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¿Se trata de símbolos?

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A propósito de un asunto en el que no es menester detenerse ahora, José Ortega y Gasset sostuvo: “una exageración es siempre la exageración de algo que no lo es”; es decir, de algo que no es una exageración. Si en nuestras circunstancias alguien afirmara: “Estamos muy mal en materia de símbolos”, podría pensarse que exagera, pero ¿significaría eso que su juicio carece por completo de base? ¿Terminaría ahí el problema? Es necesario ir más allá, y la cita del conocido pensador español se trae a colación con un propósito: parafrasearla y recordar que “un símbolo es siempre el símbolo de algo que no es un símbolo”.

Si los problemas que tengamos en la esfera simbólica se redujeran estrictamente a ella, bastaría para que requiriesen atención: que la historia de la humanidad esté marcada por símbolos supone que son dignos de tenerse en cuenta. Ellos resumen interpretaciones y conceptos, movilizan ánimos y avalan o reprueban actitudes, fijan tradiciones que los desbordan. Para oídos y sentimientos cubanos, el verso “Al combate corred, bayameses” ni se congeló en 1868 ni convoca solamente a un territorio del país.

No por mero capricho personal ante la imagen de la bandera de los Estados Unidos impuesta a Cuba por aquella potencia tras la intervención de 1898, Bonifacio Byrne exclamó en un poema que para el patriotismo revolucionario cubano sigue o debe seguir siendo un himno de pelea ideológica y emocional: “Que no deben flotar dos banderas / Donde basta con una: ¡la mía!”. La cita de una estrofa de ese poema por Camilo Cienfuegos del modo y en las circunstancias en que la hizo suya, evidencia que el texto rebasa épocas y visiones fácticas porque remite a una identidad que perdura: la patria que, dinámica y a veces amenazada, vive.

La invasión de Cuba por banderas británicas y españolas y, sobre todo, estadounidenses constituye un problema real que solo ingenuos, para no decir más, podrían menospreciar. Empezó antes del 17 de diciembre de 2014; pero visiblemente parece haberse multiplicado desde entonces, sobre todo en lo que atañe al pendón de los Estados Unidos. Este se ve en indumentarias y calzado, en toallas y todo tipo de artículos, y aumenta como “adorno” en bicicletas, bicitaxis, motos, automóviles, ómnibus, camiones…, y no solo en particulares. También la llevan algunos vehículos del sector estatal, incluso de organismos centrales.

Cabe preguntarse: ¿será que el cuentapropismo —es decir, la propiedad privada— ha impuesto sus normas y sus conceptos en el terreno de la propiedad social hasta el punto de que, al menos en algunos sitios, las organizaciones políticas, empezando por los correspondientes núcleos del Partido, y las de masas, así como las administraciones, carecen de iniciativa, autoridad y pensamiento para enfrentar lo que deben enfrentar y frenarlo cuando sea del caso? Se habla de algo que no procede intentarse con espíritu inquisitorial, ni única ni principalmente con prohibiciones, sino con ideas, educación y métodos persuasivos. Pero tampoco se ha de renunciar a leyes y reglamentos cuando su aplicación sea pertinente, ni olvidar el extraordinario sentido común.

A hechos tales no pocos autores hemos dedicado textos antes y después de aquel 17 de diciembre. Por ello, al menos como recurso práctico, aunque no pase de ser una ilusión, imaginemos que esos textos son conocidos, para no repetir lo dicho en ellos, pues tampoco alcanzaría para eso el tiempo en un encuentro como el que nos reúne. Atiéndase ahora, sobre todo, a la certidumbre de que los símbolos remiten a realidades que no son símbolos, y que a menudo necesitan ser defendidas, máxime cuando están amenazadas, en peligro.

Ambas cosas ocurre a la nación cubana, sobre cuya formación enfrentando imperios —en una lucha que no ha cesado— se pueden ahorrar consideraciones ante un auditorio como el de Dialogar, dialogar. Cuba sigue bloqueada y acosada desde el exterior, y ello debe recordarse constantemente, porque uno de los propósitos tácitos y también declarados del imperio es que esa realidad —¡hechos, historia!— sea olvidada, para poder él imponerle más fácilmente al país caribeño la dominación a la cual no consiguió someterlo con más de medio siglo de bloqueo, agresiones armadas, intentos de subversión interna y otros actos terroristas.

Ahora la facción más objetiva o realista del imperio procura por lo menos parecer que le ofrece una zanahoria que, objetivamente, él está muy lejos de facilitar que llegue a las mesas de la nación bloqueada. La abierta hostilidad imperial ha logrado causarle a Cuba enormes daños no solo en el plano económico, sino también en el funcionamiento social y en áreas del pensamiento. Si el actual césar reconoce que esa política no le sirvió al imperio para conseguir sus propósitos, se refiere al afán de doblegarla, ponerla de rodillas y obligarla a cambiar su sistema social por el capitalismo, aunque en un discurso habanero el mismo mandatario haya dicho otra cosa, oportunistamente.

Si la nueva táctica lograse neutralizar a Cuba, se anularía la influencia de este país en el mundo, especialmente en nuestra América, donde la actual embestida de la derecha tendría un gran auxilio en el cese de la resistencia cubana, inspiradora de muchos de los más significativos procesos revolucionarios, antimperialistas, emprendidos en la región. Tal encrucijada nos llama a tenerlo todo claro en nuestro pensamiento y en nuestras relaciones con el mundo: no solo en particular con el imperio.

Pero probablemente el mayor desafío que Cuba tiene ante sí no le venga tanto del exterior como de dentro. Por un lado está la corrupción, que hace pensar en la necesidad de activar los modos de lucha requeridos para enfrentar y vencer a los bandidos de hoy. Por otro está —con una aliada putativa y práctica en la corrupción— el fantasma anexionista, que nunca ha desaparecido del todo, y asoma con distintos rostros. En determinadas circunstancias se revuelve como parte que es del avispero neoliberal.

La anexión está llamada al fracaso, porque se le opone un valladar firme: la línea revolucionaria que vertebra a la nación cubana, y porque al imperio no le interesa anexarse pueblos que estima inferiores, sino someterlos y saquearlos, o usarlos como bases militares y escenarios para experimentos macabros: ahí están la hermana Puerto Rico y un pedazo de la propia Cuba, la Base Naval de Guantánamo. Pero el anexionismo es una corriente de pensamiento peligrosa, porque niega o neutraliza valores patrióticos y favorece la desactivación del espíritu de defensa nacional, que así quedaría supeditado a presuntas modernidades y a la globalización imperialista.

Usted publica un artículo que refuta el apogeo de la bandera de los Estados Unidos en territorio cubano —una bandera que no es solamente la de un pueblo, sino también emblema oficial de una nación cuyos gobernantes desde que ella se fundó han aspirado a dominar a Cuba—, y le salen al paso comentarios según los cuales ese es tema impertinente cuando los dos países se están acercando en la amistad. ¿Es cierto esto último, o se trata nada menos —y nada más— que de una posible normalización de relaciones que, aun teniendo puntos comunes, a cada uno de los dos países interesa y conviene con fines diferentes?

Pero los comentarios aludidos, y otros, añaden incluso: ¿Cómo es posible molestarse por la presencia en Cuba de la enseña de los Estados Unidos si ya los gobernantes de ambas naciones se han reunido y se han dado la mano al pie de las enseñas respectivas? Tal criterio —que difícilmente sea siempre cándido, aunque se opte por calificarlo así para no tensar ni alargar más el análisis— confunde protocolo y pensamiento, formalidades y fondos. Pero también advierte sobre la necesidad de que nuestros medios de información, y huelga decir que nuestros dirigentes políticos, tengan en cuenta la necesidad de no dar pie a confusiones de ningún tipo en tema de tanta relevancia.

¿Por qué la televisión cubana tiene que propiciar que el presidente del imperio irrumpa en los hogares de nuestro país como un personaje chistoso, simpático? El Plan Marshall fue una realidad imperial, y adquirió una alta fuerza simbólica plasmada, por ejemplo, en una conocida película española, Bienvenido, Mr. Marshall. ¿Puede no pensarse en eso cuando un popular programa de la televisión nacional imagina el recibimiento entusiasta, en un barrio habanero —por un CDR, podría decirse—, de un funcionario estadounidense llamado Mr. Charles?

Tal asociación ¿pudiera no brotar o reforzarse al oír la coplita insertada en el guion para que los vecinos del barrio agasajen al visitante? Así salió al aire: “Bienvenido, Mr. Charles, / yo pongo los frijoles / y tú traes que echarles”. ¿No es eso lo que piensan algunos confundidos: que ahora la potencia imperial se prepara para venir a darle comida al sufrido pueblo cubano, a darle la felicidad que aquella sañosamente ha hecho todo por impedirle? Hace apenas unos días el deshonesto césar, contrariamente a todo cuanto ha prometido y en uso de sus facultades pudiera hacer para revertir de veras el bloqueo impuesto a Cuba, renovó por un año más la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, la cual viene de 1917 —fecha que algo significa, ¿no?— y sirve de argucia legal para mantenerlo.

No me encontraba en el país cuando el césar visitó La Habana, pero un compañero digno de crédito me habló, con disgusto, sobre un cartel que por aquellos días ocupó paredes de la ciudad, y quizás de otras partes de la nación: un cartel que unía la imagen del césar y la del jefe de Estado cubano. Si en el imperialismo no se puede confiar ni tantito así, tampoco ni tantito así hay que regalarle, y el césar no es el nuevo amigo de nuestro gobernante, o su new friend, para recordar, aunque sea con irritación, una de las obras de autores cubanos expuestas en la más reciente Bienal de La Habana.

Y si al césar no hay que insultarlo —para caracterizarlo basta decir que es el presidente del imperio—, tampoco hay que dedicarle elogios inmerecidos. Él, como sus predecesores en la Casa Blanca, continúa promoviendo la carrera de crímenes y genocidios propia del imperio —que sigue siendo el mismo— y lo hace, en su caso particular, con el crédito de un Premio Nobel de la Paz inmoralmente otorgado. Nada de eso revela honestidad, sino lo contrario.

Como todo tiene o puede alcanzar valor simbólico, nuestros políticos, aun en medio de la prisa o la improvisación de un momento determinado, deben recordar que lo que parezca alzarle el brazo a un contendiente es una manera de reconocerlo victorioso, o, por lo menos, halagarlo, y eso no serán precisamente los revolucionarios y las revolucionarias quienes lo aplaudan. No importa que reconocerlo victorioso o agasajarlo no sea lo que se quiere expresar: los hechos tienen también su lenguaje, a veces más poderoso que las palabras. ¿Olvidaremos la máxima martiana según la cual hacer es la mejor manera de decir? Añádase que también puede ser la peor.

Lo que está en juego —o sea, en peligro— es demasiado serio y grande para permitirnos ingenuidades y desprevenciones. Ya sabemos que a veces nuestro Himno Nacional ni se entona ni se escucha con la debida actitud respetuosa, y para algunos y algunas la bandera de la patria se está convirtiendo no digamos ya en motivo para diseñar indumentarias deportivas. Eso hasta merece o parece merecer aplausos ante otras realidades: como la bandera usada en ropa rumbera para el recibimiento jacarandoso de un crucero estadounidense, o en trapo de cocina llamado delantal.

A esos hechos probablemente haya contribuido, junto con la indolencia y la indisciplina social, con torpes caminos de la educación, con incultura y con cierto pensamiento más pragmático y desmedulado que cosmopolita, lo difícil y caro que ha venido resultando adquirir una bandera nacional en forma. Pero, por muy importantes que los símbolos sean, y lo son, lo más grave radica en otra dimensión: en los peligros que asedian a las realidades representadas por ellos. De eso se trata.

* Texto leído en el espacio Dialogar, dialogar, que sesionó en el Pabellón Cuba, su sede habitual, el miércoles 21 de septiembre de 2016, con el lema temático Si de símbolos se trata.

Se han publicado 40 comentarios



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  • gustavo perez morales dijo:

    completamente de acuerdo.Pienso que nuestros educadores deben prepararse y preparar a nuestros estudiantes de todos los niveles,sin descuidar el conocimiento,el analisis y la interpretacion de nuestra historia, de manera cabal.Y los dirigentes politicos de todos los centros educacionales, sin excepcion, deben estar atentos a la supuesta ingenuidad de interpretaciones ‘ erroneas’ de la realidad que vivimos.Ami modo de ver, se trata de una lucha,decisiva,en un momento decisivo de nuestro pais.Los tanques pensantes del imperio,lo tienen todo calculado.No debemos confiarnos

    • m&m dijo:

      desde hace un tiempo, cuando cojo la guagua n todo el trayecto me he dedicado a contar cuantas banderas de EEUU en diverso formato veo y cuantas cubanas igual
      como promedio por viaje: USA(7):CUBA(menos de 1). de EEUU a veces en un dia cuento más de 10 en los recorridos por la ciudad, 4 viajes en guagua a veces
      y eso es solo de un lado de la guagua!!
      eso revela buena parte del problema

  • gustavo perez morales dijo:

    La lucha sin cuartel contra la corrupcion,es tambien una lucha ideologica,en la que no puede haber concesiones ni paternalismos.Hay mucho ‘ingenuo’ que,al parecer,no se da cuenta que esta en juego el futuro de nuestra Patria y la Revolucion en la persecucion y erradicacion de ese flagelo,que sirve de caldo de cultivo al imperalismo y a los anexionistas financiados que hay en nuestro pais.

  • Guasón dijo:

    Aquí es donde yo siento tanto dolor. Buen artículo y cero comentario de foristas. Como mismo la vida es dialéctica, en esa diláctica todo puede cambiar sus significados y por ende: SUS VALORES.
    No olvido nunca la entrevista a Alfredo Guevara a Amauris Préz en el programa ” Con dos que se quiera….. ” y tanto hincapié hizo, que para salvar la patria SIEMPRE, tenía que pasar por salvar su cultura. Fue tan DESCOLLANTE esa entrevista, que decía que en la JUVENTUD estaba todo para salvarla, pero necesitaba estar bien educada, en una CULTURA BIEN UNIVERSALIZADA. Entonces, parafraseo a Martí: “Ser culto es el único modo de ser libre” y en dependencia de lo que conozcamos e interpretemos bien lo que conozcamos, seremos más libre. ¿ Por qué digo eso ? porque para mí la bandera de EE.UU también es la bandera de Lucius Walker, Martin Luther King, de Lincoln y así por ese estilo, no me afecta en lo absoluto mirar ese símbolo. Ahora, cualquier sonido que me identifique con algo de mi familia, barrio, provincia o país para mí tiene un significado tan grande y valioso como el himno nacinal y lo defenderé SIEMPRE hasta con las uñas. Entonces, no es correcto en mí opinión que hay crisis de valores, es que lo valores han cambiado, porque la GLOBALIZACIÓN lo está haciendo en todo el mundo. Para defender NUESTROS SÍMBOLOS, debemos EDUCAR ( empezando en la instrucción ) a todos los cubanos en saber lo que es nuestro y lo que no es, PERO POR SIGNIFICADO y No por las yerbas que pisan nuestras plantas.

    • esceptico dijo:

      Totalmente de acuerdo! Comentario extraordinariamente atinado! No es un fenomeno exclusivo de Cuba, es la globalizacion que ocurre en el mundo y que va cambiando los valores. Y seria de ilusos pensar que vamos a evitar esa influencia aca en nuestra tierra. Y coincido con ud, el problema no esta en los simbolos, sino en que seamos lo suficientemente cultos para ser libres, para poder apreciar el valor de cada uno en su justa medida, pero sobre todo, pero sobre todo para entender que no se trata de prohibir, sino no de educar a las personas en el amor a los simbolos patrios, a lo nuestro.

  • Eduardo González S. dijo:

    Maestro, muy oportuno su comentario. Hago votos porque este texto sea publicado en nuestra prensa escrita. Yo, piloto retirado, recuerdo ahora una frase del colega Saint Exupery: “lo esencial es invisible a los ojos”. A veces pienso que somos muy dados a sobrevalorar lo formal sobre lo esencial. Gracias por su pluma y oficio.

  • pepe dijo:

    “¿Por qué la televisión cubana tiene que propiciar que el presidente del imperio irrumpa en los hogares de nuestro país como un personaje chistoso, simpático?”………

    Porque es un ser humano que hizo lo que ningún presidente de USA ha hecho: darle un poco de paz a los cubanos.

    • abelbc dijo:

      evidentemente ud no entendió nada del artículo, o tal vez es uno de esos defensores a ultranza de que nada tiene de malo adornar espacios públicos y oficiales con banderas norteamericanas, le recomiendo la lectura de Vindicación de Cuba, escrito por Martí, no para que aprenda de símbolos sino para que sepa que viene adjunto a esos símbolos

      • Pepe dijo:

        Abelbc o AbelBoca, como firma en ocasiones, me sorprende su vision simplificadora de mi comentario, explicitamente hable sobre un parrafo del comentario y al parecer es usted el que no se percata de ello, mire, no se trata de leer una cosa u otra, en ese caso le recomiendo aparte de la lectura de Marti, la de Umberto Eco y que sus percepciones de usted tengan algo menos de imaginacion tendenciosa infundada y mas objetividad, ni apoyo el despliegue de simbolos extranjeros o extranjerizantes y despreocupese que lo que tengo que saber si lo se sin su “ayuda”

      • curioso dijo:

        Coincido totalmente con usted, es un asunto urgente ya generalizar el conocimiento, debate, discusión de estos temas que trata el artículo.
        Es real que es muyyyy escaso aun el acceso de la población en general a Cubadebate y sería una pérdida imperdonable que un asunto tan vital en nuestros días, tocado con tanta claridad y magisterio como lo hace el profesor en este artículo, solo quedará al alcance de unos pocos foristas que tuvieron la “dicha” de tener conexión, visitar cubadebate y por casualidad dar clic en el artículo y conocer su contenido.
        Seria ilusorio pero no imposible que hubiera alguna opción, tal y como la tiene facebook de en vez de solo compartir frases, fotos e ideas, compartir artículos y pensamientos como este, pues es como que imposible que pueda llegar por otras vias de mayor difusion como la prensa escrita.

    • Eduardo González S. dijo:

      Pepe: Y yo estaría de acuerdo si ese presidente nos diera TODA LA PAZ, no una parte de ella. Lo cierto es que tiene que jugar a ser presidente de ese pais y eso le impide hacer todo lo que implica ser Nobel de la Paz.

    • mirita dijo:

      Oye Pepe tu no vives en Cuba? Que ese Sr nos trajo PAZ. La paz la conquistó este pueblo hace muchos años, desde que los rebeldes bajaron de la Sierra y cuando quisieron (esos mismos señores) interrumpirla cuando el ataque por Girón, a base de co…..raje la volvimos a conquistar o es que tú no sabes lo que significa la Paz.
      Hay que leer cada cosas ….!!!!! Si algo quiso traer ese tipo fue discordia con sus discursitos y palabritas como emprendedores y otras tantas mmmm (solo creíbles para mononeuronales como tú)

      • David dijo:

        Mirita, en la descalificacion radica una de las causas de los fracasos de cualquier discurso, inclusive los que pretenden ser revolucionarios. La descalificacion a priori descalifica tambien el argumento que le acompaña. Saludos de quien sus 44 años los ha vivido en Cuba

      • tempranera dijo:

        David: hay quien solito se descalifica a priori para cualquier debate honesto. Solo alguien con la superficie bien alejada de los problemas corrientes ocasionados por el bloqueo puede pensar que la pintadera de gracia de aquel para caer simpático, signifique algo de alivio para los cubanos. Para reír en serio y en paz se necesita el fin del bloqueo. De lo contrario es simplemente una burla.
        Fíjate cómo el visitante emplea una señal conocida de todos los que enfrentamos y resistimos las agresiones de su gobierno” No es fácil”. Es una frase forjada a pulmón que sintetiza nuestra resiliencia y la capacidad de luchar y vencer, asumida como sociedad, no solo individialmente, con la guía y ejemplo de tantos seres valiosos pero especialmente con el liderazgo y el empeño de Fidel.
        Y la usa, ¿acaso se identifica por eso con los sufrimientos y durezas que nos hacen pasar miserablemente? ¿Entenderá que “no es fácil” pero que junto con eso viene el “sí se puede”?
        Nuestra vida es difícil porque somos un país asediado, sitiado, en fin, bloqueado. Apoderarse de lo que nos simboliza y tergiversar su esencia es parte de la agresión para destruir nuestra identidad.

  • Arturo Menéndez dijo:

    TOTALMENTE DE ACUERDO. Basta ya de ingenuidades, reales o fingidas, hasta a la sumisión se ha llegado. Muy importante la relación revelada por el autor entre corrupción y anexionismo. Oportunismo, corrupción, sumisión, anexionismo … males que nos corroen y ganan terreno gracias a la ingenuidad, real o fingida, de no pocos. Gracias una vez mas al Profesor Toledo, él y otros grandes pensadores nuestros no descansan alertándonos en tiempos complejos y complicados.

  • cortu dijo:

    la estrategia del imperio acabara con la revolucion.si a ello unimos la corrupcion y las dificultades economicas y demograficas vamos al abismo derechito

  • Jolubaro dijo:

    Muy buen artículo. Medular donde dice “al imperio no le interesa anexarse pueblos que estima inferiores, sino someterlos y saquearlos, o usarlos como bases militares y escenarios para experimentos macabros”. Sin embargo no estoy de acuerdo con la crítica al programa Vivir del Cuento. Cuando estaban jugando Dominó con Obama, Pánfilo en algún momento dijo “es que estamos bloqueados”. ¿No es acaso eso una crítica a Obama en su cara?. Y lo de Mister Charles yo lo interpreto precisamente como una crítica a aquellos que andan rindiéndole demasiados honores a los americanos y lo que hacen es el ridículo ¿Acaso ese programa no se basa precisamente en criticar?. Espero que el periodista pueda leer mi criterio. Gracias

  • Jolubaro dijo:

    Y sobre los símbolos, es cierto que no se puede prohibir que la gente use símbolos foráneos, entonces contra ese fenómeno además de la educación, no prohibamos que se use el diseño de la bandera cubana en el vestuario, no le impidamos a la gente que pueda poner nuestra bandera en bicis, autos, balcones, instrumentos musicales. Hay que actualizar la Ley de Símbolos Nacionales

  • abelbc dijo:

    Extraordinario artículo, no es la primera vez que Luis Toledo hace referencia a estos temas relacionado con las nuevas relaciones diplomáticas entre Cuba y USA y la situación ideológica interna a partir de las nuevas corrientes en la economía cubana, siempre con muy juiciosos análisis.
    Mi preocupación radica en que no puede ser solamente un periodista o dos o tres los que le dediquen espacios, tiempo y esfuerzos a estos problemas, yo no veo reaccionar de igual manera a la sociedad cubana que por el contrario se deja arrastrar poco a poco por estas corrientes.
    La misma prensa, excepto el bien difundido artículo de la Dra. Graziella Pogolotti sobre el recibimiento a un crucero en la Habana y el tema de las bailarinas, no divulga artículos como estos, porque evidentemente cubadebate no está al alcance de casi nadie en Cuba, pero aun así, ¿Quién dio respuesta al artículo de la Pogolotti?, nadie que yo sepa, ¿Qué medidas se tomaron con los responsables o más bien irresponsables?, ninguna que yo sepa, nadie tampoco ha orientado discutir estos artículos en ninguna parte y yo creo que hacerlo es hacer trabajo político ideológico, pero los espacios diseñados para estas discusiones son escasos y van en otra dirección con orientaciones que a veces me parecen vacías y con muy poco trigo

    • Elio Antonio dijo:

      Hola:-)

      Antes de comenzar a leer los comentarios, me vino a la mente una pregunta que ya me rondaba el pensamiento desde hace días: ¿Y los que leemos estos artículos, qué hacemos respecto a estas ideas que consideramos correctas? Porque ni la prensa, ni la televisión están en las reuniones de brigadas de la FEU, las asambleas de afiliados al sindicato, en las del núcleo, el comité de base o el matutino del seminternado para darle continuidad a este debate, donde está la mayoría.

      Saludos;-)

  • José/Gtmo. dijo:

    Muy buena aclaración hoy mismo en una reunión nuestra debatimos el tema el cual se hace insoportable con varios criterios algunos objetivos y otros subjetivos al parecer hemos venido equivocando las cosas influenciados a partir del 17 de Diciembre 2014 , los simbolos de la patria son eso una expresión del patriotismo de esa nacional en cuestión no se proyectaron para poner en cualquier fachada o lugares inadecudo pero hoy ha pasado de lo sublime a lo ridiculo hasta en brenda de vestir interiores de las personas de ambos sexo acaso esto no una flata de respeto al país del cual se trate ademass de otras cuestiomnes politicas que no voy a mencionar

  • ANGEL dijo:

    CREO QUE ES HORA DE PLANTEARNOS PUBLICAMENTE LAS CAUSAS DE LA DIFUSION DE TANTA BANDERA NORTEAMERICANA EN LAS PRENDAS DE VESTIR QUE CIRCULAN EN NUESTRO PAIS Y DE NO SEGUIR METIENDO LA CABEZA DEBAJO DE LA ARENA.

    ES UNA REALIDAD (SEGÚN MI MODESTA PERCEPCION), QUE ESTA PROPICIADA POR LOS ADEPTOS A LA IDEOLOGIA DEL GOBIERNO ¨DE ENFRENTE¨.

    ADEMAS, CUANDO UNO CONTEMPLA LOS QUE VISTEN DICHAS PRENDAS, SON EN LA MAYORIA DE LOS CASOS, MARGINALES, SIN DEJAR DE CONSIDERAR QUE PUEDAN EXISTIR FERVIENTES Y DECIDIDOS PARTIDARIOS DEL CAPITALISMO DENTRO DE AQUELLOS QUE LAS USAN.

    POR SUPUESTO, QUE NO PRETENDEMOS PROPONER QUE SE IMPIDA SU USO. ES ABSURDO. PERO LO QUE SI ESTA CLARO ES QUE DEBE PONERSE DE EJEMPLO EN TODAS LAS TRIBUNAS COMO UNA MUESTRA MAS DE LAS VERDADERAS INTENCIONES DE AQUELLLOS QUE SE PROCLAMARON NUESTROS AMIGOS Y QUE PRETENDEN COMO YA DIJERON, LOGRAR EL MISMO FIN CON OTROS MEDIOS.

    TAMBIEN ES HORA DE QUE LOS QUE TIENEN QUE TOMAR POSICION EN ESTE ASUNTO SE PRONUNCIEN.

  • j cesar dijo:

    Toledo: lúcido y afilado..Apenas hace un momento cometábamos un artículo de su libro Un detalle en el órgano….Este trabajo sobre lo símbolos debe tener mayor divulgación por otros medios y debatirlo entre los jóvenes como tantos trabajos que a través de Cubadebate nos invitan al pensamiento crítico…Ahora no basta el grito de la barricada aunque tengamos listos los pulmones. Se necesita de un ejercicio de pensamiento permanente para enfrentar nuevas formas de dominación mental. Sería peligrosa la ingenuidad, o la indiferencia, o ir de espaldas a la verdad.

  • Eduardo dijo:

    Es un articulo para todos, para la reflexion, pero principalmente para aquellos que tienen la responsabilidad de cuidar para que esto no suceda, nuestros dirigentes a todos los níveles, no se puede cambiar dinero por valores, por dignidad, eso no quita que tengamosque tener buenas relaciones, y que nuestra economia tiene que mejorar para poder sustentar eesos valores, algo que no avanza y que esta muy relacionado por la falta de control y la corrupcion, que esta tan impregnada en nuestra sociedad.

  • maylin dijo:

    Totalmente de acuerdo, pero debemos vernos desde adentro, antes era penalizado el uso de nuestra bandera en vestuario o de cualquier otra forma, luego los cubanos del exterior en nuestras competencias tenían banderas, gorras y de todo con la bandera cubana, nosotros, no, me alegro ver que el uniforme usado en Río, fue con nuestra insignia, no cabía un adidas u otra marca, porque entonces si queremos tener un pulover del Che o algún objeto con nuestra bandera debemos pagarla(el que pueda) en CUC y ni hablar del precio, sin embargo, de las otras, no sólo la de USA y UK, están en cualquier parte y precios asequibles, y entonces, que hacemos cual

  • ppCARLITOS dijo:

    Al parecer los comentarios no censurados son los que están a favor del periodista, pero como se dice que nuestra prensa es inclusiva, social y popular tan solo quiero manifestarle a usted señor Toledo, que simplemente no concuerdo con sus puntos de vista.

    Gracias

  • Carlos Manuel dijo:

    Como siempre Toledo lucido y enérgico en su sapiencia intelectual. En los últimos tiempos y sobre todo posterior a la visita de Obama se ha encendido el debate en torno a aspectos tan medulares como la penetración subversiva, el uso adecuado de los símbolos patrios, etc. El deporte es un símbolo de cualquier país, por ejemplo el fútbol lo es para el mundo y en Cuba existe una especie de fiebre de fútbol, ante una decadencia de nuestro pasatiempo nacional, que va perdiendo el destello simbólico de otrora. La proliferación de la bandera Inglesa está asociada a este símbolo deportivo y a la cantidad de estas que llegan al país “sin costo alguno” para quien la adquiere, por tanto, si el deporte nacional ya no llena estadios, no es el símbolo de otrora, la gente va buscándose en este sentido sus nuevos símbolos.
    Otro elemento a tener en cuenta en esa mirada superficial y a veces paralizada que tenemos de las relaciones con los EEUU en la actualidad, es que estuvimos más de 50 años, con un ojo abierto y otro cerrado, con el ajuar de combate al alcance de la mano, solo oír la alarma y ya estamos en combate. Todos los Presidentes antes de Obama vociferaron, nos amenazaron, nos lavaban y tendían y nosotros, ni cortos, ni perezosos, le respondíamos, con el C,,, de tu M…, aquí no se rinde nadie, si vienen quedan, Fidel seguro a los Yanquis dale duro… De pronto el “simpático” Obama dice otras cosas más suave, viene a Cuba histrionisa con Pánfilo y nos descoloca, nos cambia de paradigma y ahí muchos se confunden y surgen o resurgen en muchos casos los anexionistas y los oportunistas, que no es lo mismo, pero es igual. En síntesis, no nos preparamos para ese cambio retorico discursal.
    Una ley física dice que detrás de una acción vendrá una reacción de igual o mayor proporción. Nuestro problema es que dictamos la acción, pero nos olvidamos la reacción. Si somos crudos tenemos que reconocer que fuimos de la ofensiva ideológica comunicacional pro activa encabezada por Fidel, siempre alerta y alertando, en información constante a una tímida (para ver a simple vista) acción ideológica hacia aquellos sectores que emergen como complemento a la propiedad estatal y nos están colando gatos por liebre.
    Urge poner a debate estos temas, no para siniestrar sectores, ni personas, y si para que a quienes les corresponde velar y trasmitir la política del Partido y la Revolución en torno a estos temas lo hagan sin dilación. Una cosa debe quedar clara, fajarse a piñazos, aunque duela físicamente, es más fácil que hacerlo a ideas, a argumentos y contra argumentos, por ello puede ser más fácil desandar un campo de caña que sentarse a pensar en cómo dar solución a estos problemas que nos amenazan.

  • Mambi XXI dijo:

    Para Pepe
    ¿Por qué la televisión cubana tiene que propiciar que el presidente del imperio irrumpa en los hogares de nuestro país como un personaje chistoso, simpático?”………

    Porque es un ser humano que hizo lo que ningún presidente de USA ha hecho: darle un poco de paz a los cubanos.
    Pepe: El proposito de Obama no es darle un poco de paz a los cubanos, el mismo lo ha dicho. Sus acciones en base a la doctrina del poder inteligente (liga de poder blando con poder duro) le aconsejan que, esto de llegar a la gente con chistes y simpatia, es una herramienta para poner un dia a una pila de cubanos o a un pueblo entero uno arriba de otros desnudos mientras le hechan los perros y se hacen selfis los soldaditos enfermos mentales de la navy. No podemos ser ingenuos, NO QUIEREN LA PAZ PARA CUBA, sigue la ley vigente para que niños cubanos se ahoguen como el niño sirio de la foto que recorrio el mundo, compadre a ese imperio ni un tantico asi

  • Charly dijo:

    Personalmente no me gusta el uso de simbolos nacionales en la ropa y otros articulos de uso personal, ni la de EEUU ni la de ningun otro pais incluido el nuestro, realmente, consideraciones ideologicas, eticas y de toda indole aparte, considero ridiculo el espectaculo de una mujer con una licra pegada al cuerpo con la bandera de los EEUU. Tampoco me gusta el uso de banderas en los taxis, bicitaxis y autos particupales o estatales. A mi entender los simbolos patrios de cualquier pais tienen su lugar y momentos.
    Pero veo en los comentarios del tema que no se va a la raiz del problema que a mi entender es , porque tantas personas en Cuba estan usando la bandera de los Estados Unidos???? Hay que buscar la causa real de esa manifestacion, porque ni formando algarabias ni intentando prohibirlo anularemos lo que esas personas tienen en su cabeza. Cuando prohibieron a los Beatles no anularon las ganas de la gente de escucharlos. La cosa es mas profunda en mi entender. Gracias.

  • David dijo:

    Considero que desviamos una vez mas el camino si volvemos a la historia de censurar el uso de la bandera norteamericana porque es la bandera del enemigo. Una bandera en una licra es criticable sea norteamericana, cubana o de Hong Kong. No la tomemeos contra la ropa la banderita o el pulso, tomémosla con los que hacen uso de ellos. Y no por la ideología que profesen, sino por ser exponentes de la impunidad que existe en nuestra sociedad con lo marginal. La sociedad cubana se ha dejado imponer el culto a lo chabacano, lo marginal, la orilla. Y es portador de esa marginalidad lo mismo el que maneja un bicitaxi con una bandera americana que el funcionario impensante que exige tener los famosos “rincones patrióticos” y terminamos teniendo en una pared sucia de una panadería inmunda, donde te venden un pan (que es la antítesis de su intensión) un busto de Marti roto, una bandera desflecada y una frase en la pared “Todo lo que hice hasta hoy y hare es para esto”

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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