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Las 10 claves que explican el Nuevo Sistema Mundo

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Vamos hacia un mundo multipolar en el que los nuevos actores (China, Rusia, India) tienen vocación a constituir sólidos polos regionales. En la imagen los mandatarios de las naciones que integran el BRICS. Foto: Reuters.

Vamos hacia un mundo multipolar en el que los nuevos actores (China, Rusia, India) tienen vocación a constituir sólidos polos regionales. En la imagen los mandatarios de las naciones que integran el BRICS durante su última Cumbre. Foto: Reuters.

¿Cómo es el Nuevo Sistema Mundo? ¿Cuáles son sus principales características? ¿Qué dinámicas están determinando el funcionamiento real de nuestro planeta? ¿Qué características dominarán en los próximos 15 años, de aquí a 2030?

Para tratar de describir este Nuevo Sistema Mundo y prever su futuro inmediato, vamos a utilizar la brújula de la geopolitica, una disciplina que nos permite comprender el juego general de las potencias y evaluar los principales riesgos y peligros. Para anticipar, como en un tablero de ajedrez, los movimientos de cada potencial adversario.

¿Qué nos dice esa brújula?

El declive de Occidente

El “siglo americano” parece llegar a su final, a la vez que va desvaneciéndose el “sueño europeo”.

El “siglo americano” parece llegar a su final, a la vez que va desvaneciéndose el “sueño europeo”.

La principal constatación es: el declive de Occidente. Por vez primera desde el siglo XV, los países occidentales están perdiendo poderío frente a la subida de las nuevas potencias emergentes. Empieza la fase final de un ciclo de cinco siglos de dominación occidental del mundo. El liderazgo internacional de Estados Unidos se ve amenazado por el surgimiento de nuevos polos de poderío (China, Rusia, India) a escala internacional. El “desclasamiento estratégico” de Estados Unidos ha empezado. El “siglo americano” parece llegar a su final, a la vez que va desvaneciéndose el “sueño europeo”

Aunque Estados Unidos sigue siendo una de las principales potencias planetarias, está perdiendo su hegemonía económica en favor de China. Y ya no ejercerá su ‘hegemonía militar solitaria’ como lo hizo desde el fin de la guerra fría (1989). Vamos hacia un mundo multipolar en el que los nuevos actores (China, Rusia, India) tienen vocación a constituir sólidos polos regionales y a disputarle la supremacía internacional a Washington y a sus aliados históricos (Reino Unido, Francia, Alemania, Japón).

En tercera linea aparecen ahora una serie de potencias intermediarias, con demografías en alza y fuertes tasas de crecimiento económico, llamadas a convertirse también en polos hegemónicos regionales y con tendencia a transformarse, de aquí a 15 años, en un grupo de influencia planetaria (Indonesia, Brasil, Vietnam, Turquía, Nigeria, Etiopía).

Para tener una idea de la importancia y de la rapidez del desclasamiento occidental que se avecina, baste con señalar estas dos cifras: la parte de los países occidentales en la economía mundial va a pasar del 56% hoy, a un 25% en 2030… O sea que, en menos de quince años, Occidente perderá más de la mitad de su preponderancia económica… Una de las principales consecuencias de esto es que EE UU y sus aliados ya no tendrán los medios financieros para asumir el rol de gendarmes del mundo… De tal modo que este cambio estructural podría lograr debilitar durablemente a Occidente.

Imparable emergencia de China

Destaca, una vez más, el rol de China que emerge, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI.

Destaca, una vez más, el rol de China que emerge, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI.

El mundo pues se “desoccidentaliza” y es cada vez más multipolar. Destaca, una vez más, el rol de China que emerge, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI. Aunque el gigante asiático se halla lejos aún de representar un auténtico rival para Washington. La tensión interna de ese país causará, tarde o temprano, una quebradura que podría debilitar su potencia.

De todos modos, en 2016, los Estados Unidos siguen ejerciendo una indiscutible dominación hegemónica sobre el planeta. Tanto en el dominio militar (fundamental) como en varios otros sectores cada vez más determinantes: en particular, el tecnológico (Internet) y el soft power (cultura de masas). Lo cual no significa que China no haya realizado prodigiosos avances en los últimos treinta años. Nunca en la historia, ningún país creció tanto en tan poco tiempo.

Por el momento, mientras declina el poderío de Estados Unidos, el ascenso de China es imparable. Ya es la segunda potencia economica del mundo (delante de Japón y Alemania).

Para Washington, Asia es ahora la zona prioritaria desde que el presidente Obama decidió la reorientación estratégica de su política exterior. Estados Unidos trata de frenar allí la expansión de China cercándola con bases militares y apoyándose en sus socios locales tradicionales: Japón, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas. Es significativo que el primer viaje de Barack Obama, después de su reelección en 2012, haya sido a Birmania, Cambodia y Tailandia, tres Estados de la Asociación de naciones de Asia del Sureste (ASEAN), una organización que reúne a los aliados de Washington en la región, la mayoría de cuyos miembros tienen problemas de límites marítimos con Pekín.

Los mares de China se han convertido en las zonas de mayor potencial de conflicto armado del área Asia-Pacífico. Las tensiones de Pekín con Tokyo, a propósito de la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyú para los chinos). Y también la disputa con Vietnam y Filipinas sobre la propiedad de las islas Spratly está subiendo peligrosamente de tono. China está modernizando a toda marcha su armada. En 2012, lanzó su primer portaaviones, el Liaoning, y está construyendo un segundo, con la intención de intimidar a Washington. Pekín soporta cada vez menos la presencia militar de Estados Unidos en Asia. Entre estos dos gigantes, se está instalando una peligrosa «desconfianza estratégica» que, sin lugar a dudas, podría marcar la política internacional en esta región de aquí a 2030.

El terrorismo yihadista

Foto: Tomada de www.guioteca.com

Otra de las amenazas globales que nos indica nuestra brújula es el terrorismo yihadista practicado ayer por Al Qaeda y hoy por la Organización Estado Islámico. Foto: Tomada de www.guioteca.com

Otra de las amenazas globales que nos indica nuestra brújula es el terrorismo yihadista practicado ayer por Al Qaeda y hoy por la Organización Estado Islámico o Daesh (ISIS, en inglés). Las principales causas de ese terrorismo yihadista actual hay que buscarlas en los desastrosos errores y los crímenes cometidos por las potencias que invadieron Iraq en 2003. Además de los disparates de las intervenciones en Libia (2011) y en Siria (2014).

En Oriente Próximo se sigue situando el actual foco perturbador del mundo. En particular en torno a la inextricable guerra civil en Siria. Lo que está claro es que, en ese país, las grandes potencias occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia), aliadas a los Estados que más difunden por el mundo una concepción arcaica y retrógrada del islam (Arabia Saudíta, Qatar y Turquía), decidieron apoyar (con dinero, armas e instructores) a la insurgencia islamista sunní.

Estados Unidos constituyó en esa región un amplio «eje sunní» con el objetivo de derrocar a Bachar El Asad y despojar así a Teherán de un gran aliado regional. Pero el gobierno de Bachar El Asad, con el apoyo de Rusia e Irán, ha resistido y sigue consolidándose. El resultado de tantos errores es el terrorismo yihadista actual que multiplica los atentados odiosos contra civiles inocentes en Europa y Estados Unidos.

Algunas capitales occidentales siguen pensando que la potencia militar masiva es suficiente para venir a cabo del terrorismo. Pero, en la historia militar, abundan los ejemplos de grandes potencias incapaces de derrotar a adversarios más débiles. Basta recordar los fracasos norteamericanos en Vietnam en 1975, o en Somalia en 1994. En un combate asimétrico, aquél que puede más, no necesariamente gana. El historiador Eric Hobsbawn nos recuerda que “en Irlanda del Norte, durante cerca de treinta años, el poder británico se mostró incapaz de derrotar a un ejército tan minúsculo como el del IRA; ciertamente el IRA no tuvo la ventaja, pero tampoco fue vencido”.

Los conflictos de nuevo tipo, cuando el fuerte enfrenta al débil o al loco, son más fáciles de comenzar que de terminar. Y el empleo masivo de medios militares pesados no permite necesariamente alcanzar los objetivos buscados.

La lucha contra el terrorismo también está autorizando, en materia de gobernación y de política interior, todas las medidas autoritarias y todos los excesos, incluso una versión moderna del «autoritarismo democrático» que toma como blanco, más allá de las organizaciones terroristas en sí mismas, a todos los insumisos y protestatarios que se oponen a las políticas globalizadoras y neoliberales.

Hay crisis para largo…

Los países ricos siguen padeciendo las consecuencias del terremoto económico-financiero que fue la crisis del 2008.

Los países ricos siguen padeciendo las consecuencias del terremoto económico-financiero que fue la crisis del 2008.

Otra constatación importante: los países ricos siguen padeciendo las consecuencias del terremoto económico-financiero que fue la crisis del 2008. Por primera vez, la Unión Europea, (y el «Brexit» lo confirma), ve amenazada su cohesión y hasta su existencia. En Europa, la crisis económica durará al menos un decenio más, es decir hasta por lo menos 2025…

Decimos que hay crisis, en cualquier sector, cuando algún mecanismo deja de pronto de actuar, empieza a ceder y acaba por romperse. Esa ruptura impide que el conjunto de la maquinaria siga funcionando. Es lo que está ocurriendo en la economía mundial desde que estalló la crisis de las sub-primes en 2007-2008.

Las repercusiones sociales de ese cataclismo económico han sido de una brutalidad inédita: 23 millones de desempleados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres… Los jóvenes en particular son las víctimas principales; generaciones sin futuro. Pero las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las abandona al borde del camino.

La velocidad de la economía financiera es hoy la del relámpago, mientras que la velocidad de la política, por comparación, es la del caracol. Resulta cada vez más difícil conciliar tiempo económico y tiempo político. Y también crisis globales y gobiernos nacionales. Todo esto provoca, en los ciudadanos, frustración y angustia.

La crisis global produce perdedores y ganadores. Los ganadores se encuentran, esencialmente, en Asia y en los países emergentes, que no tienen una visión tan pesimista de la situación como la de los europeos. También hay muchos «ganadores» en el interior mismo de los países occidentales cuyas sociedades se hallan fracturadas por las desigualdades entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres.

En realidad, no estamos soportando una crisis, sino un haz de crisis, una suma de crisis mezcladas tan íntimamente unas con otras que no conseguimos distinguir entre causas y efectos. Porque los efectos de unas son las causas de otras, y así hasta formar un verdadero sistema. O sea, enfrentamos una auténtica crisis sistémica del mundo occidental que afecta a la tecnología, la economía, el comercio, la política, la democracia, la identidad, la guerra, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, etc.

Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo por un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los electrochoques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada… Todo ello constituye un desafío para las democracias. Porque ese terror se transforma a veces en odio y en repudio. En varios países europeos, y también en Estados Unidos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el refugiado, el diferente. Está subiendo el rechazo hacia todos los “otros” (musulmanes, latinos, gitanos, subsaharianos, “sin papeles”, etc.) y crecen los partidos xenófobos y de extrema derecha.

Decepción y desencanto

Foto: Samuel Corum/ Anadolu Agency/ Getty Images.

La irrupción del multimillonario Donald Trump en la carrera por la Casa Blanca constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Foto: Samuel Corum/ Anadolu Agency/ Getty Images.

Hay que entender que, desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido), ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la carrera por la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencias, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la ascensión de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha.

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la «rebelión de las bases». Mejor que nadie, percibió la fractura cada vez más amplia entre las élites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-burocracia de Washington, anti-medios y anti-Wall Street seduce, en particular, a los electores blancos, poco cultos, y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Seísmos y más seísmos

A este respecto podríamos decir que otra gran característica del Nuevo Sistema Mundo son los seísmos. Seísmos financieros, monetarios, bursátiles, seísmos climáticos, seísmos energéticos, seísmos tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos como el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, o, en otro sentido, el reciente golpe de Estado institucional en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff… Seísmos electorales como la reciente victoria del «no» en Colombia a los Acuerdos de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC; o el reciente «Brexit» en el Reino Unido, o el éxito de la extrema derecha en Austria, o la derrota de Angela Merkel en varias elecciones parciales en Alemania. O el enorme seismo que podría constituir efectivamente la eventual victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos

Acontecimientos imprevistos irrumpen con fuerza sin que nadie, o casi nadie, los haya visto venir. Hay una falta de visibilidad general. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza general. En muchos países, el Estado que protegía a los ciudadanos ha dejado de existir. Hay una crisis de la democracia representativa: “No nos representan!”, decían los “indignados”. La gente reclama que la autoridad política vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad. Se insiste en la necesidad de reinventar la política y de que el poder político le ponga coto al poder económico y financiero de los mercados.

Internet, el ciber-espionaje y la cieber-defensa

La capacidad en materia de espionaje de masas ha crecido también de forma exponencial.

La capacidad en materia de espionaje de masas ha crecido también de forma exponencial.

El Nuevo Sistema Mundo también se caracteriza por la multiplicidad de rupturas estratégicas cuyo significado a veces no comprendemos. Hoy, Internet es el vector de la mayoría de los cambios. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información, con la desmaterialización y la digitalización generalizadas, y con la explosión inaudita de las redes sociales. Más que una tecnología, Internet es un actor fundamental de las crisis. Basta con recordar el rol de WikiLeaks, Facebook, Twitter y las demàs redes sociales en la aceleración de la información y de la conectividad social a través del mundo.

De aquí a 2030, en el Nuevo Sistema Mundo, algunas de las mayores colectividades del planeta ya no serán países sino comunidades congregadas y vinculadas entre sí por Internet y las redes sociales. Por ejemplo, ‘Facebooklandia’: más de mil millones de usuarios… O ‘Twitterlandia’, más de 800 millones… Cuya influencia, en el juego de tronos de la geopolítica mundial, podría revelarse decisivo. Hoy, las estructuras de poder se difuminan gracias al acceso universal a la Red y el uso de nuevas herramientas digitales.

Por otra parte, por las estrechas complicidades que algunas grandes potencias han entablado con las grandes empresas privadas que dominan las industrias de la informática y de las telecomunicaciones, la capacidad en materia de espionaje de masas ha crecido también de forma exponencial. Las mega empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y más recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la política exterior. Esta relación se ha convertido en una evidencia. Comparten las mismas ideas políticas y tienen idéntica visión del mundo. En última instancia, los estrechos vínculos y la visión común del mundo, por ejemplo, de Google y la Administración estadounidense están al servicio de los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos.

Esta alianza sin precedentes –Estado + aparato militar de seguridad + industrias gigantes de la Web- ha creado un verdadero imperio de la vigilancia cuyo objetivo claro y concreto es poner Internet bajo escucha, todo Internet y a todos los internautas, como lo denunciaron Julian Assange y Edward Snowden.

El ciberespacio se ha convertido en una especie de quinto elemento. El filósofo griego Empédocles sostenía que nuestro mundo estaba formado por una combinación de cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Pero el surgimiento de Internet, con su misterioso “interespacio” superpuesto al nuestro, formado por miles de millones de intercambios digitales de todo tipo, por su roaming, su streaming y su clouding, ha engendrado un nuevo universo, en cierto modo cuántico, que viene a completar la realidad de nuestro mundo contemporáneo como si fuera un auténtico quinto elemento.

En este sentido, hay que señalar que cada uno de los cuatro elementos tradicionales constituye, históricamente, un campo de batalla, un lugar de confrontación. Y que los Estados han tenido que desarrollar componentes específicos de las fuerzas armadas para cada uno de estos elementos: para la tierra: el ejército de Tierra; para el aire, el ejército del Aire; para el agua, la Armada; y, con carácter más singular, para el furgo: los bomberos o “guerreros del fuego”. De manera natural, desde el desarrollo de la aviación militar en 1914-1918, todas las grandes potencias están añadiendo hoy, a los tres ejércitos tradicionales y a los combatientes del fuego, un nuevo ejército cuyo ecosistema es el quinto elemento: el ciberejército, encargado de la ciberdefensa, que tiene sus propias estructuras orgánicas, su Estado mayor, sus cibersoldados y sus propias armas: superordenadores preparados para defender las ciberfronteras y llevar a cabo la ciberguerra digital en el ámbito de Internet.

Una mutación del capitalismo: La economía colaborativa

Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68 mil millones de dólares y opera en 132 países.

Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68 mil millones de dólares y opera en 132 países. Foto: Vanguardia.

Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo también están cambiando. Se impone poco a poco la idea de que la opción más inteligente hoy es usar algo en común, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economía basada en la sumisión de los consumidores y en el antagonismo o la competición entre los productores, y pasar a una economía que estimula la colaboración y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo que está operando, ante nuestros ojos, una nueva mutación.

Es un movimiento irresistible. Miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se están expandiendo a toda velocidad. La cantidad de bienes y servicios que pueden alquilarse o intercambiarse mediante plataformas online, ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es ya literalmente infinita.

A nivel planetario, esta economía colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al año. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68 mil millones de dólares y opera en 132 países. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a más de 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitación) más de 30 mil millones de dólares, o sea más que los grandes grupos Hilton, Marriott o Hyatt.

A este respecto, otro rasgo fundamental que está cambiando –y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo–, es el sentido de la propiedad, el deseo de posesión. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducían la ambición esencial de una época en la que el tener definía al ser. Acumular “cosas” (viviendas, coches, neveras, televisores, muebles, ropa, relojes, libros, cuadros, teléfonos, etc.) constituía para muchas personas la principal razón de la existencia. Parecía que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesión era inherente al ser humano.

La economía colaborativa constituye pues un modelo económico basado en el intercambio y la puesta en común de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira de las utopías del compartir y de valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y también del espíritu de gratuidad, mito fundador de Internet. Su idea principal es: “lo mío es tuyo” , o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto básico es el trueque. Se trata de conectar, por vía digital, a gente que busca “algo” con gente que lo ofrece. Las empresas más conocidas de ese sector son: Uber, Airbnb, Netflix, Blabacar, etc.

Muchos indicios nos conducen a pensar que estamos asistiendo al ocaso de la segunda revolución industrial, basada en el uso masivo de energías fósiles y en unas telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economía colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar.

Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en la amenaza principal para la sobrevivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecológicos inherentes al modelo de hiperproducción y de hiperconsumo globalizado. Ahí también, la economía colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.

En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites políticas, financieras, mediáticas y bancarias, la economía colaborativa parece aportar respuestas a muchos ciudadanos en busca de sentido y de ética responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de teorías comunitarias y de ambiciones socialistas. Pero que son hoy –que nadie se equivoque– el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente periodo ultraliberal.

Nuestra brújula también nos señala la aparición de tensiones entre los ciudadanos y algunos gobiernos en unas dinámicas que varios sociólogos califican de ‘post-políticas’ o ‘post-democráticas’… Por un lado, la generalización del acceso a Internet y la universalización del uso de las nuevas tecnologías están permitiendo a la ciudadanía alcanzar altas cuotas de libertad y desafiar a sus representantes políticos (como durante la crisis de los «indignados»). Pero, a la vez, estas mismas herramientas electrónicas proporcionan a los gobiernos, como ya vimos, una capacidad sin precedentes para vigilar a sus ciudadanos.

Amenazas no militares

Imagen tomada de lopezdoriga.com

“Google y Facebook, poseen montañas enteras de bases de datos, y manejan en tiempo real mucha más información que cualquier gobierno”. Imagen tomada de lopezdoriga.com

“La tecnología –señala un reciente informe de la CIA– continuará siendo el gran nivelador, y los futuros magnates de Internet, como podría ser el caso de los de Google y Facebook, poseen montañas enteras de bases de datos, y manejan en tiempo real mucha más información que cualquier gobierno”. Por eso, la CIA recomienda a la administración de EE.UU. que haga frente a esa amenaza eventual de las grandes corporaciones de Internet activando el Special Collection Service, un servicio de inteligencia ultrasecreto -administrado conjuntamente por la NSA (National Security Service) y el SCE (Service Cryptologic Elements) de las Fuerzas Armadas- especializado en la captación clandestina de informaciones de origen electromagnético. El peligro de que un grupo de empresas privadas controle toda esa masa de datos reside, principalmente, en que podría condicionar el comportamiento a gran escala de la población mundial e incluso de las entidades gubernamentales. También se teme que el terrorismo yihadista sea sustituido por un ciberterrorismo aún más sobrecogedor.

La CIA toma tanto más en serio este nuevo tipo de amenazas que, finalmente, el declive de Estados Unidos no ha sido provocado por una causa exterior sino por una crisis interior: la quiebra económica acaecida a partir de 2007-2008. El informe insiste en que la geopolítica de hoy debe interesarse por nuevos fenómenos que no poseen forzosamente un carácter militar. Pues, aunque las amenazas militares no han desaparecido, algunos de los peligros principales que corren hoy nuestras sociedades son de orden no-militar: cambio climático, mutación tecnológica, conflictos económicos, crimen organizado, guerras electrónicas, agotamiento de los recursos naturales…

Sobre este último aspecto, es importante saber que uno de los recursos que más aceleradamente se está agotando es el agua dulce. En 2030, el 60% de la población mundial tendrá problemas de abastecimiento de agua, dando lugar a la aparición de “conflictos hídricos”… En cuanto al fin de los hidrocarburos en cambio, gracias a las nuevas técnicas de fracturación hidráulica, la explotación del petróleo y del gas de esquisto está alcanzado niveles excepcionales. Ya Estados Unidos es casi autosuficiente en gas, y en 2030 podría serlo en petroleo, lo cual tiende a abaratar sus costes de producción manufacturera y exhorta a la relocalización de sus industrias. Pero si EE.UU. –principal importador actual de hidrocarburos- deja de importar petroleo, es de prever que los precios del barril se reducirán. ¿Cuáles serán entonces las consecuencias para los grandes países exportadores?

Hacia el triunfo de las ciudades y de las clases medias

En 2030, los habitantes del planeta seremos ocho mil 500 millones. Foto tomada de elmonomundo.com.

En 2030, los habitantes del planeta seremos ocho mil 500 millones. Foto tomada de elmonomundo.com.

En el mundo hacia el que vamos, el 60% de las personas vivirán, por primera vez en la historia de la humanidad, en las ciudades. Y, como consecuencia de la reducción acelerada de la pobreza, las clases medias serán dominantes y triplicarán, pasando de los 1.000 a los 3.000 millones de personas. Esto, que, en sí, es una revolución colosal, acarreará como secuela, entre otros efectos, un cambio general en los hábitos culinarios y, en particular, un aumento del consumo de carne a escala planetaria. Lo cual agravará la crisis medioambiental.

En 2030, los habitantes del planeta seremos ocho mil 500 millones pero el aumento demográfico cesará en todos los continentes menos en África, con el consiguiente envejecimiento general de la población mundial. En cambio, el vínculo entre el ser humano y las tecnologías protésicas acelerará la puesta a punto de nuevas generaciones de robots y la aparición de “superhombres” capaces de proezas físicas e intelectuales inéditas.

El futuro es muy pocas veces predecible. No por ello hay que dejar de imaginarlo en términos de prospectiva. Preparándonos para actuar ante diversas circunstancias posibles, de las cuales una sola se producirá. La geopolítica es una herramienta extremadamente útil. Nos ayuda a tomar conciencia de las rápidas evoluciones en curso y a reflexionar sobre la posibilidad, para cada uno de nosotros, de intervenir y fijar el rumbo. Para tratar de construir un futuro más justo, más ecológico, menos desigual y más solidario.

Se han publicado 60 comentarios



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  • jcrt dijo:

    Claves??????

  • Henry. dijo:

    Excelente trabajo de Ramonet

  • Miguel dijo:

    Excelente artículo.

  • EddySS dijo:

    Falta la mentira, el engaño y la corrupción como tendencia mundial en la manipulación de las riquezas, los intereses y el poder mediático

  • Yasser dijo:

    Muy buen artículo. Me gustaría que escribiera más sobre la economía colaborativa.

  • Efrain dijo:

    Genial profesor

  • Eperitista dijo:

    Muy buen artículo

  • Juan José dijo:

    Ignacio, muy oportuno, claro e importante su artículo, éste nos lleva a analizar y evaluar las posibilidades que tendremos en el futuro que se nos avecina, esperemos no obstante que a pesar de todas las dificultades y errores de la humanidad las condiciones actuales nos lleven a un mundo mejor y las amenazas actuales sean convertidas en factores que propicen el crecimiento y el bienestar y sobre todo la paz y el amor entre los seres humanos.

  • tom@s Mesa dijo:

    Excelente artículo!!!

  • El peseta dijo:

    Lol China va camino hacia la autodestrucción se imaginan como esta ese país en estos momentos de sucio y contaminado que tienes que salir a la calle con la boca tapada pk sino te mueres así literalmente de fácil,se imaginan en el 2030 o 2050? Parece que eso no lo vio ramonet en su articulo. Otra cosa China le debe ese desarrollo a los EEUU que los pusieron en el mapa económico mundial ,recuerden que habían millones de chinos y los hay todavía viviendo en árboles y cuevas,el día que los EEUU levanten el pie de ese putrefacto país esa día colapsaran,a ramonet parece que se le olvido que EEUU tiene 4 millones de compañías en China que son el verdadero motor impulsor de su economía el día que digan “REGRESEN” que se van hacer los chinos? Los chinos no se inventan nada desde el papel y la pólvora de eso hace ya casi un milenio,yo me pregunto cuando van a parar de copiar y plagiar a Europa y a EEUU cuando? Cuando se van a inventar algo que venga de sus propios cerebros? Cuando?

    • Dany dijo:

      Excelente, mejor no lo pudo decir usted de China. Ese es el valor de ser una persona bien informada, ahora espere ataques de los q son leen diarios en blanco y negro.

    • Anahi dijo:

      China no sólo inventó la pólvora y el papel cuando eeuu ni siquiera era un proyecto, y europa andaba en la edad oscura (tanto así que marco polo fue el único europeo que viajó a china gracias a las caravanas musulmanas). También fue el origen de la llamada revolución industrial. Sí, los chinos producían acero desde el siglo II, y hasta el siglo XIX fue el principal productor. Recién a mediados del siglo XIX ,la producción de acero de gran bretaña y eeuu “”juntos”” superaron la producción china. Eso sólo por dar un ejemplo.
      No sé si usted sabe – es una manera elegante de dirigirme- que el poder financiero en china está “en manos del estado”, es decir de los propios chinos -cosa que no pasa en ningún otro país del mundo-, y que china es “dueña” de la deuda yankee…
      No soy futuróloga, no sé que pueda pasar en el futuro, pero por cierto, usted ni siquiera conoce el mundo en el que vive.
      Slds.

      • Pelagio Aliaga dijo:

        Muy buen artículo, veo que no está inclinado hacía ningún lado, y que sólo es la mirada de alguien que ve el futuro con cierta inquietud.
        Inquietud por el devenir de las sociedades o masas que se deforman o dejan deformarse sin tomar en cuenta lo más importante, que es la conciliación del humano por el humano.
        Estoy de acuerdo en que la revolución que viene es la del cooperativismo positivo. En este articulo lo que no he visto, es algun comentario religioso, que por decirlo de alguna manera, es un gran peso, que nos tiene a todos ligados con los movimientos actuales.
        Espero que esa mirada pluralista, siga creando artículos preocupantes, para algunos y objetivos para otros, gracias.

    • Anahi dijo:

      PS: dejé dos frases inconclusas.
      1) marco polo que viajó a china gracias a las caravanas musulmanas -no podría haber llegado de otra manera-, no sabía explicar “con qué pagaban” los chinos, porque no sólo no conocía el papel, tampoco la imprenta. Y los chinos ya imprimían papel moneda desde el siglo IX.
      2) la fábrica del famoso acero inglés de sheffield fue instalado por ingenieros chinos.
      Puede leer a John M. Hobson y a Joseph Needham para informarse.

    • shkval dijo:

      hola

      a proposito de la copiadera que tienen los chinos, aqui en occidente solo se ocupan de presentarnos la parte oriental del desarrollo que rondan entre 200 y 300 millones de personas, pero no nos presentan la parte del centro y la occidental con aprox de 1200 millones, en esos lares lo que se vive es el paleolitico del medioevo, esas cosas tambien hay que decirlas.

      saludos cordiales

    • rdamian dijo:

      Al parecer Ud es de esos ciudadanos que menciona Ramonet en el artículo que son presa del miedo y que se han llenado de odio hacia “los otros”.

      Le puedo asegurar que por mucho odio que destile (parece que Ud ha visitado China para decir que es un país “putrefacto”), no va a cambiar el hecho de que la economía China esté sobrepasando a la de EE.UU y que es un actor global establecido.

      Por otra parte, actualice su conocimiento sobre China. Hace mucho rato que dejaron de ser copiadores y están innovando en prácticamente todas las ramas de la economía. Le dejo algunos artículos que busqué rapidito en Google acerca del mundo digital:
      http://www.csmonitor.com/Technology/2015/0304/China-s-Huawei-looks-to-win-over-US-phone-shoppers

      http://europesworld.org/2014/10/09/how-china-leapfrogged-the-west-on-internet-innovation/

      Tenga cuidado no se infarte, lo más probable es que tenga muchas cosas -putrefactas- a su alrededor.

      • Pioneer dijo:

        ud sabe en que moneda estan las reservas chinas , por si no lo sabe se lo digo en dolares , el mundo actual , no se de aqui a 100 años eso ni “dios” lo sabe , pero el actual necesita EEUU como hegemon puesto que eso estabiliza impulsa y compulsiona la economia mundial , es como el pátron , el que marca el punto de rumbo , y ademas de lo economico estan las demas guias sociales , indaguese por dentro y preguntese que patron de persona ud sigue , ya se que me va a decir que por el monopolio occidental de la información de los conceptos , por la colonizacion cultural occidental y demas pero en la practica el 99% de las personas persiguen los habitos occidentales incluyo ahi los chinos donde lo interesante en los lugares de desarrollo es el carro tipo occidental , el modo de vida occidental y la apariencia occidental y eso no se cambia en unos años como sueñan muchos , eso se cambia con mucho tiempo y mucha convulción , de que cambiará , claro , desaparecio el imperio romano al cual le debemos casi toda nustra cultura pero del que nadie ya se acuerda mas que cuando estudiamos derecho romano o historia general del derecho , o historia propiamente dicha , nadie se acuerda del Gran Kan y los mongoles son hoy un pueblo casi ni mensioando en el mundo, todos los imperios hegemones pasan como pasará de seguro la vida misma del hombre al menos en este planeta y en esta galaxia pero eso tiene su tiempo y en mi humilde opinión Ramonet y ud estan mirando con los cristales muy empañados que casi son un espejo y no un lente.

    • Voz popular dijo:

      Su opinión está cargada de odio visceral en contra de China.

    • m&m dijo:

      Si hay muchas que copian, pero las empresas de avanzadas ya dejaron eso atras hace muchos años, pues saben que en el mercado “duro” eso no se acepta y no se pueden insertar, En su momento fueron copiadoras y seguidoras, hoy son lideres y algunas punta de lanza en las tecnologias mas avanzadas, que incluso muchas empresas de EEUU y Europa se han quedado atras.
      Lo de la contaminacion atmosferica, ha sido por el uso fundamentalmente del carbon del que tienen mucho, pero sabe que, en estos momentos se estan mviendocon fuerza a anergias renovables y no contaminantes asi que a sujetarse. Y sus vehiculos contaminan poco, la mayoria que usan no son de fabricacion china, he estado en una avenida en china con miiles de vehiculos y no se veia ni una voluta de humo, ha visto cualquier calle en la habana por ejemplo?, hay momentos que no ves de una acera a la otra por el humo de camiones y almendrones.
      Lo de las empresas de eeuu en china, eso les cosatria mucho, capitalistas al fin no quieren perder las ganancia de una mano de obra mas barata, pero sepa que ya los chinos poseen total, parcialmente o con intereses unas cuantas de las empresas mas importantes del mundo en muchos campos. asi que eso, habria que ver como pasaria.

    • Ra dijo:

      Usted da la impresión de conocer solo una peseta de la realidad actual de China. Su pensamiento está muy parcializado con los EEUU.

    • El espirituano dijo:

      La peseta, se ve claramente la poca información que tienes del tema y sobre todas las cosas el americanismo que te rodea, es innegable lo que dice el articulo y el que no lo ve de esa forma, tiene una venda en los ojos y las entendederas bloqueadas por la USA.

  • rolo dijo:

    DE VERDAD MUY INTERESANTE, UN ARTICULO COMPLETO SINCERAMENTE, SIN PALABRAS

  • José Maury dijo:

    Sin paz mundial, la humanidad no tiene futuro.

  • bivaldo dijo:

    Excelente artículo nos da una visión muy completa de las complejidades del Mundo actual en las que hay que estar muy bien preparados, gracias a Cubadebate.

  • Cayo jutia dijo:

    Así que Etiopía,Nigeria,Indonesia,Turquía y Rusia no?? Esta cómico eso sobretodo Rusia,una economía casi monoproductora que depende en absoluto casi del petróleo que tiene una economía minúscula enana que solamente Texas,New York y Florida son mas grandes y mas diversa que toda la de Rusia,da risa la parcialidad de este “profesor”

    • Voz popular dijo:

      Estados Unidos compra motores rusos para naves espaciales

      • gomez dijo:

        Tras la cancelación del Saturno V los EEUU renunciaron al desarrollo de motores potentes kerolox y desde entonces no han conseguido superar este desfase,pero no es que no los puedan hacer,es un proyecto muy costoso y se cree que estara listo para el 2019.pero por el momento los motores rusos son los mejores en precio y calidad.

      • el comejutias dijo:

        Quisiera rebatirle al Cabo Jutia …algunos datos actuales de la economía rusa “monoproductora” qué ridículo!!!…jajaja:
        Bien, Rusia a pesar de la crisis mundial y los bajos precios del petróleo, ha ido recuperando su puesto como gran potencia económica, ocupando actualmente el 7º puesto por su PIB, formando parte del grupo de las economías más poderosas del mundo. Rusia es el segundo productor mundial de petróleo tras Arabia Saudita. La Federación Rusa además es el primer productor mundial de gas natural, posee un 27,8% de las reservas mundiales probadas (unos 47.572 millones de m³). Un cuarto de la producción de gas en el mercado mundial corresponde al gas ruso. Rusia suministra más del 25% del petróleo de Europa y más del 40% del gas que consume. Algunos países europeos dependen totalmente del gas ruso, entre los más dependientes está Alemania la locomotora de la Unión Europea. Aparte del gas, petróleo y carbón, Rusia posee una gran cantidad de otros recursos naturales, minerales, metales, agua dulce y madera. Rusia tiene una extensa industria del hierro y acero. La anomalía magnética de Kursk es la mayor cuenca de mineral de hierro del mundo. Gran parte del mineral de hierro de Rusia es consumido por el mercado interno y se exporta a nivel internacional. Rusia es rica en oro y piedras preciosas que se producen en muchas regiones. Posee industrias manufactureras bien desarrolladas, como la aeronáutica, espacial, construcción de buques, química, ferroviaria, automovilística, electrónica, armamentística. Rusia ha presupuestado hasta 2020 unos 12.000 millones de dólares para el desarrollo y producción de aeronaves no pilotadas (drones). La Agencia Espacial rusa es, junto con la NASA, parte fundamental del programa de la Estación Espacial Internacional (ISS). Recién inauguró el cosmódromo Vostochni con el que Rusia pretende mantener su actual posición de líder mundial en la carrera espacial. El acero, el aluminio y la industria del níquel son algunas de las industrias del metal más importantes de Rusia, que también son una considerable fuente de ingresos. El ganado y los cereales son los principales productos agrícolas del país: las regiones del norte del país se centran en la ganadería, mientras que los territorios del sur están especializados en la producción de alimentos de grano. El sector eléctrico en Rusia es el mayor de Europa y el cuarto mayor del mundo, después de Estados Unidos, China y Japón. La producción de maquinaria es una de las más importantes industrias rusas. Aproximadamente un 23% del total de la industria rusa pertenece a este sector. La fabricación de aviones es un sector industrial importante en Rusia, da empleo a alrededor de 355.300 personas. La industria aeronáutica rusa ofrece una cartera de aviones militares competitivos a nivel internacional, tales como el MiG-29 y el Su-27, además de los nuevos proyectos como el Sukhoi Superjet 100 con los que se espera revivir las fortunas del segmento de la aviación civil. Rusia posee un desarrollado sistema global de telecomunicaciones, con un sistema de satélites llamado GLONASS que es el homólogo del GPS estadounidense y del Galileo europeo. Consta de una constelación de 31 satélites (24 en activo, 3 satélites de repuesto, 2 en mantenimiento, uno en servicio y otro en pruebas) situados en tres planos orbitales con 8 satélites cada uno y siguiendo una órbita inclinada de 64,8° con un radio de 25.510 km. La constelación de GLONASS se mueve en órbita alrededor de la Tierra con una altitud de 19.100 km (diecinueve mil cien kilómetros). Otros datos interesantes:
        1. En 2015 comenzó la construcción de un nuevo satélite que trabajará en la órbita geoestacionaria y tendrá un plazo de servicio de al menos 15 años, está destinado a la transmisión de datos a alta velocidad. Además, cubrirá las necesidades de abonados en comunicación telefónica y por videoconferencias y facilitará el acceso a Internet de banda ancha.
        2. Todos sabemos que los Estados Unidos no tienen capacidad propia para mandar un hombre al espacio desde que retiraron los transbordadores espaciales en 2011. La NASA tiene que pagar religiosamente a Rusia para que sus astronautas puedan viajar a la estación espacial internacional (ISS). Pero lo que no es tan sabido es la evolución del coste de este billete desde el momento preciso en el que se retiraron los transbordadores espaciales estadounidenses, así como el incremento continuo de ese coste a lo largo de los últimos años. Si en 2006 una plaza en una Soyuz le costaba a la NASA 21,3 millones de dólares, en 2018 cada asiento le saldrá por 82 millones. Es decir, un incremento del 384%. Es lo que da a Rusia poseer hoy el monopolio. Desde 2006 hasta 2018 la NASA habrá pagado a Rusia la friolera de 3.369 millones de dólares sólo por mandar astronautas. Esto viene a ser aproximadamente el 3% del presupuesto de la agencia espacial norteamericana del periodo, así que desde este punto de vista tampoco es tanto dinero teniendo en cuenta que de este modo se asegura la presencia estadounidense en el espacio. En teoría las naves privadas Dragon V2 de SpaceX y CST-100 Starliner de Boeing deben entrar en servicio progresivamente a partir de 2017 y eliminar esta dependencia, pero por si acaso aun así la NASA ha reservado siete asientos para sus astronautas en 2018.

    • Carlos dijo:

      Cayo Jutía, Rusia ¿monoproductor? Ñoooooo apretaste!!

  • Ernesto dijo:

    Maravilloso trabajo, muy claro.

  • Krissh dijo:

    Si todo eso está bastante completo, pero pienso que se sigue viendo a la sociedad de masas, a la cultura de masas, desde la perspectiva de concepto capitalista de gestión publicitaria y propagandista, como masa amorfa, envéz de como lo anunciaba Lenin o lo continuaban otros precursosres de sociedad y masa como fuerza motríz de procesos revolucionarios y catalizadores de igualdad, libertad y sobre todo emancipación…

    El redactor debe revisar la composición.

  • Inye dijo:

    Parece que para Ramonet, américa latina no tiene nada que aportar al cambio del mundo actual, salvo por su pronunciamiento acerca del restablecimiento de las relaciones de Cuba y EU, y el golpe de estado parlamentario en Brasil en lo que llamó como un terremoto geopolítico y un terremoto electoral lo sucedido en Colombia referente a los acuerdos de paz, no hace referencia ninguna sobre nuestra región, la única, que a pezar de conflictos diplomáticos y externos, y otros internos, poco desarrollo económico y desigualdad, es la región de mayor estabilidad y donde se manifiestan los mayores cambios sociales en lo que va de de siglo, eso sin mencionar que posee una de las mayores reservas de combustibles fósiles, petróle y gas, y acuíferas del mundo.

  • rdamian dijo:

    Exquisito

  • Lologeo dijo:

    Krissh…deberías ver a tu redactor interno

  • De todo un poco como locos.. dijo:

    Muy buen artículo!!.
    Trabajo en las ciencias, y la economía y la geopolítica no son para nada mi campo profesional. No obstante me intereso por el tema pues lo relaciono con el futuro, o sea, con la vida de mis hijas.
    Leer sobre estos temas, generalmente, me exige un esfuerzo extra para no perder el hilo, releer frases para logran entender. Este articulo lo leí de punta a cabo. Me enganchó, me dejó con ganas de más.
    Considero que es un material que debe de ser estudiado por todos los que habitamos “”nuestra única y contaminada, nave especial””. Sobre todo por aquellos que están al timón de nuestras sociedades.
    A partir de este análisis del profesor Ramonet, preguntémonos cuan de reales se ven nuestras planes a futuro. Creo que tenemos que ponernos las pilas para estar preparados para este “cambio de reglas de juego” que se nos avecina.

Se han publicado 60 comentarios



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Ignacio Ramonet

Ignacio Ramonet

Catedrático y periodista español residente en Francia, donde dirigió la revista Le Monde Diplomatique. Es el autor del libro “Cien horas con Fidel”.

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