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Tiempos de reflexión y de combate

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Las recientes derrotas electorales de distintas categorías sufridas por algunos de los gobiernos independientes, que no comparten el dejar todo al mercado y partidarios de la unidad e integración de América Latina y el Caribe, han generado- a la derecha como a la izquierda- ideas erróneas sobre un supuesto futuro desfavorable para las luchas populares en nuestra región, o uno “verdaderamente revolucionario” “de abajo a arriba”, a diferencia de esos gobiernos “progresistas”, supuestamente verticalistas, “extractivistas” y autoritarios.

Algunos llegan al extremo de afirmar sin argumentos que ahora viene el momento de los movimientos sociales y termina el de los partidos políticos y gobiernos “progresistas” como si esos sujetos fueran necesariamente excluyentes entre sí por más que entre ellos existan contradicciones, pero en modo alguno antagónicas. Pues lo que enseña la historia pasada y reciente de nuestra América es que la clave del éxito de las luchas populares es su adecuada y coordinada combinación, en las que los movimientos sociales, los partidos de izquierda o nacional-populares y los gobiernos pueden y deben complementarse, cada uno en su papel, para alcanzar sus objetivos liberadores a corto, mediano y largo plazo.

Puntualizo, mejor que el vocablo progresistas, prefiero los adjetivos que enumero en el primer párrafo para denominar a esos gobiernos puesto que definen con mayor precisión lo que les es común en cuanto a su contenido político y social y objetivos. Además, aquel vocablo, como tantos otros procedentes de la cultura política europea, no se ajusta a las realidades históricas y socio-culturales latino-caribeñas, no es preciso para definir a esos gobiernos y ha sido desprestigiado por partidos y organizaciones supuestamente socialdemócratas, pero que suscriben el dogma neoliberal.

Otro gravísimo error es desconocer el papel histórico de esos gobiernos surgidos a partir de la elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, que han hecho una contribución sin precedente a la concreción del proyecto nuestroamericano de Simón Bolívar, José Martí y otros de nuestros insignes libertadores. Esos gobiernos promovieron y promueven una elevación de la conciencia política de nuestros pueblos, lograron la instauración de una nueva generación de derechos humanos de hondo contenido social y democrático y la creación de todo un entramado de organizaciones de unidad e integración latino-caribeña como UNASUR, la CELAC, PETROCARIBE, el MERCOSUR antineoliberal y la ALBA.

Su gestión ha estado marcada por el surgimiento de un nuevo sujeto histórico-social en Venezuela y otros países de la región que ha llegado a acceder a cuotas de poder y participación política de los pueblos nunca antes alcanzadas en nuestra región. El chavismo es, por cierto, aunque no el único, el primero en constituirse y posiblemente el más combativo de ellos, acaso junto a los movimientos sociales bolivianos.

Esta etapa, marcada por la elección de un grupo de presidentes que con la conducción de Fidel, Chávez, Kirchner y Lula consiguieron la derrota del ALCA y el impulso a un nuevo sentido común antineoliberal no ha concluido por el hecho de que algunos de los gobiernos surgidos en ella hayan sufrido derrotas electorales.

No terminó la lucha social y revolucionaria en Venezuela por que el chavismo perdiera la mayoría en la Asamblea Nacional, al contrario, se ha intensificado; ni en Bolivia, por la derrota del referendo que proponía la repostulacion de Evo Morales; ni tampoco en Argentina, mucho más grave al ser desplazado el kirchnerismo del Ejecutivo y desencadenarse con el gobierno de Macri una ofensiva desmanteladora de las conquistas sociales logradas, que pretende llevar la entrega de la soberanía y las riquezas del país, así como su endeudamiento externo, a extremos sin precedente en la historia nacional, no alcanzados ni bajo el régimen entreguista de Carlos Ménem.

Lo que nos enseñan estos tiempos es que la conciencia política y el empoderamiento de los pueblos que se logró a partir de Chavez difícilmente se borre de su memoria. Eso es lo que Macri no puede arrebatar a los argentinos por más que desmantele las conquistas del periodo kirchnerista.

Así lo demuestran las gigantescas marchas y articulaciones populares que se producen hoy en Argentina y Brasil y la batalla contra el imperialismo que siguen dando el chavismo y los movimientos sociales de Bolivia con inteligencia y resolución. Volveré sobre el tema.

(Tomado de La Jornada)

Se han publicado 3 comentarios



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  • Latinoamericanísima dijo:

    Yo tambien pienso en que es una idea errónea pensar que “se acabó el ciclo de efervescencia revolucionaria en America Latina”. Pero sí pienso en que los partidos políticos de los gobiernos “progresistas”, “revolucionarios””antineoliberales” o como quiera que puedan llamarse, pero con el comun objetivo, deben darle mucho más importancia a la seleccion de sus candidatos para la continuidad de la obra de sus gobiernos. Yo creo que, por ejemplo, en la Argentina debieron trabajar sobre el candidato sucesor de CFK desde un principio. Debiera ser una de las primeras tareas a implementar cuando se inicie un gobierno de este tipo, teniendo en cuenta la experiencia de todos los gobiernos que se estan viendo asediados por el nuevo Plan Cóndor (como escribe Stella Calloni). No se debe, no se puede poner como candidato a alguien sin poder de comunicacion, alguien a quien se pueda tachar por alguna movida incorrecta, o a alguien, que por muy bueno que sea como revolucionario o como persona, no convence ni a su mamita en una conversacion. No podemos seguir dandonos esos lujos. Por ejemplo, García Linera, dijo que Evo propondria a Choquehuanca como candidato a Presidente en las proximas elecciones…..y me pregunto si tendrá arrastre con la gente, si tendrá el nivel de “comunicador” del mismo Garcia Linera.
    Lo mismo en Ecuador. Por qué no se habla de proponer, por ejemplo, a un hombre como Patiño para la sucesion de Correa?
    Y es que tenemos que tener mas claro que nunca que los procesos son obras de un ideal, y los hombres son meros medios de materializacion de los mismos. No son un fin en si.

    • Pedro dijo:

      Por ahí anda la cosa… Por donde dice la “latinoamericaníisima”…
      Por supuesto que no es lo único, pero sin lo que ella dice, no se puede. Hay que sacar experiencias de lo que sale bien y de lo sale no tan bien.

  • Fernando Acosta Riveros dijo:

    Saludos de paz y bendiciones desde México donde procuro leer también en el diario La Jornada los interesantes artículos de Ángel Guerra Cabrera, columnista y periodista de Cuba que siempre nos propone interesantes reflexiones con temas de nuestra América. Estoy de acuerdo en reconocer los importantes aportes que al cambio social y político de nuestra región nos legaron dos figuras emblemáticas de los tiempos recientes: Hugo Rafael Chávez Frías, comandante de la Revolución Bolivariana en Venezuela y Néstor Kirchner en Argentina. Cada uno desde su escenario aportó en favor de la unidad, la integración y puso un alto significativo a la intervención imperialista en nuestra América que a veces es visto como algo normal con lo cual debiéramos sobrevivir y sufrir. Algunos radicales viven cómodos, siempre discutiendo, siempre señalando los supuestos errores de mandatarios que Sí se atreven a Trabajar por el Cambio, como Rafael Correa Delgado en Ecuador y Evo Morales Ayma en Bolivia. Atentamente,
    Fernando Acosta Riveros, lector de Cubadebate y suscriptor de Granma Internacional, edición impresa.

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Angel Guerra Cabrera

Angel Guerra Cabrera

Periodista cubano residente en México y columnista del diario La Jornada.

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