda dijo:

    KATIA ARMENTEROS: no juzgues, cada cual tiene sus motivos. cuando lo del mariel, una mujer por mi casa, se ensañaba en los actos de repudio con quienes se iba. dias mas tarde, su hijo se fue tambien.

  • RARJ dijo:

    ¡¿“Ametralladora” Perez?!
    Un muchacho de buen pulso
    Que en materia de discurso
    Cumplìa bien los deberes.
    Por tu escrito veo que eres
    Del tema conocedor,
    Ojala que tu clamor
    Se convierta en una aldaba
    Y que este libro de Osaba
    Mejore a nuestro beisbol.

    • el killer dijo:

      ojala a Katia le lleguen estos versos, para q vea una forma mas de defender nuestro deporte, con cartas sobre la mesa, papelitos hablan, Cuba dice, en fin con todos los espacios abiertos a la critica y autocritica.

    • Prusy Padrón dijo:

      Qué lindo estos versos y yo que lo conozco bien, se que se lo merece, porque de verdad siempre ha sido fiel a sus principios y también es un buen conocedor del beisbol y también de otros deportes.

  • BCplaza dijo:

    Katia quisiera saber que edad tiene usted porque su comentario parace que aun vives en la guerra fria se te olvida que estos peloteros a los que tu le llamas desertores son cubanos igual que tu y que la determinacion que tomaron un dia no los marca de por vida donde esta su sentido de perdon, fueron muchos de ellos los que llenaron de gloria nuestro beisbol, que por cierto muchas faltas que nos hacen porque ya no recuerdo cuando fue el ultimo torneo que ganamos fuera de casa .
    Recuerde usted que aqui hablamos de deporte no de politica y yo al igual que usted soy un joven con principios revolucionarios pero eso no me da el derecho a recriminarlos como trata de hacer usted con su comentarios .

  • el pilo dijo:

    sorpresa para todo el publico el comentario de uno de las mas elocuentes personajes de la decada de los 2000 que aunque no sea costumbre felicitarlo por su prosa muy bien redactada y con sapiencia sobre el tema

  • vircolin dijo:

    Es una pena que un artículo que se supone sea leido por personas de distinto grado de instrucción se encuentre lleno de palabras que no todos entienden, la sencillez en el lenguaje es la divisa que ha hecho triunfar a los comunicadores pues las grandes masas de lectores tienen diferente grado de conocimientos y es precisamente para esa generalidad que se escribe. la cultura no está solo en lo rebuscado del lenguaje, también es parte de ella hacerse entender por todos.

  • Angel dijo:

    Vircolin bateaste un flay,¿entendiste?. los valores están ahí Katia, como debemos incluir también el perdón.

  • Adela dijo:

    Hola Hassan. Soy una persona mayor que pude observarte cuando siendo muy joven te dirigías al pueblo con tu energico y encendido verbo. Desde entonces demostraste siempre poseer sólidos conocimientos y cultura. Sigo CUbadebate y he podido ver que han publicado algunos trabajos tuyos y ahí han reflejado que te hiciste historiador, profesor, incluso investigador y me di cuenta que mis apreciaciones estaban en lo correcto. Te felicito por este excelente artículo que dice mucho de tu sensibilidad y sencillez por acercarte a la vida y la obra de un historiador de provincia, en algún modo desconocido, eso lo hacen muy pocos y que conste que soy habanera. Lamento que algunos utilicen este espacio para lanzar improperios y no puedan ver la profundidad de lo que has escrito y la belleza en el lenguaje en el cual te has expresado. Sigue así Hassan en la misma trinchera. Este país necesita ahora más que nunca de jòvenes virtuosos e inteligente como tu.

  • Lisy dijo:

    Hassan como siempre. Excelente y certero en todo lo que comunicas demostrando cultura y prepración como pocos . Muchos éxitos, continúas siendo un ejemplo para mi generación.

  • Lisy dijo:

    Hassan excelente artículo. Como siempre demostrando tu inteligencia y cultura. Tienes la virtud de hacerlo tanto en de manera oral como escrita. Muchos éxitos. este país necesita ahora más que nunca jòvenes como tù. Eres un ejemplo para mi generación

  • RUBEN GONZALEZ RODRIGUEZ dijo:

    Muy de acuerdo con vircolin el lenguaje utilizado es muy rebuscado , no es para cualquier persona,dificil de entender hasta para un profesional ,personas con diferentes preparaciones instructiva leeran este artículo y seguro estoy que muchas cosas no las entienden.

  • Prusy Padrón dijo:

    Excelente artículo de un joven muy bien preparado, profesional y ante todo revolucionario, fiel a sus principios, amante y conocedor profundo del besibol, nuestro deporte nacional, defensor de todo lo que vaya en beneficio de nuestro pueblo, amigo de verdad sin condiciones, que merece ser reconocido porque es ejemplo de todos los jóvenes cubanos de estos tiempos, altruista, honesto y con muchos valores más que caracterizan a los hombres fruto de las enseñanzas de nuestro Líder, nuestro INVENCIBLE COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO. Gracias Hassan por mantenerte firme en tus actos y en tus ideas y por la hermosa presentación del libro de un coterráneo que enorgulloce a nuestra provincia de Pinar del Río.

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Hassán Pérez Casabona

⃰Licenciado en Historia; Máster en Seguridad y Defensa Nacional y Profesor Auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.

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